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Ray Bradbury

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Cuentos completos de R Bradbury

. Biografía de Rigoberto Rodríguez
. Vida y obra de Ray Bradbury
. "Crónicas Marcianas"

Novelista, poeta y escritor de cuentos cortos, ensayos, obras de
teatro y guiones para cine y televisión, Ray Bradbury nació en Illinois el 22 de agosto de 1920.

Aunque comenzó a escribir historias a muy temprana edad, su reputación como escritor se estableció con la publicación de sus Crónicas Marcianas en 1950, un conjunto de historias cortas que además de ser considerada una de las mejores obras de ciencia ficción, también contiene una profunda crítica social. Muchas de las historias que componen este volumen fueron publicadas en revistas del género a finales de los años cuarenta.

Allí se describen los primeros intentos de los habitantes de la tierra para colonizar el planeta Marte y las dificultades con las que tropiezan debido a las especiales facultades de los gentiles marcianos, mientras que atrás, en la tierra, todo se prepara para una terrible y definitiva guerra nuclear.

Jorge Luis Borges, quien en 1955 escribió el prólogo para una edición de las Crónicas Marcianas, nos dice: "¿Qué ha hecho este hombre de Illinois, me pregunto al cerrar las páginas de su libro, para que episodios de la conquista de otro planeta me pueblen de terror y de soledad? ¿Cómo pueden tocarme estas fantasías, y de una manera tan íntima?"

A Bradbury se le puede considerar uno de los escritores con más influencia en los medios. En base a sus escritos se han hecho películas como:

  • It came from outer space (1952)

  • Fahrenheit 451 (1967)

  • The Picasso Summer y El hombre ilustrado (1969)

Además, Bradbury escribió el guión para algunas películas entre la que destaca: Moby Dick (1956).

Muchos de sus cuentos han sido dramatizados en populares seriales de radio y televisión, como lo son: Alfred Hitchcock Presenta, Cuentos del Futuro y La Dimensión Desconocida.

Es de hacer notar que los trabajos de Bradbury, a diferencia de los de la mayoría de otros escritores de ciencia-ficción, se destacan por su lírica, con más énfasis en el tono y el estilo, que en los detalles técnicos y científicos. Sus cohetes parecen hechos con fuegos artificiales, sus marcianos parecen fantasmas de halloween, y su paisaje extraterrestre es una versión del desierto del medio oeste norteamericano. Fue esa la razón por la que muchas revistas de la época, como la famosa "Historias extraordinarias", que dirigía John W. Campbell, rechazaran continuamente sus escritos.

Aún así, una obra llena de magia y poesía, como las Crónicas Marcianas, es uno de los libros que nadie debe permitirse no leer en el transcurso de una vida.

Otra obra importante en su bibliografía es el libro: Fahrenheit 451, publicado en 1953, donde se describe un hipotético futuro en el que la palabra escrita está prohibida. El título se refiere a la temperatura a la cual el papel entra en ignición.

Montag es un incendiario, su trabajo es quemar libros, cuyos dueños (un grupo de rebeldes, que resistiendo a un estado totalitario, memoriza volúmenes enteros de literatura y filosofía) son llevados a la cárcel o a manicomios. Pero Montag tiene inclinaciones poéticas, lo cual le traerá muchos problemas. Este libro es una advertencia contra la cultura mass-mediática que aún sigue dominando nuestra época.

En base a su libro Fahrenheit 451 se hizo una Ópera Rock, escrita por John Butcher

Ray Bradbury ha recibido importantes premios como:

  • Ciudadano del año de la ciudad de Los Angeles (1995)

  • El premio literario Bram Stoker (1989) en tres de sus categorías (Mejor obra de ficción, Mejor historia corta y Reconocimiento por toda una vida de trabajo).

  • El Premio Nebula (1988) como mejor escritor de Ciencia Ficción.

  • El Premio Salón de la Fama de la Ciencia Ficción (1970) por su relato "La tercera expedición".

  • El premio Benjamin Franklin (1954).

  • El premio Julio Verne (1984).

  • Recibió una mención al Oscar por un film animado acerca de la historia del vuelo, además de un Premio Emmy por la versión para televisión de "El árbol de las brujas" (el primer cuento para niños que trata el tema de la muerte).

  • Pero quizás el reconocimiento más inusual que se le ha hecho fue cuando un astronauta de las misiones Apollo bautizó una cráter lunar con el nombre de "Cráter Dandelion" en honor al libro de Bradbury: "Dandelion Wine".

Fuera del mundo literario Ray Bradbury hace también las veces de consultor. Fue él quien concibió la idea de la Nave Espacial Tierra para el EPCOT Center de Disney. Además, contribuyó con el concepto del paseo espacial Orbitrón para el Euro-Disney en Francia.

Su tía Neva, quien le leía los cuentos de Edgar Allan Poe cuando era niño, era conocida en el pueblo como "la loca de las calabazas". Ella llevaba al pequeño Ray todos los 31 de octubre, el día de las brujas, hacia el anochecer, a recoger las espigas para celebrar sus ritos mágicos y sus invocaciones a criaturas de otros mundos.

Con ella Bradbury vivió una de las dos noche más importantes de su vida: el estreno de la película FANTASÍA, de Walt Disney. Esa fecha solo se equipara en su memoria con la de la llegada del hombre a la luna.

Actualmente Ray Bradbury vive en California... y aún sigue escribiendo

Vida y Obra de Ray Bradbury - Dixon Moya Fuente Quinta Dimensión

Con sus 82 años, indudablemente Ray Bradbury es una de las mayores glorias vivientes dentro de la ciencia-ficción.
Este artículo ofrece, a modo de homenaje, un breve recorrido por la vida y la obra de este genial escritor.

En una tarde calurosa de principios de septiembre me encontré por primera vez con el hombre ilustrado. La verdad, no sabía que me había encontrado con ese hombre, ni siquiera recuerdo si era septiembre o fue en la tarde, la sensación de calor sí era cierta pero se debía más que a un fenómeno climático a las necesidades de mi edad adolescente. Tendría unos doce o trece años, época que parece un cruce de caminos, por las dudas, contradicciones y expectativas que se abren como un abanico de posibilidades, pero sí había algo definitivo e imprescindible en los jóvenes de mi edad, era conocer la anatomía y psicología de las mujeres, más lo primero debo aceptar

Educado de manera conservadora por un par de abuelos liberales, a esa edad jamás había visto una mujer desnuda, más allá de alguna fotografía borrosa o un dibujo en blanco y negro, en un libro escolar de biología o geografía (cuando incluían textos sobre tribus indígenas o africanas), pasaba por la pena de fingir entender los chistes de doble sentido que hacían los compañeros de mayor edad en el salón de clase. En semejante situación de ignorancia supina, sólo pensé en una fuente de información confiable y seria, "Playboy", la revista estadounidense creada para adultos.

Después de días de ahorro de la mesada diaria y ansiosa espera, protagonicé una de las escenas más graciosas y ridículas de mi vida. Con voz impostada, cambio de peinado, lentes prestados, compré la revista en una farmacia distante de casa, al mismo tiempo que unas historietas de Disney, con el fin de disimular la publicación pecaminosa. Evité la sonrisa maliciosa del empleado, quien se constituyó en cómplice al reconocer mi necesidad de ilustración en variados temas, pero cuando me entregó la revista, me pareció inconmensurable, demasiado grande para mis cálculos, así que antes de salir del establecimiento, ante la mirada escandalizada de una buena señora, oculté entre mi pantalón y la chaqueta impermeable la llave de los secretos femeninos. Sudoroso regresé a casa mostrando a todo el mundo las caras sonrientes del ratón Mickey y el pato Donald, llevaba la conciencia intranquila pero me encontraba dichoso.

Edgar Allan Poe Vida y Obra - Howard Phillips Lovecraft y El Necronomicon
 

 

Luego de superar el susto inicial de la gran verdad desplegada en el afiche central, de haber mirado y admirado, pasado y repasado las fotografías, en las que aparecían las formas tridimensionales en papel mate, en algún párrafo leí el nombre de un autor estadounidense reconocido, Ray Bradbury, pero en ese momento mi interés residía en las líneas, curvas, protuberancias y profundidades de la geografía femenina.

Sería algunos años más tarde, por casualidad en una edición posterior de la misma revista, cuando recién adulto seguía comprándola sin disfrazarme pero todavía con pudor, cuando mi curiosidad no sólo se centraba en los atractivos físicos de las mujeres, sino en las posibilidades que ofrecía la literatura, cuando por fin pude leer un cuento, firmado por ese desconocido ilustre, el señor Ray Bradbury, un hombre ilustre e ilustrado. No era un relato de ciencia ficción, se trataba de una historia de un amor contrariado, titulado "La historia de amor de Laurel y Hardy".

Con el paso de los años, empecé a interesarme en la ciencia ficción literaria, y la fantasía en general. Mientras realizaba una investigación bibliográfica para mi tesis de grado universitaria sobre tema trascendental, ajeno a lo literario, decidí descansar leyendo un libro para niños que llamó mi atención, "Cuentos de dinosaurios", escrito por el mismo Bradbury. Era curioso, el mismo hombre que apareció cuando siendo infante buscaba temas para adultos, volvía a surgir ahora cuando siendo mayor buscaba temas para niños.

Así que decidí indagar sobre la vida de aquel escritor. El hombre ilustrado nació en Illinois en 1920, un 22 de agosto con el nombre de Ray Douglas Bradbury, en medio de un verano durante esos años locos de baile y derroche, que sólo fueron el preludio de la Gran Depresión que le sorprendió cuando era muy joven, lo que en buena medida le impidió asistir a la universidad. Autodidacta de tiempo completo, ávido lector, trabajó en una emisora de radio narrando cuentos a los niños (luego se los escribiría), así como fue vendedor de periódicos, época en la cual era habitual huésped de las bibliotecas públicas, en donde se incrementó su amor por los libros de fantasía, especialmente por Julio Verne. Su familia se había radicado cerca de Los Angeles, ciudad que poseía el don de convertir en imágenes y sonidos las palabras, finalizando la década de los treinta algunas revistas empezaban a publicar historias cortas de su creación. Como por ejemplo, "Script", o "Imagination!", en donde fue publicado "el Dilema de Hollerbochen," (1938). En 1939, Bradbury  editó cuatro números de "Futuria Fantasia", con relatos de su autoría. La primera publicación paga de Bradbury fue  "Pendulum" en 1941. En 1942 Bradbury escribió "The Lake," historia que para algunos entendidos, definió el estilo que le haría famoso posteriormente.

El año de 1943 aparece como la fecha oficial de su carrera profesional como escritor, pues decide terminar su trabajo como vendedor en las esquinas y dedicarse de tiempo completo a escribir, ocupación más placentera pero igualmente riesgosa. En 1945 su breve relato "The Big Black and White Game"  fue seleccionada como la mejor historia corta en Estados Unidos. En 1947 Bradbury se casó con Marguerite "Maggie" McClure, con quien tiene cuatro hijas, ese mismo año publicó "Dark Carnival", primera recopilación de historias cortas. En 1950, escribió la obra que le hizo convertirse en autor reconocido internacionalmente, "Crónicas Marcianas", libro que le hizo exclamar a Borges: "Qué ha hecho este hombre de Illinois, me pregunto, al cerrar las páginas de su libro, para que episodios de la conquista de otro planeta me llenen de terror y de soledad" (2).

De esta forma nació su reputación como escritor de ciencia ficción, gracias a este libro que relata los intentos terrestres por conquistar y colonizar Marte, así como las reacciones de los habitantes del planeta rojo. Estas historias revelan algunos de los temas recurrentes de Bradbury, su posición contra el racismo y la xenofobia, el temor frente a los desarrollos tecnológicos, especialmente los bélicos, la nostalgia por la vida sencilla, y un no escondido terror frente a la muerte. Luego del éxito editorial de "Crónicas Marcianas", han seguido una serie de títulos, algunos en el género de la ciencia ficción como el tangencialmente mencionado "El Hombre Ilustrado" (1951), la famosa novela "Fahrenheit 451" (1953), todo un himno al libro como símbolo de libertad en contra de la censura tecnológica. La lista corre el riesgo de convertirse en interminable, así que prefiero agregarla como anexo final. Sobre "Fahrenheit 451", debe decirse que se escribió en una máquina alquilada, siendo publicada por entregas en "Playboy", revista que no sólo se ha dedicado a desnudar muchachas, sino a divulgar buena literatura.

Bradbury, ha sido un autor que ha explorado otros géneros como el teatro, la poesía o el ensayo, así como el relato realista. Algo en lo que seguramente coinciden, todos los lectores de este polígrafo, es que su prosa es plena de poesía, siempre rebosante de imágenes y metáforas. Debe destacarse su actividad en el cine y la televisión, algunas de sus novelas e historias cortas han sido llevadas a las dos pantallas, guionista en el cine de películas clásicas como "Moby Dick" (1956), dirigida por John Huston y protagonizada por Gregory Peck, o cintas pioneras de ciencia ficción como "It come from outer space" (1953), su novela emblemática "Fahrenheit 451" fue filmada por Francois Truffaut en 1966. Libretista de series fantásticas como "The twilight zone", incluso llegó a tener su propia serie, llamada "The Ray Bradbury Theatre" (1985), en la cual era el anfitrión y autor de las historias que se desarrollaban.

Casi tan extensa como su bibliografía, es la relación de premios y reconocimientos que este señor ha recibido. Sólo para mencionar algunos,  en 1995 a Ray Bradbury se le otorgó el Premio al Ciudadano del Año de la ciudad de Los Angeles.  Recibió el "Bram Stoker Award" en 1989. Obtuvo el "Grand Master Nebula Award" en 1988. La novela "Fahrenheit 451" ganó el "Prometheus Hall of Fame Award for  Best Classic Libertarian Science-Fiction Novel". En 1984 Bradbury recibió el "Grandmaster de Fantasía Gandalf Award" en 1980. Así como el "Balrog Award" en 1979 en la categoría de Poesía. Ganó el  "World Fantasy Award for Lifetime Achievement"  en 1977. El relato "Mars Is Heaven" fue incluido en "The Science Fiction Hall of Fame" en 1970  por  the Science Fiction Writers of America. Bradbury ganó  el "ASWA Award" en 1968 por el  "Mejor Artículo referido al espacio en una Revista americana en 1967", por su ensayo "An Impatient Gulliver Above Our  Roots," aparecido en la revista Life Magazine, (24 de noviembre de 1967). Ray Bradbury también recibió el Premio "Jules Verne"  en  1984, un premio "Emmy" por el guión televisivo de "The Halloween Tree."  E incluso fue nominado para el "Oscar" por su película animada "Icarus Montgolfier Wright", sobre la historia de la aviación.

Al ver la fotografía de Bradbury, se observa a un venerable caballero de pelo blanco, con mirada bonachona tras sus lentes, de sonrisa afable y picaresca, uno diría que se trata de un infante disfrazado de hombre mayor, opuesto a mi caso juvenil cuando intenté pasar por adulto. Es difícil imaginarse al chico que tenía constantes pesadillas, o al vendedor de periódicos en una esquina de Los Ángeles, ni siquiera al autor infatigable, que hoy, sesenta años más tarde de su decisión de convertirse en escritor, sigue desarrollando su oficio, estando más vigente que nunca. Hace poco, cumplió 82 años, plenos de vitalidad; en una nota titulada con buen humor: "Happy birthday to me!", hablaba de sus planes hacia el futuro, una película que se está filmando actualmente, la próxima versión cinematográfica de "Fahrenheit 451", y varios libros como es natural. Afirma con su eterna sonrisa que tiene proyectos para los siguientes veinte años, mientras tanto sigue viviendo con su amada esposa, sus cuatro hijas, ocho nietos y los infaltables gatos.

Personalmente, siempre le estaré agradecido pues aquella primera historia, sobre dos seres enamorados con nombres de comediantes estadounidenses, provocó algo que me ató a la literatura, me hizo llorar. Después, a través de todos estos años, ha dibujado cualquier tipo de expresiones en mi rostro cuando lo leo, generalmente de satisfacción.

Cuando uno puede llorar por la escritura, ajena o propia, se puede sentir muy feliz

Ray Bradbury: Rebelde con causa Fuente El Siglo, Santiago (30.08.1959), pp. 2-3

Una de las protestas más despiadadas y angustiosas, a la vez que más bellas y esperanzadas de la literatura actual en contra de "la bruma narcotizante del capitalismo", (como la llama Allen Ginsberg, otro rebelde) la hemos escuchado en los libros de Ray Bradbury, un norteamericano de Illinois, joven aún –nació en 1920– que empezó a escribir a los catorce años, cuando decidió continuar por su cuenta las aventuras de Tarzán que, por falta de dinero, no podía seguir adquiriendo.

Hasta ahora circulan en Chile tres de sus libros: Crónicas marcianas, El hombre ilustrado y Fahrenheit 451 editados dentro de una serie de la llamada "ciencia ficción". Pero sería absurdo encasillarlo dentro de determinada especialidad literaria, tan absurdo como considerar a Edgar Allan Poe –de quien Bradbury es, en muchos aspectos, el sucesor– simplemente un novelista policial o de aventuras.

Bradbury, como todo gran escritor, crea un mundo propio, maravilloso, de cohetes que parten hacia el espacio como gigantescas flores rojas, astronautas condenados a girar eternamente alrededor del sol, robots que terminan por reemplazar a sus dueños, casa que tienen vida propia. Todos estos elementos, descritos con una perfecta correspondencia entre colores, sonidos y perfumes –como lo pedía Baudelaire– con una extraordinaria riqueza de fulgurantes imágenes, que forman un estilo que nos hace observar con reticencia –por inevitable comparación– el seco naturalismo y la sequedad de prosa de editorial del Mercurio que caracteriza gran parte de la prosa chilena de estos días. Recordamos como ejemplares de una nueva manera de escribir, las alucinantes historias de Lluvia, Parque de juegos, o Calidoscopio.

Pero sería limitado considerar la obra de Bradbury como un mero regodeo estético, o la descripción del placer de vivir aventuras extraordinarias en mundos desconocidos. Hay en él una constante actitud crítica hacia las costumbres e instituciones de nuestra época, y en eso continua la tradición de maestros como Swift que creaba los reinos imaginarios de Liliput o Brobdignat, no para evadirse, sino para mostrar en ellos, trasladándolos los vicios de su tiempo.

Un personaje de un cuento de Bradbury –cientista que ha huido de los EE.UU. para no colaborar en la preparación de una guerra bacteriológica dice: "vivíamos en un barco negro alejándose de las costas de la cordura y la civilización haciendo sonar su negra sirena en medio de la noche, con millones de personas a bordo, dirigiéndose a la muerte, más allá de la orilla del mar y de la tierra, hacia la locura y el fuego radiactivo". Y este barco, esta sociedad, va así dirigida –parece señalar Bradbury– porque los héroes no son sino los banqueros o los gerentes, y porque los valores imperantes no son otros que los de mirar todo el día la televisión, o comprar automóviles para hacerse matar corriendo a toda velocidad. Y todos los que se atrevan a protestar esto serán tildados de "comunistas" (¿no pasa así entre nosotros?). Atacar a los comunistas será el pretextos para aplastar la imaginación, para terminar con quienes deseen dar mayor sentido y dignidad a la vida, rebelándose contra el cretinismo colectivo causado por la propaganda comercial –cuántos miles de compatriotas, señalamos de paso, llenan sus horas pensando qué es mejor, si la Pepsi o la Coca - Cola–. "Se prohibió hablar de política, acusando de comunista al que lo hiciera", dice un personaje de Crónicas Marcianas. Y en el cuento "La mezcladora de cemento", una mujer dice a Ettil, un marciano que no quiere ir al cine ni comprar automóviles; "Oiga, ¿sabe como quién habla usted? Como un comunista. Nadie aguanta aquí esa clase de charla, se lo aviso. Nuestro viejo sistemita no tiene nada de malo" Es el sistemita del capitalismo, que destruye la individualidad y crea una uniformidad mental que hace de los hombres participantes en un hormiguero, donde nadie piensa sino en lo señalado por la propaganda.

Especialmente notoria es la actitud crítica de Bradbury en su novela Fahrenheit 451 –ya traducida a varios idiomas, incluso al ruso– en el cuál se narra la rebelión de Guy Montag, un bombero encargado de quemar libros prohibidos. En esta novela Bradbury valientemente toma una posición "comprometida" frente a la literatura, poniéndose al servicio de una causa: la del amor hacia la vida simple frente al monstruoso y vacuo tecnicismo, y la locura de quienes la pueden hacer terminar llevándola a la guerra nuclear. En Fahrenheit 451 –temperatura a la cual se quema el papel– Bradbury describe una hipotética sociedad norteamericana de fines de este siglo, en la cual hay abundancia y riqueza, logradas esos sí, a costa de la miseria de los demás pueblos que rodean con un muro de odio a EE.UU. Se vive feliz (y el Estado virtualmente obliga a ser feliz), rodeados de comodidades (auto, televisión, refrigerador en todas las casas, como en esos films que hacen suspirar admirativamente a tantos de nuestros conciudadanos). Pero detrás de todo eso está la vacuidad de ser feliz como un dopado, adormecido por la estulticia de la propaganda y la educación. Se ha prohibido leer –en resumidas cuentas pensar por sí mismo– y en entre la multitud de zombies sólo quedan algunos inmunes: Guy Montag, el bombero que se niega a quemar más libros; Clarisse, una muchachita a quien se considera chiflada pues ama caminar y preguntar el por qué de las cosas, y algunos viejos profesores despojados de sus cátedras que vagabundean a orillas de las abandonadas líneas férreas, recordando con orgullo y nostalgia su libro preferido. Y todos asistiendo impotentes al espectáculo de cómo mientras las mayorías se dedican a mirar la televisión, los dirigentes sin escrúpulos las conducen hacia la guerra y la muerte. Sin embargo, los pocos disconformes serán quienes sobreviven al final de la novela, para tratar de empezar a crear un mundo mejor. Porque Bradbury no desespera, y aunque tampoco señala soluciones para problemas que plantea –no cae nunca en la agobiadora literatura didáctica– muestra sí, siempre, confianza en los humildes y los desposeídos –en los negros, los campesinos mexicanos de sus cuentos– y en quienes viven con una finalidad que está más allá de disfrutar del confort.

En estas notas, por supuesto, sólo nos hemos referido a algunos aspectos de la obra de Bradbury. Pero no podríamos terminar sin decir que este poeta sobrecogedor, este crítico despiadado de una sociedad que espiritualmente queda retrasada pese a todos pese a todos los avances técnicos –han contribuido a crear un futuro verdadero para el hombre, un futuro como el que soñaba Guy Montag, el bombero mientras lo perseguían: un mundo donde todos puedan despertar en las mañanas sin temor de la muerte radiactiva, para encontrar en el comedor de la casa simplemente –ni más ni menos– que un vaso de leche y una manzana

Crónicas Marcianas de Ray Bradbury

Argumento: Ray Bradbury en este libro, decidió acudir a Marte y comenzar a poblarlo como si de un colonizador se tratara. Crónicas Marcianas son una gradual, tranquila y soberbia aventura. Comienzan en 1999, y van acercándonos Marte a nuestra sociedad. Los terrícolas se acercan a colonizarlo y arrollarlo con sus virus y entonces "el entero planeta se convirtió en una barrosa pelota de béisbol descartada. Entonces, cuando estabas solo, vagando por los prados del espacio en mitad de tu camino hacia un lugar que no podías imaginar. Así que no fue inusual que los primeros hombres fueran pocos. El número fue creciendo de forma pareja en proporción al censo de los terrícolas que ya estaban en Marte. Había cierto consuelo en los números. Pero los primeros Solitarios tuvieron que saber soportar el estar solos..."

Significado:
Las "Crónicas marcianas" son un compendio de vivencias, de experiencias y de anhelos que todos hemos llegado a tener o a soñar en alguna ocasión con respecto al planeta rojo de nuestro sistema solar. La obra cuenta la historia de la colonización del planeta Marte y es un
notable ejemplo de la mala conciencia del norteamericano ante las matanzas de indios, siendo una hermosa crónica de la extinción de una refinada cultura bajo las botas de unos invasores bárbaros, encarnados por nosotros los terrestres. El Marte de Bradbury está descrito idealmente, con dulces anocheceres de primavera y cielos azules (qué contraste con el de Sardá, poblado de engendros capitidisminuidos) propios de una postal.

Biografía de Ray Bradbury:
Ray Bradbury, nacido en el estado de Illinois en 1920, es uno de los autores emblemáticos del género de ciencia ficción del siglo XX. A los 12 años ya era un lector infatigable y colaboraba en una emisora de radio narrando cuentos a los niños.Por haber nacido en el seno de una familia económicamente modesta, se quedó sin ir a la universidad. Su carrera como escritor se inauguró con unas historias cortas que enviaba a las revistas de su época. A sus diecinueve años, la revista Script publicaba uno de sus relatos por primera vez. Desde aquel momento comenzó a ocupar un espacio en distintas publicaciones para dar a conocer sus ejercicios de imaginación y fantasía.
En 1950, escribió la obra que le permitió salir del anonimato y convertirse en una voz literaria reconocida internacionalmente, Las Crónicas Marcianas.
Le siguieron muchos títulos que tuvieron mayor o menor repercusión y que le consolidaron como un genio de la ciencia ficción. Contamos entre ellos El hombre ilustrado, Fahrenheit 451 llevada al cine por François Truffaut, El vino del estío, La feria de las tinieblas, El árbol de las brujas, La muerte es un asunto solitario,... También hizo numerosas incursiones en otros campos de la producción literaria. En 1963 aparecieron recopiladas bajo el título de The Anthem Sprinters, todas sus obras teatrales. Así mismo fue guionista de cine en la película Moby Dick y el creador del personaje de Tarzán. Ray Bradbury, casado y con cuatro hijas, es un ferviente admirador de Julio Verne, y ha declarado en numerosas ocasiones haber llorado de emoción en el momento en el que el hombre pisó la luna.

Qué opinan otros:
Jorge Luis Borges, quien en 1955 escribió el prólogo para una edición de las Crónicas Marcianas, nos dice: "¿Qué ha hecho este hombre de Illinois, me pregunto al cerrar las páginas de su libro, para que episodios de la conquista de otro planeta me pueblen de terror y de soledad? ¿Cómo pueden tocarme estas fantasías, y de una manera tan íntima?"

Cuentos de crónicas marcianas:
http://www.fortunecity.es/poetas/relatos/166/Cuentos/Cronicas.htm

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