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Biografía 1 La influencia de su región natal se encuentra en toda su obra, desde las "Primeras Canciones" hasta "La casa de Bernarda Alba", combinación de tradición secular y de modernismo del siglo XX. Un ejemplo de su interés es la Fiesta del Cante Jondo (cante tradicional del Sur de Andalucía) que organizará en 1922 con otro Andaluz, su amigo, el compositor Manuel de Falla, nacido en Cádiz. 11 Años después García Lorca participará en los representaciones de la obra maestra de Manuel de Falla, "El amor brujo", obra muy influenciada por la tradición andaluz y española. En 1914 empieza sus estudios (derecho, filosofía y letras) en la Universidad de Granada. Con su profesor Martín Domínguez Berrueta viaja por toda España y descubre los tesoros culturales del país. Cinco años después, comienza su 'carrera' de estudiante en Madrid (será estudiante aquí hasta 1928). Aquí conoce al gran poeta Juan Ramón Jiménez y al cineasta famoso Luis Buñuel. Aquí nacen sus primeras obras literarias, el "Libro de poemas" y su primera obra de teatro "Mariana Pineda". Durante ese período, intima también con el maestro catalán del surrealismo, Salvador Dalí. Se forma el aspecto moderno de la obra de García Lorca. Crea en 1928 en Granada una revista literaria: "Gallo". No habrá más que dos números, pero armarán mucho ruido en el mundo artístico español. El secundo número contiene por ejemplo un "Manifesto anti-artístico catalán" firmado por... Salvador Dali. Después de sus estudios en España, viaja por los Estados Unidos. Allá estudia y da conferencias en la "University of Columbia" en Nueva York. Sale también por Cuba que le impresiona mucho. Los obras de ese período están reunidas en el libro de poemas "Poeta en Nueva York". Al volver en España crea el teatro universitario ambulante "La Barraca" con lo que montan obras de los grandes maestros españoles (Calderón, Cervantes, Lope de Vega,...) por toda España. Durante un viaje por America del Sur, obtiene un verdadero triunfo en Buenos Aires en 1933. En ese momento Federico García Lorca es conocido por todo el mundo y los éxitos siguen los éxitos por sus obras de teatro: "Yerma" será representada más que cien veces.
Federico García Lorca no fué nunca de algún movimiento literario, como el dadaismo de Tristan Tzara y Guillaume Apollinaire o el surrealismo de André Breton y Salvador Dalí. Siempre negó el título de surrealista, aunque algunas características del surrealismo se encontraran en su poesía, como los asociaciones extrañas de palabras. En cambio, no usó la escritura automática como la propuso el teórico del surrealismo André Breton. En eso, se puede comparar Federico García Lorca con el autor francés, nacido en Montevideo, Jules Supervielle, que también siempre rehusó el título de surrealista. Pero, lo dije, hay también un aspecto tradicional en su obra. Sus temas se inspiran a menudo de la tradición andaluz y española. Un tema que por ejemplo se encuentra en todas sus obras dramáticas mayores ("Yerma", "Bodas de sangre",...) y en una gran parte de su poesía (en el "Cancionero gitano", el "Poema del cante jondo",...). Dos poemas del cante jondo ("De profundis" y "Malagueña") serán utilizados por el compositor ruso, Dmitri Shostakovich, en su diecicuarta sinfonía, un ciclo de canciones sobre la muerte. Su más hermoso libro de poemas también es inspirado por la muerte. En 1934 muere en su traje de luces Ignacio Sánchez Mejías, torero muy famoso, amigo del poeta y mecenas del mundo artístico de Madrid, matado por una cogida del toro. Algunos meses después, García Lorca compone el "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías". Desde 1933 Federico García Lorca conoce muchos éxitos. Pero en el mismo período nubes plomizas se forman en el cielo de la política internacional. Desde hace 11 años Musolini gobierna en Italia, y en Alemania ha caído la frágil república de Weimar. El nuevo canciller se llama Adolf Hitler. La primera deflagración de violencia ocurrirá en España. El 13 de julio 1936, José Calvo Sotelo, líder del partido monárquico "Renovación Española" es sacado de su casa y matado en un camposanto de Madrid. Comienza la insurrección de una gran parte del ejército. Federico Garcia Lorca es de ningún partido político, pero un artista moderno es, por definición (se piensa al concepto del 'arte degenerado'), un enemigo para un régimen autoritario, para ellos que interrumpirán el discurso del rector de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno, por gritos "¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!". García Lorca huye de Madrid por Granada más tranquila. Después de una denunciación anónima es arrestado por milicias nacionalistas. El 19 de agosto es matado y su cuerpo echado en algún barranco de la Sierra Nevada. El mismo año también muere el filósofo Miguel de Unamuno, preso en su propia casa, renegado por republicanos y franquistas, solo en el ambiente bárbaro. La guerra civil continuará tres años, causará un millón de víctimas, el exilio de centenas de millares de españoles, de casi toda la 'inteligencia' del país. El compositor y amigo de García Lorca, Manuel de Falla, lleva en 1939 por América del Sur. Morirá 7 años después en Buenos Aires sin ver su país natal de nuevo. |
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Biografía 2
1925-1928
1929-1932
1933-1936
La reinvención del flamenco Barcaza de poesía sobre aguas musicalesSegún refleja Pedro Vaquero en sus escritos, la obra de García Lorca está toda ella marcada por la música. El primer libro que publicó, Impresiones y paisajes, está dedicado a su maestro de música Antonio Segura. Los títulos de los poemas nos muestran asimismo que la obra del poeta granadino es fundamentalmente musical. Términos como canción, suite, nocturno, villancico, serenata o danza, son una constante en sus trabajos. La afición de Federico hacia la música le viene desde muy temprana edad. Su madre era una gran aficionada a este arte e intentó inculcarle su pasión a todos sus hijos. El gramófono sonaba a diario en su casa. Su tío Luis García tocaba el piano. Incluso llegaron a representar una Zarzuela en su propio hogar: « Mi infancia es aprender letras y canciones con mi madre, ser un niño rico en el pueblo, un mandón », recordaría años después el propio Federico. Este germen musical que desde pequeño encontró entre los suyos, floreció sobre una sensibilidad artística que reveló pronto sus aptitudes de niño prodigio para la música y el piano. Llegado el momento, su maestro Antonio Segura recomendó a los padres que el joven fuera enviado a París para ampliar sus estudios. Pero la muerte del profesor en 1917 hizo enmudecer poco a poco este asunto. El niño prodigio tomó entonces una orientación que le arrojaría de lleno sobre el profundo mar de las letras. Un mar cuyas aguas descansarían para siempre sobre el fondo musical que despertó en él todo su talante artístico, marcando para siempre su obra. En su conferencia Teoría y juego del duende dijo: « Todas las artes son capaces de duende, pero donde encuentra más campo, como es natural, es en la música, en la danza y en la poesía hablada, ya que estas necesitan un cuerpo vivo que interprete, porque son formas que nacen y mueren de modo perpetuo y alzan sus contornos sobre un presente exacto ». Y en el artículo Divulgación. Las reglas de la música, se expresaría con la misma emotividad: « Con las palabras se dicen cosas humanas; con la música se expresa eso que nadie conoce ni lo puede definir, pero que en todos existe en mayor o menor fuerza. La música es el arte por naturaleza. Podría decir que es el campo eterno de las ideas ». Esta veneración por el arte musical será pues una constante a lo largo de toda su vida. En lo que se refiere a la música popular española, cuando en 1921 aprendía a tocar la guitarra, muestra su ferviente ilusión en una carta escrita a Adolfo Salazar: « estoy aprendiendo a tocar la guitarra. Me parece que el flamenco es una de las creaciones más gigantescas del pueblo español. Acompaño ya fandangos, peteneras y er cante de los gitanos: tarantas, bulerías y romeras. Todas las tardes vienen a enseñarnos el Lombardo (un gitano maravilloso) y Francisco de la Fuente (otro gitano espléndido). Ambos tocan y cantan de una manera genial, llegando hasta lo más hondo del sentimiento popular ». La vida musical de Federico García Lorca estuvo orientada hacia tres focos que dieron claridad a sus inclinaciones artísticas. Así lo sugiere Pedro Vaquero. Una primera etapa tiene lugar durante su niñez. Unos años que vive arropado por una familia amante de la melodía. El pequeño se entretiene con canciones y juegos infantiles populares de la época e inspiradas en la vida rural; experiencias vividas a través de su familia, sirvientes, criadas y vecinos de su pequeño Fuente Vaqueros. Referente a este encantado mundo de las primeras experiencias musicales de la infancia, García Lorca se manifestaría ya de adulto, en relación a la tristeza y melancolía de las nanas españolas, diciendo: « Son las pobres mujeres las que dan a los hijos ese pan melancólico y son ellas las que lo llevan a las casas ricas. El niño rico tiene la nana de la mujer pobre que le da al mismo tiempo, en su cándida leche silvestre, la médula del país ». Durante sus años de adolescente, Federico se aparta de lo popular y pasa a interesarse por la música culta. Descubre a Beethoven, Mozart, Schumann, y más tarde queda seducido por el nacionalismo e impresionismo musical de Glinka o Debussy. A partir de ese momento se interesa definitivamente por el folklore musical, de enorme trascendencia en su vida y obra. Esta última etapa de retorno a lo popular está marcada por la amistad que mantiene con su maestro y amigo Manuel de Falla. « Falla es un santo... Un místico... Yo no venero a nadie como a Falla »., admite Federico. A partir de ese momento el poeta comienza a adentrarse en el universo de las canciones folklóricas. Comienza a estudiar todo lo que se ha publicado sobre folklore. Conoce el Cancionero popular español, de Felipe Pedrell (también maestro suyo); el Cancionero de Salamanca, de Dámaso Ledesma; el Cancionero de Burgos, de Federico Olmeda; y muchos otros. García Lorca comienza a ver en la cultura popular española el mejor caldo de cultivo para sus realizaciones artísticas, y las reivindica como parte sustancial de la identidad nacional; reclama su valor. Y como parte de esa identidad propia del pueblo lanza un grito de reclamo y renacimiento a una de las más puras expresiones populares españolas y andaluzas: el flamenco. La reinvención del flamencoEste intento que García Lorca hace por revalorizar el flamenco está ligado a un emergente sentido nacionalista en la música de la época. La influencia de la ópera italiana sobre la música popular originó una reacción de nacionalismo popular en toda Europa. Los compositores se lanzaban en busca de músicas étnicas. La música andaluza y el flamenco centraron el punto de mira de muchos músicos nacionalistas extranjeros. Debussy se define como máximo representante de la música impresionista, una concepción de referencia más a un estado emocional del espíritu que a un método de composición musical según normas canónicas. Posteriormente, el expresionismo disloca los principios creativos del impresionismo, proyectándolo hacia una nueva distorsión estética. Estas nuevas tendencias hacían muy asimilables las músicas populares y flamencas sureñas. Y el flamenco entró a formar parte de la música culta del momento. Manuel de Falla, uno de los grandes compositores de todos los tiempos, extrae la esencia rítmica del flamenco y, lejos de darle un sentido anecdótico o de superficiales interpretaciones expresivas, convierte « la inspiración proveniente de lo folklórico y de lo flamenco en una transmutación sonora de validez nueva y universal ». Respecto al cante como inspiración musical, Falla da el mismo paso adelante que Federico García Lorca en su redefinición del mismo cante como lenguaje poético. El flamenco pasa de ser considerado anecdótico, costumbrista, tabernero o popular, para adquirir nuevos valores culturales progresistas y liberadores. Comienza pues a resurgir un arte « primitivo andaluz » que hasta entonces estaba confinado a los sectores más marginados de la sociedad. Los modernistas hacen que el flamenco asome ya su cabeza sobre las pantanosas aguas de tabernas y jergas urbanas en las que se hallaba, para comenzar a tener cierta consideración. Federico, que conocía el flamenco desde que era niño, se encargó de adulto de darle un sentido universal que nadie antes le había dado. García Lorca reinventa el flamenco, entendido como alma de Andalucía. Creo formas y moldes nuevos para nombrar un arte ya milenario; inventó un nuevo lenguaje por el que insertó el flamenco definitivamente en la cultura clásica, mítica, mediterránea y universal. García Lorca sitúa el flamenco en plano similar al de la tragedia griega. Jean Cocteau, el gran poeta, crítico, dramaturgo, cineasta y muchas cosas más, de principios de siglo, deja bellísima constancia de esta similitud en su película El testamento de Orfeo. El autor utiliza la lujuria de la fiesta flamenca cuando quiere expresar el sentido recóndito de la tragedia griega. Todo esta voluntad por dar al flamenco su trascendencia como música popular, tiene además el propósito de crear el ambiente propicio para la creación del I Concurso de Cante Jondo, que se celebró en Granada en 1922. El grupo de intelectuales del 27 apoya la realización del concurso, pues reconocen al flamenco entre las categorías artísticas que defendían. Era la primera vez que los intelectuales se situaban del lado del flamenco. Lorca asume la responsabilidad de divulgador del concurso, para lo cual se prepara algunas conferencias en las que pide al pueblo su participación, por « deber de ciudadanía », e insta a que se haga un esfuerzo por rescatar el « primitivo canto andaluz » de las profundidades del descrédito al que había estado destinado. En este sentido invita a reflexionar sobre « la incompetencia cultural que había ignorado el cante: « Mientras que Rusia ardía en amor a lo popular y en Francia temblaba la ola del impresionismo, en España, país casi único en tradiciones y bellezas populares, era cosa ya de baja estofa la guitarra y el cante jondo. A los gitanos debemos la creación de estos cantos, alma de nuestra alma...la construcción de estos cauces líricos por donde se escapan todos los dolores y los gestos rituarios de la raza. Y son estos cantes, señores, los que desde el último tercio del siglo pasado y lo que llevamos de este se ha pretendido encerrar en las tabernas malolientes o en las mancebías... » El concurso es la culminación de una época en la que tanto Falla como García Lorca muestran un ardiente interés por el cante jondo. Ambos serán los únicos que crearán obras maestras relacionadas directa o indirectamente con este modo de expresión artística. Por otro lado, el nacionalismo musical y los grupos intelectuales modernistas en torno a la generación del 27, darán al flamenco de manera definitiva una nueva consideración moral, de aprecio y respeto. El zarpazo del duendeEstamos hablando de un período, el primer tercio de este siglo, en el que se van imponiendo nuevas tendencias artísticas que caminan hacia una dimensión artística de distorsión. Y esta dimensión proclama cada vez con más insistencia que sean las profundidades de nuestra alma, de nuestro instinto, las creadoras del arte. El impresionismo dirige su mirada a ese estado espiritual, esotérico, de creación que poseemos las personas. El expresionismo avanza un poco más en el camino y añade un punto de emotividad a ese espíritu interno de creación. Más tarde, el surrealismo da el paso definitivo hacia donde el flamenco se constituye como el perfecto vehículo de inspiración. Se abandona toda preocupación por el estilo, una vibrante mirada se dirige hacia la vida profunda del subconsciente, la labor del instinto que se desarrolla más allá de los límites del corazón. El flamenco refleja en su brillante hondura todas esas formas artísticas inmediatas e irreflexivas, rompiendo con ello los cánones tradicionales de belleza equilibrada establecidos. Lorca, que desde pequeño había vivido de cerca ese mundo del cante, se encargará (junto con Falla en la música) de elevar el flamenco al mundo de las grandes expresiones de arte. Federico García Lorca toma del flamenco ese mundo de disonancias musicales y gestual, que reinterpreta e integra en sus composiciones. Por otro lado, el poeta aporta a este arte una fusión de lo emocional en lo racional, que con alas surrealistas proyecta hacia un nuevo futuro. Este surrealismo, conectado con las ideas de Goethe y Nietzsche, llevan a Federico a crear la teoría del duende. Si el cante flamenco refleja eso que se siente pero que no se puede explicar, el duende es el transmisor de esa « materia última y fondo común incontrolable ». Goethe decía que la música de Paganini emana un misterioso poder que todos sienten pero que ningún filósofo puede explicar. Esa magia, en el flamenco, es el duende que según el cantaor gitano Manuel Tone, había que tener para triunfar. El duende no era un estilo, no se podía aprender, porque no se puede explicar: « ...Hace años, en un concurso de baile de Jerez de la Frontera se llevó el premio una vieja de ochenta años contra hermosas mujeres y muchachas con la cintura de agua, por el solo hecho de levantar los brazos, erguir la cabeza y dar un golpe con el pie sobre el tablillo; pero en la reunión de musas y de ángeles que había allí, bellezas de forma y bellezas de sonrisa, tenía que ganar y ganó aquel duende moribundo que arrastraba por el suelo sus alas de cuchillos oxidados » Un duende que habita en las misteriosas interioridades de las personas. Federico dice encontrarlos « durmiendo en las últimas habitaciones de la sangre »; allí donde reposa la esencia castiza del hombre andaluz. Un andalucismo milenario toma pues dimensión universal a través de este vanguardista de la tradición, que creó una nueva forma de expresión para el flamenco, un nuevo lenguaje que funde lo consciente y subconsciente. El flamenco, que ya existía desde tiempos pretéritos, es redefinido por Lorca en la escritura y Falla en la música, dotándolo de un nuevo concepto de norma. Viaje al interior del flamencoLos estudios que Federico García Lorca dedica al flamenco son numerosos y de gran trascendencia en la historia del « primitivo canto andaluz ». A lo largo de su trayectoria como estudioso, interesado en las enormes posibilidades de este canto, dio varias conferencias, donde expuso sus conclusiones; conclusiones que son la síntesis de sus estudios y de los que Falla hace del flamenco, además de los trabajos de uno de los primeros españoles que realizan un tratamiento científico a las canciones folklóricas españolas, Felipe Pedrell, y que recoge en su Cancionero popular español. En su conferencia El cante jondo (primitivo canto andaluz) que dio el 19 de febrero de 1922, Federico expone los orígenes de cante jondo, aduciendo que: « ...en el año 1400 de nuestra Era, las tribus gitanas, perseguidas por los cien mil ginetes del Gran Tamerlán, huyeron de la India. Veinte años más tarde, estas tribus aparecen en diferentes pueblos de Europa y entran en España con los ejércitos sarracenos, que desde la Arabia y Egipto desembarcaban periódicamente en nuestras costas. Y estas gentes, llegando a nuestra Andalucía, unieron los viejísimos elementos nativos con el viejísimo que ellos traían y dieron las definitivas formas a lo que hoy llamamos « cante jondo ». A ellos debemos, pues, la creación de estos cantos, alma de nuestra alma; a ellos debemos la construcción de estos cauces líricos por donde se escapan todos los dolores y los gestos rituarios de la raza. » Justificando lo que con anterioridad dice: « se trata de un canto puramente andaluz, que ya existía en germen en nuestra región antes que los gitanos llegaran a ella ». Más tarde explica lo que el « cante jondo » tiene de jondo: « Vean ustedes, señores, la trascendencia que tiene el « cante jondo » y qué acierto tan grande el que tuvo nuestro pueblo al llamarlo así. Es hondo, verdaderamente hondo, más que todos los pozos y todos los mares que rodean el mundo, mucho más hondo que el corazón actual que lo crea y la voz que lo canta, porque es casi infinito. Viene de razas gitanas, atravesando el cementerio de los años y las frondas de los vientos marchitos. Viene del primer llanto y del primer beso. » Y en cuanto a la poesía que encierra: « Una de las maravillas del « cante jondo », aparte de la esencial melódica, consiste en los poemas. Todos los poetas (...) quedamos asombrados ante dichos versos. Las más infinitas gradaciones del Dolor y la Pena, puestas al servicio de la expresión más pura y exacta, laten en los tercetos y cuartetos de la « seguiriya » y sus derivados. No hay nada, absolutamente nada, igual en toda españa, ni en estilización, ni en ambiente, ni en justeza emocional.(...) Causa extrañeza cómo el anónimo poeta del pueblo extracta en tres o cuatro versos toda la rara complejidad de los más altos momentos sentimentales de la vida del hombre. » Pero, ¿quién escribe semejantes maravillas? « Los verdaderos poemas del « cante jondo » no son de nadie, están flotando en el viento como vilanos de oro y cada generación los viste de un color distinto, para abandonarlos a las futuras. Los verdaderos poemas del « cante jondo » están en sustancia, sobre una veleta ideal que cambia de dirección con el aire del Tiempo. Nacen porque sí, son un árbol más en el paisaje, una fuente más en la alameda. » En 1931, invitado por el Comité de Cooperación intelectual, Federico García Lorca se explanó en su conferencia Arquitectura del cante jondo, donde intentó exponer algunos de sus fundamentos: « El « cante jondo » se acerca al trino del pájaro y a las músicas naturales del chopo y la ola; es simple a fuerza de vejez y estilización. Es, pues, un rarísimo ejemplar de canto primitivo, el más viejo de toda Europa... » La guitarra, compañera del cante, tiene un lugar exclusivo de referencia en García Lorca: « No hay duda de que la guitarra ha dado forma a muchas de las canciones, porque éstas han tenido que ceñirse a su constitución tonal(...) La guitarra en el « cante jondo » se ha de limitar a marcar el ritmo y « seguir » al « cantaor »; es un fondo para la voz y debe estar supeditada al que canta.(...) Lo que no cabe duda es que la guitarra ha construido el « cante jondo ». Ha labrado, profundizado, la oscura música oriental judía y árabe antiquísima, pero por eso balbuciente. La guitarra a occidentalizado el cante, y ha hecho belleza sin par, y belleza positiva del drama andaluz, Oriente y Occidente en pugna, que hacen de Bética una isla de cultura. » Por otro lado y mirando al autor desde una perspectiva puramente literaria, poética, creadora, Federico García Lorca derrama esas grandes ideas sobre el flamenco en dos de sus mejores obras. En el crepúsculo del año 1920, Mora Guarnido, gran amigo del poeta, publica un artículo en el « Noticiero Granadino ». En él se anuncia la aparición de un hombre, Federico, que renovará el panorama lírico del momento, con la creación de las llamadas suites, versos cortos agrupados en series, ejemplo del modelo musical barroco para danzas con idéntica tonalidad. Estos poemillas tratan un mismo tema desde ángulos distintos al tiempo que intentan aunar el sentido poético con el musical. Y toman forma en Poema del cante jondo. El libro está cruzado por cuatro poemas, introducidos por el poema titulado « LA BALADILLA DE LOS TRES RÍOS ». El primero de estos grandes poemas es el « POEMA DE LA SEGUIRIYA », donde en una de ellas se hace referencia explícita al término: EL PASO DE LA SIGUIRIYAEntre mariposas negras, LA SOLEAVESTIDA con mantos negros. El tercero, POEMA DE LA SAETA, encontramos el poema PASO, dirigido a la Virgen: PASOVIRGEN con miriñaque En el cuarto de estos grandes poemas, GRAFICO DE LA PETENERA, Federico escribe: MUERTE DE LA PETENERAEn la casa blanca muere Entre 1924 y 1927, García Lorca desarrolla el Poema del cante jondo y escribe el que será su libro más leído, El romancero gitano, donde su autor derrocha ese sentir propio del sur, del sur de aquella época. Nada mejor que las palabras de su autor para entender un poco el sentido de esta genial obra: « El Romancero gitano no es gitano más que en algún trozo al principio. En su esencia es un retablo andaluz de todo el andalucismo. Al menos como yo lo veo. Es un canto andaluz en el que los gitanos sirven de estribillo. Reúno todos los elementos poéticos locales y les pongo la etiqueta más fácilmente visible. Romances de varios personajes aparentes, que tienen un sólo personaje esencial: Granada.(...)..un libro antipintoresco, antifolklórico, antiflamenco, donde no hay ni una chaquetilla corta, ni un traje de torero, ni un sombrero plano, ni una pandereta...y donde no hay más que un solo personaje..., un solo personaje que es la Pena, que se filtra en el tuétano de los huesos y en la sabia de los árboles, y que no tiene nada que ver con la melancolía, ni con la nostalgia, ni con ninguna otra aflicción o dolencia del ánimo...pena andaluza que es una lucha de la inteligencia amorosa con el misterio que la rodea y no puede comprender. » Un amor siempre en peligro ante el acecho de la muerte; disputas entre gitanos, y las coacciones de un estado represor, encarnado por la Guardia Civil, son algunos de los temas recurrentes de esta obra que ha tenido el privilegio de ser considerada por la crítica literaria como « retablo andaluz de todo el andalucismo ». Poesía, música, flamenco...bellísimos conceptos, formas de existencia de esa gran indefinición que es el arte. Dorian Gray dijo que todo arte era completamente inútil. Federico García Lorca, con su ingenio y encanto, en esa simbiosis que nació entre él y el flamenco, ha logrado establecer algo de sentido, de entendimiento, a esa profunda expresión inútil de nuestros más hondos sentimientos y pasiones, « alma de nuestra alma », que significa el flamenco. Donde la razón se pierde, torpe y patosa, García Lorca nos dejó una magnífica guía de paso por esas « últimas habitaciones de la sangre ». Y dio alas de vino y barro a la poesía, « ese arma cargada de futuro » |
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