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Nació en
Monóvar (Valencia) en el seno de una familia burguesa y acomodada. La
buena hacienda de su padre le permitió en su juventud dedicarse con
toda tranquilidad a la
lectura y al alejamiento del mundanal ruido en
la finca familiar del Collado de la Salina, en Almodóvar. A los ocho
años ingresa en el colegio de los Escolapios de Yecla y hace sus
estudios allí hasta 1888, año en que se marcha a Valencia para
estudiar Derecho, seguramente inducido por su padre, abogado.
En estos años en Valencia, entra en contacto con las corrientes
intelectuales punteras de la época (krausismo, anarquismo, etc.) y
comienza sus colaboraciones en periódicos de la región, casi siempre
con un fuerte contenido social y crítico.
En 1896 se traslada a Madrid para trabajar en el periódico "El País" y
en esta ciudad coincide con Baroja, Valle Inclán, Maeztu y Ramón
Bueno, entre otros. Por una crítica subida de tono, se ve obligado a
dejar aquél periódico y comienza sus colaboraciones en otras
publicaciones de menor calado en donde da salida a su ímpetu
anarquista, las más de las veces firmados bajo seudónimo (Charivari,
Cándido, Este, Los Tres...)
Ya en el siglo XX, José Martínez Ruiz consigue cierto reconocimiento
literario de sus coetáneos con la publicación de una trilogía
novelística con fuertes rasgos autobiográficos: La voluntad, Antonio
Azorín y Las confesiones de un pequeño filósofo. De la segunda de
ellas toma su seudónimo en 1905 y lo mantiene ya siempre de por vida.
Una vez conseguida la notoriedad, Azorín entra en una etapa de
vacilación y su ardor anarquista parece apagarse y se va sustituyendo
por un nuevo interés por lo histórico que tal vez pudiera reflejar un
cierto conformismo o una simple acomodación a las nuevas
circunstancias. A partir 1910, el pensamiento de José Martínez Ruiz ya
está dentro de la línea conservadora más tradicional y pasa a engrosar
la nómina de escritores de ABC. En 1924 ingresa en al Real
Academia de la Lengua y empieza a retirarse de la vida pública y a
encerrarse en trabajos eruditos y de crítica literaria que realiza en
textos como Los valores literarios (1913) y Al margen de los clásicos
(1915). Con el advenimiento de la República parece despertarse su
adormecida conciencia social; sin embargo, muchos de sus
contemporáneos no ven con buenos ojos este nuevo cambio de rumbo.
Con un falso pasaporte diplomático consigue huir a Francia durante la
Guerra Civil y vuelve para convertirse en un escritor del Régimen, a
pesar de algunas oposiciones subterráneas que le recordaban su pasado
anarquista. Sin embargo, en esta época recibe los mayores honores
literarios entre los que se incluyen el Premio de la Delegación de
Prensa (1943), la Gran Cruz de Isabel la Católica (1946) y la Gran
Cruz de Alfonso X el Sabio (1956), entre otros muchos.
Muere en 1967, siendo el más longevo de todos los miembros de la
Generación del 98, a la que él mismo dio nombre.
La obra de Azorín goza en nuestros días de crédito desigual. Por un
lado, tiene fervientes admiradores del uso preciso del léxico, de su
escritura directa, sobria y concisa; por otro lado, sus detractores
afirman que esta recreación formal sólo es consecuencia de su falta de
capacidad creativa, de su falta de talento artístico.
Sea como fuere, Azorín es, desde luego, uno de los grandes nombres de
las letras españolas del siglo pasado. |
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