En obras como: "In the white giant´s thigh", "Fern Hill", "Poem in
october", "Do not go gentle into that good night", "Elegy", "In country
sleep" o "Poem on his birthday", recuerda y hace evidente aquella
notable premisa de Frost: "From Delight to Wisdom".(3)
"Un diccionario de rimas, una pequeña selección de objetos naturales y
un don de dos centavos para enhebrar palabras bonitas juntas, y uno
puede escribir todo el día.
El hombre que dijo por primera vez Veo la rosa, no dijo nada, pero el
hombre que por primera vez dijo La rosa me ve expresó una verdad
maravillosa [...] en: "Mi sangre nace en las venas de las rosas",
le das a la rosa una vena humana y les das a tus venas la sangre de la
rosa, y esto es una relación. "Soy su hijo" es poco comparado a
"Soy su carne y su sangre".(4)
En cuanto al tema todos sus poemas son monográficos: humanidad en la
naturaleza. Y cuando opta por la primera persona lo hace de forma
impersonal, alejado de lo cotidiano, conservando únicamente cuento hay
de sufrimiento, frescura o muerte en cada uno de los hombres, sus
hombres. Él nunca caracterizó la vida privada en un poema, como lo
hiciera por ejemplo Yeats en "The Tower", sino que relegó sus datos
autobiográficos para ser revividos como fragmentos de prosa, con su
genio para la conversación, la improvisación de monólogos e historias,
tanto en una locución para la BBC, como en una universidad
norteamericana, un teatro o en el más ruinoso de los tugurios.
II. Una obra en marcha
Para aquellos que han
crecido a la vera de una rica tradición religiosa y cultural, rica en
cuanto variadas son las posturas dentro del protestantismo, desde
protestantes-inconformistas, metodistas-disidentes y predicadores
salmistas que han hecho tronar su reclamo en todas las capillas de Gales
desde el siglo XVII, podría resultar tentador y a veces fraudulento,
apostatar la fe religiosa para convertirse en bardos de una "nación
musical".
Una postura más cercana al paganismo, con su sincrética visión del hombre
y la naturaleza, ante el pasaje de las estaciones, los ríos y la muerte,
que a cualquier doctrina teocrática. Hecho éste que por otra parte,
significaría retrotraerse a tiempos anteriores a Cromwell y la Reforma.
Esta recreación de una consciencia pagana en las primeras décadas del
siglo XX, marcó uno de los aportes de Dylan Thomas a la poesía.
Precedido e influenciado por dos ilustres detractores de las "viejas
costumbres", como lo fueron su contemporáneo, y polémico escritor
anglogalés, Cardoc Evans, autor de varias novelas y una obra de teatro (My
Neighbours), que entre otras escatologías afirmó: "Gales podría ser
una tierra más prometedora y cristiana si cada iglesia fuese quemada
para construir sobre sus cenizas una taberna"; y la primera persona que
tuvo consciencia de su enorme talento, ya en la temprana juventud, y que
posteriormente abarcaría una definitiva influencia, posiblemente la
única, en toda la obra
de Dylan: su padre, D.J. Thomas. Escritor frustrado, licenciado en
filología por la universidad de Aberystwyth, daba clases en la Swansea
Grammar School a la que asistió Dylan entre 1925 y 1931.
Fútil nos podría parecer, y hasta gratuito, querer trazar un paralelismo
entre Dylan Thomas y Henry James, si bien es cierto que los dos
escritores se dedicaron al ejercicio de su Arte con la meticulosidad de
un esteta, pero no siendo casualidad que "el Maestro" concibiera el
mundo ideal como un hospital de lujo y que el poeta de gales muriera
alcoholizado en una taberna de Nueva York, confiamos en que el placer de
elucubrar nos lleve a golpe de inferencias desde un muladar hasta los
salones de Babilonia.
Pero en este caso, y sin pecar en la adocenada interpretación que de la
muerte de Thomas hacen la mayoría de sus biógrafos, hay, es cierto, un
claro paralelismo en el rol de sus respectivos padres. Y esto es así, en
cuanto que los inmediatos ascendentes de ambos escritores hayan tenido
una destacada influencia de "liberalidad-religiosa" en aquellas mentes
jóvenes y receptivas, cuando éstas recién despertaban a la complejidad
del mundo.
En pocas palabras, el padre
de Dylan Thomas, al igual que el de Henry James, tal vez no legaran la
definitiva respuesta a sus inquietudes de índole moral o religioso, pero
sí les dejaron, y esto es quizá mucho más importante, la libertad
formativa y la vasta herencia de una cultura. Algo que el escritor
norteamericano siempre supo agradecer; sumado a la cuantiosa herencia
que le tocara recibir de su abuelo, un fiel seguidor de la iglesia
presbiteriana -tres millones de dólares de la época-, lo enfrentaba a la
vida con la única preocupación de un creador por su obra.
Es decir, se completó
con la tercera generación de los James un círculo, que para mayor gloria
del Dr. Maslow, forman las necesidades materiales, las necesidades
espirituales, y las necesidades intelectuales y artísticas. Para
desgracia de nuestro doncel galés, su abuelo, Evan Thomas, fue, es y
será un pobre pastor congregacionista de la aldea de Johnstown, y lo
único que sobrevivió a su descendencia bien puede haber sido una cierta
pasión por la sopa con picatostes. No le quedaba pues otro remedio que
salir a venderse, con toda su gracia y su moldura, sin un centavo en el
bolsillo, primero a Londres y luego a los Estados Unidos, donde completó
cuatro giras leyendo poesía en auditorios repletos de quinceañeras
enamoradizas y entomólogos jubilados.
De no haber sido así, probablemente no habría escrito Under Milk Wood,
pero tampoco habría asistido a su última tertulia en la "White Horse
Tavern". Por lo evidente nos apresuramos a agregar que Dylan Thomas no
era un chico de Harvard como
Eliot, y, para colmo de males,
cuando le tocó ir a Londres, allí ya no estaba
Ezra Pound.
Ya finalizada su formación básica, y sin demasiados honores, a excepción
de una destacada puntuación en el examen final de lengua inglesa, Dylan
abandona la Swansea Grammar School e ingresa como reportero de un
periódico local, el South Wales Daily Post. Empleo éste que
obtuvo gracias a la mediación de su padre, quien por aquel entonces ya
se habría resignado en sus pretensiones de enviar a Dylan a Oxford. Las
ambiciones filiales no pasaban por aquella ciudad, ni tampoco por el
South Wales Daily Post: Reportes funerarios redactados con la
precisión de un paisajista, críticas de cine y teatro alternativamente
insultantes y siempre cínicas, donde los personajes más reputados de la
escena galesa eran vapuleados hasta el cansancio, hecho que normalmente
sucedía mucho después de que el involucrado soltara el periódico y
empuñara el teléfono, pidiéndole explicaciones al Editor en Jefe, al
Jefe de Reporteros y a las Doce Parcas.
Su breve y tumultuoso pasaje por el periodismo ha legado a la posteridad
sólo dos cosas: "The Antelope" y su afición al escándalo. El primero
figuraba entre sus bares favoritos, cuando después de una jornada de
trabajo dejaba la redacción y se encaminaba hacia el puerto,
envalentonado y con un Woodbine en los labios, a escuchar la retahíla de
historias contadas por marineros ingleses, entre tufaradas de alcohol y
prostitutas avejentadas. La resaca de tales borracheras le serviría de
inspiración tiempo después para escribir el cuento "La vieja Garbo", que
apareciera formando parte de su "autobiografía provinciana": Portrait
of the Artist as a Young Dog (Retrato del artista bribonzuelo)
en 1940.
Esta colección de cuentos nos presenta a un Dylan estereotipado, con la
divisa del adolescente que viviendo en la ciudad, hijo de una clase
media inglesa que en otra época nos diera a los Keat´s y a los
Browning´s, se vuelve al campo en busca de inspiración y del lugar
idóneo donde concretar sus desaguisados. En un marco de granjas
familiares, animales silvestres que son sistemáticamente perseguidos,
cuando no exterminados, graneros, colinas y trifulcas de todo tipo -una
de ellas intitulada "La Pelea", contra el músico Daniel Jones-, Dylan
Thomas se explaya y nos lleva a la emoción cuando contemplamos su
inocencia desde la perspectiva de una vida que resultará
comparativamente trágica.
Los diez cuentos que integran esta antología están escritos sin afectación
y con la magia característica del autor,
alternando con desigual fortuna cada uno de ellos, entre la primera y la
tercera persona. Como ejemplo de su estilo bástenos citar este fragmento
de "Los Duraznos":
"Entramos en el patio de la granja de Grosehill; resonaron los
adoquines y los establos negros y vacíos recogieron el sonido
ahuecándolo, de modo tal que hicimos alto en un vacío círculo de
oscuridad; y la yegua fue entonces un animal hueco, y me pareció que
nadie vivía en la casa hueca, al final del patio, salvo dos palos con
rostros tallados como nabos...
El frente de la casa era el costado de una concha oscura y la puerta de
arco un oído que escuchaba. Empujé la puerta y salí del viento, entrando
en el pasillo. Era como si después de haber estado caminando por la
noche hueca y al viento, atravesara una alta concha vertical, hacia la
costa de un mar interior. Al final del pasillo se abrió una puerta; vi
los platos en los anaqueles, la lámpara encendida sobre la mesa larga
cubierta de hule: <<Prepárate a reunirte con tu Dios>>
bordado sobre la chimenea, los sonrientes perros de porcelana, el castaño
ennegrecido, el reloj vertical, y entré corriendo en la cocina y me eché
en los brazos de Annie".
Una reseña aparte merecerían sus Relatos completos(5), y si hemos
de destacar alguno nos quedaríamos con tres. En "Los Huertos", el autor,
el héroe, un recolector de manzanas, sueña
con una mujer espantapájaros y su hermana de carne,
una estaca, que protege la colina donde se yergue su círculo de árboles
frutales. Ella le señala los árboles que arden y los pájaros que vuelan.
Al despertar, Marlais, el héroe, emprende un viaje mítico a través de
once huertos, hacia el oeste y hacia el mar. Con el atardecer del tercer
día llega al onceavo huerto y merienda con las dos hermanas en un
círculo de manzanos, sobre una montaña de carbón. El fuego que crepitaba
en los árboles ya se había extinguido y la amante del poeta era un
espantapájaros de púas.
En "El Visitante", la agonía de un hombre se puebla de fantasmas. Desde el
crepúsculo hasta el alba de su último día recorre el valle de Jarvis en
brazos de un espectro, ve secarse los ríos que azogaban las rocas, ve la
crisálida detenerse en el aire. Al amanecer le pregunta a su esposa por
qué le cubre el rostro con una sábana.
En "El Niño en Llamas", un clérigo comete incesto con su hija y lleva al
pecado de la carne para quemarlo sobre un matorral
de aulagas. La expiación es asumida con esta frase: "la muerte
recostó las flores oscuras".
Con dieciocho años recién cumplidos y tras año y medio de trabajo en el
periódico, el joven de Swansea decide que ha llegado la hora de
consagrarse de lleno a su "Arte u hosco oficio"; dispuesto y
apresurado, abandona el empleo de reportero y literalmente se encierra
durante los próximos cinco meses en su habitación del Nº5 de Cwmdonkin
Drive.
Comenzando una ininterrumpida labor con el lenguaje que le llevaría a
completar en dos años más de cinco cuadernos de poesía y cientos de
borradores, o como el poeta gustaba llamarlos: "hojas de trabajo". Estos
cuadernos se editaron póstumamente bajo el título de "Poet in the Making:
The Notebooks of Dylan Thomas" (Ralph Maud, Dent 1968), los originales
fueron adquiridos por la Universidad de Texas.
Encapotado con una larga bufanda y un sombrero tirolés, un joven de
aspecto ensimismado viene bajando por las desoladas rocas del Gower en
una fría mañana de invierno, allá por el mes de octubre de 1933; entre
brezos y colinas, serpentea el camino varias millas antes de ensancharse
ante los límites de la ciudad. Como Stephen Dédalus despertando a un
sueño entre almohadones y cenizas con un cancioncilla en los labios: "Are
you not weary of ardent ways...?"(6), nuestro joven ansía llegar a
su cuarto para esbozar en cualquier trozo de papel, entre tostadas,
mantequilla y moscas de la fruta, los versos en que ha conspirado por
igual una resaca, Dios y Gales:
"The force that through the green fuse drives the flower
Drives my green age; that blasts the roots of trees
Is my destroyer.
And I am dumb to tell the crooked rose
My youth is bent by the same wintry fever".(7)
El resultado inmediato de este impulso fue que sus poemas comenzaran a
aparecer en las revistas más prestigiosas del momento, Adelphi (en la
que colaboraban por aquel entonces escritores de la talla de
D.H.Lawrence, Tolstói y H.M.Tomlinson, entre otros); el suplemento
literario del periódico
The Sunday Referee publicó varios poemas suyos entre 1933 y 1935,
en las revistas New Stories, New Verse, Life and
Letters Today, The Criterion (dirigida por T.S.Eliot) se
publicaron poemas y cuentos que luego ampliaría en sus tres primeros
libros: 18 Poemas (1934), 25 Poemas (1936) y, en agosto de
1939, El Mapa del Amor.
En febrero de 1946 la editorial Dent saca a
la venta el libro Defunciones y Alumbramientos que incluye más de
veinte poemas, entre ellos algunos de sus textos fundamentales: "A
Winter´s Tale", "In my Craft or Sullen Art" o "The Conversation of
Prayer".
Obtiene el Poetry Book Prize en 1934, otorgado por el Sunday Referee, en
1952 el Premio de Poesía William Foyle y en 1953 el Premio Internacional
de Poesía Etna-Taormina, que lo convertirían en el poeta vivo más
importante de Inglaterra.
III. Hacia el final
"¿Funciona este
micrófono?, es uno de mis temores hablar a un micrófono que no funcione,
y aquí estoy, vocalizando en el vacío... ¡Ni un alma me escucha!, uno de
esos sueños kafkianos
que le ocurren a todo el mundo, ¿podéis oír algo, o grito?, ¡No pueden!
¡Lo sabía!, sabía que estaba destinado a ocurrir algún día. Bueno, esto
no es una lección, sólo una lectura de poemas... (¿pueden oírme?, ¿está
funcionando esta maldita cosa?, ¿se supone que debe funcionar?; de
acuerdo, voy a hablar para que todo el mundo me pueda oír sin el
micrófono, vamos a hacerlo sin estos malditos aparatos) -aplausos-.
Esto es una lectura de poemas con algunos breves comentarios entremedio,
que de todas maneras podrían no ser necesarios. Hay suficiente teoría
poética ocurriendo aquí para que les dure por todas vuestras vidas, pero
no queréis eso de mí. Tal vez podría manejar apropiadamente...
preferiría manejar inapropiadamente una lección sobre poesía pero yo leo
sólo los poemas que a mí me gustan, y no digo que sean buenos, lo cual
significa por supuesto que tengo que leer muchos que no me gustan antes
de encontrar los que me gustan, y cuando encuentro los que me gustan lo
único que puedo decir es: aquí están. Todo lo que puedo hacer es leerlos
en voz alta, para mí mismo o para cualquiera arrinconado voluntariamente
como lo están ustedes... Voy a leer algunos poemas de Yeats, Hardy,
Auden, los he elegido porque son directos y claros (espero que hayan
sido oídos), y gradualmente iré descendiendo en mí mismo... -risas-, e
incluso mi madre
no podía decir que mi mente estuviera lúcida, y cuando digo incluso quiero
decir especialmente mi madre -risas-. De paso, espero que nadie se
vaya... y, por favor, que nadie haga ninguna pregunta. No me importaría
contestar, pero no puedo. Inclusive a tan simples preguntas como: ¿cuál
es la relación entre la poesía, la sociedad... y la era prehidrógena?
-risas-. Me gustaría ser capaz de responder preguntas fluidamente, ser
capaz de hablar con brillantez, templadamente -risas-, pero, tan pronto
como comienzo, tan pronto como... fantasmalmente, inarticuladamente
atascado me lanzo a mí mismo en una frase que sé que no podré terminar
nunca (como esta frase que ni siquiera he hecho) -risas-.
Me descubro pensando en otras respuestas a otras preguntas, inclusive más
interesantes que las preguntas supuestamente en discusión, de tal
materia eh... Rilke y
el patrón oro; Charles Morgan (8) , mi personaje favorito en ficción
-risas-; si cada hermafrodita o esquizofrénico ¿qué mitad les gusta?
-risas-; o la influencia de W.C. Fields sobre
Virginia Woolf
-risas-..." (9)
Un hombre gordo y desaliñado ha irrumpido a grandes zancadas en el
escenario, cruzando una rápida mirada al público inclina hacia atrás la
cabeza y bebe un sorbo de agua. Había venido desde el este y más allá
del este desde Gales, regando de poesía estos estados durante los
últimos cuatro meses, todos oirían hablar de él y lo esperaban, de
universidad en universidad, de colegio en colegio.
Aquella noche en Los Ángeles, posiblemente al final de su segunda gira,
seguramente en la primavera de 1952, frente a más de mil estudiantes y
tras dos horas y media de lectura, un inspiradísimo Dylan Thomas inventó
a Thomas Hardy y, con gran generosidad, le dio vida a
W.H. Auden. Prodigando su voz
de tenor por todos los rincones recitó como si educara a una nación de
salmistas, transcribió a Lawrence, rescató a los isabelinos y a los
raros, leyó a Yeats antes que a Eliot y a W.H. Davies antes que a
Wordsworth, prefirió los obscenos a los metafísicos, y, cuando se dio
vuelta, un año y medio después, se vio súbitamente sentado en un aula
vacía.
Dylan Thomas murió el 9 de noviembre de 1953 a las 12:40hs en el Hospital
St. Vincent de Nueva York, cuatro días antes había entrado en coma
etílico mientras se hospedaba en su habitación del Hotel Chelsea. El 25
de octubre, en el Poetry Center de N.Y., acudió al estreno mundial de su
comedia para voces Under Milk Wood. Dylan Thomas, la primera voz,
conmovió a un público entregado hasta el arrobamiento, sacudiendo el
auditorio desde un silencio hasta otro silencio y como no quedara ya
nada más por decir, avanzó entre una muerte: "for as long as forever
is". (10)
Notas:
(1) Adlitteram: Hago esto en una reñida ausencia cuando/ cada antiguo,
pétreo minuto acogotado de la estación del amor/ fondea mi enraizada
lengua...
(2) Algo que la catalogaría como melopea (o melopoeia)
según los géneros poéticos de Pound.
(3) Robert Frost, poeta norteamericano, haciendo referencia al ideal
movimiento de un poema: "del deleite a la sabiduría"
(4)v. Carta a Pamela H.J., Noviembre de 1933
(5) The Collected Stories (Dent, 1983)
(6)"¿No estás cansada de ese ardiente afán...?". James Joyce,
Retrato del artista adolescente.
(7)"La fuerza que por el verde tallo impulsa la flor/ Impulsa mis verdes
años; la que agosta la raíz del árbol/ Es la que me destruye./ Y yo
estoy mudo para decirle a la rosa doblada/ Que dobla mi juventud la
misma invernal fiebre".
(8)Novelista inglés autor de "Retrato de un espejo"
(9) Transcripción del Autor
(10)"por tanto tiempo como lo es para siempre"
Fuente: Henciclopedia