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James Joyce |
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. La originalidad
de James Joyce
La vida del autor es un factor importante a tener en cuenta a la
hora de interpretar su obra. Hoy en día ha
vuelto a ser valorado
altamente por la pragmática y la teoría de la recepción.
Ello implica que la crítica literaria no puede -o no debe- aislarse de
la consideración de los seres de carne y hueso como no pertinentes por
el hecho obvio de que una vez editada la obra, esta se convierte en un
producto objetivo condenado al arbitrio interpretativo de los lectores.
Ciertamente, este dato es una evidencia ineludible: las circunstancias
cambian y los lectores también; se trata, pues, del cambio de
perspectiva metodológica operado por la historia. Por otra parte, el
lector se siente más a gusto si tiene la oportunidad de asirse a
realidades sensibles, a datos visualizables, a una cierta dosis de
anécdota que otorgue corporeidad al abstractismo en que incurre
frecuentemente el crítico y teórico de la literatura. Es difícil para el
lector no especializado establecer un vínculo de solidaridad y
comprensión por falta de apoyos sensoriales. Todo arte abstracto exige
un instrumental muy refinado para su apreciación.
James Joyce pertenece a ese cortejo de escritores irlandeses selectos
que han dado lustre a la literatura inglesa, como George Bernard Shaw,
Oscar Wilde, Yeats y muchos otros que no mencionamos de momento. Lo
importante en nuestro acercamiento a la obra de Joyce es que Ulises
posee, como historia que es, una prehistoria en la que se prefiguran
algunos rasgos importantes de su personalidad como escritor. En efecto;
su deambular por países europeos da cuenta en parte de su
internacionalismo cultural y literario y lo mismo ocurre con su
poliglotismo, iniciado ya en el colegio de los Jesuitas de Belvedere.
Estos hechos se muestran particularmente a lo largo del Ulises,
que es su obra cumbre. No en vano escoge a un judío como protagonista,
factor imprescindible para entender el desarrollo y evolución de un
simbolismo muy ramificado, como tendremos ocasión de comprobar en
detalle. Mutatis mutandis, Joyce sería un paradigmático judío
errante.
Por otra parte, la Irlanda que
Joyce dejará atrás es un país pobre, pero que pudo llegar a ser en
la primera mitad del siglo XIX el complemento agrícola de la
industrializada Inglaterra, gracias en parte al cultivo de la
patata. Precisamente, en Ulises, el Sr. Bloom lleva consigo, a
modo de amuleto, una pequeña patata arrugada, auténtico símbolo del
país. Sin embargo, el gobierno británico se concentró en la
industrialización de Inglaterra. Este hecho y las plagas de la
patata son responsables del descenso de la población, con la
emigración masiva a los Estados Unidos. En concreto, en 1840 Irlanda
tiene ocho millones de habitantes; hacia 1904 (tiempo de Ulises),la
población baja a cinco millones y en 1960 a tres millones.
Es preciso destacar la
importancia del movimiento independentista, con Parnell en calidad de
máximo líder, por sus muchas referencias en Ulises. Parnell
muere en 1891.Se presentan proyectos de autonomía, aprobados por los
Comunes en Londres, pero son rechazados por la Cámara de los Lores.
En 1918 De Valera reclama la independencia y se obtiene el Irish
Free State, pero permaneciendo dentro de la Commonwealth. Después de
la Segunda Guerra Mundial, Irlanda se separa completamente. De
hecho, Joyce no se interesará verdaderamente por el movimiento
nacionalista irlandés. Mantuvo siempre una actitud distante y
escéptica en relación con la política.
James Joyce nació en Dublín en
1882 y realizó sus estudios secundarios en el colegio de los
Jesuitas de Belvedere. De esta fase de su vida deriva la gran
afición que tuvo siempre al estudio de las lenguas, aprendiendo bien
el latín, el francés y el italiano; muy presentes los tres en
Ulises.
En 1898 entra en el University College (de la
Universidad de Dublín),institución católica donde habían estudiado
también el autor de la Apología pro vita sua, John Newman, y
el gran poeta jesuita Hopkins. Por estas fechas tiene lugar un
renacimiento literario irlandés, de modo especial en el teatro:
Yeats, Synge y el movimiento que llega hasta O'Casey; alguna
destacados figura se traslada a Londres, como George Bernard Shaw.
Gracias a su actitud universalista, Joyce topa
con un dramaturgo de gran categoría, Ibsen,a quien dedica su primer
artículo en 1900.A pesar de su egolatría y tendencia al
autobiografismo, Joyce desciende a la realidad objetiva de la
contemplación y expresión. Entre 1900 y 1903 escribe lo que él llama
"Epifanía", microforma literaria consistente en instantáneas de
mirada y palabra.
De la
epifanía pasa Joyce a otra forma literaria que él denomina "epiclesis",
que manifiesta un desarrollo más largo,pero dentro del mismo tono de
objetividad contemplativa. La revista The Irish Homestead le publica algunos
epiclesis, que serían después los primeros relatos de la colección
Dublineses, y que iban firmados por Stephen Daedalus, el
pseudónimo literario de Joyce. Esta denominación caracteriza lo
laberíntico de su prosa posterior.
Obtenido el B.A. in Modern
Languages en 1902,se matricula en Medicina y se traslada a París
para hacerse médico, pero no puede costearse sus estudios. En 1904
estudia música, cultivando su buena voz de tenor, y
escribe un pequeño autorretrato: "A Portrait of the Artist"
Este breve repaso de su itinerario vital nos
lleva a junio de 1904 cuando tiene lugar el hecho más importante
desde el punto de vista sentimental en la vida de nuestro autor, su
encuentro con Nora Barnacle, inculta pero de gran vitalidad y
hermosura, que será a partir de entonces su compañera, aunque el
matrimonio no se formalizaría legalmente hasta 1931.Nora
representaba la rebeldía de Joyce ante la sociedad, como se lo
comunicó a ella en una de
sus cartas (del 29 de agosto,1904)
"Mi ánimo rachaza
todo lo presente orden social y el cristianismo, el
hogar, las virtudes reconocidas,
las clases en la vida y las doctrinas religiosas... Hace seis
años dejé la Iglesia Católica, odiándola con el mayor
fervor. Encontraba imposible
para mí seguir en ella a causa de los impulsos de mi naturaleza. Le
hice la guerra en secreto cuando era estudiante y
rehusé aceptar las
posiciones que me ofrecía. Con eso, me he hecho un
mendigo pero he conservado
mi orgullo. Ahora le hago la guerra abiertamente con lo que
escribo y digo y hago. No puedo entrar en el orden social sino como
vagabundo. He empezado a estudiar medicina tres veces,
derecho una vez, música
una vez".
Parece ser que la
ruptura de James Joyce con el Catolicismo tuvo lugar en un plano
puramente ético, pero no desde el punto de vista de la doctrina.
Posteriormente, desde la época de Ulises, su actitud con respecto
al ámbito religioso y católico se transformó en una postura no
beligerante sino calculada y fríamente neutral, formando parte del
proceso de su experimentación lúdica con el lenguaje y la estética en
general.
Por lo que a la ideología social se refiere, fue por
un tiempo socialista; pero pronto se alejó de todo ideario político,
respondiendo así a la imagen del intelectual no comprometido.
Efectiçvamente, con ocasión del comienzo de la Primera Guerra Mundial,
contesta a un amigo italiano, que le pregunta su opinión:
"Mi fe política se expresa en tres palabras. Las
monarquías, constitucionales o no, me dan asco. Las
repúblicas, burguesas o democráticas, me dan asco. Los reyes son saltimbanquis.
Las repúblicas, pisoteadas. Desapareció el poder temporal (del Papa),y
buen viaje.¿Qué queda? ¿Podemos desear la monarquía por derecho
divino? ¿Crees en el sol del porvenir?"
Se trata de un desdén escéptico; y al mismo
tiempo apasionado, con respecto a las realidades del mundo. El joven
James Joyce practica una severa ascesis, depurando paulatinamente sus
convicciones e intereses, aparentemente saltando de flor en flor como
provisional mariposa, quedándose definitivamente con lo que
verdaderamente le interesaba. Para él, la vida no es sueño sino un
juego, pero sin reglas. Expansionaremos más adelante estas sugerentes
nociones, que formarán sistema con otras aliadas, obteniendo finalmente
un retrato completo y coherente. El héroe en la aventura vital de Joyce
es sin duda alguna el Arte.
Dentro del itinerario temporal de Joyce, el día 16 de
junio de 1904 sería un día decisivo. Por la noche salió con Nora a dar
un paseo de enamorado; y, como memorial, ésta sería la fecha del día de
Ulises, EL "Bloomsday" en la que se sitúa la acción de la novela.
Ansioso de probar fortuna, nuestro autor fue con Nora
a Suiza, a enseñar inglés a la Berlitz Cchool de Zurich, luego a Pola;y
Trieste, donde nacieron sus hijos Giorgio (1905) y Lucía (1907).A partir
de 1906 empieza a escribir A portrait of the Aerist as a Young Man,
una especie de densa "Bilfungsroman", que.para su entera
comprensión, se complementa con la lectura del incompleto Steven Hero,
no publicado hasta 1944,obra póstuma muy estimada por la crítica en
general.
En
1906 Joyce se traslada a Roma para trabajar como traductor en un banco,
pero le disgusta Roma con su arqueología para turistas. Vuelve a Trieste,
donde reanuda sus clases y también sus borracheras. Su precaria
situación económica mejora un poco con la llegada de su hermano
Stanislaus y con el prestigio creciente de su enseñanza, consiguiendo
clases particulares para personalidades locales. Uno de ellos era el
director del periódico local Il
Piccolo della
Sera,quién le invita a escribir artículos sobre la cuestión
irlandesa. El más famoso de sus alumnos particulares es Italo Svevo,
primer lector de Dublineses, una importante serie de relatos
cortos con potencial de gran expansión posteriormente en sus obras.
(Ford Madox Ford, James
Joyce, Ezra Pound & John Quinn at Pound's place in Paris in 1923. Quinn
was a lawyer who defended the publication of Ulysses in "The
Little Review" in 1921)
En 1907 termina
"Los muertos",el relato más extenso de Dublineses,que se
publicarán en 1914.Se lo leyó,al terminarlo en Trieste, al más
importante de sus alumnos particulares que acabamos de mencionar, el
ingeniero Ettore Echmitz, y también a su mujer, Livia, que se convertirá
en la "Anna Livia Plurabelle", de Finnegan's Wake;también la
idealizaría convirtiendo su cabellera en la corriente de Liffey. Los
tres formaban no un triángulo erótico, sino una especie de comunidad
espiritual y literaria.El ingeniero Schmitz, dueño de una empresa de
pinturas navales, le reveló a Joyce que había publicado sin éxito dos
novelas, Una vita y Senilità, bajo el pseudónimo de "Italo
Svevo". Leídas por Joyce y valoradas altísimamente, resultó ser un buen
augurio, pues más tarde Joyce sacaría a Svevo de su silencio literario y
le daría la ocasión de ser famoso en Francia y en Italia.
En
1909 James Joyce hace un par de viajes a Dublín. Por estas fechas es
notable el intercambio epistolar de denso erotismo con Nora, rasgo que
tendrá su expansión y culminación en el Ulises, con mucho énfasis
fenomenológico y lujo de detalles en el capítulo sobre los prostíbulos
(Circe-Bella Cohen; ver Suzette Henke,op.cit.)
Gran admirador
del progreso cultural y de las innovaciones artísticas, funda J. Joyce
en Dublín la primera sala de cine, el Cine Volta, pero quiebra por su
ausencia. Volverá a Irlanda por última vez en 1912. Profesionalmente sí
progresa, pues es nombrado para la cátedra de inglés de la Escuela
Comercial Revoltella, que luego se integraría en la Universidad de
Trieste.
Eventualmente tiene lugar un cambio en la mesa de trabajo de nuestro
escritor. Efectivamente, Joyce recibe una carta del famoso autor de
Cantos, Ezra Pound, quien había sido secretario de Yeats y ahora
promotor de T.S. Eliot. Buscaba talentos jóvenes para darlos a conocer
en revistas minoritarias. Joyce le envía algún poema y el extracto del
Retrato, que entusiasma a
Ezra Pound. Obtiene un contrato para
publicar por entregas en la revista inglesa The Egoist. Resultó
ser la manera de animar a Joyce a terminar Retrato ,que fue
publicado en los Estados Unidos en forma de libro en 1915.El libro fue
recibido como una pequeña obra maestra. Es interesante notar a este
respecto los años 1914-15 como años afortunados desde el punto de vista
literario, pues se publican entonces La muerte en Venecia, de
Thomas Mann, la Teoría de la novela, de Lukács, y las
Meditaciones del Quijote, de Ortega y Gasset, entre otras obras
maestras.
(Sylvia Beach y James Joyce en París, en la
librería Shakespeare & Cía de la primera, en la foto de la derecha)
El cambio
literario que aporta el Retrato es importante en la trayectoria
de nuestro novelista En efecto,se consolida ahora, en comprensión y
extensión, la superación del personalismo propio de los pequeños cuadros
de Dublineses en forma de libro. A este respecto, un agudo
crítico observa que " aunque la estructura general del libro sea
individual, pues en parte se trata de una memoria personal ,el punto de
vista se ha elevado a una objetividad distante, a veces irónica .Es la
"emoción recordada en tranquilidad ",como define Wordsworth a la poesía.
Hay un largo pasaje de collage, el de los sermones jesuíticos; la
crisis espiritual de Stephen se presenta de modo distante; incluso los
pasajes de pasión carnal resultan refrenados por la emoción". A
propósito, otro caso brillante de asepsia analítica con respecto a los
propios traumas y zozobras interiores lo tenemos en Kafka , gran experto
en disfraces literarios. Emoción contenida y pasión camuflada bajo una
especie de subjetivación del yo lírico las encontramos en el
gongorinista Ámbito, de Vicente Aleixandre, un "moderno" ejemplo
de poesía objetiva e "intelectual" en consonancia con los
requerimientos de la poesía pura en la primera etapa de la generación
del 27,confirmada en la experiencia-experimentalismo de un Alberti en
Cal y canto, que estuvo a punto de petrificarle el sentimiento. A
este respecto, hay que advertir que el distanciamiento y la ironía son
características propias del Arte de la novela ,y por consiguiente
implican un intento de racionalización del proceso narrativo dentro de
las apriorísticas coordenadas del espacio-tiempo literarios, que
corresponden al trío lírico, épico y dramático, formas genéricas
fundamentales, que se mezclan sin medida prefijada en la poesía, la
narrativa y el drama. Joyce mismo escribió páginas aleccionadoras sobre
el trío genérico en cuestión en el Retrato.
"El
Ulises de James Joyce ", Juventino Caminero. Universidad de Deusto.
Apartado 1-48007 Bilbao.
La
originalidad de James Joyce
De las teorías poéticas en Roma nace el filósofo llamado Cicerón, el
cual discute el concepto de decoro, es decir, lo que es conveniente o lo
que es adecuado, en los escritos, principalmente.
Éste pensador discute entre dos decoros; decoro
poético y decoro retórico.
El decoro poético se caracteriza por la ausencia entre el
emisor-escritor, y el receptor-lector. La forma de escribir,
utilizando éste decoro, debe estar adecuada con el contenido semántico
y lógico, el escritor deberá emplear formas poéticas que se adecuen a
los temas objetos de su obra poética, ha de denotar conveniencia al
mostrar personajes y hechos en el relato, y además la finalidad de estos
escritos es que los espectadores han de identificarse con los hechos
expuestos.
Por otra parte describe el decoro retórico en el
que la utilización del lenguaje va en consonancia con el tipo de
auditorio, la composición del texto ha de correr a cargo del tema ,y
cómo no lo único que desea el escritor, utilizando el decoro retórico,
es convencer a sus oyentes de algún motivo.
En lo que respecta a James Joyce podríamos decir
que se identifica con el decoro poético por que éste escritor utiliza
las formas literarias a su medida ,es decir, son realidades dadas o
hechas a su perspectiva, poniéndolas donde quiere y cualquiera de estas
formas. Lo que Joyce hace es asociar ideas a las realidades, eso si,
formando y proliferando connotaciones semánticas.
Esto es una forma de innovar y él lo hace sistemáticamente
ejercitándose de modo excesivo en toda clase de formas de
encarecimiento y exageración. Con esto podríamos decir que lo que busca
es la originalidad en la expresión de las cosas por dentro bajo el
control absoluto de la razón estilística.
Joyce cambia el tradicionalismo de ofrecernos una síntesis breve del
texto con algunos pies de página y lo que intenta transmitirnos es que
la lectura la tenemos que vivir en nuestro pensamiento de la manera de
cada uno y no siguiendo unas pautas establecidas por el tradicional
escritor.
"James Joyce presenta una praxis literaria muy
particular, donde más que nada, emplea su radicalismo ideológico,
transmitiendo lo que siente sobre algunos temas como es el judaísmo o la
política. La mente de Joyce está repleta de una gran multitud de
palabras, las cuales no las podemos establecer en la vida cotidiana ya
que se refugian en un mundo de intransferible realidad, es decir,
comunican por su propia cuenta, en otro orden de las cosas.
En cada una de las obras de Joyce relucen rasgos
que dan vida a su originalidad ,como dice el audaz e irónico Juan Benet,
"Dubliners es la originalidad de contenido, sin la menor primicia
tipográfica; Ulises ,la originalidad de la dicción, y Finnegan's Wake la
originalidad del lenguaje, de la técnica y de la
herramienta."(©Universidad de Deusto. El Ulises de James Joyce,
Juventino Caminero. Bilbao.)
A nosotros la obra que nos interesa en este caso, es la novela llamada
Ulises, que, según Juan Benet:
Es una de las mayores originalidades, ya que se
trata de una novela de un día, el 16 de junio de 1900, en Dublín y que
toda ella está construida con un sistemático tratamiento del monólogo
interior or stream of consciouness. Pero si se acepta la calificación
que preconizo (que Ulises es un cuadro costumbres , hipertrofiado por la
palabrería) se reconocerá que apenas hay algo original en limitar el
curso de la novela a un solo día ..."(©Universidad de Deusto, El
Ulises de James Joyce, Juventino Caminero. Apartado 1-48080 Bilbao.)
Como
hemos podido ver, Joyce saca a la luz su originalidad a través del
monólogo interior, entre otras cosas. Brevemente, podemos decir que el
monólogo interior es una técnica narrativa que exhibe el paso de los
pensamientos por las mentes de los protagonistas. Ésta técnica literaria
fue empleada por primera vez a finales del siglo XIX para expresar tanto
la realidad subjetiva como la objetiva, revelando los pensamientos,
sentimientos y actos del personaje, muchas veces sin una secuencia
lógica (como ocurre en el pensamiento real) ni comentarios por parte del
autor.
(Parte superior de la estatua de Joyce
ubicada en una calle de Dublin)
El monólogo interior engloba además las propias
sensaciones de la mente en un marco más o menos formal: un flujo de
pensamientos expresados internamente, parecido al soliloquio, que a
veces se remonta para tratar de representar el estado preconsciente en
el que la mente organiza las sensaciones. En este caso, el monólogo
interior carece de la unidad, la cohesión y la concreción del
pensamiento directo.
Por otra parte James Joyce utiliza la visión del
judaísmo para alcanzar su máxima originalidad en la obra llamada
Ulises."El judaísmo ya sabemos que es la cultura religiosa de los
judíos (conocidos también como el pueblo de Israel); una de las
denominaciones religiosas existentes más antiguas del mundo.
Para situarnos y conocer bien los rasgos del judaísmos a renglón seguido
tendremos la oportunidad de saber un poco mas acerca de ésta cultura.
Considerando su rica y compleja tradición religiosa, el judaísmo
nunca ha sido una organización monolítica, aunque sus distintas formas
históricas han compartido ciertos rasgos distintivos. La principal
característica común es la del monoteísmo radical, es decir, la creencia
que un solo Dios trascendente creó el Universo y que, afortunadamente,
continúa gobernándolo. Profundizando en este monoteísmo, se da la
convicción teológica de que el mundo es inteligible porque existe una
inteligencia divina y fruto de una causalidad intencional que lo
sostiene. Nada es en la humanidad fruto de la casualidad; en sentido
último, todo tiene un significado. La inteligencia divina se manifiesta
a los judíos tanto en su orden natural, a través de la creación, como en
su orden histórico-social, a través de la revelación. El mismo Dios que
creó el mundo se reveló a los israelitas en el monte Sinaí. El contenido
de esta revelación es lo que constituye la Torá (es decir, la 'ley'), la
voluntad de Dios para la humanidad expresada por medio de mandamientos (mitsvot)
por los que las personas deberían regir sus vidas en mutua interacción
entre ellos y Dios. La humanidad puede transformarse en parte armoniosa
del cosmos si vive de acuerdo con las leyes de Dios, y sometiéndose a la
voluntad divina.
El segundo gran concepto del judaísmo es el de la
alianza (Biblia) (berit) o pacto entre Dios y los judíos. De acuerdo con
la tradición, el Dios de la creación estableció una relación muy
especial con el pueblo judío en el Sinaí. Ellos reconocerían en Dios a
su único y último rey y legislador, comprometiéndose a obedecer sus
leyes. Como recompensa, Dios reconocería a Israel como su pueblo, y
estaría especialmente atento a su bienestar. Los autores bíblicos, y más
tarde la tradición judía, consideraron esta alianza en un contexto
universal. Pero, después de sucesivos fracasos para lograr establecer
una alianza con la rebelde humanidad, Dios se centró en un segmento
particular de ésta. Israel está llamado a ser 'el reino de los
sacerdotes', y el orden social ideal, que se establecería de acuerdo con
las leyes divinas, sería un modelo para la humanidad. Así pues, Israel
se encuentra entre Dios y la humanidad, como mediador entre ambos."
(Enciclopedia Microsoft Encarta 98)
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