|
.
Ver "La última cena"
100209 - Manuel E
Iribarren - Leonardo
nace en la ciudad de Vinci, cerca de Florencia, el 15 de abril de
1452. Hijo natural (ilegítimo) de Ser Piero di Antonio, notario de
Florencia, y Caterina, quien casó más tarde con
Accatabringa di Piero di Vacca, vecino de Anciano. Educado en casa
de su
abuelo paterno hasta que en 1469 viaja con su padre a Florencia
quedando confiado a Verrocchio (1453-1488), quien se encarga de
su
formación pictórica. En su taller coincide con Perugino, Ghirlandaio
y, probablemente, con Botticelli. De él tomó modelo Verrochio para
su David del Museo Bargello.
En 1472,
Leonardo Da Vinci aparece inscrito en el registro
de la Compagina di San Luca como pintor florentino. En 1476 sufre
acusación de sodomía de la que fue absuelto. En esta etapa de su
formación, Leonardo, estudia la anatomía humana participando en la
disección de cadáveres. De esta época destacan las siguientes obras
pictóricas: Bautismo de Cristo (1472, Museo de los Uffizi,
Florencia) obra de Verrochio en la que colabora Leonardo; La
anunciación (1472-75, Uffizi); Retrato de Ginebra Vencí (1474-76,
National Gallery Washington); Virgen Venios (1475-78, Ermitage, San
Petesburgo); La adoración de los Magos (1481-83, Museo de los Uffizi)
por encargo del convento de San Donato Scopeto, obra inacabada; La
anunciación (1478, Museo del Louvre, París); La Virgen del Clavel
(1478-80, Pinacoteca de Munich); San Jerónimo (1480, Pinacoteca
Vaticana).
En 1482 se traslada a Milán, donde se ofrece a
Ludovico Moro como arquitecto, ingeniero militar, pintor y escultor,
siendo empleado como organizador de fiestas, creando complicados
mecanismos que se utilizarán en fiestas, espectáculos y torneos.
Ludovico le encarga una estatua ecuestre de su padre, Francesco
Sforza, en grandes proporciones para situarla en la plaza del Duomo
de Milán. Leonardo trabajó en ella durante dieciséis años y, aunque
nunca fue fundida, dejó realizado un modelo de caballo de ocho
metros que fue destruido en 1499.
Participa en discusiones sobre la construcción de
las catedrales de Milán y Pavía. Durante sus diecisiete años de
permanencia en Milán realiza las siguientes obras pictóricas: La
Virgen de las rocas (1483-93, Museo del Louvre); Retrato de un
músico (1485-90, Pinacoteca Ambrosiana, Milán); La belle ferronniére
(1490-95, Louvre); Dama con armiño (1485-90, Museo Czartoryski,
Cracovia); Santa Ana, la Virgen, el Niño y San Juan Bautista
(1498-99, National Gallery, Londres; La Santa Cena (1495-98,
refectorio de Santa María delle Gracie, Milán.
En 1499 cae el ducado de Milán tras el enfrentamiento con
Luis XII de Francia. Leonardo se traslada a Vaprio, Mantua, donde
realiza el retrato de Isabel de Este (1500, Museo del Louvre) y Venecia,
bajo el servicio de César Borgia para quien realiza trabajos de
ingeniería militar.
|

Mona Lisa o Gioconda
1503-1506, Museo del Louvre |
De vuelta a Florencia y siendo muy conocido en Italia,
realiza su obra más notable y conocida, retrato de Mona Lisa o Gioconda
(1503-06, Louvre). Este retrato representa a Lisa Gherardini, casada con
Bartolomeo del Giocondo, mujer nacida en 1479. la obra fue adquirida por
Francisco I por 12.000 francos. Otra obra de esta etapa es La Batalla de Anghiari
(1503-05), pintura mural para la sala del Gran Consejo del Palacio Viejo
de Florencia. Obra inacabada.
Se le encargan trabajos de ingeniería que fracasaron
como, por ejemplo, los planos para desviar el curso del Arno.
En 1503 vuelve a Milán donde realiza un monumento
ecuestre para la tumba de Trivulcio (1511-12). En esta ciudad crea
escuela siendo sus seguidores más notables Ambrogio de Predis, Luini y
Solario y los españoles Hernán Yañez de la Almedina y Hernando Llanos
que fueron los primeros que propagaron el leonardismo fuera de Italia.
De esta segunda estancia en Milán destacan las
siguientes obras: la Virgen de las rocas (1507-08, National Gallery) y
Santa Ana con la Virgen y el Niño (1510, Louvre).
En 1513 Leonardo viaja a Roma atraído por el mecenazgo
del Papa León X de Medicis, aunque reside en Belvedere protegido por el
cardenal Giuliano de Medicis, apartándose de la corte pontificia
dominada por Rafael y sus seguidores. De esta etapa destacan San Juan
Bautista (1510-13, Louvre) y Baco (1511-15, Louvre).
En 1515 se traslada a Francia invitado por el rey
Francisco I dedicándose a estudios arquitectónicos para los castillos
reales, atribuyéndosele la escalera interior de doble vuelta del
castillo de Chambord. Leonardo reside en el castillo de Cloux cerca de
Amboise donde muere el 12 de mayo de 1519.Su obra permaneció olvidada, con excepción del Tratado
de pintura, iniciado en Florencia en 1508 y editado en 1651, hasta la
publicación de sus manuscritos.
En Leonardo se funden la actividad artística y
científica, si esta última fue minusvalorada por sus contemporáneos, en
la primera fue valorado como un maestro que supo plasmar la belleza como
ideal renacentista. Su técnica más notable es el sfumato consistente en
difuminar los contornos basándose en su teoría científica sobre" el
espesor transparente del aire". Leonardo intuye que la atmósfera no es
transparente, sino que tiene color y formas propias, que cambian por
efecto de la luz. Estas propiedades varían el volumen y el color de los
objetos.
Leonardo en su constante investigar realiza
innovaciones técnicas en el campo de la pintura que hacen que alguna de
sus obras corra el peligro de perderse al poco tiempo de su realización,
así en la Santa Cena tiene lugar un rápido deterioro debido al uso del
óleo aplicado sobre muro. Antonio de Beatis, en 1517, deja constatación
del comienzo del deterioro de la obra (diecinueve años después de su
realización). En 1556 Vasari se refiere a ella como "una masa de
manchas". En 1587 Armenini dice que se encuentra" medio estropeada pero
bellísima".
Otra faceta fundamental de Leonardo es la de
dibujante. En sus dibujos relaciona el arte con distintas ciencias como
medicina e ingeniería al emplearlos como complemento de sus apuntes.
Ello nos indica el carácter humanista del autor. Un ejemplo de ello es
su Studio (Real Academia de Venecia)
|

El hombre de Vitrubio - Leonardo da Vinci - Real Academia de
Venecia |
En su Studio (Real Academia de Venecia), también
conocido como El hombre de Vitrubio, Leonardo da Vinci realiza una
visión del hombre como centro del Universo al quedar inscrito en un
círculo y un cuadrado. El cuadrado es la base de lo clásico: el módulo
del cuadrado se emplea en toda la arquitectura clásica, el uso del
ángulo de 90º y la simetría son bases grecolatinas de la arquitectura.
En él se realiza un estudio anatómico buscando la proporcionalidad del
cuerpo humano, el canon clásico o ideal de belleza. Sigue los estudios
del arquitecto Vitrubio (Marcus Vitruvius Pollio) arquitecto romano del
siglo I a.c. a quien Julio Cesar encarga la construcción de máquinas de
guerra. En época de Augusto escribió los diez tomos de su obra De
architectura, que trata de la construcción hidráulica, de cuadrantes
solares, de mecánica y de sus aplicaciones en arquitectura civil e
ingeniería militar. Vitrubio tuvo escasa influencia en su época pero no
así en el renacimiento ya que fue el punto de partida de sus intentos y
la justificación de sus teorías. Su obra fue publicada en Roma en 1486
realizándose numerosas ediciones como la de Fra Giocondo en 1511,
Venecia o la de Cesare Cesarino en 1521, Milán, dedicada a Francisco I.
Parece indudable que Leonardo se inspiró en el arquitecto romano.
El hombre de Vitrubio es un claro ejemplo del enfoque
globalizador de Leonardo que se desarrolló muy rápidamente durante la
segunda mitad de la década de 1480. Trataba de vincular la arquitectura
y el cuerpo humano, un aspecto de su interpretación de la naturaleza y
del lugar de la humanidad en el "plan global de las cosas". En este
dibujo representa las proporciones que podían establecerse en el cuerpo
humano (por ejemplo, la proporción áurea).
Para Leonardo, el hombre era el modelo del universo y lo más importante
era vincular lo que descubría en el interior del cuerpo humano con lo
que observaba en la naturaleza.
De Leonardo podríamos decir muchas cosas como que fue
el inventor del helicóptero; el autor de la Gioconda; sospechoso de
practicar la pederastia; diseñador de las armas más mortíferas que
hubiera podido haber en su tiempo, los cañones; un excelente tocador de
lira, capaz de doblar con los dedos la herradura de un caballo; modelo,
cuando era joven, para el David de Verrocchio y de viejo para el Platón
de La Escuela de Atenas, de Rafael; y por mucho que pudiéramos decir en
estas líneas seguiría siendo Leonardo un gran desconocido.
|

Proyecto para un carro de combate |
Leonardo fue pintor, escultor, ingeniero, arquitecto,
físico, biólogo, filósofo, geómetra, botánico, modisto, inventor de
juegos de salón y de utensilios de cocina, cartógrafo, autor de tratados
de óptica, diseñador de jardines, decorador de interiores, urbanista,
fundidor... Y en cada una de estas facetas sus capacidades asombraron a
sus contemporáneos. Posiblemente no haya en la historia de la humanidad
un hombre con un historial tan completo.
Leonardo aspiraba al conocimiento total, globalizante,
pero no aspiraba a llegar a él por el camino del estudio de la
revelación, como los escolásticos y los teólogos de los siglos
precedentes, ni tampoco por el del razonamiento intelectual que bebe
exclusivamente del saber de los autores anteriores. No fue escolástico
ni se confió a ciegas a la autoridad de los autores clásicos, como
hicieron muchos hombres del Renacimiento. Él mismo se definía como un "uomo
senza lettere", porque, efectivamente, era iletrado. Ignoraba el latín.
Su educación había sido otra: de niño le enseñaron simplemente a leer y
escribir y a echar cuentas. Pero el latín, única vía de acceso en esos
momentos a los estudios humanistas, lo aprendió, y por sus propios
medios, siendo ya un hombre maduro; y lo mismo le ocurrió con las
matemáticas, que estudió tarde, cuando las encontró necesarias para
seguir avanzando. Sólo admitía como verdaderos métodos científicos la
observación de la naturaleza y la experimentación. El conocimiento de
los escritores antiguos tenía su utilidad como base, pero no como
objetivo final.
Leonardo comprendió y utilizó el auténtico método
experimental un siglo antes de que Francis Bacon filosofase sobre él, y
antes de que Galileo lo pusiese en práctica. Leonardo no escribió
tratados metodológicos, pero en sus cuadernos de apuntes nos dejó
esparcidas sus ideas. Dice que las matemáticas, la geometría y la
aritmética, pueden llegar a la certeza absoluta dentro de su propio
ámbito, pues manejan conceptos mentales ideales de valor universal. En
cambio, la verdadera ciencia (refiriéndose a las ciencias empíricas), se
basa en la observación; si pudiera aplicarse a ella el razonamiento
matemático podría lograrse mayor grado de certeza, siendo hoy en día,
uno de los pasos fundamentales del método científico. "No hay certeza en
la ciencia si no se puede aplicar una de las ciencias matemáticas".
En sus apuntes, Leonardo dejó constancia de la
importancia que concede al método en la investigación (adelantándose a
autores de la Modernidad tales como Descartes) y los preceptos que
establece en su método en nada difieren de las modernas definiciones que
hoy utilizamos para hablar del método científico. Podemos ver en estos
textos una clara definición de los procesos de inducción y deducción que
hoy explicamos en nuestras clases de Física o Filosofía.
"Al abordar un problema científico, dispongo
primero diversos experimentos, ya que pretendo determinar el
problema de acuerdo con la experiencia, mostrando luego por qué los
cuerpos se ven obligados a actuar de ese modo. Ese es el método que
hay que seguir en todas las investigaciones sobre los fenómenos de
la Naturaleza"
"Hemos de consultar a la experiencia en una
diversidad de casos y circunstancias hasta que podamos extraer de
ellos una regla general que en ellos se contenga. ¿Para qué son
útiles estas reglas? Nos conducen a ulteriores investigaciones sobre
la Naturaleza y a las creaciones artísticas. Nos impiden engañarnos
a nosotros mismos o a los demás prometiéndonos resultados que no se
pueden conseguir".
Pensaba que la mecánica era la más noble de las
ciencias "puesto que vemos que por medio de ella realizan sus acciones
todos los cuerpos animados que poseen movimiento". Previó el principio
de inercia, que después Galileo demostró experimentalmente, vio la
imposibilidad experimental del "movimiento continuo"como fuente de
energía, adelantándose en esto a Stevin de Brujas. Aprovechó el
conocimiento de esta imposibilidad para demostrar la ley de la palanca
por el método de las velocidades virtuales, un principio que ya
enunciaba Aristóteles y que utilizaron más tarde Bernardino Baldi y
Galileo.
Resucitó Leonardo las ideas de Arquímedes sobre la
presión de los fluidos y demostró que los líquidos mantienen el mismo
nivel en vasos comunicantes, y que si se llenan ambos vasos con líquidos
diferentes, sus alturas de nivel serán inversamente proporcionales a sus
densidades.
También se metió con la hidrodinámica. Escape de agua
por los orificios, su corriente por canal, propagación de las olas sobre
la superficie, etc. De las olas en el agua pasó a las ondas del aire y a
las leyes del sonido, adelantándose a la moderna teoría ondulatoria de
la luz.
En el campo de la astronomía concibió una máquina
celeste ajustada a determinadas leyes, lo cual constituía en sí un
avance sobre las ideas de Aristóteles sobre las esferas etéreas. Afirma
Leonardo que la tierra es uno de tantos astros y promete demostrar en el
libro que proyecta escribir, que la Tierra refleja la luz del sol igual
que la luna.
Afirmó que dado que las cosas son más antiguas que los
escritos, la Tierra lleva grabadas las huellas de su historia
anteriormente a toda reseña escrita. Los fósiles que se encuentras ahora
en las altas montañas continentales se produjeron en el agua del mar.
Han tenido que producirse cambios en la corteza de la tierra, decía
Leonardo; tienen que haberse levantado las montañas para ocupar nuevas
posiciones. Se sirvió de conchas marinas encontradas tierra adentro para
apoyar la teoría de Alberto de Sajonia sobre la formación de las
montañas.
En su condición de dibujante, pintor y
escultor, Leonardo sintió la necesidad de conocer a fondo la anatomía
humana. Desafiando la tradición eclesiástica, se procuró muchos cuerpos,
que luego diseccionaba, haciendo después unos dibujos anatómicos, que,
aparte de su exactitud, constituyen verdaderas obras de arte. Sus
mejores dibujos fueron de los huesos y los músculos, siendo muy claros y
exactos los de la mano y el hombro. Otros mostraban la acción de los
músculos. Estudió el ala y la pata de las aves, la mecánica del vuelo y
la operación de diafragma en la respiración y la defecación. También
realizó buenos dibujos de la placenta de la vaca, pero no tenía certeza
sobre si las corrientes sanguíneas maternal y fetal estaban relacionadas
o no. Una de sus proezas más ingeniosas, en este terreno, fue la de
hacer moldes de cera de los ventrículos del cerebro. También realizó
experimentos sobre la médula espinal de la rana, y concluyó que este
órgano era el "centro de la vida".
|

Dibujo anatómico |
Descubrió cómo la sangre recorre constantemente todo
el cuerpo humano, llevando el alimento a cada una de sus partes y
retirando los deshechos, adelantándose así al descubrimiento de Harvey
sobre la circulación de la sangre. Estudió los músculos del corazón e
hizo dibujos de las válvulas que parecen demostrar que conoció su
funcionamiento. Su interés por el arte le llevó a estudiar otro problema
científico: el de la estructura y funcionamiento del ojo. Realizó varios
progresos pero tuvo el defecto, como sus predecesores, de creer que la
función visual residía en el cristalino en vez de en la retina. Por
supuesto, no se dio por enterado de la idea que aún tenían muchos de sus
contemporáneos de que el ojo emite rayos sobre el objeto que desea
examinar.
En sus investigaciones urbanísticas realizó un plano
del sistema de desagües de una ciudad, y la construcción de esta en dos
niveles: uno para peatones y otro para vehículos, " por la calle
superior, escribe, no debería pasar ningún vehículo. Para los carros y
las cargas (...) está reservada la calle inferior". En esta ciudad
realiza investigaciones puntuales sobre edificios, como iglesias,
ayuntamiento, etc., e incluye estudios concretos sobre el sistema de
escaleras o instalaciones de calefacción.
Su devoción por el ideal de la medida se manifiesta en
los instrumentos científicos que intentó mejorar o diseñar, como un
reloj, un higrómetro semejante al de Cusa para medir la humedad de la
atmósfera, un podómetro parecido al de Herón para medir la fuera del
viento. Cuentan que Leonardo hizo un diseño de reloj despertador que
muchos consideraban más como una broma que como un proyecto serio.
Constaba de un platillo redondo sostenido por un tubo que funcionaba
como una palanca de dos brazos. En el otro extremo del tubo había un
platillo plano que contenía agua, de este extremo salía una cuerda que
se ataba a los píes del durmiente. Cuando el platillo redondo se llenaba
hasta la mitad, resultaba más pesado que el plano, y hacía oscilar éste,
vertiendo el agua a través del tubo hasta el platillo redondo y tirando
violentamente de la cuerda atada al tobillo del "bello durmiente".
|

Diseño para un cañón y su reconstrucción actual (A la derecha) |
 |
Como ingeniero, son muchos los inventos atribuidos a
Leonardo, desde un diseño para la fabricación de un helicóptero (modelo
dotado de alas giratorias equipado con amortiguadores para conseguir un
suave aterrizaje) o un vehículo automóvil hasta el común rallador de
pan, pasando por una práctica sierra para mármol, una máquina para
fabricar maromas, perchadoras de cardas para perchar el paño, modernas
puertas de batientes para las esclusas, máquinas para tallar tornillos y
limas; máquinas de guerra tales como el carro blindado, vehículo
accionado mediante una manivelas que utilizan la fuerza muscular, y
dotado de una coraza en forma de cono, las embarcaciones sumergibles
(submarinos) o los trajes para buzos de combate; una máquina para pulir
espejos, fusiles de repetición y una grúa móvil que facilitaría las
labores de construcción, consiguiendo elevar pesadas cargas; su
excavadora flotante pretendía conseguir que los ríos fuesen navegables;
su molino de aire caliente, basado en el principio de la rueda de palas
y en el aprovechamiento del calor residual, que se hace funcionar
mediante un motor de palas que, instalado en una chimenea, gira a
consecuencia de la ascensión de gases de combustión caliente. El mismo
sistema será utilizado en otra de sus máquinas, pero haciendo que el
motor sea movido por agua. Es un precedente de los medidores de caudal
inventados más tarde. Sin embargo, ninguno de estos inventos pasó del
estadio del diseño, ni fue utilizado, a pesar de que Leonardo no solo
diseñaba extraordinarias máquinas sino que también se ocupaba de
resolver todos y cada uno de los problemas relacionados con la
construcción de las mismas.
Aunque Leonardo nunca llevó a efecto su mil veces
aludido plan de escribir libros sobre las diferentes ramas de sus
trabajos, es evidente que ejerció gran influjo. Como amigo de príncipes
y estadistas, llegó a conocer también a todos los principales sabios de
su tiempo. Es indudable que a través de ellos se salvaron algunas de sus
ideas, que años después contribuirían a promover el nuevo desarrollo de
la ciencia. Si tuviéramos que elegir un representante que encarnase en
sí el verdadero espíritu del Renacimiento, habríamos de escoger la
figura de Leonardo da Vinci.
La razón áurea
Durante los últimos siglos, creció el mito de que los
antiguos griegos estaban sujetos a una proporción numérica específica,
esencial para sus ideales de belleza y geometría. Dicha proporción es
conocida con los nombres de razón áurea, media áurea, o divina
proporción. Aunque recientes investigaciones revelan que no hay
ninguna prueba que conecte esta proporción con la estética griega, esta
sigue manteniendo un cierto atractivo como modelo de belleza.
El valor numérico de esta razón, que se simboliza
normalmente con la letra griega "fi" (f ), es:

La fama que tiene de estético le viene dada por el
rectángulo áureo cuya altura y anchura están en la proporción 1 a f
.
|

Rectángulo áureo |
Es decir, si siendo su altura a y su anchura b
se cumple que

Esto es lo primero que te sugerimos comprobar: que la
mayoría de los rectángulos que nos encontramos en nuestra vida cotidiana
son áureos. Para ello mide tu D.N.I., un libro, el carnet del instituto
o cualquier otro rectángulo que lleves contigo y divide la medida más
larga entre la más corta y comprueba si da un número aproximado a f.
|
 |
Las fachadas de muchos edificios como, por
ejemplo, la del Partenón también guardan una proporción
aproximada a la razón áurea. (A la izquierda) |
La razón áurea también podemos encontrarla en
otras figuras geométricas, por ejemplo el pentágono regular, en el que
la razón entre la diagonal y el lado cumple la divina proporción
Pero
lo que quizás nos pueda resultar más curioso es la presencia de la razón
áurea en la naturaleza. Hay enigmáticas conexiones de la espiral de los
nautilus (un tipo de caracola) y las espirales de los girasoles con la
razón áurea.
También los cuerpos humanos exhiben proporciones cercanas
a la razón áurea, como puede verse comparando la altura total de una
persona con la que hay hasta su ombligo.
|