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Jorge III del Reino Unido / King George III of the United Kingdom

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Porfiria / Porphyria - Historia de Inglaterra - Textos sobre Filosofía

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. Biography (English)

Biografía (Español)

Jorge III del Reino Unido. Rey de Gran Bretaña e Irlanda desde el 25 de octubre de 1760 hasta el 1 de enero de 1801. A partir de entonces, rey del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda hasta su muerte. Simultáneamente ostento los títulos de duque de Brünswick-Luneburgo, y Elector de Hannover. El electorado se convirtió en el Reino de Hannover el 12 de octubre de 1814.

Jorge fue el tercer monarca británico de la Casa de Hannover, pero el primero en nacer en Gran Bretaña y usar el inglés como lengua materna. Durante el reinado de Jorge III, Gran Bretaña perdió sus colonias en Norteamérica, las cuales se convirtieron en los Estados Unidos. También durante su reinado, los reinos de Gran Bretaña e Irlanda se unieron para formar el Reino Unido.

Más tarde en su reinado Jorge III sufrió de una recurrente y finalmente permanente enfermedad mental. Se piensa ahora que sufrió de desórdenes mentales y nerviosos como una consecuencia de la enfermedad sanguínea llamada porfiria, que ha afectado a varios monarcas británicos. Recientemente, los científicos han descubierto altos niveles de arsénico en el cabello del rey Jorge III, por lo que se podría suponer que ésta fue una posible causa de la locura y los problemas de salud de Jorge III. El dramaturgo Alan Bennett escribió una obra de éxito sobre este tema y el director Nicholas Hytner la llevó al cine con el título La locura del rey Jorge.

Después de una recaída final en 1811, el primogénito de Jorge III, Jorge, príncipe de Gales, gobernó como regente. Tras de la muerte de Jorge III, el príncipe de Gales sucedió a su padre en el trono con el nombre de Jorge IV.

A Jorge III se le conoció con el sobrenombre de Granjero Jorge, por sus modales simples y llanos.

Jorge Guillermo Federico nació prematuramente en Norfolk House, en Londres, a las 07:45 del 4 de junio de 1738, siendo el segundo hijo y primogénito varón de los 9 vástagos de Federico Luis, príncipe de Gales, y de Augusta de Sajonia-Gotha.

Como el príncipe Jorge había sido prematuro, fue bautizado inmediatamente después de nacer en Norfolk House por el obispo de Oxford, Tomás Secker. El bautismo público sería oficiado nuevamente en Norfolk House por el obispo Secker, el 4 de julio de 1738. Sus padrinos fueron el rey Federico I de Suecia (representado por Lord Baltimore), su tío materno, el duque Federico III de Sajonia-Gotha (representado por el duque de Chandos) y su tía-abuela, Sofía Dorotea de Hannover, reina de Prusia (representada por Lady Carlota Edwin, hija del duque de Hamilton).

Jorge II y su hijo el príncipe de Gales tenían una relación muy difícil. Jorge y sus hermanos fueron desterrados de la corte en sus primeros años. En 1751, Federico Luis murió, dejando al príncipe Jorge el ducado de Edimburgo. El nuevo duque de Edimburgo era, entonces, el presunto heredero al trono, y fue nombrado posteriormente príncipe de Gales. Su madre, Augusta, desconfiaba de su suegro, el rey Jorge II; por ello, mantuvo al príncipe de Gales alejado de su abuelo. Una influencia importante en la infancia del nuevo príncipe de Gales fue John Stuart, 3r conde de Bute, que le serviría más tarde como Primer Ministro.

Jorge, príncipe de Gales, heredó la corona cuando su abuelo, Jorge II, murió el 25 de octubre de 1760. Entonces, se organizó la búsqueda por toda Europa de una esposa conveniente. El 8 de septiembre de 1761, en la Capilla Real del palacio de St. James, Jorge se casó con Carlota de Mecklenburgo-Strelitz. Dos semanas después, ambos fueron coronados en la abadía de Westminster.

Se dice que Jorge estuvo locamente enamorado de Lady Sarah Lennox, hija de Carlos Lennox, 2º duque de Richmond, y realmente se estremeció cuando vio por primera vez a la poco agraciada Carlota, que conoció el mismo día de la boda. Sin embargo, siguió adelante con sus votos matrimoniales, y, notablemente, nunca tomó una amante (en contraste con sus dos antecesores). Con el tiempo, la pareja real llegó a gozar de una auténtica felicidad doméstica. De esta unión nacieron 15 hijos:

Jorge IV Augusto Federico (n. palacio de St. James, 12.8.1762 - m. castillo de Windsor, 26.6.1830), sucesor de su padre en el trono.

Federico Augusto (n. palacio de Buckingham, 16.8.1763 - m. Rutland House, 5.1.1827), creado duque de York y de Albany (29.11.1784).

Guillermo IV Enrique (n. palacio de Buckingham, 21.8.1765 - m. castillo de Windsor, 20.6.1837), creado duque de Clarence y de St. Andrews (1789); sucesor de su hermano mayor en el trono.

Carlota Augusta Matilde (n. palacio de Buckingham, 29.9.1766 - m. Ludwigsburg, 6.10.1828), creada Princess Royal (X.1766) y formalmente desde el 22.6.1789; casada con Federico I, rey de Württemberg.

Eduardo Augusto (n. palacio de Buckingham, 2.11.1767 - m. Woodbrook Cottage, Sidmouth, Devon, 23.1.1820), creado duque de Kent y de Strathearn (23.4.1799).

Augusta Sofía (n. palacio de Buckingham, 8.11.1768 - m. Clarence House, 22.9.1840).

Isabel (n. palacio de Buckingham, 22.5.1770 - m. Frankfurt-am-Main, Hesse, 10.1.1840), casada con Federico VI, landgrave de Hesse-Homburg.

Ernesto Augusto (n. Queen's House, St.James's Park, 5.6.1771 - m. Schloss Herrenhausen, 18.11.1851), creado duque de Cumberland y de Teviotdale (29.8.1799); sucesor de su hermano Guillermo IV como rey de Hannover (20.6.1837-1851).

Augusto Federico (n. palacio de Buckingham, 27.1.1773 - m. palacio de Kensington, 21.4.1843), creado duque de Sussex y conde de Inverness (27.11.1801).

Adolfo Federico (n. palacio de Buckingham, 24.2.1774 - m. Cambridge House, Piccadilly, Londres, 8.7.1850), creado duque de Cambridge y conde de Tipperary (17.11.1801).

María (n. palacio de St. James, 25.4.1776 - m. Gloucester House, 30.4.1857), casada con su primo Guillermo Enrique de Hannover, duque de Gloucester.

Sofía (n. palacio de Buckingham, 3.9.1777 - m. Vicarage Place, Kensington, 25.7.1848).

Octavio (n. palacio de St. James, 23.2.1779 - m. palacio de Kew, 3.5.1783).

Alfredo (n. castillo de Windsor, 22.9.1780 - m. castillo de Windsor, 20.8.1782).

Amelia (n. castillo de Windsor 7.8.1783 - m. castillo de Windsor, 2.11.1810).

La década de 1760 estuvo marcada por la inestabilidad burocrática, que condujo a que los Whigs acusaran al Jorge III de ser un autócrata a la manera de Carlos I. El incompetente Lord Bute dimitió en 1763, permitiendo a los Whigs volver al poder. Más tarde ese año, el gobierno británico publicó la Proclamación Real de 1763 que colocó un límite sobre la expansión al oeste de las colonias americanas. El objetivo de la Proclamación era obligar a los colonos a negociar con los Indios Americanos la compra legal de la tierra y, por lo tanto, reducir la costosa guerra fronteriza que había surgido por conflictos de tierra. La Línea de Proclamación, como sería conocida, fue increíblemente impopular entre los americanos y al final se volvió otro obstáculo en la relación entre los colonos y el gobierno británico, y que conduciría finalmente a la guerra. Con los colonos americanos cada vez más reticentes en pagar los impuestos británicos, se hacía difícil para la corona pagar sus incursiones militares y la defensa de las colonias americanas de levantamientos nativos. De este modo, tras que George Grenville fuera nombrado Primer Ministro, introdujo el Acta de Sello, que impuso un impuesto de timbres en todo el papel impreso en las colonias británicas en Norteamérica. Grenville intentó reducir a Jorge III a una mera marioneta. El rey solicitó a William Pitt el Viejo que aceptara el cargo de Primer Ministro, pero éste rehusó. Jorge entonces se decidió por Carlos Watson-Wentworth, 2º marqués de Rockingham, y despidió a Grenville en 1765.

 

Lord Rockingham revocó el impopular Acta de Sello de Grenville. Sin embargo, tuvo que afrontar considerables desacuerdos dentro del mismo Parlamento, y fue sustituido en 1766 por Guillermo Pitt, a quien el rey nombró conde de Chatham. Lord Chatham resultó estar a favor de los americanos, criticando las actitudes ásperas de sus colegas hacia los colonos americanos. Jorge III, sin embargo, estimó que el deber principal de los colonos era someterse a él y a Gran Bretaña y se ofendió por la actitud rebelde de los americanos. Lord Chatham enfermó en 1767, permitiendo a Augusto Enrique Fitzroy, 3er duque de Grafton encargarse del gobierno (aunque no obtuvo el cargo de Primer Ministro de manera formal hasta 1768). Los ataques políticos que sufrió le llevaron a renunciar en 1770, permitiendo otra vez que los Tories volvieran al poder.

El gobierno del nuevo Primer Ministro, Federico North, estuvo principalmente afectado por la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos. Los americanos se pusieron cada vez más hostiles a las tentativas británicas de imponer impuestos en las colonias. En el Motín del té en Boston de 1773, una muchedumbre de Boston lanzó al mar más de 340 cajones de té en el Puerto de Boston como una protesta política. En respuesta, Lord North introdujo las Actas Punitivas (también conocido como los Actos Coactivos o los Actos Intolerables por los colonos). El Puerto de Boston fue cerrado y las elecciones legislativas en la colonia de Massachusetts fueron suspendidas.

El conflicto armado estalló en América en 1775. Algunos delegados del Segundo Congreso Continental redactaron una oferta de paz conocida como la Petición del Ramo de Olivo, pero los enfrentamientos ya habían surgido cuando el documento llegó a Inglaterra. El 4 de julio de 1776 (Día de la Independencia de Estados Unidos), las colonias declararon su independencia de la Corona. La Declaración de Independencia de los Estados Unidos hizo varios cargos políticos contra el rey, la legislatura, y el pueblo. Entre las otras ofensas dirigidas a Jorge, la Declaración lo culpa: "Ha abandonado nuestro Gobierno.. Ha asolado nuestros mares, devastado nuestras Costas, quemado nuestras ciudades, y destruido nuestras vidas".

Jorge III se indignó cuando se enteró de las opiniones de los colonos. Aunque la Guerra contra los colonos le fue bien a Gran Bretaña en un comienzo, la situación cambio completamente después de la rendición del Teniente-General británico John Burgoyne en la Batalla de Saratoga (19 de septiembre y 7 de octubre de 1777). En 1778, Francia firmó un Tratado de Amistad con los nuevos Estados Unidos. Lord North pidió dimitir en favor de Guillermo Pitt, 1er conde de Chatham, a quien consideraba más capaz de afrontar la situación. Jorge III, sin embargo, hizo oídos sordos a tales sugerencias; sugirió que Lord Chatham era un ministro subordinado a la administración de Lord North. Lord Chatham rechazó cooperar, y murió ese mismo año. Jorge III estaba entonces en guerra con Francia, y en 1779 estaba también en guerra con España.

Obstinadamente Jorge III trató de mantener a Gran Bretaña en guerra contra los rebeldes en América, a pesar de las opiniones de sus propios ministros. Granville Leveson-Gower, 2º conde de Gower y Tomás Thynne, 3er Vizconde de Weymouth dimitieron antes que sufrir la indignidad de tener que ver con la guerra. Lord North informó a Jorge III que su opinión coincidía con la de sus colegas renunciantes, pero se quedó en su cargo.

En 1781, las noticias de la capitulación de Carlos Cornwallis, 1er marqués Cornwallis llegaron a Londres; el Tory Lord North dimitió al año siguiente (1782). Jorge III aceptó finalmente la derrota en Norteamérica, y aceptó entrar en negociaciones de paz. El Tratado de París y el asociado Tratado de Versalles fueron ratificados en 1783. El primer tratado aseguró el reconocimiento de los nuevos Estados Unidos por Gran Bretaña. El segundo tratado estipuló que Gran Bretaña cediera Florida a España y concediera acceso a las aguas de Terranova a Francia.

Se hicieron cambios en la estructura del gobierno británico después de la pérdida de las colonias. Desde 1660, hubo dos funcionarios de gabinete principales, conocidos como la Secretaria de Estado para el Departamento del Sur y la Secretaria de Estado para el Departamento del Norte. El primero era responsable del Sur de Inglaterra, Irlanda, y las relaciones con naciones europeas no protestantes, y el segundo del Norte de Inglaterra, Escocia, y la relaciones con naciones europeas Protestantes. La Secretaria de Estado para el Departamento del Sur fue responsable de las colonias hasta 1768, cuando esta responsabilidad pasó a la Secretaria de Estado para las Colonias. Las tres Secretarías fueron abolidas después de que los británicos perdieran las colonias en Norteamérica. Fueron sustituidos por dos nuevas Secretarías, la del Ministerio de Asuntos Exteriores y la del Ministerio del Interior.

En 1782, después de doce años en el cargo, el ministerio de Lord North terminó. El Whig Lord Rockingham se convierte por segunda vez en Primer Ministro, pero muere pocos meses después. El rey elige entonces a Guillermo Petty, 2º conde de Shelburne para reemplazarlo. Carlos Jacobo Fox, sin embargo, rechazó estar bajo la administración de Lord Shelburne, y exigió el nombramiento de Guillermo Enrique Cavendish-Bentinck, 3er duque de Portland. En 1783, la Cámara de los Comunes obligó a Lord Shelburne a dejar el cargo y fue sustituido por la Coalición Fox-North. El duque de Portland se convierte en Primer Ministro; Fox y Lord North, quienes se quedaron con los Ministerios de Asuntos Exteriores y del Interior, respectivamente, fueron los individuos que realmente tuvieron el poder, siendo el duque de Portland una figura decorativa.

Jorge III estaba disgustado por haber sido obligado a designar ministros que no eran de su agrado, pero el ministerio de Portland rápidamente se consolidó con la mayoría en la Cámara de los Comunes, y no podía ser fácilmente desplazado. El rey se disgustó seriamente cuando el gobierno aprobó la Ley de Indias. Inmediatamente después de que la Cámara de los Comunes la votase, Jorge informó a la Cámara de los Lores que consideraría enemigo personal a todo aquel que votara a favor de la Ley. El 17 de diciembre de 1783, la Ley fue rechazada por los Lores; al día siguiente, el ministro Portland fue despedido, y Guillermo Pitt el Joven fue designado nuevo Primer Ministro. Jorge III disolvió el Parlamento en marzo de 1784; las elecciones siguientes dieron a Pitt un sólido apoyo parlamentario.

Para Jorge III, la elección de Pitt fue una gran victoria. El rey sentía que el panorama probaba que él todavía tenía el poder de designar a los Primeros Ministros sin tener que apoyarse en ningún grupo parlamentario. A lo largo del ministerio de Pitt, Jorge apoyó con entusiasmo muchas de sus políticas. Para ayudar a Pitt, Jorge creó nuevos títulos nobles en un tiempo récord. Los nuevos pares llenaron la Cámara de los Lores, permitiendo que Pitt mantuviera una firme mayoría.

Durante el ministerio de Pitt, Jorge III fue extremadamente popular. El público apoyó los viajes exploratorios al Océano Pacífico que aprobó. Jorge también ayudó a la Academia Real con grandes concesiones económicas de sus fondos privados. Además, los británicos admiraban la fidelidad que el rey profesaba a su esposa, al contrario de sus dos antecesores. Se hicieron también grandes avances en diversos campos, tales como la ciencia e industria.

Porfiria: el asunto de su salud

La salud personal de Jorge III, sin embargo, estaba en muy malas condiciones. Sufría una enfermedad mental, que ahora se cree era un síntoma de la porfiria (estudios realizados en el 2004 de muestras capilares del rey revelaron niveles extremadamente altos de arsénico, un disparador posible de la enfermedad). Anteriormente, el rey había sufrido un breve episodio de la enfermedad en 1765, pero comenzó un crisis más larga en 1788. Sin embargo, pese a que ya estaba enfermo en el verano de 1788, Jorge estaba lo suficientemente sano como para aplazar la convocatoria del Parlamento del 25 de septiembre al 20 de noviembre. Durante este intervalo, sin embargo, Jorge se volvió completamente loco y representó una amenaza a su propia vida. Cuando el Parlamento se vuelve a reunir en noviembre, el rey no podía, como era costumbre, hacer su discurso inaugural para arreglar la agenda para la próxima sesión legislativa. Según una práctica establecida desde hace mucho tiempo, el Parlamento no podría comenzar sus sesiones hasta que el rey hubiera hecho el Discurso del Trono. El Parlamento, sin embargo, no hizo caso de esta costumbre y comenzó a discutir las provisiones para establecer una regencia.

Carlos Jacobo Fox y Guillermo Pitt discutieron quien tenía el legítimo derecho a asumir el control del gobierno durante la enfermedad del soberano. Aunque ambas partes convinieron que lo más razonable sería que ocupase la Regencia el hijo mayor de Jorge III, príncipe de Gales y heredero del trono, discreparon sobre las bases que tendría la regencia. Fox sugirió que el príncipe de Gales tenía el legitimo derecho de actuar a nombre de su padre enfermo; Pitt rebatió diciendo que lo mejor era que el Parlamento nombrara al Regente.

Los procedimientos a seguir fueron retrasados, preguntándose el pueblo que autoridad tenía el Parlamento para nombrar una regencia, mientras que la sesión no había sido abierta formalmente por el soberano. Pitt propuso la solución al problema, basándose en una desconocida y fraudulenta Ley. Como algo pre-establecido desde hacia mucho, el soberano podía delegar muchas de sus funciones en los Lores Comisionados mediante Letras Patentes, que eran validadas por la estampa del Gran Sello. Fue propuesto que el guardián del Gran Sello, el Lord Canciller, estampara el sello sin el consentimiento del soberano. Aunque tal acción sería ilegal, no sería posible cuestionar la validez de las Letras Patentes, pues la presencia del Gran Sello sería algo concluyente en la corte.

El segundo hijo de Jorge III, el príncipe Federico, duque de York, denunció la propuesta de Pitt como "inconstitucional e ilegal". No obstante, designaron a los Lores Comisionados y el Parlamento empezó sus sesiones. En febrero de 1789, se envió a la Cámara de los Comunes una Ley de Regencia, autorizando al príncipe de Gales a actuar como regente, que fue aprobada. Pero antes de que la Cámara de los Lores la votase, Jorge III se recuperó de su enfermedad gracias a los cuidados del Dr. Francis Willis. Confirmó las acciones de los Lores Comisionados como válidas, pero reasumió el control total del gobierno.

Después de que Jorge se recuperara de su enfermedad, su prestigio aumentó considerablemente. La Revolución Francesa, en la cual la monarquía francesa había sido derrocada, preocupó a muchos terratenientes británicos. Francia declaró posteriormente la guerra a Gran Bretaña en 1793, y Jorge III pronto representó la resistencia británica. El rey permitió que Pitt aumentara los impuestos, formara ejércitos, y que suspendiera el privilegio de la escritura de los habeas corpus por el inicio de la guerra.

Por bien preparada que Gran Bretaña estuviese, Francia era más fuerte. La Primera Coalición (que incluía a Austria, Prusia y España) fue derrotada en 1798. La Segunda Coalición (que incluía a Austria, Rusia, y el Imperio Otomano) fue derrotada en 1800. Al final, Gran Bretaña tuvo que luchar sola contra Napoleón Bonaparte, el emperador de Francia.

En aquel mismo año, 1800, una breve tregua en las hostilidades permitió que Pitt se concentrara en Irlanda, donde había habido una sublevación en 1798. El Parlamento entonces aprobó el Acta de la Unión de 1800, en la cual quedaba establecido que desde el 1 de enero de 1801, Gran Bretaña e Irlanda se convertirían en una sola nación, conocida como el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. Jorge aprovechó la oportunidad para renunciar a toda reclamación sobre el trono de Francia, algo que soberanos ingleses y británicos habían mantenido desde el reinado de Eduardo III. Algunas veces se sugiere que Jorge aceptó abandonar sus pretensiones conforme a lo estipulado en el Tratado de París o en el Tratado de Amiens. Cronológicamente, esto no tendría ninguna lógica; el Tratado de París fue firmado en 1783, y el Tratado de Amiens en 1802 (después de Jorge hubiera renunciado formalmente al trono de Francia). Se ha sugerido que a Jorge le fue ofrecido el título "Emperador de los Británicos y de Hannover", pero él lo rechazó. A.G. Stapleton escribió que Jorge III "sintió que su verdadera dignidad consistía en lo que era sabido en Europa y el mundo entero, el adecuado y indiscutible estilo que pertenecía a la corona británica".

La impopularidad de Pitt aumentó cuando planeó quitar ciertas inhabilidades legales que se aplicaron a los católicos romanos después de la Unión. Jorge III declaró que estos "emancipados" católicos le habían hecho violar su juramento de coronación, en el cual los soberanos prometían mantener el protestantismo. El rey exclamó: "¿Dónde esta el poder en la tierra que pueda absolverme de la observancia de cada oración de aquel juramento, particularmente en el que me está requiriendo mantener la reformada religión protestante? ... No, no, prefiriria pedir mi pan de puerta en puerta a través de Europa, que consentir cualquier medida a favor de los católicos. Puedo renunciar a mi corona y retirarme del poder. Puedo abandonar mi palacio y vivir en una cabaña. Puedo poner mi cabeza en el patíbulo y perder la vida, pero no puedo romper mi juramento".

Frente a la clara oposición a sus políticas religiosas, Pitt amenazó con dimitir. Entretanto, el rey sufrió otro ataque de locura, pero se recuperó rápidamente. El 14 de marzo de 1801 Pitt fue formalmente substituido por el portavoz de la Cámara de los Comunes, Enrique Addington. Como Addington era un amigo próximo, Pitt permaneció como su consejero privado. El ministerio de Addington fue particularmente intrascendente, pues no se hizo casi ninguna reforma o nuevas medidas. De hecho, la nación estaba fuertemente en contra de cualquier idea de reforma, ante el temor de una reproducción de la Revolución Francesa. Aunque llamaron un comportamiento pacificador en el Reino Unido, el público deseó una acción fuerte en Europa, pero Addington no pudo hacerlo. En octubre de 1801, hace las paces con el Francia, y en 1802, se firmó el Tratado de Amiens.

Jorge III no consideraba la paz con Francia como "verdadera", sino que era nada más un experimento. En 1803, las dos naciones se volvieron a declarar la guerra. En 1804, Jorge se vio nuevamente afectado por la porfiria; tan pronto como fue en capaz de continuar su gobierno, descubrió que Enrique Addington era odiado por el público y que no era confiable para conducir la nación en guerra. En su lugar, el público tendió a poner más fe en Guillermo Pitt el Joven. Pitt intentó designar a Carlos Jacobo Fox en su ministerio, pero Jorge III lo rechazó. El rey tenía aversión a Fox, que había animado al príncipe de Gales a que llevara una vida extravagante y costosa. Guillermo Wyndham Grenville, 1er barón Grenville percibió esto como una injusticia a Fox, y rechazó unirse al nuevo ministerio.

Pitt se concentró entonces en la formación de una coalición con Austria, Rusia y Suecia. La Tercera Coalición, sin embargo, tuvo el mismo final que la Primera y Segunda Coaliciones, siendo derrotada en 1805. Una invasión de Napoleon parecía inminente, pero la posibilidad se vino abajo después de que el Vice-Almirante Horacio Nelson, 1er vizconde Nelson, obtuviera una célebre victoria en la batalla de Trafalgar (21 de octubre de 1805).

Los reveses en Europa afectaron la salud de Guillermo Pitt. Pitt murió en 1806, abrió de nuevo la cuestión de quién debía servir en el ministerio. Lord Grenville se convirtió en Primer Ministro, y en su "Ministerio de todos los talentos" incluyó a Carlos Jacobo Fox. El rey estaba extremadamente en desacuerdo pero fue forzado a capitular ante el nombramiento. Después de la muerte de Fox en septiembre de 1806, el rey y el ministerio entraron en conflicto abierto. El ministerio había propuesto una medida por la cual se permitiera a los católicos romanos desempeñar servicio activo en las fuerzas armadas. Jorge no sólo había mandado echar abajo la medida, sino también llegó a un acuerdo de nunca tratar de instalar tal medida otra vez. Los ministros acordaron desestimar la medida entonces pendiente, pero rechazaron rechazarla en el futuro. En 1807, todos los ministros de la administración Pitt fueron despedidos y substituidos por el duque de Portland como el Primer Ministro nominal, con el poder real en las manos del Canciller de Hacienda Spencer Perceval. Disolvieron el Parlamento; la elección subsecuente dio al ministerio una mayoría fuerte en la Cámara de los Comunes. Jorge III no tomó ninguna otra decisión política importante durante su reinado; el reemplazo del duque de Portland por Perceval era de poca importancia.

En 1810, Jorge III se puso peligrosamente enfermo, siendo la causa posible de esta brusca recaída la muerte de su adorada hija menor, la princesa Amelia, víctima de erisipelas o de porfiria. El envenenamiento por arsénico es también una causa posible de su muerte. Para 1811, Jorge III había quedado permanentemente loco y se decide confinarlo en el castillo de Windsor hasta su muerte. Algunas veces hablaba sin pausa durante horas, decía que conversaba con los ángeles y saludó una vez a un roble que según él era el rey Federico Guillermo III de Prusia. Sus doctores le administraron el Polvo de James (una combinación de calomel y emético tártaro) y lo sangraron regularmente. También aconsejaron que se bañara en el mar, lo cual llegó a hacer delante de su pueblo.

El Parlamento entonces aprobó en 1811 el Acta de Regencia, en la cual el asentimiento real fue concedido por los Lords Comisionados (quiénes fueron designados bajo el mismo procedimiento irregular que fue adoptado en 1788). El príncipe de Gales actuó desde entonces como Regente por el resto de la vida de Jorge III.

Spencer Perceval fue asesinado en 1812 (siendo el único Primer Ministro británico en tener este final) y substituido por Roberto Banks Jenkinson, 2do conde de Liverpool. Lord Liverpool supervisó la victoria británica en las guerras napoleónicas. El subsecuente Congreso de Viena dio aumentos territoriales significativos para Hannover, que fue elevada de electorado a reino (12 de octubre de 1814).

Mientras tanto, la salud de Jorge III se deterioraba. En la Navidad de 1819, sufrió otro ataque de locura y habló incoherencias durante 58 horas, al final de los cuales entró en coma. El 29 de enero de 1820 Jorge murió, ciego, sordo y loco, en el castillo de Windsor, a los 81 años de edad. Fue sepultado el 16 de febrero en la Capilla de San Jorge, en Windsor.


Biography

King George III of Great-Britain (1738-1820) had always been a family man with strong moral principles, but, during his recurring bouts of 'madness', he developed an embarrassing fancy for a respectable grandmother of over fifty. His doctors had him strapped into a strait-jacket, which worsened his condition. They didn't realise that George suffered from a rare hereditary disease causing excruciating pains.

Youth

George III of Great-Britain was born on June 4, 1738. His mother was Augusta of Saxe-Gotha (1719-1772) and his father was the Crown-Prince Frederick (1707-1751), who was known as "Poor Fred", because both his parents hated him. His father, George II, called Frederick "the greatest villain that ever was born", his mother, Caroline of Ansbach, called him "the greatest ass, and the greatest beast in the whole world" and his sister Caroline (1713-1757) wished that "he may die and that we may all go about with smiling faces and glad hearts". Nevertheless, Frederick was a much better father for George than his father had been for him. He loved music and encouraged his children to appreciate it. He engaged reasonably competent tutors for his sons and they were taught Latin, French, German, history, mathematics and religion. The tutors found George a difficult pupil, not exactly unwilling, but lethargic and incapable of concentration. At times he was silent and morose and when he was angry, he became obstinate and sullen. At twenty he still wrote like a child.

In March 1751 Prince Frederick caught a chill and died soon afterwards. His widow became a rather possessive mother to the children. Her friend and adviser was the vain and pompous John Stuart (1713-1792), Earl of Bute, who was regarded as "extremely handsome". According to Horace Walpole (1717-1797) "the beauty of his leg was constantly displayed in the eye of the poor captivated Princess". George implored Bute to help him and Bute never hesitated to mark his faults or to remind him of the immense responsibility of his calling. So when George succeeded his grandfather in 1760, he took Bute's advice on every matter, ignoring other ministers with decades of political experience.

Marriage

Like his predecessors, George was a sensual man. He appreciated feminine beauty, but his high sense of morality would not allow him to indulge in his fancies.  In 1759 George fell in love with 15-year old Sarah Lennox (1745-1826), a daughter of the Duke of Richmond1. He longed to marry her, but Bute said "no" and dutiful George obeyed, although his infatuation continued for some years. He told Bute: "It is entirely owing to a daily increasing admiration of the fair sex which I am attempting with all the philosophy and resolution I am capable of to keep under...". Persistent rumours maintain that on April 17, 1759 George had secretly married a quakeress called Hannah Lightfoot, who is said to have borne him three children. However, if this were true, his subsequent official marriage would have been bigamous and it is unthinkable that a decent and dutiful monarch with high morals like George III would have contracted a bigamous marriage. In 1761 George III settled hastily on ugly Charlotte of Mecklenburg-Strelitz (1744-1818, to the right). With her large mouth, flat nose and swarthy complexion, she had been nicknamed "monkey face". Plain and undesirable as she was, George III fulfilled his marital duties in the same conscientious way as he fulfilled his kingship, and they bred 15 children. The first, later George IV (1762-1830), was born eleven months after the wedding.
Marriage and fatherhood helped George to overcome his sense of insecurity. He was interested in music and the technique of agriculture. His created model farms at Windsor, which earned him the nickname of "Farmer George". With his collection of books and manuscripts, he laid the foundation of the future British museum library. In addition, he collected drawings, coins, medals, watches and model ships. Queen Charlotte was interested in music too, and could perform on the clavichord. She was well read in history and had some knowledge of botany, but she was particularly skilful with her needle. In his concern to shield his wife from outside influences and intrigues and his determination that she should be wholly devoted to him alone, George kept Charlotte as much as possible from making acquaintances in her new fatherland. George enjoyed a quiet evening at home and by 10 o'clock the Royal couple would go to sleep. Their court was reputed to be the dullest in Europe.

In 1762 George was ill from January until July, suffering from fever, coughing, a rapid pulse, insomnia and loss of weight. In January 1765 George suffered from "a violent cold", insomnia and stitches in his breast. At times George felt better, was cheerful and good-humoured; but he was recurrently stricken by new relapses. Early 1766 he had another relapse, but soon afterwards he made a full recovery. Apart from these illnesses, George enjoyed excellent health and kept his figure trim by a spartan diet and plenty of exercise.

Lord Bute lacked both confidence and powerful friends and the power struggle undermined his health until he at last gave up. George III changed ministries frequently, but from 1770 onwards he found a dependable friend in Frederick North (1732-1792), allegedly the worst prime minister in British history. As George III matured and slowly learned to rule, his opinions became more rigid. He had always regarded the burdens of governing as a sacred, but dreadful obligation imposed on him by the Almighty, and opposition to his policy enraged and embittered him. In 1775 the American War of Independence broke out. The American colonists protested against repeated attempts to impose taxes on them and their anger found outlets in incidents like the "Boston Tea Party" in 1773. George's American policy was to force the colonists to absolute obedience, but the colonists proclaimed their independence on July 4, 1776 and achieved it at the Peace of Versailles in 1783. The same year arrogant 24-year-old William Pitt the Younger (1759-1806) entered the political arena and he was to be prime minister with only one break (1801-4) until his death.

Family

In 1764 George gave his domineering sister Augusta (1737-1813) in marriage to the coarse and brutal Charles II of Brunswick (1735-1806). The marriage was unhappy and of their sons the eldest was "passive in intellect", the second was "a complete imbecile" and the third was "nearly blind". Even worse was the marriage of George's youngest sister Caroline Mathilda (1751-1775) to the insane Christian VII of Denmark (1749-1808); it ended in disgrace and divorce. In 1765 George's brother Frederick died at the age of 15. Two years later George's favourite brother Edward died at the age of 28. His surviving brothers, William of Gloucester (1753-1805) and Henry of Cumberland (1745-1790), married ladies considered by George as entirely unsuitable. Then George introduced the Royal Marriages Act that provided that no Royal under the age of 25 was allowed to contract matrimony without first obtaining the consent of the sovereign, while Royals above that age needed approval from Parliament.

George III was a devoted father, but he lacked imagination. He gave instructions that discipline should be strict, and punishment severe. He kept the boys close, while the girls were ruled with an iron hand by Queen Charlotte. The Princesses were intensely over-protected, secluded from the world and kept from all contact with eligible males of their own age. When the King entered a conversation with one of his daughters, the Princess was expected to stand up and to remain silent unless asked a question. When he dismissed her, she had to leave the room walking backwards. Despite the formality, George really did love his children. When Prince Alfred died in 1782 before the age of 2, George was deeply distressed, and when Prince Octavius, of whom he had been especially fond, died the following year at the age of 4, he was heartbroken.

Disease

 In 1788 George III's 12-year-old daughter Mary (1776-1857) was ill with "spasms" for months. In August her 15-year-old brother Augustus (1773-1843) fell ill in Hanover with symptoms like insomnia, fast pulse, obstinate constipation, headache, giddiness, great exhaustion, muscular weakness and excruciating pain in the chest. The attacks waxed and waned for about 8 weeks, during which his doctors feared for his life. The doctors observed that during his four major attacks his urine was coloured "reddish-brown" or "deep amber". Each time when the attack had subsided, the colour returned to normal. Dr. J.G. von Zimmerman (1728-1795) reported to George III that Augustus' condition resembled closely the illness of his brother Frederick in 1783. By October Augustus was slowly recovering, but he had lost much weight and was still weak.

In June George III suffered from a violent bilious attack and in the next two months he took the waters at Cheltenham. Even there the day's programme was strenuous. George went to take the waters at 6 o'clock in the morning. Afterwards he went for a walk until 8:30, when he had breakfast. At 10 o'clock the carriages appeared and the Royal family set off for a day's sightseeing. Dinner was at 4 o'clock, followed by more walking from 6 to 7 o'clock and tea until 10 o'clock, when they ate their supper. At 11 o'clock the Royals retired to their bedrooms for less than 6 hours of sleep. The King was tireless and in high spirits.

On October 17, George III suffered another bilious attack during the night and asked for opium to ease the pain. In the preceding days he had had dark coloured urine. His physician, Sir George Baker (1722-1809), wrote: "He complained of a very acute pain in the pit of the stomach shooting to the back & sides, and making respiration difficult & uneasy." George complained of a rash, rheumatism and cramp in the leg muscles. Fanny Burney (1752-1840), the Queen's Keeper of the Robes, wrote on October 26, 1788: "he stopped me, and conversed upon his health near half-an-hour, still with that extreme quickness of speech and manner that belongs to fever; and he hardly sleeps, he tells me, one minute all night; indeed, if he recovers not his rest, a most delirious fever seems to threaten him. He is all agitation, all emotion, yet all benevolence and goodness, even to a degree that makes it touching to hear him speak." His limbs were stiff and painful and his incessant talking - for hours on end - made him hoarse. He complained that both his vision and hearing were affected.
On November 5, the King became more confused and incoherent, while still talking incessantly, and at dinner he lost control and had a delirium. The Queen became hysterical and with difficulty George was persuaded to allow his wife to sleep in a separate room that night on the grounds that she was not well. The doctors thought that His Majesty suffered from gout, which had first attacked his feet, but "had flown to his brain and lodged there", so blisters were applied to his head in the hope of driving it down again. At times George was extremely agitated, uttering staccato shouts of "What! What! What!", perspirating and complaining of burning. Sometimes he was foaming with rage. At other times he was sunken into a deep melancholia. Still he had flashes of good sense.
The Royal family moved from Windsor to Kew on November 30, because it had a private garden where the King could not be seen by passers-by. Dr. Francis Willis (1718-1807) was summoned. He was a clergyman with a reputation for treating the insane at his private asylum. Whenever the King refused his food, either because he found it difficult to swallow or because he had no appetite, whenever he became too restless to lie quietly down on his bed, whenever the terrible pain from his septic and suppurating blisters was such that he thrashed about and tore off the badges, whenever he sweated so much that he threw off his bedclothes
2, Willis had him strapped into a strait-jacket with a band across his chest and his legs tied to a bedpost. When he used foul or obscene language, he was gagged. Once he tried to sexually assault a housemaid and he developed a fancy for Elizabeth Spencer, Countess Pembroke and a respectable grandmother of over fifty. He claimed that she was his Queen and Charlotte an impostor. On Christmas Day George called his pillow Prince Octavius, who "was to be new born this day". He gave orders to people who were long since death and imagined that London was flooded.

George III suffered from porphyria in its most vicious form, although his suffering may have been aggravated by the ill treatment of his doctors. The symptoms of this rare hereditary disease include paralysis, delirium, hypertension, and acute pain, while sufferers pass urine of a purple colouring. After treating Prince Augustus in 1783 Dr. Zimmerman noted: "It has come to our knowledge that several members of the Royal Family and in particular his Royal Highness the Duke of York and Prince Edward are subject to the same paroxysms and this arouses our suspicion of a hereditary predisposition." George III's brother William of Gloucester recurrently fell ill until his painful death in 1803 and his son, "Silly Billy" (1776-1834), died of a "bilious inflammation", too. In 1827 George IV was deeply distressed to witness Frederick of York's suffering in his last illness and was obsessed by it as a foreboding of his own end - as indeed it turned out to be. Edward of Kent (1767-1820), Queen Victoria's father, enjoyed a robust health, but he too suffered periodically all through his life from sudden "bilious attacks". Princess Sophia had a bad health all her life and suffered regularly from "cramps in the chest" and "inflammation". The disease was not diagnosed until the 1960s
3.

In January 1789 the King's condition slowly improved. In spite of certain eccentric characteristics, George III had made a full recovery in March. His courageous triumph over the affliction added greatly to his popularity, but with the approach of middle age George became increasingly eccentric. He suffered some mild recurrences of his illness, in particular in 1795.

Domesticities

 George III's elder sons were a troublesome bunch, brutal, dissolute and recklessly extravagant. George was over-protective and continued to treat his high-spirited eldest son as a child. Young George wrote to his brother Frederick in 1781: "I am sorry to tell you that the unkind behaviour of both their Majesties, but in particular of the Queen, is such that it is hardly bearable." One of their sisters later recalled how she had seen him and Prince Frederick "held by their tutors to be flogged like dogs with a long whip". For some years the Prince of Wales pleaded for a separate establishment and hoped to get his own way by embarrassing his father through encouraging the opposition. Finally, when he was 21 years old, George III was forced to grant his eldest son an income of his own.
Nevertheless, relations between old and young George gradually became worse. It was as though his parents' dull domestic way of living, and their constant criticism of his extravagance, incited the Crown Prince to further dissipation and expenditure, just as his father's faithfulness to a physically unappealing wife made it all the harder for the King to bear the Prince's shamefully licentious behaviour with a succession of attractive and amusing women
2. In 1785 the Crown Prince (to the right) secretly married the catholic widow Maria Smythe (1756-1837), known as "Mrs. Herbert". As soon as George III found out, he had the marriage declared invalid. Nevertheless, Prince Augustus twice married non-Royal women. Prince William (1765-1837)4 had a long-lasting relationship with his mistress Dorothea Bland (1761-1816), known as "Mrs. Jordan", which resulted in 10 illegitimate children. In 1791 Frederick of York married Frederica of Prussia (1767-1820), a relative, and four years later the Prince of Wales and his cousin Caroline of Brunswick (1768-1821)5 were united in an unhappy marriage.

Meanwhile, the Princesses passed their lives in almost unimaginable dullness and they did not even have a prospect of escape, because their parents did not want to be parted from them and therefore rejected all offers of marriage. In 1797 the eldest Princess, 30-year-old Charlotte (1766-1828), in desperation married the extremely corpulent
6 King Frederick of Württemberg (1754-1816), whose former wife5 had disappeared under mysterious circumstances after leaving her husband for ill treatment. Still, Charlotte was lucky. While the Royal family as usual was on holiday at Weymouth in 1798 Princess Mary wrote: "This place is more dull and stupid than I can find words to express". In 1808 38-year-old Princess Elisabeth (1770-1840) wrote: "We go on vegetating as we have done for the last twenty years of our lives". The Princesses resented their mother and none of them trusted her. The Princess Royal described the Queen as a "silly woman", given to "violence and caprice", Mary commented upon her "lack of warmth, tenderness and affection" and Elisabeth described her mother as a "spoilt child".

Decline

Meanwhile, the Industrial Revolution and mechanisation had brought loss of employment and social upheaval. The Wilkes riots in the 1760s were followed by Keppel and Gordon riots in the 1770s. In 1786 George III was clumsily attacked with a knife. In 1794 a bolt passed right through the King's carriage. In 1800 five shots ware fired during a review of the Grenadier Guards, but they too missed the King. The same evening another man fired at George III, when he entered the Royal box in the theatre. A person near the would-be assassin was able to deflect his aim so that the bullet missed the King. George remained quite calm and turned to the Queen and Princesses who were just entering the box, saying: "Keep back". The audience cheered and sang "God Save the King!" three times.

At that time in Great-Britain Roman catholics were not permitted to vote, sit in Parliament or hold a public office of any kind, but when Pitt the Younger proposed to improve their rights early 1801, George strongly opposed it, maintaining that any change whatsoever would violate his coronation oath. In February George said he had become "bilious and unwell" and on the 25th his urine was dark coloured again. Poor George did recognise the symptoms and remembered the treatments, purges, blistering and strait-jackets, which had been applied to him during his previous illness, and said: "I do feel myself very ill, I am much weaker than I was, and I have prayed to God all night that I might die, or that he would spare my reason...". Cramp, constipation, insomnia, a fast pulse, nausea, colic, muscular pain and weakness, and a feverish sweating led to acute delirium culminating in coma. Again, his physicians feared for his life. Again, his condition seemed to change day by day. The King was detained by force, but luckily George slowly recovered.

Four years later the rheumatism, fever, swelling and nausea returned. George himself called it a "rheumatic attack" and within a few days he became "too lame to walk without a cane". His foot swelled, a fever followed and for a short while his life was in danger. This time Dr. Samuel Foart Simmons (1750-1813), physician in a hospital for lunatics, was summoned. He too had the King tied up in a strait-jacket. By the middle of October George III had regained his sleep and lost much of his irritability. During his illness Queen Charlotte had refused to sleep with her husband, but even after his recovery she kept the Princesses constantly attending upon her and staying with her. So George arranged to live separately, although they remained friends and appeared together in public. His remaining complaint of "rheumatic pains" slowly passed in 1805.

 In 1816 40-year-old Mary was finally allowed to marry her tyrannical cousin "Silly Billy" of Gloucester. Elisabeth was nearly 48 years old when she married Frederick VI of Hesse-Homburg (1769-1829) and, although he smelled and bathed infrequently, the marriage was a happy one. As usual the Queen had fought as hard as she could to prevent the marriage, but the Prince of Wales had given his consent. None of the married Princesses had any children of their own, but in 1800 22-year-old Sophia (1777-1848) had given birth to a son after a concealed pregnancy. The child's most likely father was an equerry, Thomas Garth (±1744-1829), although some rumours mentioned Sophia's notorious brother Ernest of Cumberland (1771-1851). Princess Augusta (1768-1840) had romantic feelings for another middle-aged equerry, Sir Brent Spencer. The youngest daughter, Amelia (1783-1810, to the right), was almost permanently ill from 1795 onwards. She fell madly, but hopelessly in love with the dull Sir Charles FitzRoy (1762-1831)
1, but in 1810 she was fatally ill with tuberculosis. She wished to go to Kew, but the Queen forbade it, and while her sister Mary was taking care of her, their heartless mother objected that it was "selfish of Amelia to demand so much attention" from her sister.

 Around that time George III had another relapse. "This one," he said, "is occasioned by poor Amelia." He suffered from failing eyesight and aged rapidly. In 1811, shortly after assuming the regency, the Prince of Wales was struck down by abdominal pain and paralysis of the limbs. One of his doctors reported that he suffered "such agony of pain all over him it produces a degree of irritation on his nerves nearly approaching to delirium". While the regent recovered, George III's attacks came and went. He suffered from short-term memory loss and senile dementia was setting in. "I went down with the Queen," wrote Princess Mary, "and it was shocking to hear the poor, dear King run on so, and her unfortunate manner makes things worse." After 1812 the Queen left the duty of visiting her husband to her children. Completely isolated from the outside world, King George was still subjected to the well-meant, but barbarous treatment of his doctors.
By 1817, George was going deaf, and the following year, he could no longer walk. He was looking very old and thin. His only amusements were eating cherry tart and striking the keys of his harpsichord. One day he said: "I must have a new suit of clothes and I will have them black in memory of George III, for he was a good man." He had strange delusions, was often in tears and sometimes he laughed wildly. But for the most part, he would pass his days wandering restlessly from room to room or buttoning and unbuttoning his waistcoat. Queen Charlotte died in November. George III had another violent outburst with Christmas 1819, when he had no rest and talked continually. Then he began to refuse his food and grew weaker. He died on January 29, 1820, at the age of 81.

Copyright © 1999, 2000 by J.N.W. Bos. All rights reserved.

Footnotes

1 An illegitimate descendant of the Merry King Charles II Stuart
2 Christopher Hibbert
3 In the 1960s Ida Macalpine and Richard Hunter recognised the symptoms. Recently, John C.G. Röhl, Martin Warren and David Hunt have provided further evidence.
4 Later King William IV
5 A daughter of George III's sister Augusta
6 Napoleon maintained that God had created the King of Württemberg to demonstrate the utmost extent to which the human skin could be stretched without bursting.

Bibliography

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