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200508 - "Bueno", dice tu profesor alegremente. "¡No se olviden del examen de historia este viernes!"

Si oír esto en clase te hace gruñir por dentro (o por fuera, no es ninguna sorpresa. Además del examen de historia, tienes otro de matemáticas y se rumorea que va a haber una prueba sorpresa sobre los verbos en inglés -¡todo para el viernes! ¿Están totalmente locos? ¿Cómo vas a hacer para estudiarlo todo a tiempo?

Bueno, que no cunda el pánico. Necesitas un plan. Necesitas saber cuál es la manera más efectiva de estudiar, cómo distribuir tu tiempo, cómo mantener la calma frente a los exámenes, ¡y cómo mantener la calma en general! Lee este artículo para enterarte de los secretos del estudio exitoso y para rendir los exámenes con confianza.

Empieza a estudiar en la escuela
Se acerca el examen de historia y cada vez que piensas en la Segunda Guerra Mundial, te entran escalofríos. ¿Cómo vas a recordar todos esos nombres, lugares y fechas?

Lo creas o no, estudiar de manera eficaz para los exámenes y las pruebas es algo que empieza en el aula cuando tomas apuntes. Tomar apuntes es una forma de recordar lo que te han enseñado o lo que has leído. Desafortunadamente, en la mayoría de las escuelas no enseñan cómo tomar apuntes. Y esto puede hacer que te cueste hacerlo hasta que te acostumbres.

Si tienes un profesor que escribe los apuntes en la pizarra, tienes una ventaja: puedes copiarlos mientras explica. De lo contrario, necesitarás tomar nota de los puntos más importantes junto a cualquier información detallada en la que haga hincapié el profesor. ¿Ha dado algún ejemplo o dato concreto, como el nombre de una figura importante de la guerra o el año en que un escritor escribió su obra más conocida? ¡Anótalo! Pero intenta no tomar demasiados apuntes -te abrumarás intentando anotar cada palabra y no comprenderás los puntos principales de la lección.

Si necesitas que te repitan algo, no temas pedirle al profesor que lo haga; si va demasiado rápido, es probable que tus compañeros de clase también respiren aliviados al oír nuevamente la información. Si no estás seguro de haber entendido los puntos principales, siempre puedes pedirle al profesor después de clase si puede echarle un vistazo a tus apuntes. Nuevamente, como sucede con la tarea para el hogar, puede parecer un problema preguntar después de clase, pero ¡esto es mucho más fácil que dudar si tienes los apuntes correctos cuando estudies esa noche!

Finalmente, si te cuesta tomar apuntes o tener toda la información, pregúntale al profesor si puedes llevar una mini grabadora a pilas a clase. Esto te permitirá grabar a medida que tomas apuntes y luego podrás volver a escuchar la grabación y completar tus apuntes más tarde si te falta alguna información.

 

 

 

 

 

Prepárate para estudiar
Dependiendo de lo legible que sea tu letra, es posible que tengas que volver a copiar tus apuntes cuando estudies, pero una cosa está clara: ¡no deberías tener que girar el cuaderno en todas las direcciones para intentar descifrar tu propia letra cuando se supone que deberías estar estudiando!

Cuando te sientes a estudiar en tu lugar de estudio, piensa en cuánto tiempo quieres dedicar a cada sección o concepto -esto evitará que te sientas abrumado. Por ejemplo, en vez de pensar en estudiar toda la Segunda Guerra Mundial (lo que podría abrumar incluso a un historiador), intenta pensar en ella en segmentos de 2 años, o por determinadas batallas.

Una vez que domines algunos conceptos con los que puedes trabajar, podrás pensar en cuánto necesitas dedicarle a cada sección. La mayoría de las personas puede concentrarse durante aproximadamente 45 minutos. Decide qué estudiarás en el periodo de tiempo que hayas previsto, y estarás listo para empezar.

Cuando estudies, necesitarás repasar tus apuntes y cualquier información especial de tu libro de texto, y en el caso de los problemas o ecuaciones de matemáticas o ciencias, deberás hacer algunos problemas de práctica. Presta atención especial a todo lo que el profesor haya enfatizado. Naturalmente, si el profesor o la profesora dijo, "Esto será parte del examen", seguro que querrás estudiar esa información.

Muchos profesores te dirán con anticipación cómo se estructurará un examen, lo que te puede ayudar a adaptar tu estrategia de estudio de manera apropiada. Por ejemplo, si sabes que vas a tener una prueba con preguntas de opción múltiple para evaluar tus conocimientos sobre los hechos ocurridos en la Segunda Guerra Mundial, sabrás que debes concentrarte en estudiar dichos detalles específicos. Pero, por otra parte, si sabes que un examen incluirá preguntas a desarrollar en un ensayo, antes de comenzar a estudiar plantéate las preguntas que el profesor podría formular acerca de la Segunda Guerra Mundial. Luego redacta varios ensayos -y usando tus apuntes, libros y otras fuentes- define cómo responderías dichas preguntas.

Cuando intentes memorizar fechas, nombres u otra información, ten presente que si no la puedes recordar de inmediato, no significa que eres raro ni inútil: normalmente hay que hacer varios intentos para recordar algo correctamente. Usa métodos mnemotéctinos especiales que pueda haber sugerido el profesor o que tú mismo hayas pensado. Lee la información varias veces si es necesario y anota cualquier frase o pensamiento que te ayude a recordar las ideas o conceptos principales.

Concéntrate
Si estás distraído y pensando en otras cosas, necesitarás volver al hábito del estudio lo antes posible. Puedes prometerte que cuando termine la sesión de 45 minutos, te podrás tomar un descanso de 15 minutos para despejarte y pensar en otras cosas aparte del examen.

Cuando hayas terminado de estudiar, deberías sentir que puedes abordar el examen o la prueba con confianza -no necesariamente para tener un 100% de las respuestas correctas, pero sí para tener un muy buen dominio de la información. Si puedes, consigue la ayuda de un hermano o de tus padres para que te pregunten la lección durante unos minutos. También puedes llamar a un compañero de clase por teléfono y hacerse preguntas que podrían ser parte del examen

Estudiar en grupo
¿Deberías estudiar solo o con otros compañeros de clase? A veces puede ser útil hacer un repaso con otras personas que están estudiando para el mismo examen ya que puedes comprobar que tus apuntes son correctos y que entiendes la materia. Los grupos de estudio incluso pueden ayudarte a memorizar mejor las cosas porque pueden trabajar en grupo para encontrar maneras de recordar conceptos y luego preguntarse los unos a los otros.

Pero para algunos estudiantes, los grupos de estudio pueden ser un desastre porque les es muy difícil concentrarse y estudiar adecuadamente. Puede ser fácil distraerse cuando estás con un grupo de amigos o compañeros de clase, lo que significa pasar más tiempo hablando y pasando el rato que estudiando.

Al final, todo se reduce a saber qué es lo que mejor funciona para ti. Si te gusta estudiar solo y te sientes más seguro haciéndolo de esta forma, entonces adelante. Si crees que te gustaría estudiar en grupo, pruébalo -pero ten en cuenta que existen desventajas. Una forma de asegurarte la tranquilidad cuando estudies en grupo es hacerlo en la biblioteca; estarás obligado a estudiar con más calma que si estudian todos en casa de alguien.

Cómo combatir el pánico a los exámenes
¿Estás sudando, mordisqueando el lápiz y con dolor de estómago mientras el profesor reparte las hojas del examen? Muchas personas (incluidos los adultos) se ponen muy nerviosos a la hora de dar un examen. Les preocupa olvidarse de todo, fracasar y nunca aprobar la asignatura.

Es natural sentir estrés al dar un examen, pero a veces un poco de adrenalina (una hormona secretada por tu cuerpo durante los momentos de nerviosismo o estrés) es buena para ponerte las pilas. Pero si tienes auténtico terror a los exámenes, existen formas de superarlo.

  • Primero, asegúrate de que has estudiado correctamente. Esto puede parecerte algo muy básico, pero si estás seguro de que conoces la información, tendrás menos motivos de preocupación. También, duerme lo suficiente la noche anterior al examen, lleva ropa cómoda, y come algo antes del examen. Es cierto, suena bastante simple -pero el hambre, el sueño o llevar un suéter que te pica, sólo empeorarán tu ansiedad. Mientras el profesor reparte los exámenes, escucha atentamente todas sus instrucciones. No pienses que quedarte toda la noche levantado memorizando temas a último momento te ayudará a recordar -no será así.

  • Mientras el profesor reparte los exámenes, escucha atentamente todas sus instrucciones por si alguna no está incluida en el examen. Si lo necesitas, y tu profesor te da permiso, escríbelas en un trozo de papel borrador -podría evitar que te pongas nervioso si de repente olvidas qué hacer. Una vez que tengas el examen delante de ti, respira profundamente y exhala. Luego de leer todo el examen, fíjate cuán largo es y en todas las secciones que esperan que completes. Esto te permitirá calcular cuánto tiempo tienes para cada sección y preguntarle al profesor cualquier duda. Si algo no te queda claro antes de empezar, ¡que no te entre el pánico! Levanta la mano, acércate al escritorio del profesor y pídele que te lo explique mejor.

  • Una vez que empieces el examen, concéntrate en responder cada pregunta individualmente y tómate tiempo para pensar bien. Si no sabes la respuesta a una pregunta, no te obsesiones. Contéstala de la mejor forma que puedas o sáltala y escríbete una nota para retomarla más tarde.

  • Cuando contestes aquellas preguntas en las que debes desarrollar un tema, es buena idea hacer un pequeño esquema antes de empezar. Esto puede tardar un par de minutos, pero te ahorrará tiempo al final porque tus ideas estarán mejor organizadas. Cuando das un examen es bueno pensar en lo siguiente:

                      ¿Qué es lo que desea saber el profesor?
                      ¿Qué parecía importante cuando aprendimos esto?
                      ¿Cómo puedo demostrar que lo entiendo?

  • Si estás tan nervioso que la mente se te pone en blanco o sientes que no puedes recordar cosas mientras das el examen, podrías necesitar un mini descanso. Es muy fácil olvidar cosas que conoces bien -a veces la combinación de tu armario se te podría ir por un rato de la cabeza o puede que alguna vez, al ir a marcar, se te haya olvidado el número de teléfono de tu mejor amigo. La diferencia es que normalmente no te entra el pánico, y recuerdas enseguida la combinación o el teléfono de tu amigo. En un examen, si algo se te va de la mente y empiezas a ponerte tenso, de pronto recordar resulta mucho más difícil.
     

  • Lo mejor que puedes hacer es tomarte un descanso muy pequeño -aun de uno o dos minutos- para mover los dedos de las manos y de los pies, respirar profundamente cuatro o cinco veces, o imaginarte en un lugar tranquilo, como una playa. Incluso puedes intentar hacer algunos ejercicios de respiración y relajación. Cuando reanudes el examen, es muy probable que seas capaz de concentrarte mucho mejor en la pregunta que te estaba dando problemas.
     

  • ¿Ya has terminado? Aunque la mayoría de los profesores te dejarán entregar temprano tu examen, generalmente debes permanecer en silencio hasta que todos terminen. Cuando hayas acabado, es buena idea pasar un rato repasando tus respuestas. También puedes añadir detalles que creías que no ibas a tener tiempo de incluir. Por otra parte, si te quedan 5 minutos antes de que suene el timbre y todavía estás escribiendo, termina lo que estás haciendo sin que te entre el pánico.

Actualizado y revisado por: David B. Waldman, BA, MA
Fecha de revisión: agosto de 2002
Revisión original:
Tom Sicoli, EdD
 

 

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