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Desafío absoluto
Allen se crió en Paterson, New Jersey; fue el segundo hijo de una
padre socialista que enseñaba en la escuela pública y una madre
comunista, nacida en Rusia, que escapó del terror cosaco en 1905. De
niño, su mamá, a quien le hicieron una lobotomía en un manicomio,
donde murió, lo llevaba a reuniones del Partido Comunista. Allen
decía que el compromiso político de su madre lo estimuló a estudiar
derecho en la Universidad Columbia. Ahí conoció y se hizo amigo de
Jack Kerouac, William Burroughs y otros, y fue cuando decidió "dejar
de hablar con un cráneo hueco" y dedicarse a la vocación de poeta.
Allen fue expulsado de la universidad porque un administrador
sospechó que tenía una relación homosexual con Jack Kerouac.
En una ocasión Allen intentó seguir una carrera "normal": consiguió
un trabajo en una agencia de publicidad y emprendió una campaña para
vender el dentífrico Ipana. Pero de inmediato abandonó ese mundo
como alma que lleva el diablo.
La esencia de su vida era desafiar a la autoridad y hacer pedazos lo
convencional. Le encantaba retar y burlarse del sistema. Una vez le
pidieron describir sus creencias políticas y él contestó con dos
palabras: desafío absoluto. En el otoño de 1955, cuando leyó
"Aullido" por primera vez en el Six Gallery de San Francisco,
electrizó a todos los presentes. A él le sorprendió mucho que ese
poema, que no pensaba publicar, pasara a ser el toque de clarín que
puso en marcha a la juventud rebelde de todo el país. Al gobierno le
dio un patatús: le echó la policía encima a Ferlinghetti por
publicarlo y venderlo, y lo llevó a juicio por obscenidad. Cuando
ganó en el juicio, "Aullido", que celebraba la enajenación, la
rebelión, la sexualidad y el amor, recorrió el país uniendo a los
rebeldes.
Los poetas reconocidos también detestaban a "Aullido" y a Allen. Su
poema, que rompió toda convención, y las ideas que propuso sobre la
poesía, cambiaron la poesía para siempre. Allen descartó todas las
reglas sobre metro y ritmo, y dijo con mucha alegría que el
ingrediente más importante de la poesía era la sinceridad, que un
fragmento de pensamiento podía ser una estrofa y que la experiencia
de cualquiera podía ser un poema. Dijo que el ritmo y el metro
podían ser la lengua de la calle o las notas de un saxofón; que la
vida de cualquier ser humano podía ser la "materia" de la poesía.
Allen ayudó a sacar a la poesía de las aulas académicas para que
todo mundo disfrutara de ella, no solo leyéndola y escuchándola,
sino escribiéndola. De repente, la poesía pasó a ser un medio por el
cual las masas podían expresar sus ideas sobre la vida. Y la poesía
llegó a ser una parte importante del movimiento.
Después de la publicación de "Aullido", Ginsberg se volvió más
desafiante. No hubo movimiento importante de oposición del que no
fuera parte. Combatió el racismo a muerte y trabajó con poetas
negros (como Amiri Baraka y Bob Kaufmann) y músicos de jazz (como
Charles Mingus, Elvin Jones, Don Cherry y Thelonius Monk) para unir
a blancos y negros. Luchó por los derechos civiles y cuando empezó
la guerra de Vietnam organizó protestas y un movimiento en contra.
En 1968 fue arrestado en Chicago durante la convención del Partido
Demócrata. El 1º de Mayo de 1970, le rociaron gas lacrimógeno en una
protesta convocada en Yale por el Partido Pantera Negra. Su arte
alcanzó proporciones legendarias por atacar el militarismo yanqui,
el materialismo craso, la violación de países oprimidos, el racismo,
la discriminación y las ideas convencionales de toda clase. Asumió
el papel de dirigente de la rebelión juvenil de los años 60 y de su
cultura, y desafió con gusto y audacia los valores tradicionales
familiares y todo lo que era sagrado para el American way of life.
Muchas importantes personalidades del mundo cultural de ese
entonces, como Bob Dylan, Ken Kesey, Andy Warhol, John Lennon, Yoko
Ono, Charles Mingus, Abbie Hoffman y muchos otros, trabajaron con él
y fueron influenciados por su trabajo y activismo político.
Lucha contra el sistema
El reflujo de la década de los 60 no menguó a Allen. Empezó a
recibir elogios y reconocimiento, pero eso no lo llevó a la
"normalidad". Lo nombraron miembro de la Academia Americana de
Poetas y del Instituto de Artes y Letras. En 1973 obtuvo el Premio
Nacional del Libro por su libro The Fall of America: Poems of These
States, 1965 to 1971, y fue finalista del premio Pulitzer en 1995
por su libro Cosmopolitan Greetings: Poems 1986-1992. Escribió
poemas que desenmascararon y condenaron las atrocidades que cometía
el imperialismo yanqui aquí y por todo el mundo: escribió sobre el
sha de Irán y participó en protestas contra él; escribió sobre los
crímenes de Estados Unidos en Centroamérica; condenó la energía
nuclear; atacó a la guerra contra la droga por ser en realidad una
guerra contra el pueblo con características fascistas; denunció el
papel de la CIA en el narcotráfico, primero en el sudeste asiático y
después la conexión entre la contra y la coca. Lo hizo en poemas
como "CIA Dope Calypso" (1972), "NSA Dope Calypso" (1990), y terminó
la trilogía de los calipsos en 1991 con "Just Say Yes Calypso", una
devastadora condena de la guerra del Golfo que termina así: "Cuando
ondeen una cinta amarilla y una bandera aceitosa/ Di sí o te
acusarán de maricón".
Por su activismo poético y político, el director del FBI, J. Edgar
Hoover, lo consideró un enemigo de la seguridad interna. En 1965
dijo que Allen era un peligro para el presidente de la nación. Según
él, Ginsberg era "potencialmente peligroso" y un "subversivo" que ha
"demostrado inestabilidad emocional (por ejemplo residencia e
historial de trabajo inestables) y comportamiento irracional y
suicida". También lo acusó de haber manifestado "fuertes y violentos
sentimientos contra Estados Unidos", y de "una inclinación violenta
y antipatía hacia el orden social y el gobierno". No importaba que
Allen era budista y que el pacifismo era un importante aspecto de su
vida. Muchas veces le tendieron trampas para arrestarlo por cosas de
droga. Allen les contaba a sus amigos que en la casa tenía una pila
de un metro de documentos del FBI sobre él. Hasta los primeros años
de la administración Reagan, Allen estaba entre las personas que la
Agencia Estadounidense de Información consideraba "inadecuadas" para
desempeñar funciones como voceros del gobierno en el extranjero. Es
un mérito de Allen que siempre que contaba de la persecución de la
que era víctima, decía que la persecución de artistas y activistas
negros era peor.
Es difícil seleccionar una obra de Allen que ponga al desnudo la
esencia de su labor poética. Hay mucho de qué escoger. Fue un
artista prolífico; publicó por lo menos 16 colecciones de poesía y
una cantidad similar de prosa, dos libros de fotografía y por lo
menos media docena de grabaciones con diversos músicos. Desde 1977,
Allen trabajó con Bob Dylan y el Rolling Thunder Revue, el Clash en
el álbum Combat Rock, Patti Smith, Sonic Youth, Kronos Quartet,
Philip Glass, Beck y U2, entre otros.
Luego de oír la noticia de su muerte me puse a leer sus poemas por
un par de horas. La lectura me hizo recordar muchas cosas y suscitó
nuevos pensamientos e ideas. También me hizo recordar que a pesar de
lo mucho que me gustaba su poesía, contenía cosas que como comunista
revolucionario me inquietaban. Incluso en sus mejores obras, obras
que criticaban acerbamente al imperialismo estadounidense, Allen
daba latigazos anticomunistas, a veces contra líderes
revolucionarios como Stalin y Mao. Y en los últimos años dijo en
varias entrevistas que empezaba a creer que las protestas y
manifestaciones en las que participó fueron en vano porque el pueblo
seguía sufriendo, aunque de otra forma. Es cierto que el pueblo de
Vietnam y de Irán todavía no han logrado su liberación, pero eso no
quiere decir que las luchas contra el imperialismo estadounidense
fueron en vano. Cuando leía esas cosas, me daban ganas de
preguntarle qué hubiera sido de los pueblos vietnamita e iraní, o
del de este país, si no hubieran luchado contra sus opresores.
Allen tenía mil contradicciones. Al mismo tiempo que pregonaba
anticomunismo o ponía en tela de juicio la eficacia de las luchas
del pasado, seguía sirviendo al pueblo con su voz y el poder de sus
palabras. Odiaba al imperialismo yanqui y todo el sufrimiento que
causa por todo el mundo. El problema es que no comprendió a fondo la
naturaleza del imperialismo y por tanto no veía cómo eliminarlo ni
cómo liberar al pueblo. Para él, el camino era asegurar que todo
individuo tuviera libertad absoluta para expresarse de cualquier
manera que fuera en todo, de la sexualidad o la política. Hasta
cierto punto, yo estaba de acuerdo con Allen porque se oponía a la
censura, a "la policía del dormitorio", la quema de libros y la
supresión del pueblo por sus creencias y manera de expresarse. Pero
para mí, esa meta de libertad individual no es suficientemente
radical y no puede ser la base para forjar una nueva sociedad libre
de opresión. Muchas veces me he preguntado qué hubiera dicho Allen
si en realidad hubiera comprendido lo que ocurría durante la
Revolución Cultural en China, donde se movilizó a los artistas,
poetas y escritores para crear arte, no solo ni simplemente para
ellos mismos, sino para contribuir a la edificación de una sociedad
socialista.
Aullido para una nueva generación
A fines de la década pasada, Allen enseñó en la Universidad Columbia
y a principios de esta en el Brooklyn College. Indudablemente, el
sistema esperaba que en el invierno de su vida se calmara y se
tranquilizara. Sin embargo, siguió arremetiendo contra el sistema y
todo lo que representa. Sus últimas obras atacaron la política de
crueldad, la guerra contra los pobres y las mentiras e hipocresía de
la clase dominante. Trabajó con Ed Sanders para agregarle nuevos
versos al himno tradicional religioso "Amazing Grace" sobre la
situación de los sin techo. Allen sabía a ciencia cierta que los
mandamases de este país son "gente que se dice cristiana pero que
odia a los pobres" y que demuestran una "inteligencia satánica" para
atacar a los pobres. A principios de 1995, Allen escribió una
potente respuesta a Newt Gingrich y el Contrato con América de los
republicanos. El poema, titulado "Balada de esqueletos", contiene
las siguientes estrofas: "Dijo el esqueleto militar/Compra bombas
estrellas/Dijo el esqueleto de clase alta/Mata de hambre a madres
solteras/Dijo el esqueleto subdesarrollado/Envíame arroz/Dijo el
esqueleto de las naciones desarrolladas/Vende tus huesos para hacer
dados". Luego grabó la "Balada de los esqueletos" con Philip Glass y
Paul McCartney, y recorrió el mundo. El director de cine Gus Van
Sant hizo una poderosa grabación de la obra que estuvo entre los
videos favoritos de MTV y que después se presentó en el Festival de
Cine Sundance.
Allen nunca dejó de hacer llegar sus rayos de luz a nuevas
generaciones de rebeldes. En una entrevista reciente le preguntaron
qué haría si hoy, en esta época oscurantista, tuviera 20 años. Allen
respondió, sin vacilar, que le encantaría escribir un "Aullido II"
sobre el presente. Dijo que ojalá algo bueno resultara de la
situación actual en el sentido de refrenar "el poder de Estados
Unidos para joder al mundo". También dijo que habría que salvar el
"alma de la nación", y que para eso sería necesario incluir en el
poema una lista de los pecados cometidos por Estados Unidos aquí y
por todo el mundo, como derrocamientos de gobiernos, invasiones,
guerras, la masacre de indígenas, la esclavitud y continua opresión
de los negros. Y concluyó: "El gobierno es manipulador y lleno de
hipócritas que huyen de los verdaderos problemas de la ecología, la
sobrepoblación, el sufrimiento de las clases bajas, la bancarrota
del sistema médico, la gente sin techo, la desnutrición, la división
entre las razas y la cuestión de la droga. Con toda la demagogia (de
Bill Clinton y especialmente de Janet Reno) y confusión, la poesía
se destaca como el único faro de la razón: un faro de claridad
individual y lucidez en toda dirección, ya sea en la Internet,
cafés, simposios o aulas universitarias. La poesía, y su vieja
compañera la música, es un medio de comunicación que no controla el
establishment".
Los que estuvieron al lado de Allen antes de morir, dicen que
escribió poemas febrilmente hasta el derrame cerebral que lo llevó
al coma. Quién sabe, tal vez las viejas o nuevas palabras de Allen
se enrosquen algún día, ojalá pronto, en un cerebro joven y quizás
nazca un "Aullido II" o algo mejor. Mientras tanto, es hora de
despedirme de Allen. Parte sabiendo que el pueblo te quiso y que sin
duda te extrañará. De parte mía, gracias por los concejos, la
inspiración, la celebración y por toda esa cheverísima poesía que
serpentea por mi cerebro y me fortalece.
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