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David Ben-Gurión

. Carta de David Ben Gurion sobre la constitución de un Estado Maronita en el Líbano

. El reino del espíritu - D Ben Gurión

11 -
Fundador del Estado de Israel, Primer Ministro entre 1948 y 1953 y entre 1955 y1963

David Ben-Gurión “líder sionista, primer Primer Ministro y el que duró más tiempo en el cargo“ nació como David Green en Plonsk, Polonia, en 1886 y se educó en una escuela hebrea  fundada por su padre, un ardiente sionista. A los 17 años de edad Ben-Gurión se convirtió en sionista y se unió al grupo sionista socialista Poaléi Zión.

En 1906 Ben-Gurión inmigró a la Tierra de Israel, trabajó como obrero en asentamientos agrícolas, se interiorizó en la política y la polémica sionista, y ayudó al establecimiento del grupo judío de auto-defensa Hashomer. En 1912 empezó a estudiar Derecho en Estambul, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial condujo a su deportación, por parte de las autoridades otomanas, junto con la de otros prominentes sionistas. Ben-Gurión pasó los años de la guerra en Estados Unidos, donde se casó con Paula Monbesz, una compañera sionista, y fue activista en la formación del ala estadounidense del sionismo laborista. Regresó a Palestina como soldado de la Legión Judía, una unidad del ejército británico creada por Zeev Jabotinsky.

En la década de los 20, Ben-Gurión fue electo Secretario General de la “Histadrut”, Confederación General del Trabajo, función que él consideraba como una potencial base de poder para la realización de los objetivos sionistas. Ejerció como Secretario General de la Histadrut hasta 1935, convirtiéndola en mucho más que una organización gremial, una institución global política, social y económica con su propia red de fábricas, corporaciones de desarrollo, marcos culturales y servicios de salud, y una institución financiera. La Histadrut brindó así la infraestructura económica, al igual que la textura social y política del estado en formación.

Ben-Gurión jugó luego un papel preponderante en la fusión de Ajdut Haavodá y Hapoel Hatzair en Mapai, que se convirtió en el partido de gobierno durante las primeras décadas del estado, con Ben-Gurión a la cabeza. Su actitud hacia el socialismo era pragmática, buscando el logro simultáneo de las metas nacionales y las socialistas. Hacia 1935, el Sionismo Laborista se había convertido en la facción más importante del movimiento Sionista y Ben-Gurión ocupó el puesto clave de Presidente del Ejecutivo de la Agencia Judía el "casi gobierno" de los judíos en Palestina“, función que ejerció hasta 1948, cuando se estableció el Estado de Israel.

Durante estos años, Ben-Gurión guió el curso de la historia sionista y moldeó el carácter del estado judío. Basándose en una plataforma política que combinaba  visión con pragmatismo, Ben-Gurión abandonó la política sionista oficial de  cautela y gradualismo, para adoptar una firme línea activista. Durante la  Segunda Guerra Mundial su estrategia frente al conflicto entre las restricciones británicas a la inmigración judía y el asentamiento, y el hecho de que Gran  Bretaña combatía contra la Alemania nazi fue resumida sucintamente en su afirmación de que los sionistas "combatirían en la guerra como si no existiera el Libro Blanco (libro de decretos británico) y combatirían el Libro Blanco como si no hubiera guerra". Después de la guerra, desafió la autoridad británica organizando la masiva inmigración "ilegal" y estableció fronteras de facto del Estado Judío, creando asentamientos judíos en todas partes del país. Impulsó el desarrollo de una capacidad de auto-defensa judía y presionó por la adquisición de armamento pesado “artillería y aviones” mientras otros hablaban en términos de una infantería liviana.En 1948, como jefe del Gobierno Provisional,


David Ben-Gurión

David Ben-Gurión proclamó el establecimiento del Estado de Israel y el comienzo del "crisol de los exilios" movimientos de osadía y visión, que llevaron a la realidad eventos de magnitud histórica. En este sentido, Ben-Gurión pertenece a la rara estirpe de líderes que son "hombres que hacen los acontecimientos" y no "hombres llenos de acontecimientos" de acuerdo con la definición del filósofo e historiador Sidney Hook siendo los primeros individuos que "conducen" la historia en la dirección que ellos trazan, y los últimos, meramente "individuos correctos en el momento adecuado".

En los primeros años del estado, el fuerte y carismático liderazgo de  Ben-Gurión condujo a olas de inmigración masiva que duplicaron la población del país. El dirigió las empresas de absorción, invirtiendo la mayor parte de los limitados recursos de la nación en la integración de los inmigrantes; aseguró las zonas distantes, construyendo asentamientos en la periferia; e instituyó una educación universal sobre la base de un sistema escolar público no partidista. Como ministro de Defensa, planificó y llevó a cabo la tensa transición de organizaciones clandestinas a un ejército regular “moldeando el carácter y la  estructura de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF). Posteriormente encabezó proyectos nacionales como la "Operación Alfombra Mágica" (transporte aéreo de los judíos del Yemen), la construcción del Acueducto Nacional e innovadores proyectos de desarrollo regional.

En la arena internacional, Ben-Gurión puso su carrera política en juego para lograr la aprobación del muy controvertido acuerdo de reparaciones con Alemania Occidental. Sacó a Israel del bloque de las naciones no alineadas, adoptando una orientación pro-occidental. Este paso sentó las bases para una alianza estratégica con Francia y Gran Bretaña, que reforzó a Israel en las esferas diplomática, económica y militar en los años 50.

En 1953, agotado por años de intenso servicio público, Ben-Gurión renunció al  gobierno por dos años. Se estableció en el Kibutz Sde Boker en el Néguev,  sirviendo de ejemplo personal a la juventud israelí. Luego de las elecciones de  1955, volvió a ser Primer Ministro. Reafirmando la política de defensa, abogó por una respuesta más resuelta al terrorismo de allende las fronteras y adoptó una estrategia de defensa basada en una estrecha cooperación con Francia, que duró por más de una década. La Campaña del Sinaí de 1956 “a pesar de que Israel eventualmente se retiró del Sinaí, bajo presión internacional“ logró suspender los actos de sabotaje y terrorismo contra los poblados en el sur, y levantó el bloqueo a la navegación israelí en el Mar Rojo.

En 1963 Ben-Gurión renunció una vez más al gobierno, en protesta por los aspectos morales de un fiasco de inteligencia ocurrido en 1954 “poniendo fin a casi tres décadas de liderazgo, incluyendo 13 años como Primer Ministro del  Estado de Israel.

Ben-Gurión hizo un intento de regreso a la vida pública en 1965, apoyando una  reforma electoral y la formación de un nuevo partido, Rafi, que obtuvo sólo 10 escaños en las elecciones a la Knéset de ese año. Permaneció como miembro de la  Knéset durante otros cinco años, retirándose de la vida pública en 1970, a los 84 años de edad. Ben-Gurión “una de las figuras más influyentes en el curso del sionismo moderno“ falleció en 1973 y fue sepultado en Sde Boker.
 


Ben Gurión con su esposa Paula Monbesz

El reino del espíritu - David Ben Gurion

El pueblo judío no es sólo una unidad nacional y política. Desde su primera aparición en el escenario de la historia ha sido la  personificación de una voluntad moral y el portador de una visión histórica heredada de los profetas de Israel. Es imposible entender  la historia del pueblo judío y su lucha por la existencia – tanto cuando   era una nación enraizada en su propio suelo y más o menos dominadora de  su propio destino, y cuando era un pueblo errante, exiliado y disperso – a menos que tengamos en mente la idea única que encarna su historia, y la tenaz oposición, no sólo física, política y militar, sino también  espiritual, moral, e intelectual, que los judíos siempre han afrontado.


En los tiempos antiguos, nuestros vecinos más importantes eran Egipto y Babilonia. La lucha contra estos poderosos vecinos era política y militar así como cultural y espiritual. Los profetas de Israel hablaban contra  la influencia espiritual de estos vecinos de acuerdo a conceptos religioso-morales y patrones sociales de Israel. Abogaban por la fe en un solo Dios, la unidad de la raza humana, y la prevalencia de la justicia. Hoy, el pueblo judío, habiéndose valido por sí mismo, aparece nuevamente en el mismo territorio donde se desarrolló. El ambiente de esta región en su conjunto ha sido completamente transformado desde los tiempos bíblicos. Las lenguas, las religiones, las civilizaciones, y los mismos nombres de los antiguos pueblos del Medio Oriente han desaparecido. No obstante Israel, aunque desarraigado durante dos milenios, continua sus antiguas tradiciones de lengua, fe, y cultura.

 

Poco se conoce sobre la historia de nuestro pueblo durante el período del gobierno persa. La era Helenística iniciada por la conquista de Oriente por Alejandro Magno en el 331 a.C. condujo a un desesperado combate entre el Judaísmo y la grandiosa cultura Helenística. La lucha no fue sólo la de un pueblo pisoteado contra opresores extranjeros. Principalmente, fue un enfrentamiento cultural dramático entre dos pueblos únicos profundamente diferentes desde los puntos de vista material, político, y filosófico, pero similares en cuanto a grandeza espiritual.

La prueba más dura para el pueblo judío llegó, sin embargo, tras el nacimiento del Cristianismo. A diferencia de las culturas de Egipto y Babilonia, Grecia y Roma, el Cristianismo no era extraño al Judaísmo. Surgió del pueblo judío; se inspiró en un judío cuyas ideas pertenecían al marco conceptual judío de la época. La nueva fe se apartó del Judaísmo  con Saulo de Tarso. Llamado Pablo, era hijo de un ciudadano judío de Roma que vivía en Siria. Fue criado en el espíritu del Judaísmo y fue un ferviente Fariseo, pero en tanto judío de la Diáspora había absorbido algo de la cultura helenística. Fanático opositor de los Cristianos al comienzo, luego "vio la luz", viendo a Jesús como el Hijo de Dios, y dándole una nueva dirección a la secta. Su misión, él creía, era entre los Gentiles, y creó una iglesia opuesta al Judaísmo. En el nombre de Jesús, expresó "No vengo a destruir [la ley] sino a cumplirla”. Pablo, sin embargo, estaba decidido a extirpar la ley.

Cinco siglos después de la derrota de Bar Kochba en 135 d.C., la tierra de Israel fue conquistada por los árabes. A diferencia de la mayor parte   de los conquistadores precedentes, estos invasores no eran meramente  una fuerza militar; estaban armados con una nueva fe, el Islam. Esta religión, aunque no había surgido en la tierra de Israel, mostraba claros  signos de influencia judía. Las conquistas de Mahoma y sus discípulos  fueron más rápidas y remarcables que las de la Cristiandad. Todos los   pueblos del Medio Oriente y el Norte de África sucumbieron ante la nueva religión. Sólo el pueblo judío la rechazó.

Una nueva tendencia ideológica contraria al pueblo judío sobreviviente surgió con las grandes revoluciones de los tiempos modernos, en Francia y Rusia. La Revolución Francesa, inspirada por el lema "Libertad, igualdad, fraternidad," tuvo poderosos efectos a lo largo de Europa: socavó la monarquía y el feudalismo; brindó a los judíos el primer ímpetu hacia la  emancipación y la igualdad de derechos. Pero esta revolución exigía a los  judíos olvidarse de su carácter nacional. Muchos judíos occidentales sucumbieron voluntariamente, surgiendo un movimiento asimilacionista   que amenazaba anonadar al pueblo judío.

La voluntad histórica judía derrotó también a este poderoso contrincante. La emancipación condujo a nuevas expresiones de su carácter nacional y  de sus anhelos mesiánicos. Muchos judíos dejaron de lado sus vestimentas    teocráticas y adoptaron un aspecto secular, pero su ligazón con sus orígenes históricos y su tierra natal se tornó más fuerte; su antigua lengua renació; se creó una literatura hebrea secular; y surgieron los movimientos de Chibbat Zion ("Amor a Sión") y el Sionismo. La  emancipación que llegaba desde afuera se transformó en una auto-emancipación -- un movimiento de liberación de los lazos de dependencia respecto de otros y de la vida en tierras extranjeras – y se levantaron los primeros cimientos para el resurgimiento de la independencia nacional en la antigua tierra patria.


Ben Gurión junto a Albert Einstein

Al igual que la Revolución Francesa, la Revolución Rusa también provocó  -y continúa provocando- repercusiones a través del mundo. Una vez más  el pueblo judío se involucraba en un combate ideológico y afrontaba una prueba histórica, no menos grave y difícil que todas aquellas enfrentadas  con anterioridad.

En 1917 se emitió la Declaración Balfour; por primera vez desde la  Destrucción del Templo, los judíos fueron reconocidos por un poder mundial como una nación separada, y se les prometió el derecho al retorno a su tierra. La Liga de las Naciones, establecida al final de la Primera Guerra Mundial, dio confirmación internacional a la Declaración Balfour y reconoció la vinculación histórica del pueblo judío con su antigua tierra patria.

En el mismo año, el Partido Bolchevique se hizo con el poder en Rusia, y el nuevo régimen, que prometía la redención mundial, propinó un duro golpe al pueblo judío: los judíos rusos, la comunidad judía más vasta  y más vital de la comunidad judía mundial, fue apartada violentamente del resto del pueblo judío y de su patria que estaba renaciendo.

Pero poco tiempo después de que el régimen bolchevique hubiera logrado  el poder absoluto, los judíos rusos ofrendaron lo más selecto de su juventud pionera para el renacimiento del pueblo judío en la tierra de Israel. Los logros de esta juventud testimonian las capacidades latentes en la comunidad judía rusa y sus aspiraciones, que todas las presiones externas, físicas y espirituales, no pueden aplastar. Los cimientos para  el resurgimiento del estado judío fueron colocados principalmente por judíos oriundos de Rusia y el este de Europa, y en mayo de 1948, se  proclamó el estado de Israel.

Los partidarios de la independencia judía rechazaron confiar en un   veredicto extranjero. Eran concientes del número limitado y de la capacidad del pueblo judío; respetaban y apreciaban a los grandes poderes que eran responsables del destino de decena de millones de personas y  cuya influencia se extendía más allá de los límites de sus respectivos territorios. Pero hay un reino al cual los judíos consideran como un igual en todos los aspectos, incluso en la capacidad de influenciar a la humanidad en su conjunto y a las generaciones venideras, y ése es el reino del espíritu. En este reino, ni la cantidad ni la magnitud del armamento tienen la última palabra. No ha sido a través de la fuerza numérica o política y del poder económico que Jerusalén y Atenas han dejado su impronta en la cultura de una gran parte de la raza humana.

Señalar al mundo un nuevo camino hacia la libertad, la paz, la justicia, y la igualdad, el avance y la redención de la humanidad, y la realización de las más caras esperanzas de la humanidad -- en estas esferas las grandes potencias no tienen ningún monopolio.

El pueblo judío, que tras dos mil años de vida errante y tribulaciones en todas partes del mundo ha llegado al primer escalón de una soberanía renovada en la tierra de sus orígenes, no abandonará su histórica perspectiva y su gran herencia espiritual -- la aspiración de combinar su redencióón nacional con la redención universal de todos los pueblos del  mundo. Incluso la más grande tragedia infringida por un hombre contra un pueblo – el holocausto hitlerista, que destruyó la tercera parte del pueblo judío – no empaña la profunda fe de todos los judíos, incluyendo aquellos que murieron en los hornos crematorios de Europa, en su  redención nacional y en la de la humanidad.

El pueblo judío no se someterá al dominio extranjero ni se rendirá ante  los poderosos respecto de la determinación de su futuro y de su senda  hacia la visión de los Últimos Días. En el estado de Israel no hay una barrera entre el judío y el hombre que hay en nosotros. La independencia es indivisible.

No existe contradicción entre independencia espiritual y vinculación a la    humanidad como un todo, de la misma manera que la independencia política no es incompatible con los lazos internacionales y que la independencia económica no requiere la autarquía económica. Cada pueblo logra sus sustento a partir de otros, tanto en cuanto a lo heredado de las generaciones precedentes, como de los logros del espíritu humano a lo largo de todas las épocas y de todos los países. La dependencia mutua es una ley cósmica y eterna. No existe nada en el mundo, grande o pequeño, desde el invisible electrón hasta los grandes cuerpos celestes, que no mantenga lazos con sus semejantes o con entes diferentes. La existencia en su conjunto es una cadena infinita de mutuas relaciones, y esto se aplica tanto al mundo del espíritu como al de la materia. Resulta menos concebible hoy que en épocas previas que un pueblo pueda desarrollarse sin necesidad de otros.

Ahora que, tras un largo camino a través de la historia mundial y de todos los países del mundo, hemos retornado a nuestro punto de partida, y que por tercera vez hemos establecido el estado de Israel, no dejaremos de lado la rica experiencia internacional que hemos adquirido; no nos refugiaremos en nuestra concha. Abriremos bien nuestras ventanas para apreciar los diversos aspectos de la cultura mundial, y trataremos de adquirir todos los logros espirituales e intelectuales del presente. Aprenderemos de todos nuestros maestros, pero cuidaremos nuestra  independencia. No sucumbiremos ante el separatismo o el aislacionismo; preservaremos nuestros lazos con el mundo exterior, pero no aceptaremos la dominación extranjera. Las raíces de la independencia están en el corazón, en el alma, en la voluntad del pueblo, y sólo a través de la   independencia interior es posible obtener y mantener la independencia exterior. La forma más peligrosa de sujeción es la sujeción del espíritu.

La rechazo del pueblo judío al dominio de la fuerza física, sin embargo, no significa negar el lugar de la misma en la existencia como medio de defensa, para asegurar la vida. Estaríamos negando la historia desde  los días de Joshua Bin-Nun hasta las Fuerzas de Defensa de Israel si negáramos el hecho de la necesidad de la fuerza física en determinadas   ocasiones para preservar la vida. Eso sería extraño al espíritu del pueblo judío.

Desde los días de los profetas hasta la época de Einstein, la intuición judía, tanto religiosa como científica, siempre ha creído en la unidad del universo y de la existencia, a pesar de sus numerosas formas y expresiones. No obstante que, desde la antigüedad, los más excelsos hijos   del pueblo judío, los profetas, sabios y maestros, siempre han considerado la suprema misión of Israel como residiendo en el reino del espíritu, ellos no han menospreciado el cuerpo y sus necesidades, porque  no hay alma sin un cuerpo, y no pueden existir ideales humanos universales sin la existencia de la independencia nacional. En  el establecimiento del estado judío, en la victoria judía sobre los árabes, las armas jugaron un rol decisivo, pero la raíz de esta victoria yace en la superioridad moral y espiritual de los defensores judíos.

La fe del pueblo judío en la superioridad del espíritu está ligada con su  creencia en el valor del hombre. El hombre, de acuerdo a la fe del pueblo judío, fue creado a imagen de Dios. No puede existir expresión más profunda, exaltada y de mayor alcance de la grandeza, importancia y valor del mismo que ésta; porque el concepto de "Dios" en el Judaísmo simboliza la cumbre de la bondad, belleza, justicia y verdad. La vida humana, ante  los ojos del pueblo judío, es preciosa y sagrada. Los hijos del hombre, creado a imagen de Dios, son iguales en derechos; son un fin en sí mismos, no un medio. No debe sorprendernos que los sabios de este  pueblo basaran la ley entera sobre un gran principio: "amarás al prójimo como a ti mismo." El amor al prójimo se aplica no solo a los ciudadanos judíos. "El extranjero que reside junto a ustedes deberá ser tratado como un nativo, y lo amarán tanto como a ustedes mismos; porque ustedes fueron extranjeros en Egipto."

Incluso en los tiempos antiguos, el pueblo de Israel se distinguió por una original concepción de la historia que no tenía paralelo entre los pueblos del Este y del Oeste, ni de Egipto ni de Babilonia, ni de la  India ni de China, ni de Grecia y Roma y de sus herederos en Europa, hasta los tiempos modernos. A diferencia de otros pueblos antiguos, el nuestro no miraba hacia atrás en búsqueda de una legendaria edad dorada que nunca volverá, sino que dirigía su mirada hacia el futuro, hacia los Últimos Días, cuando la tierra se llenará de conocimiento de la misma manera que las aguas cubren los mares, cuando las naciones convertirán sus espadas en rejas de arados, cuando una nación ya no levantará su espada contra otra.

Esa fue la filosofía histórica que los profetas de Israel legaron a su pueblo y a través de él a lo mejor de todas las naciones.

Esta expectativa y fe en el futuro pervivió en nuestro pueblo durante las tribulaciones de su largo camino a través de la historia y se ha convertido en el cimiento de nuestra redención nacional, cuando nosotros también podemos ver los primeros destellos de la redención de toda la humanidad.

The Atlantic Monthly; November, 1961; "The Kingdom of the Spirit"; Volume 208, No. 5; pages 85-87. Traducción: Ricardo Vicente Accurso


Historia: ya desde 1954 Israel planificaba la destrucción del país de los cedros

Carta de David Ben Gurion sobre la constitución de un estado Maronita en el Líbano. Carta dirigida a Moshe Sharett cuando éste era entonces Primer ministro de Israel, incitándolo a ejecutar un plan de desmembramiento y de desestabilización del Líbano. Esta carta estaba destinada a conservarse secretamente en los archivos del estado pero por cosas del destino fue publicada –a pesar de las protestas del gobierno israelí- por el hijo de David Ben Gurion en 1979, como página anexa de sus memorias póstumas. He aquí el texto de la carta.

Carta de David Ben Gurion sobre la constitución de un Estado Maronita en el Líbano


Sdé-Boker, 27 febrero 1954

Moshe,

Dejando el gobierno, yo había decidido de no interferir el los asuntos políticos corrientes. Y si Ustedes no me hubiesen llamado, tú, Lavon y tú Moshe Dayan, yo no les hubiese dado mi opinión.
Pero desde el momento que me llamaron, yo he considerado que era de mi deber hacer esto que Ustedes me pedían, en particular con respecto a ti [Moshe Sharett] que eres el jefe del gobierno. Es por tal razón que yo me permito de volver sobre un tema que tú no compartes mi opinión. Se trata del asunto del Líbano.

Sin ninguna relación con los sucesos corrientes (entre tanto Neguib ha sido designado de nuevo presidente del Estado, esto es una jugada muy hábil de Nasser y de su banda), está muy claro que el Líbano es el sector más débil de los países de la Liga Árabe.

A excepción de los coptes, todas las demás minorías del mundo árabe son musulmanes. Pero es el Egipto el país más compacto y el más solidamente establecido de todos los estados árabes, su mayor parte [poblacional] constituye un bloque sólido, verdaderamente de la misma raza, de la misma religión y la misma lengua.

La minoría cristiana [en Egipto] realmente no puede poner en tela de juicio la entidad política de la nación. Pero en el Líbano la situación no es la misma con los cristianos.
Ellos representan la mayoría en el Líbano histórico y esta mayoría tiene una tradición y una cultura radicalmente diferente de todas aquellas poblaciones de la Liga.
Incluso con sus fronteras ampliadas (y es ésta la falta más grave cometida por Francia, la de ampliar las fronteras del Líbano), los musulmanes no son libres de sus movimientos por miedo de los cristianos, a pesar tal vez que sean mayoritarios (y yo no sé sí lo son).
La constitución de un estado cristiano es en estas condiciones algo de natural.

Hay y habrá raíces históricas, y sería apoyado por fuerzas importantes del mundo cristiano, tanto por los católicos que por los protestantes. En tiempos normales, es algo de casi imposible de realizar, sobre todo a causa de la falta de iniciativa y de coraje de los cristianos. Pero en situaciones de confusión, de caos, de revolución o guerra civil, las cosas cambian, y el débil se puede tomar por un héroe. Es posible (en política, nunca hay certitud) que el momento sea ahora propicio y favorable para provocar la creación de un estado cristiano a nuestro lado.

Sin nuestra iniciativa y nuestra ayuda, la cosa no podrá ocurrir. Pienso que actualmente es nuestra tarea esencial o en todo caso al menos una de la tareas esenciales de nuestra política exterior, y es necesario invertir recursos, tiempo, energía, y actuar por todos los medios para engendrar un cambio fundamental en el Líbano.

Hay que movilizar a Eliahou Sasson y a todos los arabizantes. Si se necesita dinero para aquello, no hay que pensar en ahorrar los dólares, mismo si se sabe que el dinero será gastado y perdido. Hay que concentrar todas nuestras fuerzas en este objetivo. Por tal razón, sea necesario hacer venir inmediatamente a Reouven Shiloah.

Desperdiciar esta ocasión histórica no nos será perdonada. No estamos haciendo ninguna provocación en cuanto a los Grandes [países] de este mundo. De todas maneras, nunca debemos actuar «en el nombre» de quien sea. Y es necesario, a mi opinión, actuar rápidamente, a toda velocidad.

Sin ninguna reducción de las fronteras del Líbano, no podremos realizar esto. Pero si encontramos a la gente y los elementos en el Líbano, que se movilicen para la creación de un estado maronita, ellos no tienen necesidad de amplias fronteras ni de una población musulmana importante, y esto no será un gran problema hacerlo.

Yo no sé si tenemos gente en el Líbano, pero hay mucha maneras de realizar la tentativa que yo les propongo.

Sinceramente

David Ben Gourion

Maronita:

Los maronitas son una iglesia cristiana oriental, fundada por San Marón hacia finales del siglo IV y principios del V. La iglesia maronita es uniata, es decir, que se ha reintegrado en la iglesia católica sin renunciar por ello a sus estructuras y rituales propios. Es pues una iglesia católica, pero de rito no latino, que es como se llama en oriente al ritual católico habitualmente practicado.


 

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