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George Walker Bush

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Fuente: Embajada de USA en Nicaragua 16/11/2003

George Walker Bush, presidente electo de
Estados Unidos, asumió el cargo el 20 de enero de 2001. Fue reelegido para el período 2004-2007

Bush es un nombre conocido en las filas del máximo liderato de Norteamérica: George W. Bush es el hijo mayor de George Herbert Walker Bush, el 41er. presidente. La única otra pareja de padre e hijo presidentes se dio al principio de la historia de la nación, cuando John Quincy Adams, hijo del segundo presidente, John Adams, se convirtió en 1825 en el sexto presidente.

El presidente electo Bush es otro de los gobernadores de estados que en época reciente han pasado a ocupar el máximo cargo en el país: el demócrata Jimmy Carter, ex gobernador de Georgia, elegido en 1976; el republicano Ronald Reagan, ex gobernador de California, elegido en 1980; el demócrata Bill Clinton, ex gobernador de Arkansas, elegido en 1992; y ahora George W. Bush, otro republicano, elegido gobernador de Texas en 1994.

El mensaje de Bush durante la campaña electoral atrajo a un amplio espectro de los votantes norteamericanos, conservadores y moderados de los dos principales partidos políticos, votantes independientes, hombres y mujeres, hispánicos y afro norteamericanos. Uno de sus temas en la campaña fue la idea de la inclusión. "Nuestro país debe ser próspero", decía Bush. "Pero la prosperidad ha de tener un propósito... asegurar que el ideal norteamericano alcance a todo corazón que lo desea. El propósito de la prosperidad es que nadie quede fuera.. que nadie quede atrás".

El presidente electo ha denominado a esta filosofía "conservadurismo compasivo". "Estoy convencido de que una filosofía conservadora es una filosofía compasiva que libera a los individuos para que alcancen su máximo potencial", les dijo a los votantes. "Es conservador reducir impuestos y compasivo darle a la gente más dinero que gastar. Es conservador insistir en el control local de las escuelas y las normas y resultados elevados; es compasivo asegurar que cada niño aprenda a leer y que ninguno quede atrás. Es conservador reformar el sistema de bienestar píblico insistiendo en el trabajo; es compasivo liberar a la gente de la dependencia del gobierno. Es conservador reformar el código de justicia juvenil para insistir en las consecuencias de la mala conducta; es compasivo reconocer que la disciplina y el amor marchan de la mano".

Bush cree que esta nota de conservadurismo no es "ni blanda ni confusa. Es clara y apremiante. Se concentra no en las buenas intenciones, sino en los buenos resultados. El conservadurismo compasivo aplica los principios conservadores, del libre mercado, al trabajo real de ayudar a la gente real, a toda la gente, incluso los pobres y los que están en desventaja socioeconómica. Mi perspectiva del conservadurismo compasivo requiere también que Norteamérica reafirme su liderato en el mundo. Somos la ínica superpotencia que queda en el mundo, y debemos usar nuestro poder de una manera firme pero compasiva para ayudar a conservar la paz y alentar la propagación de la libertad".

Además, "Uno de los secretos del éxito de (George) W. que atrae a "casi todos", escribió el columnista E.J. Dionne Jr. en The Washington Post, "es su dominio de la habilidad política más antigua: simplemente, hace que la gente, que toda clase de gente, simpatice con él".

Una obligación de servir

El presidente electo procede de una familia que desde hace tiempo considera la política una vocación valiosa. El abuelo paterno de George Bush, Prescott Bush, fue senador federal por Connecticut de 1952 a 1963. Su padre comenzó su carrera en política electoral en 1966, cuando los votantes de Houston, Texas, lo enviaron a la Cámara de Representantes. George Bush padre fue vicepresidente durante la administración de Ronald Reagan, de 1981 a 1989, y presidente de Estados Unidos de 1989 a 1993. El hermano menor del presidente electo, Jeb Bush, es gobernador del estado de la Florida.

"Mi abuelo Prescott Bush creía que la contribución más duradera e importante que podía hacer una persona era escuchar y responder al llamado del servicio píblico", dice George W. Bush en su autobiografía titulada "A Charge to Keep" (Un Deber que Cumplir). "El sentía que, a largo plazo, ni el dinero ni las cosas materiales son los que dan la medida de una vida, y si uno los tiene, vienen con un precio: la obligación de servir".

George W. Bush nació el 6 de julio de 1946 en New Haven, Connecticut, donde su padre era estudiante de la Universidad de Yale. Dos años después, tras egresar de Yale, Bush padre llevó a su esposa Barbara y a su pequeño hijo al oeste de Texas, donde comenzó su carrera en la industria petrolera. El joven George W. pasó gran parte de su infancia en Midland, Texas, y todavía lo considera su pueblo natal.

"Midland era un pueblo pequeño, con valores de pueblo pequeño", dice en "Un Deber que Cumplir". Aprendimos a respetar a nuestros mayores, a hacer lo que ellos decían y a ser buenos vecinos. Ibamos a la iglesia. Las familias se reunían unas con otras en la calle, los adultos conversaban con sus vecinos mientras los niños jugaban al béisbol o con canicas o yo-yos.

Nuestra tarea, en casa y en el aula, era importante. Los principales ciudadanos del pueblo se esforzaban para atraer a nuestras escuelas a los mejores maestros. Nadie le echaba llave a sus puertas, porque uno podía confiar en sus amigos y vecinos. Fue una infancia feliz. "Yo vivía rodeado de cariño, amigos y deportes". Especialmente de deportes. "Siempre estábamos jugando", dice Mike Proctor, amigo de la infancia, "después de la escuela, durante los recreos. Nos encaminábamos al campo de béisbol apropiado... elegíamos equipos y jugábamos. (George) se proponía como capitán".

En diciembre de 1949, a George se le unió una hermanita, Robin; en febrero de 1953, nacía el tercer hijo de los Bush, John (más conocido como "Jeb"). Apenas unas semanas después del nacimiento de Jeb, los análisis de sangre mostraron que Robin padecía de leucemia avanzada, enfermedad que ahora es a menudo curable, pero que en aquel entonces poco se sabía. Robin murió ese octubre, a la edad de tres años.

La muerte de su hermana fue una experiencia devastadora para el pequeño George W. "Me sentía triste y desconcertado", recuerda en "A Charge to Keep". "Sabía que Robin estaba enferma, pero la muerte era algo que me costaba trabajo imaginar. Unos minutos antes tenía una hermanita y ahora, de repente, ya no la tenía. Cuarenta y seis años después, esos minutos siguen siendo el recuerdo más sombrío de mi infancia, un dolor agudo en la que, por lo demás, era una existencia feliz".

En Texas, el matrimonio Bush tuvo otros tres hijos: Neil, en 1955; Marvin, en 1956; y Dorothy, en 1959. Poco después de nacer Dorothy, su padre trasladó la familia a Houston, en el extremo sudoriental del estado, donde se puso al frente de una compañía de perforaciones petroleras submarinas de la que era co-fundador.

George W. acababa de terminar el séptimo grado en el instituto de enseñanza media San Jacinto y había sido elegido presidente de su clase para el año siguiente. El traslado de su familia lo obligó a abandonar esta escuela, que le era familiar, e ingresar en un colegio privado, Kinkaid School, en una zona residencial de Houston.

Una educación tradicional

En el otoño de 1961, los padres de George Bush lo enviaron a la Phillips Academy de Andover, Massachusetts, una de las escuelas más prestigiosas del país, de la que su padre era ex alumno. Cuando ingresó, era un joven de 15 años que nunca había vivido fuera de casa, más acostumbrado a los despejados paisajes del sudoeste que a las colinas cubiertas de bosque del nordeste. Pero se adaptó a su nuevo entorno.

"Andover me enseñó a pensar", ha dicho Bush. "Aprendí a leer y a escribir como nunca lo había hecho antes. También descubrí una nueva afición que he conservado durante toda mi vida. Se la debo a un gran maestro, Tom Lyons, que me enseñó historia. Tom Lyons sentía verdadera pasión por la historia y tenía el don de contagiar su pasión e interés a sus alumnos. Me enseñó que la historia trae de nuevo a la vida el pasado y sus lecciones, y con frecuencia, esas lecciones pueden ayudar a predecir el futuro".

Carlos Marx - Mao Tse Tung - Sigmund Freud - EE.UU. es un Estado terrorista

 

 

 

Después de graduarse en Andover en 1964, Bush ingresó en la Universidad de Yale, en Connecticut, donde se concentró en actividades tradicionales. Fue elegido presidente de su fraternidad, Delta Kappa Epsilon, y siguió cultivando su afición a los deportes. Entre todos, su favorito era el béisbol, pero, como ha dicho, "mis dotes de jugador nunca estuvieron a la altura de mi entusiasmo; era un lanzador mediocre en el equipo de estudiantes de primer año en Yale. En el tercer año empecé a jugar al rugby y al año siguiente me abrí paso hasta el primer equipo".

George W. Bush egresó de Yale en mayo de 1968 con una especialización en historia. Dos semanas antes de la graduación se presentó en las oficinas de la Guardia Nacional Aérea de Texas, en la base de Ellington de la Fuerza Aérea, en las afueras de Houston, para inscribirse en los cursos de piloto. Segín dice, uno de los motivos que lo impulsaron a hacerlo fue su deseo de aprender a volar, como lo había hecho su padre en la Segunda Guerra Mundial. Al terminar los cursos de formación, George Bush recibió su despacho de subteniente y pasó dos años en el servicio activo como piloto de aviones de caza F-102. A continuación, y durante casi cuatro años, permaneció en la categoría de piloto de reserva, y de vez en cuando realizaba misiones de vuelo para ayudar a la Guardia Nacional Aérea a mantener dos de sus aviones F-102 en situación de alerta permanente.

Los negocios, la política y la pobreza

Durante este período, George W. Bush trabajó para un antiguo socio de su padre que había abandonado el negocio de la exploración petrolera para establecer una compañía de productos agrícolas en Houston, con amplias ramificaciones comerciales que abarcaban desde el ganado y las aves de corral a las plantas tropicales. El trabajo de Bush consistía en viajar por los Estados Unidos y otros países de América Central en busca de viveros que pudieran ser una buena adquisición para su compañía.

En la primavera de 1972, dejó este empleo y se trasladó a Alabama para trabajar en la campaña fallida del republicano Winton Blount por un escaño en el Senado de Estados Unidos.

De regreso a Houston, pasó a ser consejero de jóvenes afronorteamericanos en un programa llamado PULL (Liga Profesional del Liderazgo Unido). El programa reunía a voluntarios de los mundos del deporte, la escena y los negocios para trabajar con los jóvenes en muy diversas formas. George les enseñaba béisbol y lucha libre y organizaba excursiones a centros correccionales de delincuentes juveniles, para que los jóvenes a su cargo pudieran ver ese lado de la vida y hacerse el firme propósito de no acabar allí ellos mismos.

"Era un tipo fenomenal, realmente fenomenal", dice Ernie Ladd, jugador profesional de fítbol norteamericano que también trabajaba en el programa. "Todo el mundo estaba entusiasmado con él. Tenía un don especial para ganarse a la gente. No querían que se fuera de allí".

En "A Charge to Keep", Bush dice que su trabajo en el proyecto PULL le permitió "asomarme a un mundo que nunca había visto. Era trágico, desgarrador y edificante al mismo tiempo. Vi mucha pobreza, y también vi muchas malas opciones, drogas, abuso de alcohol, hombres que habían tenido hijos y los abandonaban y dejaban a las madres solas en su lucha para sacar adelante a sus hijos por sus propios medios. Vi a niños que no sabían leer, que se quedaban rezagados en la escuela. También vi gente buena y decente que trataba de ayudar a esos niños a salir de estas terribles circunstancias".

En el otoño de 1973, Bush se matriculó en la Escuela de Administración de Empresas de Harvard, en Cambridge, Massachusetts. "Harvard supuso un importante cambio de rumbo para él", declaró su madre, Barbara Bush, al Washington Post. "Creo que aprendió... ¿cómo se dice? Organización".

Reveses profesionales, éxitos privados

En 1975, después de obtener el título de licenciado en administración de empresas, George decidió volver a Midland a probar suerte en el negocio del petróleo. Empezó como "landman", pequeño empresario que investiga los derechos de propiedad de distintos terrenos y luego trata de negociar contratos de arrendamiento para las parcelas que parecen más prometedoras para extraer petróleo. Poco tiempo después empezó a hacer negocios con minerales y derechos de regalías y a invertir en proyectos de perforación de pozos de petróleo.

En el verano de 1977, en una cena celebrada en casa de unos amigos, en Midland, George W. Bush conoció a Laura Welch. Laura había nacido en Midland y era bachiller universitaria especializada en pedagogía de la Southern Methodist University de Dallas y una licenciada en bibliotecología de la Universidad de Texas, en Austin. Cuando conoció a George, era bibliotecaria de una escuela elemental de Austin.

Sus amigos no estaban seguros de que los dos llegarían a entenderse. "Laura es calmada", dijo George. "Yo soy enérgico. Ella es reposada; yo soy inquieto. Ella es paciente; yo soy impaciente". Sus personalidades opuestas parecían complementarse una con otra y los dos se enamoraron y se casaron tres meses después de haberse conocido.

George ya había decidido postularse para el Congreso, para ocupar el escaño que dejaría vacante un demócrata que se retiraba de la Cámara de Representantes después de 43 años. Después de la boda, la pareja pospuso por lo tanto su luna de miel para iniciar la campaña política de George, y ambos viajaron a través del extenso distrito congresional en el oeste de Texas. Bush ganó la candidatura republicana pero perdió la elección. Sin embargo, le complació que en un distrito donde nunca se había elegido a un republicano, él hubiera obtenido el 47 por ciento de los votos.

"La derrota lo hace sentir a uno humilde", dice Bush en su libro "A Charge to Keep". "Se trabaja, se sueña y se confía en que la gente vea las cosas tal como uno las ve, y luego, de repente, todo termina y la resulta que gente no vio las cosas como uno las veía. Es difícil no tomarse a pecho una derrota política; después de todo, es el propio nombre de uno el que está impreso en la papeleta. Pero si uno cree en la sabiduría de los votantes, como yo creo, se sobrepone a la desilusión, acepta el veredicto y sigue adelante".

Para George, seguir adelante significó retornar a la industria petrolera en Midland. Formó una compañía llamada Arbusto (Bush, en español) Energy, nombre que más tarde cambió a Bush Exploration. Pero las cosas no marcharon bien. Los precios del petróleo empezaron a caer a principios de la década de 1980, lo que dificultó la operación de la nueva empresa. En 1984, Bush decidió fusionar su compañía con otra firma pequeña de exploración y fue presidente de la nueva compañía, llamada Spectrum 7.

En 1981, George W. y Laura Bush tuvieron dos hijas mellizas, Bárbara y Jenna. "Nunca hubo duda alguna de que yo ayudaría a cuidar a las niñas", dice Bush en "A Charge to Keep". "Fui un papá moderno, y teníamos nuestras manos más que llenas. Por algín tiempo teníamos una niñera, pero yo aprendí a cambiar pañales, a bañarlas y a darles de comer. Hacíamos largas caminatas con ellas en el cochecillo".

La baja pronunciada de los precios del petróleo continuó, lo que le causó a Spectrum un grave problema financiero. En 1986, Harken Energy Corporation, una compañía más grande, compró la pequeña empresa. George W. trabajó durante un tiempo para Harken en calidad de consultor, pero después empezó a ayudar en la campaña presidencial de su padre, como asesor y redactor de discursos.

De ejecutivo de un club de béisbol a gobernador

Después su padre fuera elegido presidente en 1988, George W. se mudó a Dallas, Texas, con la intención de abrir allí un negocio. Pero sus planes cambiaron cuando supo que el equipo profesional de béisbol Texas Rangers, con sede en un suburbio de Dallas, estaba en venta. Allí se le presentó una oportunidad de hacer algo relacionado con el amor de toda su vida por el béisbol.

Reunió un grupo de inversionistas acaudalados, que compró el equipo por unos 75 millones de dólares. Bush mismo utilizó el dinero que había recibido de la venta de Spectrum para adquirir una participación pequeña en la empresa. George y otro inversionista llamado Edward "Rusty" Rose, fueron invitados a hacerse cargo de la administración diaria del equipo.

"A Rusty no le gustaba pronunciar discursos ni hablar con los medios noticiosos", dice Bush en "A Charge to Keep", "por lo tanto, yo vine a ser la cara y la voz de la directiva de los Texas Rangers. Trabajé arduamente para vender entradas. Viajé por todo el mercado de los Rangers, que abarca una parte enorme de Texas, hablando a agrupaciones cívicas y a cámaras de comercio. Dí miles de conferencias de prensa, en las que promovía el béisbol como un deporte familiar y un gran valor de entretenimiento".

En el proceso, George W. se convirtió por derecho propio en una figura prominente en Texas, lejos de la sombra de su famoso padre. En 1993, después que su padre fuera derrotado en su intento de reelección, George W. decidió una vez más postularse a un cargo píblico, esta vez a gobernador de Texas. Desafió a la incumbente, la demócrata Ann Richards, y se comprometió a mejorar la educación píblica y reformar el sistema de justicia juvenil, las prestaciones sociales y las leyes estatales de indemnización por daños, sistema que permite a una persona perjudicada entablar juicio por daños recibidos.

"Las cuatro son importantes", dijo, "pero la educación es la que está más cerca de mi corazón. Como dije en un discurso tras otro, la educación es para un estado lo que la defensa nacional es para el gobierno federal, la primera prioridad y el imperativo más urgente. Si el estado no educa a los niños, si el gobierno federal no defiende a Estados Unidos de las amenazas del exterior, cualquier cuestión importante que se presente después parece venir mucho después".

En noviembre de 1994 Bush derrotó a Ann Richards con un margen de 53 a 46 por ciento y fue elegido gobernador de Texas. La mayoría de los observadores concuerda en que su primer año como gobernador fue de mucho éxito. Trabajó bien con los demócratas que controlaban ambas cámaras de la legislatura de Texas, y logró que se aprobaran proyectos legislativos que abordaban los temas que había recalcado en su campaña.

Como gobernador, Bush defendió y firmó los dos recortes tributarios más extensos en la historia de Texas, por un total de más de 3.000 millones de dólares. Durante el ejercicio de su cargo como gobernador, la legislación hizo hincapié en el control local de las escuelas, elevó las normas escolares y enmendó el programa de estudios en el estado de modo que insistiera en los principios académicos básicos. Otras leyes aprobadas mientras Bush fue gobernador se abolieron de hecho la libertad condicional de los adultos culpables de delitos violentos, redujeron la edad en la los jóvenes violentos podían ser enjuiciados como adultos, y exigieron el encarcelamiento automático de los jóvenes culpables de portación ilegal de armas o de cometer delitos con armas de fuego. Se redujeron las listas de personas que reciben asistencia social al exigirles que trabajaran y al limitar el tiempo durante el que pueden recibir ayuda social. Se aprobaron reformas en las leyes de indemnización por daños con el fin de reducir el nímero de juicios que Bush calificaba de "frívolos".

Tan pronto como fue elegido gobernador, Bush puso su participación en el equipo de béisbol Texas Rangers en un fideicomiso y renunció a sus responsabilidades administrativas. El equipo fue vendido más tarde a un hombre de negocios de Dallas. Bush se postuló nuevamente para gobernador en 1998 y fue reelegido con un 69 por ciento de los votos. Poco después, empezó a pensar en la posibilidad de postularse para la presidencia de los Estados Unidos.

La campaña presidencial

Tras las elecciones, "la presión para que buscara la presidencia comenzó a aumentar", dice Bush. "Me debatí con esa decisión. Me preocupaba mi familia, me preocupaba exponerlos a un ambiente que yo conocía mejor que muchos. Yo sé lo que se siente al ver que a alguien que uno ama lo destrozan en el escenario nacional, y me preocupaba hacer pasar a mis hijas y a mi esposa por ese proceso difícil. Por otro lado, me preocupaba mi país, una marcha creciente hacia lo que yo sentía que amenazaba la promesa de Estados Unidos de darle una oportunidad a todos en el país y la posición de Norteamérica como defensora de la libertad en el mundo".

Decidió postularse, ganó la candidatura de su partido en agosto de 2000, y en las elecciones de noviembre derrotó al demócrata Al Gore, quien había sido Vicepresidente con Bill Clinton durante ocho años.

El hecho de ser hijo de un ex Presidente puede ser una ventaja para el Presidente electo. "De mi padre, he aprendido mucho acerca de la presidencia y las campañas, lecciones grandes y pequeñas", ha dicho George W. Bush. "Aprendí el valor de la diplomacia personal al ver cómo mi padre creaba amistades y relaciones con gobernantes extranjeros que ayudaron a aumentar la importancia de Estados Unidos en el mundo. Aprendí de primera mano la importancia de rodearse de personas inteligentes, capaces y leales, amigos que no temen decirle a uno lo que realmente piensan y que no abandonan el barco cuando el mar se pone picado. Aprendí que a los asesores principales hay que darles acceso directo al jefe, o de lo contrario se frustran y desilusionan... Y de un gran líder, mi papá, aprendí la lección más importante de todas: uno puede entrar en la contienda, servir con distinción, absorber las adversidades y salir con dignidad e integridad y el amor de la familia intacto".

Los discursos y escritos del presidente electo, antes de la reciente campaña y durante ella, ofrecen una idea cabal de las cosas en las que se ocupará durante su presidencia.

Ha dicho con frecuencia que los estadounidenses no pueden depender del gobierno federal para resolver todos los problemas sociales, sino que deben estar dispuestos a ayudar ellos mismos a sus compatriotas. "Ahora podemos decir, sin duda alguna, que la creencia de que el gobierno puede resolver los problemas de la gente en vez de que sea la gente la que resuelva los problemas de la gente, era incorrecta y equivocada. Eso no significa que no debemos ayudar a la gente. Significa que debemos buscar maneras más eficaces de ayudar. Debemos reducir el alcance y la esfera de acción del gobierno federal, llevarlo de vuelta a su función apropiada y limitada, y devolver la libertad y la responsabilidad a los gobiernos locales, a los vecindarios y a los individuos...."

"El problema con las burocracias gubernamentales no sólo consiste en que cuestan demasiado. También son demasiado frías. Con frecuencia, cuando se rompe una vida, sólo la puede reconstruir otro ser humano generoso, interesado, alguien cuyas acciones dicen `te amo, creo en ti, y estoy de tu parte'. Esto es compasión con un rostro humano y con voz humana".

Una de sus preocupaciones es asegurar que todos en Estados Unidos tengan plenas oportunidades económicas. "La nuestra es una era de prosperidad ilimitada...", ha dicho. "No obstante, en esta plenitud, hay carencia. En el borde de las comunidades pudientes hay quienes viven al margen de la prosperidad. La misma economía que es un milagro para millones de estadounidenses, también es un misterio para millones...

Nuestros periódicos y programas de televisión elogian y describen a los ganadores en nuestra economía de tecnología avanzada. Pero nunca debemos convertirnos en una sociedad en la que el ganador se lo lleva todo. Nuestra economía también debe honrar y recompensar el trabajo empeñoso de la fábrica y del campo, de servir mesas y manejar taxis, no sólo la empresa sino el puro esfuerzo, no sólo la tecnología sino el afán... Se dirá de nuestros tiempos que fuimos prósperos. Pero que también se diga de nosotros que usamos nuestra riqueza sabiamente... que invertimos nuestra prosperidad con un propósito, que abrimos las puertas de la oportunidad. Y que todos fueron bien recibidos en la promesa plena de la vida estadounidense".

La visión del presidente electo también se extiende más allá de las fronteras de Estados Unidos. "El mundo busca el liderazgo de Estados Unidos", escribe en su autobiografía. "Busca el liderazgo de un país cuyos valores son libertad, justicia e igualdad. El nuestro no debería ser el liderazgo paternalista deun hermano mayor arrogante, sino el liderazgo que invita y es cordial, propio de una nación grande y noble. Tenemos una responsabilidad individual para con nuestras familias y nuestras comunidades, y una responsabilidad colectiva como ciudadanos de la nación más grande y libre del mundo. Norteamérica no debe replegarse dentro de sus fronteras. Nuestra exportación más grande es la libertad, y tenemos la obligación moral de defenderla en todo el mundo".

Una perspectiva de futuro

Al aceptar la candidatura del Partido Republicano a la presidencia en agosto de 2000, George W. Bush se declaró, "ansioso de iniciar la labor que hay por delante" para renovar el propósito de Norteamérica. "Si me dan su confianza, la honraré... Concédanme un mandato, y lo usaré.... Denme la oportunidad de conducir esta nación, y la conduciré", le dijo Bush al pueblo estadounidense.

Al referirse a la prosperidad económica del país durante la pasada década, Bush observó que las épocas de abundancia, al igual que las épocas de crisis, son pruebas del carácter norteamericano.

"La prosperidad puede ser una herramienta en nuestras manos, que se use para construir y mejorar nuestro país", dijo. "O puede ser una droga en nuestro sistema, que amortigüe nuestro sentido de urgencia, de comprensión, de deber".

Prometió aprovechar este momento de la promesa norteamericana y usar estos buenos tiempos para alcanzar grandes metas. "Enfrentaremos los problemas graves: las amenazas a nuestra seguridad nacional, las amenazas a nuestra salud y a la seguridad de las jubilaciones, antes que los desafíos de nuestro tiempo se conviertan en crisis para nuestros hijos", expresó.

"Y extenderemos la promesa de la prosperidad a todos los rincones olvidados de nuestro país. A cada hombre y mujer, una oportunidad de tener éxito. A cada niño, una oportunidad de aprender. A cada familia, una oportunidad de vivir con dignidad y esperanza".

Bush concluyó: "Sé cuán seria es la tarea que tengo por delante. Sé que la presidencia es un cargo que convierte el orgullo en plegaria. Pero estoy ansioso de iniciar la labor. Y creo que Norteamérica está lista para un nuevo comienzo".

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