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Despotismo
de la Marina yanqui en Puerto Rico
Pedro Aponte Vázquez -
Pedro Albizu
Campos nació el 12 de
octubre de 1891 en Ponce (Puerto Rico), hijo natural
de Alejandro Albizu y de Juana Campos, si bien su padre no lo reconoció
hasta que no terminó su instrucción secundaria
Don Pedro Albizu Campos fue un líder revolucionario puertorriqueño de
ascendencia africana, vasca y taína que fue sentenciado en dos ocasiones
distintas (1936, 1951) a un total de 82 años de prisión, los primeros diez
en la cárcel federal en Atlanta, por su inquebrantable lucha política,
jurídica, diplomática y armada por la independencia de Puerto Rico como
presidente del Partido Nacionalista. Estuvo en prisión alrededor de veinte
años, seis de estos en Atlanta, y murió el 21 de abril de 1965, cuatro
meses después de dársele de alta de un hospital privado en el cual se le
recluyó en condición de preso político. Tenía 73 años.
Albizu estudió en la Universidad de Harvard, donde obtuvo títulos
académicos en filosofía y letras, ciencias militares, ingeniería química y
derecho. Como prestigioso líder estudiantil, desempeñó un papel destacado
en la activa defensa de la lucha por la independencia de la India y de
Irlanda del Norte, así como en pro de los derechos de los afro americanos,
los nativos americanos y los latinoamericanos. Fue presidente del
Cosmopolitan Club, del League to Enforce Peace, y miembro del
International Polity Club, el Bolyston Chemical Club, la American Chemical
Society y el Speakers Club. Además, dirigió la fundación en Harvard de un
Capítulo para el Reconocimiento de la República Irlandesa.
Además de su variado trasfondo académico, Albizu conocía el griego y el
latín y hablaba con fluidez francés, italiano, portugués, alemán, inglés
y, por supuesto, su vernáculo, el español. Por consiguiente, se relacionó
con intelectuales, líderes sindicales, oficiales de gobierno y estadistas
en Estados Unidos, América Latina y Europa.
Poco después de su segunda encarcelación, en medio del levantamiento
armado de su partido en octubre de 1950 en contra de la ocupación de
Puerto Rico por Estados Unidos, Albizu denunció que agentes de las
fuerzas armadas de Estados Unidos, especialmente de la Marina de Guerra,
estaban quemándolo con lo que describió como "rayos electrónicos de
bellísimos colores y gran precisión" y que estaban exponiéndolo a
radiación de origen desconocido. Aseguró Albizu que la radiación atómica
terminaría por convertir su cuerpo "en un cáncer, célula por célula" y le
causaría un "ataque cardíaco".
En reacción a la preocupación que había a nivel internacional por las
denuncias de Albizu, así como por su estado de salud, el gobierno colonial
de Puerto Rico, a través de su Secretario de Justicia, llamó a un
psiquiatra que era asesor por contrato de la Fuerza Aérea de Estados
Unidos y le encomendó visitar al prominente preso político en su celda y
evaluar allí mismo, en la cárcel, su condición mental. Luego de conversar
informalmente con él por noventa minutos, el doctor Luis M. Morales
concluyó que Albizu estaba paranoico, pues estaba convencido de que sus
enemigos querían causarle daño.
Albizu había rehusado expresamente consentir a que se le evaluara ni
física ni mentalmente, sosteniendo que el único propósito del gobierno era
propagandístico.
El psiquiatra, quien era su amigo, le aseguró que el Gobierno no lo había
enviado, sino que tan sólo había autorizado la visita y que estaba
actuando por propia iniciativa como un "amigo preocupado" tras haberse
enterado por la Prensa de que se encontraba muy enfermo. Aun así, Albizu
rehusó.
El 11 de marzo de 1994, el doctor Víctor J. Lladó, psiquiatra forense, ex
presidente del Capítulo de Puerto Rico de la Asociación Americana de
Psiquiatría y profesor de psiquiatría forense, escribió un informe en el
cual expresa tajantemente que "el procedimiento seguido para alegadamente
hacer una evaluación mental de don Pedro Albizu Campos el 23 de septiembre
de 1953, está plagado de nulidad y representa un ejemplo del más
despreciable mal uso y abuso de la psiquiatría por el Estado".
El doctor Lladó sostiene además, entre otras conclusiones, que el doctor
Morales, a quien él admira, "violó un principio indispensable para
cualquier evaluación psiquiátrica", a saber, "el total consentimiento del
sujeto a ser examinado".
Aunque los seguidores de Albizu, entre ellos la fenecida Ruth Mary
Reynolds, líder pacifista oriunda de Estados Unidos, lograron determinar
por medios científicos que había radiación en el cuerpo de Albizu tanto
durante su encarcelamiento como después de su expulsión de la cárcel, el
Departamento de Justicia de Puerto Rico le anunció al mundo el 29 de
septiembre de 1953 que estaba loco y al día siguiente lo expulsó de la
cárcel y lo mandó a su casa. (Reynolds fue encarcelada en Puerto Rico por
su apoyo a Albizu y su convicción fue anulada por falta de pruebas después
de cumplir 19 años en prisión. A ella se le acusaba de violar la "ley de
la mordaza", de junio de 1948, hecha a la medida para Albizu y sus
seguidores siguiendo estrictamente la ley Smith de Estados Unidos).
De hecho, al siquiatra lo había enviado el secretario de justicia, José
Trías Monge, quien subsiguientemente fue nombrado juez presidente del
Tribunal Supremo de Puerto Rico y quien había respaldado enérgicamente los
proyectos que se convirtieron en "la ley de la mordaza"
Al salir Albizu de la cárcel el 30 de septiembre de 1953, por motivo de un
indulto que había rechazado, los periódicos publicaron fotos que mostraban
quemaduras en sus piernas, las que además estaban grotescamente hinchadas.
Sufría Albizu, además, de incontinencia urinaria y rigidez del cuello.
Más aún. en lugar de promover o realizar o siquiera permitir una
investigación científica de sus denuncias, el gobierno de Puerto Rico
incautó las pruebas científicas que sus seguidores habían acumulado y el
6 de marzo de 1954 el gobernador colonial Luis Muñoz Marín ordenó él mismo
su arresto y su inmediata encarcelación en represalia por el ataque
armado de los Nacionalistas contra la Cámara de Representantes de Estados
Unidos.
Documentos obtenidos no hace mucho del Departamento de Justicia de Puerto
Rico bajo la ley de libertad de información, confirman la posición que
siempre ha sostenido el movimiento independentista puertorriqueño de que
John Edgar Hoover estuvo directamente involucrado en el proceso de
persecución política de Albizu.
Hay razones más que suficientes para creer, además, que el difunto doctor
Cornelius Packard Rhoads, director del Instituto Sloan–Kettering para
Investigación del Cáncer en la ciudad de Nueva York, puede haber sido el
autor intelectual del asesinato de Albizu por medio de la exposición
ilegal a la radiación atómica.
Esta teoría ha sido fortalecida recientemente por el hecho de que, según
lo reveló el Comité Asesor del presidente Clinton Sobre Experimentos con
Radiación en Humanos en su Informe Final (octubre, 1995) el Sloan–Kettering
tomó parte en tales experimentos para la Comisión de Energía Atómica (CEA)
y para el ejército mientras el doctor Rhoads lo dirigía (1945–1959).
Durante ese período, el doctor Rhoads era además asesor médico de la CEA.
La participación de Rhoads en experimentos de radiación con humanos y su
cómoda relación con la CEA no sería tan significativa si no fuese por el
hecho de que él había tenido un encontronazo con Albizu en San Juan de
Puerto Rico allá para el año de 1932.
El 11 de noviembre de 1931, mientras hacía experimentos sobre la anemia
para la Fundación Rockefeller en Puerto Rico, Rhoads le escribió una carta
a su amigo y colega, doctor Fred Waldorf Stewart, alias "Ferdie", en la
cual se quejaba, entre otras cosas, de la gente de Puerto Rico.
Dijo en su carta que los puertorriqueños "son sin duda la raza de hombres
más sucia, más vaga, más degenerada y más ratera que jamás haya habitado
el planeta" y que "enferma habitar la misma isla con ellos. Son hasta más
bajos que los italianos", agregó. Finalmente dijo que, para hacer la isla
habitable, había recurrido al asesinato. "Lo que la isla necesita", dijo,
"no es labor de salud pública, sino una ola gigantesca o algo que
extermine la población. Entonces podría ser habitable. Yo he hecho lo
mejor que he podido para acelerar el proceso de exterminio matando a 8 y
trasplantándoles el cáncer a varios más. Esto último no ha resultado en
muertes todavía..."
Cuando la carta, la cual Rhoads había dejado inadvertidamente sobre un
escritorio, fue encontrada, leída y su contenido revelado por los
empleados puertorriqueños del laboratorio, uno de ellos, Luis Baldoni,
quien pertenecía al Partido Nacionalista, se apoderó de la misma y se la
entregó a Albizu.
Surgió entonces el debido escándalo, pero el gobernador norteamericano de
Puerto Rico, James Rumsey Beverley, encubrió el caso y Rhoads nunca
enfrentó la justicia.
Existe amplia evidencia documental en el archivo central de la Fundación
Rockefeller en Pocantico Hills, Nueva York, que demuestra que el director
de la revista Time, Henry Luce, y los más altos ejecutivos del Instituto
Rockefeller (hoy Universidad Rockefeller), en contubernio con su experto
en relaciones públicas, Ivy Ledbetter Lee (popularmente conocido como "Poison
Ivy"), tomaron parte en el encubrimiento. Sin embargo, todavía a la altura
de estos tiempos, la Fundación Rockefeller insiste en que Rhoads no
cometió delito alguno y que "nadie ha podido averiguar si 'Ferdie' es
producto de la imaginación de Rhoads o si existió".
El Departamento de Justicia de Puerto Rico reabrió el caso en el 1982,
pero después no se atrevió tocarlo ni con un palo largo.
Consiguientemente, hay profundos y sólidos fundamentos para sostener la
teoría de que el doctor Rhoads también puede haber estado involucrado,
aunque haya sido sólo intelectualmente, en la tortura y el asesinato de
don Pedro Albizu Campos.
Recientes esfuerzos por obtener documentos del Departamento de Energía,
fuera de los que ha hecho públicos en la red, han sido infructuosos. El
Departamento de Energía (DOE) ha dado por sentado que todos los otros
documentos pertinentes al doctor Rhoads, directa o indirectamente, han
sido legalmente destruidos. La más reciente destrucción legal de tales
documentos, de la que DOE tiene conocimiento, pertenecían al Hospital
Memorial y tuvo lugar en el año de 1989, treinta años después que el
Memorial Hospital dejara de existir para convertirse en el Sloan–Kettering.
Rhoads fue director del Hospital Memorial entre 1940 y 1943. Esos
documentos, sin embargo, pudieron haber sido legalmente destruidos después
de tan solo 75 meses.
El Despotismo
De La Marina Yanqui En Puerto Rico - Texto del año 1945 del Dr.
Pedro Albizu
Campos
En Vieques, isla del archipiélago Puertorriqueño, lleva a cabo el gobierno
de los Estados Unidos la vivisección de nuestra nación. La sociedad de
Vieques va muriendo, extinguiéndose ante el ataque frío, deliberado e
intencionado del gobierno de los Estados Unidos. ¿ Por qué los Estados
Unidos han escogido a Vieques para repetir a plena luz de la civilización
contemporánea el crimen de genocidio, o sea, la destrucción deliberada
fisica o cultural de una nacionalidad?
La explicación la encontramos en la vistas públicas que sobre el proyecto
Tydings llevó a cabo el Comité de Territorios y Asuntos Insulares del
Senado de los Estados Unidos, en el mes de marzo de 1945.
Ante ese comité compareció el Capitan G.D. Parks, de Flota de los Estados
Unidos, en nombre y representación del jefe de Operaciones Navales.
Pasamos a traducir del inglés la declaración de dicho oficial Parks, segun
consta en las páginas 29 y 30 del expediente publicado por el propio
Senado de los Estados Unidos.
Declaración del Capitan G.D. Parks, Flota de los Estados Unidos, Despacho
del Jefe de Operaciones Naval, Departamento de Marina:
El Capitan Parks, "Primero deseo declarar que la politica del Departamento
de Marina hacia el proyecto S 227 no ha sido analizada todavía por el
negociado de presupuestos. Por tanto, estoy expresando los puntos de vista
del Jefe de Operaciones Naval solamente. Nuestros puntos de vista en este
momento son los mismos que fueron expresados por el Departamento de Marina
en mayo de 1943 ante este Comité cuando se celebraron vistas públicas
sobre el proyecto del Senado S 952, del Congreso 78.
El interés del Jefe de Operaciones Navales en este proyecto para conceder
la independencia a Puerto Rico, emana solamente del punto de vista de
seguridad nacional. Debido a su posición y tamaño, Puerto Rico es de gran
valor estratégico como punto de base de operaciones navales. En los
primeros días de la presente guerra, la Marina llevó a cabo la expansión
de sus tenencias en Puerto Rico y construyó muchas facilidades nuevas.
Cuando se logró dominar el peligro submarino y bloquear la seguridad de la
flota de superficie alemana, se paró la construcción de muchos proyectos
que habían sido aprobados para esta zona. En tiempos de paz las
facilidades terminadas serán usadas para mantener y sostener la
instrucción de la fuerza designada que se establecerá en el Caribe. En las
futuras guerras, deseamos estar en condiciones de extender esas
facilidades navales en Puerto Rico lo suficiente para proveer el apoyo
necesario a una flota tan grande como sea necesaria, que sirva de barrera
al acercamiento de cualquier amenaza que venga del sur o del este.
La cantidad de expansión deseada dependerá del tipo y tamaño de la amenaza
a la cual haya que confrontarse. La cantidad y tipo de facilidades que la
Marina pueda necesitar en Puerto Rico en el futuro NO puede ser prevista
por ahora.
Por esa razón el Jefe de Operaciones Navales SE OPONE a todo proyecto de
independencia para Puerto Rico que disponga solamente la retención de
reservas navales, militares y aéreas y la selección de nuevos lugares en
cualquier tiempo en el futuro, si son necesarios a la seguridad nacional.
Los Estados Unidos tienen que ser los unicos jueces de sus propios
requisitos militares futuros en esta zona."
El Presidente del Comité: "Si, yo lo entiendo así, su preocupación es
esencialmente de defensa nacional."
El Capitán Parks: "Por completo, señor".
El Presidente: "Y en ningún sentido envuelve los méritos o desméritos a la
independencia para Puerto Rico."
El Capitán Parks: "Asi es, señor."
El Presidente: "Por tanto, lo que usted quiere es, no sólo el derecho a
todas las bases navales y aéreas que usted pueda necesitar, sino tambien,
en caso de emergencia o guerra futura, el derecho en el interés, tanto de
Puerto Rico como de Estados Unidos, de adquirir tales lugares adicionales
que se puedan para proteger adecuadamente a Puerto Rico como a los Estados
Unidos."
El Capitán Parks: "Asi es, señor."
El Presidente: "Y si eso se pone en el proyecto de ley, ¿UD. No tendría
nada que decir a favor o en contra del mismo?"
El Capitán Parks: "Si, señor. Lo deseamos en la forma que nosotros seamos
los jueces de nuestras propias necesidades."
El Presidente: "Muchas gracias, Capitán."
El Capitán Parks, en representación de la Marina de los Estados Unidos
corrigió al Presidente del Comité cuando este quiso dar a entender que la
expansión de facilidades aéreas, navales y militares en Puerto Rico en
poder de los Estados Unidos, podría ser en beneficio tanto de Puerto Rico
como de los Estados Unidos. El Capitán Parks, con honradez meridiana,
repitió que "los Estados Unidos han de ser los únicos jueces de sus
futuras necesidades militares en esta zona".
Todo el territorio nacional de Puerto Rico ha sido declarado zona
estratégica por los Estados Unidos en la forma terminante y clara que ha
expresado el representante de la Marina de Guerra de los Estados Unidos.
Eso quiere decir, que si a juicio de los Estados Unidos hay que destruir
cualquier municipio de Puerto Rico y lanzar su población a las vicisitudes
del destierro forzoso, o si hay que desterrar a todos los puertorriqueños
por la fuerza, eliminando de nuestro territorio nacional a nuestra
nacionalidad, se hará siendo ellos en esta cuestión "el único juez" y sin
contar para nada con el derecho de la nación puertorriqueña.
Esta declaración de un despotismo tan brutal, parece no haber sido
estudiada en todas sus consecuencias e invitamos a todos los
puertorriqueños a estudiar esta declaración que hemos reproducido al pie
de la letra para que se apresten a defender su existencia física como
nación y como individuos.
Ya hemos visto las reservas militares, navales y aéreas en el mismo centro
de Puerto Rico: en Cayey, en Punta Borinquen, en San Juan, Fajardo,
Ensenada Honda, Culebras, Vieques y en otros puntos de Puerto Rico.
En cualquier momento en que los Estados Unidos crean que es necesario
desterrar entera la población de San Juan, de Ponce, de Mayagüez, o de
cualquier otra ciudad de Puerto Rico o a todos los puertorriqueños de todo
el suelo nacional puertorriqueño, se creen con derecho a hacerlo. Y esto
no es una cuestión teórica, sino que aquí están ya establecidas esas bases
militares, navales y aéreas en todo el territorio nacional, desde la Isla
de Mona a Vieques y desde San Juan a Ponce, de norte a sur y de este a
oeste.
El gobierno que existirá en cada una de esas bases será el del negociado
correspondiente a los Estados Unidos. Si son aéreas caerán bajo la
jurisdicción del Secretario de Aviación; si son navales, del Secretario de
Marina; si militares, del Secretario de la Guerra, bajo la dirección
conjunta general del Secretario de Defensa de los Estados Unidos. Dentro
de esas zonas no podrá entrar nadie. Esta mutilación de la nacionalidad
puertorriqueña se está llevando a cabo fría, sistemáticamente, con miras a
exponernos a una total destrucción y a privarnos del ejercicio de nuestro
derecho en nuestro propio territorio nacional.
El senador Butler, del Congreso de los Estados Unidos, ha volado sobre
Vieques últimamente, con jefes navales y militares de Estados Unidos y
parece que, algo sobrecogido por el crimen que Estados Unidos está
perpetrando en Vieques al destruir esa sociedad deliberadamente, tuvo que
declarar que no sabía que era lo que iba a suceder en Vieques.
La población entera ha sido arrancada de sus hogares por la fuerza y
aglomerada sobre la ciudad de Isabel Segunda, donde tendrán asiento
transitorio. Los planes de los Estados Unidos son desterrar toda esa
población por la fuerza y traer allí personal militar, naval y aéreo que
pase por la fluoroscopia del servicio de espionaje de Estados Unidos. La
fuerza ocupante hoy de Vieques es yanqui, aunque hay allí personas nacidas
en Puerto Rico, pero no prestan confianza suficiente para lo que se está
tratando de hacer.
Culebra, Las Cabezas de Fajardo, Ensenada Honda y Vieques, constituyen ya
un círculo cerrado para los puertorriqueños bajo la ocupación directa de
la infantería de marina de los Estados Unidos, integrada por infantes
nacidos en Estados Unidos. El tránsito marítimo entre Ensenada Honda
(Puerto Rico) y Punta Arenas en Vieques, ha sido prohibido. Para que una
embarcación pueda pasar por allí, requiere un permiso especial. La
distancia entre Ensenada Honda y Punta Arenas, en Vieques, es la distancia
más corta entre Puerto Rico y Vieques. Pues nada, eso está cerrada a todo
movimiento marítimo y todo bajo un secreto terrible para nosotros, los
puertorriqueños. Y es en ese secreto donde está la destrucción de Puerto
Rico.
El gobernador está cumpliendo con su deber de norteamericano imperialista,
de procónsul representante de su gobierno, que es el de Estados Unidos, de
llevar a cabo la demolición de la sociedad de Vieques, e implícitamente,
la destrucción de nuestra nacionalidad.
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