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Introducción
El estilo gótico, que sucede al
estilo románico, encontró su gran medio de expresión en la
arquitectura. Aparece en Francia y Normandía y se expande por toda
Europa desde la cuarta década del siglo XII hasta muy entrado el
siglo XVI, perdurando mucho después de que el estilo renacentista
hubiera penetrado en otros campos artísticos. Las mayores
realizaciones del gótico se manifestaron en el terreno de la
arquitectura religiosa.
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Catedral de
Notre Dame de París
La catedral de Notre Dame
situada en la Île de la Cité ( centro de París) fue
comenzada en 1160 y concluida hacia 1225, incorporó el
novedoso sistema gótico de arbotantes y contrafuertes, el
único capaz de descargar los empujes de la elevada nave
central. La aguja sobre el crucero se añadió en el siglo XIX.
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A pesar de que en la actualidad se
considera mundialmente como uno de los momentos más resplandecientes
desde el punto de vista artístico del mundo occidental. La
denominación "gótico" fue inventada por los instruidos del
Renacimiento con desestimación a un arte que consideraban bárbaro,
el "arte de los godos", muy inferior en consideración al arte
grecorromano, adorado por estos. En el siglo XIX comenzó su
revalorización y enaltecimiento por parte de los movimientos
nacionalistas, románticos y europeos.
Resulta extraño que el gótico
habiendo surgido a partir de la evolución arquitectónica del
románico del siglo XII, sendas arquitecturas conservan principios
inspiradores opuestos.
El cambio de la mentalidad medieval
sobre el conocimiento y la verdad fue la causa de esta revolución.
Los siglos XII y XIII contemplan la derrota del idealismo de Platón
para recuperarse la filosofía basada en la supremacía de los
sentidos de Aristóteles.
Se abandona la idea de que sólo la
racionalidad humana es el único sistema de conocimiento y que las
formas sensibles son sólo una apariencia engañosa de la verdad, para
creer que de los sentidos son necesarios para descubrir las cosas de
la naturaleza, verdadera fuente de conocimiento.
Como consecuencia, en el campo del
arte y la arquitectura, el tenaz equilibrio simétrico, la
regularidad y geometrismo del románico quedan apartados. El
arquitecto ya no recurre a formas regulares para construir círculos
y cuadrados fundamentalmente, sino que se ve libre para trabajar.
Por lo que, al sustituir el idealismo por el naturalismo en el campo
de las ideas, se sustituirá la inteligencia abstracta por el
empirismo en arte.
René Huyghe cita:
"Una estética pragmática edifica
monumentos donde, descartadas las superficies planas, se erizan de
puntas, de calados, de proyecciones, se rompen en el juego complejo
de los salientes y las aberturas, donde las líneas tropiezan, se
cortan, se interseccionan con aspereza, donde todas las previsiones
de la inteligencia son derrotadas por el imperioso dictado de los
hechos"
En este contexto y aunque la
arquitectura sigue aferrada a unos principios geométricos, la
edificación se libera de la rigurosidad racional y a sus estructuras
se les permite la vida y la espontaneidad. Como afirma Huyghe un
edificio gótico puede entenderse como un organismo vivo que crece
hacia el sol.
Por último, esta nueva arquitectura,
inventa ingeniosas soluciones para el fin de crear espacios de gran
altura y colorido.

Historia
Las plantas de los grandes edificios góticos
no fueron muy diferentes de las de las grandes catedrales románicas:
tres naves, transepto y cabecera con girola y capillas radiales. En
el alzado se respetó la configuración de tres pisos superpuestos.
Pero donde la arquitectura gótica es esencialmente diferente a la
románica es en el sistema de abovedamiento, ya que en el románico se
emplean pesadas bóvedas de medio cañón sobre arquerías de medio
punto que debían soportar inmensos esfuerzos, en colaboración de
gruesos muros. El arquitecto románico, como el gótico, buscó también
el carácter ascensional del templo y la luz, pero se vio maniatado
por los recursos arquitectónicos de que disponía. En su lugar,
prefirió centrarse en el orden y la regularidad de las formas para
transmitir armonía.
La arquitectura gótica se basó en el arco apuntado y
la bóveda de crucería, además del arbotante.
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Planta de la catedral de Amiens |
El arco apuntado
nació en el románico de Borgoña. La famosa
abadia de Cluny III lo incorpora de manera majestuosa y es
rápidamente difundido. El arco apuntado ejerce menos resistencia que
el de medio punto al peso superior que soporta y su estilizada
figura permite una estética ascensional que será explotada
plenamente por el gótico.
El segundo, y primero en importancia, elemento
esencial de la arquitectura gótica es la bóveda de
crucería. Se puede afirmar sin demasiado titubeo que no
hay ingenio arquitectónico tan polémico, estudiado y analizado
como la misteriosa bóveda de crucería gótica.
El uso de bóvedas con nervios de
refuerzo ya se usó en el mundo romano y posteriormente en la
arquitectura musulmana y lombarda. Sin embargo, se considera que
las primeras bóvedas que se pueden considerar precedentes de la
futura gótica se desarrolló en el mundo anglonormando (como por
ejemplo, la Catedral de Durham y las
iglesias de Caen) aunque éstas son
sexpartitas y los arcos de medio punto. Desde entonces este
sistema de abovedamiento transformó el románico dotándolo de una
cubrición para el que no estaba preparado y permitió el paso
definitivo al mundo gótico puro.
Se ha escrito mucho y de manera
opuesta sobre la razón de tal invento. La bóveda de arista
románica es la formada por el cruce perpendicular de dos bóvedas
de medio cañón. La bóveda de arista es usada de manera
sistemática en el románico, en concreto para cubrir las naves
laterales. Básicamente, la bóveda de crucería es el resultado
del cruce de dos bóvedas de cañón apuntado soportada por dos
arcos cruceros diagonales. Para algunos autores esta aclaración
es primordial: la bóveda gótica no sería una bóveda "con"
crucería (los nervios están embutidos en la bóveda y no soportan
nada) sino una bóveda "sobre" crucería (los arcos son ajenos a
los plementos de las bóvedas que apoya sobre ellos).
Pero aquí empieza la polémica.
Para algunos autores y sobre todo para la corriente romántica
del siglo XIX que idealiza el mundo medieval y su arquitectura,
en especial el gótico, los arcos cruceros realmente soportan el
total del peso de la bóveda que se cierne sobre ellos
desplazando todo el peso, como cañerías que conducen el agua
hasta el desagüe del suelo, a los cuatro puntos de arranque de
los mismos. En un sentido literal, este sistema está basado en
un equilibrio dinámico complejísimo que fallaría si cualquiera
de los sillares de los plementos estuviera mal colocado o, peor
aún, si las dovelas de los arcos cruceros se desajustaran.
Para otros autores, sin embargo,
la importancia de estos arcos cruceros es muy inferior a la
conferida inicialmente. Para ello se basan en la observación de
iglesias y catedrales semidestruidas en las guerras europeas
donde se pudo comprobar cómo las plementerías que habían perdido
los arcos cruceros se mantenían perfectamente estables. Para
ello no hay que pensar que uno de las grande avances de los
canteros góticos fue trabajar con gran pulcritud los sillares de
los plementos creando piedras de fino espesor y muy ajustados
entre sí, que al fraguar la argamasa entre ellos dan como
resultado una bóveda relativamente ligera y muy rígida y
resistente. Para estos autores, los arcos cruceros no serían
otra cosa que la manera de adornar las aristas de unas bóvedas
con irregularidades como consecuencia de tener que abovedar
tramos no cuadrados o proyectadas desde arcos a desigual altura.
En palabras de Bango Torviso, las ojivas son "cimbras
monumentalizadas en piedra". Ello justificaría que en el gótico
final se construyeran bóvedas de crucería más complejas y
barrocas con nervios de diseño caprichoso alejados completamente
de cualquier utilidad arquitectónica y sí meramente decorativa.
Posiblemente entre estos dos
extremos esté la verdad. Lo que es claro es que, en conjunto,
estas estructuras liberan de casi todo el peso a los muros
perimetrales, localizándolo en cuatro puntos determinados. Esto
permite desmaterializar el muro mediante grandes vanos o
ventanales con tracerías caladas en las que se encastraron
hermosísimas vidrieras coloreadas. Para reforzar los puntos de
evacuación del peso se reforzaron los contrafuertes ya usados de
manera continua en el románico y sobre todo se empleó el
arbotante, verdadero arco de
apuntalamiento que conduce el peso soportado por las zonas de
sostén definitivamente hacia el exterior del edificio a través
de un contrafuerte situado en el exterior coronado por un
pináculo.
Tan complejo sistema de esfuerzos y contrarrestos determina
completamente el intrincado, y a veces abigarrado, aspecto
exterior de las catedrales góticas, repletos de estribos,
arbotantes y pináculos. No más sencillas son las fachadas
principales. La típica fachada gótica se divide en tres cuerpos
horizontales y tres secciones verticales o calles, donde se
abren las tres portadas que se corresponden con las naves
interiores. Las dos torres laterales forman parte del cuerpo de
la fachada y se rematan frecuentemente por agujas o chapiteles.
Por último, el gran rosetón calado, además de fuente de luz y
color para el interior, supone un magnífico centro para la
totalidad del conjunto.
Gótico temprano
Al gótico temprano no hay que
confundirlo con los numerosos templos franceses y del resto de
Europa de la primera mitad del siglo XII cuya planta y alzado es
plenamente tardo románico pero que adopta bóvedas de crucería
como solución final. Estas iglesias -que en España son muy
numerosas sobre todo a en la segunda mitad del siglo- suelen
presentar como soportes pilares cuadrados o cruciformes con
cuatro semi columnas adosadas para recibir los arcos perpiaños y
formeros. Al decidir posteriormente su cubrición con bóveda de
ojivas hubo que improvisar ménsulas a cada lado de la columna
superior para soportar los arcos cruceros. En algunos casos se
prescindió de las ménsulas y los nervios cruceros apearon
directamente en el muro siendo embebidos en éste. En ocasiones a
este estilo tardío románico con bóvedas de ojivas se le ha
denominado "románico ojival" y está más relacionado con las
construcciones cistercienses que con un verdadero espíritu
gótico.
Sin embargo, cuando un edificio es puramente
gótico, con la intención de tener bóveda de crucería desde su
origen, los soportes son "pilares compuestos" con columnas en
las caras frontales y columnillas en las esquinas para apear las
ojivas. Además el edificio gótico debe tener añadida -como vimos
en apartados anteriores- una coherencia general basada en la
altura y el cromatismo de la luz, que no poseen los templos
híbridos antes descritos.
Por ello se admite que el gótico
nace en la Isla de Francia, concretamente en la girola de las
iglesia abacial de Saint-Denis, panteón real cercano a París y
construida a partir de 1137, donde las finas columnas que
soportan las bóvedas de crucería sin muros divisorios entre las
diferentes capillas crean un espacio continuo y dinámico que
servirá de base para el desarrollo de esta nueva arquitectura.
Tras los pasos de Saint-Denis
siguió la construcción de uno de los templos más emblemáticos y
conocidos de la arquitectura medieval europea: la catedral de
Notre Dame de París -comenzada en 1163- donde se comienza a
desmaterializar el muro y a buscar grandes alturas. (Ver foto
inferior)
Después seguirían las catedrales
de Laon y Noyon, donde se añade un cuarto piso (triforio) al
tradicional sistema de arquerías, tribuna y claristorio. Otra
características de estos edificios góticos iniciales es el
empleo de la bóveda sex partita bastante abombada (las claves de
las ojivas están más altas que las claves de arcos formeros y
perpiaños) para asegurar mayor verticalidad a los empujes
Gótico
clásico
Ya dentro del período clásico del
gótico, la catedral de Chartres -comenzada en 1194- vuelve al
alzado de tres pisos: arquería, triforio y claristorio, habiendo
sido eliminada la tribuna, invento románico para reforzar las
bóvedas de la nave central, siendo el superior o claristorio de
enormes ventanales bíforos apuntados con
rosetones, tréboles cuadrifolios, etc. Los sabios arbotantes
de Chartres permiten eliminar el abombamiento de las bóvedas con
lo que las claves de todos los arcos están al mismo nivel.
Este periodo del gótico clásico
culminó en la catedral de Reims (comenzada en 1210) y que sigue
el esquema general de Chartres. Con sus equilibradas
proporciones, Reims representa el momento clásico de serenidad y
reposo en la evolución de las catedrales góticas.
La catedral de cinco naves de
Bourges (comenzada en 1195) reduce la altura del claristorio en
favor de la longitud de la arquería inferior y el triforio que
alcanzan gran altura, pero sacrifica la luminosidad .
Amiens y Beauvais suponen el
último peldaño de la gran arquitectura gótica francesa, donde la
verticalidad y la luz -grandes anhelos del gótico- alcanzan su
máximo esplendor. De entrada, el muro exterior del triforio del
coro es calado por lo que también la nave es iluminada y
coloreada mediante el piso intermedio. Las arquerías se elevan
mediante arcos extremadamente apuntados y El claristorio se hace
enormemente alto, comparable a la altura del piso de arcos
formeros, con lo que la altura total de la bóveda alcanza los 50
metros en el caso de Beauvais.
Queda decir que las catedrales de
Amiens y Bourges inspiraron las españolas de León y Burgos
respectivamente.
Gótico radiante
En esta fase del gótico francés,
la luz adquiere el total protagonismo ya que se desmaterializa
el muro en detrimento de la altura para colocar vidrieras
profusamente, en concreto, mediante rosetones (de aquí el
nombre) o grandes vanos con tracerías caladas. La Sainte-Chapelle
de París es el mejor ejemplo de esta arquitectura.
Gótico
flamígero
La última fase de la arquitectura
gótica francesa recibió el nombre de gótico flamígero o
flamboyant, por el uso del arco conopial y las tracerías en
forma de llama.
Las tres características más
acusadas son el barroquismo de la decoración exterior de las
fachadas (puertas y ventanales), la eliminación de obstáculos
visuales que perjudicasen el aspecto ascensional y la
complejidad decorativa (ya poco tectónica) de las bóvedas de
crucería que incorporan infinidad de nervios trazando
complejísimas figuras geométricas mediante terceletes, arcos
combados, etc.
Esta decadente y barroca
decoración llega a su máximo nivel en el llamado"estilo
perpendicular" inglés donde se emplea la bóveda en abanico, como
en Gloucester, Windsor, Westminster y el King’s College de
Cambridge.
Francia
El arte gótico tiene como único centro de
nacimiento e irradiación el norte de Francia. Desde el punto
de vista histórico viene marcado por la alianza que se
produce entre la monarquía francesa y la iglesia. La región
denominada de la "Ile de France" territorio dominado por la
dinastía de los Capetos, fue adquiriendo una sólida
estructura monárquica, favoreciendo la formación de una
clase dirigente unitaria, animada por el ideal caballeresco
y "cortés", esta sociedad se encontró frente a una iglesia
debilitada, que solo se ve renacer en la reforma
cisterciense propiciada por San Bernardo de Claraval. Unido
como el románico al desarrollo de las lenguas romances, en
esta época se establecen las lenguas literarias nacionales
que viene determinadas por su prestigio político o poético.
El primer intento de arquitectura gótica se
produce en Saint Denis (ver foto
inferior),en las cercanías de París, en la planta y
la doble girola de la cabecera se aprecia la nueva estética,
es propiciado por el abad de Suger, seguidor de San Bernardo
de Claraval y consejero de Luis VI, en esta construcción
existe una clara intencionalidad política buscándose en el
nuevo estilo, un lenguaje más dúctil, sutil y elegante, que
sea una expresión original y contundente del poder real
frente al clero cluniacense y la nobleza feudal.
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Saint Denis |
Siguiendo el ejemplo de Saint Denis, en la
segunda mitad del siglo XII, se erigen varios edificios de
un gótico primitivo. En la catedral de Laon (1156-1160) y en
la de Notre Dame de París (1163),
se ensaya una mayor elevación de la nave central y la luz se
convierte en el elemento dominante, los intentos de mayor
iluminación son constantes. En un principio en ambas se
utilizan las bóvedas sex partitas, sistema que es abandonado
pronto por la introducción de un nuevo elemento, el
arbotante, utilizado por primera vez en 1180 en Notre Dame
de París, que permite dirigir los empujes desde las bóvedas
hasta los contrafuertes exteriores, consiguiéndose la
apertura de grandes vanos. En esos mismos años se inicia la
construcción de la catedral de Chartres ( ver foto
inferior), que introduce la novedad de la eliminación de las
tribunas sobre las naves laterales y la utilización de
bóvedas de crucería simple.
A partir del siglo XIII y tras estos
primeros intentos, el estilo gótico se afianza
definitivamente en su fase clásica, las catedrales de Reims
(1211) y Amiens (1220) son los mejores ejemplos del gótico
internacional o clásico. En ambas se utiliza la planta
cruciforme y los elementos son combinados en un sistema
consciente que busca la ingravidez, la iluminación irreal y
la regularidad. Las variedades regionales del gótico francés
serán múltiples ramificadas y derivadas de la adaptación del
estilo a las tradiciones regionales.
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Chartres |
Catedral de Chartres
La catedral de Chartres,
en el norte de Francia, es una de las iglesias góticas más
importantes del mundo. El edificio se inició en 1194 y se
concluyó 60 años después.
Pero el estilo perfectamente asentado se
dirigirá a una artificiosidad continua empeñada en ganar
altura, expandir los vanos y acentuar el apuntamiento de los
arcos. Esta tendencia conforma lo que se ha llamado el
"gótico radiante", cuyo ejemplo más característico es la
Sainte Chapelle de París, representativa del estilo más
efectista y ornamental.
En el siglo XIV se terminaran las grandes
catedrales comenzadas y se construirán edificios de menor
entidad, destacando la catedral de Albio la iglesia de los
Jacobinos de Toulouse ambas realizadas en ladrillo y de
planta de salón.
En el siglo XV, el carácter ascensional
del gótico francés alcanza su máxima cota cuando éste se une
a la rica decoración flamígera, que llega ocultar los
elementos arquitectónicos, correspondiendo a este momento la
fachada de la catedral de Tours o la de Ruen.
Alemania
En los países germánicos la evolución de
la arquitectura fue compleja, de una parte la
pervivencia del espíritu románico hizo que el gótico no
se desarrolla plenamente hasta bien entrado el siglo
XIII y, de otra, la proximidad a Francia hizo que
Alemania fuese uno de los países que mejor asimiló,
junto al caso español, el espíritu gótico, caracterizado
por edificios de gran altura realzada por lo puntiagudo
y calado de sus altas torres y gabletes.
Sus primeras obras corresponden casi a la
mitad del siglo XIII, copiando en sus catedrales, casi
de forma literal los modelos de Chartres, Reims y Amiens,
como ocurre en la catedral de Colonia (1240), Bamberg
(1248), Estrasburgo (ver foto
inferior) o Friburgo, pues sin duda en muchas de
ellas intervinieron artistas franceses. El rasgo más
peculiar son las esbeltas torres rematadas con agujas
caladas, de las que el mejor ejemplo se encuentra en la
catedral de Ulm, cuya única torre central está decorada
ya según el gusto flamígero.
Sin embargo, en el siglo XIV, consigue
crear un nuevo modelo en las iglesias denominadas
"plantas de salón", donde las naves dispuestas a la
misma altura, unifican el espacio produciendo una
sensación de diafanidad que no se había conseguido en
los modelos franceses, esta visión del espacio se
aplicará en el llamado gótico tardío de los siglos XV y
comienzos del XVI; el ejemplo más temprano de esta
tipología es la catedral de Minden. La influencia del
gótico alemán se trasmitirá hacia el norte y centro de
Europa hasta Rusia.
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Catedral de
Estrasburgo |
Inglaterra
El nuevo estilo se difundió
rápidamente por Inglaterra, adquiriendo características
originales. Uno de los primeros antecedentes góticos se
encuentran en la catedral de Durhan (1093-1133)
(ver foto abajo) realizada bajo
los influjos franceses, en donde los nuevos elementos
arquitectónicos se ensayan en una concepción del espacio
todavía románica.
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Durhan |
En la evolución del
gótico inglés cabe distinguir varias etapas:
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Salisbury |
Una primera, el gótico primitivo,
desde los primeros tanteos del siglo XII hasta mediados
del XIII, durante la cual las formas francesas normandas
seguirán traduciendo, en el sentido ornamental, la
lógica estructural románica francesa para desplegar en
horizontal superficies vastas y muy decoradas. De este
primer momento son la catedral de Salisbury
(ver foto arriba), el
crucero de la de York, la nave y la sala capitular de
Lincoln y el coro de Worcester.
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Canterbury |
La segunda fase, llamada gótico
decorado o curvilíneo, se desarrolla durante la segunda
mitad del XIII y primera del XIV, ya libre del influjo
francés: la tendencia decorativa del gótico inglés se
fue acentuando dando lugar al llamado "estilo decorado",
que se desarrolla desde 1230, y que se constituye como
el gótico internacional de inspiración íntegramente
inglesa, liberado de la influencia francesa, e
históricamente marcado por el conflicto de la guerra de
los Cien Años. Sus mejores ejemplos son las bóvedas
estrelladas de Gloucester, Wells, Canterbury
(ver foto arriba, Bristol y
Winchester.
Por último, desde principios del siglo
XV a comienzos del XVI se generaliza el llamado estilo
gótico vertical o perpendicular: A partir de 1350 el uso
de las bóvedas de abanico que permiten el desarrollo de
estructuras ligeras sin arbotantes, dará lugar al
llamado "estilo perpendicular" caracterizado por
complicadísimos entrelazados de nervaduras en las
bóvedas y una profusa ornamentación. Sus obras más
representativas son el claustro de la Abadía de
Gloucester el King’s College de Cambridge la capilla de
San Jorge de Windsor y la de Eton’s College. A finales
del siglo XIV se desarrolla el "estilo Tudor" nacido a
partir del uso del arco Tudor; uno de los mejores
conjuntos de esta época final es la capilla de Enrique
VII en la abadía de Westminster, cubierta con bóvedas
planas ricamente decoradas. El gótico en esta modalidad
adquiere valor de estilo nacional inglés, aflorando en
la historia arquitectónica del Reino Unido a través del
período romántico de la arquitectura "neogótica" o
"historicista" de finales del siglo XIX.
Italia
En Italia, el gótico, como había ocurrido
con el románico, se vio mediatizado por la pervivencia
de la tradición clásica, por lo que no fue plenamente
aceptado, limitándose únicamente a adoptar algunos
aspectos técnicos y ornamentales, nunca el espíritu
ascensional del gótico puro, sometiéndole a diversas
modificaciones y adaptaciones caracterizadas por la
tensión entre la verticalidad y la horizontalidad además
de por la solidez de los muros. Todo ello lleva a una
predilección por la planta basilical con una o tres
naves cubiertas con madera, por lo que los soportes son
simples columnas o ligeros pilares, en cambio la
cabecera suele estar cubierta con bóveda de crucería. La
carencia de pesadas bóvedas facilitó el sentido de
horizontalidad e hizo que hubiera una tendencia a
amplios muros cerrados, sobre los que se abren ventanas
de reducido tamaño y arcos sólo ligeramente apuntados,
dicha horizontalidad se remarca por la utilización de
bandas horizontales de mármoles de diferentes colores
alternados.
Ejemplos son las iglesias de Santa
María Novella en Florencia (1278) o la de San Francisco
de Asís (1228). La reacción contra las formas góticas,
tan lejos de la tradición de la Antigüedad Clásica, es
muy temprana apareciendo ya en las catedrales de Orvieto
y Siena (ver foto inferior),
perdurando hasta bien entrado el siglo XIV, según vemos
en la traza del campanil de la catedral de Florencia.
Por el contrario, mayor vinculación con el gótico
europeo ofrece la catedral de Milán, ejecutada por
artistas franceses y alemanes a finales del siglo XIV
siguiendo los gustos flamígeros, aunque se inició en el
XIII y no se concluyó hasta el XV.
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Siena |
La arquitectura civil tuvo un gran
desarrollo debido a la intensa vida económica de las
ciudades, siendo sus mejores muestras el Palacio Comunal
de Siena, el Palacio de la Señoría de Florencia y, sobre
todo, el Palacio Ducal de Venecia.
Catedral de
Siena, iglesia gótica construida entre los siglos XII y
XIV en la ciudad de Siena (Toscana, en la zona central
de Italia). Las obras del templo comenzaron a finales
del siglo XII y estaban casi concluidas hacia 1270, con
la excepción del campanile de seis pisos que se añadió
en 1313. La portada, de estilo gótico clásico, se
caracteriza por el dibujo de franjas en mármoles
policromos, mientras que el interior está profusamente
decorado.
Portugal
Es una arquitectura tardía pues hay
una natural tendencia a prolongar la tradición
románica hasta muy entrado el siglo XIV; uno de sus
mejores ejemplos de este momento es el monasterio de
Batalha (ver foto inferior)
iniciado por Alfonso Domingues a finales del siglo
XIV por encargo real para conmemorar la batalla de
Aljubarrota (1385) y en la que se aprecian tanto los
influjos góticos franceses como los ingleses.
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Batalha |
Es el siglo XV el de mayor
esplendor del gótico luso, en particular durante el
reinado de Manuel el Afortunado (1495-1521), en que
el gótico portugués recibe el nombre de "gótico
manuelino" caracterizado por la integración, junto a
su esencia anterior, de elementos hispano-flamencos
y mudéjares, creando un estilo un tanto
barroquizante por la exuberancia decorativa de
motivos marítimos, heráldica y vegetales; las
mejores muestras de esta escuela gótica son el
monasterio de los Jerónimos de Belem, iniciados por
el francés Boytac, autor asimismo de las "capillas
imperfeitas" (inacabadas) de Batalha, y concluido
por el español Juan del Castillo; la obra más
popular del gótico manuelino es la torre de Belem,
en Lisboa (1515) realizada por el artista portugués
Francisco de Arruda.
España
Generalidades y entorno histórico
El estilo gótico se desarrolla en
España bajo el influjo directo de Francia; en
los primeros momentos a través de la fase
cisterciense o pregótica que desde finales del
siglo XII penetra en Castilla; la llegada de los
cistercienses en 1131, llamados por Alfonso VII,
y la rápida implantación de sus monasterios,
influyó en gran medida en el último románico
español. El empleo de la bóveda de crucería en
las construcciones románicas no fue un elemento
extraño puesto que había antecedentes en
Córdoba.
Las primeras manifestaciones
que podríamos considerar góticas, en su etapa
protogótica, se producen durante el último
tercio del siglo XII. Después, en la primera
fase propiamente gótica, a partir de finales del
primer cuarto del siglo XIII, y en virtud de las
estrechas relaciones que hubo entre las coronas
de Castilla y Francia, se consolidó el gótico en
su fase más clásica y purista unificando las
diversas tendencias que habían florecido en la
etapa anterior; en esta primera época el estilo
gótico español participa de las características
e influencias que llegan a la Península desde
los grandes centros europeos; las primeras obras
del gótico español derivan directamente de las
catedrales de Chartres, Reims y Amiens y, como
en Francia, es el momento de la construcción de
las grandes catedrales.
El siglo XIV español está
marcado por las calamidades medievales (peste,
guerras, hambres, etc.) y especialmente Castilla
se resiente de ello congelando su activo plan de
construcciones catedralicias que había
desarrollado en el siglo precedente. Únicamente
en el Levante español, la Corona de Aragón, pese
a los efectos de la peste es capaz de seguir con
la construcción de catedrales siguiendo las
formas características del gótico mediterráneo,
de otra parte el clasicismo precedente se funde
con las formas italianas que se introducen a
través del reino de Aragón y con la influencia
germánica del gótico internacional.
Por último en el siglo XV, se
introducen formas borgoñonas que más tarde son
sustituidas por las flamencas, que unidas a las
germánicas darán como resultado el denominado
"estilo hispano-flamenco", al fundirse con las
formas ornamentales mudéjares sobre estructuras
arquitectónicas góticas; todavía durante el
siglo XVI se mantienen dichas estructuras en la
arquitectura religiosa.
Arquitectura Gótica en España.
Siglo XII
(finales): fase protogótica
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Cuenca |
La fusión de las últimas
formas del románico con las formas
cistercienses, dará lugar, en las postrimerías
del siglo XII y principios del XIII, a una serie
de edificios como las catedrales de Cuenca
(Foto arriba),
Ávila, Lérida, Tudela, Tarragona o Sigüenza, que
se han interpretado como los primeros ensayos de
arte gótico, aunque la concepción de su espacio
y el tratamiento de la luz es todavía
absolutamente de gusto románico. La catedral de
Cuenca (ver foto izquierda) supone un hecho
singular en el gótico español, por las
influencias anglonormandas y borgoñonas que
recibe. En la catedral de Sigüenza se combinan
la austeridad cisterciense de sus inicios con la
influencia francesa de las bóvedas de la nave
central y del crucero.
Siglo
XIII: el gótico puro
Durante el siglo XIII,
siguiendo inicialmente la ruta del comercio
lanero y debido a las estrechas relaciones que
mantiene Fernando III el Santo con Francia, se
introducirán en Castilla las formas góticas
francesas.
En 1218, siguiendo el modelo
de Amiens, se inicia la catedral de León, una de
las más bellas catedrales góticas donde se
reúnen todos los logros de la arquitectura
francesa. El autor de la catedral, el
maestro Enrique que trabajó en ella a
partir de 1254, consta de tres naves, girola y
capillas absidiales, y son de gran belleza las
vidrieras de su interior; en su conjunto es la
más francesa de todas la catedrales góticas
españolas.
En 1221 se comienza la
catedral de Burgos, a iniciativa del obispo
Mauricio, que conocía las realizaciones
europeas, el maestro Enrique,
originario de la Ile de Francia, es el primer
arquitecto que inicialmente dirige el proyecto,
sin embargo la sucesión de nombres de maestros
españoles en la dirección de las obras, Juan
Pérez, demuestra como éstos habían asimilado el
arte francés tanto en su esencia como en sus
formas.
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Toledo |
En 1226 se inician las obras
de la catedral de Toledo
(Foto arriba), bajo la dirección,
primero, del maestro Martín y después
Pedro Pérez; esta catedral, mayor por
sus dimensiones que la de León y Burgos, y
también más independiente de los patrones
franceses, refleja la presencia en ella de
algunos elementos netamente hispanos
(mudéjares), especialmente en el triforio que
presenta arcos lobulados y entrelazados, siendo
el cubrimiento de su doble girola uno de los
aspectos más relevantes de la misma. A partir de
la catedral de Toledo se puede decir que el
gótico francés se había asimilado y se había
acomodado al gusto y las maneras tradicionales
del país (ver foto izquierda).
Siglo XIV:
el gótico mediterráneo.
El Gótico del siglo XIV se
centra sobre todo en las construcciones del
Reino de Aragón, donde el gótico adoptó
cualidades particulares relacionadas con la
horizontalidad del gótico italiano y del sur de
Francia. Así los templos catalanes tienden a la
planta de salón, prescindiendo de la diferencia
de altura entre nave central y naves laterales,
con lo que se reduce la función de los
arbotantes que en muchos casos desaparecen,
reforzando la función de los contrafuertes que
frecuentemente flanquean capillas entre ellos;
las cubiertas se hacen planas y se abren
pequeños ventanales. Igualmente se prescinde del
gran aparato decorativo que había invadido las
construcciones castellanas del siglo anterior.
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Palma |
La catedral de Barcelona se
inicia en 1298, consta de tres naves casi a la
misma altura y girola sin arbotantes. La iglesia
de Santa María del Mar, de Barcelona, presenta
planta de salón, con tres naves de idéntica
altura, separadas por pilares octogonales y con
ausencia de arbotantes. La catedral de Gerona,
inicialmente con un proyecto idéntico a la de
Barcelona, tiene su fama por la simplificación
de este proyecto, que hizo de ella un monumento
único, ya que sus tres naves iniciales fueron
reunidas en una, en 1417 fue encargado
Guillem Bofill en realizar el nuevo
proyecto. La catedral de Palma de Mallorca
(ver foto arriba)
se inicia en el primer tercio del siglo XIV, se
plantea como una iglesia de tres naves con
cabecera rectangular, es un edificio falto de
pureza estilística con elementos de las más
diversas escuelas, destacando la utilización de
pilares ochavados a imitación de Santa María del
Mar y la utilización de gruesos contrafuertes
exteriores, que le dotan de un aspecto recio.
Respondiendo al carácter burgués de la sociedad
aragonesa, se realizaran una gran cantidad de
edificios civiles entre los que hay que destacar
el salón Tinell, del Palacio Real de Barcelona,
el Salón del Consejo de Ciento, del Ayuntamiento
y las Atarazanas también de las misma ciudad. En
Valencia la mejor muestra de este período es la
torre campanario de la catedral, el popular «Micalét»
construido a finales del siglo.
Durante el siglo XIV la
actividad arquitectónica de Castilla decreció
afectada por las crisis económicas, sociales y
políticas que sufrió la corona y el reino
castellano, aún así se inician las
construcciones de las catedrales de Palencia,
Oviedo y Vitoria, así como abundantes iglesias
conventuales que se distribuyen por todas las
regiones. Entre los grandes núcleos de
arquitectura gótica, castellana y catalana, se
encuentra el foco navarro, muy vinculado al
francés por razones históricas; su máximo
exponente es la catedral de Pamplona, construida
entre 1397 y 1472, presentando una girola cuya
planta es un pentágono irregular.
Siglos XV y
XVI: gótico flamígero o isabelino.
La renovación de la
arquitectura gótica que se había realizado en
siglo anteriores dará como consecuencia el
denominado "estilo hispano-flamenco", resultado
de la fusión del gótico de caracteres flamencos
(flamígero) con la tradición del arte hispano
musulmán. En este siglo el arte gótico alcanza
su plenitud, tanto en las construcciones
religiosas como en las civiles, en buena mediada
suscitado por la necesidad de las coronas de
afirmar su dominio territorial, y sobre todo a
partir del último tercio del siglo, cuando los
Reyes Católicos pretenden crear un estado
moderno unificado, potencian el nacimiento de un
arte que pudiera representar la unidad de las
coronas. De otra parte, la presencia de
numerosos artistas provenientes de Flandes y
Centroeuropea, determinará el nacimiento de una
serie de escuelas artísticas regionales que
introducirán los nuevos gustos europeos en la
culminación de obras emprendidas en el período
clásico y en otras que se inician en este
momento. Técnicamente este estilo se va a
caracterizar por la complicación infinita de las
nervaduras en las bóvedas, la utilización de
todo tipo de arcos, el carpanel, el conopial, el
escarzano, o el mixtilíneo, y la abundante
decoración de finos labrados. Pero además con
los Reyes Católicos el gótico se simplifica en
estructura, se consigue una clarificación en las
construcciones que permitirá que el gótico, como
expresión del poder real, se popularice y
extienda a toda la península, renovándose en
este estilo infinidad de iglesias situadas en el
mundo rural y que inicialmente habían sido
construidas en estilo románico. Estas últimas
construcciones góticas coinciden en el tiempo
con las primeras renacentistas, superponiéndose
y utilizándose de manera aleatoria los dos
estilos, los dos eran validos y novedosos,
puesto que en la regeneración del gótico de la
época de los Reyes Católicos se entiende que hay
un abandono en las formas tradicionales, y se
presenta como una expresión del pensamiento
humanista, por ello es imposible entender el
Renacimiento español sin este gótico final.
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Sevilla |
Las primeras muestras
flamígeras se plasman en la construcción de la
catedral de Sevilla (ver
foto arriba), iniciada en 1402 sobre el
emplazamiento de la mezquita almohade, de la que
se conserva el minarete como campanario, la
famosa Giralda y el patio musulmán como claustro
de la nueva catedral, cuya construcción se
prolonga a lo largo del siglo XV, y se
singulariza tanto por sus dimensiones como por
su estructura; la planta es de cinco naves de
nueve tramos, con capillas laterales entre los
contrafuertes, y recargadas de decoración; se
cubren con bóvedas de nervadura sencilla, salvo
en el crucero.
Con el traslado del arzobispo
de Sevilla a Toledo, las formas flamígeras se
extienden por Castilla, siendo Burgos y Toledo
los focos de mayor irradiación.
Burgos fue otro de los focos
que desde mediados del siglo XV acoge la
presencia de artistas extranjeros como Juan
de Colonia, encargado de las obras de la
catedral de Burgos en 1442 comienza a construir
la aguja sur y termina la norte, en ellas hay
una clara imitación de las formas flamígeras
germánicas, en 1454, en las cercanías de Burgos
se realiza la cartuja de Miraflores. En 1482 su
hijo Simón de Colonia realiza en la
catedral la capilla del Condestable cubierta con
bóveda octogonal estrellada y calada y clara
influencia mudéjar. En Valladolid, vinculadas al
taller de los Colonia de Burgos, se construyen
las fachadas denominadas "de tapiz" de las
iglesias del convento de San Pablo y del colegio
de San Gregorio. Estas formas hispano-flamencas
llegan a su máxima culminación con la
construcción del cimborio de la catedral
burgalesa, en 1539, por Felipe Bigarny,
donde se aprecia un virtuosismo artesanal
heredado de las formas hispano musulmanas, al
igual que ocurre en la catedral de Oviedo, que
se puede considerar una de las obras más
completas del flamígero.
En Toledo, hacia 1430 se nota
la presencia de otro grupo de artistas flamencos
que intervienen completando aspectos de la
catedral bajo la dirección de Hanequín de
Bruselas; en estos momento se construyen la
puerta de los Leones de la catedral de Toledo,
realizada por Hanequín, y las capillas
sepulcrales de San Ildefonso y don Alvaro de
Luna. Pero el gran maestro toledano de finales
del siglo XV es el francés Juan Guas
(1430- 1496), interprete indiscutible de la
síntesis de los caracteres flamencos con los
mudéjares y los gustos flamígeros del último
gótico para configurar el denominado "gótico
isabelino", normativo de la nueva arquitectura
planteada en el período de los Reyes Católicos;
la obra más representativa de este sistema
arquitectónico y decorativo es el monasterio de
San Juan de los Reyes, emprendido en el año 1477
por Juan Guas en el mismo Toledo, en este
edificio la exuberante decoración del gótico
flamígero se combina con una estructura de
iglesia simplificada en sus elementos y sencilla
concepción de nave única y cabecera poligonal.
La decoración se utiliza como fórmula de
exaltación de las Coronas. Este mismo arquitecto
trabajara en el Palacio de los Duques del
Infantado en Guadalajara y en el castillo de
Manzanares el Real. Los hermanos Antón y
Enrique Egas que trabajaran en el hospital
de la Santa Cruz de Toledo y en los de Granada y
Santiago, asimismo realizan los proyectos de la
capilla Real y de la Catedral de Granada.
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Segovia |
En Levante, el gótico final
flamígero está representado por edificaciones
civiles, principalmente lonjas dedicadas al
comercio, como son la lonja de Palma de Mallorca
y la de Valencia , realizadas respectivamente
por Guillem Sagrera y Pedro Compte
en las que utilizaron planta de salón cubierta
con bóvedas de crucería y esbeltos pilares
helicoidales.
Por último hay que citar que
durante las primeras décadas del siglo XVI se
construyen las últimas catedrales góticas, de
1512 es la de Salamanca y de 1525 es la de
Segovia (ver foto arriba),
obras debidas a Juan y Rodrigo Gil de
Hontañón que combinan estructuras góticas
con elementos renacentistas.
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