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Biografías / Bigraphies
Alan Greenspan

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Alan Greenspan ha sido el único presidente de la Reserva Federal, que ha centrado toda su atención en los mercados financieros, como termómetro general de la economía, evitando las situaciones de crisis y pánico que se viven en las bolsas constantemente, produciéndose con ello un colapso en la canalización del sistema financiero, algo que debe evitar todo presidente de un Banco Central.

La premisa fundamental en la que se basa Alan es dudar de todo, para él la verdad absoluta no existe, todo debe medirse en términos de probabilidad y como buen amante de las matemáticas que es, ejercita su mente con ecuaciones diferenciales siempre que su agenda se lo permite, sobre todo para comprobar su agilidad mental. A lo largo de su mandato ha realizado un excelente trabajo en lo que respecta a política de tipos de interés, ganándose un merecido respeto por muchos economistas y dirigentes políticos, además de un trato exquisito por parte de los medios de comunicación que constantemente nos bombardean con titulares como estos:

“El nuevo mundo de Alan Greenspan” - Business Week

“¿Quién necesita a Dios si tenemos a Alan Greenspan?” - New York Times

¿Quién es Alan Greenspan?

Alan Greenspan nació en el año 1926 en Nueva York, hijo de Rose y Herbert Greenspan, ambos judíos, se divorciaron cuando Alan tenía tres años, lo que obligó a éste a trasladarse con su madre y sus abuelos al distrito de Washington Heights en Manhattan. Todo esto repercutió en el pequeño Alan, incrementando su capacidad de sacrificio, lo que le llevó a apasionarse por el Béisbol, convirtiéndose en todo un experto, llegando incluso a soñar en convertirse en un jugador profesional.

Su madre trabajaba como vendedora en una tienda de muebles y su padre ejercía como analista de bolsa, incluso publicó un libro titulado “Recovery Ahead” (Nos espera la recuperación), prediciendo que el “New Deal”, produciría una recuperación económica y bursátil al año siguiente. Herbert Greenspan era partidario de las teorías Keynesianas, defendía que el gasto público podía reactivar la economía. La predicción del padre de Alan surtió su efecto en el año 1936, pero al año siguiente los mercados se hundieron literalmente. Tomando un ejemplar de su obra, escribió de su puño y letra una dedicatoria para su hijo que decía así:

“Que éste no sea si no un esfuerzo inicial, pensando constantemente en ti, que se diversifique en una interminable cadena de esfuerzos similares para que, en tu madurez, puedas volver la vista atrás e intentar interpretar los razonamientos que se esconden detrás de estas predicciones lógicas, y empezar un trabajo similar por tu cuenta. Tu Padre”.

Greenspan asistió al Instituto George Washington en la calle 192 Oeste, le encantaban las matemáticas, aunque era mediocre en el resto de asignaturas, también era amante de la música, y después de graduarse a ingresó en la escuela de música Juilliard, donde estudió clarinete y piano. Después de dos años en dicha escuela, abandonó sus estudios y se unió a la Henry Jerome Band, una Bing Band al estilo de los años cuarenta con cierto renombre por la calidad de sus actuaciones.

Como muchos de sus compañeros, pensó en convertirse en director de orquesta, pero no le terminó de convencer esa idea ya que, por increíble que parezca, no se veía delante de un grupo de gente dirigiendo. También compuso algunas piezas musicales para piano, que en realidad nunca llegaron a ninguna parte. Durante su época con la banda, Greenspan redescubrió su talento con los números. Mientras otros jóvenes músicos bebían, tomaban drogas y trasnochaban, él leía libros de economía y de negocios, para después convertirse en el contable de la banda. Después de un año de gira, ingresó en la universidad de Nueva York para estudiar economía. Se licenció con Summa Cum Laude en 1948 y realizó también un Master en economía en la misma universidad en el año 1950.

Después de cursar el Master, Alan inició el doctorado en economía, en la universidad de Columbia, universidad donde impartía clases Benjamín Graham y donde asistió como alumno el mismísimo Warren Buffet. Allí fue influenciado fuertemente por las ideas de Arthur Burns, basadas en su oposición fiel al déficit presupuestario como causante de la inflación. Greenspan dejó el doctorado para trabajar en la National Industrial Conference Board, una asociación de investigación, donde trabajó como analista de la industria del acero. En 1952 se casó con la pintora, Joan Mitchell, y al cabo de un año se dieron cuenta que eran totalmente incompatibles, por lo que se separaron.

Cuando Alan tenía 27 años fundó con un amigo, Townsend–Greenspan, empresa de consultoría. En 1957 pronosticó, tras un concienzudo análisis, una drástica reducción en la producción del acero para el año 1958, predicción que se cumplió a la perfección sufriendo ésta en ese mismo año una reducción del 20%.

Después de crear la empresa Townsend–Greenspan, la habilidad de Alan con los números y los datos pronto le llevó a aconsejar a los altos ejecutivos de grandes empresas. En 1968, se convirtió en consejero de política económica del candidato Richard Nixon, donde pudo comprobar la diferencia de personalidad de Richard cuando estaba cara al público, donde se mostraba amable, y el obsceno lenguaje y mal genio que mostraba en privado. En verano de 1974 Nixon pide a Alan que se pusiera al mando del Consejo de Asesores Económicos, puesto que acepta tras mucha meditación. Pero ese mismo año se produce la dimisión de Nixon y asume la presidencia Gerald Ford, conservando a pesar de ello su puesto y estableciendo una vez más una muy buena relación con Gerald, siendo la cordialidad y amabilidad una de las características que atesora Alan Greenspan.

En 1984 comenzaba a reinar un ambiente perturbado en la FED, por aquel entonces presidida por Paul Volker demócrata declarado y nombrado en el cargo en el año 1979 por el presidente también demócrata Jimmy Carter. Paul fue reelegido en su cargo por el republicano Ronald Reegan quien por aquella época estaba preparando su reelección como presidente y estaba diseñando su campaña electoral donde se recogía una bajada de tipos, para ganarse la confianza de Wall Street, a pesar de las reticencias del presidente de la Fed.

 

El reinado de Greenspan en la FED

Tras tres años conflictivos, Paul Volker decide no presentarse a su reelección como presidente de la Fed y Regan y su equipo buscan a alguien de confianza que también fuese republicano. El 1 de Junio de 1987, cuando Greenspan se encontraba en el traumatólogo por una lesión de espalda, un individuo se acercó y le dijo en un tono irónico: “el presidente de los Estados Unidos quiere hablar con usted”, y Ronald Regan le comunicó su deseo de nombrarle presidente de la Fed, algo que no dudo en contestar afirmativamente, para ser aceptado en el cargo por el senado el 3 de Agosto de ese mismo  año, cuando Greenspan contaba con 61 años de edad.

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Al poco tiempo de ser nombrado presidente de la Fed, más concretamente el 19 de Octubre de 1987, la bolsa americana sufre una de las mayores caídas de la historia, con un descenso en el mismo día de más de un 20%, el mayor desplome jamás visto en Wall Street, mayor que el vivido en octubre de 1929, donde el mercado se desplomó un 11.7%. Aquello representaba un disparo en pleno corazón financiero, por lo que tenían que amortiguarlo de la mejor forma posible, para asegurar los cobros y los pagos y evitar la quiebra del sistema financiero, por lo que Greenspan se vio obligado a compadecer en los medios de comunicación pronunciando la siguiente frase:

“La Reserva Federal, de acuerdo con sus responsabilidades como banco central de la nación, ha afirmado hoy su disponibilidad para servir como fuente de liquidez con el fin de apoyar el sistema económico financiero.”

Unos días mas tarde se produce lo que nadie esperaba, la recuperación del mercado de valores, apareciendo en prensa titulares como este: “ÉXITO EN LA PRUEBA: el nuevo presidente de la Fed consigue la aprobación general por su forma de manejar la crisis”.

La primera ocasión que redujo los tipos de interés, una vez acabada la rueda de prensa, acudió a su despacho y quedo sorprendido, ya que tras su anuncio, los mercados se movían con gran fuerza, fue aquí cuando se dio cuenta de la importancia que supondrían sus decisiones en el panorama económico financiero internacional. El 2 de Agosto de 1990, el presidente Sadam Hussein invadió Kuwait y comenzaban a sonar los tambores de guerra, el precio del petróleo se elevaba y la economía americana atravesaba un mal momento encauzándose hacia una inevitable recesión. Greenspan ya realizaba cálculos sobre el gasto que supondría aquella guerra, comunicándoselo al consejo económico del presidente George Bush, viéndose casi de forma obligada a reducir el gasto público y elevar los impuestos, todo lo contrario a lo que predicaba en su campaña electoral.

Ese mismo año tuvo que reducir la tasa del mercado interbancario para sacar adelante a bancos que por aquel entonces estaban en la absoluta quiebra como el Citybank, debido a una crisis en la concesión de préstamos para el mercado inmobiliario latinoamericano, consiguiendo con ello la recuperación, una vez más, del sistema financiero.

El 3 de Noviembre de 1993 el gobernador de Arkansas Bill Clinton, derrotó a George Bush, con sólo el 43% del voto popular y se convirtió en el nuevo presidente de los Estados Unidos. Aquello preocupó a Alan, ya que se trataba de un presidente demócrata y pensó que dada su condición de republicano, las fricciones entre ambos estaban más que aseguradas. Pero cuando el presidente electo Clinton invitó a Greenspan a visitarle en Little Rock, Alan se sintió bastante cautivado por el nuevo y joven líder, ya que le dedicaba toda su atención, como si no tuviera otra preocupación en el mundo y su tiempo fuese ilimitado.

Los consejos que una y otra vez proporcionaba el presidente de la Fed a Clinton, surgieron efecto en la política económica de la casa blanca, aprobando el senado el recorte del gasto público que tanto temía Alan, ya que según él, era el causante de la inflación que constantemente sufren las economías.

Pero la situación que Alan pronosticó en un primer momento no se hizo esperar y a la vuelta de unos años Bill Clinton nombra a dos nuevos demócratas como miembros del FOMC, que era el órgano encargado de decidir las subidas o bajadas de tipos de interés en la economía, de forma consensuada con el resto de miembros, para lograr con ello más presión y mantener unos tipos bajos para lograr un mayor crecimiento económico que favoreciese a su actual legislatura. Pero las intenciones de Clinton no dieron sus frutos, ya que los razonamientos de Alan eran más que cautivadores para el resto de miembros del comité, aunque en algunas ocasiones, había que admitir, que si incomodaban a Greenspan.

A comienzos de 1995, México sufre una de sus mayores crisis financieras jamás vista, debido a una mala política monetaria de sus dirigentes durante el año anterior, elevando de forma exagerada los tipos de interés, colapsando de esa forma el sistema financiero, lo que llevo a sus líderes a devaluar el peso para reactivar la economía, perdiendo valor la totalidad de las inversiones llevadas a cabo por capital extranjero y encendiendo la mecha de una posible reacción en cadena del resto de economías emergentes, de las que dependía Estados Unidos, repercutiendo negativamente en el crecimiento económico de la nación.

Dada la importancia de este acontecimiento, Greenspan y parte del equipo del Tesoro Público, se reunieron para abordar el asunto y preparar una serie de medidas económicas que sacasen a México de tal situación, decidiendo hacer uso del Fondo de Estabilización de Cambios, creado hace más de 60 años, a pesar de la oposición de parte del senado y enviando 12.500 millones de dólares a la nación afectada, logrando posteriormente una recuperación de su economía y devolviendo la totalidad del principal con sus intereses. Una vez más, Alan demostraba sus magníficas dotes de economista, analizando minuciosamente la situación para posteriormente emitir una acertada resolución al problema.

Bill Clinton renueva el cargo de Alan en Febrero de 1996 por otros cuatro años más, valorando las buenas actuaciones del presidente de la Fed, que habían impulsado positivamente la economía americana gracias a una excelente política de tipos y unos maravillosos consejos económicos, evitando una posible recesión. Este mismo año, había aceptado ir a recoger el premio Francis Boyer, y durante su discurso pronunció la expresión que todavía hoy muchos utilizamos y nos acordamos de ella: “En los mercados se está produciendo una exhuberancia irracional.” Después del discurso, los mercados de Japón, que todavía seguían abiertos, empezaron a caer en picado. Al día siguiente el Dow cayó 145 puntos en la primera media hora de tráfico, pero remontó, y acabó el día sólo a 55 puntos por debajo.

En Marzo de 1997 Alan Greenspan se casa con Andrea Mitchell, veinte años más joven que él, que por aquel entonces trabajaba de reportera en la NBC. Se habían conocido por medio de la música, ella tocaba muy bien el violín cuando era niña y ambos eran amantes de las melodías barrocas.

La actitud de Greenspan ante las crisis financieras

A finales de 1997 Greenspan emitió unos mensajes públicos contradictorios acerca de los tipos de interés, la economía y la bolsa, que reflejaban en parte su propia incertidumbre, debido principalmente al deterioro de la situación i nternacional, especialmente en Korea que estaba atravesando su peor crisis, con el temor que se contagiase a otras economías como más tarde ocurrió en Agosto de 1998 con la devaluación de la moneda rusa, que dado el grado de globalización de las economías, se traspasó a otros países como Japón y como no, Estados Unidos. El 8 de Octubre de 1997 sin conocer Alan todavía las repercusiones que la crisis Koreana iba a tener en un futuro, en unas declaraciones ante el Comité de Presupuestos del Congreso, declaró:

“La economía ha seguido un camino insostenible. Está claro que sería poco realista buscar una continuación de las ganancias del mercado de valores con la misma magnitud de las que se han registrado en los dos últimos años”.

Tres semanas después, el lunes 27 de Octubre, el Dow cayó la friolera de 554 puntos, la mayor bajada jamás visto en los mercados. Además el siguiente año tampoco fue espléndido, debido al efecto dominó que sufrieron las economías, desde que Korea inició su crisis financiera, produciéndose continuamente un número incontable de devaluaciones de divisas repercutiendo negativamente en las inversiones extranjeras y como no, en los mercados bursátiles. En Septiembre de 1998 el fondo de cobertura (Hegde Fund) LTCM (Long Term Capital Management), dirigido por dos premiso Nobel de Economía y docenas de doctores, que basaban sus inversiones en complicadas fórmulas matemáticas, identificando las discrepancias temporales en los precios en varios mercados mundiales y apostar a que esas discrepancias podrían converger en normas históricas, atravesaba por serios problemas.

La quiebra de Rusia contribuyó a que los precios de los bonos se apartaran de las normas con las que contaba la LTCM, lo que le llevó a perder la mitad de su capital, situación que obligó a la Fed de Nueva York a intervenir, para encontrar el capital necesario y sacar a flote a la LTCM. Por lo tanto, la tarea de la Fed de Nueva York en aquel momento era la de buscar interesados en aportar aquellas tremendas pérdidas o compradores interesados en la empresa, poniéndose en contacto con el mismísimo Warren Buffet, que ese mismo día estaba con Bill Gates en Montana, paseando por el parque nacional, quien expresó su gran interés de compra de la sociedad aunque posteriormente los presidentes de la LTCM se opusieron radicalmente a vender parte de la sociedad, por lo que ya sólo cabía la posibilidad de inyectar capital procedente de los bancos y sociedades de inversión que eran los que estaban directamente implicados en el asunto y quienes más tenían que perder, en caso de que se produjese el colapso del sistema financiero con unas pérdidas potenciales de 20.000 millones de dólares.

Dada la importancia del asunto, se reunieron en la sede central de la Fed, con Greenspan y otros dirigentes de la Reserva Federal al frente de aquella reunión, junto a 16 miembros de entidades como Merrill Lynch, Goldman Sachs o Salomon Smith, para resolver el problema y poner los 4.000 millones que la LTCM necesitaba para salir de aquella situación. Al final de la reunión se llegó a un acuerdo y las entidades accedieron aportar la cantidad solicitada, solucionando lo que podía haber sido algo similar a lo que ocurrió en Octubre de 1987. A pesar de la importancia del escándalo, la nación a penas se percato de absolutamente nada, ya que por aquel entonces lo que realmente atraía la atención de los americanos, era el caso de Bill Clinton y Mónica Lewinsky.

El 4 de Enero del año 2000, la Casa Blanca anuncia la confirmación una vez más del cargo de Alan Greenspan, como presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, cuando éste contaba con 73 años, cargo que recibió y acepto muy gustosamente. Durante la era Clinton la economía americana había sufrido uno de sus momentos más brillante con una expansión del ciclo económico que anteriormente dominaba a las economías, batiendo con ello todo un record en las cifras del producto interior bruto, con una inflación más que controlada y unas cifras de desempleo envidiables por cualquier nación.

Después de alcanzar los mercados sus máximos históricos y sufrir la fiebre de las empresas punto com, se produce una debacle en las bolsas internacionales, lo que le obliga a Alan a bajar las tasas de tipos de interés durante dos años consecutivos durante once veces seguidas. Además las cifras de PIB también se reducen, aunque también es verdad que venían de crecer unas tasas nunca jamás vistas y lo que apuntaba a una recesión al más puro estilo de los años 30 se quedo en pequeñas reducciones de las tasas de crecimiento.

En el año 2001, George Bush es proclamado presidente de los estados Unidos y dada la excelente trayectoria de Alan al frente de la Reserva Federal, decide confirmar su cargo. Una vez más Greenspan se ganaba la confianza de otro presidente, convirtiéndose en el presidente de la Reserva Federal que más veces ha sido confirmado por presidentes diferentes tanto republicanos como demócratas.

120101 - El Alan Greenspan menos conocido (Español) - José Ignacio del Castillo

Con motivo de la última rebaja de tipos de interés llevada a cabo por Greenspan, se han multiplicado en los medios de comunicación los perfiles biográficos del banquero central más poderoso del mundo. Aunque, en casi todos ellos escasean las referencias sobre su formación teórica y su visión particular del mundo y la economía, considero que merece la pena hablar del asunto.

Uno de los aspectos más destacables de la formación de Greenspan es que fue miembro del seminario de Ayn Rand. Para quien no conozca a Ayn Rand, baste decir que esta rusa refugiada en los EE.UU., está considerada la más ardiente defensora del individualismo y el laissez faire del siglo XX. Algunos consideran sus puntos de vista exagerados. En realidad, Rand reaccionó ante la carnicería comunista y el pillaje socialista reafirmando los principios del interés propio y la libre elección. Quizás se eche en falta en su obra alguna referencia más al amor y a la compasión (ella desde luego, no los excluye), pero lo que es seguro es que prácticamente nada de lo que ella escribió está de más.

Fruto de la colaboración en el seminario de Rand, apareció publicado un libro titulado Capitalism: The Unknown Ideal (Capitalismo: El ideal desconocido) en el que el propio Greenspan colabora con tres artículos. El más importante a nuestros efectos lleva por título Gold and Economic Freedom (Oro y libertad económica) que es una auténtica maravilla y que contiene pasajes como los siguientes:

“Un antagonismo prácticamente histérico contra el patrón oro es un nexo que une a los estatistas de toda condición. Parecen apreciar -quizás más clara y profundamente que muchos defensores del laissez faire- que el oro y la libertad económica son inseparables”; (…) “la oposición al patrón oro se deriva de la incompatibilidad de éste con el déficit público crónico (…) Bajo el patrón oro, la cantidad de crédito que puede financiar una economía está determinada por los activos tangibles de la misma, ya que cada instrumento de crédito es en última instancia un pasivo respaldado con un activo real. Sin embargo, la deuda pública no está respaldada con riqueza real, sino tan sólo con la promesa del gobierno de pagarla con lo obtenido de impuestos futuros y por tanto su absorción por los mercados financieros se hace problemática si su cantidad empieza a ser apreciable. (…) El abandono del patrón oro ha hecho posible que los estatistas utilicen el sistema bancario como instrumento para una expansión ilimitada del crédito. (…) El déficit público es sencillamente un ardid para la “oculta” confiscación de la riqueza. El oro se interpone en este proceso como protector de los derechos de propiedad. Esto es lo que se oculta detrás del antagonismo frente al oro de todo estatista”.


Otro insigne mentor de Allan Greenspan fue el economista austriaco Ludwig von Mises. Greenspan asistió a su seminario en Nueva York durante los años 60 cuando Mises tenía ya más de 80 años. Ludwig von Mises, posiblemente el más grande economista del siglo XX, defendía igual que Rand, el libre mercado sin hacer concesión alguna al socialismo. “¿Por qué habría de hacerlo?”, preguntaba. “No se mezcla el alimento con el veneno para obtener puntos de encuentro”, solía decir. “Una ciencia no incorpora los errores simplemente para aparentar tener un talante más abierto y desde luego ningún socialista ha sido capaz de probar racionalmente (otra cosa es la demagogia) ninguno de sus asertos.”

Es decir, que Allan Greenspan se encuentra al frente de un sistema de papel moneda del que abominaba. Conviene advertir que ningún sistema de papel moneda inconvertible había durado previamente tanto sin colapsarse o volver a la convertibilidad. El récord lo tenía Inglaterra que suspendió los pagos en oro de la libra en la etapa de las guerras napoleónicas, durante un periodo de 24 años. El dólar es inconvertible y no da derecho legal a nada desde 1971 (29 años) y aunque como era previsible, perdió en el primer decenio el 90% de su valor, el 10% restante ha sido conservado moderadamente bien durante 20 años bajo la supervisión de Greenspan. Estos 20 años además han significado el periodo ininterrumpido de crecimiento económico más prolongado en la historia del país.

En una conversación relativamente reciente, alguien le preguntó a Greenspan si seguía manteniendo lo que había dicho entonces. Greenspan contestó afirmativamente. A continuación se justificó diciendo que estaba obligado a llevar a cabo políticas “posibilistas” por el puesto que ocupaba y a cumplir sus funciones independientemente de sus ideas personales. Nuestro anónimo entrevistador le preguntó entonces, si era consciente que un sistema como el actual jamás había sobrevivido sin colapsarse o volver a tiempo a la ortodoxia. Parece ser que Greenspan miró al suelo y no contestó.

Es posible que como dice Blair Rassmussen -buen amigo de Greenspan y director del Liberty Fund-, nuestro hombre haya descubierto lo que nadie había logrado antes. Hacer funcionar el sistema inventado por John Law hace tres siglos y que hasta ahora siempre ha llevado a la ruina a los países que lo han aplicado. Si ese fuera el caso, convendría que escribiera un tratado al respecto antes de morirse. Porque si no, ¿Qué será de nosotros cuando él no esté?


Biography - Alan Greenspan

Appointed chairman of the nation's central bank just two months before the stock market crash of 1987, American economist Alan Greenspan (born 1926) acted quickly to avert a general financial collapse.

Alan Greenspan was born in New York City on March 6, 1926, to Herman H. and Rose G. Greenspan. His Bachelor's (1948), Master's (1950), and Ph.D. (1977) degrees in economics were all earned at New York University. For three decades, 1954-1974 and 1977-1987, he was chairman and president of an economic consulting firm in New York City, Townsend-Greenspan & Co., Inc. His distinguished record during this time is reflected by his elections as chairman of the Conference of Business Economists, president of the National Association of Business Economists, and director of the National Economists Club.

His career in the private sector was interrupted by calls to public service, first as chairman of President Ford's Council of Economic Advisors (1974-1977), then as chairman of President Reagan's Commission on Social Security Reform (1981-1983), as well as several other presidential boards and commissions. These included President Reagan's Economic Policy Advisory Board, and a consultant to the Congressional Budget Office.

Career With the Federal Reserve System

Greenspan assumed his most important public position on August 11, 1987, replacing Paul A. Volcker as chairman of the Board of Governors of the Federal Reserve System (the Fed). The Fed seeks to control the creation of money and to influence key interest rates, thereby controlling fluctuations in prices of financial market assets, such as stocks and bonds. Perhaps most important among the Fed's responsibilities is to provide temporary loans (through the so-called "discount window") to banks and other financial institutions in times of need. This "lender of last resort" function was the primary reason the Fed was created by Congress in 1913, since individual bank failure had often spread to other banks, leading to a general financial market collapse.

Less than two months after assuming office, Greenspan was faced with such a financial market crisis. After peaking at 2,722 in August of 1987, the Dow Jones industrial average (an index of 30 major industrial stock prices) floated downward by 17 percent over the next month and a half. Suddenly, on "Black Monday," October 19, the market collapsed by more than 500 points as terrified sellers dumped millions of shares. Falling stock prices automatically triggered millions of additional sale orders owing to computerized program trading. Buyers that had previously bought stocks "on margin" - borrowing some portion of the purchase price using the stock as collateral - were then subject to margin calls and forced to provide additional collateral when these stock prices fell. Many of these stock holders were thus also forced to sell.

What consequently resulted was the largest one-day drop in stock prices in U.S. history, with over 20 percent of the New York Stock Exchange wealth evaporating overnight. The securities firms (brokerage firms and dealer-brokers) that as middlemen provide for orderly trading in stocks on the New York Exchange were hard-pressed to find operating capital as Black Monday wore on, particularly when major domestic and foreign banks withdrew their loans as the alarm spread. The financial system neared collapse from a lack of ready cash (a "liquidity" crisis). Many other financial institutions would have faced insolvency had the market continued to drop the following day.

Acting quickly, Greenspan met with top Fed officials and mapped a strategy for easing the cash crunch, using the Fed's virtually unlimited reserves to bolster the troubled financial institutions. Before the market opened on Tuesday, October 20, Greenspan announced the Fed's "readiness to serve as a source of liquidity to support the economic and financial systems." With the full force and power of the Fed backing these institutions, fear of a general collapse receded and the Dow-Jones industrial average rebounded with a rally of over 100 points on that day.

Incidentally, the bull market of the "Roaring Twenties" had collapsed on October 29, 1929, with again the Fed, acting through the New York Regional Federal Reserve Bank, providing needed short-term liquidity to stop the financial panic from spreading to other sectors of the economy. In contrast to 1987, however, the Crash of 1929 foretold and contributed to a long-term economy-wide collapse. This was partially due to infighting over monetary policy at the Fed, which allowed the money supply to fall by a third over the period from 1929-1933 and which contributed to banking panics that led more than a fifth of the nation's banks to suspend operation.

Yet Greenspan's worries were far from over. On the inflation front, he found cause for considerable alarm. The federal budget deficit had swollen to $221 billion by 1986 and was exerting a powerful inflationary effect on the macroeconomy. While the deficit stabilized at around $150 billion for the remainder of the decade, the collapse of many federally-insured savings and loan institutions was obligating the government to pay out many hundreds of billions of dollars more in the future. The overall effect was to raise interest rates, thereby supplanting spending for capital investment in the private sector. Thus future supply productivity might be hampered at the very time demand was increasing.

Reappointed Despite Differences

Having weathered the financial market panic of 1987, Greenspan sought to send a clear signal that the fight against inflation was now his top priority. This meant slowing the growth of financial reserves that add to the money supply, which, when spent, put upward pressure on prices. Thus the Fed is faced with the dubious task of fighting unemployment (by expanding reserves) and simultaneously fighting inflation. His four-year term as chairman expired in 1991. However, President Bush announced that he would reappoint Greenspan to another term, although the recession caused tension between them.

In 1996, Clinton also reappointed him, despite different financial policies. Greenspan has been criticized for raising interest rates at the first sign of inflation even when the economy has been slow and unemployment high, whereas Clinton believed in strong economic growth, even if it meant a small rise in inflation. Since interest rate hikes mean fewer businesses take out loans to expand, and therefore fewer jobs, the 1996 reappointment surprised many. On April 6, 1997 Greenspan married NBC reporter Andrea Mitchell.

He had also served previously as a member of TIME magazine's Board of Economists and senior advisor to the Brookings Institution Panel on Economic Activity. In addition, Greenspan served as corporate director to numerous banks and manufacturing companies, including J. P. Morgan (the nation's fourth-largest commercial bank) and Alcoa (the nation's largest aluminum company). His honorary degrees were numerous, including those from Wake Forest, Colgate, Hofstra, and Pace, and he was the joint recipient with Arthur Burns (a Fed chairman in the 1970s) and William Simon (a former treasury secretary) of the Thomas Jefferson Award for the Greatest Public Service Performed by an appointed official, presented by the American Institute for Public Service (1976).

Further Reading

General discussion of the Fed's operating procedures are outlined in U.S. Board of Governors, The Federal Reserve System: Purposes and Functions. For an inside look at the workings of the Fed, see William Greider, Secrets of the Temple: How the Federal Reserve Runs the Country (1987). Greenspan's views on inflation are given in Weapons Against Inflation (1979). As Greenspan is always making new decisions regarding interest rates, there are numerous articles to be found in periodicals such as Business Week and Money. For a good comprehensive work on his career, see Robert Sherrill "The Inflation of Alan Greenspan", The Nation (March 11, 1996). For a brief look at the differences in the philosophies of Greenspan and Clinton, see Owen Ullmann "Clinton and Greenspan: Is an Explosion Coming?", Business Week (June 6, 1994).

Fascinating discussions of the Crash of 1987 are found in" Terrible Tuesday: How the Stock Market Almost Disintegrated a Day After the Crash," Wall Street Journal (November 20, 1987) and Frederic S. Mishkin, Money, Banking, and Financial Markets (1989). The most famous monetary scholars of the Great Depression are Milton Friedman and Anna J. Schwartz, A Monetary History of the United States, 1867-1960 (1963), but for a more readable classic account, see John Kenneth Galbraith, The Great Crash, 1929 (1955).

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