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Al
poco tiempo de ser nombrado presidente de la Fed, más concretamente
el 19 de Octubre de 1987, la bolsa americana sufre una de las
mayores caídas de la historia, con un descenso en el mismo día de
más de un 20%, el mayor desplome jamás visto en Wall Street, mayor
que el vivido en octubre de 1929, donde el mercado se desplomó un
11.7%. Aquello representaba un disparo en pleno corazón financiero,
por lo que tenían que amortiguarlo de la mejor forma posible, para
asegurar los cobros y los pagos y evitar la quiebra del sistema
financiero, por lo que Greenspan se vio obligado a compadecer en los
medios de comunicación pronunciando la siguiente frase:
“La Reserva Federal, de acuerdo con sus
responsabilidades como banco central de la nación, ha afirmado hoy
su disponibilidad para servir como fuente de liquidez con el fin de
apoyar el sistema económico financiero.”
Unos días mas tarde se produce lo que nadie
esperaba, la recuperación del mercado de valores, apareciendo en
prensa titulares como este: “ÉXITO EN LA PRUEBA: el nuevo
presidente de la Fed consigue la aprobación general por su forma de
manejar la crisis”.
La primera ocasión que redujo los tipos de
interés, una vez acabada la rueda de prensa, acudió a su
despacho y quedo sorprendido, ya que tras su anuncio, los mercados
se movían con gran fuerza, fue aquí cuando se dio cuenta de la
importancia que supondrían sus decisiones en el panorama económico
financiero internacional. El 2 de Agosto de 1990, el presidente
Sadam Hussein invadió Kuwait y comenzaban a sonar los tambores de
guerra, el precio del petróleo se elevaba y la economía americana
atravesaba un mal momento encauzándose hacia una inevitable
recesión. Greenspan ya realizaba cálculos sobre el gasto que
supondría aquella guerra, comunicándoselo al consejo económico del
presidente George Bush,
viéndose casi de forma obligada a reducir el gasto público y elevar
los impuestos, todo lo contrario a lo que predicaba en su campaña
electoral.
Ese mismo año tuvo que reducir la tasa del
mercado interbancario para sacar adelante a bancos que por
aquel entonces estaban en la absoluta quiebra como el Citybank,
debido a una crisis en la concesión de préstamos para el mercado
inmobiliario latinoamericano, consiguiendo con ello la recuperación,
una vez más, del sistema financiero.
El 3 de Noviembre de 1993 el gobernador de Arkansas
Bill Clinton, derrotó a George Bush, con sólo el 43% del voto
popular y se convirtió en el nuevo presidente de los Estados Unidos.
Aquello preocupó a Alan, ya que se trataba de un presidente
demócrata y pensó que dada su condición de republicano, las
fricciones entre ambos estaban más que aseguradas. Pero cuando el
presidente electo Clinton invitó a Greenspan a visitarle en Little
Rock, Alan se sintió bastante cautivado por el nuevo y joven líder,
ya que le dedicaba toda su atención, como si no tuviera otra
preocupación en el mundo y su tiempo fuese ilimitado.
Los consejos que una y otra vez proporcionaba el
presidente de la Fed a Clinton, surgieron efecto en la política
económica de la casa blanca, aprobando el senado el recorte del
gasto público que tanto temía Alan, ya que según él, era el causante
de la inflación que constantemente sufren las economías.
Pero la situación que Alan pronosticó en un primer
momento no se hizo esperar y a la vuelta de unos años Bill Clinton
nombra a dos nuevos demócratas como miembros del FOMC, que era el
órgano encargado de decidir las subidas o bajadas de tipos de
interés en la economía, de forma consensuada con el resto de
miembros, para lograr con ello más presión y mantener unos tipos
bajos para lograr un mayor crecimiento económico que favoreciese a
su actual legislatura. Pero las intenciones de Clinton no dieron sus
frutos, ya que los razonamientos de Alan eran más que cautivadores
para el resto de miembros del comité, aunque en algunas ocasiones,
había que admitir, que si incomodaban a Greenspan.
A comienzos de 1995, México sufre una de sus
mayores crisis financieras jamás vista, debido a una mala
política monetaria de sus dirigentes durante el año anterior,
elevando de forma exagerada los tipos de interés, colapsando de esa
forma el sistema financiero, lo que llevo a sus líderes a devaluar
el peso para reactivar la economía, perdiendo valor la totalidad de
las inversiones llevadas a cabo por capital extranjero y encendiendo
la mecha de una posible reacción en cadena del resto de economías
emergentes, de las que dependía Estados Unidos, repercutiendo
negativamente en el crecimiento económico de la nación.
Dada la importancia de este acontecimiento,
Greenspan y parte del equipo del Tesoro Público, se reunieron para
abordar el asunto y preparar una serie de medidas económicas que
sacasen a México de tal situación, decidiendo hacer uso del Fondo de
Estabilización de Cambios, creado hace más de 60 años, a pesar de la
oposición de parte del senado y enviando 12.500 millones de dólares
a la nación afectada, logrando posteriormente una recuperación de su
economía y devolviendo la totalidad del principal con sus intereses.
Una vez más, Alan demostraba sus magníficas dotes de economista,
analizando minuciosamente la situación para posteriormente emitir
una acertada resolución al problema.
Bill Clinton renueva el cargo de Alan en Febrero de
1996 por otros cuatro años más, valorando las buenas actuaciones del
presidente de la Fed, que habían impulsado positivamente la economía
americana gracias a una excelente política de tipos y unos
maravillosos consejos económicos, evitando una posible recesión.
Este mismo año, había aceptado ir a recoger el premio Francis Boyer,
y durante su discurso pronunció la expresión que todavía hoy muchos
utilizamos y nos acordamos de ella: “En los mercados se está
produciendo una exhuberancia irracional.” Después del discurso, los
mercados de Japón, que todavía seguían abiertos, empezaron a caer en
picado. Al día siguiente el Dow cayó 145 puntos en la primera media
hora de tráfico, pero remontó, y acabó el día sólo a 55 puntos por
debajo.
En Marzo de 1997 Alan Greenspan se casa con Andrea
Mitchell, veinte años más joven que él, que por aquel entonces
trabajaba de reportera en la NBC. Se habían conocido por medio de la
música, ella tocaba muy bien el violín cuando era niña y ambos eran
amantes de las melodías barrocas.
La actitud de Greenspan ante las crisis
financieras
A finales de 1997 Greenspan emitió unos mensajes públicos
contradictorios acerca de los tipos de interés, la economía y la
bolsa, que reflejaban en parte su propia incertidumbre, debido
principalmente al deterioro de la situación i nternacional,
especialmente en Korea que estaba atravesando su peor crisis, con el
temor que se contagiase a otras economías como más tarde ocurrió en
Agosto de 1998 con la devaluación de la moneda rusa, que dado el
grado de globalización de las economías, se traspasó a otros países
como Japón y como no, Estados Unidos. El 8 de Octubre de 1997 sin
conocer Alan todavía las repercusiones que la crisis Koreana iba a
tener en un futuro, en unas declaraciones ante el Comité de
Presupuestos del Congreso, declaró:
“La economía ha seguido un camino insostenible.
Está claro que sería poco realista buscar una continuación de las
ganancias del mercado de valores con la misma magnitud de las que se
han registrado en los dos últimos años”.
Tres semanas después, el lunes 27 de Octubre, el Dow
cayó la friolera de 554 puntos, la mayor bajada jamás visto en los
mercados. Además el siguiente año tampoco fue espléndido, debido al
efecto dominó que sufrieron las economías, desde que Korea inició su
crisis financiera, produciéndose continuamente un número incontable
de devaluaciones de divisas repercutiendo negativamente en las
inversiones extranjeras y como no, en los mercados bursátiles. En
Septiembre de 1998 el fondo de cobertura (Hegde Fund) LTCM (Long
Term Capital Management), dirigido por dos premiso Nobel de Economía
y docenas de doctores, que basaban sus inversiones en complicadas
fórmulas matemáticas, identificando las discrepancias temporales en
los precios en varios mercados mundiales y apostar a que esas
discrepancias podrían converger en normas históricas, atravesaba por
serios problemas.
La quiebra de Rusia contribuyó a
que los precios de los bonos se apartaran de las normas con las que
contaba la LTCM, lo que le llevó a perder la mitad de su capital,
situación que obligó a la Fed de Nueva York a intervenir, para
encontrar el capital necesario y sacar a flote a la LTCM. Por lo
tanto, la tarea de la Fed de Nueva York en aquel momento era la de
buscar interesados en aportar aquellas tremendas pérdidas o
compradores interesados en la empresa, poniéndose en contacto con el
mismísimo Warren Buffet, que ese mismo día estaba con Bill Gates en
Montana, paseando por el parque nacional, quien expresó su gran
interés de compra de la sociedad aunque posteriormente los
presidentes de la LTCM se opusieron radicalmente a vender parte de
la sociedad, por lo que ya sólo cabía la posibilidad de inyectar
capital procedente de los bancos y sociedades de inversión que eran
los que estaban directamente implicados en el asunto y quienes más
tenían que perder, en caso de que se produjese el colapso del
sistema financiero con unas pérdidas potenciales de 20.000 millones
de dólares.
Dada la importancia del asunto, se reunieron en la
sede central de la Fed, con Greenspan y otros dirigentes de la
Reserva Federal al frente de aquella reunión, junto a 16 miembros de
entidades como Merrill Lynch, Goldman Sachs o Salomon Smith, para
resolver el problema y poner los 4.000 millones que la LTCM
necesitaba para salir de aquella situación. Al final de la reunión
se llegó a un acuerdo y las entidades accedieron aportar la cantidad
solicitada, solucionando lo que podía haber sido algo similar a lo
que ocurrió en Octubre de 1987. A pesar de la importancia del
escándalo, la nación a penas se percato de absolutamente nada, ya
que por aquel entonces lo que realmente atraía la atención de los
americanos, era el caso de Bill Clinton y Mónica Lewinsky.
El 4 de Enero del año 2000, la Casa Blanca anuncia
la confirmación una vez más del cargo de Alan Greenspan, como
presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, cuando éste
contaba con 73 años, cargo que recibió y acepto muy gustosamente.
Durante la era Clinton la economía americana había sufrido uno de
sus momentos más brillante con una expansión del ciclo económico que
anteriormente dominaba a las economías, batiendo con ello todo un
record en las cifras del producto interior bruto, con una inflación
más que controlada y unas cifras de desempleo envidiables por
cualquier nación.
Después de alcanzar los mercados sus máximos
históricos y sufrir la fiebre de las empresas punto com, se produce
una debacle en las bolsas internacionales, lo que le obliga a Alan a
bajar las tasas de tipos de interés durante dos años consecutivos
durante once veces seguidas. Además las cifras de PIB también se
reducen, aunque también es verdad que venían de crecer unas tasas
nunca jamás vistas y lo que apuntaba a una recesión al más puro
estilo de los años 30 se quedo en pequeñas reducciones de las tasas
de crecimiento.
En el año 2001, George Bush es proclamado presidente
de los estados Unidos y dada la excelente trayectoria de Alan al
frente de la Reserva Federal, decide confirmar su cargo. Una vez más
Greenspan se ganaba la confianza de otro presidente, convirtiéndose
en el presidente de la Reserva Federal que más veces ha sido
confirmado por presidentes diferentes tanto republicanos como
demócratas.
120101 - El Alan
Greenspan menos conocido
(Español) - José Ignacio del Castillo
Con motivo de la última rebaja de tipos de
interés llevada a cabo por Greenspan, se han multiplicado en los
medios de comunicación los perfiles biográficos del banquero
central más poderoso del mundo. Aunque, en casi todos ellos
escasean las referencias sobre su formación teórica y su visión
particular del mundo y la economía, considero que merece la pena
hablar del asunto.
Uno
de los aspectos más destacables de la formación de Greenspan es
que fue miembro del seminario de Ayn Rand. Para quien no conozca
a Ayn Rand, baste decir que esta rusa refugiada en los EE.UU.,
está considerada la más ardiente defensora del individualismo y
el laissez faire del siglo XX. Algunos consideran sus
puntos de vista exagerados. En realidad, Rand reaccionó ante la
carnicería comunista y el pillaje socialista reafirmando los
principios del interés propio y la libre elección. Quizás se
eche en falta en su obra alguna referencia más al amor y a la
compasión (ella desde luego, no los excluye), pero lo que es
seguro es que prácticamente nada de lo que ella escribió está de
más.
Fruto de la colaboración en el seminario de Rand, apareció
publicado un libro titulado Capitalism: The Unknown Ideal
(Capitalismo: El ideal desconocido) en el que el propio
Greenspan colabora con tres artículos. El más importante a
nuestros efectos lleva por título Gold and Economic Freedom
(Oro y libertad económica) que es una auténtica maravilla y que
contiene pasajes como los siguientes:
“Un antagonismo prácticamente histérico contra el patrón oro
es un nexo que une a los estatistas de toda condición. Parecen
apreciar -quizás más clara y profundamente que muchos defensores
del laissez faire- que el oro y la libertad económica son
inseparables”; (…) “la oposición al patrón oro se deriva de la
incompatibilidad de éste con el déficit público crónico (…) Bajo
el patrón oro, la cantidad de crédito que puede financiar una
economía está determinada por los activos tangibles de la misma,
ya que cada instrumento de crédito es en última instancia un
pasivo respaldado con un activo real. Sin embargo, la deuda
pública no está respaldada con riqueza real, sino tan sólo con
la promesa del gobierno de pagarla con lo obtenido de impuestos
futuros y por tanto su absorción por los mercados financieros se
hace problemática si su cantidad empieza a ser apreciable. (…)
El abandono del patrón oro ha hecho posible que los estatistas
utilicen el sistema bancario como instrumento para una expansión
ilimitada del crédito. (…) El déficit público es sencillamente
un ardid para la “oculta” confiscación de la riqueza. El oro se
interpone en este proceso como protector de los derechos de
propiedad. Esto es lo que se oculta detrás del antagonismo
frente al oro de todo estatista”.
Otro insigne mentor de Allan Greenspan fue el economista austriaco
Ludwig von Mises. Greenspan asistió a su seminario en Nueva York
durante los años 60 cuando Mises tenía ya más de 80 años. Ludwig von
Mises, posiblemente el más grande economista del siglo XX, defendía
igual que Rand, el libre mercado sin hacer concesión alguna al
socialismo. “¿Por qué habría de hacerlo?”, preguntaba. “No se mezcla
el alimento con el veneno para obtener puntos de encuentro”, solía
decir. “Una ciencia no incorpora los errores simplemente para
aparentar tener un talante más abierto y desde luego ningún
socialista ha sido capaz de probar racionalmente (otra cosa es la
demagogia) ninguno de sus asertos.”
Es decir, que Allan Greenspan se encuentra al frente de un sistema
de papel moneda del que abominaba. Conviene advertir que ningún
sistema de papel moneda inconvertible había durado previamente tanto
sin colapsarse o volver a la convertibilidad. El récord lo tenía
Inglaterra que suspendió los pagos en oro de la libra en la etapa de
las guerras napoleónicas, durante un periodo de 24 años. El dólar es
inconvertible y no da derecho legal a nada desde 1971 (29 años) y
aunque como era previsible, perdió en el primer decenio el 90% de su
valor, el 10% restante ha sido conservado moderadamente bien durante
20 años bajo la supervisión de Greenspan. Estos 20 años además han
significado el periodo ininterrumpido de crecimiento económico más
prolongado en la historia del país.
En una conversación relativamente reciente, alguien le preguntó a
Greenspan si seguía manteniendo lo que había dicho entonces.
Greenspan contestó afirmativamente. A continuación se justificó
diciendo que estaba obligado a llevar a cabo políticas
“posibilistas” por el puesto que ocupaba y a cumplir sus funciones
independientemente de sus ideas personales. Nuestro anónimo
entrevistador le preguntó entonces, si era consciente que un sistema
como el actual jamás había sobrevivido sin colapsarse o volver a
tiempo a la ortodoxia. Parece ser que Greenspan miró al suelo y no
contestó.
Es posible que como dice Blair Rassmussen -buen amigo de Greenspan y
director del Liberty Fund-, nuestro hombre haya descubierto lo que
nadie había logrado antes. Hacer funcionar el sistema inventado por
John Law hace tres siglos y que hasta ahora siempre ha llevado a la
ruina a los países que lo han aplicado. Si ese fuera el caso,
convendría que escribiera un tratado al respecto antes de morirse.
Porque si no, ¿Qué será de nosotros cuando él no esté?
Biography - Alan
Greenspan
Appointed chairman of the nation's
central bank just two months before the stock market crash
of 1987, American economist Alan Greenspan (born 1926) acted
quickly to avert a general financial collapse.
Alan Greenspan was born in New York City on
March 6, 1926, to Herman H. and Rose G. Greenspan. His
Bachelor's (1948), Master's (1950), and Ph.D. (1977) degrees in
economics were all earned at New York University. For three
decades, 1954-1974 and 1977-1987, he was chairman and president
of an economic consulting firm in New York City, Townsend-Greenspan
& Co., Inc. His distinguished record during this time is
reflected by his elections as chairman of the Conference of
Business Economists, president of the National Association of
Business Economists, and director of the National Economists
Club.
His career in the private sector was interrupted
by calls to public service, first as chairman of President
Ford's Council of Economic Advisors (1974-1977), then as
chairman of President Reagan's Commission on Social Security
Reform (1981-1983), as well as several other presidential boards
and commissions. These included President Reagan's Economic
Policy Advisory Board, and a consultant to the Congressional
Budget Office.
Career With the Federal Reserve
System
Greenspan assumed his most important public
position on August 11, 1987, replacing Paul A. Volcker as
chairman of the Board of Governors of the Federal Reserve System
(the Fed). The Fed seeks to control the creation of money and to
influence key interest rates, thereby controlling fluctuations
in prices of financial market assets, such as stocks and bonds.
Perhaps most important among the Fed's responsibilities is to
provide temporary loans (through the so-called "discount window")
to banks and other financial institutions in times of need. This
"lender of last resort" function was the primary reason the Fed
was created by Congress in 1913, since individual bank failure
had often spread to other banks, leading to a general financial
market collapse.
Less than two months after assuming office,
Greenspan was faced with such a financial market crisis. After
peaking at 2,722 in August of 1987, the Dow Jones industrial
average (an index of 30 major industrial stock prices) floated
downward by 17 percent over the next month and a half. Suddenly,
on "Black Monday," October 19, the market collapsed by more than
500 points as terrified sellers dumped millions of shares.
Falling stock prices automatically triggered millions of
additional sale orders owing to computerized program trading.
Buyers that had previously bought stocks "on margin" - borrowing
some portion of the purchase price using the stock as collateral
- were then subject to margin calls and forced to provide
additional collateral when these stock prices fell. Many of
these stock holders were thus also forced to sell.
What consequently resulted was the largest one-day
drop in stock prices in U.S. history, with over 20 percent of
the New York Stock Exchange wealth evaporating overnight. The
securities firms (brokerage firms and dealer-brokers) that as
middlemen provide for orderly trading in stocks on the New York
Exchange were hard-pressed to find operating capital as Black
Monday wore on, particularly when major domestic and foreign
banks withdrew their loans as the alarm spread. The financial
system neared collapse from a lack of ready cash (a "liquidity"
crisis). Many other financial institutions would have faced
insolvency had the market continued to drop the following day.
Acting quickly, Greenspan met with top Fed
officials and mapped a strategy for easing the cash crunch,
using the Fed's virtually unlimited reserves to bolster the
troubled financial institutions. Before the market opened on
Tuesday, October 20, Greenspan announced the Fed's "readiness to
serve as a source of liquidity to support the economic and
financial systems." With the full force and power of the Fed
backing these institutions, fear of a general collapse receded
and the Dow-Jones industrial average rebounded with a rally of
over 100 points on that day.
Incidentally, the bull market of the "Roaring
Twenties" had collapsed on October 29, 1929, with again the Fed,
acting through the New York Regional Federal Reserve Bank,
providing needed short-term liquidity to stop the financial
panic from spreading to other sectors of the economy. In
contrast to 1987, however, the Crash of 1929 foretold and
contributed to a long-term economy-wide collapse. This was
partially due to infighting over monetary policy at the Fed,
which allowed the money supply to fall by a third over the
period from 1929-1933 and which contributed to banking panics
that led more than a fifth of the nation's banks to suspend
operation.
Yet Greenspan's worries were far from over. On
the inflation front, he found cause for considerable alarm. The
federal budget deficit had swollen to $221 billion by 1986 and
was exerting a powerful inflationary effect on the macroeconomy.
While the deficit stabilized at around $150 billion for the
remainder of the decade, the collapse of many federally-insured
savings and loan institutions was obligating the government to
pay out many hundreds of billions of dollars more in the future.
The overall effect was to raise interest rates, thereby
supplanting spending for capital investment in the private
sector. Thus future supply productivity might be hampered at the
very time demand was increasing.
Reappointed Despite Differences
Having weathered the financial market panic of
1987, Greenspan sought to send a clear signal that the fight
against inflation was now his top priority. This meant slowing
the growth of financial reserves that add to the money supply,
which, when spent, put upward pressure on prices. Thus the Fed
is faced with the dubious task of fighting unemployment (by
expanding reserves) and simultaneously fighting inflation. His
four-year term as chairman expired in 1991. However, President
Bush announced that he would reappoint Greenspan to another term,
although the recession caused tension between them.
In 1996, Clinton also reappointed him, despite
different financial policies. Greenspan has been criticized for
raising interest rates at the first sign of inflation even when
the economy has been slow and unemployment high, whereas Clinton
believed in strong economic growth, even if it meant a small
rise in inflation. Since interest rate hikes mean fewer
businesses take out loans to expand, and therefore fewer jobs,
the 1996 reappointment surprised many. On April 6, 1997
Greenspan married NBC reporter Andrea Mitchell.
He had also served previously as a member of
TIME magazine's Board of Economists and senior advisor to
the Brookings Institution Panel on Economic Activity. In
addition, Greenspan served as corporate director to numerous
banks and manufacturing companies, including J. P. Morgan (the
nation's fourth-largest commercial bank) and Alcoa (the nation's
largest aluminum company). His honorary degrees were numerous,
including those from Wake Forest, Colgate, Hofstra, and Pace,
and he was the joint recipient with Arthur Burns (a Fed chairman
in the 1970s) and William Simon (a former treasury secretary) of
the Thomas Jefferson Award for the Greatest Public Service
Performed by an appointed official, presented by the American
Institute for Public Service (1976).
Further Reading
General discussion of the Fed's operating
procedures are outlined in U.S. Board of Governors, The
Federal Reserve System: Purposes and Functions. For an
inside look at the workings of the Fed, see William Greider,
Secrets of the Temple: How the Federal Reserve Runs the Country
(1987). Greenspan's views on inflation are given in Weapons
Against Inflation (1979). As Greenspan is always making new
decisions regarding interest rates, there are numerous articles
to be found in periodicals such as Business Week and Money.
For a good comprehensive work on his career, see Robert Sherrill
"The Inflation of Alan Greenspan", The Nation (March 11,
1996). For a brief look at the differences in the philosophies
of Greenspan and Clinton, see Owen Ullmann "Clinton and
Greenspan: Is an Explosion Coming?", Business Week (June
6, 1994).
Fascinating discussions of the Crash of 1987 are found in"
Terrible Tuesday: How the Stock Market Almost Disintegrated a
Day After the Crash," Wall Street Journal (November 20,
1987) and Frederic S. Mishkin, Money, Banking, and Financial
Markets (1989). The most famous monetary scholars of the
Great Depression are Milton Friedman and Anna J. Schwartz,
A Monetary History of the United States, 1867-1960
(1963), but for a more readable classic account, see John
Kenneth Galbraith, The Great Crash, 1929 (1955).
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