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Arquitectura / Architecture
Historia de la Arquitectura gótica

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10 - Paula R -
Introducción
 

El estilo gótico, que sucede al estilo románico, encontró su gran medio de expresión en la arquitectura. Aparece en Francia y Normandía y se expande por toda Europa desde la cuarta década del siglo XII hasta muy entrado el siglo XVI, perdurando mucho después de que el estilo renacentista hubiera penetrado en otros campos artísticos. Las mayores realizaciones del gótico se manifestaron en el terreno de la arquitectura religiosa.

 

Catedral de Notre Dame de París
La catedral de Notre Dame situada en la Île de la Cité (centro de París) fue comenzada en 1160 y concluida hacia 1225, incorporó el novedoso sistema gótico de arbotantes y contrafuertes, el único capaz de descargar los empujes de la elevada nave central. La aguja sobre el crucero se añadió en el siglo XIX.

 

A pesar de que en la actualidad se considera mundialmente como uno de los momentos más resplandecientes desde el punto de vista artístico del mundo occidental. La denominación "gótico" fue inventada por los instruidos del Renacimiento con desestimación a un arte que consideraban bárbaro, el "arte de los godos", muy inferior en consideración al arte grecorromano, adorado por estos. En el siglo XIX comenzó su revalorización y enaltecimiento por parte de los movimientos nacionalistas, románticos y europeos.

Resulta extraño que el gótico habiendo surgido a partir de la evolución arquitectónica del románico del siglo XII, sendas arquitecturas conservan principios inspiradores opuestos.

El cambio de la mentalidad medieval sobre el conocimiento y la verdad fue la causa de esta revolución. Los siglos XII y XIII contemplan la derrota del idealismo de Platón para recuperarse la filosofía basada en la supremacía de los sentidos de Aristóteles.

Se abandona la idea de que sólo la racionalidad humana es el único sistema de conocimiento y que las formas sensibles son sólo una apariencia engañosa de la verdad, para creer que de los sentidos son necesarios para descubrir las cosas de la naturaleza, verdadera fuente de conocimiento.

Como consecuencia, en el campo del arte y la arquitectura, el tenaz equilibrio simétrico, la regularidad y geometrismo del románico quedan apartados. El arquitecto ya no recurre a formas regulares para construir círculos y cuadrados fundamentalmente, sino que se ve libre para trabajar. Por lo que, al sustituir el idealismo por el naturalismo en el campo de las ideas, se sustituirá la inteligencia abstracta por el empirismo en arte.

René Huyghe cita:

"Una estética pragmática edifica monumentos donde, descartadas las superficies planas, se erizan de puntas, de calados, de proyecciones, se rompen en el juego complejo de los salientes y las aberturas, donde las líneas tropiezan, se cortan, se interseccionan con aspereza, donde todas las previsiones de la inteligencia son derrotadas por el imperioso dictado de los hechos"

En este contexto y aunque la arquitectura sigue aferrada a unos principios geométricos, la edificación se libera de la rigurosidad racional y a sus estructuras se les permite la vida y la espontaneidad. Como afirma Huyghe un edificio gótico puede entenderse como un organismo vivo que crece hacia el sol.

Por último, esta nueva arquitectura, inventa ingeniosas soluciones para el fin de crear espacios de gran altura y colorido.




Historia


Las plantas de los grandes edificios góticos no fueron muy diferentes de las de las grandes catedrales románicas: tres naves, transepto y cabecera con girola y capillas radiales. En el alzado se respetó la configuración de tres pisos superpuestos. Pero donde la arquitectura gótica es esencialmente diferente a la románica es en el sistema de abovedamiento, ya que en el románico se emplean pesadas bóvedas de medio cañón sobre arquerías de medio punto que debían soportar inmensos esfuerzos, en colaboración de gruesos muros. El arquitecto románico, como el gótico, buscó también el carácter ascensional del templo y la luz, pero se vio maniatado por los recursos arquitectónicos de que disponía. En su lugar, prefirió centrarse en el orden y la regularidad de las formas para transmitir armonía.

La arquitectura gótica se basó en el arco apuntado y la bóveda de crucería, además del arbotante.

 

 

 

 

Planta de la catedral de Amiens

El arco apuntado nació en el románico de Borgoña. La famosa abadia de Cluny III lo incorpora de manera majestuosa y es rápidamente difundido. El arco apuntado ejerce menos resistencia que el de medio punto al peso superior que soporta y su estilizada figura permite una estética ascensional que será explotada plenamente por el gótico.

 

Abadía de Cluny III

 

El segundo, y primero en importancia, elemento esencial de la arquitectura gótica es la bóveda de crucería. Se puede afirmar sin demasiado titubeo que no hay ingenio arquitectónico tan polémico, estudiado y analizado como la misteriosa bóveda de crucería gótica.

El uso de bóvedas con nervios de refuerzo ya se usó en el mundo romano y posteriormente en la arquitectura musulmana y lombarda. Sin embargo, se considera que las primeras bóvedas que se pueden considerar precedentes de la futura gótica se desarrolló en el mundo anglonormando (como por ejemplo, la Catedral de Durham y las iglesias de Caen) aunque éstas son sexpartitas y los arcos de medio punto. Desde entonces este sistema de abovedamiento transformó el románico dotándolo de una cubrición para el que no estaba preparado y permitió el paso definitivo al mundo gótico puro.

 



Interior Catedral de Durham

 



Iglesias de Caen

Se ha escrito mucho y de manera opuesta sobre la razón de tal invento. La bóveda de arista románica es la formada por el cruce perpendicular de dos bóvedas de medio cañón. La bóveda de arista es usada de manera sistemática en el románico, en concreto para cubrir las naves laterales. Básicamente, la bóveda de crucería es el resultado del cruce de dos bóvedas de cañón apuntado soportada por dos arcos cruceros diagonales. Para algunos autores esta aclaración es primordial: la bóveda gótica no sería una bóveda "con" crucería (los nervios están embutidos en la bóveda y no soportan nada) sino una bóveda "sobre" crucería (los arcos son ajenos a los plementos de las bóvedas que apoya sobre ellos).

Pero aquí empieza la polémica. Para algunos autores y sobre todo para la corriente romántica del siglo XIX que idealiza el mundo medieval y su arquitectura, en especial el gótico, los arcos cruceros realmente soportan el total del peso de la bóveda que se cierne sobre ellos desplazando todo el peso, como cañerías que conducen el agua hasta el desagüe del suelo, a los cuatro puntos de arranque de los mismos. En un sentido literal, este sistema está basado en un equilibrio dinámico complejísimo que fallaría si cualquiera de los sillares de los plementos estuviera mal colocado o, peor aún, si las dovelas de los arcos cruceros se desajustaran.

Para otros autores, sin embargo, la importancia de estos arcos cruceros es muy inferior a la conferida inicialmente. Para ello se basan en la observación de iglesias y catedrales semidestruidas en las guerras europeas donde se pudo comprobar cómo las plementerías que habían perdido los arcos cruceros se mantenían perfectamente estables. Para ello no hay que pensar que uno de las grande avances de los canteros góticos fue trabajar con gran pulcritud los sillares de los plementos creando piedras de fino espesor y muy ajustados entre sí, que al fraguar la argamasa entre ellos dan como resultado una bóveda relativamente ligera y muy rígida y resistente. Para estos autores, los arcos cruceros no serían otra cosa que la manera de adornar las aristas de unas bóvedas con irregularidades como consecuencia de tener que abovedar tramos no cuadrados o proyectadas desde arcos a desigual altura. En palabras de Bango Torviso, las ojivas son "cimbras monumentalizadas en piedra". Ello justificaría que en el gótico final se construyeran bóvedas de crucería más complejas y barrocas con nervios de diseño caprichoso alejados completamente de cualquier utilidad arquitectónica y sí meramente decorativa.

Posiblemente entre estos dos extremos esté la verdad. Lo que es claro es que, en conjunto, estas estructuras liberan de casi todo el peso a los muros perimetrales, localizándolo en cuatro puntos determinados. Esto permite desmaterializar el muro mediante grandes vanos o ventanales con tracerías caladas en las que se encastraron hermosísimas vidrieras coloreadas. Para reforzar los puntos de evacuación del peso se reforzaron los contrafuertes ya usados de manera continua en el románico y sobre todo se empleó el arbotante, verdadero arco de apuntalamiento que conduce el peso soportado por las zonas de sostén definitivamente hacia el exterior del edificio a través de un contrafuerte situado en el exterior coronado por un pináculo.


Arbotantes y contrafuertes


Tan complejo sistema de esfuerzos y contrarrestos determina completamente el intrincado, y a veces abigarrado, aspecto exterior de las catedrales góticas, repletos de estribos, arbotantes y pináculos. No más sencillas son las fachadas principales. La típica fachada gótica se divide en tres cuerpos horizontales y tres secciones verticales o calles, donde se abren las tres portadas que se corresponden con las naves interiores. Las dos torres laterales forman parte del cuerpo de la fachada y se rematan frecuentemente por agujas o chapiteles. Por último, el gran rosetón calado, además de fuente de luz y color para el interior, supone un magnífico centro para la totalidad del conjunto.


Gótico temprano

Al gótico temprano no hay que confundirlo con los numerosos templos franceses y del resto de Europa de la primera mitad del siglo XII cuya planta y alzado es plenamente tardo románico pero que adopta bóvedas de crucería como solución final. Estas iglesias -que en España son muy numerosas sobre todo a en la segunda mitad del siglo- suelen presentar como soportes pilares cuadrados o cruciformes con cuatro semi columnas adosadas para recibir los arcos perpiaños y formeros. Al decidir posteriormente su cubrición con bóveda de ojivas hubo que improvisar ménsulas a cada lado de la columna superior para soportar los arcos cruceros. En algunos casos se prescindió de las ménsulas y los nervios cruceros apearon directamente en el muro siendo embebidos en éste. En ocasiones a este estilo tardío románico con bóvedas de ojivas se le ha denominado "románico ojival" y está más relacionado con las construcciones cistercienses que con un verdadero espíritu gótico.

Sin embargo, cuando un edificio es puramente gótico, con la intención de tener bóveda de crucería desde su origen, los soportes son "pilares compuestos" con columnas en las caras frontales y columnillas en las esquinas para apear las ojivas. Además el edificio gótico debe tener añadida -como vimos en apartados anteriores- una coherencia general basada en la altura y el cromatismo de la luz, que no poseen los templos híbridos antes descritos.

Por ello se admite que el gótico nace en la Isla de Francia, concretamente en la girola de las iglesia abacial de Saint-Denis, panteón real cercano a París y construida a partir de 1137, donde las finas columnas que soportan las bóvedas de crucería sin muros divisorios entre las diferentes capillas crean un espacio continuo y dinámico que servirá de base para el desarrollo de esta nueva arquitectura.

Tras los pasos de Saint-Denis siguió la construcción de uno de los templos más emblemáticos y conocidos de la arquitectura medieval europea: la catedral de Notre Dame de París -comenzada en 1163- donde se comienza a desmaterializar el muro y a buscar grandes alturas. (Ver foto inferior)

Después seguirían las catedrales de Laon y Noyon, donde se añade un cuarto piso (triforio) al tradicional sistema de arquerías, tribuna y claristorio. Otra características de estos edificios góticos iniciales es el empleo de la bóveda sex partita bastante abombada (las claves de las ojivas están más altas que las claves de arcos formeros y perpiaños) para asegurar mayor verticalidad a los empujes

Gótico clásico

Ya dentro del período clásico del gótico, la catedral de Chartres -comenzada en 1194- vuelve al alzado de tres pisos: arquería, triforio y claristorio, habiendo sido eliminada la tribuna, invento románico para reforzar las bóvedas de la nave central, siendo el superior o claristorio de enormes ventanales bíforos apuntados con rosetones, tréboles cuadrifolios, etc. Los sabios arbotantes de Chartres permiten eliminar el abombamiento de las bóvedas con lo que las claves de todos los arcos están al mismo nivel.


Rosetones

Este periodo del gótico clásico culminó en la catedral de Reims (comenzada en 1210) y que sigue el esquema general de Chartres. Con sus equilibradas proporciones, Reims representa el momento clásico de serenidad y reposo en la evolución de las catedrales góticas.

La catedral de cinco naves de Bourges (comenzada en 1195) reduce la altura del claristorio en favor de la longitud de la arquería inferior y el triforio que alcanzan gran altura, pero sacrifica la luminosidad .

Amiens y Beauvais suponen el último peldaño de la gran arquitectura gótica francesa, donde la verticalidad y la luz -grandes anhelos del gótico- alcanzan su máximo esplendor. De entrada, el muro exterior del triforio del coro es calado por lo que también la nave es iluminada y coloreada mediante el piso intermedio. Las arquerías se elevan mediante arcos extremadamente apuntados y El claristorio se hace enormemente alto, comparable a la altura del piso de arcos formeros, con lo que la altura total de la bóveda alcanza los 50 metros en el caso de Beauvais.

Queda decir que las catedrales de Amiens y Bourges inspiraron las españolas de León y Burgos respectivamente.

Gótico radiante

En esta fase del gótico francés, la luz adquiere el total protagonismo ya que se desmaterializa el muro en detrimento de la altura para colocar vidrieras profusamente, en concreto, mediante rosetones (de aquí el nombre) o grandes vanos con tracerías caladas. La Sainte-Chapelle de París es el mejor ejemplo de esta arquitectura.

Gótico flamígero

La última fase de la arquitectura gótica francesa recibió el nombre de gótico flamígero o flamboyant, por el uso del arco conopial y las tracerías en forma de llama.

Las tres características más acusadas son el barroquismo de la decoración exterior de las fachadas (puertas y ventanales), la eliminación de obstáculos visuales que perjudicasen el aspecto ascensional y la complejidad decorativa (ya poco tectónica) de las bóvedas de crucería que incorporan infinidad de nervios trazando complejísimas figuras geométricas mediante terceletes, arcos combados, etc.

Esta decadente y barroca decoración llega a su máximo nivel en el llamado"estilo perpendicular" inglés donde se emplea la bóveda en abanico, como en Gloucester, Windsor, Westminster y el King’s College de Cambridge.

Francia

El arte gótico tiene como único centro de nacimiento e irradiación el norte de Francia. Desde el punto de vista histórico viene marcado por la alianza que se produce entre la monarquía francesa y la iglesia. La región denominada de la "Ile de France" territorio dominado por la dinastía de los Capetos, fue adquiriendo una sólida estructura monárquica, favoreciendo la formación de una clase dirigente unitaria, animada por el ideal caballeresco y "cortés", esta sociedad se encontró frente a una iglesia debilitada, que solo se ve renacer en la reforma cisterciense propiciada por San Bernardo de Claraval. Unido como el románico al desarrollo de las lenguas romances, en esta época se establecen las lenguas literarias nacionales que viene determinadas por su prestigio político o poético.

El primer intento de arquitectura gótica se produce en Saint Denis (ver foto inferior),en las cercanías de París, en la planta y la doble girola de la cabecera se aprecia la nueva estética, es propiciado por el abad de Suger, seguidor de San Bernardo de Claraval y consejero de Luis VI, en esta construcción existe una clara intencionalidad política buscándose en el nuevo estilo, un lenguaje más dúctil, sutil y elegante, que sea una expresión original y contundente del poder real frente al clero cluniacense y la nobleza feudal.

Saint Denis

Siguiendo el ejemplo de Saint Denis, en la segunda mitad del siglo XII, se erigen varios edificios de un gótico primitivo. En la catedral de Laon (1156-1160) y en la de Notre Dame de París (1163), se ensaya una mayor elevación de la nave central y la luz se convierte en el elemento dominante, los intentos de mayor iluminación son constantes. En un principio en ambas se utilizan las bóvedas sex partitas, sistema que es abandonado pronto por la introducción de un nuevo elemento, el arbotante, utilizado por primera vez en 1180 en Notre Dame de París, que permite dirigir los empujes desde las bóvedas hasta los contrafuertes exteriores, consiguiéndose la apertura de grandes vanos. En esos mismos años se inicia la construcción de la catedral de Chartres ( ver foto inferior), que introduce la novedad de la eliminación de las tribunas sobre las naves laterales y la utilización de bóvedas de crucería simple.

A partir del siglo XIII y tras estos primeros intentos, el estilo gótico se afianza definitivamente en su fase clásica, las catedrales de Reims (1211) y Amiens (1220) son los mejores ejemplos del gótico internacional o clásico. En ambas se utiliza la planta cruciforme y los elementos son combinados en un sistema consciente que busca la ingravidez, la iluminación irreal y la regularidad. Las variedades regionales del gótico francés serán múltiples ramificadas y derivadas de la adaptación del estilo a las tradiciones regionales.

Chartres

Catedral de Chartres

La catedral de Chartres, en el norte de Francia, es una de las iglesias góticas más importantes del mundo. El edificio se inició en 1194 y se concluyó 60 años después.

Pero el estilo perfectamente asentado se dirigirá a una artificiosidad continua empeñada en ganar altura, expandir los vanos y acentuar el apuntamiento de los arcos. Esta tendencia conforma lo que se ha llamado el "gótico radiante", cuyo ejemplo más característico es la Sainte Chapelle de París, representativa del estilo más efectista y ornamental.

En el siglo XIV se terminaran las grandes catedrales comenzadas y se construirán edificios de menor entidad, destacando la catedral de Albio la iglesia de los Jacobinos de Toulouse ambas realizadas en ladrillo y de planta de salón.

En el siglo XV, el carácter ascensional del gótico francés alcanza su máxima cota cuando éste se une a la rica decoración flamígera, que llega ocultar los elementos arquitectónicos, correspondiendo a este momento la fachada de la catedral de Tours o la de Ruen.

Alemania

En los países germánicos la evolución de la arquitectura fue compleja, de una parte la pervivencia del espíritu románico hizo que el gótico no se desarrolla plenamente hasta bien entrado el siglo XIII y, de otra, la proximidad a Francia hizo que Alemania fuese uno de los países que mejor asimiló, junto al caso español, el espíritu gótico, caracterizado por edificios de gran altura realzada por lo puntiagudo y calado de sus altas torres y gabletes.

Sus primeras obras corresponden casi a la mitad del siglo XIII, copiando en sus catedrales, casi de forma literal los modelos de Chartres, Reims y Amiens, como ocurre en la catedral de Colonia (1240), Bamberg (1248), Estrasburgo (ver foto inferior) o Friburgo, pues sin duda en muchas de ellas intervinieron artistas franceses. El rasgo más peculiar son las esbeltas torres rematadas con agujas caladas, de las que el mejor ejemplo se encuentra en la catedral de Ulm, cuya única torre central está decorada ya según el gusto flamígero.

Sin embargo, en el siglo XIV, consigue crear un nuevo modelo en las iglesias denominadas "plantas de salón", donde las naves dispuestas a la misma altura, unifican el espacio produciendo una sensación de diafanidad que no se había conseguido en los modelos franceses, esta visión del espacio se aplicará en el llamado gótico tardío de los siglos XV y comienzos del XVI; el ejemplo más temprano de esta tipología es la catedral de Minden. La influencia del gótico alemán se trasmitirá hacia el norte y centro de Europa hasta Rusia.

Catedral de Estrasburgo

Inglaterra

El nuevo estilo se difundió rápidamente por Inglaterra, adquiriendo características originales. Uno de los primeros antecedentes góticos se encuentran en la catedral de Durhan (1093-1133) (ver foto abajo) realizada bajo los influjos franceses, en donde los nuevos elementos arquitectónicos se ensayan en una concepción del espacio todavía románica.

Durhan

En la evolución del gótico inglés cabe distinguir varias etapas:

Salisbury

Una primera, el gótico primitivo, desde los primeros tanteos del siglo XII hasta mediados del XIII, durante la cual las formas francesas normandas seguirán traduciendo, en el sentido ornamental, la lógica estructural románica francesa para desplegar en horizontal superficies vastas y muy decoradas. De este primer momento son la catedral de Salisbury (ver foto arriba), el crucero de la de York, la nave y la sala capitular de Lincoln y el coro de Worcester.

Canterbury

La segunda fase, llamada gótico decorado o curvilíneo, se desarrolla durante la segunda mitad del XIII y primera del XIV, ya libre del influjo francés: la tendencia decorativa del gótico inglés se fue acentuando dando lugar al llamado "estilo decorado", que se desarrolla desde 1230, y que se constituye como el gótico internacional de inspiración íntegramente inglesa, liberado de la influencia francesa, e históricamente marcado por el conflicto de la guerra de los Cien Años. Sus mejores ejemplos son las bóvedas estrelladas de Gloucester, Wells, Canterbury (ver foto arriba, Bristol y Winchester.

Por último, desde principios del siglo XV a comienzos del XVI se generaliza el llamado estilo gótico vertical o perpendicular: A partir de 1350 el uso de las bóvedas de abanico que permiten el desarrollo de estructuras ligeras sin arbotantes, dará lugar al llamado "estilo perpendicular" caracterizado por complicadísimos entrelazados de nervaduras en las bóvedas y una profusa ornamentación. Sus obras más representativas son el claustro de la Abadía de Gloucester el King’s College de Cambridge la capilla de San Jorge de Windsor y la de Eton’s College. A finales del siglo XIV se desarrolla el "estilo Tudor" nacido a partir del uso del arco Tudor; uno de los mejores conjuntos de esta época final es la capilla de Enrique VII en la abadía de Westminster, cubierta con bóvedas planas ricamente decoradas. El gótico en esta modalidad adquiere valor de estilo nacional inglés, aflorando en la historia arquitectónica del Reino Unido a través del período romántico de la arquitectura "neogótica" o "historicista" de finales del siglo XIX.

Italia

En Italia, el gótico, como había ocurrido con el románico, se vio mediatizado por la pervivencia de la tradición clásica, por lo que no fue plenamente aceptado, limitándose únicamente a adoptar algunos aspectos técnicos y ornamentales, nunca el espíritu ascensional del gótico puro, sometiéndole a diversas modificaciones y adaptaciones caracterizadas por la tensión entre la verticalidad y la horizontalidad además de por la solidez de los muros. Todo ello lleva a una predilección por la planta basilical con una o tres naves cubiertas con madera, por lo que los soportes son simples columnas o ligeros pilares, en cambio la cabecera suele estar cubierta con bóveda de crucería. La carencia de pesadas bóvedas facilitó el sentido de horizontalidad e hizo que hubiera una tendencia a amplios muros cerrados, sobre los que se abren ventanas de reducido tamaño y arcos sólo ligeramente apuntados, dicha horizontalidad se remarca por la utilización de bandas horizontales de mármoles de diferentes colores alternados.

Ejemplos son las iglesias de Santa María Novella en Florencia (1278) o la de San Francisco de Asís (1228). La reacción contra las formas góticas, tan lejos de la tradición de la Antigüedad Clásica, es muy temprana apareciendo ya en las catedrales de Orvieto y Siena (ver foto inferior), perdurando hasta bien entrado el siglo XIV, según vemos en la traza del campanil de la catedral de Florencia. Por el contrario, mayor vinculación con el gótico europeo ofrece la catedral de Milán, ejecutada por artistas franceses y alemanes a finales del siglo XIV siguiendo los gustos flamígeros, aunque se inició en el XIII y no se concluyó hasta el XV.

Siena

La arquitectura civil tuvo un gran desarrollo debido a la intensa vida económica de las ciudades, siendo sus mejores muestras el Palacio Comunal de Siena, el Palacio de la Señoría de Florencia y, sobre todo, el Palacio Ducal de Venecia.

Catedral de Siena, iglesia gótica construida entre los siglos XII y XIV en la ciudad de Siena (Toscana, en la zona central de Italia). Las obras del templo comenzaron a finales del siglo XII y estaban casi concluidas hacia 1270, con la excepción del campanile de seis pisos que se añadió en 1313. La portada, de estilo gótico clásico, se caracteriza por el dibujo de franjas en mármoles policromos, mientras que el interior está profusamente decorado.

Portugal

Es una arquitectura tardía pues hay una natural tendencia a prolongar la tradición románica hasta muy entrado el siglo XIV; uno de sus mejores ejemplos de este momento es el monasterio de Batalha (ver foto inferior) iniciado por Alfonso Domingues a finales del siglo XIV por encargo real para conmemorar la batalla de Aljubarrota (1385) y en la que se aprecian tanto los influjos góticos franceses como los ingleses.
 

Batalha

Es el siglo XV el de mayor esplendor del gótico luso, en particular durante el reinado de Manuel el Afortunado (1495-1521), en que el gótico portugués recibe el nombre de "gótico manuelino" caracterizado por la integración, junto a su esencia anterior, de elementos hispano-flamencos y mudéjares, creando un estilo un tanto barroquizante por la exuberancia decorativa de motivos marítimos, heráldica y vegetales; las mejores muestras de esta escuela gótica son el monasterio de los Jerónimos de Belem, iniciados por el francés Boytac, autor asimismo de las "capillas imperfeitas" (inacabadas) de Batalha, y concluido por el español Juan del Castillo; la obra más popular del gótico manuelino es la torre de Belem, en Lisboa (1515) realizada por el artista portugués Francisco de Arruda.

España

Generalidades y entorno histórico

El estilo gótico se desarrolla en España bajo el influjo directo de Francia; en los primeros momentos a través de la fase cisterciense o pregótica que desde finales del siglo XII penetra en Castilla; la llegada de los cistercienses en 1131, llamados por Alfonso VII, y la rápida implantación de sus monasterios, influyó en gran medida en el último románico español. El empleo de la bóveda de crucería en las construcciones románicas no fue un elemento extraño puesto que había antecedentes en Córdoba.

Las primeras manifestaciones que podríamos considerar góticas, en su etapa protogótica, se producen durante el último tercio del siglo XII. Después, en la primera fase propiamente gótica, a partir de finales del primer cuarto del siglo XIII, y en virtud de las estrechas relaciones que hubo entre las coronas de Castilla y Francia, se consolidó el gótico en su fase más clásica y purista unificando las diversas tendencias que habían florecido en la etapa anterior; en esta primera época el estilo gótico español participa de las características e influencias que llegan a la Península desde los grandes centros europeos; las primeras obras del gótico español derivan directamente de las catedrales de Chartres, Reims y Amiens y, como en Francia, es el momento de la construcción de las grandes catedrales.

El siglo XIV español está marcado por las calamidades medievales (peste, guerras, hambres, etc.) y especialmente Castilla se resiente de ello congelando su activo plan de construcciones catedralicias que había desarrollado en el siglo precedente. Únicamente en el Levante español, la Corona de Aragón, pese a los efectos de la peste es capaz de seguir con la construcción de catedrales siguiendo las formas características del gótico mediterráneo, de otra parte el clasicismo precedente se funde con las formas italianas que se introducen a través del reino de Aragón y con la influencia germánica del gótico internacional.

Por último en el siglo XV, se introducen formas borgoñonas que más tarde son sustituidas por las flamencas, que unidas a las germánicas darán como resultado el denominado "estilo hispano-flamenco", al fundirse con las formas ornamentales mudéjares sobre estructuras arquitectónicas góticas; todavía durante el siglo XVI se mantienen dichas estructuras en la arquitectura religiosa.

Arquitectura Gótica en España.

Siglo XII (finales): fase protogótica

Cuenca

La fusión de las últimas formas del románico con las formas cistercienses, dará lugar, en las postrimerías del siglo XII y principios del XIII, a una serie de edificios como las catedrales de Cuenca (Foto arriba), Ávila, Lérida, Tudela, Tarragona o Sigüenza, que se han interpretado como los primeros ensayos de arte gótico, aunque la concepción de su espacio y el tratamiento de la luz es todavía absolutamente de gusto románico. La catedral de Cuenca (ver foto izquierda) supone un hecho singular en el gótico español, por las influencias anglonormandas y borgoñonas que recibe. En la catedral de Sigüenza se combinan la austeridad cisterciense de sus inicios con la influencia francesa de las bóvedas de la nave central y del crucero.

Siglo XIII: el gótico puro

Durante el siglo XIII, siguiendo inicialmente la ruta del comercio lanero y debido a las estrechas relaciones que mantiene Fernando III el Santo con Francia, se introducirán en Castilla las formas góticas francesas.

En 1218, siguiendo el modelo de Amiens, se inicia la catedral de León, una de las más bellas catedrales góticas donde se reúnen todos los logros de la arquitectura francesa. El autor de la catedral, el maestro Enrique que trabajó en ella a partir de 1254, consta de tres naves, girola y capillas absidiales, y son de gran belleza las vidrieras de su interior; en su conjunto es la más francesa de todas la catedrales góticas españolas.

En 1221 se comienza la catedral de Burgos, a iniciativa del obispo Mauricio, que conocía las realizaciones europeas, el maestro Enrique, originario de la Ile de Francia, es el primer arquitecto que inicialmente dirige el proyecto, sin embargo la sucesión de nombres de maestros españoles en la dirección de las obras, Juan Pérez, demuestra como éstos habían asimilado el arte francés tanto en su esencia como en sus formas.

Toledo

En 1226 se inician las obras de la catedral de Toledo (Foto arriba), bajo la dirección, primero, del maestro Martín y después Pedro Pérez; esta catedral, mayor por sus dimensiones que la de León y Burgos, y también más independiente de los patrones franceses, refleja la presencia en ella de algunos elementos netamente hispanos (mudéjares), especialmente en el triforio que presenta arcos lobulados y entrelazados, siendo el cubrimiento de su doble girola uno de los aspectos más relevantes de la misma. A partir de la catedral de Toledo se puede decir que el gótico francés se había asimilado y se había acomodado al gusto y las maneras tradicionales del país (ver foto izquierda).

Siglo XIV: el gótico mediterráneo.

El Gótico del siglo XIV se centra sobre todo en las construcciones del Reino de Aragón, donde el gótico adoptó cualidades particulares relacionadas con la horizontalidad del gótico italiano y del sur de Francia. Así los templos catalanes tienden a la planta de salón, prescindiendo de la diferencia de altura entre nave central y naves laterales, con lo que se reduce la función de los arbotantes que en muchos casos desaparecen, reforzando la función de los contrafuertes que frecuentemente flanquean capillas entre ellos; las cubiertas se hacen planas y se abren pequeños ventanales. Igualmente se prescinde del gran aparato decorativo que había invadido las construcciones castellanas del siglo anterior.

Palma

La catedral de Barcelona se inicia en 1298, consta de tres naves casi a la misma altura y girola sin arbotantes. La iglesia de Santa María del Mar, de Barcelona, presenta planta de salón, con tres naves de idéntica altura, separadas por pilares octogonales y con ausencia de arbotantes. La catedral de Gerona, inicialmente con un proyecto idéntico a la de Barcelona, tiene su fama por la simplificación de este proyecto, que hizo de ella un monumento único, ya que sus tres naves iniciales fueron reunidas en una, en 1417 fue encargado Guillem Bofill en realizar el nuevo proyecto. La catedral de Palma de Mallorca (ver foto arriba) se inicia en el primer tercio del siglo XIV, se plantea como una iglesia de tres naves con cabecera rectangular, es un edificio falto de pureza estilística con elementos de las más diversas escuelas, destacando la utilización de pilares ochavados a imitación de Santa María del Mar y la utilización de gruesos contrafuertes exteriores, que le dotan de un aspecto recio. Respondiendo al carácter burgués de la sociedad aragonesa, se realizaran una gran cantidad de edificios civiles entre los que hay que destacar el salón Tinell, del Palacio Real de Barcelona, el Salón del Consejo de Ciento, del Ayuntamiento y las Atarazanas también de las misma ciudad. En Valencia la mejor muestra de este período es la torre campanario de la catedral, el popular «Micalét» construido a finales del siglo.

Durante el siglo XIV la actividad arquitectónica de Castilla decreció afectada por las crisis económicas, sociales y políticas que sufrió la corona y el reino castellano, aún así se inician las construcciones de las catedrales de Palencia, Oviedo y Vitoria, así como abundantes iglesias conventuales que se distribuyen por todas las regiones. Entre los grandes núcleos de arquitectura gótica, castellana y catalana, se encuentra el foco navarro, muy vinculado al francés por razones históricas; su máximo exponente es la catedral de Pamplona, construida entre 1397 y 1472, presentando una girola cuya planta es un pentágono irregular.

Siglos XV y XVI: gótico flamígero o isabelino.

La renovación de la arquitectura gótica que se había realizado en siglo anteriores dará como consecuencia el denominado "estilo hispano-flamenco", resultado de la fusión del gótico de caracteres flamencos (flamígero) con la tradición del arte hispano musulmán. En este siglo el arte gótico alcanza su plenitud, tanto en las construcciones religiosas como en las civiles, en buena mediada suscitado por la necesidad de las coronas de afirmar su dominio territorial, y sobre todo a partir del último tercio del siglo, cuando los Reyes Católicos pretenden crear un estado moderno unificado, potencian el nacimiento de un arte que pudiera representar la unidad de las coronas. De otra parte, la presencia de numerosos artistas provenientes de Flandes y Centroeuropea, determinará el nacimiento de una serie de escuelas artísticas regionales que introducirán los nuevos gustos europeos en la culminación de obras emprendidas en el período clásico y en otras que se inician en este momento. Técnicamente este estilo se va a caracterizar por la complicación infinita de las nervaduras en las bóvedas, la utilización de todo tipo de arcos, el carpanel, el conopial, el escarzano, o el mixtilíneo, y la abundante decoración de finos labrados. Pero además con los Reyes Católicos el gótico se simplifica en estructura, se consigue una clarificación en las construcciones que permitirá que el gótico, como expresión del poder real, se popularice y extienda a toda la península, renovándose en este estilo infinidad de iglesias situadas en el mundo rural y que inicialmente habían sido construidas en estilo románico. Estas últimas construcciones góticas coinciden en el tiempo con las primeras renacentistas, superponiéndose y utilizándose de manera aleatoria los dos estilos, los dos eran validos y novedosos, puesto que en la regeneración del gótico de la época de los Reyes Católicos se entiende que hay un abandono en las formas tradicionales, y se presenta como una expresión del pensamiento humanista, por ello es imposible entender el Renacimiento español sin este gótico final.

Sevilla

Las primeras muestras flamígeras se plasman en la construcción de la catedral de Sevilla (ver foto arriba), iniciada en 1402 sobre el emplazamiento de la mezquita almohade, de la que se conserva el minarete como campanario, la famosa Giralda y el patio musulmán como claustro de la nueva catedral, cuya construcción se prolonga a lo largo del siglo XV, y se singulariza tanto por sus dimensiones como por su estructura; la planta es de cinco naves de nueve tramos, con capillas laterales entre los contrafuertes, y recargadas de decoración; se cubren con bóvedas de nervadura sencilla, salvo en el crucero.

Con el traslado del arzobispo de Sevilla a Toledo, las formas flamígeras se extienden por Castilla, siendo Burgos y Toledo los focos de mayor irradiación.

Burgos fue otro de los focos que desde mediados del siglo XV acoge la presencia de artistas extranjeros como Juan de Colonia, encargado de las obras de la catedral de Burgos en 1442 comienza a construir la aguja sur y termina la norte, en ellas hay una clara imitación de las formas flamígeras germánicas, en 1454, en las cercanías de Burgos se realiza la cartuja de Miraflores. En 1482 su hijo Simón de Colonia realiza en la catedral la capilla del Condestable cubierta con bóveda octogonal estrellada y calada y clara influencia mudéjar. En Valladolid, vinculadas al taller de los Colonia de Burgos, se construyen las fachadas denominadas "de tapiz" de las iglesias del convento de San Pablo y del colegio de San Gregorio. Estas formas hispano-flamencas llegan a su máxima culminación con la construcción del cimborio de la catedral burgalesa, en 1539, por Felipe Bigarny, donde se aprecia un virtuosismo artesanal heredado de las formas hispano musulmanas, al igual que ocurre en la catedral de Oviedo, que se puede considerar una de las obras más completas del flamígero.

En Toledo, hacia 1430 se nota la presencia de otro grupo de artistas flamencos que intervienen completando aspectos de la catedral bajo la dirección de Hanequín de Bruselas; en estos momento se construyen la puerta de los Leones de la catedral de Toledo, realizada por Hanequín, y las capillas sepulcrales de San Ildefonso y don Alvaro de Luna. Pero el gran maestro toledano de finales del siglo XV es el francés Juan Guas (1430- 1496), interprete indiscutible de la síntesis de los caracteres flamencos con los mudéjares y los gustos flamígeros del último gótico para configurar el denominado "gótico isabelino", normativo de la nueva arquitectura planteada en el período de los Reyes Católicos; la obra más representativa de este sistema arquitectónico y decorativo es el monasterio de San Juan de los Reyes, emprendido en el año 1477 por Juan Guas en el mismo Toledo, en este edificio la exuberante decoración del gótico flamígero se combina con una estructura de iglesia simplificada en sus elementos y sencilla concepción de nave única y cabecera poligonal. La decoración se utiliza como fórmula de exaltación de las Coronas. Este mismo arquitecto trabajara en el Palacio de los Duques del Infantado en Guadalajara y en el castillo de Manzanares el Real. Los hermanos Antón y Enrique Egas que trabajaran en el hospital de la Santa Cruz de Toledo y en los de Granada y Santiago, asimismo realizan los proyectos de la capilla Real y de la Catedral de Granada.

Segovia

En Levante, el gótico final flamígero está representado por edificaciones civiles, principalmente lonjas dedicadas al comercio, como son la lonja de Palma de Mallorca y la de Valencia , realizadas respectivamente por Guillem Sagrera y Pedro Compte en las que utilizaron planta de salón cubierta con bóvedas de crucería y esbeltos pilares helicoidales.

Por último hay que citar que durante las primeras décadas del siglo XVI se construyen las últimas catedrales góticas, de 1512 es la de Salamanca y de 1525 es la de Segovia (ver foto arriba), obras debidas a Juan y Rodrigo Gil de Hontañón que combinan estructuras góticas con elementos renacentistas.

 


 

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