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Fuente
Carrizo Pacheco
Cuando en 1880 Ángel Cadícamo, de 25 años; su esposa:
Hortensia Luzzi, de 21, y Antonio - el primogénito, de 4 - arribaron
a Buenos Aires procedentes de San Demetrio Corone - Cosenza, Italia
-, la Argentina estaba viviendo, en los comienzos de la llamada
"etapa modernista", la transición presidencial entre Nicolás
Avellaneda y Julio A. Roca, quien el 12 de octubre de ese año asumió
el ejercicio de su primer mandato.
Tras habitar un tiempo en la ciudad, la familia
Cadícamo - con su nuevo retoño: María Laura - decide emigrar al
pueblo bonaerense de Gral. Rodríguez, en donde Ángel se emplea como
mayordomo de estancia. Allí, durante los cuatro años siguientes
nacieron José María y dos criaturas más que fallecieron poco después
del alumbramiento. Luego se mudaron al vecino pueblo de Luján, donde
el jefe de familia esta vez monta una pequeña empresa encargada de
delimitar con alambrado los terrenos de la zona. Permanecieron cinco
años en aquella localidad religiosa, en el transcurso de los cuales
los Cadícamo trajeron al mundo tres niñas más: María Adela, Amalia
Rosalía y Herminia Verónica.
La numerosa familia retorna al citado pueblo de General Martín Rodríguez; más precisamente, a la estancia de los Maireles donde don Ángel vuelve a desempeñarse como mayordomo. Fue en esa hacienda donde a las 8 de la mañana del 15 de julio de 1900 (año final del siglo XIX), nació DOMINGO ENRIQUE CADÍCAMO, décimo y último hijo del trabajador matrimonio italiano, bautizado en la iglesia Nuestra Sra. del Carmen, patrona del pueblo.
Aproximadamente en 1905 regresan a Luján y se
asientan en una casona que compran en la zona céntrica.
El pequeño Domingo aprendió a leer con sus hermanas
María Adela y Herminia Verónica; ventaja que le significó entrar
directamente al segundo grado del colegio de los Hermanos Maristas
En 1910, cuando la patria cumplía su primer siglo, la
familia Cadícamo se mudó al barrio de Flores, entre los grandiosos
festejos encabezados por el presidente José Figueroa Alcorta y la
Infanta española Isabel de Borbón.
Domingo (por entonces, lógicamente, era llamado por
su primer nombre) completó sus estudios primarios en las escuelas
Saturnino Segurola y General Urquiza - ambas de Flores -. Luego
cursó el nivel medio en el Colegio Nacional Mariano Moreno.
En 1919 comenzó a desempeñarse como escribiente en el
Archivo del Consejo Nacional de Educación. Allí entabló amistad con
Leopoldo Lugones, Héctor Pedro Blomberg y Enrique Banchs, entre
otros consagrados hombres de letras. Quien trabajaba en un
escritorio vecino al suyo era Pablo Suero, un dramaturgo y crítico
teatral cuyo nombre, más allá de su obra, ganó repercusión tanguera
por haber sido el primero en incentivar al protagonista de esta
reseña para que continuara en la senda de la poesía popular, luego
de que éste le diera a leer alrededor de 1920 una letra intitulada
Pompas, la misma que cuatro años después se convirtió en su famoso
tango inicial, con música adaptada por el pianista Roberto Emilio
Goyeneche y que fue estrenado por Carlos Gardel, quien lo plasmó en
dos versiones discográficas: una registrada en Barcelona, el 27 de
diciembre de 1925, y la otra en Buenos Aires, el 23 de septiembre de
1927. En menos de ocho años, "El Zorzal" llegó a grabarle a Cadícamo
un total de 23 temas.
Como dato curioso vale acotar que Goyeneche falleció
poco antes de la primera grabación, el 22 de abril de 1925, motivo
por el cual el poeta decidió cambiar el título de Pompas (indeseable
coincidencia relacionada con las pompas fúnebres), por el de Pompas
de jabón.
Don Angel tampoco llegó a oír el primer tango de su
hijo, puesto que falleció en 1923 como consecuencia de un
desgraciado accidente de tránsito.
El puntapié inicial de la colaboración autoral entre
Cadícamo y Juan Carlos Cobián - Vení, vení -, data de 1928, año en
que el primero viaja a Europa a bordo del vapor Conte Rosso.
Luego de seis meses de estadía en Barcelona y París -
ciudad, ésta última, en donde asiste al debut de Gardel en el
cabaret Florida -, regresa a Buenos Aires y al poco tiempo renuncia
a su trabajo puesto que, como cuenta en sus memorias, debido a sus
derechos de autor: "ganaba por semana cuatro veces más de lo que
cobraba mensualmente en el Archivo", (recordemos que por aquel
entonces ya tenía más de 50 temas grabados, entre los cuales
sobresalen verdaderos sucesos como Aquellas farras, Che Bartolo,
Compadrón, Che, papusa, oí...! o Ramona).
A fines de noviembre de 1930 se embarca nuevamente
hacia Europa, esta vez, en el Gral. Osorio, un flamante navío de
bandera alemana. Su viaje contó con la presencia pasatista de una
compañía teatral que se presentaría en Madrid con una obra escrita y
dirigida por José González Castillo, Bayón Herrera y Manuel Romero.
Entre su elenco se hallaban: Sofía Bozán, Pedro Quartucci y María
Esther Gamas. También iban a bordo Gerardo Mattos Rodríguez, Cátulo
Castillo y Roberto Maida.
Meses más tarde, Enrique vuelve a Buenos Aires donde continúa creando éxito tras éxito: La casita de mis viejos, Cuando miran tus ojos, La novia ausente, etcétera; además, sin abandonar el teatro, se inicia como cineasta (ver: "Un autor impresionante"). |
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En 1937 llegó a Río de Janeiro acompañado por "El Oriental" José Razzano y Charlo, quien tenía programadas una serie de presentaciones en el Casino de Urca y Radio Tupí, en las cuales, entre tango y tango, el poeta recitaría sus glosas. En ese viaje nació Ave de paso (de Cadícamo y Charlo). A fines del ese mismo año, con su inseparable amigo y colaborador Juan Carlos Cobián emprende un viaje hacia Nueva York. Allí permanecieron durante más de un año, haciendo historia en los más extraordinarios registros de la bohemia norteamericana.
A su regreso, ante la insistencia de sus colegas,
formó parte del directorio de SADAIC durante períodos presididos
respectivamente por Canaro y Lomuto, entre los años 40 y 45.
Su madre fallece en 1942 - a los 83 años - en su
departamento de Camacuá 25 - Flores -.
En cuanto a su labor teatral, tanguística,
cinematográfica y literaria, prefiero explayarme en párrafos
subtitulados que el lector podrá consultar más adelante; de todos
modos, no puedo dejar de referirme en esta primera parte sobre
aquellas actividades artísticas que, por estar a la vez ligadas con
su vida privada, adquieren una importancia sustancial. Tal es el
caso del filme La historia del tango (ver Su incursión
cinematográfica). Durante su rodaje le llamó la atención una
señorita que intervenía en una escena (aún repetida cada vez que el
documental tanguístico la requiere como fiel muestrario de su
danza), bailando un tango junto a Tito Lusiardo. El destino quiso
que a comienzos del 50, Enrique acompañara a su amigo Miguel Juárez
Celman - nieto del ex mandatario - a la escuela de danzas de Otto
Werber. "En este vivero de bailarinas (...) descubro aquel rostro
que un año atrás me había atraído extrañamente (...) De una sola
mirada pude abarcar de cerca su luminosa juventud..." , diría más
tarde el poeta, refiriéndose a Nelly Ricciar (luego integrante de la
pareja de danzas Nelly-Nelson) con quien mantuvo un extenso noviazgo
que en 1961 desembocó en matrimonio. Pero no es válido continuar sin
antes dar cuentas de al menos dos acontecimientos importantes en la
vida de Cadícamo, sucedidos en la década del 50; me estoy refiriendo
al fallecimiento de Juan Carlos Cobián - acaecido el 10 de diciembre
de 1953 -, y a su 4º recorrido por el viejo continente - a
principios del 54 -. Volviendo al enlace, pocos meses después (mayo
del 62) partieron hacia una maravillosa luna de miel donde durante
más de un año recorrieron los principales países europeos.
Ya en Buenos Aires, al poco tiempo nació Mónica
María, única hija del matrimonio, sobre la que su padre solía decir
orgulloso: "Ella es mi mejor tango".
En julio de 1978, Cadícamo partió rumbo a Japón para
cumplir un cometido como representante de SADAIC. No bien retornó,
voló hacia Estados Unidos exclusivamente para comprarle a su adorada
Mónica un moderno componente musical; una anécdota que lo pinta de
cuerpo entero. Pocos meses más tarde partieron los tres hacia Nueva
York, Orlando y otras ciudades norteamericanas.
El siguiente viaje en familia fue en 1986 cuando
arribaron a Tokio, donde Mónica - quien un par de años atrás se
había iniciado como cantante en Michelángelo - fue contratada por
dos meses en el concert de un lujoso hotel, con el acompañamiento
del cuarteto de Omar Valente.
Siete años después, en mayo de 1993, Mónica se casó
con Salvador Azerrad, ex jugador de Racing Club. Como bien se dijo
en una nota periodística, con ese matrimonio se unieron
simbólicamente dos grandes pasiones argentinas: el Tango y el
Fútbol.
Cadícamo vivió sus últimos años con una salud de
hierro que le permitió desempeñar una actividad intelectual lúcida y
dinámica, mediante la cual continuó impulsando proyectos hacia el
futuro, a la vez que rememoraba los ayeres lejanos, haciéndolos
trascender desde la enorme importancia de sus fieles testimonios.
"No es cierto eso de que todo tiempo pasado fue mejor. Hoy la
ciudad, la vida, son mejores que antes", dijo una vez, tratando de
hacernos conformar con el cautiverio al que nos somete la inquieta
modernidad. Sin embargo, él sabía, como nosotros presentimos, que
aquella belle époque jamás podrá ser ni siquiera imitada
artificialmente por los avances o retrocesos de la ciencia
tecnológica.
El 19 de octubre de 1999 a raíz de una
descompensación renal tuvo que ser internado en la clínica
Bazterrica por un par de días, lo que le impidió asistir al homenaje
que esa misma noche se le realizó en el Teatro Cervantes. En sus
previos 99 años sólo había sido hospitalizado en dos ocasiones (1908
y 1950) por el mismo motivo - operación de hernia -. El 25 de
octubre volvió a ser internado, esta vez en la Fundación Favaloro,
donde permaneció hasta el 14 de noviembre, retornando doce días más
tarde. Allí se ocupó de sus quehaceres artísticos, como por ejemplo,
el disco Cadícamo 2000, en donde reunió algunos de sus tangos
inéditos.
A las 10 y 30 de la mañana del 3 de diciembre, su
corazón, que llegó a latir en 100 años diferentes, se detuvo tras
36.300 días de marcha. Lo que no pudo ni podrá detenerse es su
legado creativo.
Cada partícula de Buenos Aires se expresa mediante
sus tangos reflectores de nuestra más pura esencia. Cada uno de
ellos, como certeras pinceladas retratistas, nos hacen el honor de
condensarnos en su bien ganada inmortalidad.
II - UN AUTOR IMPRESIONANTE:
Escribir solamente cada uno de los más de 800 títulos
que forman parte del listado general que he confeccionado en base a
las canciones de Enrique Cadícamo, me llevaría varias páginas. No
nos olvidemos de que estamos hablando del poeta más prolífico del
tango. Son tantas las canciones (y, lo que es más importante aún,
son tantos los éxitos y tan alto el nivel general de calidad
aplicado a una múltiple disgregación de caminos argumentales), que
de haber sido escritas por cuatro o cinco autores, en lugar del
único e irrepetible Cadícamo, hoy en el más selecto podio del tango
tendríamos a tres o cuatro glorias más, sin que la cantidad de
clásicos se vea por esto incrementada en lo más mínimo.
Cadícamo, dotado de un talento que lo acompañó
permanentemente como un ángel guardián, ha dominado a su antojo los
caprichos del arte. Para dar un pantallazo de su cancionero, a
continuación me limitaré a indicar los nombres de algunos de sus
colaboradores musicales, seguidos de una parte de los títulos
resultantes de las respectivas asociaciones artísticas. (Los temas
que no sean tangos serán señalizados, luego del año, con estas
iniciales: C1 = Candombe / C2 = Corrido / M = Milonga / P = Polka /
V = Vals )
Roberto E. Goyeneche: Pompas de jabón (1924) y Yo te
perdono (1925). Fausto Frontera: Puesta de sol (1926), Tradición
(1927), Callejera (1929), ¡Qué torcido andás Julián! (1930) y
Cortando camino (1930). Julio De Caro: Tu promesa (1926), Ja... ja...
ja... (1939), No me pidas la "exclusiva" (1940), El candombe (1942)
y Un dilema (1942). Roberto Firpo: Aquellas farras (1927). Luis
Visca: Compadrón (1927), Muñeca brava (1928), Fanfarrón (1928) y
Barajando recuerdos (1936). Rodolfo Sciammarella: Che Bartolo
(1927), Dos en uno (1928) y Vieja recova (1930). Gerardo Mattos
Rodríguez: Che, papusa, oí...! (1927). Anselmo Aieta: Muñeca (1927).
Mario Melfi: París noctuno (1928) y Una madre (1955). R. Fugazot y
L. Demare: Pa' mí es igual (1931). Pedro Laurenz: Berretín (1928),
Mascarita (1940) e Improvisando (1941). Mabel Wayne: En una aldea de
España (1928 - V), Ramona (1928 - V) y Chiquita (1929 - V). Rafael
Iriarte: Telaraña (1926 c/ Toranzo) y La reina del tango (1928).
Charlo: Lindo tipo de varón (1928), Ave de paso (1936), Viejas
alegrías (1937) No hay tierra como la mía (1939 - M) y Rondando tu
esquina (1945). Agustín Bardi: Nunca tuvo novio (1928), Se han
sentado las carretas (1931), Sin hilo en el carretel (1931) y Se lo
llevaron (1937). José Luis Padula: Veinticinco de mayo (1928), Noche
de estrellas (1931) y Brindemos compañeros (1934). Rogelio Ferreyra:
Pituca (1930). Juan Carlos Cobián: La casita de mis viejos (1931),
Almita herida (1931), Hambre (1931), Shusheta (1934), Nostalgias
(1935), El cantor de Buenos Aires (1936), Niebla del Riachuelo
(1937), Los mareados (1942), Rubí (1944), A pan y agua (1945) y
Carnavales de mi vida (1951). Guillermo Barbieri: Cruz de palo
(1929), Anclao en París (1931), La novia ausente (1932), Olvidao (1932)
y El que atrasó el reloj (1933) Salvador Merico: De todo te olvidas
(1929). Dúo Magaldi-Noda: Del pasado (1929), Tormenta (1929) y Se
fue la pobre viejita (1930). Francisco Bohígas: Robustiano (1929).
Antonio Buglione: Sentimiento malevo (1929). Pedro Maffia: La biaba
de un beso (1930). Enrique Saborido: Baquiano pa' elegir
(1930).Julio César Sanders: Yo tan sólo 20 años tenía (1930 - V) y
Luna de arrabal (1932 - V). José María Aguilar: Cuando miran tus
ojos (1931 - V) y Al mundo le falta un tornillo (1932). Rosita
Quiroga: Apología tanguera (1933 - M). Juan D'Arienzo: Brumas (1933)
y Si la llegaran a ver (1943). Roberto Radrizzani: El llorón (1933 -
M). Eduardo Pereyra: Madame Ivonne (1933). Enrique Delfino:
Santa milonguita (1933). Eduardo Arolas (póstumo): Café de Barracas
(1938). Eduardo Bonessi: Desvelo (1938). Manuel Buzón: Mano brava.
(1938 - M). José Tinelli: Por la vuelta (1938). Enrique Rodríguez:
Tengo mil novias (1938), Son cosas del bandoneón (1939), Amigos de
ayer (1942) y Lagrimitas de mi corazón (1947). Mariano Mores: A
quién le puede importar (1939) y Copas, amigas y besos (1944).
Rafael Rossi: Cuando tallan los recuerdos (1939). Juan C. Howard:
Melodía oriental (1940, c/ Zerrillo), Hoy es tarde (1956) y Trovador
mazorquero (1955 - V). Ricado Tanturi: Pocas palabras (1941), A otra
cosa che pebeta (1943) y Sollozo de bandoneón (1944). Osmar Maderna:
Roug (1941). Rafael Canaro: Tango de la medianoche (1941). Angel
D'Agostino: Tres esquinas (1941, c/ Attadía), Dice un refrán (1942),
El Morocho y el Oriental (1945 - M), Bar Rosendo (1962) y Mi
chiquita (1963). Aníbal Troilo: Pa' que bailen los muchachos (1942),
Garúa (1943) y Naipe (1944). Antonio Polito: En lo de Laura (1943 -
M). Alberto Suárez Villanueva: La luz de de un fósforo (1943).
Carlos Marcucci: Aquí me pongo a cantar (1944). Osvaldo Pugliese:
Igual que una sombra. (1944). Francisco Lomuto: Me llaman el
solitario (1945). Ciriaco Ortíz: Otros tiempos y otros hombres
(1945). José Razzano: Juana Rebenque (1946) y Pociano Estrella
(1948). Roberto Rufino: Carpeta (1956). Lucio Demare: La calle sin
sueño (1959). Luis Stazo: Orgullo tanguero (1959). Sebastián Piana:
Melancólico gotán (1988). Daniel Melingo: LLovizna, Mano cruel,
Música beat, Viajando, Luna de arrabal y Siga cochero (versos de
Cadícamo que Melingo convirtió en tangos. Fueron incluidos en su C.D.
Ufa! - 2000 -)
Erróneamente muchos piensan que su labor como
compositor de melodías comenzó en 1941 con el famoso tango El
cuarteador - que por exceso de modestia firmó como Rosendo Luna -.
Lo cierto es que ya en 1928 encontramos tangos de Cadícamo en letra
y música, que fueron grabados por grandes orquestas y cantores de la
época - Roberto Firpo, Francisco Canaro, Ignacio Corsini, Charlo,
etcétera -. Ahora pasaré a mencionar algunas de las más de 200
letras a las que le adaptó él mismo su exquisita música:
Temas firmados sin seudónimo musical: Chanta cuatro
(1928), Gallo viejo (1928), El último guapo (1931), Penita de amor
(1936, tonada), A mí no me hablen de penas (1940), Solo de bandoneón
(1952), Morenita mía (1955), A Carlos Gardel (1957), Adiós
Chantecler (1958), Cafetín de mi arrabal (1966) Humo de tabaco
(1977), La pelea (1977) Sagrada querencia (1988), Boleta (1993) Los
compadritos (1993), Tango de ayer (1993), Tango de lengue (1993),
Bar nocturno (1996), En un andén lejano (1996), Fotógrafo de plaza
(1996) Estación Tango (1997), Recordarás (1998), El centauro (1999),
Solamente para negros (1999 - C1), etcétera. Como Yino Luzzi (seud.):
Camila abrió la puerta...! (1940 - P), Pobre novio (1940 - C2),
Ritmo, vino y amor (1940 - V), etcétera. Bajo el seudónimo musical
Rosendo Luna: El cuarteador (1941), Orquesta típica (1941), Tic -
tac (1941), Llora vida mía (1942), Por las calles de la vida (1942),
Tres amigos (1942), El trompito (1943), Tango gris (1943), Boedo y
San Juan (1944), Palais de glace (1944), No vendrá (1945), Pasado
florido (1945), Vamos... Zaino...! (1945), etcétera. Como Bow Ralph
(seud.): Al llorar... al reír... al besar (1943 - V), Macumba (1943
- C1), etcétera.
DISCOS QUE CONTIENEN EXCLUSIVAMENTE CANCIONES DE
CADÍCAMO:
* Los 14 de Cobián y Cadícamo (1969, Fermata): L. P.
ideado y producido por Ben Molar. Orquesta de Alberto Di Paulo
acompañando a varios cantantes, entre ellos: Diana Mora y Julián
Rosales.
* Enrique Cadícamo, Poeta de Buenos Aires (1973,
RCA): intérpretes varios.
* El poeta y el cantor (1986 y 2000, RCA): tangos de
Cadícamo en la voz de Roberto Goyeneche. Contiene diálogos entre
ambos.
* Gardel interpreta a Cadícamo Vol. I y II (1987, EMI):
en el 97 fue reeditado en C.D. - contiene los 23 geniales temas que
le grabó "Carlitos"-.
* Tributo a Cobián & Cadícamo (1994, Melopea):
intérpretes varios.
* Los Poetas del Tango Vol. I : Enrique Cadícamo
(1995, Diapasón): intérpretes varios.
* Doce tangos argentinos para bailar (1995, Melopea):
instrumentales de Cadícamo inéditos. Fue reeditado en Suiza (para
toda Europa), Japón y Brasil.
* Nebbia canta Cadícamo (1995, Melopea): Litto Nebbia
interpreta letras inéditas que el poeta le adaptó a olvidados tangos
de Cobián.
* Tangos de lengue (1995, Melopea): Adriana Varela
interpreta parte de los sensacionales tangos inéditos de Cadícamo.
* Las voces de Cadícamo (1995, Melopea): intérpretes
varios.
* Los Poetas Clásicos argentinos Vol. I: E. Cadícamo
(1996, EMI / Rev. Noticias): intérpretes varios.
* Homenaje a los Poetas del Tango: E. Cadícamo (1996,
El bandoneón - Suiza -): intérpretes varios.
* Dance Tango to Cadícamo's music (1997, Melopea):
instrumentales inéditos. Edición internacional.
* Anclao en el Tango. Homenaje en vida (1997,
Europhone): Mónica Cadícamo y Horacio Ravera cantan sus tangos y
dialogan con él.
* Los tangos de Enrique Cadícamo (2000, Sony Music,
C.D. doble): intérprtes varios.
* Cadícamo 2000 (2000, Tango City): inéditos
instrumentales. Dirección musical: Gabriel Senanes.
S U S L I B R O S :
A continuación mencionaré cronológicamente cada uno
de sus libros con una síntesis de sus respectivas referencias:
* 1926 - Canciones grises: grandioso poemario inicial
que se ubica dentro de la corriente literaria modernista. No posee
prólogo. Fue elogiado, entre otros, por prestigiosos escritores como
Leopoldo Lugones y Enrique Banchs. Su única impresión fue realizada
por la editorial Porter. Lamentablemente Cadícamo decidió no volver
a reeditarlo.
* 1940 - La Luna del bajo fondo: poemario con
prólogos de Juan José de Soiza Reilly, Carlos de la Púa y Cátulo
Castillo. Ediciones: 15 de noviembre (1940), Ángulo (1946), Freeland
(1964), Fraterna (1985) y Corregidor (1994, dentro de Los poemas
bajos, libro que reúne todos los poemarios de Cadícamo, salvo el
primero).
* 1945 - Viento que lleva y trae: poemario dedicado a
recuperar una buena parte de la historia primigenia del tango. Fue
prologado por Nicolás Olivari y Cátulo Castillo. Ediciones: Fermata
(1945), Peña Lillo (1964), Fraterna (1983) y Corregidor (1994,
dentro de Los poemas bajos). Cada una de estas ediciones ha sido
corregida.
* 1969 - Café de camareras: novela ambientada en la
Boca, a comienzos del siglo XX, cuando los cafés que tenían como
epicentro a la hoy mítica esquina de Suárez y Necochea,
propagaban tangos puros ejecutados por los pioneros del género.
Prólogo de César Tiempo. Ediciones: Acleón (1969), Sudamericana
(1973) y Corregidor (1993).
* 1972 - Juan Carlos Cobián: biografía novelada sobre
la vida del "Chopin del Tango". Prólogo de Cátulo Castillo y Nicolás
Cócaro. Ediciones: SADAIC (1972: El desconocido J. C. Cobián), Rueda
(1976) y Corregidor (1989).
* 1975 - La historia del tango en París: recopilación
histórica de una época parisina marcada por el tango, de la que
Cadícamo fue testigo privilegiado. Prólogo de Cátulo Castillo.
Editado por Corregidor en 1975.
* 1977 - Los inquilinos de la noche: poemario que se
subdivide en: Poemas lunfardos y Wagon lit. Prólogo de César Tiempo.
Ediciones: Fraterna (1977) y Corregidor (1994, dentro de Los poemas
bajos).
* 1983 - Mis memorias (Bajo el signo de tango):
cautivante autobiografía, infaltable en la biblioteca de quienes
quieren aprender los sucesos del tango desde la claridad de su
fuente protagónica. Ediciones: Fernández (1983), Corregidor (1987,
1989 - actualizada -, 1995 - actualizada -, 1999)
* 1984 - Debut de Gardel en París: relato novelado en
torno al "Zorzal criollo" y un hecho trascendental para su carrera:
su primer recital parisino, presenciado por Cadícamo en el lejano
1928. Prólogo de Edmundo Guibourg. Ediciones: Corregidor (1984, 1991
- aumentada y corregida -).
S U S O B R A S T E A T R A L E S:
El 1º de agosto de 1925 se estrenó El romance de dos
vagos, una obra que nuestro protagonista (en cuya oportunidad por
vez primera firmó como "Enrique" Cadícamo) escribió con la
colaboración de Germán Ziclis. En el Nº 609 de la revista
Bambalinas se reproduce dicha obra antecedida por esta acotación:
"Pieza cómica sentimental en tres cuadros. Estrenada con grandioso
éxito en el teatro Pueyrredón de Flores por la Compañía Argentina de
Juan Dardes. - Representada 45 veces consecutivas -."
De inmediato, en la misma sala, Cadícamo y Ziclis
estrenaron la obra Se apareció la viuda. Al año siguiente le
siguieron Así nos paga la vida - una estudiantina que el poeta
escribió junto a Rodolfo Zenner - y Cinco cuentos ilustrados -
revista de un acto dividido en cinco cuadros que constituye la
primera obra escénica que Cadícamo escribió solo, sin ninguna
colaboración autoral -. Ambas obras también fueron estrenadas en el
Pueyrredón. Poco tiempo después, en el teatro Príncipe se levantó el
telón para dar comienzo a la revista Los cuentos del Príncipe,
que Enrique firmó junto a Martín Lemos, un renombrado crítico
teatral de la época.
La baba del diablo, sainete de un acto y tres
cuadros, tuvo su función inaugural el 28 de enero de 1930 en el
teatro Smart (llamado hasta hace poco Blanca Podestá y desde abril
de este año denominado Multiteatro) con un elenco integrado por 18
actores, entre ellos: Teresa Puértolas, Gregorio Cicarelli e Irma
Córdoba.
Esta fue la última obra teatral que Cadícamo creó en
colaboración; en este caso su coautor fue Pedro Pelayo junto con
quien además compuso la letra del tango La biaba de un beso - música
de Pedro Maffia - que dentro del sainete jugó el papel de número
musical y que, posteriormente, fue grabado por Azucena Maizani.
Cadícamo, tras escribir unos sketchs para una revista
estrenada el 12 de diciembre de 1931 en el teatro Astral , con la
participación de Segundo y María Esther Pomar, presentó en el teatro
Cómico La epopeya del tango, una obra que tuvo como principal
atracción escénica al legendario dúo Magaldi-Noda, y que comenzó a
representarse el 22 de julio de 1932.
El año de su siguiente emprendimiento teatral forma
parte de su título: Dinamismo 1933, argumento protagonizado por el
bailarín de tangos Lito Cerruti y la orquesta de Pedro Maffia.
En El cantor de Buenos Aires - obra que se representó
en el teatro Smart durante febrero de 1936 - Cadícamo realizó,
dentro del género teatral, el primer tributo póstumo a Carlos
Gardel. Allí se estrenó el inmortal tango homónimo que fue en lugar
de Nostalgias, insólitamente rechazado por el dueño de la sala,
quien consideraba que su refrán era antipopular.
Tras un lapso de 30 años, el 5 de abril de 1966 en la
flamante sala Martín Coronado del Teatro San Martín, el grandioso
maestro vuelve a experimentar la satisfacción de una nueva labor
cumplida, al estrenarse su zarzuela criolla Juanita la Popular, que
contó con una puesta en escena de Homero Cárpena, la dirección
musical de Carlos Figari y la actuación de Elena Lucena, Juan Carlos
Altavista, Elda Dessel y Aníbal Pardeiro, entre otros actores y
bailarines de valedero talento.
SU INCURSIÓN CINEMATOGRÁFICA:
En 1932 Enrique Cadícamo y el actor Ricardo De Rosas
escribieron un guión cinematográfico intitulado Cantó un zorzal en
París, pensando de antemano en Carlos Gardel como protagonista; sin
embargo, pese a que "El Morocho" se mostró muy entusiasmado con el
proyecto, finalmente por sus múltiples compromisos artísticos, no
pudo filmarse.
Dos años más tarde, embarcado en otro proyecto
fílmico, Enrique reformó el argumento cambiándole las pocas líneas
escritas por De Rosas. El vate Carlos de la Púa - el Malevo Muñoz -,
insólitamente quedó a cargo de la dirección de la película (función
que en un principio pensaba realizar el propio Cadícamo). Las
peripecias de los entretelones del rodaje - provocadas por las
improvisaciones de su director -, de haberse filmado, hubieran
dejado el saldo de una de esas delirantes comedias que son éxito de
taquilla. Su estreno se produjo bajo el título de Galería de
esperanzas, el 12 de septiembre de 1934, en el cine Renacimiento,
con Nelly Quell y el cantor Luis Díaz como pareja protagónica.
La primera película que dirigió Cadícamo fue
Virgencita de Pompeya, con guión de Enrique Pedro Maroni - el mismo
de La cumparsita (Si supieras) -, quien también se desempeñó como
actor principal junto a Nelly Quell. La première aconteció el 14 de
marzo de 1935, en el cine Palace Teatre, obteniendo buena crítica.
Al poco tiempo Cadícamo partió hacia Río de Janeiro
donde se instaló durante varios meses en pos de su segundo filme -
que fue el primero en realizarse en "confraternidad
argentino-brasileña"-, esta vez con guión propio: Noches cariocas.
Algunos integrantes del reparto fueron: Carlos Viván - actor, cantor
y autor de tangos como Hacelo por la vieja -, Carlos Perelli, Lòdia
Silva, Oscarcito y Grande Otelo; éstos tres últimos, actores
brasileños. El ballet era de la compañía Jardel Jércolis.
El estreno en Buenos Aires se produjo en el cine
American Palace, el 3 de diciembre de 1935; es decir, 64 años antes
de que su director pasara a la inmortalidad.
Las últimas realizaciones cinematográficas de
Cadícamo - a comienzos de la década del 40 - fueron dos cortos
musicales - que hoy podríamos denominar video-clips -, en el primero
de los cuales, tras un breve diálogo transcurrido en un café
suburbano, la orquesta de Ángel D'Agostino con Ángel Vargas
interpretan El cuarteador y Tres esquinas. En el otro, la típica de
Enrique Rodríguez con Armando Moreno, ejecutan el vals Tengo mil
novias.
Con la colaboración de Francisco García Jiménez,
escribió el argumento de La historia del tango, película dirigida
por Manuel Romero y que contó con un elenco protagónico de lujo:
Virginia Luque, Fernando Lamas, Tito Lusiardo, Severo Fernández,
Pepita Muñoz, Juan José Miguez, Betty Lagos, y la participación
musical de la orquesta de Francisco Canaro y Tita Merello. Como
mencioné anteriormente, allí también actuó Nelly Ricciar - futura
esposa de Enrique - . Se estrenó en el cine Monumental, el 5 de
junio de 1949, con excelente repercusión.
Con la dirección de Roberto Ratti, el 23 de abril de
1952 se estrenó, también en el Monumental, la película Nace un
campeón - argumentada obviamente por el infatigable Enrique Cadícamo
- en la cual se destaca la participación del legendario "Toro
Salvaje de las Pampas", el boxeador Luis Angel Firpo.
Por otra parte, cabe destacar que sus tangos forman
parte de cientos de películas nacionales y extranjeras. Entre las
primeras se encuentran: Amalio Reyes, un hombre, He nacido en Buenos
Aires, La barra de la esquina, Los chicos crecen, La fuga, La
Raulito, etcétera. Entre las internacionales es interesante citar
estos títulos : Mi último tango (España), Blavaugic (Alemania),
Immagine en desiderio (Italia), La camarera del Titanic (Francia),
Kommissarin totentanz (Sudáfrica), Cheun gwong tsa sit (China), Hijo
pródigo (Méjico), Tango Bar (EE.UU.), etcétera.
Su último proyecto fílmico data de 1994, año en que
un productor de Hollywood comenzó las tratativas para realizar una
película en la Paramount, basada en su libro Debut de Gardel en
París, que adaptó especialmente para la ocasión transformándolo,
bajo el nombre de Los ángeles mueren quemados, en un guión que pasó
por las manos de Steven Spielberg, Andy García y Antonio Banderas,
entre otros célebres interesados. Lamentablemente, el alto costo
de producción - superior a los 30 millones de dólares - truncó este
filme que hubiese mostrado la auténtica personalidad de Gardel:
siempre desbordante de vivacidad alegre; es decir, con una imagen
totalmente opuesta a la que le impusieron los afligidos papeles que
interpretó en sus películas.
Por último viene al caso mencionar que durante sus
últimos años, Cadícamo fue invitado a participar testimonialmente en
algunos filmes; tal es caso de: El canto cuenta su historia (1976,
Fernando Ayala y Héctor Olivera), El último tango (1994, Daniel
Desaloms) y Al corazón (1996, Mario Sábato).
III -- DISTINCIONES:
A lo largo de su intensa vida, Cadícamo recibió con
justicia muchísimos premios y homenajes, pese a que por la virtud
de su humildad siempre prefirió pasar inadvertido. Medallas,
diplomas, trofeos y plaquetas le llegaban asiduamente no sólo de
nuestro país, sino que también de diversos lugares del mundo. Entre
los más destacados honores recibidos en sus últimos años, se cuentan
los siguientes:
El Konex de Platino al Mejor Autor de Tango, otorgado
en 1985. Dos años más tarde, el 27 de octubre del 87 fue declarado
Ciudadano Ilustre de Buenos Aires. Al mes siguiente, el Partido de
Luján lo nombró Hijo Dilecto, bautizando además a la recova oriental
- ubicada frente a la Basílica, en la Av. Nuestra Sra. de Luján,
entre Lavalle y 25 de mayo - como Recova Enrique Cadícamo.
En mayo de 1990, don Enrique me comentó que ya no
quería que le rindieran más homenajes, porque con los ya recibidos
sentía, además del frío de la estatua, que era depositario de un
exceso de cálido cariño popular. De todos modos las muestras de
admiración y agradecimiento son inevitables cuando están fundadas en
una obra excepcional y una conducta de vida intachable como la suya.
En la Casa Rosada, el 11 de mayo de 1994, el
Presidente Carlos Menem le rindió un tributo por su aporte a la
identidad nacional. Una semana después, en el Colegio Militar de la
Nación, también de manos del Presidente y del Jefe del Ejército,
recibió la Orden a los Servicios Distinguidos, en el grado de
Comendador.
Por iniciativa de Ben Molar, el 9 de mayo 1995 la
Asociación Amigos de la Av. Corrientes inauguró un monolito en el Nº
1330 de la mítica calle sin sueño, donde el poeta vivió parte de su
juventud. El 15 de diciembre de dicho año, la misma Asociación,
conjuntamente con el Sindicato de Diarios y Revistas, también por
idea de Ben, nombró Esquina Enrique Cadícamo a la ochava sudeste de
Corrientes y Talcahuano, donde estuvo instalada la famosa Confitería
Real.
A principios del 96, el gobernador de Calabria
inauguró una placa en una plaza de San Demetrio Corone, en la que se
recuerda que sus padres eran oriundos de ese pueblo.
En un homenaje realizado en el Teatro Cervantes, a
sala repleta, el 16 de abril de 1996 fue nombrado Personalidad
Emérita de la Cultura Nacional.
En el Teatro Gral San Martín, el 10 de septiembre de
1996, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, gobernada en ese entonces
por el Dr. Fernando de
la Rúa, realizó un gran espectáculo en su honor.
El Partido de Gral. Rodríguez (que en el 91 lo había
nombrado Ciudadano Ilustre) le dio su nombre a una de sus plazoletas
céntricas erigiéndole un monolito. Al poco tiempo, el 11 de
septiembre del 97, inauguró la Biblioteca Enrique Cadícamo.
La Secretaría de Cultura de la Nación lo nombró en el
97 Asesor cultural ad honorem.
El 10 de diciembre de 1997 fue homenajeado en el
Hotel Roosevelt de Hollywood. En su representación asistieron su
Sra. Nelly y su hija Mónica.
El 16 de diciembre del 98 recibió el Gran Premio
SADAIC de Oro. (La entidad autoral, entre otras distinciones, lo
había nombrado a comienzos de los 80, Presidente Honorario
Vitalicio).
Con motivo de su cumpleaños 99, el Congreso de la
Nación le rindió un importante tributo.
El 19 de octubre de 1999 fue homenajeado nuevamente
en el Cervantes por la Secretaría de Cultura. Por ese entonces
también estaba previsto un gran homenaje en el Teatro Colón, que
finalmente no se concretó debido a su fallecimiento.
En noviembre de ese año recibió por segunda vez el
Premio a la Trayectoria, otorgado por el Fondo Nacional de las
Artes. Por otra parte, la Legislatura porteña aprobó una ordenanza
propuesta por el Diputado Jorge Srur , por la cual se dispuso la
colocación de una placa en su última casa de Flores - Camacuá 25 -
donde vivió junto a su madre y hermanas hasta mediados de la década
del 20. Dicha placa se inauguró el 1º de agosto de 2000.
El 15 de julio de 2001 se inauguró en Gral. Rodríguez
el Museo Enrique Cadícamo (Sarmiento 518), anexo a la biblioteca
homónima. Merced a la donación de su familia, el edificio atesora
algunos objetos que formaron parte de sus pertenencias; entre ellos
su vieja máquina Rémington con la que fue escribiendo, tecleo a
tecleo, las miles de páginas atesoradas para siempre en el corazón
de la memoria popular.
TANGOS DEDICADOS A CADÍCAMO (por orden cronológico):
* Al autor de Nostalgias: letra y música de quien
escribe - A. C. P. -. Registrado el 28/11/90.
* Romanza para Enrique: instrumental de Litto Nebbia
(1994)
* Cadícamo: letra de Enrique Bugatti; música de
Atilio Stampone (1994)
* Viejo poeta: letra y música de Oscar San Martín
(1995)
* Agárrese don Enrique: letra y música de Daniel
Melingo (1999)
TANGOS EN DONDE SE LO MENCIONA:
* Adiós a la "Real" - letra de Leopoldo Díaz Velez;
melodía de Julio De Caro -
* Cantata Buenos Aires - letra y música de Chico
Novarro -
* La guiíta - letra de Horacio Ferrer; música de Raúl
Garello -.
CONCLUSIÓN RIMADA:
E T E R N A M E N T E C A D Í C A M O
Creador inigualable, su luz no se ha apagado;
sus tangos, sus escritos, continuarán formando
reflejos de su alma, como un rico legado
que el pueblo para siempre seguirá disfrutando.
Gran Genio de la Pluma, su eternidad supera
todos los calendarios... Que los años corridos
persigan el futuro; será inútil la espera:
no hay duración que pueda sumirlo en el olvido.
La gloria es una herencia - repetirnos solía -
que se recibe cuando uno pierde la vida...
Usted rompió esa regla con su primer poesía,
ganándose de entrada la gloria merecida.
Cadícamo admirado por todo aquél que un día
al saborear sus tangos sintió su propia esencia:
quien ha entrado en su mundo de letra y melodía,
no sale porque afuera el tiempo se hace ausencia.
A.C.P. (1999)
Ariel Carrizo Pacheco es
Poeta, narrador, ensayista y compositor, nacido el 30 de diciembre
de 1974, en Vicente López, Provincia de Buenos Aires.
1988:
* Conoce al maestro Enrique Cadícamo, quien lo
incentiva a incursionar en el universo del tango y la literatura.
1989:
* Comienza a escribir sus primeras composiciones
musicales.
1992:
* Mención especial en el concurso de poemas Momentos.
* Segundo premio del certamen de poesía leída "Los
poetas del encuentro".
* Estreno en "La casona del Conde de Palermo"
de un espectáculo musical suyo, dedicado a la
historia del bandoneón.
1993:
* En el programa radial "Al compás de un tango" se
encarga de un espacio dedicado a reseñar la vida y
obra de Enrique Cadícamo.
1997:
* Premio del Certamen de Poesía libre.
2001:
* Premio Edenor en el género ensayo - organizado por
la Fundación El Libro, en el marco de la 27ª
Exposición Feria Internacional de Buenos Aires (2001)
-, por Respirando como un fueye.
* Diploma de Honor otorgado por el Centro
Cultural del Tango.
* Colaboraciones para la revista Tango XXI.
* Mención especial en el IV Certamen Nacional de
Poesía De los Cuatro Vientos (Libro "Letras Argentinas de Hoy" T.I).
En los últimos once años ha escrito libros de poesía, cuento y ensayo. Algunas de sus obras fueron publicadas en antologías, periódicos, revistas y páginas de Internet. |
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