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270509 - Arthur Conan Doyle nació en Edimburgo, la capital escocesa, el 22 de mayo de 1859 y murió en Sussex, condado de Inglaterra, el 7 de julio de 1930. Como puede verse, es un hombre a caballo entre dos siglos: cuarenta y uno en el XIX y treinta en el XX. Y aunque buena parte de su vida, madurez y senectud, transcurre en nuestra centuria, es esencialmente una personalidad unida a la historia y la cultura decimonónicas, cuya influencia por lo demás se prolonga hasta los años previos a la Primera Guerra Mundial.

Crecido en el seno de una familia culta, con aficiones artísticas y literarias, el joven Arthur estudió en Stonyhurst antes de ingresar en la Universidad de Edimburgo, donde siguió la carrera de medicina. Resulta interesante destacar que su educación preuniversitaria la cumplió en un colegio jesuita; como su contemporáneo Chesterton, pertenecía a una familia de raigambre católica. Hay que destacar que en Gran Bretaña, país de mayoría protestante, ser católico era (y es) casi una originalidad, una excepción. Y como en el caso de Chesterton, el catolicismo en minoría solía producir una actitud más progresista y liberal dentro de la ortodoxia que la desarrollada en los países de tradición católica. En el caso de Conan Doyle esta educación católica parece haber producido una actitud de distanciamiento religioso, probablemente debido a la clásica disciplina férrea de los jesuitas.

>>Sherlock Holmes y su último gran caso: la inmortalidad de Conan Doyle>>

En sus libros no se adviene una posición claramente antirreligiosa - aunque en El mundo perdido hay algunas bromas sobre el dogmatismo religioso vencido por la ciencia -, sino más bien un agnosticismo algo escéptico, racionalista, que se encarna en los valores científicos que representan la actitud analítica, el espíritu investigador de los fenómenos de la naturaleza y la prueba experimental como vías lógicas para interpretar el universo. Una definición aún más nítida de agnosticismo respetuoso se puede registrar en su novela La tragedia del <<Korosko>>, donde el clímax dramático se produce cuando un grupo de turistas blancos secuestrados por derviches del Sudán se niega a abjurar de su fe cristiana. La actitud del autor es más bien ética: admira sobre todo, en sus personajes, el valor moral de resistirse a una humillación que podía salvarles la vida, a cambio de abandonar una fe que en algunos es profunda pero en otros se advierte superficial. Sólo en su crisis crepuscular se inclina a una actitud metafísica; pero aun ésta, el espiritismo, es un camino que se aparta claramente de las religiones oficiales. Aunque ya tenía afición a escribir, Conan Doyle opta por una carrera científica, la medicina. Se matrícula en la Universidad de Edimburgo, donde algunos de sus profesores inspiraron parcialmente caracteres de sus personajes principales, Sherlock Holmes y el profesor Challenger. Luego de algunas prácticas y viajes por mar como médico de la marina mercante, Conan Doyle establece su consulta en Southsea, entre 1882 y 1890.

La medicina no será solamente -como lo fue en un principio- una opción destinada a apuntalar la economía familiar con una profesión liberal; con ella despuntan aficiones y aptitudes científicas: el espíritu de observación, el análisis lógico y deductivo, la inclinación a comprobar los hechos sin apriorismos dogmáticos. Por ello cabe inferir que esta formación científica añadida a la humanística y puramente literaria tuvo gran influencia en los rasgos esenciales de sus más famosas criaturas de ficción: Sherlock Holmes y el profesor Challenger. El primero es un investigador policiaco aficionado, que aplica a los problemas de misterio criminal un rigor lógico y deductivo propio de un científico; el segundo es un cabal hombre de ciencia, un naturalista insigne capaz de comprobar las más audaces teorías. El primero en concebirse fue el célebre detective de Baker Street; en 1887, mientras sigue practicando la medicina en la apacible estación balnearia de Southsea, publica su primer relato policiaco, Estudio en escarlata. El éxito no fue inmediato y solo dos años después, el Strand Magazine empieza a publicar otras aventuras de Sherlock Holmes que comienzan a difundirse hasta alcanzar una enorme popularidad. En 1890 aparece El signo de los cuatro, a la cual siguen, entre otros títulos, Las aventuras de Sherlock Holmes y El sabueso de los Baskerville, esta última, sin duda, la mejor de las novelas largas dedicadas a este personaje. La fama y la riqueza asaltan ya al joven médico de Southsea, que a principios de 1891 abandona la profesión para dedicarse enteramente a la literatura.

 

El éxito sorprendente del personaje del detective cerebral y misógino supera sus previsiones, se convierte en prototipo universal y lo excede hasta eclipsarlo en la opinión del lector. No es casual, por eso, que tratase de librarse del mismo en varias ocasiones, hasta que el clamor de editores y público le obligó a resucitarle. Sin embargo, ya desde 1889 trataba de ocupar ese espacio con libros más "serios", como Michael Clarke (1889), La guardia blanca (1891), Las hazañas del Brigadier Gerard (1896) y Rodney Stone (1896). Pero ninguno de ellos alcanzó la difusión obtenida por su "saga" de Holmes. Conan Doyle era - y lo será hasta bien entrado el siglo XX - un caballero británico del Imperio, conservador con algún tinte escéptico, patriota y defensor del sistema colonial, al que apoyará públicamente al defender la política exterior de Inglaterra en algunos conflictos espinosos, como la guerra contra los colonos bóers de Sudáfrica. En esta guerra (1899-1902) y en la lucha contra la rebelión de los derviches en el Sudán, ocurrida poco antes (en 1898), el autor retorna brevemente a su profesión de médico, para poder satisfacer su patriotismo y - seguramente- su espíritu aventurero... En la guerra bóer, Conan Doyle no se limitó a participar como oficial médico, sino que publicó un libro -La gran guerra bóer (1900) - destinado a defender, ante el mundo, las razones y los hechos que respaldaban la posición inglesa en esta guerra de conquista contra los colonos bóers (de origen holandés), que se habían establecido en los ricos territorios sudafricanos.

Con Arthur Conan Doyle (con título de "Sir", baronet, desde 1902) sucede hasta cierto punto lo mismo que con Rudyard Kipling, el famoso poeta del Imperio. Ambos representan epígonos literarios de la triunfante expansión inglesa por el mundo y cantan sus glorias y superioridad. Algo de esto se vislumbra en El mundo perdido, pero aún más en una de sus novelas de aventuras, La tragedia del "Korosko". Esta, fruto de sus experiencias en la guerra de los derviches, en el Sudán anglo-egipcio, relata el secuestro de unos turistas blancos, que caen en manos de derviches adeptos al Mahdi. En todo el libro se contrasta la dignidad y valor moral de los cautivos con la "barbarie" de los nativos. Sucede que en 1898 era difícil para un inglés (o para un europeo) admitir que otros pueblos, de cultura, raza y religión diferentes podían tener derecho a luchar por su independencia. El imperialismo colonial - como sucederá en Asia y luego en América - invadía África y sus riquezas materiales con el pretexto de introducir la civilización...Sin embargo, como el mismo Kipling, deberá asistir al lento decaimiento de los dominios ingleses de ultramar y de los valores victorianos - tan sólidos como equívocos -, que van siendo atacados por infinidad de conflictos, entre ellos la progresiva conciencia social de las masas populares. Son las consecuencias de una vida física muy larga. La Primera Guerra Mundial (1914-1918) será el choque más fuerte; desde entonces el mundo cambia más rápidamente, las contradicciones sociales se aceleran y la prosperidad de la metrópoli desciende. Por añadidura, su propio hijo es uno de los muertos en el gran holocausto. Paralelamente estas profundas conmociones sociales y políticas se ven acompañadas por las revoluciones estéticas de la nueva época; el expresionismo, el dadaísmo, el surrealismo, las nuevas tendencias de la poesía y la novela, con las decisivas figuras de Marcel Proust, Guillaume Apollinaire o James Joyce, no llegan a rozar a Conan Doyle, cuya obra pertenece ya a otra época, ya definitivamente sepultada por las turbulentas crisis de los años 20.Él vivirá hasta 1930, pero su antigua y febril actividad, que alternaba la fecundidad literaria con la curiosidad científica, la política, la guerra y el deporte (fue un buen aficionado al boxeo), se hace más esporádica y alejada. Una de las causas, más allá del paso del tiempo, es entrañable y trágica: la muerte de su hijo en la Gran Guerra, que será motivo de su vuelco a las prácticas espiritistas, a las cuales dedica también su antigua propensión investigadora. Pocos años antes de su muerte consagrará a esta creencia parapsicológica una de sus últimas obras, Historia del espiritismo, escrita en 1926. Resulta curioso constatar que Conan Doyle, como otros distinguidos intelectuales y científicos conocidos por su actitud escéptica frente a la religión y por su racionalismo pragmático, sufre en su vejez una crisis espiritual que lo lleva a una experiencia parapsicológica rechazada por las Iglesias oficiales, el espiritismo, que buscan como una respuesta o un reaseguro ante la angustia de la muerte y la nada. Este camino lo siguieron por ejemplo, Sir Oliver Lodge y William Crookes (el descubridor de los rayos catódicos).


//A C Doyle con su familia//

Sin embargo, el Conan Doyle que conocemos a través de sus obras mayores no es ese anciano angustiado en el crepúsculo de su vida, aislado ya de un mundo que ha trastocado todos los valores que había sostenido. Ya sea en sus populares relatos de misterio, en sus novelas históricas o en sus espléndidas fantasías científicas, el autor de El sabueso de los Baskerville y El mundo perdido es un escritor lleno de humor e imaginación, menos profundo y conflictivo que Joseph Conrad, no tan poético y sutil como Robert Louis Stevenson, pero mucho más ingenioso y rico que H. G. Wells. Con ellos, de todos modos, forma la pléyade creadora de la gran novela de aventuras, un universo vívido y palpitante que se irá perdiendo en la literatura de nuestro siglo. Para entender su ubicación exacta en el mundo de esta literatura, aunque sus obras mayores resultan ya intemporales, hay que recordar que la mayor parte de sus libros pertenecen a las postrimerías del siglo XIX y los principios del XX. Optimista y escéptico a la vez, Conan Doyle es un hijo característico del mundo europeo que se cierra en los albores de la Gran Guerra, con los chisporroteos amables y decadentes de la "belle époque".

Bibliografía

Hay personajes en busca de autor, como los admirables fantasmas de la obra teatral de Pirandello; pero hay otros, también nacidos de la fantasía y la imaginación de los escritores, que empiezan a vivir una historia propia y parecen liberarse del albedrío de sus creadores. Son héroes universales, que hechizan a los lectores de todas las épocas y todas las edades, que se escapan de los límites del libro y andan por el mundo como compañeros de andadura de la existencia. Uno de ellos fue Sherlock Holmes, prototipo de detectives, modelo de deducción científica y espíritu lógico y racional. Su fama universal ha tenido el efecto, no tan raro como parece, de eclipsar la figura de su autor. Tal como sucede, en un plano menos absoluto pero igualmente elevado a la condición de mito universal, con el Quijote de Cervantes. A nivel popular, Sherlock Holmes sigue vivo; turistas y corresponsales llegan o escriben cartas al número 221 dc Baker Street, y en su mayoría ignoran quién es Sir Arthur Conan Doyle. Y menos saben que posee una obra literaria considerable y completamente diferente al género popular que consolidó definitivamente: la novela policíaca. Dentro de ese extenso bloque de novelas y relatos hay sectores muy diversos. La novela histórica fue su género predilecto, pero oscurecido por su éxito policiaco. como Michael Clark (1889), La guardia blanca (1891) y Las hazañas del Brigadier Gerard (1896), que se desarrolla en el marco de las guerras napoleónicas, un tema que fascinaba al autor. Rodney Stone (1896), una novela que generalmente se incluye entre sus obras históricas, pero que más bien es un cuadro vívido y fascinante de la Inglaterra previctoriana, con especial atención al boxeo, que describe en sus comienzos con notabilísima penetración. Todas estas extensas narraciones tienen un estilo decididamente decimonónico, en los moldes de la gran novela victoriana fijada por Dickens.

//El Dr Watson y Sherlock Holmes en una ilustración de la época//

Conan Doyle practicó el ensayo histórico-político, como en La gran guerra bóer (1900) y llevó a la novela su defensa de la presencia inglesa en África con La tragedia del "Korosko". Pero aún menos conocida es su incursión en el teatro: The Story of Waterloo (La historia de Waterloo (1900)), que antes se llamó A Stranggler of '15' (Un rezagado del '15') era una incursión en el tema que lo apasionaba: las guerras napoleónicas. Ya nadie la recuerda, pero en su época significó uno de los mayores éxitos para el legendario actor Sir Henry Irving. La narrativa detectivesca, también llamada novela policial o novela de misterio, es un típico producto de la evolución de la novela romántica, en busca de un elemento racional ante el simple misterio, efecto que también se nota en el cuento fantástico y la ciencia ficción. Sin adentrarnos demasiado a filosofar sobre los orígenes, desarrollo e influencia posterior de este estilo, hasta llegar al moderno policial negro, podemos decir que la narrativa detectivesca "expone un hecho delictivo preferentemente un asesinato misterioso en torno del cual se desenvuelve una investigación policial; en el relato suele haber, además de la víctima, un detective (casi siempre amateur), un asesino cuya identidad no llega a descubrirse hasta el desenlace de la anécdota y un conjunto de personajes adicionales cuya intervención en los sucesos permite multiplicar pistas y sospechosos.

Hay, pues, dos figuras "sobrehumanas", el detective y el asesino, que libran una lucha a muerte, circundadas por individuos de naturaleza más bien común y hasta un poco torpe".Edgard Allan Poe, como es bien sabido, no solamente es el creador del relato policial, sino que -como dice Borges- el creador del lector de este tipo de ficciones. Su investigador, C. Auguste Dupin, "es el primero de todos, el modelo, el arquetipo podemos decir, que vive con un amigo y él es el amigo que refiere la historia. Esto también forma parte de la tradición y fue tomado mucho tiempo después de la muerte de Poe por el escritor irlandés Conan Doyle. Conan toma ese tema, un tema atractivo en sí, de la amistad entre dos personas distintas, que viene a ser, de alguna forma, el tema de la amistad de don Quijote y Sancho, salvo que nunca llegan a una amistad perfecta".Los detectives realmente satisfactorios son escasos. A, H. Auden destaca sólo tres: Sherlock Holmes, el inspector French (creación de Freeman Wills Crofts) y el padre Brown, de Chesterton, posiblemente el auténtico continuador de Poe. Su labor es resolver un enigma, y para ello lo mejor es que sea un amateur, ya que esto impide que se deje influir por las motivaciones éticas del caso, sino más bien por las consecuencias estéticas de éste: la restauración del orden en el caos. El carácter de Holmes fue inspirado por un eminente cirujano de Edimburgo, el doctor Joseph Bell (1837?1911), que fue profesor de Conan Doyle.

Luego, al decir de Borges, "Conan Doyle imagina un personaje bastante tonto, con una inteligencia un poco inferior a la del lector, a quien llama el doctor Watson; el otro es un personaje un poco cómico y un poco venerable, también: Sherlock Holmes. Hace que las proezas intelectuales de Sherlock Holmes sean referidas por su amigo Watson, que no cesa de maravillarse y siempre se maneja por las apariencias, que se deja dominar por Sherlock Holmes y a quien le gusta dejarse dominar".También Auden le define bien: "Holmes es un individuo excepcional que se halla en estado de gracia porque es un genio en quien la curiosidad científica se eleva hasta el nivel de una pasión heroica. Es erudito, pero sus conocimientos son absolutamente especializados (por ejemplo, véase su ignorancia del sistema copernicano; en todas las cuestiones ajenas a su campo es tan desvalido como un niño (por ejemplo, su desaliño), y paga el precio por su desinterés científico (su negligencia de los sentimientos) siendo víctima de la melancolía, que le ataca siempre que no está ocupado en un caso (por ejemplo, su costumbre de tocar el violín y tomar cocaína)."Positivamente, su motivo para ser detective es el amor a la verdad neutral (no le interesan los sentimientos del culpable o el inocente) y, negativamente, la necesidad de escapar de sus propios sentimientos de melancolía. Su actitud hacia la gente y su técnica de observación y deducción son los de un químico o un físico. Si escoge a seres humanos en vez de materia inanimada, es porque investigar lo inanimado resulta poco heroico y demasiado fácil, ya que allí es imposible mentir, cosa que los seres humanos pueden y hacen, de modo que al tratar con ellos, la observación debe ser doblemente penetrante y la lógica tiene que ser doblemente rigurosa.

"Los "libros de Sherlock Holmes" son nueve: desde el ya mencionado Estudio en escarlata (1887), novela en la cual Conan Doyle presenta a Sherlock HoImes y el doctor Watson; siguiendo por El signo de los cuatro (1890), en donde Holmes explica por primera vez su "ciencia de la deducción "; para terminar con El archivo de Sherlock Holmes (1927), doce relatos con las últimas apariciones del nuestro detective.

//A C Doyle junto a Harry Houdini el famoso mago y escapista//

Cronología de la Bibliografía completa


(Entre paréntesis la fecha de publicación en español y en negrita las obras del canon holmesiano)

• Estudio en rojo - 1887 (1906).
• El misterio de Cloomber - 1889
• Miguel Clarke - 1889
• Misterios y aventuras - 1889
• El signo de los cuatro - 1890
• El capitán de la estrella polar y otros relatos - 1890
• La casa Girdlestone - 1890
• La guardia blanca - 1891 (1896)
• Los hechos de Raffles Haw -1892
• La sombra grandiosa (Napoleón el Grande) - 1892 (1908)
• Más allá de la ciudad - 1892
• Las aventuras de Sherlock Holmes -1892. Contiene: Un escándalo en Bohemia La liga de los pelirrojos Un caso de identidad; El misterio del valle de Boscombe Las cinco semillas de naranja El hombre del labio retorcido El carbunclo azul La banda de lunares El dedo pulgar del ingeniero El solterón aristocrático La diadema de berilo La finca de Cooper Boeches
• Los refugiados - 1893
• Memorias íntimas de Sherlock Holmes - 1894. Contiene: Estrella de plata La cara amarilla El escribiente del corredor de bolsa La"Gloría Scott "El ritual de Musgrave Los hidalgos de Reigate El jorobado El enfermo interno El intérprete griego El tratado naval El problema final
• La lámpara roja (Memoria de un médico) - 1894
• El parásito -1894
• Cartas completas de Munro -1895
• Las hazañas del Brigadier Gerard - 1896
• Rodney Stone - 1896 (1908)
• El protegido de Napoleón (Uncle Bernac) - 1897 (1900)
• Canciones de acción - 1898
• La tragedia del Korosko -1898
• Un dúo con un coro accidental - 1899
• La gran guerra bóer - 1900
• La bandera verde (Historias de guerra y de amor) - 1900. Contiene: La bandera verde El capitán Sharkey El crimen del brigadier El golpe de Croxley El "Slapping-Sal" El lord del Castillo Negro El golpe desgarrado Una sombra antes El rey de loa zorros Los tres corresponsales La nueva catacumba La primera proeza de Hilario Joyce Una oficina extranjera
• El sabueso de los Baskerville - 1902
• La guerra en Sudáfrica: sus causas y modo de hacerla - 1902
• Aventuras de Gerard - 1903. Contiene: De cómo el brigadier perdió su oreja De cómo... tomó Zaragoza De cómo... salvó un ejército De cómo... triunfó en Inglaterra De como... fue a Minks De cómo... se con dujo en Waterloo La última aventura del brigadier
• Reaparece Sherlock Holmes - 1905. Contiene: La av. de la casa deshabitada La av. del constructor de Norwood La av. de los bailarines La av. del ciclista solitario La av. del colegio Priory La av. del "negro" Peter La av. de Charles Augustus Milverton La av. de los seis Napoleones La av. de los tres estudiantes La av. de los lentes de oro La av. del Tres-Cuartos desaparecido La av. de la granja Abbey La av. de la segunda marcha
• Sir Nigel - 1906
• A través de la puerta mágica - 1907
• Historias junto a la lumbre - 1908
• El crimen del Congo - 1909
• La última galera - 1911
• Canciones del camino - 1911
• El mundo perdido - 1912 (1927)
• El círculo de la muerte - 1913 (1950)
• La guerra alemana: detalles incidentales y reflexiones - 1914
• El valle del terror - 1915
• La campaña inglesa en Francia y Flandes - 1916-19
• Una visita a tres frentes - 1916
• Su último saludo en el escenario - 1917 (1953). Contiene: La av. del pabellón Wisteria La av. de la caja de cartón La av. del circulo rojo La av. de los planos del "Bruce-Partington La av. del detective moribundo La desaparición de Lady Frances Cafax La av. del pie del diablo Su último saludo en el escenario
• ¡Peligro! y otras historias - 1918
• La nueva revelación; o ¿qué es el espiritismo? - 1919
• Los guardias vinieron y otros poemas - 1919
• El mensaje vital - 1919
• Las andanzas de un espiritista - 1921
• El proceso por fotografía del espíritu - 1922
• La llegada de los hados - 1922
• Nuestra aventura americana - 1923
• Tres de ellos - 1923
• Memorias y aventuras - 1924
• El misterio de Juana de Arco - 1924
• Nuestra segunda aventura americana - 1924
• La antología del espiritista - 1924
• El espiritismo. Su historia. Sus doctrinas. Sus hechos - 1926 (1927)
• El país de la bruma - 1926 (1929)
• El archivo de Sherlock Holmes - 1927 (1953). Contiene: La av. del cliente ilustre La av. del soldado de la piel decolorada La av. de la piedra preciosa de Mazarino La av. de los tres gabletes La av. del vampiro de Sussex La av. de los tres Garridebs El problema del puente de Thor La av. del hombre que reptaba La av. de la melena de león La av. de la inquilina del velo La av. de Shoscombe Old Place La av. del fabricante de colores retirado
• Habla Pheneas - 1927
• El abismo de Maracot y otras historias - 1929 (1953-54). Contiene: El abismo de Maracot La máquina desintegradora La zona ponzoñosa Cuando la Tierra lanzó alaridos
• Nuestro invierno africano - 1929

//
Arthur Conan Doyle at home at Windlesham (City of Westminster Libraries).//

ALGUNOS ENLACES SOBRE EL TEMA: http://usuarios.lycos.es/proyectoholmes/index.php En español, la mejor . Buenísima http://www.sherlockian.net/ En inglés . Muy completa http://www.sherlock-holmes.co.uk/ En inglés .Muy completa240509 - El padre de todos los detectives - ProyectoHolmes

Aniversario

Este viernes se cumplen 150 años del nacimiento del británico Arthur Conan Doyle, médico, escritor y creador del detective literario más famoso de la historia: Sherlock Holmes.

Traducido a decenas de idiomas y adaptado también al formato televisivo y al cine, el primer Holmes "llegó" a Hollywood en 1916 y el último está por estrenarse este año, protagonizado por Robert Downey Junior.

Ciento veintidós años después de que el personaje apareciera por primera vez impreso, en la novela "Estudio en Rojo", Holmes sigue vendiendo en el mundo entero.

Aunque se considera que en esa historia Conan Doyle inventó el arquetipo literario del detective brillante y atormentado, al menos dos escritores lo precedieron.

El primero fue el estadounidense Edgar Alan Poe, que creó a Auguste Dupin, el detective de relatos como "Los crímenes de la calle Morgue". Unos años más tarde otro investigador llamado Lecoq, esta vez francés, apareció en un cuento llamado el "Affaire Lerouge", en 1863, obra de Emile Gaboriau.

Según Andrew Lycett, biógrafo de Conan Doyle, fue en este último en el que se fijó el autor para crear a Holmes.

Brillante y atribulado

En el siglo XIX, la influencia cultural del imperio británico era muy grande, lo que hizo que Holmes viajara a casi todo el mundo.

Y el peculiar carácter del detective, inteligente y frío, pero con secretas debilidades, hizo el resto.

Casi todo el género detectivesco que siguió a las historias de Sherlock Holmes le debe algo al modelo que Conan Doyle estableció.

De hecho ha servido para dar forma a detectives posteriores tan dispares como Philip Marlow, de Raymond Chandler, o Kurt Wallender, de Henning Mankell.

Chandler escribió que el atractivo de Sherlock Holmes se debe a una actitud y a unas cuantas líneas de diálogo inolvidables.

Lo cierto es que esta actitud ha intrigado y entretenido a los lectores, algunos muy lejos del número 221B de la calle Baker Street, en Londres, donde el genial investigador tenía su gabinete.

Holmes por el mundo

Sachin Chatte es miembro de la Sociedad Sherlock Holmes en India, donde los relatos se han traducido a decenas de idiomas, como bengalí o hindi. En diálogo con la BBC, Chatte dijo que en ese país celebran cada año a Holmes con cantos y bailes.

"No estoy seguro de si a Holmes le gustaría este festejo, pero se hace en su honor", aseguró este seguidor del detective, que también es escritor.

Chatte incluso encontró la forma de llevar a Sherlock Holmes hasta Goa, en India, para resolver un misterio.

Es precisamente por esta sed de aventuras de Sherlock Holmes, que se ha mantenido a través del tiempo, que Conan Doyle tuvo que resucitar a su héroe, después de hacerlo desaparecer.

"Elemental, mi querido Watson"

Una parte de los lectores y adaptadores aprecia en la relación de Holmes con su amigo y compañero, el doctor John Watson.

Andrew Lycett opina que esta amistad es algo que los lectores disfrutan especialmente.

También cree que la peculiar dinámica entre el cerebral detective y el a veces torpe Watson ha influenciado a otros escritores.

Y la nostalgia, según el biógrafo, cumple su papel: la gente puede percibir a Holmes como la encarnación de un mundo definido y más estable, en el que los crímenes se resuelven usando la razón.

Aunque Holmes y Watson eran muy amigos, en los libros de Doyle nunca aparece la frase, "elemental, mi querido Watson" (ésta comenzó a usarse cuando el personaje fue adaptado a la pantalla). - BBC


 

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