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10 -
Josep Antequera

. La polis griega como estructura generadora de orden social
. La globalización romana
. La localización medieval

3.3 El inicio del urbanismo, la creación de la ciudad

El tránsito al modelo urbano es complejo de conocer. Los fenómenos combinados de la transición a la agricultura, el crecimiento de las sociedades sedentarias, la aparición de las ciudades y la especialización artesana y el ascenso de poderosas elites religiosas y políticas, se citan a menudo bajo el término “Revolución Neolítica”... La escala temporal sobre la que tuvieron lugar estos cambios fue larga al menos de cuatro o cinco mil años.

a). La ciudad como un sistema diferenciado en un marco territorial.

El sedentarismo y la protociudad, se producen casi a la vez en tres zona del mundo. Esta organización paralela en diversas regiones planetarias de concentraciones humanas en grandes asentamientos, nos demuestra que la tendencia a la agregación de individuos en concentraciones espaciales es una tendencia generalizada de la especie, como sistema adaptativo y de defensa ante el entorno.

Esta concentración incrementó la capacidad de transformación del entorno de los núcleos urbanos. En Uruk (Mesopotamia – 4500 a d c) se construyeron enormes templos (incluyendo uno de 68 metros de longitud, 61 metros de anchura y 12 de altura) y se construyeron regularmente. Esto habría requerido la organización de grandes cantidades de mano de obra e ilustra el grado de control que ya ejercían las principales organizaciones religiosas. Hacia el 3500 antes de J.C., Uruk ya era un centro ceremonial importante con sólo unos pocos asentamientos de reducidas dimensiones en la región circundante.

Ver Tabla: La evolución incipiente de las ciudades en las diferentes zonas del globo

Quinientos años después la población de Uruk había crecido rápidamente a unas 50.000 personas, y el número de asentamientos de la zona se había reducido de 146 a 24 en lo que parece haber sido un proceso de control político y reasentamiento forzoso en la principal urbe de la zona. En la concentración se amplifica el impacto, se modifican los ecosistemas naturales para generar espacios cultivables, se canaliza el agua de los ríos para la irrigación y se organiza el reparto y almacenamiento del excedente y con todo ello la tecnología de la organización social y su control. La rivalidad entre ciudades requirió fortificaciones, líderes y ejércitos. El mantenimiento de estos asentamientos generó clases sociales con privilegios diferentes y las necesidades de organización requirieron sistemas de almacenamiento de la información, como las tablillas del templo de Eanna en Uruk hace 3500 a. C.

Un elemento clave para la sostenibilidad de los asentamientos humanos con gran concentración es la aparición de la especialización comercial de algunos individuos que se convierten en factores clave para la sustentación de las nuevas urbes. El comercio permitió la sostenibilidad de las ciudades y lo sigue haciendo en la actualidad, la globalización es su consecuencia más extrema. En vez de mover hombres y animales de un lugar a otro (nomadismo), se pueden mover los productos naturales. Esta solución es la más cómoda, si se dispone de energía ( y tecnología) para el transporte. De este modo es posible la formación de grandes aglomeraciones urbanas, que resultan más cómodas para la distribución de alimento a las personas que no trabajan en el campo y son la fuente del poder político..

El mercado se constituye pues como uno de los puntos de conexión fundamental entre la ciudad y su entorno. Como los otros componentes primeros de la ciudad el mercado puede existir como una entidad separada. Lo que le da al mercado un lugar permanente en la ciudad es la existencia de una población bastante grande que ofrezca una vida satisfactoria a mercaderes con relaciones distantes y costosos artículos de consumo y con una productividad local suficiente que permita que el excedente de productos urbanos sea vendido al público en general.

Este elemento asociado al comercio y al mercado que es el transporte y sus infraestructuras de comunicación será un elemento básico para la constricción también de los ecosistemas naturales y su modificación. Con estos elementos conectores, el primigenio mercado interior de la ciudad que fue el almacén asociado al templo donde se distribuía la comida, pasó a convertirse en el punto neurálgico de la ciudad, encuentro entre ciudadanos, mercaderes, productores, el auténtico espacio de relación comunal. Fue esta posibilidad de encuentro y mestizaje lo que daría a las ciudades el carácter cosmopolita. Mumford caracteriza a la ciudad como receptáculo, a la vez que es un lugar en el que se concentra la información de una manera exosomática o sea fuera de las memorias individuales, en contraposición a la aldea.

b). La relación con el entorno

Ponting ilustra la presión ambiental de estos asentamientos sobre el entorno, debido al incremento de la sedentarización y al aumento de población. Plantea que la agricultura conlleva el clareo de los ecosistemas naturales para crear un hábitat artificial, donde se puedan cultivar las especies vegetales deseadas y facilitar la procreación de los animales útiles al ser humano. Esto genera cambios en el ecosistema y en el suelo que sufre una mayor exposición a los elementos naturales como el viento y la lluvia, ocasionando índices mayores de erosión y trastornos en el ciclo de reciclaje de nutrientes. El riego excesivo puede llegar a anegar lo suelos y el incremento de minerales como la sal vertidos a él, con dosis fuertes de evaporación del agua, puede llegar a salinizar a éstos. Según el autor los paisajes mediterráneos actuales de olivos, viñedos, arbustos bajos y hierbas aromáticas es un producto de aquellos desarrollos. Espacios anteriormente ocupados por bosques de árboles de hoja perenne y caducifolios, como robles, hayas, pinos y cedros que fueron diezmados por el aclareo de las tierras, la tala para conseguir madera, para generar espacios agrícolas y un apacentamiento excesivo de ganado ovino y vacuno, especialmente del caprino que devoraban los tallos jóvenes y impedían a los árboles regenerarse. Todo ello incrementó la erosión del suelo, que arruinó la tierra agrícola y el cieno arrastrado por los grandes ríos generó grandes deltas y marismas en las desembocaduras de los ríos .

El mantenimiento de una cada vez mayor fuerza social dedicada a la organización y a la defensa, requirió de mayor producción agrícola (trigo y cebada), la cual supuso mayor irrigación del suelo, lo que generó cada vez mas una mayor salinización de éste. Este incremento de la salinización obligó a usar la especie mas adaptada a este medio (cebada) lo que supuso un mayor consumo de los mismos nutrientes en el suelo y por ello un menor rendimiento de las cosechas en el tiempo, lo que hizo que la capacidad de autosustento de la ciudad se debilitara y con ello se debilitaran sus fuerzas de protección y ésta estuviera expuesta en mayor medida al acoso de fuerzas de ciudades rivales y por ello a su destrucción. La producción de las cosechas ( en la ciudad de Ur) cayó un 42% entre el 2400 y el 2100 antes de J.C., y un 65% hacia el 1700 a.d.C. Hay documentos que datan del 2000 a. d. C. que hablan que la tierra se volvió blanca, una clara referencia al drástico impacto de la salinización.

 

c) Las relaciones sociales

La simbiosis a veces impuesta entre cazadores y comunidades sedentarias, apunta Mumford, puede considerarse como el origen de la ciudad. La psicología ambiciosa del cazador combinada, a veces a la fuerza, con la psicología de la estabilidad y la seguridad del aldeano, darían origen a las primeras ciudades. Es fácil pensar que las aldeas protegidas por el cazador florecieran mejor que aquellas cuyas cosechas podían ser pisoteadas por manadas salvajes... Pero la misma prosperidad y la misma paz de la aldea neolítica puede haber llevado a sus protectores a cambiar el papel de perros guardianes por el de lobos, exigiendo – por así decirlo – “pago por la protección”, en una operación comercial cada vez mas unilateral .

Por otro lado el sentimiento de la creación del propio alimento con la agricultura, dará un sentido de propiedad a éste , frente a una actitud diferente de los grupos recolectores, para los que la comida es algo que está allí creado por la Naturaleza. “El sudor en la frente” del agricultor pudo crear una diferencia psico-sociológica ante los modelos de pensamiento más “contemplativos” del cazador–recolector, que llevarán a introducir el germen de la diferenciación social, todo ello combinado con la aparición del excedente de la cosecha y del deseo de apropiación de éste.

Hay que hacer notar que dicha evolución es aún coherente con la del sistema nervioso, a nivel de organización suplementaria. En el seno del nuevo organismo social, el hipotálamo agresivo queda representado entonces, por el cazador, puesto que, debido al desarrollo de la agricultura la agresividad instintiva y proveedora del alimento ya no tenía razón de ser. El campesino, y bien pronto el artesano, se encuentran, en cambio en la vanguardia de la evolución del flamante organismo social. Son análogos al sistema límbico, al cerebro de los viejos mamíferos, capaz de aprendizaje y memoria, y sigue siendo a través de la simbiosis de estas dos funciones, instinto y aprendizaje, como nace la sociedad nueva .

Esto podríamos decir que genera una diferenciación importante interespecie, que se complementa con un desarrollo neurocerebral también diferenciado. La psicología del cazador, con un hipotálamo agresivo más predominante, pero a la vez con una visión de la naturaleza como fuente de recursos y de provisión de alimentos y la psicología del agricultor, que requiere de mayor capacidad de aprendizaje y conocimiento sobre el medio, mayores constricciones del comportamiento propio y del ecosistema (gestión de las cosechas), y con un desarrollo cerebral en que los mecanismos de la agresividad son sustituidos por funciones neurocerebrales más complejas; y a la vez aparece la sensación de dominio de los sistemas naturales para su propio beneficio. Estos dos esquemas de comportamiento al mezclarse entre si, generan la variabilidad individual necesaria para que aparezcan las complejidades urbanas posteriores (Ver Capítulo 4).

Los ideales de grandeza y poder de la psicología del cazador frente a los hábitos repetitivos del agricultor y el pastor y la necesidad común de mantener seguro el excedente, pudieron generar el marco social adecuado para la emergencia de las grandes urbes, castas y ejércitos. Y los ideales de los más poderosos irradiados sobre la mayoría condujeron así a la organización estructural y al impacto ambiental de la cultura humana.

En resumen la evolución del Paleolítico al Neolítico se ha realizado, por lo que parece, no bajo el aspecto de una mutación aleatoria, sino de una simbiosis. La simbiosis de una forma nueva de hombre, el agricultor, con una más antigua, el cazador, partiendo de una fórmula tribal donde cada elemento era polivalente y no especializado para dar origen a una organización social jerarquizada, en la que cada elemento es más interdependiente de los demás puesto que es más especializado, y donde los incipientes lazos económicos y políticos tienen, por primera vez, una importancia y una alienación mayor que los de la sangre . Con lo cual se incrementan las restricciones comportamentales de los individuos, con la aparición de la especialización funcional de la sociedad, que permiten el desarrollo y la complejidad de las grandes ciudades antiguas.

Ponting aduce al respecto que tanto en las ciudades de Mesopotamia y Egipto desde el año 3000 a.d.C., como cientos de años después en el Valle del Indo, un milenio más tarde en China y dos milenios después en América se establecieron sociedades militaristas gobernadas por élites religiosas y políticas con poderes de control inmensos sobre sus poblaciones donde la gran mayoría de los habitantes siguieron siendo campesinos, trabajadores sin tierra o esclavos, y sujetos a la expropiación masiva de su producción , al trabajo forzado y al riesgo de guerras sumamente destructivas .

En esta evolución se pasa de asentamientos dispersos a concentraciones mayores, lo que incrementa la capacidad autogenerativa de información en los núcleos urbanos y la complejidad de las relaciones sociales y su variabilidad. Esto hace que el sistema se vea obligado a incrementar su estructuración como respuesta a la entropía que genera dicha variabilidad, lo que tiende a incrementar la división del trabajo, incrementando a la vez la constricción sobre las libertades individuales. El incremento del factor religioso en la organización y el ascenso en la jerarquía social de dichos individuos especializados, asociados a los aparatos represivos del sistema, ponen de manifiesto las potencialidades ejercidas en la colectividad por las estructuras informacionales que explican la relación del ser humano con el entorno y sientan las bases de la diferenciación cultural entre los pueblos. Y como estos “constructos intelectuales” que requieren un desarrollo cerebral más evolucionado se convierten en elementos con gran poder restrictivo del comportamiento individual y facilitan la gran estructuración social que requieren los nuevos asentamientos humanos, a la vez que restringen el comportamiento normal de los ecosistemas naturales (impacto ambiental).

Esta transición de las aldeas más sostenibles a modelos de concentración urbana de gran insostenibilidad, coincide siguiendo a Mumford, con la masculinización de la organización social de la ciudad ante el matriarcado aldeano. La fuerza de la mujer residió en sus ardides y conjuros peculiares, en los misterios de la menstruación, la cópula, el alumbramiento, en las artes de la vida. Ahora la fuerza del hombre consiste en proezas de agresión y fuerza, en demostrar su capacidad para matar y su propio desdén de la muerte; en superar obstáculos e imponer su voluntad a otros hombres destruyéndolos si se resisten .

d) El desarrollo tecnológico

Esta variabilidad organizacional genera la aparición del tercer elemento crucial de la capacidad constrictiva ecosistémica de la especie humana que es la tecnología. En cualquier comunidad, y en cualquier época, es probable que la tecnología sea utilizada en parte para atender las necesidades económicas y materiales. Pero asimismo sirve en parte a los ideales de la gente de esa comunidad, y sirve también en parte para ampliar el poderío militar y social de quienes están a cargo de sus asuntos.

En este período de evolución la ciudad incorpora elementos de variabilidad que ya no proceden tan solo de su interior. Al conectarse dichos núcleos urbanos, mediante las infraestructuras de transporte, permite que el factor de variabilidad provenga de los otros núcleos de conexión externos al sistema lo que incrementa la producción de información en los sistemas urbanos.

Cameron comenta que los logros tecnológicos en esta época no fueron muy grandes, pero sí los económicos, ya que las expediciones que se organizaron confines comerciales o de conquista difundieron elementos tecnológicos y aportaron nuevos recursos. La formulación explícita de las leyes civiles, aun cuando se dictaran en interés del soberano o de la clase dirigente, contribuyó a suavizar el funcionamiento de la economía y la sociedad y con ello el crecimiento del comercio, la especialización regional y la división del trabajo .

Esto genera la aparición del concepto de “valor” como principio clasificador de los elementos naturales y del trabajo. A la vez que el comercio extiende un conjunto de interacciones entre diferentes núcleos espaciales urbanos que posibilitan el transporte y la distribución de mercancías de un lugar a otro y genera una nueva cultura de relación entre los seres humanos basada en estos nuevos principios. El comercio y el valor de las mercancías se configura como un nuevo elemento constrictor de la variabilidad del comportamiento humano.

La navegación por el Mediterráneo se conoce desde el año 3000 a.d.C. con la expansión comercial fenicia. Los fenicios fueron el primer pueblo especializado en el comercio y la navegación , llegando al Mediterráneo provenientes del Golfo Pérsico o del mar Rojo lo que plantea que posiblemente actuaran como intermediarios entre Sumer y el Alto Egipcio a través del Índico, monopolizando el comercio marítimo durante muchos años, transportando mercancías como el cobre de Chipre y los legendarios cedros del Líbano, también desarrollaron procesos productivos que les servían para comerciar como era su famoso tinte púrpura. Su actividad comercial les llevó a desarrollar el alfabeto que sustituyó a la escritura cuneiforme y a los jeroglíficos y establecieron colonias a lo largo de la costa del Norte de África y del Mediterráneo occidental-

3.4 La polis griega como estructura generadora de orden social

Hay que entender que las generalizaciones son útiles hasta cierto punto, pero también las condiciones locales configuran la singularidad de los procesos. El modelo de desarrollo de la ciudad en Grecia no fue el mismo que el desarrollado en las llanuras del Tigris y el Eúfrates, ni en Egipto, ni en las otras zonas del planeta. Nos centramos más en el desarrollo de este modelo de ciudad ya que fue la inspiradora de la base de la cultura occidental.

a). La polis como marco generador de conocimiento

En la península griega existían diversidad de climas y vegetación, desde espacios de mayor altitud donde se producían cosechas de cereales, hasta las zonas secas donde eran abundantes los olivos y los árboles frutales. Esto permitió una variabilidad de entornos que dieron lugar a la diversidad de las polis griegas.

La creación de ciudades en Grecia, se entendía como un acto religioso, un mandato de los dioses. Joseph Rykwert explica la importancia del misticismo en la creación de las ciudades antiguas. Afirma que los planificadores modernos enfocan siempre la elección de un terreno para la fundación de una ciudad desde la perspectiva de la economía, la higiene, los problemas de tráfico y los servicios. El fundador de una ciudad antigua, cuando tenía que abordar estos mismos problemas, no podía hacerlo sin antes haberlos traducido a términos míticos. Incluso cuando se enfrentaban directamente con la cuestión, como le sucedió a Arquias y Miscelo, de lo que se trataba era de elegir una ventaja frente a otra. La pitia de Delfos propuso a los dos fundadores potenciales la elección entre la salud y la riqueza. Arquias eligió la riqueza (preferencia lógica en un corintio) y fue enviado a fundar Siracusa, mientras que Miscelo llegó a fundar Crotona, la ciudad en que se establecería Pitágoras y que fomentó la creación de una famosa escuela de medicina.

Estos elementos fundacionales le daban a la ciudad un criterio de identidad importante y una cierta especialización en la red urbana griega. Ciudades como Olimpia, sede de los juegos olímpicos, Delfos, sede del Oráculo sagrado de Apolo y Cos como centro de curación, imprimieron diversidad funcional al sistema urbano griego. El espíritu olímpico dio origen a la estructura del gimnasio en las ciudades, tan importante como la plaza del mercado. Mumford atribuye a los consejos del Oráculo el control del crecimiento urbano en las ciudades griegas. Por ello Delfos asumió la responsabilidad de guiar las nuevas fundaciones, y sus doctrinas impidieron el control militar centralizado de las ciudades, como se había producido en otras regiones como Mesopotamia.

Según Mumford el desarrollo urbano griego se inició en Creta en el período Neolítico donde existían diversos asentamientos que convivían entre ellos, y desde allí fue expandiéndose hacia toda la península. Las ciudades griegas no experimentaron un grado de expansión exagerado. Se cree que en el siglo V, Atenas, aunque se hallaba rodeada de un terreno de aluvión bastante productivo, no albergaba más de 100.000 habitantes incluidos los esclavos .

Ya en el siglo V a.d.C., las ciudades griegas disponían de templos con las residencias próximas de los sacerdotes y las sacerdotisas. El antiguo esquema del palacio del rey fue convertido en el ayuntamiento, cuando éste poder fue dividido entre los magistrados electos y también existían dependencias para los ejércitos. Estos poderes estaban representados según Mumford por un señor de la guerra, un señor de la ley y un señor del altar. La Acrópolis siguió siendo el centro espiritual de la Polis, un gran salón con vestíbulos y un pórtico frontal, y un alto techo sostenido por columnas, ubicado en una colina como en Atenas. En el salón se ubicaba la imagen del dios o de la diosa. Este templo sería uno entre muchos templos y santuarios distribuidos por la ciudad.

Las actividades diarias de una ciudad griega se cumplían al aire libre. y las fundaciones mercantiles se ubicaban cerca del agua por conveniencia del trasbordo, el intercambio y el almacenaje. El ágora o el mercado se situaba en la base de la ciudadela. Si en la economía del sigo V a.d.C. puede decirse que el ágora era una plaza de mercado, su función mas antigua y persistente fue la de lugar de reunión comunal, un lugar para hacer uso de la palabra, según Mumford. Según el autor el hecho que Atenas no construyera murallas que la rodeara por entero, igual que otras ciudades, hasta la invasión persa en el siglo V, significaba que el grado de seguridad interna de la ciudad era aceptable.

Aunque las ciudades griegas entendieron la importancia de la orientación de las casas, las calles como espacios en que se debían proteger del sol y recibir los vientos estivales, el acto de evitar la construcción de ciudades en zonas pantanosas y en ambientes insalubres; las concentraciones urbanas griegas no tenían la capacidad económica ni espacial, para incorporar totalmente el espíritu hipocrático sobre el aire, el agua y la tierra a la ciudad y preferían enviar a los enfermos que se lo podían permitir a centros de salud fuera de éstas. En la zona central de la ciudad no había jardines, ni parques. En las ciudades más grandes del sigo V a.d.C, la escasez de instalaciones sanitarias era escandalosa según Mumford , lo que generó la gran peste durante la guerra del Peloponeso, en la que Atenas concentró un gran número de refugiados.

Hasta el siglo IV las casas griegas eran estructuras construidas con ladrillo sin cocer, de techo de teja o de barro y esteras con techos de paja. Los barrios de los ricos y de los pobres estaban al lado uno del otro y no se podían distinguir entre sí, excepto por el tamaño y por el mobiliario. No tenían un sistema de calles diseñado, sino un sistema de callejuelas con espacio suficiente para pasar un hombre con un asno.

A partir del siglo IV se recurrió al trazado urbano en cuadrícula que era parecido al de las ciudades de Mesopotamia. Este trazado se denominó milesio, como vemos en la imagen que refleja la estructura de la ciudad Mileto, ubicaba en sus espacio abiertos el Ágora y la Polis. Este trazado milesio introdujo casi automáticamente, otros dos elementos, dice Mumford, a saber, las calles de ancho uniforme y las manzanas urbanas de dimensiones también uniformes. Este trazado tenía la ventaja de definir la ciudad en vecindarios limitados.

La planificación ortogonal y todo lo relacionado con la orientación eran cosas demasiado importantes en la vida de un pueblo como para haber sido adoptadas arbitrariamente como una buena idea. Rykwert sostiene que dicho esquema estaría relacionado con estructuras de pensamiento concretas. En el caso del diseñador de Mileto, Hipodamo, fue un planificador, pero también un teórico de la política y de los fenómenos celestes. La ciudad hipodámica además del trazado ortogonal, presentaba elementos de diferenciación en la ocupación del suelo. Estaba distribuida en función de las distintas clases sociales de sus habitantes (guerreros, labradores, artesanos) y en función de la forma de tenencia de la tierra (sagrada, pública o privada).
 



Trazado en cuadrícula de la ciudad de Mileto (extraído de Klajmic D ).


En estos nuevos trazados la calle comenzó a existir por derecho propio, alcanzando el ancho necesario que permitiera la circulación de carros o carruajes rodados. Las necesidades militares ayudaron a esta expansión de las calles (siglo III). También algunas casas disponían de pórticos cubiertos para protegerse del sol (stoas). En la evolución de la estructura urbana de las ciudades griegas a través de los siglos, según Mumford , la monumentalidad de las ciudades incrementaba a la vez que decrecía la libertad democrática de las mismas.

b) La relación con el entorno

Ya en civilizaciones como la egipcia y la griega, el ser humano manipulaba los ciclos geobioquímicos planetarios a su favor, reconduciendo los flujos de agua en Egipto y por ello favoreciendo el aporte de nutrientes a los cultivos, y en Grecia mediante el uso de otros sistemas de abono de la tierra y los cultivos en terraza.

Las ciudades griegas estaban estrechamente relacionadas con los campos circundantes y muchos de sus habitantes tenían propiedades en el campo. Las familias terratenientes enviaban su aceite, su vino, su miel, sus higos y su lana del campo a su casa en la ciudad, dice Mumford, así se mantenían con una relativa independencia del mercado . En el interior de Grecia, las carreteras eran meros caminos o senderos, en los que los carros de ruedas dejaban unos surcos tan profundos que sólo con dificultad podían adelantar unos a otros.

Esta forma de vida de la antigua Grecia no estuvo exenta de impactos sobre el entorno. En Grecia los primeros signos de destrucción a escala comenzaron a aparecer alrededor del 650 a. C., mientras la población aumentaba y se expandían los asentamientos. La raíz del problema estaba aquí en el exceso de pastoreo en el 80 por ciento de la tierra que era inapropiada para el cultivo. Aunque los griegos conocían bien las técnicas de conservación del suelo como el uso del abono para mantener la estructura del suelo y la formación de terrazas para limitar la erosión de las laderas la presión de una población en continuo aumento resultó excesiva .

c) Las relaciones sociales

En Grecia, a medida que la ciudad se desarrollaba, los hábitos democráticos de la aldea serían trasladados a menudo a sus actividades anteriormente especializadas, con una rotación constante de funciones humanas y deberes cívicos, y con una participación plena de cada ciudadano en todos los aspectos de la vida colectiva.

El resultado del sistema democrático griego no fue solamente un derrame torrencial de ideas e imágenes en el teatro, la poesía, la escultura la pintura la lógica, las matemáticas y la filosofía, sino una vida colectiva cargada de energía, más elevada en su capacidad de expresión estética y apreciación racional que todo lo que se hubiera alcanzado hasta entonces . La producción de capital social y cultural surgió de las formas de vida que rigieron en éstas ciudades.

Esta generación de variabilidad, junto con la especialización funcional (restricciones conductuales) permitió el desarrollo de los grandes constructos intelectuales griegos que marcaron las bases de la cultura occidental, y a la vez perfeccionó un sistema de organización social en que una gran parte de los miembros de la comunidad, participaban en la toma de decisiones. Aunque todo ello apoyado sobre las bases de restricciones comportamentales intensas sobre una gran parte de la población (esclavos) y otros asentamientos humanos cercanos.

Las diversas relaciones comerciales entre los asentamientos griegos permitió la especialización de ciertas regiones según sus potencialidades en generar productos específicos (Ej. aceite y uva en las ciudades griegas y de Asia Menor) . Atenas actuaba como gran centro comercial y financiero en el que se desarrollaban actividades como la banca, los seguros, las sociedades de capital y otras instituciones económicas. En la economía griega del siglo V, el mercader extranjero desempeñaba un papel similar al que desempeñara el judío en la economía cristiana de la ciudad medieval: hacía falta pero no se le quería . El carácter griego no veía demasiado bien las actividades comerciales.

Esta compleja organización social estaba supeditada al mal vivir de esclavos y extranjeros, que no eran considerados miembros de la ciudad, junto con una estructura imperial de sometimiento por parte de Atenas sobre las otras ciudades subordinadas, políticas que dieron lugar a las guerras del Peloponeso (431 – 404 a. C.). Esta exclusión de la ciudadanía, de una gran parte de los habitantes de la ciudad explica, en parte el desastre de la ciudad griega. Al mantener a la mayoría de sus habitantes fuera de la política, de la esfera de la ciudadanía plena, la polis les daba licencia para ser irresponsables .

A medida que el número de extranjeros crecía en proporción a la prosperidad financiera de la polis, el número de habitantes que no tenían intereses en la vida pública aumentaba correlativamente. En ellas los hombres de negocios se volvían cada vez más indiferentes en cuanto a la forma de gobierno, siempre que éste les permitiera seguir con sus actividades comerciales y sacar beneficios .

En sus momentos culminantes, Atenas tenía, cita Mumford, aunque añade que puede que sean cifras demasiado elevadas, 40.000 ciudadanos cabales (de sexo masculino), posiblemente unas 150.000 personas libres (metecos, mujeres y niños) y tal vez 100.000 esclavos. Con este cúmulo de personas el sistema democrático inicial fue debilitado por imposibilidad de gestionar toda esta complejidad y surgieron oligarquías y tiranías que se repartieron el poder en los diferentes períodos de evolución de las ciudades griegas.

d) La expansión de la cultura griega

La configuración geográfica de las islas griegas y la pobre producción agrícola de sus suelos, obligó a los griegos a desarrollar las técnicas de navegación. Ya en el período micénico (sigo XIV al XII a.d.C.) podían encontrarse mercaderes griegos en todo el Mar Egeo y en el Mediterráneo oriental hasta Sicilia .

Entendiendo que la presión demográfica sobre los limitados recursos, fue un factor importante para este desarrollo naviero acompañado de invasiones y guerras entre ciudades-estado separadas por el mar (Ej. Troya). Cameron afirma que a mediados del siglo VIII los griegos se aventuraron a emprender la fundación masiva de colonias en el Mar Negro y a lo largo del Mediterráneo, llegando hasta lo que hoy es Marsella. Todo ello les permitió abastecer a sus ciudades de recursos alimenticios y minerales, que se distribuían mediante relaciones comerciales entre los diversos asentamientos.

La red urbana consolidada con la cultura griega y los fenómenos de anexión y unificación que culminaron con las conquistas de Alejandro Magno, fueron expandiendo unos sistemas restrictivos de la conducta (cultura) con un cierto grado de homogeneidad por grandes extensiones planetarias, que permitían a la vez introducir en los sistemas locales elementos de variabilidad modificadores de sus estructuras originales. El período expansivo liderado por Alejandro Magno extendió la cultura y la lengua griega por todo el cercano y medio Oriente, fundando Alejandría que fue una de las ciudades más grandes del mundo anterior a Roma con un total de medio millón de personas .

Las colonias griegas ubicadas por todo el Mediterráneo, con la organización de ciudades estado, algunas de ellas preponderantes ante las demás, abrieron el camino al Imperio Romano que creemos que fue la culminación de la expansión globalizadora de Occidente en los inicios de la Era, cuya caída posterior cerraría ese primer ciclo conocido de concentración y expansión de los asentamientos humanos.

3.5 La globalización romana

a). La ciudad romana y su capacidad expansiva.

El Imperio Romano, producto de un centro energético urbano en expansión, fue, por su parte, una vasta empresa de construcción de ciudades. En una relación general del Estado Romano en el período que precedió inmediatamente a su ruina, el autor lo consideraba integrado por cuerpos cívicos separados cuyo número llegaba a 5.627” .

En las ciudades romanas se planificaban sus dimensiones y trazados cuando ocupaban o construían una ciudad. Las aplicaciones del cemento les posibilitó también la monumentalidad y expansión de sus arquitecturas. El cemento posibilitó la substitución del sustrato natural ecosistémico por un sustrato artificializado que aunque simplificaba la complejidad de las propiedades del suelo (impermeabilización, incapacidad de germinación semillas y absorción de gases atmosféricos), incrementaba la variabilidad de los asentamientos humanos al aumentar la velocidad en los flujos informativos entre ellos. Lo que ampliaba a la vez la concepción de sistema unificado a mayores extensiones planetarias, exportando sistemas restrictivos de conductas a lugares cada vez más alejados del centro generador original (Roma).

El esquema urbano romano se extendía a la periferia mediante la creación de asentamientos nuevos utilizando la tecnología y los criterios acumulados en el desarrollo de su organización. La ingeniería de la construcción de ciudades estuvo muy bien planteada en Roma, ya que se limitaba tanto su superficie como su población, que se restringía a unos 50.000 habitantes. Llegaron incluso a planificar la ordenación del territorio para conseguir la autosuficiencia y el equilibrio entre la ciudad y su entorno. En muchas regiones la colonización fue acompañada por un orden similar de planeamiento del paisaje, trazados de caminos y división de los campos en largas parcelas rectangulares que aún hoy son visibles desde el aire y a las que se respeta su uso diario . Aunque Roma ciudad, en su máximo apogeo imperial acogió aproximadamente a un millón de habitantes.

El esquema en cuadrícula también estaba presente en las estructuras urbanas romanas, heredadas de sus ancestros los etruscos y no se sabe seguro si con alguna influencia de los griegos . La cuadrícula romana se diferenció de la griega porque existían dos calles principales que se cortaban en ángulo recto, una de norte a sur y otra de este a oeste. En el centro de las dos calles principales se ubicaban las reliquias de la ciudad y el foro romano, equivalente a la acrópolis y el ágora griega. Éste centro era un recinto entero de trazado complejo donde se hallaban los santuarios, los templos, las salas de justicia y los casas de consejo.
 


Trazado en cuadrícula de la ciudad de Timgad que muestra las dos calles centrales en cruz (extraído de Klajmic D.)

 
La ciudad de Roma en el año 312 d.C. cubría una superficie de 1999 Ha, y y dentro de la muralla la extensión era de 1.344 Ha. Según el primer inventario realizado en ella la ciudad disponía de 6 obeliscos, 8 puentes, 11 baños públicos, 19 canales de agua, 2 circos, 2 anfiteatros, 3 teatros, 28 bibliotecas, 4 escuelas de gladiadores, 5 espectáculos náuticos para combates marinos, 36 arcos de mármol, 37 puertas, 290 almacenes y depósitos, 254 panaderías públicas, 1790 palacios y 46.602 inquilinatos .

Roma hacia el año 300 d.C. disponía de unos 30 parques y jardines públicos. Al expandirse tanto la ciudad, se requería la presencia de espacios ajardinados. El circo fue un elemento clave en el Imperio, fue introducido en el año 264 a.d.C. y fue en el año 326 d. C. donde se prohibió arrojar criminales a las fieras y en el año 404 se prohibieron las luchas de gladiadores. En él se sacrificaban tanto a personas como animales que se traían desde muy lejos para exponerlos a las masas.
 



Maqueta de la ciudad de Roma durante el mandato de Constantino (306-337 d.C) . Fuente: National Gographic


b) La relación con el entorno.

La tecnología del saneamiento y de la distribución de agua en la ciudad habían sido resueltas en Roma. Esta concentración de seres humanos requería una estructuración de los flujos de deshechos que muchas veces superaba las capacidades tecnológicas y de organización de la propia urbe. Las condiciones de salubridad en el interior de la ciudad estaban organizadas con ciertas deficiencias, ya que en muchas partes no existían conexiones desde las viviendas a la red de alcantarillado. En pocas palabras, donde la necesidad era mayor, las instalaciones mecánicas eran menores. Si bien la masa de población podía acudir de día, pagando una pequeña suma, a los retretes públicos del vecindario, depositaban la basura doméstica en cisternas cubiertas, situadas al fondo de los pozos de las escaleras en su populosas casas de inquilinato, de donde la extraerían periódicamente los estercoleros y los basureros. La misma extracción puntual nocturna apenas disminuiría el hedor que sin duda imperaba en los edificios (la orina, recogida en jarros especiales, era utilizada por los bataneros para trabajar los paños). A diferencia de la eliminación de las aguas, el abono de estiércol tenía la ventaja de reabastecer el suelo de las granjas circundantes con una sustancia rica en nitrógeno,... Pero la carga procedente de esta vasta población de tugurios debe haber sido mayor que la que podía soportar la tierra vecina... . Todo ello junto a los cinturones de basureros en el exterior de la ciudad, con fosas de cadáveres de hombre y animales en putrefacción generaban un ambiente más que insalubre. También el tránsito rodado fue un problema en las ciudades romanas. En Roma la gran aglomeración incrementó el uso del carro teniendo que ser regulado por diversas autoridades, ya que la congestión era intolerable.

El impacto ambiental fue otra de las causas que influyó en la degradación del imperio. La creación del Imperio Romano aumentó la presión sobre el medio ambiente en otras áreas del Mediterráneo a medida que aumentó la necesidad de comida. Muchas de las provincias del Imperio fueron convertidas en graneros para alimentar a la población de Italia, particularmente a partir del 58 antes a.d.C. cuando los ciudadanos de Roma empezaron a recibir grano gratis por razones políticas. El Norte de África, por ejemplo, tiene una gran cantidad de impresionantes restos romanos, como la gran ciudad de Leptis Magna en Libia, de lo que una vez fueron algunas de las provincias más prósperas y más productivas del Imperio. Pero ahora están rodeadas por inmensos desiertos, monumento conmemorativo de una extensa degradación medioambiental provocada por las acciones humanas

Roma perfeccionó la conectividad entre los asentamientos. La mayor contribución a la tecnología militar en la época clásica y tal vez al progreso de la misma civilización fue, sin embargo, el sistema de carreteras creado por los romanos. Los romanos querían trasladar sus ejércitos al lugar necesario con la mayor rapidez posible, y construyeron carreteras por doquier. La superficie de las carreteras estaba empedrada y junto a ella había cunetas para el desagüe, y en ciertos lugares incluso había aceras. En total los romanos construyeron unos 70.000 kilómetros de carretera”.

c). Las relaciones sociales

Las disputas entre las clases sociales de plebeyos y patricios y las divisiones del suelo hacia el año 367 a.d.C., estuvieron entre las causas de que muchos romanos emigraran a las provincias conquistadas .

Las estructuras de poder social se correspondían con la organización de las estructuras físicas de la ciudad y la apropiación del espacio por parte de los individuos y colectivos más influyentes en la organización social. La calidad de vida, como es de suponer, estaba diversamente distribuida entre las clases, con unas 1800 familias con sus séquitos de sirvientes libres y esclavos, ocupando las mejores mansiones, una clase media de funcionarios, mercaderes y empleadores en alojamientos algo decorosos y la gran masa del proletariado, en deplorable contraste, vivía en unas cuarenta y seis mil casas de inquilinato, que debían dar cabida, como promedio a cerca de doscientas personas cada una de ellas .

Las clases comerciantes tenían un papel importante en la estructuración social, y se expandía el fenómeno de medir las cosas según un valor acordado socialmente (mercado), por encima de los requerimientos funcionales de la estructura urbana como espacio satisfactor de necesidades individuales. La especulación urbanística estaba a la orden del día en Roma y la clase de los constructores era una de las más pudientes del Imperio, a costa de la mayoría de los ciudadanos subyugados a dichas clases. Esos edificios y sus moradores constituían la médula de la Roma imperial; y esa médula estaba podrida. A medida que Roma crecía y que su sistema de explotación se hacía cada vez más parasitario, la podredumbre atacaba masas siempre mayores de tejido urbano. La parte principal de la población de la ciudad que se jactaba de sus conquistas mundiales vivía en alojamientos estrechos, ruidosos, sofocantes, fétidos e infectos; pagaban alquileres exorbitantes a caseros implacables, soportando diariamente indignidades y terrores que los insensibilizaban y embrutecían, y que, a su vez, reclamaba medidas compensatorias. Esas medidas llevaron aún mas lejos la brutalización, en una orgía ininterrumpida de sadismo y muerte . El pan y circo conocido de los romanos, se hizo más necesario cada día para contener a las masas empobrecidas, y la brutalidad y el sadismo fue públicamente potenciado, sembrando el miedo y el terror por todo el imperio.

Sus propios logros fueron su propia perdición. La desintegración de Roma fue el resultado final de esa hipertrofia, que determinó una detención de funcionamiento y una pérdida de control sobre los factores económicos y agentes humanos que eran de importancia fundamental para su existencia continua.

Porque el problema de Roma consistía fundamentalmente, en inventar un medio para difundir su poder y su orden, de modo tal que todo el Imperio se convirtiera en un sistema equilibrado e intercomunicado, en el que hubiera, en dos direcciones intercambio y cooperación entre todas las partes integrantes, urbanas y regionales . Pero esto no ocurrió ya que el ansia devoradora del centro hizo deprimir con un modelo parasitario de organización a los núcleos de la periferia. A medida que la economía romana se tornaba progresivamente más absorbente y por lo tanto más dependiente de campos y fábricas distantes para sus aprovisionamientos de granos, metales, tejidos, papiro y cerámica, más unilateral y monopolista se volvía la relación .

La restricción desproporcionada de libertades externas y la falta de satisfacción de las necesidades de la periferia en beneficio de las del centro, generó un feed back positivo cada vez mayor entre la expansión de sus sistemas de control y el incremento de los recursos de dicho sistema de poder que le obligaba a expandir cada vez más la colonización (necesidad de un mayor incremento de las fuerzas represivas que para su mantenimiento se requería un mayor incremento de la explotación de la periferia que a la vez generaba un incremento en el volumen de dichas fuerzas, etc.).

d) La globalización romana.

La actividad expansionista romana supuso una globalización cultural importante. Roma, dice Mumford, fue la gran máquina de hacer salchichas que convirtió a las demás culturas, con toda su diversidad de forma y contenido en eslabones uniformes . Por ello podemos decir que el incremento de variabilidad que genera la conexión entre esta constelación de núcleos humanos que supuso el Imperio Romano, se produce desorganizando otros sistemas culturales autóctonos no compatibles con el sistema central y que compiten con él en la manera de estructurar el propio sistema (resistencia a la invasión). Estos nuevos sistemas culturales impuesto mediante el poder de las fuerzas represivas (ejércitos imperiales), generan nuevos esquemas estructuradores de dichos asentamientos, que les permiten la conexión con el centro energético (gobernadores romanos de las nuevas provincias) y así ser alimentados mayoritariamente por la variabilidad que dicho centro produce, transmite y impone (Pax Romana). Esta imposición cultural periférica permite el desarrollo y la introducción de una variación mayor en el centro de control que es la capital: Roma, que pone a su servicio a dicha periferia para incrementar su nivel de información y su sostenibilidad.

La causa del declive y caída del Imperio Romano aún son objeto de debate entre los historiadores. Pero la mayoría estaría de acuerdo en que fue el resultado de la interacción de una serie de factores que causaron una descomposición política interna y una vulnerabilidad a la presión exterior. Sería, por tanto, demasiado simple ver la degradación ambiental, como la única, o incluso la principal causa, de su declive y caída. Pero no cabe duda que fue un importante factor coadyuvante y que las dificultades para conseguir el excedente alimentario necesario para alimentar a la población de Roma y a grandes ejércitos permanentes fue una de las causas de la debilidad interna del Imperio .

La expansión imperial se vio afectada por la corrupción interna por un lado y el impacto ambiental por otro que generaron plagas y desastres, con la consecuente dificultad cada vez mayor en la obtención de recursos, por la necesidad de expansión de otros pueblos que lo circundaban (los bárbaros) y por un mensaje más humano y religioso que se iba expandiendo por encima de las brutalidades mundanas que hundían a las masas en la miseria psicológica y social (el cristianismo). Estos factores dividieron en dos al imperio en sus última épocas (Diocleciano 284 –305), y posteriormente permitieron que Roma fuera pasto de los vándalos en el año 455. El último emperador romano de occidente fue depuesto en el año 476.
 



Extensión del Imperio Romano en su máximo apogeo


La sostenibilidad de un sistema tan extensivo se hizo imposible. Sistema que se vió acosado por diversos factores que impidieron su permanencia en el tiempo y en el espacio. Un sistema en el que prevalecieron los niveles de satisfacción de necesidades individuales (corrupción) por encima de los sociales. Que a la vez originaba una explotación excesiva de la periferia a favor del centro, lo que le obligó a consumir muchos recursos en el mantenimiento de fuerzas represivas. Que se voy sometido a una presión invasiva de sistemas sociales externos (pueblos bárbaros) que no tenían ninguna voluntad de asumir el sistema cultural del Imperio. Que a la vez generaba un gran impacto ambiental sobre su entorno agotando fuentes de recursos para su mantenimiento y generando grandes niveles de contaminación ambiental y destrucción de ecosistemas. Y que su sistema cultural y de valores tambaleaba ante otros sistemas más aceptados socialmente (cristianismo). Todos estos factores asociados generaron un nuevo orden social que se vio caracterizado más por el desarrollo de lo local y volvieron a formarse nuevas estructuras sociales y urbanas que crecieron sobre las ruinas del sistema anterior. No podemos dejar de pensar que unos 1.500 años después nos hallamos en una fase social expansiva de una extensión planetaria, en la que están presentes los mismos elementos amenazadores que facilitaron la caída de este primer esquema de globalización occidental que fue el Imperio Romano.

3.6 La localización medieval

La Edad Media volvió a recuperar el protagonismo de lo local, con la vida monástica y el señorío feudal como elementos de conocimiento y control de la sociedad. Más adelante el colonialismo volvería a iniciar ese ciclo de expansión de la humanidad y el resurgir del fenómeno globalizador que domina actualmente el mundo.

a). De la localidad medieval a la protociudad moderna

La caída del Imperio Romano supone un “volver a empezar” de la estructuración urbana en las sociedades antiguas. En esta fase las tribus bárbaras continuaron sembrando la destrucción, y surgieron y desaparecieron pequeños reinos muy inestables. El reino de los francos entre el Loira y el Rin, fue el centro del inicio de la Europa Medieval, basado en relaciones inestables entre los diferentes nobles que lo componían. A partir del siglo VII, los francos y los visigodos de España fueron invadidos por tribus procedentes del Norte de África que en el año 732 llegaron al centro de Francia. Aunque fueron expulsados al otro lado de los Pirineos, todo el Mediterráneo se convirtió en un lago musulmán. En el mismo siglo los vikingos salieron en masa de Escandinavia, dominaron las Islas Británicas, conquistaron Normandia y llegaron hasta París y se adentraron en el Mediterráneo. En el siglo IX muchas tribus magiares se encaminaron hacia Europa atravesando los Cárpatos y atacaron y saquearon el norte de Italia, el sur de Alemania y el este de Francia, imponiendo tributos a sus habitantes antes de instalarse en la llanura húngara de una manera estable.

Para hacer frente a estas amenazas los reyes francos idearon un sistema de relaciones sociales, política y militares que se conoce como feudalismo, cuyo origen organizacional se basaba en el “manor”. Ésta estructura procede de la evolución de las grandes fincas romanas en estructuras autosuficientes y con sistemas represivos que ligaban a los campesinos a la tierra. Con el impacto de las diferentes invasiones surgieron los señores feudales como jerarquía diferencial de éstas estructuras, la cuales se extendieron por toda Europa, primero en el Norte de Francia, sur de los Países Bajos y oeste de Alemania y en el Valle del Po al norte de Italia; y más tarde a Inglaterra mediante la conquista normanda, a las zonas de España y Portugal reconquistadas, a Dinamarca y a la Europa Central y Oriental.

El manor medio consistía en un conjunto de tierras y edificios y personas; la tierra estaba estructurada en cultivos, pastos, prados, monte, bosque y tierra baldía; la cual se dividía en función de su propiedad según las que pertenecían al señor, las tierras de los campesinos y la tierra común. Las tierras del señor contenían los cultivos, la casa del señor a menudo fortificada, los graneros, los establos, la forja, los jardines y los huertos y viñedos. Las tierras de los campesinos se situaban alrededor de la cas del señor y del pueblo, y se dividían en pequeñas parcelas. El resto de la tierra era de propiedad comunal, pero con privilegios ejercidos por parte del señor feudal. Los campesinos vivían en pueblos apretados a los pies de las murallas de la casa del señor. Los pueblos se ubicaban cerca de arroyos que proporcionaban agua, movían el molino y a veces el fuelle del herrero. También contenían una pequeña iglesia que completaba el panorama del pueblo. En este marco social los señores proporcionaban protección y mantenían el orden (peleaban), los clérigos cuidaban del bienestar espiritual de la sociedad (rezaban) y los campesinos trabajaban para mantener a los dos órdenes superiores (trabajaban); cada clase tenía su propia organización interna en la que aparecían jerarquía de poder interno. La clase dirigente tenía el rey en la cúspide seguida por los nobles y los caballeros entre las cuales se distribuían las propiedades de los manors. El clero se dividía entre las órdenes monásticas más aisladas socialmente y viviendo en comunidades y el clero secular (obispos y sacerdotes) que participaban mucho mas en la visa social y las dos organizaciones disponían de propiedades exclusivas. La clase trabajadora también estaba dividida entre hombres libres y siervos, estando éstos ligados a la tierra .

La supervivencia de este tipo de sociedad, y la función protectora la genera la muralla y la ciudad amurallada. El recinto amurallado no solo dio protección contra la invasión exterior. Desempeñó una nueva función política, pues resultó ser un arma de doble filo. Invirtiendo el precedente de la ciudad antigua, podía utilizarse la muralla para mantener la libertad en el interior. Mumford sostiene que el resurgimiento de la ciudad protegida fue lo que contribuyó a la reapertura de las rutas regionales e internacionales del comercio y llevó a la circulación europea de los excedentes de artículos de consumo .

La concentración de diversidad humana y capital social que constituyeron las protociudades medievales fue lo que hizo que esta forma de organización se expandiera por toda Europa, y en especial el norte italiano. En el resto del continente el desarrollo urbano empezó más tarde y fue menos intenso que en el norte de Italia. Las villas y ciudades crecieron – en los Países Bajos, en la cuenca del Rhin, por el norte de Francia, en Provenza y Cataluña; incluso en las zonas despobladas de Alemania y el este de Europa se planificaron nuevas ciudades -, pero salvo pocas excepciones no alcanzaron ni el tamaño ni la concentración de las del norte de Italia. Y sobre todo, ni remotamente consiguieron de sus príncipes el mismo grado de autonomía e independencia. A finales del siglo XIII, cuando Milán contaba con una población de 200.000 habitantes, Venecia, Florencia y Génova superaban los 100.000 cada una de ellas y algunas otras ciudades de Italia fluctuaban entre los 20.000 y 50.000 habitantes... París, que combinaba las funciones de capital territorial, sede de una gran corte, ciudad comercial e industrial y centro universitario, podría haber contado con el mismo número de habitantes que Milán y, sin embargo, apenas superaba los 80.000, según algunos. En 1377, la población de Londres era tan solo de 30.000 ó 40.000 personas, las mismas que tenía Colonia, la mayor ciudad de Alemania con diferencia .

Durante la Edad Media el objeto más alto en la ciudad era la aguja de la torre de la iglesia que apuntaba hacia el cielo y dominaba todos los edificios menores, símbolo del poder de la iglesia que dominaba sus esperanzas y temores . Este espacio se organizaba según un sentido religioso de la existencia y se concebía separado del tiempo. Hasta que entre los siglos XIV y XVII, el espacio como jerarquía de valores fue sustituido por el espacio como sistema de magnitudes. Este ordenamiento cuantitativo de la percepción fue popularizado por las técnicas artísticas de la perspectiva. El espacio medido del cuadro reforzó el tiempo medido por el reloj. Dentro de esta red ideal de espacio y tiempo tienen lugar todos los acontecimientos...el situar una cosa espacial y temporalmente llegó a ser esencial para su comprensión...La nueva actitud hacia el tiempo y el espacio infectó el taller y la oficina, el ejército y la ciudad. El ritmo se hizo más rápido; las magnitudes mayores. Mentalmente la cultura moderna se lanzó al espacio y se entregó al movimiento...En la medición del tiempo, en el comercio, en la lucha, los hombres contaron números, y finalmente al extenderse la costumbre, sólo los números contaron .

b) La relación con el entorno

Durante la Edad Media el mundo externo no había tenido poder sobre la mente. Los hechos naturales eran insignificantes comparados con el orden y la intención divina. Cualquiera que fuera el significado que tuvieran los detalles de la vida diaria eran como accesorios y trajes y ensayos de teatro para el drama de la peregrinación del Hombre a través de la eternidad...El sueño medieval al disolverse reveló el mundo de la naturaleza, como una niebla que al levantarse deja ver las rocas y los árboles. La naturaleza existía para ser explorada, invadida, conquistada y finalmente entendida. Desgraciadamente, en esta nueva transformación, persistió el hábito medieval de separar el alma del hombre de la vida del mundo material aunque se había debilitado la teología que lo apoyaba . La tala de los bosques fue el gran impacto ambiental de ésta época.

El viento, el agua y la madera se combinaron para constituir la base de aún otro importante desarrollo técnico, la fabricación y funcionamiento de embarcaciones y buques. Pero los barcos no servían solo para facilitar el transporte internacional y comerciar con el otro lado del océano y a lo largo de los continentes: los barcos también servían para el transporte regional y local. Las dos ciudades predominantes , una al principio y otra al final de este período fueron Venecia y Ámsterdam, ambas construidas sobre pilotes, ambas servidas por una red de canales.

c) Las relaciones sociales y la evolución tecnológica

El esquema social global pasa de un gran tejido organizacional extenso controlado por un núcleo central poderoso (Imperio Romano), a pequeños núcleos que deben diferenciarse del ambiente hostil exterior mediante una membrana separadora que constituye la ciudad amurallada. En él, el centro de poder y control (señor feudal) se halla en su interior con una autonomía sobre los elementos que la componen (siervos), casi total. La nueva cultura religiosa (factor estructurador que se traslada por todo el sistema y permeabiliza todos núcleos urbanos aislados) se convierte en el elemento básico de generación de variabilidad del sistema. Y a la vez la especialización funcional de los individuos se convierte en un elemento que da estabilidad al sistema y dicha funcionalidad se traslada de padres a hijos, con pocas excepciones, y es mantenida por la constitución de gremios profesionales.

En estos espacios protegidos pudo generarse la evolución de la cultura, la tecnología y la creatividad mediante la interrelación de las diversas clases sociales. En la ciudad medieval, estos poderes, los espirituales y los temporales con sus órdenes profesionales, el guerrero, el mercader, el sacerdote, el monje, el erudito, el artesano y el tendero, llegaron a una especie de equilibrio. Ese equilibrio siguió siendo delicado e inestable . La estabilidad de dichos núcleos permitió el crecimiento intensivo de algunos de ellos.

La capacidad tecnológica de las urbes de esta época tenía una gran relación con las fuerzas de la naturaleza. La fuente energética animal fue el caballo, con el descubrimiento de la herradura (siglo IX) y el arnés (s XII) como piezas claves para incrementar la potencia humana sobre el medio. El molino de agua ( s II), fue otro elemento crucial, no se usaba sólo para moler el grano o elevar agua: proporcionaba energía para hacer pasta de papel con trapos (1290)...hacía funcionar los martillos y las máquinas de cortar de una herrería (1320), serraba madera...golpeaba el cuero de las tenerías, proporcionaba energía para hilar la seda, se usaba en los batanes para enfortir los paños y hacía girar las pulidoras de los armeros. El molino de viento (1105) fue otro elemento importante de la utilización de la naturaleza, que facilitó junto con el agua la planificación agrícola.

La madera formó la base material estructural de ese período. Todas las formas complicadas de albañilería dependían de la labor del carpintero. En cuanto a las herramientas y utensilios corrientes de la época lo normal era que fuesen de madera...La madera servía al granjero y al obrero textil. En todas las operaciones de la industria la madera desempeñó una parte fuera de toda proporción comparada con los metales, las operaciones mineras exigían vigas para apuntalamientos, carros de madera transportaban el mineral, y planchas de madera llevaban la carga sobre la superficie desigual de la mina .

Pero lo más importante de todo fue el papel desempeñado por el cristal o el vidrio en este tiempo. A través del cristal se concibieron nuevos mundos, se hicieron accesibles y se desvelaron gracias al telescopio y el microscopio. El desarrollo del vidrio cambió el aspecto de la vida del hogar. El tener luz en la vivienda o en el invernadero sin estar sometido al frío, a la lluvia o a la nieve, fue la gran contribución a la regularidad de la vida doméstica y la rutina de los negocios. Los cristales no sólo abrieron los ojos del pueblo sino sus mentes, ver era creer. Si la nueva astronomía era inconcebible sin él, y si la bacteriología hubiera sido imposible, es casi tan cierto que la química se hubiera visto seriamente perjudicada sin este desarrollo. El cristal transparente deja entrar la luz, el polvo bailando en los rayos del sol y la suciedad en el rincón. Así por lo que es y por lo que hace el cristal es favorable a la higiene. El cristal tuvo un efecto profundo sobre el desarrollo de la personalidad; en realidad ayudó a alterar el concepto mismo del yo .

El dominio y la interacción de estas técnicas hizo posible los inventos que abrirían las puertas a la mecanización de la fase posterior. Los principales inventos hicieron nacer algo que hasta entonces no existía: relojes mecánicos, el telescopio, papel barato, la impresión, la prensa de imprimir, la brújula, el método científico, invenciones que eran medios para otras invenciones, conocimiento que constituía el núcleo de un conocimiento en expansión .

De ese desorden primitivo y caótico de la naturaleza medieval surgió el orden de lo humano para facilitar la comprensión y el control de las cosas. La naturaleza deja de ser inescrutable, sujeta a incursiones demoníacas de otro mundo, la verdadera esencia de la naturaleza se descubrió como secuencias ordenadas y por tanto predecibles. Fue sobre el modelo de este orden físico externo sobre el que los hombres empezaron a reorganizar sus mentes y sus actividades prácticas, esto llevó adelante y hasta cada esfera, los preceptos y las prácticas empíricas de la burguesía financiera .

El reloj no la máquina de vapor, es la máquina clave predecesora de la moderna edad industrial y el monasterio fue la sede de una vida regular y (el reloj) es un producto inevitable de esta vida. Si el reloj mecánico no apareció hasta que las ciudades del siglo XIII exigieron una rutina metódica, el hábito del orden y de la regulación formal de la sucesión del tiempo se habían convertido en una segunda naturaleza en el monasterio . El reloj como hemos dicho antes facilitó esa ordenación, pero la difusión cultural y la trascendencia del conocimiento lo permitió la imprenta.(1440). La imprenta fue desde el principio un completo logro mecánico. No sólo eso, fue el modelo para todos los futuros instrumentos de reproducción, pues la hoja impresa antes que el uniforme militar, fue el primer producto totalmente estandarizado, manufacturado en serie, y los mismos tipos móviles fueron el primer ejemplo de piezas del todo estandarizadas e intercambiables . Y con la imprenta el importante papel del papel como elemento de difusión de la información y de estructurador de la sociedad: nació un mundo de papel, y el poner en el papel una cosa se convirtió en la primera etapa del pensamiento y de la acción . Y la estructuración de la sociedad con organizaciones nuevas como la universidad y la fábrica, permitieron la transformación de las estructuras gremiales cooperativas y artesanales en estructuras monopolísticas (capitalistas) y mecanizadas (división del trabajo).

El animismo como esencia espiritual de todas las cosas, la concepción del Universo como la máquina creada por Dios, la magia como práctica transformadora de la realidad según la voluntad del ser, y más aún el control del hombre sobre el hombre fueron los envoltorios sociales con los que esta tecnificación de la sociedad tuvo que interrelacionarse, transformar y ser transformada a su vez. La invención tomó el lugar de la representación de la imagen y del ritual; la experiencia tomó el lugar de la contemplación; la demostración, el lugar de la lógica deductiva y de la autoridad . En ese cambio los principios católicos preponderantes, como el ensalzamiento de la pobreza tuvieron que mutar también.

En la Edad Media sólo una institución fue capaz de ir más allá de este mezquino provincialismo y de éstos esfuerzos monopolistas: la Iglesia Universal. A partir del siglo XIII, la Iglesia, si no perdió inmediatamente en cuanto autoridad espiritual, ganó en el dominio terrenal; y este es el modo más seguro para minar la autoridad espiritual. Los ricos dignatarios de la Iglesia, cuyo magnífico boato dejaba en la sombra a los príncipes seculares, también eclipsaba a su propio Príncipe, burlándose de aquel que cuyo reino no es de este mundo . Si el orden religioso internacional de la Cristiandad era incapaz de conservar el régimen medieval mediante una renovación desde adentro; el protestantismo, que descansaba sobre una base nacional y se manifestaba en una Iglesia sostenida por el Estado, sería aún menos capaz de satisfacer las necesidades de los ciudadanos .

El servicio particular del protestantismo fue el de unir las finanzas a la vida religiosa y convertir el ascetismo apoyado por la religión en una empresa para la concentración en bienes terrenos y progreso del mundo . Pero en ese proceso de alejamiento entre lo celestial y lo terrenal la ciencia fue ganándole el terreno a la religión, que se resistía a abandonar el poder atrincherada tras la sangre de los herejes, pero poco a poco la mecánica se convirtió en la nueva religión y dio al mundo un nuevo Mesías: la máquina .

d) El desarrollo de la burguesía y del capitalismo

El valor de las cosas y su medida fue otro de los elementos claves de esta transformación social. El cambio de una economía de trueque a una de dinero con una estructura de crédito internacional y una referencia constante a los símbolos abstractos de la riqueza como sólo números. Y en esa simbolización dineraria de los objetos, la economía de la adquisición, tendió a sustituir a la economía de las necesidades directas y a reemplazar los valores vitales de los objetos por valores dinerarios. Lo mismo que todas las diferencias cualitativas entre las mercancías se borran con el dinero, así el dinero, nivelador radical borra todas las distinciones. Pero el mismo dinero es una mercancía, un objeto externo, capaz de convertirse en propiedad particular de un individuo . La búsqueda del poder por medio de abstracciones. Una abstracción reforzaba a la otra. El tiempo era dinero: el dinero era poder: el poder exigía fomento del comercio y de la producción: la producción iba desviada de los canales de uso directo a aquellos de comercio lejano, hacia la adquisición de mayores beneficios. Entre todas las formas de riqueza sólo el dinero no tiene límites.

En esta sucesiva creación histórica de abstracciones de dominio, se entretejieron los conceptos de tiempo, espacio y valor que fundamentaron las relaciones de poder actuales y la rápida evolución de la tecnociencia. Con el tiempo, los hombres se encontraron más a gusto con las abstracciones que con las mercancías que representaban. La contribución del capitalismo al cuadro del mundo mecánico consistió en pensar en términos de peso y número, el hacer de la cantidad no sólo una indicación del valor sino el criterio del valor. De esta manera las abstracciones del capitalismo precedieron las abstracciones de la ciencia moderna. ¿Fue una casualidad que los fundadores y los patrocinadores de la Royal Society – en verdad algunos de los primeros experimentadores en ciencias físicas - fueran los mercaderes de la City? .

De esta manera el poder social se fue desplazando desde los señores feudales con su dominio sobre la tierra, a los capitalistas, los nuevos inventos mecánicos se prestaron para su explotación por la clases mercantiles. Es extremadamente dudoso que las máquinas se hubieran inventado tan rápidamente y hubieran penetrado con tanta fuerza sin el incentivo adicional del beneficio. El capitalismo utilizó la máquina no para fomentar el bienestar social sino para incrementar el beneficio particular. Esta cuantificación del mundo impuesta por los poderes sociales tuvo que arrasar con valores que no podían cuantificarse y con estructuras sociales que se apoyaban en estos valores.

El utilitarista deseaba poner toda la distancia posible entre su propia sociedad de individuos libres fabricantes de dinero y los ideales de una vida feudal y colectiva. Esos ideales, con sus tradiciones, lealtades, sentimientos constituían un freno a la introducción de cambio y de mejoramiento mecánicos. Los sentimientos que giran en torno de una casa antigua podrían encontrarse en el camino de la apertura de una mina que corriera por debajo de aquella, incluso si el afecto existente en el antiguo régimen patriarcal entre amo y servidor pudiera encontrarse en el camino de aquel ilustrado egoísmo que pudiera llevar a prescindir del trabajo del trabajador tan pronto como el mercado quedara inactivo. Lo que más claramente impedía una completa victoria de los ideales capitalistas y mecanicistas fue la trama de antiguas instituciones y modos de pensar. La creencia de que el honor podía ser más importante que el dinero o que el afecto amistoso y la camaradería pudieran ser un motivo tan potente en la vida como el conseguir beneficios, o que la actual salud animal pudiera ser más preciosa que las futuras adquisiciones materiales –en resumen que el hombre integral pudiera tener más interés que el éxito y poder extremos del Hombre Económico .

El renacimiento del racionalismo griego que empieza en el siglo XII, como consecuencia del renacimiento comercial, trae consigo el debilitamiento del régimen feudal. Las nuevas clases sociales que empiezan a llamarse desde entonces “los señores burgueses” o habitantes delos “Faux-bourgs”, se apoderan del poder municipal y luego se alían con la monarquía y apoyan la centralización del Estado. Al mismo tiempo empiezan a desmoronar la estructura ideológica basada sobre el concepto agustiniano del dominio absoluto de Dios y consolidan la filosofía aristotélica, la racionalidad de los instrumentos de dominio político y posibilita en esta forma la racionalidad moderna .

La existencia de un tráfico lucrativo del excedente hizo que las regiones comandadas por dichas ciudades, se especializaran en producciones características. Ya en el siglo XII la producción especializada por regiones se estaba convirtiendo en una característica del mercado de la economía medieval. El ejemplo más famoso es el de la industria vinícola gascona, con su centro de operaciones situado en Burdeos. Sin embargo, la industria flamenca de la lana dependía en gran medida de los suministros de materia prima de Inglaterra, y las tierras del Báltico fueron adquiriendo una importancia creciente como fuente de cereales para la alimentación de los Países Bajos, densamente urbanizados. Al sur, los portugueses, franceses e ingleses llevaban al norte sal y vino y regresaban con cargamentos de pescado seco y salado.

Fuente: El potencial de sostenibilidad de los asentamientos humanos - Josep Antequera -
anteq@catunesco.upc.edu - Del Capítulo 3: La evolución urbana - Josep Antequera es investigador de la Càtedra UNESCO de Sostenibilitat de la UPC

Gráficos

La evolución incipiente de las ciudades en las diferentes zonas del globo. (Extraído de Ponting C.)
 


 

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