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020511
- Muerte de Bin Laden
El presidente de
Estados Unidos,
Barack Obama, confirmó la muerte del fundador y líder de al-Qaeda,
Osama bin Laden, en una operación militar encabezada por militares
estadounidenses en
Pakistán.
El
movimiento talibán paquistaní (TTP, por sus siglas en urdu) aseguró
que el líder de al-Qaeda, Osama Bin Laden, está vivo, según informaron
varios medios locales de
Pakistán. |
. Bin Laden, un soldado
de la CIA
. El clan de los Bin Laden
Cronología
1957
Nace Osama bin Laden en Yidda (Arabia Saudí), hijo del
empresario yemení Mohamed bin Laden y una de sus esposas, Hamida.
Haría el número 17 entre sus 52 hermanos.
1968
Cuando cuenta con sólo 11 años, su padre, un
multimillonario empresario wahabí muy influyente en la familia real
saudí, muere en un accidente de helicóptero. Comienza a asistir al
colegio Al Thag, una institución occidental de la elite saudí, donde
aprendería inglés.
1973 / 1974
Acude a una madrasa (escuela coránica) en Yidda.
Renuncia a formarse en el extranjero, como sus hermanos, e
ingresa en la Universidad Rey Abdul Asís de Yidda. Entra en contacto
con la organización Hermanos Musulmanes y conoce a Abdulá Azam, firme
defensor de la violencia «para alcanzar los fines del islam». Según
algunas fuentes, contrae matrimonio con una joven siria de 15 años.
1979
Las tropas soviéticas invaden
Afganistán para reprimir
una contrarrevolución organizada por
Estados Unidos Los "muyahidin" reciben
apoyo de Occidente para resistir la invasión. Sangrienta sublevación
islámica en la Gran Mezquita de La Meca, que parece servir de
inspiración al saudí.
1980
El Ejército Rojo toma Kabul. La resistencia contra el
infiel soviético y las malas relaciones familiares llevan a Osama a
enrolarse con las tropas "muyahidin" contra el régimen impuesto por
Moscú. Establece una residencia temporal en la ciudad de Peshawar
(Pakistán). En octubre, con el apoyo del presidente saudí Turki al
Faisal, crea una red de financiación para los combatientes afganos con
el beneplácito de la
CIA, la ISI (el servicio de inteligencia
paquistaní) y el Istakhbarat (inteligencia saudí).
El presidente egipcio, Anwar Sadat, firmante de la paz con
Israel, muere tiroteado cuando asistía a un desfile militar. Se
sospecha que el autor intelectual del atentado fue Ayamn Al Zawahiri,
actual `mano derecha' de Bin Laden y fundador de la Yihad Islámica
egipcia.
1984
Bin Laden crea, junto a Abdulá Azam y Mufaz al Hawi, la
Oficina de Servicios, destinada a canalizar los millones de dólares de
ayuda que llegaban de diversas fuentes para la resistencia
antisoviética. Entre 1985 y 1989, Osama administró casi 2.500 millones
de dólares de la CIA.
1986
Una bomba estalla en el refugio de Osama en Peshawar,
matando a siete de sus guardaespaldas, pero él sale casi ileso. La
autoría del atentado se atribuyó a Al Hawi, quien aparecería degollado
una semana después. En junio, repele una ataque soviético al mando de
50 árabes.
1987
Dirige una ofensiva contra una división blindada
soviética en la ciudad de Shaban en marzo. Un mes después, asalta un
cuartel de la milicia afgana pro soviética. Se extiende rápidamente su
fama de héroe entre los combatientes afganos.
1988
Aprovechando el alejamiento de Azam y el previsible
éxito de la resistencia antisoviética, Bin Laden crea una base
informática con los datos de los combatientes musulmanes extranjeros
que luchan en la guerra afgana. La Base (Al Qaeda) contenía
información detallada de unos 35.000 `muyahidin' de 40 naciones
musulmanas, reclutados y entrenados por la Oficina de Servicios. Junto
a él, la dirección de Al Qaeda queda en manos de terrorista egipcio Al
Zawahiri y de Mohamed Atef.
Retirada soviética de Afganistán. Comienza la guerra civil
entre las diferentes facciones afganas. Bin Laden, con 33 años,
regresa a Arabia Saudí. En noviembre, una bomba acaba con su ex
colaborador y mentor, Azam. Se sospecha de Osama. La Oficina de
Servicios queda en sus manos.
1990
En marzo, el hermano mayor de Osama, Salem (gestor del
poderoso `holding' familiar), muere en un accidente de aviación en
Texas (EEUU). En septiembre, las primeras tropas aliadas pisan Arabia
Saudí, tras la invasión de Kuwait a manos de Irak. Bin Laden ofrece
30.000 veteranos afganos para derrotar a Sadam Husein. Arabia Saudí
rechaza su propuesta, y Osama asiste a la llegada de 300.000 soldados
estadounidenses a la cuna del islam. Grandes protestas en todo el
país.
1991
Bin Laden pronuncia un discurso en la mezquita de Riad
donde califica la presencia de tropas aliadas de profanación del islam
y critica abiertamente al rey Fahd y a su familia, a los que acusa de
«corruptor del Corán».
1992
El príncipe saudí Naif, ministro de Interior, recrimina
a Osama por sus críticas, pero Bin Laden persiste. Osama es detenido,
pero sería liberado días más tarde gracias a las influencias de su
familia a cambio de que se exilie. Parte a Sudán, donde entrenaría a
miles de `muyahidin'.
1993
El 25 de febrero, una furgoneta bomba estalla en el
aparcamiento de una de las torres del World Trade Center de Nueva York,
provocando seis muertos y más de 1.000 heridos. Washington sospecha
que Al Qaeda financió el atentado. En octubre, soldados somalíes
derriban con misiles `Stinger' dos helicópteros estadounidenses
durante la operación aliada `Devolver la esperanza', matando a 18
soldados norteamericanos. Los misiles pertenecían al `stock'
distribuido por la CIA a la resistencia antisoviética en Afganistán.
1994
Al Qaeda organiza el atentado de los embajadores de Gran
Bretaña, Australia, Nueva Zelanda y España en Filipinas. La visita de
Clinton a Manila les obliga a cambiar de objetivo, aunque finalmente
no se consuma el atentado contra éste. El rey Fahd le retira la
nacionalidad saudí.
1995
Al Zawahiri orquesta un atentado contra el presidente
egipcio, Hosni Mubarak, quien sale milagrosamente ileso. En noviembre,
atentado con bomba contra la misión militar estadounidense en Riad
(Arabia Saudí), que provoca 32 muertos.
1996
En junio, explota un camión bomba contra la base militar
de EEUU en Dahran. 19 soldados estadounidenses mueren, 240 personas
resultan heridas. Meses antes, Sudán expulsaba a Bin Laden y a los
miembros de Al Qaeda. En agosto, parte hacia Afganistán en un vuelo
fletado por el presidente sudanés.
1997 / 1998
En enero, Bill Clinton ordena la creación de una fuerza
especial de la CIA para detener o asesinar a Bin Laden. Un año
después, en febrero, el saudí organiza una reunión de los máximos
líderes integristas del mundo en Jost, Afganistán, en la que se
establece a EEUU como enemigo común.
1998
El 7 de agosto, dos vehículos bomba destrozan las
embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania, con un saldo de 224
muertos y casi 4.600 heridos. El embajador de EEUU ante la ONU se
entrevista en Kabul con el régimen talibán para pedir la expulsión de
Osama, que le es negada. Dos semanas después, Washington lanza un
ataque con misiles `Tomahawk' contra una supuesta fábrica de armas
químicas en Jartum (Sudán) y contra campos de entrenamiento
terroristas en Jalalabad (Afganistán).
1999
Bin Laden es incluido en la lista de los 10 hombres más
buscados por el FBI. La Administración de Clinton reclama al régimen
talibán de Kabul que entregue a Bin Laden y advierte que «el largo
brazo de la ley americana no dejará escapar a estos criminales. No
habrá santuarios para ellos».
2000
En agosto, se produce un intento frustrado de atentado
contra la familia real jordana, supuestamente orquestado por Al Qaeda.
En octubre de ese año, un barco bomba se estrella contra el submarino
estadounidense `USS Cole'. 17 marineros mueren y otros 39 resultan
heridos.
Septiembre 2001
El líder de la resistencia afgana, Ahmed Shah Masud,
muere en un atentado perpetrado por dos falsos periodistas el 9 de
septiembre.
Dos días después, comandos suicidas secuestran aviones civiles
y los estrellan contra las Torres Gemelas de Nueva York y la sede del
Pentágono, en Washington. El balance de víctimas supera las 4.000
personas. Bush califica los ataques de «acto de guerra» y anuncia que
utilizará «todos los recursos para derrotar al enemigo».
EEUU apunta directamente a Bin Laden como el responsable de la
trama terrorista responsable de los atentados.
La Casa Blanca da un ultimátum a los talibán para que entreguen
en tres días a Bin Laden, «vivo o muerto». El régimen de Kabul
responde haciendo un llamamiento a la `guerra santa' e invitando a su
huésped a abandonar el país.
Octubre 2001
EEUU lanza un ataque masivo el 7 de octubre contra el
poder talibán. Ese mismo día, la cadena de televisión Al Yazira emite
el primer vídeo de Bin Laden en el que éste promete que «EEUU no
volverá a saber lo que es la seguridad».
Al Yazira ofrece el 3 de noviembre el segundo vídeo de Bin
Laden. En él, el terrorista saudí lanza un virulento ataque contra la
ONU y hace un llamamiento al pueblo musulmán paquistaní a levantarse
contra su Gobierno.
Las tropas de la Alianza del Norte entran en Kabul el 13 de
noviembre. Cae como un dominó todo el régimen talibán, pero Bin Laden
sigue sin aparecer.
EEUU ofrece una recompensa de 25 millones de dólares (4.500
millones de pesetas) por quien facilite el paradero de Bin Laden.
Un millar de `marines' se despliega en Afganistán a la caza del
terrorista saudí.
Diciembre 2001
El Pentágono distribuye el 13 de diciembre un vídeo en
el que Bin Laden se jacta de haber matado a muchas más personas de las
que había calculado en el atentado contra las Torres Gemelas.
Varios medios de comunicación dan cuenta de un rumor que
circula por Pakistán y que alude a la posibilidad de que Bin Laden
hubiera muerto por una afección pulmonar.
La cadena Al Yazira emite el 27 de diciembre un nuevo mensaje
de Bin Laden, en el que éste asegura que «Occidente en general, y EEUU
en particular, tienen un odio indecible por el islam» y considera que
«el terrorismo contra EEUU es benéfico y está justificado». Por sus
palabras, Bin Laden da a entender que fue grabado a mediados de mes.
En las imágenes se observa un deterioro progresivo del estado físico
de Bin Laden, que aparece más delgado y envejecido
0901 -
El clan de los Bin
Laden -
Gustavo Sierra
Es el más poderoso de Arabia Saudita después del
propio rey y controla uno de los imperios económicos más grandes del
mundo islámico. El ahora "objetivo número uno" del aparato militar
estadounidense, Osama bin Laden, es el número 17 de los 52 hijos del
jeque Salem bin Laden, un hombre influyente —murió en 1988 en un
accidente aéreo en Texas y que algunas fuentes aseguran que fue
víctima de un atentado relacionado con el escándalo Irangate— que
había logrado consolidar las empresas constructoras que había heredado
de su padre. Cincuenta y un hijos de Salem siguieron su mandato y se
convirtieron en empresarios que apuntalaron el conglomerado. Uno solo
se rebeló. Fue Osama, que por razones religiosas, dejó los negocios
para liderar la revolución islámica.
La reconstrucción de los pasos de esta familia, que se maneja con los
códigos secretos tradicionales entre los monarcas árabes, está basada
en el relato de fuentes de inteligencia estadounidenses y europeas, un
informe especial de la PBS, la televisión pública de EE.UU., y una
investigación de dos periodistas de The New York Times que siguen el
caso desde hace ocho años.
Mohammed Awad bin Laden llegó al reino árabe en los años treinta desde
su pueblo natal de Hadramout, en Yemen del Sur. En pocos años se
convirtió en el principal constructor del puerto de Jiddah y entabló
buenas relaciones con algunos miembros de la familia real. Hacia
finales de los cuarenta tomó una jugada muy arriesgada. Cuando el rey
Saud decidió levantar un nuevo palacio, Mohammed se ofreció a
construirlo por la mitad del precio que le habían pasado todos los
constructores internacionales. Logró levantar un magnífico palacio en
Riyad y se ganó la confianza de toda la familia real. La recompensa
fue un fabuloso contrato de por vida para mantener todos los centros
religiosos de La Meca y Medina.
Los hijos de Mohammed —fueron 54— asistieron a la misma escuela que
los herederos de la elite musulmana, el Victoria College de
Alejandría. Allí entablaron amistad con el rey Hussein de Jordania,
los hermanos Kashoggi (relacionados con el tráfico de armas), Zaid Al
Rifai y hasta el actor Omar Sharif.
Cuando murió en 1968, su primogénito el jeque Salem bin Laden, tomó el
control de los negocios. En principio consolidó las empresas de
construcción, pero también hizo inversiones en la fabricación y la
distribución de armamentos y en bancos con sedes en Suiza y
ramificaciones en todo Oriente Medio. Tenía el apoyo total del
entonces rey Abdul Aziz y su familia. Y acrecentó su prestigio con la
remodelación de La Meca en 1979.
Salem murió en un extraño accidente al estrellarse su avión BAC 1-11
en Texas poco después de cerrar unos negocios petroleros en los que
tenían intereses la familia Bush. De acuerdo al piloto estadounidense
del avión, Salem había participado en octubre de 1980 en una reunión
secreta entre agentes de la CIA y emisarios iraníes en París. Allí se
habría acordado la liberación de los rehenes de la embajada
estadounidense en Teherán para después de la asunción de Ronald Reagan,
una jugada que hizo perder la reelección a Jimmy Carter. Nada de todo
esto fue probado, pero el fiscal del caso especuló con la posibilidad
de que Salem haya sido eliminado por ser "un testigo embarazoso".
Con la muerte de Salem, el que tomó el timón de los negocios fue su
primogénito Bakr, acompañado muy de cerca por 13 de sus hermanos. Pero
para entonces el conglomerado era tan grande que ya estaba dividido en
"el grupo sirio", el "grupo libanés", el jordano y el egipcio. Este
último es el más desarrollado con 40.000 empleados. Su último
emprendimiento es una planta de papel de 400 millones de dólares. Los
hermanos que trabajan en el Líbano obtuvieron la mayor parte de los
contratos para reconstruir Beirut. Y varios de los Bin Laden controlan
los negocios globales desde Europa liderados por Yeslam, que está
casado con la princesa iraní Mirdoht-Sheybani de habitual aparición en
revistas del corazón francesas y españolas, y que mantiene oficinas en
Ginebra y París.
La "oveja negra" de la familia, bautizado como Osama bin Muhammad bin
Awad bin Laden, se preparó también para los negocios estudiando
ingeniería en la Universidad del Rey Abdul Aziz en Jiddah. Pero cuando
se graduó en 1979 rechazó el control de una constructora local y se
fue a luchar con los mujaidines de Afganistán que resitían a la
invasión soviética. En 1988 forma lo que se conoce como la red
terrorista "Al Qaeda" —la aparente responsable de los atentados contra
las Torres Gemelas y el Pentágono— y comenzó a utilizar las empresas
familiares como pantalla. Pero tres años más tarde tuvo que abandonar
toda conexión con sus hermanos tras ser expulsado de Arabia Saudita
por apoyar a disidentes al actual rey Fahd.
Después de unos meses de zozobra, el Bin Laden Group recompuso su
relación con la realeza saudita y obtuvo contratos multimillonarios.
Mil trescientos millones para levantar un complejo de viviendas para
las fuerzas de seguridad en Jiddah, otros 1.100 para construir la
ciudad militar de Kharaj, cerca de Riyad, 296 millones para una red de
trenes livianos en la misma ciudad y otro espectacular por casi 4.000
millones de dólares para la expansión de los sitios sagrados de La
Meca.
El Bin Laden Group tienen empresas madres que aparecen en todos los
contratos bajo nombres tales como Ditco, Saud Ben Birdgis, Al
Mouraiban o Kara. Tienen oficinas en todas las capitales de Oriente
Medio, desde Dubai hasta Amman, y un centro operacional en Ginebra con
ramificaciones en París y Madrid. El banco con el que operan es el
antiguo Banque Al Saoudi que había sido rescatado por el Banque de
France en 1989 y luego parcialmente vendido al Banque Indosuez para
ser rebautizado como Banque Francaise poru l''Orient. El FBI cree que
a través de esos bancos también se hicieron operaciones para financiar
la red terrorista.
La mayoría de los Bin Laden ya dejaron la costumbre de tener varias
mujeres y decenas de hijos y se los considera "bastante sofisticados y
occidentalizados". Sin embargo, Bakr, el hermano mayor podría tener
entre 10 y 15 hijos. Osama, el hombre por cuya cabeza Estados Unidos
pagaría hasta cinco millones de dólares, tendría tres mujeres y al
menos 20 hijos. Una parte de su familia permanece protegida en Sudán y
el resto en Afganistán. La última vez que se lo vio en público fue en
febrero pasado en el pueblo afgano de Kandahar cuando se casó uno de
sus hijos
1203
- Bin Laden:
Un soldado de la CIA
(Biografía no autorizada) -
Manuel Freytas
La leyenda mediática
En
la agenda de la inteligencia militar estadounidense Bin Laden
obedece a dos tipos de construcciones
Una verdadera, asociada con las redes
secretas del terrorismo, y otra fabricada para consumo
mediático.
En la primera, se indica que su formación de soldado terrorista
proviene de los sótanos históricos de entrenamiento de la
CIA.
Y en la segunda, las evidencias lo señalan
como un espectro fantasmal sobre el cual se montan innumerables
campañas de prensa internacional.
Cuyos resultados fueron hasta ahora siempre
funcionales a los intereses estratégicos del Estado imperial
norteamericano, que ya concretó dos invasiones militares (Afganistán e
Irak) con la leyenda del terrorismo como justificativo y telón
de fondo.
Al margen de su extensa biografía, también
en gran parte construida por la
CIA, Osama recién ingresó a la fama
internacional tras la voladuras de las Torres Gemelas en Nueva
York, el
11 de septiembre de 2001
Sobre su figura se tejen todo tipo de
historias, de dudoso origen y siempre favorables al
ocultamiento de datos que lo vinculan al propio imperio que dice
combatir con la ayuda de Alá.
Los intelectuales y los periodistas
rentados se encargaron de construirle un "perfil" a tono con
los gustos consumistas de la opinión pública, y sin mostrar las redes
vinculantes de su biografía con la CIA y las políticas colonizadoras
de EEUU en el mundo árabe y musulmán.
El líder de Al Qaeda fue fabricado de
acuerdo a las necesidades del "nuevo enemigo", que el imperio
necesitaba mostrar a la sociedad después de los atentados del 11-S,
y que la inteligencia norteamericana utilizó para conseguir
consenso local e internacional a sus nuevas políticas de invasión
militar
Al margen de sus antecedentes (de los
cuales nos ocupamos en este informe) Osama representa una
innovación en el campo de la inteligencia militar americana.
Un producto acabado de la acción
psicológica mediática orientada a direccionar conducta colectiva
con fines políticos.
Este costado mediático de la "leyenda
Bin Laden" no fue suficientemente analizado o explorado por la
prensa alternativa ni por los intelectuales críticos, más
obsesionados por la figura "terrorista" de Bin Laden que por el uso
que hizo la
CIA de la estructura guerrillera que él comanda.
El uso mediático de la figura de
Osama por parte de la CIA, queda opacado por la psicosis de terror
montada masivamente a su alrededor.
Los expertos y analistas se concentran en
el Bin Laden "terrorista", y pierden de vista los manejos
mediáticos que se hacen con su imagen demonizada.
Tras el 11-S las "reapariciones"
periódicas de Osama fueron un clásico en la prensa internacional.
Sus modus operandi fueron siempre los
mismos.
Aparece, amenaza a Europa y a Estados
Unidos con la guerra santa, promete atentados, asesinatos en
masa con armas químicas y biológicas, y luego desaparece tan
misteriosamente como había llegado.
Su imagen, recreada hasta el cansancio por
las pantallas de TV., ya resulta tan "familiar" como la del Che o la
de Jesucristo.
Sus "apariciones" en videos de dudoso
origen, y en cadenas falsamente opositoras a EEUU como Al Jazzeera, siempre
generan pánico y estados de "alerta rojo" en EE.UU. y
en las metrópolis europeas.
El desarrollo secuencial de sus
apariciones tras el 11-S siempre obedecen a un mismo patrón.
Al Jazeera muestra los videos con sus
comunicados y amenazas, las cadenas estadounidenses y europeas los
difunden por todo el mundo, y la CIA -con el resto de los servicios de
inteligencia- anuncia todo tipo de catástrofes terroristas en
ciernes, principalmente en Estados Unidos o Europa.
Después sólo hay que "relacionar" la
explosión de las torres con la imagen terrorista de Bin Laden puesta
en la pantalla.
Ya no se necesita mostrar las huellas
sangrientas del terrorismo real.
La sola presencia del hombre del turbante
alcanza para producir los efectos psicológicos buscados.
La verificación material de los atentados,
es sustituida por el temor a los atentados producido por los
videos con la imagen de Osama.
Como el perro de Pavlov, los
norteamericanos y europeos segregan adrenalina y consumen
terrorismo condicionado, como si fuera verdadero.
A pesar de la recurrencia cíclica de
esta metodología operativa, nadie se preguntó en la prensa
internacional porqué esos atentados nunca se concretaron en EEUU y
en Europa.
Nadie observa ni analiza lo que ya resulta
una evidencia estadística.
Esa acción psicológica, desde el 11 S,
sirve a los Estados Unidos para generar consenso, interno e
internacional, para sus invasiones armadas por el mundo.
No hay datos precisos de la existencia
o de la muerte de Bin Laden.
Todavía nadie reveló como pudo escapar del
cerco militar y de los misiles en Afganistán.
Los videos difundidos por Al Jazeera son de
dudoso origen, y la mala calidad de su imagen y su audio no
permiten determinar su veracidad ni la fecha de su filmación.
No hay quien se interrogue como la CIA, con
sus infinitas redes de infiltración dentro del terrorismo islámico,
no lo haya podido detectar ni asesinar. Porqué Osama (al igual que
Saddam) desapareció sin dejar rastros, a pesar de que
oficialmente lo buscan noche y día todos los servcios de inteligencia
del mundo.
Esta falta de análisis estratégicos sobre
el uso mediático-terrorista de la imagen de Osama, no se
debe ni a la inocencia ni a la casualidad.
La tácita complicidad de la prensa
internacional con las operaciones de la CIA, es un hecho que se
revela en la dinámica de su propia estructura empresarial.
Sus intereses y negocios están asociados
-por medio de complejos
vasos comunicantes a las transnacionales y a los
megagrupos financieros que operan en Wall Stret y en el
Complejo militar-industrial.
Los grandes diarios, las grandes cadenas
televisivas de EE.UU. y de Europa, forman parte del exclusivo club de
las 500 multinacionales que se benefician de las conquistas
militares-capitalistas por todo el planeta.
La leyenda terrorista-mediática de
Bin Laden esta construida a la medida de la nueva lógica expansiva
del capitalismo transnacional.
Detrás de ese nuevo mito, Estados Unidos
desarrolla su estrategia de conquista militar en Asia, Africa,
América Latina y Medio Oriente.
Bin Laden -como ayer lo fue el comunismo
soviéticco- es el nuevo legitimador social de las políticas de
conquista militarista emergentes de la Nueva Doctrina de Seguridad
norteamericana.
El joven Osama
El padre de Osama Bin Laden, el jeque Muhamad Bin Ud Bin Laden, era
ingeniero y arquitecto, y según sus biógrafos, como simple campesino
dejó su provincia natal de Hadramut, en Yemen, a principios de los
años veinte, se instaló en Hedjaz (Arabia Saudita) en 1932, donde hizo
una cuantiosa fortuna.
Varias fuentes coinciden en que Osama Bin Laden nació en 1957,
en Riad, en un barrio llamado Al Malaz, lejano aún de "la
figura de ese hombre alto, delgado, de mirada fúnebre, nariz aguileña
y barba negra que ha comenzado a encanecer, y parece arrancada de una
vieja versión de las mil y una noches", como lo describe el periodista
argentino Walter Goobar.
Su madre, según muchos historiadores, no era la esposa favorita
de Muhamad Bin Laden, quien tuvo 54 hijos con 11 esposas. Osama, quien
aparentemente no era tampoco uno de los hijos favoritos del patriarca,
recibió una educación tradicional y acabó sus estudios secundarios en
un colegio de Jedda en 1973.
Osama recibió una educación esmerada en centros elitistas, como
el Victoria College de Alejandría, Egipto, donde estudian los hijos de
príncipes y jeques de todo Medio Oriente, y gozó de los lujos y
placeres de los jóvenes de su condición social.
Acompañado de sus numerosos hermanos y hermanastros, realizó viajes a
diversos lugares de Europa para recibir formación especializada,
aprender el idioma inglés o simplemente disfrutar de unas vacaciones a
lo príncipe.
El consorcio de las empresas de los Laden, floreció durante el "boom"
petrolero saudí de los años setenta y, gracias a sus contactos con la
monarquía, obtuvo la exclusividad de todas las obras de
restauración o de construcción de edificios religiosos.
Contratos que también se extendieron a varios países árabes.
Estos negocios al servicio del Estado y la fe del Islam otorgaron a
los Bin Laden gran respetabilidad, así como relaciones de
privilegio con el poder saudí, a partir de la estrecha amistad del
padre con el rey Faysal.
Osama se inició en la doctrina islámica en una madrasa (seminario
coránico) de Jeddah antes de estudiar ingeniería, gestión de empresas
y teología islámica en la Universidad Rey Abdulaziz de Jeddah, al
tiempo que participaba en la administración del grupo empresarial de
su familia.
Hacia 1979 concluyó sus estudios, y pasó a desarrollar una
actividad islámica militante, en un año crucial para el
despertar del Islam político en toda la región.
En febrero había triunfado la revolución Komeinista shiíta en Irán,
y el veinteañero Bin Laden, con el apoyo de su familia y de la casa
real saudí, decidió tomar parte en las brigadas internacionales
islámicas contra el "comunismo ateo".
El temor a la revolución iraní por un lado, y la URSS por otro,
impulsó a la monarquía de Arabia Saudita a pactar con EEUU, y uno
de los capítulos de ese arreglo consistió en una alianza estratégica
con la CIA para combatir a la Unión Soviética en Afganistán.
La cruzada islámica en Afganistán
A fines de la década del
70, los consorcios petroleros anglo-estadounidenses querían
apoderarse de los recursos energéticos y de los corredores de
oleoductos que salen de la cuenca del Mar Caspio.
Para lo cual el asentamiento militar y político en Afganistán
resultaba clave.
La estrategia de la CIA
y de la inteligencia militar se encuadraba formalmente en la
disputa por áreas de influencia que Estados Unidos y la Unión
Soviética mantuvieron durante toda la Guerra Fría.
Con la administración
Reagan-Bush, a principios de los 80, se incrementó la ayuda
encubierta y el suministro de armas a los mujaidines de la
resistencia afgana que quería expulsar a los soviéticos de su
territorio.
Dentro de ese objetivo
EEUU realizó un acuerdo secreto con el servicio de
inteligencia paquistaní (ISI) y con el de Arabia Saudita (
Istajbarat), conducido desde Riad por el príncipe Turki Al Faysal,
viejo amigo de la familia Laden.
La relación de la CIA
con grupos radicalizados de la jihad islámica se estableció
principalmente durante la gestión de Bush padre al frente de la CIA
durante las administraciones de Nixon y de Ford.
Bush padre, por entonces
vicepresidente de Reagan, mantenía una decisiva influencia sobre la
CIA (en ese momento comandada por William Casey)
y había sido el gestor principal de la
entrega de armas a Komeini a cambio de drogas y de prisioneros
norteamericanos durante el
Irangate.
La CIA infiltró los
cuadros combatientes islámicos utilizando de intermediario al
servicio de inteligencia paquistaní (ISI), que en la actualidad
sigue actuando de nexo entre los grupos terroristas que operan en
Asia, los Balcanes y Medio Oriente, principalmente la red Al Qaeda.
La invasión militar de
la URSS en Afganistán, en 1979, se produjo en respuesta a las
operaciones encubiertas que la CIA venía realizando con grupos
fundamentalistas para derrocar al régimen pro soviético en ese país.
La CIA, por intermedio
del servicio secreto de Pakistán intentaba convertir la jihad afgana
en una guerra de todos los estados musulmanes contra la Unión
Soviética.
En esta cruzada
anticomunista de Reagan-Bush en el Asia Central
también participaron de las
operaciones clandestinas otros servicios de inteligencia como
el británico y el Mossad israelí, que actuaban de enlace con el Medio
Oriente.
Investigaciones realizadas por el FBI y el
organismo antilavado Financial Crimes Enforcement Network por orden
del propio Congreso norteamericano, determinaron las conexiones
de esas operaciones con Salem Bin Laden (el padre de Bin Laden), el
empresario James R. Bath, y el Bank of Credit & Commerce (BBCI).
La investigación había revelado que los
sauditas estaban utilizando a Bath y al BCCI para realizar lavado
de dinero, tráfico de armas, y canalización de los fondos para las
operaciones encubiertas de la CIA en Asia y Centroamérica.
Además de manejar los sobornos a gobiernos y de administrar los
fondos de varios grupos terroristas islámicos.
En 1991, la revista Time describió a
Bath como un lobbista cuyas vinculaciones iban desde la Agencia
Central de Inteligencia (CIA), hasta contactos con Bush y la
administración republicana de Reagan.
Salem Bin Laden era socio de los Bush
en la compañía petrolera Arbusto Energy. Sociedad que, después de la
muerte misteriosa de su padre, continuó con Bin Laden hijo y su
familia.
Durante la ocupación
soviética de Afganistán, la CIA, bajo la dirección de William
Casey canalizó 6.000 millones de dólares para financiar y entrenar a
los rebeldes afganos.
Casey convenció al
Congreso norteamericano que proporcionara a los afganos los misiles
antiaéreos Stinger, que sirvieron para derribar los aviones y
helicópteros soviéticos, y luego, en la guerra de Afganistán del 2001,
fueron empleados por los talibanes contra los aviones y helicópteros
norteamericanos.
La administración Reagan-Bush calificó de
"combatientes de la libertad" a las fuerzas islámicas que le
servían de peones en el tablero del enfrentamiento global con la URSS.
Bin Laden hijo se introdujo en el
escenario afgano de la mano de los servicios secretos de Arabia
Saudita (el Istajbarat), de Pakistán (el ISI) y de Estados Unidos (la
CIA).
El bautismo guerrillero
Reclutado y entrenado por la CIA y el
Istajbarat, que dirigía desde Riad el príncipe Turki Al Faysal, desde
1980 el joven Osama Bin Laden tomó parte en la lucha contra los
soviéticos organizando campos de adiestramiento y de reclutamiento.
A su vez servía de nexo para la canalización de fondos y de
armas para la jihad islámica, procedentes de la red de droga y de
dinero negro centralizada en Arabia Saudita.
A partir de 1982 se estableció en Peshawar
donde puso en marcha la entidad Al Maktab ul-Khidamat Mujahideen, una
oficina de servicios a los mujaidines contratados para combatir contra
los soviéticos.
Con su cuartel general instalado en Peshawar, en donde se dictaban
clases de adoctrinamiento político y de estudio religioso, Bin
Laden estableció estrechos contactos con ramas islamistas nacionales,
como la Jihad Islámica egipcia Al Jihad Al Islami, y con
organizaciones de dimensión transnacional, como los Hermanos
Musulmanes, el histórico movimiento islamista fundado en Egipto en
1928.
De todo este conglomerado de mujaidines a
su mando, entre 12.000 y 20.000 hombres, y del contacto con grupos
integristas del exterior surgió en 1988 Al Qaeda (La Base),
convertida más tarde en la columna vertebral de los movimientos
terroristas islámicos que operan por cuenta de la CIA en Asia y Medio
Oriente.
Sin tomar parte casi en ningún combate,
según la mayoría de sus biógrafos, la función de Bin Laden consistió
en acrecentar la financiación encubierta estadounidense y saudita
con fondos procedentes del tráfico de opio y morfina, y el
reclutamiento de miles de voluntarios árabes de otras
nacionalidades, como uzbecos soviéticos, moros filipinos o uigures de
la región china de Xinjiang.
Unos 35 mil
extremistas musulmanes, provenientes de 40 países islámicos, se
sumaron a la lucha de Afganistán entre 1982 y 1992, entrenados y
financiados por la red encubierta del eje CIA-ISI-Arabia Saudita, y
teniendo a Bin Laden como uno de sus operadores centrales.
Según el periodista especializado, Walter
Goobar, de uno de los centros de reclutamiento de Bin Laden en
Brooklyn, los voluntartios pasaban a “La Granja”, nombre con
que se conocía en la jerga del espionaje a Camp Peary, un centro de
reclutamiento de la CIA en Virginia.
En “La Granja”, los reclutas musulmanes provenientes de todo el mundo
aprendieron las técnicas de sabotaje y de terrorismo dictadas
por oficiales y especialistas norteamericanos.
Entre sus "egresados" más famosos se cuenta
Ramzi Ahmed Yusuf, quien en la actualidad cumple condena a cadena
perpetua como principal implicado en el atentado contra las torres
gemelas el 11-S. Otros revistan en el presente como miembros del
estado mayor de la organización Al Qaeda fundada por Bin Laden.
Las pantallas y los
desplazamientos secretos de estas operaciones impedían que la mayoría
de los combatientes -salvo sus comandantes mayores- conocieran los
objetivos encubiertos que se montaban detrás de su causa
religiosa.
Bin Laden y los talibanes
El eje Al Qaeda-Talibán-Pakistán
emprendió la resistencia armada contra el ejército rojo desde las
montañas, y sus integrantes fueron presentados como "luchadores al
servicio de la libertad" por las habituales usinas mediáticas
internacionales de la CIA.
Esa guerra culminó con
el retiro de las fuerzas soviéticas en 1989.
En febrero de 1989 el ejército soviético,
resignado a no poder derrotar a los mujaidines y tras sufrir 15.000
bajas, culminó su retirada de Afganistán por decisión de Mijaíl
Gorbachov, quien quería a toda costa cerrar teatros de conflicto con
EEUU en un momento en que el imperio de la URSS atravesaba por una
crisis terminal.
No obstante, la
coalición islámica armada por la CIA no pudo derrocar al régimen pro
comunista hasta abril de 1992.
El presidente Mohamed
Najibulá abandonó el poder y, en septiembre del mismo año, se formó un
gobierno de coalición entre los grupos islámicos que habían
expulsado a los soviéticos.
Eso no supuso el fin de
la confrontación, ya que comenzaría una guerra civil entre las
facciones islámicas divididas por el reparto del poder, y
financiadas por la ex burocracia de la URSS por un lado, y por EEUU,
Inglaterra y Arabia Saudita por el otro.
En esa lucha
comenzó a gestarse el eje Talibán - Al Qaeda - Pakistán - Chechenia,
que con Bin Laden como estrella y estratega asumiría el control
militar y político de Afganistán en 1996.
El 26 de septiembre de 1996 las fuerzas
talibanes conquistaron la capital afgana, pusieron en fuga al
Gobierno de Rabbani, ahorcaron públicamente al ex presidente
procomunista Najibullah y sentaron los cimientos de un Estado
teocrático que el 26 de octubre de 1997 adoptó el nombre de
Emirato Islámico de Afganistán.
La lógica del proyecto teocrático de los
talibanes entró en contradicción con
los planes de EEUU para la región. El gobierno fundamentalista
intentó construir poder propio al margen de los intereses
económicos y geopolíticos de Estados Unidos y sus consorcios
petroleros.
El eje Talibán-Al
Qaeda-Pakistán-Chechenia se solidificó y fue clave para la
construcción del régimen islámico radicalizado que imperaba en
Afganistán desde 1996.
EE.UU. comenzó a
perder influencia sobre las redes islámicas que habían tomado
Afganistán en 1989 como base de despliegue para extender la guerra
santa a toda el Asia y Medio Oriente.
La CIA, con financiación
encubierta de la mafia rusa ligada a la droga y al contrabando
de armas, comenzó a entrenar a los grupos antitalibanes nucleados en
la Alianza del Norte.
Sin embargo, la Alianza
del Norte también fue
obra de los servicios
de inteligencia de Rusia y de los países que sostenían posiciones
contra el radicalismo talibán-checheno instalado en Kabul.
Mientras que Arabia
Saudita, Pakistán y Chechenia apoyaban y daban cobertura logística a
los talibanes; Irán, Rusia, India y cuatro repúblicas de Asia Central
-Kazajstán, Uzbekistán, Kirguizístán, TTajikistán- sostenían
abiertamente a la Alianza del Norte que intentaba derrocar al
gobierno de Kabul.
La administración
Clinton y el Pentágono se habían propuesto expulsar a la conexión
Talibán-Al Qaeda-Chechenia del control de Afganistán.
Su independencia de
poder y los planes propios que tenían para el mundo islámico,
los hacía inviables para la geopolítica de EEUU en la región.
De esta manera se
dividió y se rompió la coalición islámica que expulsó a los
soviéticos de Afganistán.
La CIA, que permanecía
infiltrada, tanto en la alianza del norte como en el régimen talibán,
por medio de la inteligencia pakistaní, comenzó a diseñar la operación
que culminaría con la invasión militar norteamericana a Afganistán
tras la voladura de las Torres Gemelas.
El gobierno
fundamentalista de los talibanes -con Bin Laden como virtual ministro
de Defensa- terminaría en el 2001 a causa de las múltiples operaciones
de la CIA sobre los enemigos internos y externos de los talibanes.
Y cuyo desenlace
principal fue el apoyo de Pakistán y de su estructura de
inteligencia a la invasión militar de EEUU a Afganistán, tras los
atentados del 11-S en Nueva York
La "oveja negra" de la CIA
Durante su reclutamiento por la CIA en la
guerra contra la URSS, las ideas de Bin Laden
pasaban por la refundación de un gran Estado islámico bajo la
consigna de que sus sagrados principios estaban amenazados por el
ateísmo soviético implantado en los países musulmanes.
Por distintas razones el
millonario saudí coincidía con la CIA y EEUU en un mismo objetivo:
derrotar y expulsar a los regímenes controlados por Moscú en los
territorios islámicos.
Tras la derrota
de la Unión Soviética en Afganistán esa sociedad entró en
contradicción.
Una parte de la jihad (caso del eje Talibán-Al Qaeda-Chechenia)
intentó construir poder propio al margen de los intereses
económicos y geopolíticos de Estados Unidos.
Después de la retirada soviética de
Afganistán, en 1989, Bin Laden no quiso participar de las disputas
entre los bandos afganos nucleados en la alianza del norte y el
gobierno de Kabul, y retornó a Arabia Saudita.
Desde allí coordinó el envío de veteranos
musulmanes a los Balcanes, Chechenia, Yemen y Sudán donde
estableció su propio banco: el Al-Shamal Islamic.
Durante la primera Guerra del Golfo, en
1991, se opuso al ingreso de Arabia saudita y condenó la intervención
norteamericana en Irak, pese a que por debajo sus contactos con las
redes extremistas manejadas por la CIA permanecían inalterables.
Los pactos de la monarquía saudí con EEUU
lo llevaron a radicalizar sus discursos antiamericanos
dirigidos a los vastos sectores islámicos que no coincidian con las
posturas del gobierno de Riad en la región del Medio Oriente.
Las actividades subversivas de Bin
Laden resultaron intolerables al régimen saudí, y en 1992, el que
fuera "combatiente de la libertad en representación del reino" tuvo
que abandonar el país antes de ser encarcelado.
Junto con unos cuantos centenares de sus
combatientes encontró acogida y se refugió en Sudán, donde, y desde
1989, gobernaba el régimen militar-islamista del general Umar al-Hasan
al-Bashir.
En ese país africano Bin Laden, endureció
su lenguaje antiimperialista, levantó el tono de sus amenazas
de guerra santa contra EEUU e Israel, y siguió conduciendo a
Al Qaeda con la cobertura de sus empresas legales funcionando por
todo el Medio Oriente.
Allí amplió los negocios que había abandonado en Arabia
Saudita, llegando a manejar 60 empresas y sociedades en los ramos de
la construcción, la industria química, la industria farmacéutica, la
máquina-herramienta, el montaje de equipos informáticos y el comercio
de productos agrícolas, con sucursales en diversos países, muchas
veces en paraísos fiscales.
El Gobierno sudanés le concedió las
licitaciones para una serie de importantes obras públicas.
Desde 1992, y hasta la guerra de Afganistán
los atentados de la red Al Qaeda a instalaciones de EEUU crecieron
junto con la leyenda de Bin Laden.
Este período conformó un capítulo negro e impreciso de su
relación con la CIA, mediatizada por las complejas redes y entramados
de las organizaciones que integran Al Qaeda.
Para los expertos nunca quedaron en claro
las posiciones "antinorteamericanas" de las red extremista comandada
por Bin Laden, cuyas fuentes de financiación siempre estuvieron
ligadas al dinero en negro de las armas y las drogas controlado por la
CIA.
Tras la concreción de numerosos atentados
por parte de Al Qaeda, la comunidad de inteligencia americana colocó
a su ex soldado en una lista negra, y la CIA confeccionó un
dossier de "buscado" con su foto en julio de 1993, luego de que
se le atribuyera el derribamiento de dos helicópteros y la muerte de
una docena de soldados de la Armada de Estados Unidos, en Mogadiscio,
utilizando misiles Stinger tierra-aire que le habían sido provistos
por los propios norteamericanos en Afganistán.
El 13 de noviembre de 1995 un coche bomba
estalló frente a la sede en Riad de los consejeros militares
destacados en la Guardia Nacional saudí y mató a siete personas, cinco
de ellas estadounidenses.
El 25 de junio de 1996, en otro atentado, un camión cisterna cargado
con más de una tonelada de dinamita estalló junto al edificio Al Jobar
de Dhahrán que servía de alojamiento de tropas norteamericanas,
causando 19 muertos y 300 heridos.
Ya con el mote de "oveja negra" de
la CIA sobre los hombros, Bin Laden huyó de su refugio en Sudán y se
instaló nuevamente en Afganistán, donde los talibanes conducían su
régimen teocrático con una débil oposición militar de la alianza del
norte financiada y entrenada por la inteligencia americana.
Desde ahí en más, tanto con la
administración de Clinton como con la de Bush hijo, fue señalado como
el "cerebro en las sombras" del gobierno Talibán.
La teoría del "doble juego"
En diciembre de 2000,el FBI y la CIA
advirtieron que Bin Laden podría estar maquinando una sangrienta
operación en suelo norteamericano.
Se incrementaron las medidas de seguridad y
se detuvo a sospechosos de pertenecer a Al Qaeda. En agosto de 2001 el
propio Bin Laden advirtió, a través de declaraciones al diario editado
en Londres Al Quds Al Arabi, de la inminencia de un ataque "muy,
muy grande, sin precedentes" contra Estados Unidos.
Las actividades subversivas
denunciadas consistían en la administración de campos de entrenamiento
de Al Qaeda en el extranjero, el reclutamiento de activistas en
Estados Unidos (muchos con capacitación técnica y científica) y la
compraventa de armas y explosivos en el mercado negro.
El FBI puso a Bin Laden en el primer lugar
de su lista de delincuentes más buscados y ofreció una
recompensa de cinco millones de dólares a quien aportara
información tendiente a su arresto, y el Departamento de Estado puso
en marcha el pedido de extradición a Afganistán.
Sin embargo, los expertos siempre hablaron
de una relación de "doble juego" que nunca se cortó entre el
eje Al Qaeda-CIA, la que seguiría mediatizada por el servicio de
inteligencia paquistaní.
Los EEUU y la CIA -de
acuerdo a informes de diferentes organismos oficiales que se suman al
del Congreso- repitieron en los Balcanes, a mediados del 90,
patrones calcados del Irangate y de las operaciones encubiertas
organizadas en
Afganistán durante la
guerra contra los soviéticos.
En esta fase la CIA y su
brazo de la inteligencia paquistaní estaban concentrados en planes
destinados a desestabilizar a los ex regímenes socialistas en los
Balcanes.
Tras la desaparición de
la Unión Soviética las redes del terrorismo islámico, incluída Al
Qaeda, se habían extendido por las ex repúblicas musulmanas que
integraban la URSS antes de su desintegración.
Los líderes
guerrilleros islámicos se convirtieron en jefes de bandas armadas que
luchaban entre sí por el control de los negocios turbios que giraban
alrededor de la droga y el tráfico de armas, controlados
secretamente por la CIA y la ex burocracia corrupta del imperio
soviético en los Balcanes.
En la mitad de la década del 90,
el Pentágono y Clinton desarrollaban una estrategia orientada a dos
objetivos:
derrocar la sociedad
Talibán-Al Qaeda en Afganistán, y expandir la guerrilla islámica hacia
las ex repúblicas soviéticas de los Balcanes.
El modelo del Irangate -utilizado
por Ollie North y los contras nicaragüenses durante la administración
Reagan- fue nuevamente implantado en los Balcanes de mitad de la
década del 90.
El aparato militar y de
inteligencia pakistaní volvió a servir de "mediador" entre la
CIA y las redes islámicas, particularmente con Al Qaeda, quien
seguía manteniendo relaciones secretas con la Agencia por medio de
esos canales.
Según Ralf Mutschke, del
área de Inteligencia Criminal de la INTERPOL, en un testimonio ante la
Comisión Judicial del Congreso,las organizaciones islámicas que
operaban en los Balcanes financiaban sus operaciones con dinero del
comercio internacional de heroína y con préstamos de países y
terroristas islámicos, entre ellos Osama Bin Laden.
En esa, y otras denuncias realizadas
por el bloque republicano en el Congreso norteamericano se quería
demostrar la complicidad de la administración Clinton con Al Qaeda y
otras organizaciones terroristas, que eran utilizadas para
desestabilizar a gobiernos de Europa del Este, particularmente al
régimen de Yugoslavia que finalmente fue bombardeada igual que
Afganistán.
El operativo de
conquista de los ex Balcanes soviéticos, preparó la invasión a
Yugoslavia, y conformó un enclave operativo estratégico en la
escalada hacia la toma militar de Afganistán.
O sea, que mientras Al Qaeda y Bin Laden
realizaban supuestos atentados contra Estados Unidos en Medio Oriente
y Asia, colaboraban con la CIA para el derrocamiento de gobiernos
"hostiles" a los objetivos imperiales de EEUU en los Balcanes.
La
otra versión
del 11-S
La operación terrorista del 11 de
septiembre, que preparó el justificativo para la invasión a
Afganistán, en la opinión de muchos estudiosos, pudo haber sido
posibilitada por una clásica operación de "doble juego" entre
la CIA, el servicio paquistaní y Al Qaeda.
Dice el profesor Michel Chossudovsky,
de la Universidad de Ottawa:
"Según el informe de inteligencia del
gobierno de India los perpetradores de los ataques del 11 de
septiembre tenían vínculos con el ISI paquistaní, el cual a su vez
tiene vínculos con agencias del gobierno estadunidense. Lo que esto
sugiere es que personas clave dentro de la institución de la
inteligencia militar estadounidense podrían haber sabido de los
contactos del ISI con el líder del grupo terrorista del 11 de
septiembre, Mohamed Atta, y no actuaron. Faltaría comprobar si esto
representa una patente complicidad de la administración Bush".
Un sector importante de
expertos en EEUU -apoyados por informes secretos de la comunidad de
inteligencia- creen que los atentados a las torres y al Pentágono
fueron producto de una "interna de la CIA".
Combinada posiblemente
con operaciones paralelas de la inteligencia paquistaní sobre
la "interna" del terrorismo islámico.
Los aviones que
impactaron contra las torres no habrían estado dirigidos a demolerlas,
sino a producir un daño en su estructura.
El derrumbe
accidental de las gigantescas moles por recalentamiento de los
materiales ferrosos de su estructura, desató un escándalo entre las
fuerzas de seguridad interna, sockeó a la sociedad estadounidense, y
generó un replanteo de la política de inteligencia del imperio.
Esa crisis dentro del
poder imperial -por extraña paradoja- le sirvió a los halcones para
diseñar la leyenda del nuevo "enemigo" de los Estados Unidos
y de la humanidad.
Y comenzaron las
acostumbradas "reapariciones" de Bin Laden
sembrando
terrorismo mediático desde las pantallas de los televisores.
Esto explicaría, entre otras otras cosas,
porque Bin Laden "nunca apareció" después de la conquista
militar de Afganistán.
Ni la CIA, ni el Mossad israelí, ni los servicios británicos con todas
sus redes de infiltración en los movimientos extremistas islámicos
pudieron dar con su cadáver o su paradero.
Y esto tiene una explicación:
un Bin Laden perpetuamente "desaparecido" y "buscado" les sirve para
justificar las futuras operaciones de invasión militar que los
halcones tienen planificadas para después de Irak.
En este contexto hay que interpretar las
nuevas apariciones terroristas de Al Qaeda en Irak, Turquía y
Arabia Saudita, acompañadas de los correspondientes videos
amenazantes de Bin Laden y sus lugartenientes por las pantallas
del canal Al Jazzeera.
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