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. Antonio Gramsci

090509 - José María Laso Prieto - Antorcha - Gramsci, Antonio (1891-1937). El 22 de Enero de 1991, se cumplió el centenario del nacimiento de Antonio Gramsci, una de las más relevantes figuras de la cultura y la política italiana del siglo XX.

 

Por su prematuro fallecimiento en 1937, casi han coincidido las conmemoraciones del cincuentenario de su muerte y del centenario de su nacimiento. Con motivo de la primera efemérides, se publicaron en diversos países libros y artículos conmemorativos en los que se argumentaba la vigencia de su pensamiento. Sin embargo, a partir de 1990, se produjeron acontecimientos históricos que potenciaron la vigencia y actualidad de las elaboraciones y concepciones políticas y teóricas de Gramsci. Concretamente, esta es la tesis del filósofo y sociólogo Adam Schaff al sostener que el fracaso del denominado "Socialismo real", en los países de Europa Central y Oriental, constituye la mejor confirmación de la certera previsión de Gramsci sobre la imposibilidad de construir una sociedad socialista sin haber logrado previamente el consenso ampliamente mayoritario de la población. Consenso que sólo se puede lograr actuando en el campo de la cultura para conseguir la hegemonía intelectual y moral del nuevo bloque emergente. La aportación específica de Gramsci, en el campo de la previsión científica, de las condiciones para la transformación social, la sitúa muy bien Adam Schaff, al precisar que "Mientras que Carlos Marx subrayaba la importancia de las condiciones objetivas de la revolución , Gramsci desarrolló, en un periodo posterior, aprovechando la experiencia de la revolución soviética, la teoría del consenso como teoría subjetiva de la revolución socialista. Sin el acuerdo de la sociedad, no se puede realizar con éxito la revolución ni mucho menos verificar el dominio de la clase obrera como hegemonía moral y política (y no como imposición violenta). Este consenso debe lograrse mediante el trabajo ideológico. De ahí el importantísimo papel que Gramsci atribuye a la intelectualidad en su teoría de la revolución socialista". (Ver: Gramsci y la filosofía)

En otro plano, Gramsci estudió filología y lingüística en la Universidad de Turín. Después de una precoz colaboración en la prensa socialista, fundó la revista "L Ordine Nuovo "que llega a constituir un hito en el nivel teórico del marxismo italiano. Con gran entusiasmo, y no menor rigor, Gramsci se esforzó porque "L Ordine Nuovo" aportase al pensamiento y a la "praxis" marxista la altura necesaria para que pudiesen alcanzar su plena efectividad revolucionaria. De hecho, su labor periodística constituyó un serio intento de reforma intelectual y moral, inspirado en el precedente idealista de Benedetto Croce, para fundamentar en el marxismo una gran labor de esclarecimiento y crítica de los basamentos sociológicos de la cultura nacional italiana.

No menor importancia revistió su actividad como dirigente político, ya que se convirtió en el teórico y organizador de los Consejos de fábrica que por entonces florecieron en Turín. Posteriormente, tras un periodo de intensa militancia en el movimiento socialista, Gramsci encabezó el núcleo fundacional del Partido Comunista Italiano. Instaurado el régimen fascista, Gramsci fue detenido, no obstante la inmunidad parlamentaria que gozaba como diputado, y condenado a más de veinte años de prisión. En tan difíciles condiciones, redactó sus célebres "Quaderni del Carcere" que le consagraron como una autoridad teórica del movimiento obrero internacional.

Superada su etapa crociana inicial, pero con consecuencias enriquecedoras de su pensamiento que subsistirán en el conjunto de su obra, Gramsci concibe precozmente al marxismo como una auténtica ruptura con toda ilusión especulativa. Tal orientación podría ser sintetizada en la célebre fórmula gramsciana de que "todo es política". Empero si en Gramsci, no obstante sus preocupaciones teóricas y el elevado nivel con que abordó las más complejas tareas intelectuales, la actividad del militante revolucionario ocupa un primer plano, no por ello incurre en un practicismo político estrecho. Por el contrario, como señala el profesor Manuel Sacristán, "Toda la obra de Gramsci queda estructurada por la finalidad de determinar un renacimiento del marxismo y de elevar su concepción filosófica, que por necesidades de la vida práctica se ha venido vulgarizando, a la altura que debe alcanzar para la solución de las tareas más complejas que propone el actual momento histórico: es decir, elevarlo a la creación de una cultura integral. Según el profesor Sacristán, "Gramsci cumplirá esta tarea, de acuerdo con la inspiración básica de
Marx, no eliminando del marxismo el concepto central de práctica, sino proporcionando la más profunda concepción de ésta que se ha alcanzado en la literatura marxista. Por encima del accidental origen de la expresión, Gramsci es realmente el filósofo de la práctica".(1)

Para Gramsci, la "filosofía de la praxis", no se daba todavía bajo una forma propiamente "filosófica", en el sentido de un sistema coherente y organizado. Surgió en forma de aforismos y criterios prácticos, debido a que su creador
Marx no pudo elaborarla por haberse concentrado en otros problemas. Polemizando con Benedetto Croce, que reducía el marxismo a una metodología histórica Gramsci postulaba una premisa teórica: "la filosofía de la praxis está por elaborar, lo que no significa que no exista potencialmente, sino, por el contrario, que incumbe a los seguidores de Marx y Engels desarrollar lo que éstos han dejado en germen" (2).

En consecuencia, Gramsci aporta su propia contribución. A la pregunta ¿Qué es la filosofía?, responde negando la existencia de una "filosofía en general, "para afirmar la existencia de diversas filosofías, o concepciones del mundo, entre las que se debe de optar. Combatiendo las concepciones elitistas de la filosofía, Gramsci considera que ésta no debe reservarse exclusivamente a "filósofos profesionales" ya que, en la medida que se trata de una actividad intelectual, practicada generalmente, "todos los hombres son filósofos".

El énfasis historicista de Gramsci hace adquirir a su pensamiento especificidad propia en el seno del marxismo. Como indica el profesor Gustavo Bueno, "el materialismo histórico, bajo la influencia de Engels, habría experimentado constantemente un tendencia a desplazarse hacia el materialismo dialéctico (en el sentido naturalista) como compensación a ese desplazamiento podrían entenderse gran parte de las interpretaciones "voluntaristas", "subjetivistas", o "metafísicas", consistentes en subrayar los momentos del "espíritu subjetivo" y del "espíritu absoluto"(marxismo cristiano, marxismo moral, etc). Gramsci representaría la interpretación de esa vuelta al revés de Hegel ?Croce? en el sentido del desplazamiento del "centro de gravedad" de la historia al lugar ontológico que, en el sistema hegeliano, se designa como "espíritu objetivo". Con ello la filosofía deja de ser un estéril manejo de conceptos para pasar a ser tanto acción como concepción.

La identificación filosofía-política-historia constituye el núcleo de la concepción gramsciana de la filosofía. Para Gramsci, en efecto, la política es el primer momento donde la filosofía se halla en la fase simple y elemental afirmación. En consecuencia, la filosofía concebida como "reflexión crítica", es también política, es decir, acción permanente", y, en ese sentido, su identificación con la política significa realización concreta y necesaria de una teoría o de una concepción del mundo.

Sin embargo, Gramsci no se desentendió de las ciencias naturales ni de los problemas epistemológicos generales. Al igual que Lenin, profundizó en la problemática de la física contemporánea para fundamentar científicamente la noción de objetividad y así contribuir a resolver el arduo problema de la relación entre ciencia y filosofía. La misma finalidad persigue cuando se plantea el problema de la denominada "realidad del mundo externo", estudia la relación entre ciencia e instrumentos científicos o profundiza en la elaboración del concepto de ciencia. "Lo que interesa a la ciencia es no tanto... la objetividad de lo real, cuanto el hombre que elabora sus métodos... que rectifica constantemente sus instrumentos materiales... y lógicos ?incluidos los matemáticos? lo que interesa en la cultura...la relación del hombre con la tecnología. Incluso en la ciencia, buscar la realidad fuera del hombre no es sino una paradoja... (3). Así trataba Gramsci de basar en sólidos fundamentos epistemológicos la Weltanschauung que haga del marxismo una auténtica filosofía.

No obstante el esfuerzo teórico de Gramsci no constituía una pretensión asépticamente especulativa. Su precoz instinto político la hizo percibir que el cientificismo, tras el que se ocultaban las posiciones revisionistas de los dirigentes de la II Internacional tenía no sólo raíces sociales objetivas sino también fundamentos gnoseológicos de claro signo positivista De ahí su triple lucha contra las impregnaciones que en el seno del marxismo habían alcanzado el positivismo, el determinismo económico y el reduccionismo sociologista. Sin por ello descuidar la necesidad de un "ajuste filosófico de cuentas" con el idealismo de Benedetto Croce, soporte ideológico fundamental de la burguesía italiana. Tal es el origen de la atención especial que dedicó a la relación entre base (infraestructura) y superestructura, a la función del bloque histórico y a su interconexión entre ambos planos de la formación histórica. Su exhaustiva investigación del papel de los intelectuales como "funcionarios de las superestructuras" y la distinción, ya clásica, entre  "intelectual tradicional e intelectual orgánico", completa una faceta de la aportación teórica gramsciana de indudable trascendencia filosófica. Reviste también importancia su diferenciación entre "ideologías históricamente orgánicas" e "ideologías arbitrarias", así como el conjunto de su amplio trabajo acerca de la cultura.

Actualmente asistimos a un movimiento mundial de revalorización del pensamiento político y filosófico de Gramsci. A ello contribuyen los congresos internacionales de estudios gramscianos ?que periódicamente organizó el Instituto Gramsci y que posteriormente han continuado desarrollando otras entidades?, la edición de sus obras en los más diversos idiomas, y el hecho de que exista general coincidencia en considerar que los análisis de Gramsci representan la única verdadera tentativa marxista de explicitar las modalidades de la vía al socialismo en las condiciones del capitalismo avanzado. Por otra parte, tales análisis son los que mejor explican las causas del hundimiento final del sistema del denominado "socialismo real". Ese es el origen de la vigencia del pensamiento de Gramsci. O, más precisamente, de su creciente actualidad a medida que la problemática contemporánea se centra cada vez más en la temática que constituyó su preocupación fundamental.

Notas:

(1) Cita transcrita del prólogo de José María Laso a la obra "Leer a Gramsci" de Robert Maggiori y Dominique Grisoni. Editorial Zero. Madrid, 1974. Página, 11.

(2) Ibídem, pág. 218.

(3) Antonio Gramsci, "El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce. Ediciones Visor. Buenos Aires, 1971. Pág. 63

Las obras de Gramsci fueron publicadas inicialmente por la Editorial Einaudi de Turín. En una primera fase aparecieron "Lettere dal carcere"(1947), "Il materialismo storico e la filosofía de Benedetto Croce"(1948), "Gli intellettuali e l organizacione della cultura (1949), "Letteratura e vita nazionale"(1950), "Passato e presente(1951), "L Ordine Nuovo" (1954), "Scriti giovanile"(1958), "Sotto la mole"(1960). Una edición crítica de las Obras Completas de Gramsci, realizada por un equipo del Instituto Gramsci, dirigido por Valentino Gerratana se publicó, editado por Einaudi, en 1975. El mismo año se publicó en México la versión castellana por ediciones ERA. En español, se editaron inicialmente: "Cultura y literatura". Barcelona, 1967. "Introducción a la filosofía de la praxis" Barcelona, 1969. "La política y el Estado moderno "Barcelona, 1971. "Antología" (Selección y notas de Manuel Sacristán), Madrid, 1974.

Sobre Gramsci, se han publicado en España, entre otras, las siguientes obras: A.R. Buzzi, "La teoría política de Gramsci". Barcelona, 1969. Dominique Grisoni y RobertMaggipri, "Leer a Gramsci" Madrid, 1974. José María Laso Prieto, "Introducción al pensamiento de Gramsci". Prólogo de Gustavo Bueno. Madrid, 1973. P. Lombardi, "Las ideas pedagógicas de Gramsci". Barcelona, 1973. J.M. Piotte, "El pensamiento político de Gramsci". Barcelona, 1973. Juan Trías (Coordinador) José María Laso y otros "Gramsci y la izquierda europea". Fundación de Investigaciones Marxistas. Madrid, 1992. Rafael Diaz-Salazar, "El proyecto Gramsci". Prólogo de Francisco Fernández Buey. Editorial Anthropos. Madrid, 1991. Maria Antonietta Macciocchi, "Gramsci y la revolución en Occidente" México , 1976. Angelo Broccoli, "Antonio Gramsci y la educación como hegemonía". Editorial Nueva Imagen. México, 1977. Francisco Fernández Buey, "Actualidad del pensamiento político de Gramsci". Editorial Grijalbo. Barcelona, 1977. Hugues Portelli, Gramsci et la question religieuse". Editions Anthropos, París, 1974. Aguilera. - Antroposmoderno el 2004-10-05

Antonio Gramsci

Fundador del Partido Comunista de Italia, Gramsci nació en Alés, localidad de la isla de Cerdeña el 22 de enero de 1891. Era el cuarto de los siete hijos de Francesco Gramsci y Peppina Marcias. Con tres años de edad Antonio sufrió una caída que le produjo una deformidad en su columna vertebral. Nunca creció más de metro y medio.

Antonio comienza a asistir a la escuela primaria a los siete años y la concluye en 1903 con el máximo de calificaciones. Pero desde su niñez conoció la pobreza y el infortunio, pero fue firme e indoblegable como militante del partido de la clase obrera de su país. Su infancia resultó difícil: su padre, funcionario, fue encarcelado cuando Antonio tenía nueve años y las condiciones de la familia no le permiten inscribirse en la enseñanza secundaria. Tuvo que abandonar sus estudios y trabajar por una miseria en el catastro de Cerdeña, para contribuir a la supervivencia familiar. Trabajaba diez horas al día removiendo registros que pesaban más que yo y muchas noches lloraba a escondidas porque me dolía mucho el cuerpo. (Ver: Gramsci y Marx)

Tras la salida de la cárcel de su padre pudo volver a estudiar, logrando graduarse en Oristano y en el verano de 1908 se inscribió en el liceo de Torri de Cagliari, donde compartió la pensión junto a su hermano Gennaro, que trabaja en una fábrica de hielo. El hermano, después de prestar el servicio militar en Turín, había regresado a Cerdeña convertido en militante socialista. Así, Antonio puede leer libros, periódicos y opúsculos socialistas, como también las novelas populares.

Al fin del segundo año del instituto, pide a su profesor, director de la Unión Sarda, poder colaborar durante el verano en el periódico con breves correspondencias y el profesor acepta: el 20 de julio de 1910 recibe la credencial de periodista. El año siguiente se gradúa en el liceo.

En 1911 el Colegio Carlo Alberto de Turín ofrece 39 becas de estudio, 70 liras al mes por once meses, para poder frecuentar la Universidad de Turín: Partí para Turín como si fuese en estado de sonambulismo. Tenía 55 liras en la bolsa, había gastado 45 para el viaje en tercera clase de las cien obtenidas en casa. El 27 de octubre de 1911 concluyó los exámenes: los supera clasificándose en el noveno lugar; al segundo está un estudiante proveniente de Sassari, Palmiro Togliatti. Se inscribe a la facultad de Letras pero las 70 liras no bastan: La preocupación del frío no me permite estudiar porque paseo en la recámara para calentarme los pies o debo de estar totalmente cubierto porque no logro sostener la primera helada. Sus opiniones políticas en aquel tiempo consisten en una genérica adhesión a ideas socialistas, pero sobre todo, en un fuerte resentimiento por las injusticias que fueron hechas en Cerdeña, y en general a todo el mediodía de Italia.

Está en casa para las elecciones políticas del 26 de octubre de 1913, Italia se encuentra en guerra contra Turquía por la conquista de Libia; son las primeras elecciones por sufragio universal y votan, por primera vez, hasta los analfabetos, pero la corrupción y la intimidación electoral son las mismas de las elecciones precedentes. Angelo Tasca, joven dirigente socialista turinés, amigo y compañero de estudios de Gramsci, escribe que Antonio había sido muy golpeado por la transformación producida en aquel ambiente de la participación de las masas campesinas en las elecciones, aunque no supieran y no pudieran todavía servirse por cuenta ellos de la nueva arma. Fue este espectáculo, y la meditación de esto, que hizo definitivamente de Gramsci un socialista.

En los primeros días de noviembre de 1913, cuando habitaba en una buhardilla, se incorpora al partido socialista. Está en retardo con los exámenes, a causa de un tipo de anemia cerebral, que me quita la memoria, que me devasta el cerebro, que me hace enloquecer hora trás hora, sin que logre encontrar descanso ni paseando, ni tendido en la cama, ni tendido en el piso arrollándome en ciertos momentos como un furibundo.

Italia entra en guerra y Gramsci siente, como nunca antes, la necesidad de un compromiso político directo, militante. Escribe por la primera vez, en el periódico socialista turinés Il Grido del Popolo (El Grito del Pueblo), el 31 de octubre de 1914, el artículo Neutralidad activa y operante, en respuesta del artículo de Mussolini De la neutralidad absoluta a la neutralidad activa y operante. Desde los primeros meses de 1916 es uno de los tres redactores del semanario de la sección socialista de Turín de El Grito del Pueblo y de la hoja turinesa del Avanti! (¡Adelante!) bajo la sección Bajo la Mole; publica breves panfletos y de crítica teatral. Más tarde dirá haber escrito, en diez años de periodismo, quince o veinte volúmenes de 400 páginas, pero escritas al día y debían morir después del día y se jactará de haber contribuido a hacer popular el teatro de Pirandello, entonces incomprendido o escarnecido. Visita a los obreros, imparte conferencias en los círculos socialistas y escribe por sí mismo el número único del periódico de los jóvenes socialistas La Cittá futura, publicado el 11 de febrero de 1917.

Aquí muestra su intransigencia política, su ironía, hasta en contra de los socialistas reformistas, el fastidio hacia cada expresión retórica pero también su formación idealista, sus deudas culturales en las confrontaciones de Croce, superiores hasta a aquellos debidos a Marx: En aquel tiempo -escribirá– el concepto de unidad de teoría y práctica, de filosofía y política, no estaba claro en mí y yo era por tendencia Crociano.

La Revolución de Octubre le causó una profunda impresión. En dos artículos, Notas sobre la Revolución Rusa (Grido do Popolo, 29 abril de 1917) y La Revolución contra ‘El Capital’ (Avanti, 24 de diciembre de 1917), expuso su visión sobre los acontecimientos que están protagonizando los bolcheviques, muy alejada de la postura de la II Internacional y el Partido Socialista.

Tras una serie de detenciones, Gramsci se quedó como único redactor de Grido do Popolo, aunque decidió abandonar esta publicación y fundar, en mayo de 1919, junto con sus camaradas Togliatti, Tasca y Terracini, la revista L'Ordine Nuovo, cuya línea editorial ya es completamente independiente de las posturas de la dirección del Partido Socialista. El propio Lenin manifestó que estaba de acuerdo con las posturas de L'Ordine Nuovo y lo recomendó como referencia a los revolucionarios italianos.

Culminando la ruptura con los socialistas, en enero de 1921 se fundó el Partido Comunista de Italia. Gramsci es miembro junto con Terracini del Comité Central desde el principio. En la dirección del Partido Comunista, Amadeo Bordiga, con el que Gramsci mantuvo profundas divergencias, había impuesto una línea izquierdista. La detención en 1923 de éste coloca a Antonio Gramsci como máximo dirigente de los comunistas. Un año antes, en un Congreso de la III Internacional (en la que Gramsci siempre ocupó destacados puestos) conoce a Julia Schuch, con la que se casa y tendrá dos hijos, Delio y Juliano.

En 1924 es elegido diputado. En 1926 sería elegido Secretario General del Partido Comunista, dando un giro a la línea de Bordiga y dedicándose a estructurar y preparar la lucha contra el fascismo. Dio una orientación nueva, antisectaria, a Ordine Novo como instrumento del frente único antifascista. Pero no pudo continuar su lucha en libertad por mucho tiempo.

En octubre de 1926, tomando como excusa un atentado contra el Duce, el gobierno fascista italiano disuelve los partidos de la oposición y elimina los últimos restos de democracia burguesa que quedaban en Italia. El 8 de noviembre es apresado en su casa. Fue condenado a veinte años por delitos como incitación al odio de clase. El fiscal Michele Isgró, en la conclusión de su requisitoria, declaró que por veinte años debemos impedir a este cerebro funcionar.

La vida de Gramsci fue la de un verdadero mártir. En la cárcel sufrió una extraña enfermedad, el morbo de Pott, que le traerá grandes sufrimientos. Padeció, además, tisis y arterioesclerosis. Aun así, durante su confinamiento redactó su obra magna, los Cuadernos de la Cárcel, que constituyen una de las mayores aportaciones jamás hechas (pese a su lenguaje en momentos demasiado oscuro para conseguir evitar la censura carcelaria) al pensamiento revolucionario mundial.

Murió el 27 de abril de 1937 poco después de haber sido liberado en una clínica de Roma a los 46 años de edad.

Su cerebro nunca dejó de funcionar. Su obra escrita sigue ejerciendo una enorme influencia, siendo uno de los filósofos marxistas más grandes del siglo XX. Pero, lamentablemente, las obras de Gramsci han sido manipuladas durante décadas por los eurocomunistas para defender sus posiciones claudicantes ante la burguesía.


 

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