(1) INTA EEA Balcarce (2)
INTA EEA Rafaela 30-01-2004 -
Gerardo Gagliostro(1), Roxana Páez(2) y Miguel Taverna(2)
En países con altos consumos de lácteos, la materia
grasa constituye un componente importante en la dieta humana y, en el caso
particular de la GB, puede representar hasta un 75% del consumo total de
grasa de origen bovino.
Introducción
La posibilidad de modificar la composición de la grasa butirosa (GB)
mediante la suplementación estratégica de la vaca y una alimentación
pastoril puede constituir una
valiosa herramienta de diferenciación y valorización de la leche y sus
derivados. En países con altos consumos de lácteos, la materia grasa
constituye un componente importante en la dieta humana y, en el caso
particular de la GB, puede representar hasta un 75% del consumo total de
grasa de origen bovino (Chilliard et al., 2000).
En éstos casos, los productos lácteos aportan de un 15 a un 25 % del
consumo total de grasa en el ser humano y representan de un 25 a un 35% del
consumo total de grasa saturada (Chilliard et al. 2000).
Un menor consumo de grasa saturada es aconsejable a fines de reducir los
riesgos de aparición de patologías cardiovasculares. La composición promedio
de la grasa butirosa no puede ser considerada como “dietéticamente ideal”
desde el punto de vista de los ácidos grasos (AG) que la integran.
En la Figura 1 se presenta un perfil de AG propuesto teóricamente por
Grumer (1991) como “dietéticamente ideal” y dos perfiles surgidos de
estudios de caracterización realizados en Argentina. Es necesario aclarar
que el perfil argentino no difiere del encontrado en leche de otros países.
El objetivo es mostrar información nacional.
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AGPI= ácidos grasos (AG) poliinsaturados, AGMI = AG monoinsaturado. AGS =
AG saturados. A=Maritano y otros, 1986 y B=Páez y otros, no publicado.
Figura 1. Composición de una grasa butirosa considerada como teóricamente
ideal en ácidos grasos y la observada en dos estudios argentinos.
Se destaca un exceso en AG saturados (AGS). Una GB ideal debería contener
tan sólo un 8% de AGS siendo el nivel promedio observado en leche de 54 y 61
%. Puede observarse un déficit en AG monoinsaturados y poliinsaturados que
son juzgados como más adecuados en nutrición humana.
Dentro de los AG considerados como “mejoradores” de la calidad dietética de
la GB existe una familia especial denominada “linoleicos conjugados” o “CLA”.
Estos representan una mezcla de isómeros del ácido linoleico (C18:2)
existentes en los productos lácteos, los cuales demuestran potenciales
propiedades benéficas sobre la salud : prevención del cáncer, atenuación de
la arteriosclerosis y de las reacciones inmunitarias alérgicas, disminución
de la peroxidación de lípidos, prevención de la obesidad, efectos
antidiabéticos (diabetes tipo II) y mejoras en la mineralización ósea (Parodi,
1999; Chilliard y otros, 2000, Bauman y otros, 2000a).
Se consideró importante avanzar en el conocimiento de los factores
alimenticios que posibilitan modificar positivamente la composición de la
GB, tratando al mismos tiempo, de incrementar la concentración de ciertos AG
específicos tipo CLA. A continuación se presentan una serie de resultados de
estudios realizados en nuestro país apuntando a dar respuesta a estos
objetivos.
Resultados de los ensayos de alimentación
Alimentación pastoril vs. no pastoril
Ensayo 1
Se efectuó una comparación entre el perfil de AG de leche producida por
vacas pertenecientes a los rodeos de la EEA Rafaela del INTA alimentadas por
pasturas peremnes base alfalfa (70% dieta) (sistema pastoril) y la producida
en tambos de la Universidad de Illinois alimentadas con silage y
concentrados (sistema no pastoril) (Cuadro 2).
Cuadro 2. Comparación del perfil de ácidos grasos entre leches de tambos no
pastoriles (Universidad de Illinois) y pastoriles con suplementación (EEA
Rafaela del INTA).
Fuente : Páez y otros, 2002 (no publicado)
Los resultado muestran una importante diferencia en calidad dietética a
favor del producto argentino. Puede observarse que los niveles basales de
CLA registrados en leche producida por vacas alimentadas con pasturas
resultó 2,84 veces superior al valor obtenido con una dieta no pastoril.
Ensayo 2
Páez y otros (2002) compararon el efecto combinado de la raza (Holando vs
Jersey) y la alimentación (100% dieta constituida por pastura alfalfa
“Sistema Pastoril” vs. una dieta compuesta por 51% de henolaje de alfalfa,
39% de silaje de maíz y 10% de semilla de algodón base materia seca “Sistema
a Corral”) sobre la composición de la grasa butirosa.
Cuadro 3. Composición en ácidos grasos de la leche de vacas Holando y Jersey
en dos sistemas de alimentación.
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Fuente : Páez y otros, 2002.
La leche Jersey se caracterizó por contener más AG saturados totales, menos
AG insaturados totales, CLA y Omega 3. La composición de la GB en las Jersey
parece alejarse más de los valores ideales presentados en la Figura 1 con
respecto a la raza Holando.
Se confirma que la leche producida por animales que consumen pasturas
presentan un menor contenido de AG saturados totales, mayores valores de AG
insaturados, CLA y Omega 3. Las diferencias entre sistemas de alimentación
resultaron más netas para la raza Holando que para la Jersey. En ambas
razas, la relación n6/n3 obtenida en alimentación pastoril (cercano a 2) se
encuentra bien por debajo del limite superior juzgado como saludable para
alimentación humana (< 4).
Utilización de verdeos como
base alimenticia
Ensayo 1
Gagliostro y otros (no publicado) utilizando vacas Holando Argentino en
lactancia media compararon tres ratamientos:
• T1= Sin pastura. Ración a base de grano de maíz (18%), silaje de maíz
(59%), harina de girasol (22%), urea (0,5%) y una mezcla vitamínico-mineral
(0,9%);
• T2= pastura (avena) más concentrado (91% grano de maíz, 5,3% de harina de
pescado y 3,7% de mezcla mineral)
• T3= pastura (avena) más concentrado pero reemplazando el maíz por 0,8 kg
de AG insaturados (precursores de CLA).
La pastura de avena utilizada tenía la siguiente calidad: 21,8% de MS, 33,2%
de fibra y 18% de proteína (PB). Los resultados obtenidos se presentan en el
Cuadro 4.
Cuadro 4. Producción, composición y perfil de ácidos grasos en leche de
vacas sometidas a tres tratamientos alimenticios (T1, T2 y T3).
a,b,c : promedios con distinta letra difieren significativamente entre sí
(P<0,01).
Fuente : Gagliostro y otros, no publicado.
No hubo diferencias en la producción de leche ni en el consumo de MS
total o de energía. Los tratamientos T3 y T2 produjeron una disminución en
el contenido de GB y proteína con respecto a T1. Los animales alimentados
con pasto (T2 y T3) presentaron leches con menores valores de AG de cadena
corta y de cadena media y un
porcentaje mayor de C18:3 respecto a los animales bajo ración no pastoril.
Los animales a pasto que recibieron AG insaturados (T3) presentaron el menor
contenido de AG de cadena corta y de cadena media y los más altos valores de
AG de cadena larga.
El contenido más bajo de CLA fue observado en la leche de animales sin
pastura (T1). La alimentación base pastoril sin lípidos (T2) elevó a 1,12
g/100 g de AG el contenido de CLA lo que representó un 173% de aumento
respecto a T1. La alimentación base pastoril con lípidos insaturados (T3)
elevó a 1,91 g/100 g de AG el contenido de CLA, lo que representó un 366% de
aumento respecto a T1.
Ensayo 2
Se utilizaron vacas multíparas Holando Argentino con un promedio 116 días
de lactancia. Fueron comparados dos tratamientos. Ambos consumieron un
verdeo de avena de alta calidad (MS=20,5%, FDN=33,3%, PB=19,4%, DIVMS=73,2%),
diferenciandose en los siguientes aspectos:
• Tcontrol: 7 kg/día de maíz molido y 0,4 kg/d de harina de pescado.
• T1: 4,8 kg/d de grano de maíz molido, 0,4 kg/d de harina de pescado y 0,9
kg/d de un suplemento lipídico conteniendo un 30% de C18:2 (AGI-Ca).
Los resultados obtenidos se resumen en el Cuadro 5.
Cuadro 5. Producción, composición y perfil de ácidos grasos en leche según
tratamientos alimenticios (Tcontrol y T1).
Similares promedios seguidos con distinta letra difieren
significativamente (P<0,01).
Fuente : Gagliostro y otros, 2002.
El tratamiento T1 incrementó la producción de leche y de proteína láctea
y redujo la concentración de GB. La producción de GB no difirió entre
tratamientos (T0=0,61; T1=0,60 kg/d).
La concentración de AG de cadena larga resultó ser mayor em T1 mientras que
las de AG de cadena corta (C6 a C10) y media (C12 a C16) fueron menores. Se
observó un incremento promedio del 58% en el contenido y secreción de CLA en
la GB de las vacas suplementadas con AGI-Ca.
La secreción de C18:2 (T0= 12,1; T1= 25,2 gramos/día) y de CLA (T0= 7,3; T1=
11,5 gramos/día) fue exitosamente incrementada por la alimentación con
lípidos.
Utilización de pastura de
alfalfa como base alimenticia
Ensayo 1
Los resultados surgidos de un relevamiento efectuado en tambos de la
Cuenca Lechera Central (Taverna, y otros, no publicado) sugieren que
utilizando alfalfa como base forrajera, es posible esperar altos valores de
CLA a lo largo de todo el año (Cuadro 6).
Cuadro 6. Valores basales de ácido linoleico conjugado (CLA) y perfil de
ácidos grasos en leche de tambos de la Cuenca Lechera Central(1)
(1) En todos los casos, la base de la alimentación estuvo constituida por
pastura de alfalfa. Las muestras se tomaron en el tanque de frío de cada
tambo y corresponden a una muestra compuesta de cada turno. Invierno =
agosto 2001, Primavera = noviembre 2001; verano = enero 2002 y otoño = mayo
2002.
Fuente: Taverna y otros, no publicado.
Ensayo 2
En este trabajo se utilizaron vacas multíparas y primíparas que
consumieron una pastura de alfalfa en primavera. Los tratamientos
consistieron en el suministro de dos concentrados:
• T1=7 kg/día de grano de maíz y 0,4 kg/día de harina de pescado.
• T2= 4,8 kg/día de grano de maíz, 0,4 kg/día de harina de pescado y 0,9 kg/día
de un suplemento lipídico conteniendo 30% de C18:2.
En el Cuadro 7 se muestran los resultados del estudio.
Cuadro 7. Producción y composición química de leche según tratamiento
alimenticio y
categoría de vaca (multípara o primípara).
Letras iguales entre multíparas (A,B) o primíparas (a,b) no difieren
significativamente entre sí (P < 0,05).
Fuente: Schroeder y otros, 2002
La producción de leche fue incrementada un 9% en las vacas primíparas
suplementadas con lípidos respecto al testigo. La concentración de GB fue
menor en las vacas multíparas que recibieron los lípidos respecto a las
testigo.
Tanto en primíparas como en multíparas, el reemplazo parcial de grano de
maíz por los lípidos redujo el contenido de los AG de cadena corta (7,8 vs
5,1 %) y de cadena media (38,7 vs 30,4 %) e incrementó el contenido de C18:1
(21,4 vs 25,6 %), C18:2 (2,8vs 8,9 %) y C18:3 (0,94 vs 1,24 %). El contenido
de CLA en leche fue incrementado (+13%) sólo en las vacas multíparas (1,82
vs 2,05 %). Estos valores de CLA resultaron
ser los más altos obtenidos en el país.
Consideraciones finales
Los trabajos presentados confirman la posibilidad de modificar el
equilibrio natural de los AG de la leche a través de una alimentación que
maximice la participación de la pastura con una suplementación estratégica.
La concentración de CLA encontrada en la leche argentina resulta ventajosa
en comparación a la obtenida en otros sistemas más intensivos con baja o
nula participación de forraje fresco. Esta concentración basal de CLA puede
ser exitosamente amplificada mediante suplementos.
El aporte de lípidos insaturados permite disminuir el contenido en ácidos
juzgados como más predisponentes a riesgos cardiovasculares en humanos.
La valorización de la GB enriquecida en CLA es un objetivo ciertamente
alcanzable que puede tener alto impacto en mercados cada vez más sensibles a
la calidad dietética de los alimentos.
Se debe progresar aún en el conocimiento del comportamiento de estas leches
especiales transformadas en distintos productos.