|
.
Imagen & Palabra:
Coraje e Integridad
.
Proving
that Robert Capa´s "Falling Soldier" is genuine
060609 - Robert Capa,
cuyo verdadero nombre es André Enrö Friedman nació en Budapest,
Hungría, el 22 de octubre de 1913 y murió el 25 de Mayo de 1954
en Thai Binh, Vietnam.
De origen judío, procede de una familia con ideas liberales, las
cuales fueron inculcadas a Friedman desde muy chico. Su madre
era diseñadora de modas y su padre un intelectual de influencias
aristocráticas. Gracias a pertenecer a una familia acomodada y
culta, André desde pequeño fue introducido en círculos
culturales húngaros, donde recibió el sobrenombre de Bandi.
Ostentaba características de bohemia y generosidad.
España: El mejor fotógrafo del mundo: Robert Capa
La vida era tan absurda, ¿qué importaba si él cambiaba algunos
detalles? - Richard Whelan, biógrafo de
Robert Capa
Nos hallamos en febrero, antes del comienzo de la primavera, del año
1936 en París, la ciudad eterna de los pintores y artistas. En este
momento concreto también es, sin embargo, la capital de los emigrantes
de una Europa Central abatida por el nazismo.
Entre la multitud gris y hambruna que recorre las calles, intentando
evitar la inevitable lluvia, también anda una pareja joven veinteañera
cogidos de la mano y con un aire preocupado. Ella se llama – todavía –
Gerta Pohorylle y es una judía alemana, huída de su país natal desde
hace tres años. Él se llama Endre Ernö Friedmann, también es judío y
oriundo de la parte Pest de lo que ahora es la capital de Hungría. La
razón de su preocupación se explica rápido: hambre.
Ella trabaja como secretaria a la agencia de prensa "Alliance Photo" y
él es fotógrafo libre. El dinero – mal pagado, con retraso y sobre todo
poco – no les abastece para la habitación y la comida.
Dejémoslos andar tranquilos, porque todavía tienen que aguantar un poco
más. De aquí un mes le subirán a ella algo el sueldo. Él empezará a
colaborar con cierta regularidad para la misma agencia donde trabaja
ella. Ya no tendrán hambre, aunque tampoco no se podrá decir que
estarían cómodos. Trabajarán muchísimo y nunca dormirán más de cuatro o
cinco horas. A pesar de su esfuerzos, muchas fotos de él serán
rechazadas. Prácticamente la única agencia que le comprará fotografías
será Alliance Photo. La situación es desesperante. Sólo un milagro les
permitirá sobrevivir. Así que una noche, cuando los dos estarán sentados
delante de una ventana abierta, donde entrará el aire primaveral, ella
le dirá: ¿Por qué no te inventamos?
Esta noche nace un fotógrafo americano muy famoso que ha venido a París
a trabajar. No se reúne con nadie, vende sus fotos sólo a través de su
asistente de la camera oscura y – pequeño detalle – debido a su fama
internacional cobra el triple de la tarifa normal.
Así nace Robert Capa – nombre supuestamente derivado de Robert Taylor y
Frank Capra, aunque acerca del origen de su nombre hay historias muy
diversas. Un poco después, nace también Gerda Taro – si de un pintor
japonés Taro Okamoto, de unos amigos Tharaud o del río italiano Taro no
se sabe. Y nacen zapatos, una habitación de hotel un poco mejor, un
vestido y un nuevo peinado para él. La influencia de Gerda empieza a
notarse: el joven que parecía gitano se transforma en un hombre
elegante, uno que parece burgués. No era ni una cosa ni otra, pero eso
ya tiene la vida de Capa: siempre aparecía alguna cosa, siempre
interpretaba algún papel. Como Irwin Shaw (escritor americano, ningún
familiar del famoso George Bernhard Shaw) escribió en el ‘47: "Sólo por
las mañanas, cuando se arrastra de la cama, Capa enseña que la tragedia
y el sufrimiento por los que pasó han dejado una huella en él. Su cara
gris, sus ojos apáticos y como perseguidos por los sueños oscuros de la
noche; he aquí, por fin, el hombre de la cámara que ha escudriñado tanta
muerte y tanto mal (...) Entonces Capa toma un trago fuerte, se sacude,
prueba su sonrisa de la tarde, descubre que funciona, sabe otra vez que
tiene la fuerza para subir la colina reluciente del día, se viste, sale,
desenvuelto, estudiadamente alegre al bar del ‘21’ (...)". Hasta llegar
este momento, sin embargo, todavía falta mucho tiempo, y, la verdad,
bastante sufrimiento.
Cambiemos otra vez de escenario: ahora es el día 25 de octubre del 1938
y estamos cerca de las ruinas del monasterio Poblet, deshabitado desde
el siglo pasado. Para ser precisos, estamos a Les Masies, un pueblo
pequeñísimo a 800m de este monasterio cisterciense, que se ubica cerca
de la costa mediterránea en el interior de la provincia de Tarragona
(Cataluña) y que fue en el medieval uno de los monasterios más
importantes de España. Capa, ya solo, tuvo que levantarse pronto, porque
el tren que le trajo junto a unos soldados de la Brigada Internacional
americana "Abraham Lincoln" desde Marçà (pueblo en el Priorat, al sur de
Cataluña) ha salido poco después de las dos de la madrugada. Se mojaron
todos, porque llovía a cántaros. Además hacía bastante frío. A las 8 de
la mañana llegaron a la estación de L’Espluga de Francolí, desde donde
anduvieron los cuatro kilómetros a Les Masies, para encontrarse con la
35 y la 45 División Internacional y ser presentes en otro acto de
despedida.
No hace mucho que Capa ha vuelto a la España republicana de la que ya no
queda mucho. La frontera con la Una, la Grande, la España Nacional está
en Lleida, a tan sólo 30 kilómetros de donde se halla actualmente. Capa
ya tiene un cierto reconocimiento internacional. Falta muy poco para que
un periódico le llame "el mejor fotógrafo de guerra del mundo". Estuvo
hace poco en la guerra de la China, su primer trabajo serio desde que
está solo. Solo porque su compañera, Gerda Taro, ya no está. Hace poco
más de un año, el maldito 25 de julio de 1937, fue aplastada cintura
abajo por un tanque republicano huyéndose con pánico de las tropas del
Generalísimo. Eso fue a Brunete, cerca de un Madrid a punto de caer a
las manos de los fascistas.
Él no estuvo. Se habían despedido en Madrid, no sabiendo qué pasaba con
su amor. Él había vuelto a París para poner unos cuantos asuntos en
orden. A pesar de lo que habían dicho al despedirse, la próxima vez que
la vio, ella yacía dentro de un ataúd con una bandera encima. La primera
fotógrafa muerta en una guerra, era el título dudoso que se había ganado
con una noche de tortura, muriéndose sola en un hospital del frente
madrileño.
A pesar de que ambos habían intentado llevar una relación en cierto
sentido abierta – ya ninguno de los dos eran fieles en el sentido
clásico de la palabra y él durando toda su vida corta tuvo la fama
merecida de un Don Juan – Capa no superó nunca la muerte de su compañera
de los primeros días.
De aquí que no sea mucho fantasear que esta mañana soleada pero fría
pensaba en ella, mientras preparaba el material, buscaba sitios desde
donde fotografiar y se quedaba maravillado con las caras fuertes y duras
de los Brigadistas.
Menos mal que no estaba solo del todo, aunque quizás lo sintiera así:
había venido con un amigo, también de los primeros días, el fotógrafo
David Seymour, a quien le llamaban Chim. Con aquél y con otro amigo de
París, Henry Cartier-Bresson, fundaron pocos años después la agencia
Magnum Photos, una de les más prestigiosas del mundo. Cartier-Bresson
fue el único que sobrevivió su profesión: Capa pisó el 25 de mayo de
1954 una mina en Vietnam y Chim murió 1956 en un tiroteo en el Canal de
Suez.
Capa, aquél día 25 de octubre se quedó impresionado por les caras de las
Brigadistes que estaban a punto de marcharse de los restos de un país
para el que habían luchado. Muchos de ellos habían muerto en defensa de
la democracia en esta lucha que tan sólo era el auspicio de una guerra
mucho más grande. Entre los muchos muertos, también hubo casi toda su
familia política, la familia de Gerta. No se habían dado cuenta a tiempo
que el hermano mayor del dictador español siempre, pero siempre, hablaba
en serio, por imposible que pareciese.
No se sabe qué sintió Capa aquél día de la despedida, donde el
Presidente de la República, Negrín, prometió la nacionalidad a los
Brigadistas que habían luchado tanto en el frente con los nacionales
como a veces en el frente interno entre los muchos grupos que defendían
más sus ideas que no la causa común.
Se sabe, pero, que tres meses después abandonó España por última vez y
no volvió nunca más. Se había hecho famoso con aquella guerra que para
alguna gente duró 40 años más. Aunque el éxito le gustaba y le aportaba
una parte de la enorme cantidad de dinero que necesitaba se habría
jubilado mejor hoy que ayer. Su amor por la paz y su inocencia le
hicieron bromear después de la liberación de París en el 1945 de hacerse
unas tarjetas de visita:
ROBERT CAPA
Fotógrafo de Guerra
En el paro.
Más literatura sobre Robert Capa y Gerda Taro:
Richard Whelan, "Robert Capa: a Biography", Alfred A. Knopf (New York,
1985)
Irme Schaber, "Gerta Taro: Fotoreporterin im spanischen Bürgerkrieg",
Jonas (Marburg, 1994)
"Robert Capa: Fotografías", Aperture (New York, 1996)
Robert Capa, "Slightly out of focus", Mod-ern Library, (New York, 2001)
(novela del mismo fotógrafo)
Richard Whelan, "Robert Capa: the definite collection", Phaidon Press (London,
2001)
Richard Whelan, "Capa: cara a cara. Fotografías de Robert Capa sobre la
Guerra Civil Española", Ministerio de Educación y Cultura/Aperture
(Madrid, 1999)
"Heart of Spain: Robert Capa’s photo-graphs of the Spanish Civil War",
Aperture (New York, 1999) (original del antes citado "Capa: Cara a
Cara")
|