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Donde Jorge
Amado aprendió sobre el amor
Leandro Montaña
- Periodista, novelista y escritor de memorias. Nació en la Fazenda Auricídia,
dedicada a la recolección de cacao, en Ferradas, Itabuna, Bahia,
Brasil, el 10 de agosto de 1912. Es hijo del Coronel Joâo Amado
de Faria y de Doña Eulália Leal Amado. Al año de edad lo llevan
a Ilhéus, donde pasa la infancia y aprende sus primeras letras.
Cursa el secundario en el colegio Antonio Vieira y en el Gimnasio
Ipiranga, en Salvador (ciudad que acostumbra a llamar Bahía),
donde vive, libre y mezclado con el pueblo, sus años de
adolescencia. Allí toma conocimiento de la vida popular que iría
a marcar fundamentalmente su obra de novelista. Hace los estudios
universitarios en Río de Janeiro, en la Facultad de Derecho,
donde se recibe de Bachiller en Ciencias Jurídicas y Sociales
(1935). Jamás ejerció la abogacía.
A los 14 años, en Bahía, comienza a
trabajar en periódicos y a participar de la vida literaria, siendo
uno de los fundadores de la "Academia de los Rebeldes",
grupo de jóvenes que, juntamente con los de "Arco y
Flecha" y "Samba", desempeña un papel importante en
la renovación de las letras bahianas. Comandados por Pinheiro
Viegas, figuran en la "Academia de los Rebeldes", además
de Jorge Amado, los escritores Joâo Cordeiro, Dias da Costa, Alves
Ribeiro, Edison Carneiro, Sosígenes Costa, Válter da Silveira,
Aidano do Couto Ferraz y Clóvis Amorim.
Está casado con Zélia Gattai
-autora de Anarquistas, graças a Deus (1979), Um chapéu
para viagem (1982) -un libro de sus memorias junto a Jorge
Amado-, Senhora dona do baile (1984), Jardim de inverno
(1988), Pipistrelo das mil cores (1989) y O segredo da
Rua 18 (1991)- y tiene dos hijos: Joâo Jorge, sociólogo y
autor de piezas de teatro infantil, y Paloma, psicóloga. Es
hermano del médico neuropediatra Joelson Amado y del escritor
James Amado
En 1945, es electo diputado federal por el Estado
de San Pablo, teniendo participación de la Asamblea Constituyente
de 1946 (por el Partido Comunista Brasileño) y de la primera Cámara
Federal para el Estado Nuevo, siendo responsable de varias leyes que
beneficiaron a la cultura. Viaja por todo el mundo. Vive exiliado en
la Argentina y Uruguay (1941-42), en París (1948-50) y en Praga
(1951-52).
Escritor profesional, vive exclusivamente de los
derechos autorales de sus libros. Recibe en el extranjero los
siguientes premios: Premio Internacional Lenin (Moscú, 1951);
Premio de la Latinidad (París, 1971); Premio del Instituto Ítalo-Latino-Americano
(Roma, 1976); Premio Risit d'Aur (Udine, Italia, 1984); Premio
Moinho, (Italia, 1984); Premio Dimitrof de Literatura (Sofía,
Bulgaria, 1986); Premio Pablo Neruda (Asociación de Escritores
Soviéticos, Moscú, 1989); Premio Mundial Cino del Duca de la
Fundación Simone e Cino Del Duca (1990); y Premio Camôes (1995).
En el Brasil recibe una docena de premios más, entre ellos:
Premio Nacional de Novela del Instituto Nacional del Libro (1959)
y el Trofeo Intelectual del Año (1970). Además recibe una decena
de títulos honoríficos en Brasil y en el extranjero. Es miembro
de la Academia de Letras de la República Democrática de
Alemania, de la Academia de las Ciencias de Lisboa, de la Academia
Paulista de Letras y miembro especial de la Academia de Letras de
Bahía, Obá do Axê do Opó Afonjá, en Bahía, donde vive,
rodeado del cariño y la admiración de todas las clases sociales
e intelectuales.
Ejerce actividades periodísticas desde joven,
cuando ingresa como reportero en el Diario de Bahía (1927-29), época
en que también escribe en la revista literaria bahiana "A Luva".
Después, en San Pablo, actuando siempre en la prensa, es redactor
jefe de la revista carioca "Don Casmurro" (1939), y
colaborador, en el exilio en Argentina (1941-42), en periódicos
porteños -Crítica, Sud y otros. Al retornar a su patria, dirige la
sección "Hora de Guerra", en el periódico O Imparcial
(1943-44), en Salvador, y, mudándose a San Pablo, dirige el diario
Hoje (1945). Años después, participa, en Rió, de la dirección
del semanario "Para Todos" (1956-58).
Debuta en la literatura en 1930, con la
publicación, por una editorial de Rió, de la novela Lenita,
escrita en colaboración con Días da Costa y Édison Carneiro.
Publicó su primera obra en 1931, cuando tenía sólo 19 años.
Con Cacao, publicada en 1933, su público comienza a
aumentar, y actualmente sus primeras ediciones en Brasil alcanzan
las 120.000 ejemplares como tirada inicial. Ha publicado unas 40
obras, solo y en colaboración, entre las que destaca Tieta de
Agreste, genial epifonema literario cuyos inolvidables
personajes son manejados diestramente en un mosaico dinámico. En Uniforme,
Frac y Camisón de Dormir, una de sus novelas más paradigmáticas,
Jorge Amado abandona el paisaje bahiano, que caracteriza a casi
todas sus obras, para ensanchar su horizonte toponímico y su
universo de creación, tendencia que ahondará en su obra
siguiente, pero sin abandonar los referentes de su país, tanto a
nivel social como simbólico. Todos sus libros, que a lo largo de
36 años (de 1941 a 1977) fueron editados por la Livraria Martins
Editora, de San Pablo, integraron la colección "Obras Ilustradas de
Jorge Amado". Actualmente, las obras de Jorge Amado son editadas por
la Distribuidora Record, de Rió. Publicados en 52 países, sus libros
fueron traducidos a 48 idiomas y dialectos, también en Braille.
Autor comprometido con lo social, Amado refleja además en sus obras
la situación política de su país.
Tiene libros adaptados para el cine, teatro,
radio, televisión, incluyendo cómics, no sólo en Brasil, sino
también en Portugal, Francia, Argentina, Suecia, Alemania, Polonia,
Checoslovaquia, Italia y los Estados Unidos.
El escritor falleció el lunes 6 de
agosto de 2001, en Salvador de Bahía, después de estar un tiempo
enfermo. Tenía 88 años, y estaba algo triste porque sus problemas
en la visión no le permitían continuar una novela que ya tenía
comenzada.
Donde Jorge
Amado aprendió sobre el amor - El centro histórico de
Salvador de Bahía es ahora un imán de las artes brasileñas -
PAUL CONSTANCE y DAVID MANGURIAN en
Salvador- IADB
Jorge Amado puede enorgullecerse de mucho, incluyendo su novela
"Doña Flor y sus Dos Maridos" y otras de sus obras que han sido
traducidas a más de 40 idiomas. Ahora, el escritor más famoso del
Brasil también puede ufanarse de haber contribuido a revitalizar un
singular vecindario histórico.
La mayoría de las novelas de Amado transcurren en Salvador, capital
del estado de Bahía y hasta 1763 capital del Brasil. En la ciudad,
pocos barrios ofrecen más vívidamente su rica herencia colonial que
Pelourinho, un intrincado laberinto de edificios que datan de los
pasados tres siglos y donde Amado vivió cuando era estudiante.
Miles de los admiradores de Jorge Amado visitan Pelourinho cada año,
buscando saborear el entorno que inspiró su ficción. Para muchos de
ellos la primera parada es la Fundaçao Casa Jorge Amado, un centro
de artes fundado en 1987 que conserva una gran colección de material
vinculado al autor y organiza eventos culturales y literarios en el
amplio edificio que ocupa en la calle principal del barrio.
Algunos visitantes van a Pelourinho con cierta incertidumbre,
habiendo oído advertencias sobre decadencia y delito callejero. Pero
últimamente la mayoría encuentra exageradas esas inquietudes.
En una típica tarde de fin de semana, Pelourinho está lleno de
visitantes, muchos de ellos residentes de la misma ciudad. Los
atraen decenas de museos y galerías de arte, tres teatros, una
veintena de restaurantes, bares y cafés, tres albergues juveniles y
todo tipo de tiendas.
Muchos de los visitantes se quedan hasta la noche, cautivados por la
música que emana de bares, parques y escenarios públicos. El ritmo
es contagioso y a menudo mueve a bailes espontáneos en las calles.
¡Que cambio! "La mayor parte de esta actividad no existía hace unos
pocos años", comenta Paulo Gaudenzi, secretario de Cultura y Turismo
del estado de Bahía. "Lo que había en Pelourinho eran lotes
abandonados, casa sin tejado, tugurios".
Como los barrios antiguos en muchas ciudades latinoamericanas,
Pelourinho cayó en el olvido a mediados de este siglo, abrumado por
la falta de infraestructura moderna y el costo de remozar sus
edificios. Muchas casas fueron abandonadas u ocupadas por
indigentes. El delito floreció y los turistas se mantenían a una
prudente distancia.
En 1992 el gobierno de Bahía lanzó un programa llamado Recuperación
del Centro Histórico de Salvador. El objetivo era restaurar puntos
clave de Pelourinho y otras áreas históricas de Salvador con la
intención de promover el turismo y la inversión por parte de
comercios y dueños de propiedades. El programa optó por una
estrategia novedosa: el gobierno municipal renovaría gratis los
edificios residenciales a cambio de que sus propietarios le
permitieran alquilar por 12 años la planta baja del inmueble. Los
alquileres ayudarían al gobierno municipal a recuperar parte del
costo de la renovación.
Tras formular un ambicioso plan para el proyecto, comenzó la labor
de restauración, manzana por manzana. Después de ocho años, a un
costo de unos 50 millones de dólares, el proyecto está casi
terminado. Algunas de las obras más recientes, incluyendo la
restauración de ocho iglesias antiguas y la construcción de una gran
playa de estacionamiento, fueron financiadas en el marco de un
programa turístico que el BID apoyó con un préstamo de 400 millones
de dólares, aprobado en 1994. Orientado a tornar a la región más
atractiva para la industria del turismo, el Plan de Desarrollo
Turístico del Nordeste ha sido enfocado en construir y mejorar obras
de infraestructura como suministro de agua, alcantarillado y
eliminación de residuos sólidos. Asimismo ha financiado proyectos de
modernización de los cinco aeropuertos más importantes de la región
y de mejora de los caminos de acceso a áreas turísticas.
Hasta ahora, han sido restaurados más de 500 edificios en Pelourinho
y quienes visitan el barrio quedan gratamente sorprendidos por los
vistosos tonos pastel de las fachadas y sus hermosos detalles
arquitectónicos.
"Este lugar está generando trabajos y ha sido transformado en un
punto focal de la ciudad", dice Gaudenzi. "Además de restaurantes,
tiendas, galerías y otros negocios que se han instalado, hemos
iniciado un programa llamado Pelourinho Dia e Noite que presenta más
de un millar de conciertos, obras de teatro, lecturas de poesía y
otros eventos artísticos cada año".
La joya del programa de restauración es la Praça das Artes, Cultura
e Memória. Allí, el gobierno ha tomado una manzana de edificios que
datan de los siglos XVII y XVIII que otrora fueron prostíbulos. En
base a su diseño original, el gobierno municipal está restaurando
cada uno de ellos para usos específicos. Eventualmente habrá allí un
museo, un teatro, una sala de cine arte, una librería, un taller
escuela de restauración, varias galerías de arte y un instituto de
hospitalidad. Los problemas de tráfico serán aliviados con un garaje
subterráneo, excavado bajo un jardín de esculturas.
"El objetivo era brindar apoyo institucional a las actividades
culturales populares que ya tenían lugar en Pelourinho", explica
Vivian Lene de Correia Lima e Costa, consultora de la secretaría
estatal de turismo que contribuyó al diseño del nuevo complejo. "Por
ejemplo, aunque el distrito tenía muchos espacios para funciones
artísticas, no había instalaciones suficientes para las compañías de
danzas y teatro que necesitan practicar y ensayar. De manera que
construimos una sala de ensayos sobre la sala de cine arte".
El camino por andar Es demasiado temprano para determinar cuánto ha
ayudado el programa de restauración a la industria turística de
Salvador, pero hay señales alentadoras. Según un reciente estudio
efectuado por colaboradores de Gaudenzi, 32 por ciento de los
turistas venidos de otros estados del Brasil o del exterior dijeron
que el patrimonio histórico de Salvador era el motivo principal de
su visita. Eso colocaría a Pelourinho a la par con las populares
playas del área como razón declarada para visitar la ciudad.
"En un estudio efectuado antes del programa de restauración, sólo
siete u ocho por ciento de los visitantes decían que las atracciones
históricas eran su principal motivo para venir", apunta Gaudenzi.
Por otro lado, el funcionario bahiano reconoce que, en algunos
aspectos, el programa no ha alcanzado sus objetivos. Por ejemplo, ha
sido difícil atraer nuevos residentes a Pelourinho. "Tenemos muchos
negocios, pero debido a que no hay muchos residentes, algunas partes
del distrito pueden convertirse en una ciudad fantasma por la
noche", explica. "Eso nos preocupa porque en última instancia son
los residentes los que sostienen la actividad económica
cotidianamente".
Otros señalan que las restricciones presupuestarias limitarán las
posibilidades de que el estado de Bahía siga invirtiendo en la
restauración de Pelourinho, por lo cual los fondos necesarios para
sostener el programa tendrán que venir del sector privado. Hasta
ahora hubo relativamente poca inversión privada en la escala
necesaria para construir los hoteles que hacen falta, por ejemplo.
Gaudenzi señala que el gobierno ha extendido líneas especiales de
crédito para nuevos negocios en Pelourinho, pero reconoce que queda
más por hacer.
Llevará tiempo y más recursos convertir a Pelourinho en la zona
completamente integrada de residencias, negocios y lugares
turísticos que los habitantes de Salvador desean. "No se puede
transformar un lugar como este en unos pocos meses", sostiene
Augusta Passos Galvâo Sampaio Reis, propietaria del popular
restaurante Casa da Gamboa en Pelourinho. "Pero se está corriendo la
voz. La gente ya no tiene miedo de venir y estamos recibiendo
visitantes de todo el mundo".
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