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Biografías James Matthew Barrie, creador de Peter Pan |
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. El síndrome de Peter Pan En 1906, un escritor inglés, James Matthew Barrie llegó al punto álgido de su fama como novelista y dramaturgo. Revolucionó el mundo de la narrativa infantil con su libro "Peter Pan en el Parque de Kensington", donde tomaba el personaje de su obra teatral de 1904, "Peter Pan, o el niño que no quería crecer". En la figura de Peter, creo "no sólo el mito de la infancia, sino que encarnó también el símbolo de la libertad eterna, de la felicidad aventurera a la que uno vuelve en secreto, hasta en los años más fatigosos y desilusionados", escribe un crítico.
Peter Pan se haría famosísimo. Actualmente, hay una
estatua de este personaje de ficción en el Parque de Kensington. Fue
llevado al cine por Herbert Brenon y luego, en dibujos, por Walt
Disney, en la famosa versión tan popular y conocida. Barrie (quien
firmaba anteponiendo al apellido solamente las iniciales) tuvo una
curiosa vida. Era nacido en 1860 en la aldea escocesa de Kirremuir:
hijo de un tejedor, tenía nueve hermanos. Desde niño le interesaron
las letras. Estudió en la Universidad de Edimburgo, a la vez que sus
artículos en la "London Gazette" le dieron justificada nombradía.
Pronto se convirtió en rico y famoso, logros que "Peter Pan" vino a
potenciar.
Sus grandes amigos eran el escritor Arthur Conan
Doyle, creador de "Sherlock Holmes", y el humorista P.G. Woodehouse.
Siempre envuelto en la humareda de su pipa -y la correspondiente
tos-, era bajo de estatura, con una "profunda y resonante voz
escocesa", y muy reservado, acaso por la cantidad de muertes en su
familia que debió soportar desde la niñez. En la conversación,
dejaba estupefactos a los amigos por los largos silencios en que de
pronto se sumía. Su carácter pasaba, fácilmente, de la tristeza a la
resonante alegría. Era extremadamente genereroso, capaz de ayudar no
solo a los amigos sino a cualquier desconocido, y sin alardes. Le
gustaba conversar con los niños, que le dispensaban gran simpatía.
Son todos datos que proporciona la biografía de Wallace-Wallechinsky,
en la que basamos esta nota.
Quienes estudiaron su vida destacan, en primer lugar,
la fijación de Barrie por su madre: la adoró al extremo de dedicarle
una biografía, "Margaret Ogilvy", en extremo "personal y reverente".
Le gustaban las mujeres, pero vivía acomplejado por su baja estatura.
Por un apunte de su diario, se sabe que ambicionaba tener 1,87 de
talla: "si hubiera alcanzado realmente semejante estatura, mi vida
hubiera sido muy distinta", escribió. "No hubiera tenido que
molestarme en escribir grandes cantidades de materia para imprimir.
Mi única finalidad hubiera sido la de convertirme en el preferido de
las damas, lo cual, quede esto entre nosotros, ha sido siempre mi
dolorosa ambición". Su tarea de autor teatral lo llevó a relacionarse con actrices, pero era demasiado tímido para cortejarlas. Una de ellas, Mary Ansell, lo alentó, y Barrie, enamorado, al poco tiempo le ofreció matrimonio. Algunos dicen que Mary lo rechazó varias veces, y sólo accedió cuando el escritor cayó gravemente enfermo de pulmonía, acaso suponiendo que estaba a punto de morir. Tendido en la cama y afiebrado, Barrie pronunció el "sí" el 9 de julio de 1894. Pero luego se restableció. Lo que siguió ha sido objeto de muchas conjeturas de los biógrafos. Hay quienes sostienen que Barrie era impotente, y que nunca pudo consumar su matrimonio. Otros afirman que, por el contrario, Barrie y Mary tuvieron relaciones perfectamente normales. Pero ambos autores invocan, como fuente, supuestas declaraciones contradictorias de la actriz ante sus amigas. Sea como fuere, guardaban una apariencia de armonía. No tuvieron hijos, y las ansias maternales de Mary se volcaron en un gran perro San Bernardo, llamado "Porthos", que sería el modelo del "Nana" de Peter Pan. En uno de los paseos habituales del matrimonio por el parque de Kensington, Barrie conoció a George y Jack, encantadores niños hijos del abogado Arthur Llewellyn Davies y Sylvia Du Maurier, hermana del entonces famoso actor de ese apellido. Barrie se hizo muy amigo del matrimonio, al que fueron naciendo otros chicos: Peter, Michael y Nicholas. Barrie empezó a visitar a la familia a diario. Les hacía regalos y fascinaba a los niños contando sus historias de hadas y piratas, que serían la base confesada de "Peter Pan". En realidad, era como si fuese otro padre de los Davies, quienes lo llamaban "tío Jim". Además, adoraba a Sylvia, e inclusive la "cortejó dulcemente". La situación molestó al principio al abogado, pero luego se amoldó. Cuando el doctror Davies se enfermó gravemente, Barrie estuvo a su lado hasta que murió, y luego se hizo cargo de mantener a la familia. A todo esto, la desatendida Mary se convirtió en amante del abogado Gilbert Cannan, veinticinco años menor que ella, de lo que Barrie se enteró por una indiscreción del jardinero. Increpó a Mary quien, sin negar nada, se limitó a decir que quería divorciarse. Barrie quedó desolado, y un grupo de grandes escritores amigos, encabezados por Henry James, pidió a los diarios que trataran el asunto sin hacer ruido. Cuando en 1909 murió Sylvia, Barrie adoptó legalmente a los chicos Davies. En 1914 empezaron las tragedias: George murió en combate en la Primera Guerra, en Francia, y en 1921 Michael se ahogó en un estanque en Oxford. El escritor cayó en una profunda tristeza. Sus libros posteriores a 1914, como "Querido Bruto" y "Mary Rose" lo muestran, dice la crítica, ya no envuelto en el mundo de ensueños de Peter Pan, sino "en otro espectral y triste, poblado de impotentes y dolorosos fantasmas, habitantes de una realidad árida, desangelada y cruel". James Matthew Barrie murió en Londres el 19 de junio de 1937, agobiado por las angustias.
Se resisten a crecer Como Peter Pan, personaje de
ficción creado por James M. Barrie, cada año se incrementa el número
de personas que, temerosas de madurar, evitan cualquier tipo de
compromisos. En los casos más graves, este trastorno de la
personalidad puede derivar en una enfermedad conocida como «complejo
de infantilismo".
Síntomas como la irresponsabilidad, la ansiedad, el conflicto con el
rol social, el narcisismo y el machismo alertan sobre su aparición.
"Pero todos estos signos han de darse de forma conjunta y
continuada», aclara el psicólogo Aquilino Polaino. "Al fin y al
cabo, cualquier persona puede pasar una mala racha y comportarse así
ante una situación determinada, sin necesidad de sufrir esta
afección. Cuando de verdad resulta preocupante es cuando estas
actitudes se manifiestan tanto en casa como en el trabajo, es decir,
en contextos diferentes".
Pese a la facilidad de su detección, el tratamiento resulta, según
explica, bastante más complejo. «La experiencia nos demuestra que no
podemos curar este tipo de trastornos con fármacos, sino con
psicoterapias y con la esforzada libertad del paciente".
Los jóvenes son el grupo de mayor incidencia y uno de
los más sensibles a los problemas psiquiátricos, tal y como lo
prueba el hecho de que el suicidio se haya convertido en la primera
causa de muerte entre los 16 y los 24 años. Sin embargo, no son los únicos afectados. Cada vez con más frecuencia el "complejo de Peter Pan se presenta en personas de 40, 50, e incluso de 70 años. "Esto se debe, sobre todo, a un cambio en la estructura social. Antes los roles estaban muy definidos dentro de un formato rígido, por lo que la gente se quebraba menos. Ahora, en cambio, corno todo está permitido, es posible que personas mayores muestren un grado de madurez menor que el de un joven". |
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El Dr. Polaino lamenta el escaso interés social mostrado en prevenir
esta enfermedad desde edades tempranas. De acuerdo con un estudio
recientemente publicado por la Organización Mundial de la Salud,
sólo se conoce uno de cada diez casos de niños con trastornos
mentales.
"Esto resulta más preocupante si tenemos en cuenta que en España
no existen escuelas en la especialidad de psiquiatría infantil y que
no contamos con un título reconocido en Europa". A
juicio del especialista, una gran responsabilidad de estas carencias
recae sobre padres y profesores, que sólo recurren al psiquiatra
cuando la situación es alarmante; a veces después de desarrollar la
enfermedad durante 20 ó 30 años".
Ante esta situación, sugiere realizar un mayor esfuerzo cultural
«para que la sociedad abra los ojos a este mal y se logren
diagnósticos precoces. El primer paso en esa toma de conciencia, añade, consiste en aprender a disfrutar de la paternidad. «Estoy convencido de que la persona que se lo pasa bien con sus hijos, les está educando correctamente porque ha descubierto la aventura que supone ayudarles a crecer. Eso le rejuvenecerá a él y supondrá un estímulo para sus hijos» Relación de Peter Pan con Wendy
Una vez más un escritor - en esta oportunidad el escocés
Sir James Matthews Barrie (1860-1937) - ofrece una rica materia
prima para la reflexión psicoanalítica. El autor de la conocida
novela "Peter Pan y Wendy. La historia de un niño que no quiso
crecer", nos propone las peculiares personalidades de Peter Pan y
Wendy, la relación de pareja que establecen y la concepción que
tienen acerca del tiempo. Ellos se conocieron en circunstancias muy especiales. Wendy, en una situación de crisis en la relación con los padres. Peter, viviendo solo de padres en el País de Nunca Jamás, le ofrece a ella llevarla a esa tierra en donde el tiempo está detenido y la vejez y la muerte no existen. La pareja se constituye así, básicamente, sobre el acuerdo de que ambos no envejecerán ni morirán. Cuando Barrie dice que Wendy, antes del formal encuentro con Peter, ya lo conocía porque lo había visto en sueños, está indicándonos que ella ya estaba preparada para dejarse seducir por la propuesta de él: Wendy tenía también su propio País de Nunca Jamás. "Todos nosotros hemos estado allí y aunque no desembarcaremos en esos países nunca más, todavía podemos oír el murmullo de las olas al romper sobre la arena", dice Barrie con mucha certeza. ¿Por qué otra razón, si no, nos seguiremos embarcando en maravillosas aventuras? Entre ellas, la de enamorarnos LA CONQUISTA
Cuando se conocen, Peter le cuenta a Wendy con quienes vive: "Soy el
capitán de los Niños Perdidos pero estamos muy solos. No tenemos
compañía femenina, porque las niñas son demasiado listas para caerse
de sus cochecitos". Es evidente, Peter Pan sabe halagar y decir la
palabra justa que seducirá a Wendy. Además, se muestra desamparado y
expresa que sólo una mujer podrá consolarlo. Frente a esto a ella no
le queda otra respuesta: "Me parece encantador tu modo de hablar
acerca de las niñas. Te permito que me des un beso". Como Peter
confiesa no haber escuchado nunca esa palabra, Wendy se ofrece a
enseñarle el significado besándolo en la mejilla. A él le gusta.
Como también le gustaba acercarse muchas noches, sin ser visto, a la
ventana de la habitación para escuchar los cuentos de la mamá de
Wendy. Ni Peter ni ninguno de los Niños Perdidos sabe ningún cuento.
Esto espanta a Wendy. Para ella es perfectamente claro, como para
cualquier niño, como para cualquier adulto, que no tener quien nos
arrulle es espantoso. Y Peter sabe que Wendy sabe. Eso forma parte
también de las técnicas de seducción. Cuando Wendy le dice que no
sólo su mamá sino también ella conoce muchos cuentos, está buscando
que Peter se quede a su lado. A él la idea lo entusiasma y sus
ojitos adquieren un brillo de codicia cuando imagina a Wendy en el
País de Nunca Jamás contándoles cuentos a él y sus amigos. Se trata
entonces de convencerla para el viaje: "Ven conmigo. te enseñaré a
volar sobre el lomo del viento y nos elevaremos los dos y en vez de
dormir tontamente en tu camita podrías venirte conmigo a decirle
cosas graciosas a las estrellas".
Entre exclamaciones de alegría y asombro, Wendy se rinde tendiéndole
los brazos, sellando así el momento del enamoramiento.
En el inicio de la relación entre Wendy y Peter se evidencia cómo se
seducen prometiéndose mutuamente lo que necesitan. Y cómo cada uno
escucha, aunque no haya sido dicho, lo que quiere oír. Wendy
necesita irse del lado de su madre porque, como veremos más
adelante, ésta le había pedido que no creciera. Sin embargo, ya
estaba signada por su nombre: "to wend" significa irse, encaminarse.
Peter le ofrece lo que ella necesita: encaminarla a ser la madrecita
de muchos niños.
Volar significa para Peter, tal como Susana Dupetit lo describe para
el adicto, "la búsqueda de una sensación opuesta a la caída sin
límites que experimentan los bebés cuando la madre falla en su
función de sostenimiento". Víctimas de madres que fallan en esta
función son, por ejemplo, aquellos Niños Perdidos que se les caían
de sus cochecitos a la niñeras cuando estaban distraídas. Wendy
también quiere volar pero no por las mismas razones. Para ella
significa, como para los pájaros, hacer su propio nido. Y Peter
promete cumplirle este deseo.
Desde el comienzo se nos hace evidente que Peter Pan está en la
búsqueda del "objeto único". Huérfano y, como ya veremos en el
rastreo de su historia, solitario y ansioso de cariño maternal, se
acercaba a escuchar los cuentos que la señora Darling contaba por
las noches. Tampoco de besos sabía, fue con Wendy que aprendió. Pero
ella también ha creído encontrar en Peter a su objeto único. Tal
como Barrie lo señala "el chiquillo se parecía extraordinariamente
al beso del rinconcillo derecho de la boca de mamá Darling". Aunque
Wendy no fuera consciente, ese parecido ejerció sobre ella una
importancia fundamental ya que hizo que se enamorara de Peter. La historia de Peter Pan en su totalidad y algunos mojones de la de Wendy, nos hablan del estado de desamparo en el que ambos estaban en el momento de conocerse. Así queda en evidencia como el desamparo opera de motor para la búsqueda del objeto único y el inicio del enamoramiento.
HISTORIA DE WENDY
La señora Darling era una dama encantadora. Su imaginación,
romántica, recordaba a esas cajas que, unas dentro de otras, vienen
del enigmático Oriente: por muchas que se descubran queda siempre
una más. Su boca, dulce y burlona a la vez, guardaba un beso que, no
obstante estar bien visible en el rinconcito del lado derecho de la
boca, Wendy no había podido alcanzar. A ese beso se parecía, según
vimos antes, Peter. Por otra parte, entendemos ahora un poco más
porqué a Wendy le resultaba atractivo quedarse con su madre y, así,
no crecer nunca: era una mamá encantadora que prometía siempre una
sorpresa y nunca terminaba de cumplirla.
Wendy era la mayor. Luego nacieron Juan y Miguel. La ambivalencia
del señor y de la señora Darling con respecto a sus hijos se nos
hace evidente: para decidir si se quedaban o no con ellos, ante cada
nacimiento hacían y rehacían las cuentas que implicaban su crianza.
Asimismo, vemos a papá Darling claramente rechazante y celoso de los
niños en esta escena donde dice: "Te
advierto querida que si no consigo anudar la corbata en torno de mi
cuello, no podré volver a la oficina. Entonces, tú y yo nos
moriremos de hambre y nuestros hijos serán arrojados a la calle".
Lo que pretendía era que su esposa dejara de atender a sus hijos para dedicarse a él. Además, el padre de Wendy padecía de verdadera sed de admiración. Notamos que Peter se ajusta perfectamente a esta característica. Por otra parte, la escena de la corbata transcurre minutos antes de la visita de Peter en la que se realiza la conquista. Wendy queda abandonada y excluida por sus padres. Es el momento propicio para el vuelo. HISTORIA DE PETER PAN
Es poco e incierto lo que Barrie nos relata sobre Peter. Vive en el
País de Nunca Jamás con los Niños Perdidos. "Son los que se caen de
sus cochecitos cuando sus niñeras están distraídas. Si a los siete
días no son reclamados, se los envía al País de Nunca Jamás", le
explica Peter a Wendy cuando se conocen. Está claro, el hogar de
Peter es un orfanato y él es uno de esos niños perdidos. Por eso no
sabe de besos. Pero ¿qué pasó con los padres de Peter? Cuando él
confronta su breve nombre con el extenso de Wendy - Wendy María
Angela Darling- siente que el suyo es demasiado corto y nada
"querido". Esto nos hace pensar en esa herida narcisista que a todo
niño huérfano le duele cuando se compara con el que tiene padres. Es
también desde su amor propio herido que dice con despecho: "no tengo
ni quiero tener una madre. Todas ellas son personas mayores pasadas
de moda". Para Wendy, en cambio, la orfandad de Peter es un a
tragedia. Cuando ella le pregunta por su edad, él dice que no lo
sabe, sólo recuerda que se escapó el día de su nacimiento, cuando
escuchó hablar a sus padres de lo que él sería cuando fuese
hombre."No quiero ser nunca grande. Quiero ser siempre un chico".
¿Qué habrá significado para Peter es supuesto diálogo entre sus
padres?. Seguramente lo habrá entendido como un apuro para que
creciera, como una no aceptación de su niñez. Todo lo contrario le
ocurría a Wendy. Este hecho favorece la decisión de ella de irse,
sabe que su madre siempre estará dispuesta a volver a recibirla. En
cambio, para Peter las cosas son distintas. Le confiesa a Wendy que
durante largo tiempo tuvo la esperanza de que su madre conservaría
la ventana abierta para él, esperándolo. Pero esto no ocurrió.
Cuando, en un momento de la historia, Wendy proyecta regresar al
lado de su madre, Peter no piensa hacer lo mismo. Encontrar a su
madre podría significar el riesgo de crecer. Abandonar el País de
Nunca Jamás sería enfrentar una realidad que obstinadamente niega:
la del paso del tiempo. Ese tiempo que, además, también habrá
transcurrido para su madre. Peter necesita permanecer niño porque
necesita una madre, la suya no fue ni continente ni cobijante.
Fallando en su función de sostén, se le caían los niños. Es así que
Peter no puede crecer y, menos aún, darlo que nunca tuvo. Wendy
significa para él esa ilusión de una madre siempre joven que se
ofrece a cuidarlo.
Del padre de Peter se sabe menos aún ya que, fuera de una sola
referencia, Barrie no vuelve a mencionarlo en ninguna parte. Es así
que se nos ocurrió una idea: tomar PAN como apellido. Seguramente es
lo mismo que debe haber hecho Barrie, aunque sin aclararlo. Nos
cuenta que antes de la presentación oficial de Peter y Wendy, "PeterPan
llegaba muchas veces por la noche al cuarto de ella, se sentaba a
los pies de su cama y tocaba para Wendy el caramillo". PAN era un
dios griego, protector de los rebaños y de los pastores. Se lo
representa llevando en la mano la flauta o caramillo, cuya invención
se le atribuye. Tenía cuernos y pies de cabra y el cuerpo cubierto
de vello. Mitad hombre, mitad animal. Peter tiene también un halo
silvestre. Cada vez que visita la casa de Wendy deja un reguero de
hojas secas. Y Barrie dice muy claro que esas hojas "no proceden de
ningún árbol que se críe en Inglaterra". Así que este es un dato más
que lo confirma: Peter es extranjero, griego sin duda.
Además, en la mitología romana el equivalente de Pan
es Fausto. Tanto en la versión griega como en la romana, este dios
es un seductor. Más aún, un perseguidor de mujeres. Varias ninfas
griegas fueron seducidas por él, entre ellas Eco, la misma que tuvo
un final desdichado por su amor a Narciso. Se lo describe a Pan
persiguiendo ninfas y muchachos con igual pasión. Otra semejanza
entre el dios y Peter reside en que las hadas del País de Nunca
Jamás tienen un origen mitológico y eso lleva a pensar en su
parentesco con las ninfas. En cuanto al nacimiento de Pan, en una
versión aparece como hijo de Hermes y de una ninfa. Era tan feo al
nacer que su madre, al verlo, huyó de él temerosa. Peter invertía
este hecho diciendo que él se había escapado el día de su
nacimiento. Así, la mitología nos confirma el abandono de Peter por
parte de su madre. En otra versión se relata que Pan era hermano de
Zeus. Sus padres, Cronos y Rea, eran además de esposos, hermanos. Un
oráculo le dijo a Cronos que sería destronado por uno de sus hijos.
Por eso, los devoraba a medida que nacían. Por un ardid, Rea
consigue evitar que Zeus y Pan sean devorados por su padre. La
semejanza de Cronos con Layo es evidente: ambos cometen filicidio
porque quieren eternizarse en el trono. Por otra parte, Panes
producto de un incesto. No es unívoca la información que nos da la
mitología pero, por cualquier camino que se siga, se llega a
conclusiones desoladoras: Pan fue despreciado por una madre que no
lo deseó, con un padre que intentó asesinarlo siendo, además, un
hijo no reconocido y desterrado por los dioses del Olimpo, que lo
despreciaban por su simplicidad. Aquí, sin padre, Allá, producto de
una unión incestuosa. Las historias de Narciso y Edipo resuenan a su
alrededor. Igual que Narciso, queda fijado en la estructura vincular
de objeto único. Igual que Edipo, es víctima de un intento de
filicidio. Su padre Cronos, como Edipo, comete incesto. Estos datos
de Pan, correspondientes a su biografía, han sido usados como
construcciones que giran en torno de la vida de Peter.
Construcciones que rellenan los vacíos de su historia. Barrie, como si estuviera refiriéndose a Narciso, caracteriza a Peter como terriblemente enamorado de sí mismo: "la loca presunción de Peter Pan era una de sus más fascinantes cualidades. Para decirlo con toda franqueza, no ha existido nunca un muchacho tan presumido". Barrie describe con acierto la gran atracción que ejerce una personalidad narcisista. "¡Qué lindo soy! ¡Qué hábil! ¡Soy muy lindo, muy lindo!", dice de sí Peter. La intensidad con que utiliza las defensas narcisistas confirma que no tiene otra alternativa frente ala falla de su madre en su función libidinizante. EL ENCANTO SE ROMPE
Luego de instalados un tiempo en la casita que, en el País de Nunca
Jamás comparten, Wendy le dice a Peter que el Encrespado-uno de los
niños perdidos- tiene una nariz igual que la de él. Peter sonríe.
Ella continúa comentando -como haría una esposa con su marido- que,
aunque esos niños dejen en su cara huellas de cansancio, está segura
de que Peter no la cambiaría por ninguna otra muchacha. El primero
asiente pero enseguida se intranquiliza: "Eso de ser padre de todos
esos chicos es de mentiritas, ¿verdad?". Vemos que tomar conciencia
del paso del tiempo lo angustia. Mientras trataba de permanecer
inmutable, no había problemas, pero cuando Wendy dice que ella ya no
es la que era antes, él se pone serio. Jugar a ser padre sí, pero no
serlo de verdad, porque eso significa dejar de ser hijo. El diálogo
continúa confirmando nuestras hipótesis. Peter dice: "Eso de hacer
de papá de verdad me haría parecer muy viejo", a lo que Wendy
responde: "Pero los niños son tuyos, Peter, tuyos y míos". Ella se
pone insistente. Se está impacientando. Y en él se acrecienta la
angustia. Wendy, tratando de recuperar la serenidad, le dice: "Y
ahora, dime Peter Pan, ¿cuáles son tus sentimientos hacía mí?".
Peter contesta: "Los de un hijo cariñoso". Wendy, furiosa,
sentencia: "Ya me lo figuraba". Surge el fin de la ilusión. Se ponen
en evidencia las no coincidencias. Emergen los malos entendidos. En
Wendy se encarna el deseo de pasaje a una etapa de relación de
pareja de Narciso a Edipo y en Peter la negativa a dejar entrar al
tercero (tiempo, hijos). El enarbola la bandera de la endogamia.
Rechaza la relación de alianza y expresa el deseo de no abandonar el
vínculo madre-hijo. Wendy es exponente de la búsqueda de la
exogamia. Los acuerdos se rompen. A ella ya no el alcanza con volar
ni con que Peter se parezca al beso de la boca de mamá Darling. A
Peter le angustia ser padre y envejecer. La separación es inevitable.
Barrie concluye su novela diciéndonos: "Si ahora viésemos a Wendy,
advertiríamos como su cabello se tornaba blanco y su figura se
empequeñecía otra vez, pues todo eso sucedió hace ya largo tiempo.
Juana es ahora una vulgarísima mujer casada y tiene una hija que se
llama Margarita. Todas las primaveras, excepto cuando se le olvida,
viene Peter Pan a buscar a Margarita para llevársela al País de
Nunca Jamás, donde ella le cuenta mil cuentos de los que él mismo es
héroe y que él escucha con ansiedad. Cuando Margarita crezca, tendrá
un aniña que, a su vez, será la madrecita de Peter Pan y así
sucederá siempre, siempre, mientras los niños sean alegres,
inocentes...y un poquito egoístas". Bellamente, sin duda, el autor
de Peter Pan describe el amor eterno, la perenne juventud, la
creencia ilusoria en la posesión del objeto único. También queda
simbolizada la posibilidad de vuelta al enamoramiento en esa Wendy-Juana-Margarita
que, primavera, tras primavera, regresa a encontrarse con Peter
Todos hemos querido ser
Peter Pan alguna vez. No crecer, no cambiar, no sufrir, es un
sueño imposible que la famosa historia del niño que no quería crecer
hizo realidad. El País de Nunca Jamás es un refugio que existe en
algún rincón de nuestros sueños perdidos. Un paisaje donde J.M. Barrie
situó las aventuras de Wendy, John , Michael, los Niños Perdidos, el
hada Campanilla y sobre todo Peter Pan y el capitán Garfio. El autor
de “Peter Pan”, el escritor escocés J.M. Barrie, se parece mucho a su
personaje. Toda su vida se ha sentido unido al mundo imaginario de su
infancia. Remontándose a las fuentes de la obra, revelando los dramas
y los éxitos de este genio desconocido, este documental propone una
bella ilustración de lo que los psicoanalistas llaman en la actualidad
“el complejo de Peter Pan”
100 años de Peter Pan Pero el "niño que nunca creció" no puede evitar el paso del tiempo y cumple cien años de haber entrado en el mundo de la ficción. Hace un siglo, en el teatro londinense Duke of York, apareció por primera vez en el escenario este vivaz y determinado personaje, vistiendo su traje verde, acompañado de Wendy y sus hermanitos, la banda de los Niños Perdidos, el temido Capitán Garfio y el feroz cocodrilo. El mágico mundo que habitaban sigue siendo un favorito en los teatros y ha deleitado a millones a través de la radio y el cine. Por años, Peter Pan fue representado por mujeres, a pesar de que era un niño. Su creador, JM Barrie, amaba a los niños,
aunque nunca tuvo propios. La historia cautivó la imaginación pero,
detrás de la fantasía, la obra explora nuestra reticencia a dejar
atrás la inocencia de la infancia y las consecuencias de no hacerlo Muchas versiones de la historia siguieron al original, algunas más fieles que otras y varias películas animadas así como algunas cintas con actores de carne y hueso le han dado vida a los personajes para las nuevas generaciones. El más reciente, "Finding Neverland", explora la realidad detrás de la fantasía, narrando las experiencias del autor de Peter Pan. Jonny Deep interpreta a JM Barrie y, aunque el atractivo actor se parece poco al bajito y calvo dramaturgo, los críticos han encontrado similitudes en el niño eterno que ambos tienen adentro. |
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