200508 -
Rosario
Cutillas -
Muchos aspectos de las Ciencias,
la Filosofía, las Humanidades y la Salud, se han ocupado de definir la
adolescencia, dando entre varias disciplinas una aproximación, pues en
realidad
la adolescencia es una etapa de la vida tan densa y controvertida, que
difícilmente con una definición se explicarían los profundos cambios
corporales, el oleaje tanto hormonal como psicológico, la confusión, y el
cúmulo de nuevos sentimientos que embargan al adolescente.
Por otra parte la
adolescencia es hasta cierto punto un concepto nuevo, pues en las épocas en
que los niños trabajaban duro desde los ocho años, el tumulto de la
adolescencia pasaba desapercibido, y aún hoy, en muchas zonas de la tierra,
los niños son explotados o abandonados, de tal modo que su adolescencia no
causa preocupación alguna, puesto que "no se ve", si bien es cierto que
aunque las cosas no se vean, no quiere decir que no existan, de manera que
daremos aquí un somero análisis de la turbulencia a la que se enfrentan,
quienes se dan de bruces consigo mismo, sin que haya fijada una edad exacta
para ello.
Pubertad
y adolescencia
Durante la pubertad y
adolescencia, suceden los cambios que van a determinar el carácter adulto de
los jóvenes, indicando la pubertad los cambios físicos que tienen lugar, y
la adolescencia un periodo más largo, que contempla tanto variación física
como emocional. En las chicas se toma como punto de partida para la
pubertad, el inicio de las reglas, y para los chicos la producción de
espermas. Esto sucede gracias a las hormonas responsables de la sexualidad,
estrógenos en el sexo femenino, y testosterona en el masculino. No son las
únicas, pero si las más importantes.
Cambios en
las chicas
El cuerpo de las
mujeres empieza a madurar sobre los diez años, y la edad promedio de la
aparición de la regla se sitúa en los doce años, aunque depende mucho de las
latitudes y de factores individuales. Es normal entre los diez y los
dieciséis.
-
El pecho se hace prominente, los muslos se
redondean.
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Se estrecha la cintura, las caderas se ensanchan.
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Crece vello alrededor de la vulva y en las axilas.
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Aumenta la transpiración.
-
Alargamiento de las extremidades.
-
Aumenta el apetito, la estatura y el peso corporal.
-
La piel se torna más grasa, sobretodo en la cara.
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Los huesos de la cara se agrandan, perdiendo su aspecto infantil
-
Maduración folicular ( los óvulos alojados en los ovarios inician su
maduración)
-
El útero comienza a desarrollarse
-
La vulva y el clítoris se vuelven más sensibles.
-
Puede aparecer una pequeña cantidad de flujo blanquecino procedente de
la vagina.
Cambios
en los chicos
El cuerpo masculino
tarda un poco mas en iniciar su maduración, que sucede entre los once y
catorce años, aunque como en las chicas depende también de otros factores,
individuales, climáticos, etc. Cualquier variación en este sentido es
completamente normal.
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Los hombros y el pecho se ensanchan.
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Los músculos en general se desarrollan, perdiendo las formas
redondeadas de la niñez.
-
Crece vello alrededor del pene, en brazos, piernas, pecho y axilas.
-
Alargamiento de las extremidades
-
Aumenta el apetito, la estatura y el peso corporal
-
La piel se hace más grasa, sobretodo en la cara.
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La cara se agranda y se hace más angulosa.
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Aparición del vello facial.
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La laringe se alarga y aparece "La nuez de Adán". Cambia la voz y se
hace más grave.
-
Los testículos se agrandan y ganan sensibilidad. Asimismo el pene se
agranda y alarga.
Tanto en los chicos como en las chicas, estos cambios aparecen de manera
insidiosa, unos velozmente y otros con mas lentitud. En gran parte esto
determina la gran confusión a la que se enfrentan los jóvenes de ambos
sexos, ya que habituados a un organismo infantil, han de recibir ahora una
nueva imagen, adaptarse a ella, y tratar de solventar cuantas dudas y
contradicciones aparecen, tanto en su cuerpo como en su mente.
Cambios
emocionales
Si las modificaciones
experimentadas en el exterior, revisten la importancia de lo que es
tangible, no son menos llamativos los cambios que aparecen en el ámbito de
las emociones. Por un lado, el adolescente se encuentra con que su cuerpo
va transformándose en "otro", y por otra parte, las hormonas, además de
sustentar éste hecho, implica unas emociones tan nuevas como confusas. De
pronto el mundo comienza a tomar otra dimensión, lo que ayer era trivial hoy
es fundamental, como sucede con el hecho de la atracción del sexo opuesto.
Esta atracción es tan intensa que mediatiza la vida cotidiana, atraviesa los
comportamientos, y ocupa gran parte de las situaciones y los sueños.
Las relaciones con el mundo en general, cambian de signo y así, el
adolescente empieza a preguntarse sobre la autoridad de los adultos en
general, y los padres y profesores en particular, desarrolla una gran
sensibilidad con respecto de lo justo y lo injusto, su mirada se vuelve
crítica con cuanto le rodea, se inician la etapa de las "pandillas", en las
que cobra especial importancia la opinión de los amigos, la aceptación del
liderazgo, y el soporte del grupo, que se eleva por encima de cualquier otra
relación. Se desarrolla en suma, el concepto de si mismo, es decir el
conocimiento que tiene el joven de los valores, hechos o experiencias
referidas al propio yo.
Es interesante resaltar que la "pandilla" suele formarse con jóvenes del
mismo sexo, aún cuando la atracción por el opuesto coincida con ésta etapa,
y esto es consecuencia de la reafirmación que busca el adolescente,
alejándose de la comunicación parental, y vertiéndola casi exclusivamente en
los amigos. Más tarde los grupos de amigos empiezan a ser mixtos, también
con la existencia de un líder, para pasar a continuación a la formación de
parejas.
Los rasgos que hemos esbozado aquí constituyen una parte de esa etapa que
llamamos adolescencia, sin embargo ésta tiene aspectos, en particular
referidos a la comunicación sexual, que intranquilizan a los protagonistas,
y ponen en el candelero a padres y educadores, por lo que en una próxima
edición, analizaremos cuales son realmente las preocupaciones de los
jóvenes, que les inquieta, y que desean saber con respecto a la sexualidad,
una experiencia que se revela como una de las más significativas en la vida
de las personas
Como hemos visto en el trabajo anterior, la adolescencia supone un
intenso periodo de transformación en el que los jóvenes trazan su futuro
como adultos. Tanto los cambios físicos como psicológicos, enfrentan al
adolescente a un mundo nuevo, en el que el sexo adquiere una importancia
inusitada.
Si bien la sexualidad es un amplio concepto que incluye las más variadas
relaciones, en las esferas físicas y psíquicas, los jóvenes en esta etapa de
su adolescencia y pubertad, están fundamentalmente interesados por su propio
cuerpo y el del sexo opuesto, por lo que se encaminan a conocer y explorar
ambos.
Cómo
Interesa conocer a los adolescentes, cuales son las zonas más
erógenas del cuerpo, pues si bien cuando se exploran a si mismos, se dirigen
casi exclusivamente a los órganos genitales, estos no son los únicos
destinados a proporcionar placer, mas bien serían la culminación de unas
caricias previas, que van a dar como resultado una excitación general y
necesaria para seguir adelante. Toda la piel es un órgano sensitivo, aunque
hay zonas más erógenas que otras: Para chicas y chicos, estas zonas son los
pezones, nalgas, muslos y genitales externos. Estos últimos son los de mayor
concentración de sangre durante la excitación sexual, y así en los chicos el
pene y en las chicas el clítoris, constituyen la zona más sensible.
Otras
zonas erógenas
(para hombres y mujeres) son el lóbulo de la oreja, el cuello, sobretodo en
la parte posterior, la cintura, la columna vertebral y los hombros.
Estimular mutuamente es muy gratificante, y es este sentido hay que apuntar
que las caricias se prodigan no sólo con las manos, sino también con la boca
y la lengua, chupando, lamiendo o mordisqueando suavemente. Muchas personas
se escandalizan de estas prácticas, y en buena medida ocurre por la
mitificación a que se ha sometido el sexo, pues realmente pocos se asombran
ante un profundo beso en la boca, y sin embargo se muestra aversión o se
tilda de conducta licenciosa, el hecho de lamer o chupar el pene o el
clítoris, siendo como son una parte más del cuerpo.
Las caricias generalizadas suponen una fuente de placer, y como quiera
que son una forma de comunicación, no tiene reglas fijas, buscando cada uno
lo que le es más grato, de manera que podemos decir que la sexualidad es una
búsqueda, un aprendizaje y conocimiento, tanto del propio cuerpo, como el de
la persona con la que compartimos esferas íntimas.
Cuándo
Esta es una de las preguntas que suscita más inquietud en los
adolescentes, y también en los padres y educadores. Cuando se trata de
adolescentes, todas las edades nos parecen demasiado tempranas, a la vez que
a ellos siempre les parece tarde, pero probablemente no hay medio más eficaz
que una buena información para los jóvenes, de manera que sean conscientes
de que el sexo, no sólo significa reproducción, no contempla únicamente el
coito, y por el contrario implica acercamiento, respeto hacia uno mismo y
hacia los demás, responsabilidad, madurez, y es en definitiva una fuente de
comunicación interpersonal que atraviesa todos los ámbitos de la vida.
Por lo tanto el cuándo, no pretende establecer fechas por más amplias que
estas sean, sino ofrecer a los jóvenes la educación e información necesarias
para que ellos intenten saber qué momento es el oportuno, sin dejarse llevar
por las opiniones de los demás. En este sentido, las chicas a veces desean
perder su virginidad, por el simple hecho de que sus amigas ya lo hicieron,
o porque temen aparecer como mojigatas, "antiguas", o peor aún, temen que un
chico las deje por negarse a tener relaciones sexuales. Las mujeres en
general, han sido educadas ancestralmente para estar listas, decir siempre
si, agradar…de manera que estos mensajes se reflejan en su modo de vivir la
sexualidad. Otro tanto ocurre con los chicos, que culturalmente han
aprendido la posesión de un pene como motivo de orgullo, lo que les llevará
a actuar conforme a esos aprendizajes.
Pero al fin ¿Cuándo? Vamos a ser realistas: Los jóvenes, gracias al
tumulto hormonal, y a la curiosidad que en ellos se despierta, lo más
probable es que en cualquier momento, acaben teniendo algún tipo de
experiencia sexual, que sea fortuita (no está planificada) y que después de
todo, no sea ni con mucho lo que se imaginaron, así que tienen que saber
que el sexo, necesita de tiempo, de relajación y en última instancia, de
sucesivos encuentros. Es normal que la primera vez las cosas no vayan tal
como se habían pensado, ya que se ponen en juego factores tan determinantes
como la timidez, la confusión o el miedo. Como vemos se trata de restarle
importancia a las connotaciones, posiblemente frustrantes de esa "primera
vez", comentar las sensaciones, expectativas, y cualquier otra razón. El
verbalizar lo que nos angustia o frustra es muy consolador, y con respecto
al sexo, ayuda a desmitificar ese halo de enigma que lo acompaña.
Con quién
Con toda seguridad, durante la adolescencia, los sentimientos se
superponen y hay más de una persona que nos gusta, y a quien deseamos
acercarnos. Nos sentimos perdidamente enamorados, para al día siguiente
pensar que quien nos gusta es otro u otra. Es muy común, el enamoramiento
hacia personas del mundo del espectáculo, cantantes, actores, o estrellas de
los medios de comunicación. Al mismo tiempo nos sentimos enamorados de
amigos, compañeros de clase o conocidos, y siempre hay alguno de ellos que
nos atrae de manera especial. Como el lógico se intentará un acercamiento,
insinuaciones, cartas, o cualquier medio que nos sirva como pretexto.
Los jóvenes, y en buena medida los adultos, se intimidan ante la persona
que les gusta. A esto se añade el hecho de la facilidad de los adolescentes
para ruborizarse, lo que provoca más nervios e inseguridad. Esto es normal y
nos ayuda el saber que, probablemente, la otra persona está en las mismas
condiciones.
Las amistades del sexo opuesto, compañeros de clase, vecinos, o primos de
la misma edad son de quien primero nos enamoramos, de manera que el primer
intento de un acercamiento sexual, muy posiblemente se haga con ellos. Tanto
las chicas como los chicos están en su derecho a llevar la iniciativa,
mostrar sus deseos, pero ocurre que al menos en occidente, hay un resquicio
de componente machista y moralizador en el sentido de que las chicas deben
esperar a ser requeridas. No veo mejor forma de soslayar y eliminar estos
comportamientos sexistas, que insistir a los jóvenes en la necesidad de
fomentar la expresión de los deseos, cualquiera que estos sean, en igualdad
de condiciones para ambos sexos. Muchas culturas, en las que el sexo no
tiene un componente moralizador y represivo, alientan el acercamiento sexual
de los jóvenes por igual, independientemente de quien primero lo haga.
Como quiera que va a ser un amigo o amiga con quien se pretenda el primer
acercamiento, y como probablemente, este no responda a las expectativas
imaginadas, los adolescentes han de saber, que si bien esta primera vez la
van a recordar toda la vida, la amistad está por encima de todo, de manera
que esta iniciación pueda servirnos para aprender a hablar con naturalidad
de ello, y soslayar su componente de prohibición y tabú.
Puede ocurrir también, y es bastante frecuente, que el primer contacto
sexual sea producto de un fin de fiesta en el que además ha coincidido la
presencia del alcohol. Ello nos va a llevar a sentirnos al día siguiente aún
más confusos, o tal vez arrepentidos. Si sucede así, lo mejor es hablarlo
con la otra persona de manera que quede aclarado que es lo que cada uno
buscaba (a menudo no más que satisfacer curiosidad y deseos), tener calma
para saber si realmente estamos enamorados de esa persona. Apunto esto
porque es muy común sentirse perdidamente enamorado de quien nos proporciona
el primer encuentro sexual, y ello tal vez sea debido a las extendidas
enseñanzas que relacionan invariablemente el sexo con el amor. Es hora de
que se muestre a los jóvenes, que si bien el amor tiende a manifestarse
sexualmente, no es menos cierto que no son excluyentes, y así las relaciones
sexuales en las que prime la amistad, la atracción física, o la simpatía, no
tiene porque hacerles sentir culpables
En los capítulos
anteriores, hemos visto tanto los cambios físicos y psíquicos que ocurren en
la adolescencia, como las preguntas más urgentes a la que se enfrentan los
jóvenes, si bien hay otras cuestiones de interés respecto al hecho sexual,
que despiertan igualmente la curiosidad, cuando no la angustia de quienes
por su edad, se inician en la sexualidad como un modo real de actividad, en
el sentido de que sus cuerpos, aunque en constante cambio, se sienten más o
menos preparados para iniciarse en experimentar todo aquello que el sexo
ofrece.
Las formas de
vivir la sexualidad son diversas, y puede decirse sin temor que hay tantos
modos de vivirla como individuos, de manera que explicaremos brevemente
algunos conceptos, en nuestro afán de que los jóvenes tengan una óptima
información al enfrentarse a la suya propia, a su modo de vivir la
sexualidad, que como hemos dicho, será única, como lo es cada persona.
DESVIACIONES SEXUALES
Hasta hace pocos años se hablaba de "perversiones sexuales" para
denominar aquellos comportamientos que no obedecen a la norma en el sentido
de lo común, lo más corriente o abundante; hoy se prefiere hablar de
desviaciones, si bien es necesario tener en cuenta que el límite entre lo
"normal" y sus desviaciones suele ser difuso.
Decimos que una persona sufre algún trastorno sexual, cuando son
incapaces de concordar su sexualidad con formas normales de excitación; esta
incapacidad se conoce en Ciencia como "Parafilia", y con frecuencia se
asocian más de una en el mismo individuo.
EXHIBICIONISMO
En este trastorno la excitación sexual viene dada por el hecho de
mostrar los genitales a extraños. El exhibicionista no busca contacto físico
alguno con la víctima, por lo que no entrañan un peligro real en el sentido
de violencia, aunque el factor sorpresa de la víctima ocasiona un gran
susto, con sentimientos de confusión y miedo. Las consecuencias posteriores
pueden ser importantes para la víctima, ya que la desconfianza aparecerá en
el encuentro fortuito con desconocidos, y por tanto en su vida social.
FROTTEURISMO
El impulso sexual se manifiesta por el contacto de los genitales
con desconocidos. Los lugares elegidos son grandes aglomeraciones, en donde
el hecho del frotteurismo, puede pasar desapercibido. Un escenario
frecuentemente elegido por estas personas son las aglomeraciones de los
transportes públicos.
PEDÓFILIA
O
atracción sexual por los niños. Para obtener los favores sexuales de estos,
el pedófilo recurre al acoso, la intimidación, e incluso la violencia, tanto
física como psicológica. El acoso puede dirigirse a niños desconocidos, pero
también es muy común que suceda dentro de la familia o amistades de esta, lo
que dificulta la defensa del niño, ya que estos son víctimas sumamente
vulnerables para usar en ellos amenazas, castigos, e incluso complicidad
para mantener su silencio.
MASOQUISMO
Desviación caracterizada por el hecho de que el sujeto logra su
excitación, apoyado en el sufrimiento físico y la violencia proporcionada
por su pareja, a la que exige golpes, ataduras dolorosas, latigazos, etc.
SADISMO
Caso en el que la excitación sexual, la provoca el sufrimiento
físico o psíquico inflingido a la víctima, en la que frecuentemente se
incluye la práctica de actividad sexual en contra de la voluntad de la
pareja, lo que añade una dosis de violencia. Como en el caso anterior, el
sujeto usa de golpes, bofetadas, quemaduras en la piel, uso de objetos
cortantes, etc
.
FETICHISMO
En este
caso, el impulso y la excitación sexual se consigue mediante la manipulación
de determinados objetos, que suelen ser prendas íntimas femeninas tales como
medias, ligueros, calzado, e incluso objetos sadomasoquistas, tales como
látigos o ropa asociada a la violencia urbana.
COMENTARIO
Como antes se
ha apuntado, el límite entre las fantasías sexuales, y los trastornos reales
es impreciso, difícil de separar con nitidez; no obstante los especialistas
en sexualidad están de acuerdo en que para hablar de parafilia, es preciso
que el trastorno de mantenga un periodo mínimo de seis meses.
Las fantasías tienen poco que ver con un trastorno real, sobretodo en el
sentido que no incapacitan al sujeto, para otras formas de expresión y
comunicación sexuales que incluya a un compañero, a la capacidad de
compartir con otro el hecho sexual, y a disfrutar de este sin la dependencia
de objetos, ni mucho menos sufrimiento ajeno.
Dar cabida a fantasías, estimula el impulso sexual, y es fuente de
riqueza y diversidad, si bien nada tiene que ver una estimulante fantasía,
con la dependencia de objetos que supone el fetichismo, del mismo modo que
no observa ningún punto de conexión el propiciar el contacto con nuestro
objeto de deseo, con el frotteurismo o el exhibicionismo
En capítulos
anteriores hemos analizado algunos relevantes aspectos de la sexualidad
referida a los más jóvenes, tales como los cambios físicos y psíquicos, la
controvertida cuestión de la "primera vez", o las distintas desviaciones que
entorpecen y paralizan una sana vivencia sexual.
Hay otros aspectos
del sexo que suscitan las preguntas, las dudas y aún la angustia de los
adolescentes, tales como la homosexualidad, la pornografía y la
prostitución, de manera que nos ocuparemos de ellas en los próximos
trabajos, iniciándolos con la prostitución, en el interés de orientar a los
jóvenes a contemplar las cuestiones referidas al sexo sin prejuicios, y por
tanto alejada de frívolos estereotipos.
Los niños más pequeños aprenden pronto la palabra "puta", aún cuando no
sepan definir la semántica, y en la mayoría de las culturas constituye un
fuerte insulto, lo que nos da idea de hasta que punto este hecho forma parte
de lo cotidiano. Por supuesto, la prostitución está asociada a las mujeres,
y tanto los diccionarios más eruditos, como el lenguaje de la calle, así se
encargan de definirlo, siendo puta la mujer "prostituta, pública o ramera" y
puto un "calificativo denigratorio, aunque por antífrasis puede resultar
encarecedor, por ejemplo puta suerte" (Diccionario de lengua española, Real
Academia). Una vez más el sexismo imperante en gran parte de las
sociedades, se encarga de impregnar todos y cada uno de los aconteceres y
actividades de la vida, y es por ello que no encontramos ocioso el señalar
unos puntos de reflexión con respecto a la prostitución, de manera que los
jóvenes aprendan a contemplar determinados hechos con, al menos, unas
reflexiones básicas, para alejarse de juicios prefijados, y la
estigmatización de que es objeto la condición de prostituta.
Tradicionalmente se ha considerado a las prostitutas, mujeres "poseídas por
el demonio", como ilustran las escrituras cristianas en la figura de María
Magdalena (Nuevo testamento), y solo en ese caso han sido "perdonadas y
rehabilitadas".
Ha sido y aún hoy lo es, una actividad al margen de toda ley, de
cualquier tipo de contrato, o de protección laboral o social.
La sociedad las ha "tolerado", e incluso ha fomentado su presencia,
para salvaguardar la virtud de otras mujeres, en un doble juego moral.
Han sido y son víctimas de enfermedades de transmisión sexual
Suelen ser producto de la ignorancia, la manipulación y el desamparo.
Abunda entre las prostitutas el analfabetismo y la pobreza.
Los factores de riesgo van con frecuencia asociados a falta de empleo
o muy bajos ingresos, embarazos no deseados, manutención de una familia a
cargo exclusivo de la mujer, carencias afectivas, o violencia
familiar.
Actualmente la mirada sobre la prostitución está cambiando y para la
opinión de muchos, no deja de ser una actividad más dentro del ámbito
laboral, descartándose la idea de que ninguna mujer lo "haría", a menos que
se encuentre forzada por la privación o la violencia. Por otra parte las
empresas del llamado "negocio del sexo" comienzan a asociarse, a hablar en
público, y solventar sus problemas dentro de la legalidad laboral, algo
impensable en un pasado reciente, en el que dichos negocios se enmascaraban
en forma de bares de copas, o eufemismos de cualquier tipo, favoreciendo así
la explotación de las trabajadoras.
A pesar de esta nueva mirada, no es menos cierto que al día de hoy, el
"negocio del sexo", se nutre principalmente de personas desfavorecidas
social y económicamente, siendo un claro ejemplo las mujeres inmigrantes,
que bien por decisión propia ante la falta de otros empleos, u obligadas a
pagar deudas contraídas en el país de origen, no tienen otra posibilidad.
Es interesante señalar, por otra parte, que a pesar del miedo generado
con las enfermedades de transmisión sexual, particularmente con el SIDA, la
prostitución sigue siendo un negocio en alza. La sociedad, en la voz de los
padres y educadores, no tiene una respuesta satisfactoria, tal vez porque el
análisis serio de este fenómeno no hace más que empezar, pues es ahora es
cuando se asocian, discuten sus problemas en congresos, y se consideran a si
mismas dignas de los derechos y respeto de cualquier trabajador.
Es
curioso constatar que los manuales de Educación Sexual para jóvenes no
contemplan la variable prostitución como hecho a analizar, a tener en
cuenta, ni a contar con él como parte de un entorno del que ambos forman
parte. Simplemente no lo mencionan, y es por ello que hemos querido dar
aquí unos apuntes, para la reflexión de estos mismos jóvenes y adolescentes,
que se quiera o no, alimentan gran parte de sus fantasías sexuales con la
cotidiana idea de la prostitución:
En los chicos sustenta la prepotencia masculina, y en las chicas es
fuente de angustia, por la amenaza que supone a su condición de mujer, por
lo tanto es del máximo interés que el dialogo con los jóvenes vaya
encaminado a eliminar barreras de género.
Invitar a los adolescentes, a reflexionar sobre la inmigración y sus
problemas, de manera que no vean en cada mujer inmigrante, una prostituta
en potencia.
Ayudar a eliminar el rechazo en las chicas, de modo que puedan ser
solidarias con otras mujeres, sea cual sea su oficio.
Educar en la comprensión y la tolerancia, pues es cierto que si muchas
mujeres son víctimas y por ello prostitutas, otras en cambio (las llamadas
activistas), reclaman el derecho a ejercer su oficio con toda dignidad,
lejos de acusaciones y estigmas sociales.
Inculcar en los jóvenes la idea de la diversidad cultural, como medio
de comprender comportamientos, que en el medio propio pueden parecer
ajenos. Lo que aquí es trivial allá puede ser fundamental, y viceversa.
Por último, apuntamos una vez más la necesidad, el tiempo real, de
dialogo con los más jóvenes, pues con frecuencia olvidamos que tienen una
opinión sobre las cosas, por más que los adultos tiendan a no estimar
estas opiniones de la juventud.
Es cierto que las múltiples facetas de este hecho social, es digno de un
análisis más profundo, si bien consideramos que el incluirlo en la formación
e información de los jóvenes, no deja de ser un paso adelante, de manera
que la visión que estos tengan del sexo en el futuro, se apoye en material y
herramientas, que permitan tanto una sana sexualidad, como una madura
comprensión y tolerancia de sus connotaciones, independientemente de que
estas (connotaciones) sean social y moralmente deseables, o no
Como hemos visto en
anteriores capítulos en torno a la sexualidad en los adolescentes, la
confusión es uno de los elementos característicos de esta época de la vida,
y en el hecho sexual en particular, no en vano los descubrimientos los hace
cada cual a su manera, según sus circunstancias, y la interpretación que de
ellos se haga. Esta confusión aumenta cuando los muy jóvenes se plantean un
modo de entender la sexualidad, que no coincide con los de la mayoría, es
decir, cuando se preguntan por el hecho homosexual.
La Historia de la
Humanidad es rica en demostraciones de este hecho, y así desde Sodoma y
Gomorra, la Grecia clásica, Roma o el Renacimiento, nos llegan noticias de
que la homosexualidad, ha estado presente en la vida cotidiana de los
pueblos. Plutarco cuenta en su obra el amor entre Alejandro Magno y
Hefaistión, uno de sus generales, y la mutua adoración del rey macedonio y
el eunuco persa Bagoas, su favorito. Todo ello ocurría en un escenario de
curtidos guerreros, cuyo botín mas preciado eran las mujeres, lo que habla
de cómo las diferentes tendencias sexuales pueden convivir, lo hacen y lo
han hecho.
Actualmente es un tema a debate, y abundan las teorías que tratan de
explicarlo por factores genéticos, educacionales o psicológicos, sin que se
haya llegado a ninguna conclusión. Por otra parte el origen, sea cual sea,
cambia poco el tono del debate a la hora de vivir (y dejar vivir), a cada
cual con sus deseos.
La mayoría de los muchachos y muchachas adolescentes fantasea en algún
momento con apetencias homosexuales, siendo además muy común una especie de
"enamoramiento" por una persona del mismo sexo, y que de algún modo, cuando
ese "enamoramiento" remite, proporciona al individuo un punto de partida
(que no de llegada), en el que sus inclinaciones sexuales se irán
encaminando hacia un modelo definitivo.
Es por ello muy conveniente que estas experiencias que en principio
pueden ser, y de hecho lo son en gran número de casos, de carácter
homosexual, tengan una fácil salida y expresión en la vida de los
individuos, pues es en estos momentos cuando la sexualidad de los jóvenes se
está definiendo, lo que hace preciso, por parte del entorno, una actitud de
tolerancia y naturalidad.
En que consiste esa tolerancia y naturalidad, no es fácil traducirlo a
comportamientos prácticos, sin embargo, a poco que atendamos a nuestro
alrededor, veremos como muchos actos cotidianos están impregnados de rechazo
y estigmatización hacia las personas homosexuales, por lo que padres y
educadores tienen, cuanto menos, la posibilidad de ofrecer una visión
distinta a aquellos jóvenes de los que se ocupan.
Reflexiones prácticas
-
Tratar de separar el sentido del humor, ese bien por otra parte tan
preciado, de los "chistes" a propósito de homosexuales. Son tan abundantes
y encuentran tanto eco, que no es de extrañar que los jóvenes aprendan una
lección de escarnio, ridículo y marginación respecto de la homosexualidad.
-
Cuidar el lenguaje en cuanto a sus connotaciones referidas al hecho
homosexual: En el medio familiar, en cualquier reunión de amigos, e
incluso en algunos medios de comunicación, se expresan los más soeces y
despiadados insultos y humillaciones hacia los homosexuales. Es impensable
que esto mismo se haga con la mayoría heterosexual.
-
Favorecer en las familias y las aulas un clima de revisión, de manera
que los jóvenes, los más vulnerables, no se vean sometidos a chantaje
emocional ni tortura psicológica, ante el eventual descubrimiento de su
orientación sexual.
-
Proporcionar información, dialogo, apertura y tolerancia allí donde
los estereotipos han puesto estigmas, rechazo, silencio y culpabilidad.
Por último, es de interés que los propios jóvenes reflexionen sobre estas
cuestiones arriba apuntadas, de manera que aprendan que la violencia, tanto
activa como pasiva, queda muchas veces encubierta, e incluso aplaudida,
cuando se ejerce a través de comportamientos aceptados por la mayoría. Esto
es particularmente cierto en la violencia ejercida contra el mundo gay y
lésbico
*Rosario
Cutillas:
Especialista en
Ginecología y Obstetricia (Matrona) por la escuela de Santa Cristina de
Madrid (Universidad Complutense).
Diplomada en Educación Maternal por la Escuela de Santa Cristina de Madrid
(Univ. Complutense),
Diplomada en Neonatologia y Medicina Perinatal por la Escuela de Santa
Cristina de Madrid (Univ. Complutense)
Monitora
de educación sexual titulada por la Sociedad Sexológica de Madrid, España