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Fuente Las claves de las
vanguardias artísticas del S. XX. Ed. Arín. Barcelona. 1988. págs 19-30
El movimiento expresionista se desarrolló
principalmente en Alemania, y posee claros antecedentes en el
Romanticismo. Su carácter revolucionario - sobre todo en la última fase
del movimiento - lo diferencia de otras corrientes mucho menos
comprometidas. El Expresionismo no fue una corriente meramente artística o
literaria e incluso musical. sino una manera de sentir el mundo. La
estética configurada por los expresionistas responde a esa atmósfera tan
peculiar que circunda el advenimiento de la Primera Guerra Mundial. En
realidad, tras las pinturas o esculturas de los artistas expresionistas se
esconde un grito. La angustia. el terror, la miseria y la opresión van a
ser temas frecuentes en los cuadros o grabados de ese grupo de artistas.
Puede afirmarse que el Expresionismo es
una corriente de oposición que niega el positivismo y todo lo que éste
pudiera comportar. La filosofía nietzscheana se toma como plataforma o
punto de partida para ofrecer esa visión del mundo, tan plena de
nihilismo.
Siempre se han citado como precursores
del arte expresionista obras del simbolista Edward Munch y, en ciertos
casos, las realizaciones de Van Gogh.
Existen tres momentos distintos dentro
de la evolución del Expresionismo. En primer lugar! apareció en Dresde el
grupo Die Brücke El Puente, fundado por Ernst Ludwig Kirchner, Ericé
Heckel, Friedrich Bleyl y Karl Schmidt-Rottluff, todos ellos estudiantes
de arquitectura. La fecha de la fundación del grupo data de 1905. Un año
más tarde se unió al mismo el célebre Emil Nolde, pero su actuación se
limitó solo a unos meses de trabajo en común.
En los temas abordados por los pintores de Die Brücke se perciben con claridad ciertos elementos que conectan con
la estética del Jugendstil (Modernismo alemán) por su carácter ornamental,
así como otros provenientes de la tradición medieval gótica.
Todos los artistas del grupo de Dresde,
siguiendo la tradición germánica, fueron grandes grabadores en madera. Es
precisamente en ese tipo de realizaciones donde se advierten más
conexiones, desde un punto de vista temático, con el psicoanálisis
freudiano. En esos años de comienzos de siglo en la Escuela de \llena,
Sigmund Freud revoluciona con sus teorías sobre la sexualidad todo el
ámbito cultural y, como es lógico, en los países de lengua germánica no
tarda en percibirse la gran influencia de sus textos. Así, por ]o tanto,
no es sorprendente que los temas sexuales, considerados hasta aquel
momento como tabúes, pasen a tratarse en los contextos artísticos.
Desde un punto de vista formal, existe
un factor importante a señalar que es la influencia decisiva del arte
negro-africano sobre las obras expresionistas. En no pocas ocasiones los
artistas recurren a un marcado esquematismo para resolver sus figuras
humanas o los elementos integrantes de los paisajes. Al igual que los fauvistas franceses, los expresionistas huyen de la imitación y se
decartan por el empleo de colores exaltados y contrastados.
En el año 1910 el grupo se trasladó a
Berlín, foco en el que había muchos mas intereses culturales, vinculados
sobre todo a la figura de Herwart Walden, creador y editor de la revista
Der Sturm. Esta publicación fue la primera de una larga serie de revistas
y periódicos dedicados a propagar el Expresionismo. Por otra parte, Walden
abrió una galería en la que pronto expusieron sus obras los artistas de
Dresde. No obstante, no sólo sirvió de vehículo de difusión para el arte
del grupo de Die Brücke, sino también a los artistas componentes del
segundo grupo expresionista. Éste se había constituido en Munich en torno
a Wassili Kandinsky a finales del año 1910 y sus componentes fueron,
aparte del mencionado artista, Franz Marc y August Macke. El grupo se
llamó Der Blaue Reiter EL Jinete azul y su labor fundamental fue la
publicación del famoso Almanaque. Éste poseía carácter anuario e integraba
realizaciones artísticas muy diversas. Kandinsky siempre estuvo a favor de
la idea del arte total que implicaba no rechazar ningún tipo de
manifestación, por muy extraña que ésta pudiera parecer. Así, el arte
popular, el arte infantil o bien las obras procedentes de Extremo Oriente,
de Oceanía o de Africa sirvieron para ilustrar las páginas del
extraordinario Almanaque. Por otro lado, los textos no se circunscribían a
autores alemanes, sino que se pidió la colaboración a personas de otros
lugares de Europa. Así, desde Viena el músico Arnold Schonberg aportó sus
teorías en escritos sumamente interesantes. Por su parte, el pintor
francés Le Fauconnier era el encargado de informar acerca del estado de la
corriente cubista, a la sazón imperante en la Escuela de París. El anuario
tuvo gran éxito, pero sus posibilidades de continuación se vieron
limitadas por la guerra. Por ese motivo sólo se publicó un número del
mismo. Poco después de fundarse el grupo muniqués se relacionaron con el
mismo los pintores Paul Klee (suizo) y Alexei von Jawlenski, procedente,
corno Kandinsky, de Rusia.
Aunque los temas tratados por los
artistas de Der Blaue Reiter son similares a los del grupo de Dresde,
formalmente las obras difieren bastante. En sus pinturas prevalecen las
líneas curvas, en contraposición a las quebradas empleadas preferentemente
por Kirchner y sus amigos. Por otro lado, los colores, aunque se empleen
los complementarios, tienden a ser más suaves y puede decirse que, en
general, la obra de los artistas de Munich es más lírica.
Con la entrada en el conflicto bélico,
la carrera de muchos de los artistas quedó completamente truncada. Macke y
Marc, por ejemplo, murieron en el frente. Kandinsky marchó a Rusia, donde
permaneció hasta 1921, fecha en que fue llamado por Walter Gropius para
desempeñar una tarea docente en la Escuela de la Bauhaus. Durante el
periodo de la guerra, pocos artistas pudieron seguir su trayectoria. Por
consiguiente, hasta comienzos de los años veinte no puede hablarse de la
renovación del ámbito artístico expresionista. Durante esa década y hasta
el año 1933, fecha en la que subió al poder el nazismo, prevaleció un tipo
de expresionismo, conectado con el concepto de Neue Sachlichkeit (Nueva
objetividad). En este caso, sin embargo, no se trataba de un grupo tan
homogéneo como en los casos anteriores, ya que los artistas de este tercer
momento expresionista poseen unas características de individualidad más
acusadas. Se incluye a Otto Dix, a Georg Grosz, ambos pintores y
grabadores que, en ocasiones, son adscritos al movimiento Dadá alemán, así
como a Max Beckmann. La labor del escultor Ernst Barlach posee puntos de
contacto con las temáticas incisivas e ironizantes elegidas por los
pintores antes citados. Esta última fase del Expresionismo se caracteriza,
ante todo, por un marcado pesimismo que se refleja de dos modos. Por un
lado, afloran los temas en los que la indigencia de personas marginadas es
la protagonista, mientras que, por otro, los artistas ironizan y satirizan
a ciertos estamentos, fundamentalmente el militar. Otro foco importante
del Expresionismo fue Viena, donde trabajó Oscar Kokoschka con un lenguaje
muy propio, de empastes gruesos v facturas curvilíneas. Otro pintor y
dibujante vienés que también merece ser mencionado es Egon Schiele,
conocido, sobre todo. por la audacia de los temas sexuales representados.
Una aportación importante del
Expresionismo fue la arquitectura, aunque no debe olvidarse que para la
mayor parte de los arquitectos que trabajaron en esta tendencia esa
experiencia fue sólo una corta etapa de su trayectoria.
El carácter de la arquitectura
expresionista resulta verdaderamente sorprendente y atractivo, dada la
gran diversidad de soluciones. aportadas por sus representantes. En no
pocas construcciones se advierten cierto elementos que conectan con la
estética modernista, aunque también se pueden percibir otros que enlazan
con la arquitectura racionalista.
Quizá una de las formas protagonistas
de la arquitectura expresionista sea la forma orgánica, entendiendo ésta
como algo inherente a un ser vivo. Así, los edificios se caracterizan por
ser completamente distintos en cada una de sus fachadas. La Torre de Einstein. en Potsdam. de Ench Mendelsohn. o la Casa Chile, de Fritz Höger.
constituyen ejemplos nítidos de ese tipo de concepción arquitectónica.
Sin embargo, el representante
fundamental de la arquitectura expresionista fue Rudolf Steiner con su
celebre (Goetheanum de Domach. Aunque el primer edificio que databa del
año 1914 quedó destruido en un incendio. ocho años después, se construyó
otro Goetheanum entre 1925 y 1928 con características similares al
primero.
Steiner no fue arquitecto de profesión,
aunque había seguido cursos en la Escuela Superior Técnica de Viena.
Concebía la arquitectura como un medio de expresar en el espacio las leyes
rítmicas de la naturaleza, de recrear en el objeto construido las
estructuras propias del mundo viviente. |
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