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Los datos ofrecidos a continuación han sido tomados de de varios sitios de Internet. No ha sido posible establecer una biografía satisfactoria de Billy Joya Améndola, acusado de gravísimos asesinatos, violaciones reiteradas de derechos humanos, prófugo de la justicia de varios países de mundo. Hoy, Julio del 2009, ha sido nombrado asesor de la banda golpista cuya marioneta más visible es el ilegal Roberto Micheletti de Honduras. No obstante, los datos que publicamos no han sido desmentidos de la misma forma.

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El paraíso español de Billy Joya
. Billy Joya, torturador
. Un represor en el gabinete de Micheletti

180909 - Gennaro Carotenuto - El sicario de Roberto Micheletti. o la historia de un torturador.

A quienes vivieron la guerra sucia de los años 80 en Centroamérica se les helará la sangre al conocer la noticia de que el “ministro consejero” del Presidente de hecho hondureño se llama Billy Joya Améndola.

Recorrer el currículum de Joya Améndola es indispensable para entender la cultura política de la junta golpista presidida por Roberto Micheletti..

En los años 80 Billy Joya Améndola era uno de los dirigentes principales del Batallón de Inteligencia 3-36, encargado del secuestro y desaparición de opositores políticos, y fundador de los escuadrones de la muerte “Lince” y “Cobra”. Cubriendo esta función se convirtió en uno de los principales ejecutores de secuestros, torturas y asesinatos en Honduras, y se le acusó con certeza de al menos once ejecuciones bajo el pseudónimo de “Doctor Arranzola”. Además, se le acusó del secuestro y tortura de seis estudiantes, cuatro de los cuales siguen aún desaparecidos. El secuestro tuvo lugar el 27 de abril de 1982 en la casa del ayudante del Fiscal General de la República, Rafael Rivera, violando la inmunidad del número dos de la justicia del país, usando métodos de la dictadura argentina.

Trabajó en Argentina a las órdenes de uno de los principales represores, Guillermo Suárez Masnon, conocido entre otras cosas por ser el principal organizador del secuestro de niños durante la última dictadura. Además obtuvo una beca del ejército hondureño para estudiar en el Chile de Augusto Pinochet.

Posteriormente, desde 1984 hasta 1991 sirvió como enlace entre el ejército hondureño, los represores argentinos y los estadounidenses durante la guerra sucia.

El gobierno español solicitó la extradición de Joya Améndola varias veces desde 1985 a través de Interpol, sin embargo el sistema judicial hondureño (el mismo que ha presentado 18 denuncias contra Mel Zelaya) jamás cursó ninguna de ellas. Pese a ello, cuando un juez de Tegucigalpa lo acusó de secuestro y tortura en 1994 y se emitió una orden de captura contra él en 1995, fue precisamente en España donde se refugió y se quedó como solicitantes de asilo hasta que en 1998 lo expulsaron. En esos años trabajó como catequista en un colegio de Sevilla.

Hoy es el brazo derecho de Roberto Micheletti.

Giornalismo Partecipativo y Rebelión

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La “Escuela de las Américas” y el golpe en Honduras>>

0908/1998 - Madrid - Ramón Lobo y Javier García - El paraíso español de Billy Joya
Un ex miembro de los 'escuadrones de la muerte' de Honduras se ampara en el derecho de asilo para esquivar a la justicia de su país.

Billy Joya Améndola es un nombre difícil de olvidar. Más aún en Honduras, donde se le busca desde octubre de 1995 por grave violación de los derechos humanos. Joya, que vivía oculto en España desde abril de 1996, está en Sevilla, con residencia en el barrio de Los Remedios, en uno de sus edificios más emblemáticos y caros, el Presidente. En él, un piso cuesta cerca de 40 millones, y el alquiler no baja de 140.000 pesetas.En estos 28 meses en España, Joya nunca ha trabajado. Se mantiene de las ayudas y del dinero que le envía su cuñado, con quien comparte empresa de seguridad en Honduras. La única actividad que se le conoce es la de catequista. Él ayudó a comprender el cristianismo a los alumnos del colegio de San José, de los Sagrados Corazones de Sevilla.

Los organismos de defensa de los derechos humanos de Honduras exigen su extradición inmediata. Allí se le acusa de haber pertenecido al Batallón 3-16, un escuadrón de la muerte, y de secuestrar y torturar a seis universitarios hondureños en 1982.

"Él tiene la conciencia tranquila", dice una fuente próxima a Joya en España. "Está convencido de que no cometió delito alguno. Sólo cumplió con la orden de detener a unos presuntos subversivos".

Aquel 27 de abril de 1982, a las cinco de la madrugada, el entonces subteniente Joya y seis de sus hombres fuertemente armados penetraron en la vivienda del subprocurador de la República (el segundo en la Fiscalía del Estado), Rafael Rivera, para detener a los estudiantes. Dos de ellos era hijas de Rivera, quien, por su cargo, tenía inmunidad. "Joya llegó chillando, muy agitado", recuerda ahora Milton Jiménez. "Llevaba una pistola en la mano. Con ella amenazó a Gilda Rivera". El padre de Gilda se acreditó como autoridad del Estado, y Joya se retiró. A los pocos minutos retornó acompañado por más hombres. "Se emplearon con mucha violencia. Nos detuvieron a todos, también al subprocurador. Nos maniataron con los cordones de nuestros propios zapatos", dice Milton.

La persona que le identificó fue Ana, hermana de Gilda. "En el momento no lo reconocí, pero cuando nos dejaron libres [ocho días después y gracias a los contactos de su padre], me di cuenta de quién me había interrogado y torturado... Era Billy Joya". Ana le había conocido a través de una compañera de universidad con quien mantuvo una relación mientras era cadete.

"Primero nos trasladaron a la comisaría de Manchén. Allí nos pegaron. A Guillermo López Lone casi lo matan. Le hicieron la capucha. Tuvieron que reanimarlo", recuerda Jiménez. La capucha es una tortura que consiste en colocar al preso una bolsa con cal para que se ahogue mientras intenta respirar.

"De ahí nos trasladaron a una casa de campo en el caserío de Amarateca, a unos 30 minutos de la comisaría. Pertenecía al general Amílcar Zelaya. Allí nos volvieron a torturar. Hacían simulacros de fusilamiento. En realidad no nos preguntaban por nada concreto. Sólo nos pegaban y amenazaban", dice Milton.

Los seis estudiantes coincidieron en su cautiverio con otros detenidos que después jamás aparecieron. Aunque ni la policía ni el Ejército reconocieron la detención de los seis universitarios, dos de ellos fueron puestos a disposición de la justicia 11 días después. Se les acusó de tenencia de armas y explosivos. Pero en la casa de Rivera, donde vivían alquilados, sólo hallaron apuntes. "Lo más comprometedor era un libro de Marx y un disco de música andina", ironiza Ana.

"Tuvimos suerte, después de todo. En la detención hubo testigos, y el padre de Ana y Gilda movió sus contactos. Si no hubiera sido por él, ahora estaríamos muertos. Seríamos un número más entre los desaparecidos", asegura Milton.

Aunque no existe un tratado formal entre España y Honduras, una ley española, la de Extradición Pasiva de 1985, permite el envío de Billy Joya a Honduras. "El juez competente del caso en Tegucigalpa debe solicitar, a través de la Interpol o por vía diplomática, la extradición. Una vez recibida, las autoridades judiciales españolas pueden ordenar la detención de Joya. El juez hondureño tendría 40 días para fundamentar su petición, que, de aprobarse, sería de ejecución inmediata.

La fiscal de Derechos Humanos de Honduras, Lorena Soto, instó el viernes a ese juzgado de Tegucigalpa, el que ordenó su detención en 1995, para que inicie el proceso de extradición desde España. La policía española le tiene vigilado las 24 horas del día para que no escape y está convencida de que en cualquier momento lo tendrá que detener.

No es la primera vez que se intenta su extradición. La Interpol de Tegucigalpa ya envió a la policía española un telegrama, fechado el 7 de agosto del 1997, en el que se decía: "Informamos de que el Juzgado de Letras Primero de lo Criminal nos ha indicado que, en caso de ubicar en su país a la persona requerida [Joya], se realicen los trámites para su extradición por los canales diplomáticos, por lo que se solicita la detención preventiva". No hubo respuesta. Ha pasado un año.

"El problema es que el Gobierno hondureño es el primero que no está interesado en que se extradite a Billy Joya, y no entiendo por qué el español debe ser más papista que el Papa", dice la fuente próxima al capitán.

Joya no desea hablar con los medios de comunicación españoles, aunque no descarta dar una rueda de prensa en breve. Se encuentra en Sevilla, con su mujer y cuatro hijas (la última nació hace ocho meses en España). "Sé cómo son los periódicos", asegura Joya. "Intentarán que diga cosas que después se utilizarán en mi contra en Honduras".

Milton Jiménez Puerto, uno de los seis estudiantes que fueron secuestrados y torturados por el 3-16 al mando de Joya es quien ha presentado una querella criminal en la Audiencia Nacional. Le acusa de violar la Convención Internacional Contra la Tortura, firmada por España.

La situación jurídica de este capitán es compleja. Entró en España en abril de 1996 con un visado de turista. Procedía de Colombia, donde se había escondido tras su precipitada huida de Honduras al abrirse un proceso contra él y otros miembros del escuadrón de la muerte. En octubre, temiendo por su situación de ilegalidad, solicitó asilo político. Joya argumentó que la justicia de su país no ofrece suficientes garantías. "Ésa es una táctica conocida, que han empleado todos los militares prófugos", dice Ernesto Custodio, del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (Codeh), una organización que en dos años ha sufrido dos extrañas muertes. La hermana de Ernesto apareció con un disparo en la cabeza el 5 de julio de 1996. La policía anunció suicidio, pero la pistola no tenía huellas. Ernesto Sandoval, del directorio de la Codeh, pereció en un atentado. Entre los detenidos había ex militares.

No a la expulsión

El 30 de mayo de 1997, el Ministerio de Interior español rechazó la solicitud de asilo. "El estatuto internacional del refugiado prohíbe expresamente su concesión a toda persona perseguida por violación de derechos humanos", recuerda Goyo Dionis, de la Organización de Solidaridad para Asia, África y América Latina, una ONG dedicada a la defensa de estos derechos básicos. La denegación de asilo en España llevaba pareja la orden administrativa de expulsión en 15 días. El abogado de Joya interpuso un recurso ante la Sala de lo Contencioso de la Audiencia, paralizando la medida. La sala notificó a Joya el 5 de febrero de 1998 que la orden de expulsión quedaba congelada hasta que resolviera el asunto del asilo.

Billy Joya está ahora protegido por esa resolución. "No se le puede expulsar. La justicia está, afortunadamente, por encima del Ministerio de Interior", dice la fuente próxima al capitán hondureño. La decisión final de la sala, que puede llegar después del verano, se puede recurrir ante el Supremo. "Estamos hablando de un mínimo de dos años", añade esa fuente.

Francisco Pérez, de Izquierda Unida, asegura que el problema es de origen. No se debió haber tramitado esa solicitud.

La denuncia de Milton Jiménez trata de abrir otra vía. Que el juez de la Audiencia Nacional encargado de la querella, Israel Moreno, ordene su detención y le procese. ¿Un caso similar a los de Chile y Argentina? Para la fiscalía de la Audiencia, España no es competente. Para el abogado de Joya, Julio Coca, no tiene nada que ver. " La querella no tiene ni pies ni cabeza. Aquí se trata de hondureños, no de españoles".

"Es verdad que está mal planteada", afirma un abogado español experto en este tipo de casos de violación de los derechos humanos. "En los sumarios sobre los desaparecidos de los magistrados Manuel García-Castellón y Baltasar Garzón se castiga el delito de tortura, pero sólo en caso de los españoles que es lo que permite la ley. En los de terrorismo y genocidio la ley española no distingue la nacionalidad".

Aunque a Billy Joya se le persigue por un hecho concreto, para la Codeh, su testimonio ante la justicia hondureña podría aclarar gran parte de las actividades de ese siniestro Batallón 3-16. "Él es un archivo viviente", dice Custodio. En febrero de 1996, el capitán pidió perdón por sus actos, pero no se entregó. Guarda silencio. "Ahora Joya tampoco va a revelar ninguno de sus secretos", advierte la fuente próxima al militar hondureño. - El País

Billy Joya, torturador y Jefe de los Escuadrones de la muerte, nuevo asesor de Goriletti

El asesino Billy Joya perteneció al escuadrón de la muerte 3-16 bajo el seudónimo de "Licenciado Arrazola".

Billy Joya coordinó y dirigió torturas y asesinatos en Honduras durante los años 80. Recientemente vivía en España, donde jamás trabajó; la única actividad que se le conoce es la de catequista, pues fue quien ayudó a comprender el cristianismo a los alumnos del colegio de San José, de los Sagrados Corazones de Sevilla.

El gobierno golpista de Roberto Michelletti en Honduras nombró el pasado miércoles, como ministro asesor, a Billy Joya, conocido por coordinar y dirigir torturas y asesinatos en este país durante la década de los años 80. Joya integró el Batallón de Inteligencia (3-16) y fundó el Escuadrón élite de represión "Lince", de los Cobras y primer comandante de esa agrupación.

De 1984 a 1991 permaneció en el escuadrón de la muerte 3-16, donde desempeñó diversos cargos, bajo el seudónimo de "Licenciado Arrazola" . Se le imputa la responsabilidad criminal directa en al menos 16 casos y operativos especiales que dejaron más de una decena de personas muertas y torturadas por sus vínculos con organizaciones progresistas.

La actuación de Joya fue denunciada en su momento. Sin embargo, este antecedente no es válido para Micheletti, cuyo gobierno repudia hoy la comunidad internacional. La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas adoptó la víspera una resolución en la que condena el golpe militar en Honduras y demanda la restitución inmediata del Presidente legítimo de esta nación, Manuel Zelaya.

La resolución, adoptada por aclamación, hizo un llamado a los 192 estados miembros de la ONU a no reconocer el régimen militar que tomó el poder por la fuerza y a no reconocer un gobierno distinto al de Zelaya.

Perfil de Billy Fernando Joya Améndola

* En Honduras no existe acta de fundación del Batallón 3-16, pero los primeros desaparecidos datan de 1981.

* En ese año, Washington decidió cambiar de embajador en Tegucigalpa. John Dimitri Negroponte fue el elegido. Su currículo, impecable: antiguo jefe de la CIA en Vietnam. Negroponte fue el hombre clave de la estrategia anticomunista de Washington en Centroamérica y en la creación de la Contra nicaragüense.

* Los hombres del 3-16 fueron entrenados por agentes de la CIA y destacados militares argentinos.

* En esa época aparece vinculado a la instrucción del 3-16 el general Suárez Manson, uno de los mayores represores de la dictadura argentina. Billy Joya no sólo estudió los métodos argentinos. Siendo cadete de la escuela militar Francisco Morazán de Tegucigalpa, marchó becado al Chile de Pinochet..

Billy Fernando Joya Améndola: miembro del Escuadrón de la Muerte B 3-16

* Capitán del Ejército de Honduras, era jefe de su división táctica en el Batallón B3-16. Actuaba sincronizado con la Dirección Nacional de Investigaciones (DNI), el brazo represor del Ejército. Experto en infiltración y guerra sicológica.

* De 1984 a 1991 permaneció en el escuadrón de la muerte B3-16, donde desempeñó diversos cargos, bajo el seudónimo de "Licenciado Arrazola", entre ellos: Enlace entre consejeros norteamericanos y el Batallón 3-16; Jefe del Destacamento Técnico Especial; Coordinador entre Tegucigalpa y San Pedro Sula del 3-16; Enlace de los asesores argentinos y el 3-16.

* Se le acusa de secuestrar y torturar a seis universitarios hondureños en 1982.

* También se le imputa la responsabilidad criminal directa en al menos 16 casos y operativos especiales que dejaron más de una decena de personas muertas y torturadas por sus vínculos con organizaciones progresistas, entre ellos: Los operativos de las colonias la Campaña, La Matamoros, la San Francisco, La Florencia Sur, la Aurora, Guamilito y Loarque, entre otros.

* Actualmente El gobierno de facto de Roberto Michelletti en Honduras nombró como ministro asesor a Billy Joya.

Tortura y Secuestro a Estudiantes Hondureños:

* El 27 de abril de 1982, a las cinco de la madrugada, el entonces subteniente Joya y seis de sus hombres fuertemente armados penetraron en la vivienda del subprocurador de la República de Honduras (el segundo en la Fiscalía del Estado), Rafael Rivera, para detener a los estudiantes. Dos de ellos eran hijas de Rivera, quien, por su cargo, tenía inmunidad.

* Los seis estudiantes coincidieron en su cautiverio con otros detenidos que después jamás aparecieron. Aunque ni la policía ni el Ejército reconocieron la detención de los seis universitarios, dos de ellos fueron puestos a disposición de la justicia 11 días después. Se les acusó de tenencia de armas y explosivos. Pero en la casa de Rivera, donde vivían alquilados, sólo hallaron apuntes.

* Aunque no existe un tratado formal entre España y Honduras, una ley española, la de Extradición Pasiva de 1985, permitía el envío de Billy Joya a Honduras. El juez competente del caso en Tegucigalpa debía solicitar, a través de la Interpol o por vía diplomática, la extradición. Una vez recibida, las autoridades judiciales españolas pueden ordenar la detención de Joya. El juez hondureño tendría 40 días para fundamentar su petición que, de aprobarse, sería de ejecución inmediata. Sin embargo, luego de una petición el 7 de agosto de 1997, sin éxito, se presume que el Gobierno de Honduras no tenía voluntad de que se produjera la extradición.

Asilo en España:

* Entró en España en abril de 1996 con un visado de turista. Procedía de Colombia, donde se había escondido tras su precipitada huida de Honduras al abrirse un proceso contra él y otros miembros del escuadrón de la muerte.

* En octubre de 1996 solicitó asilo político a España y el 30 de mayo de 1997, el Ministerio de Interior español rechazó el requerimiento.

* La denegación de asilo en España llevaba adjunta la orden administrativa de expulsión en 15 días. El abogado de Joya interpuso un recurso ante la Sala de lo Contencioso de la Audiencia, paralizando la medida. La sala notificó a Joya el 5 de febrero de 1998 que la orden de expulsión quedaba congelada hasta que resolviera el asunto del asilo.

* Joya vivía oculto en España desde abril de 1996, en Sevilla, con residencia en el barrio de Los Remedios, en uno de sus edificios más emblemáticos y caros, El Presidente.

* Billy Joya fue acusado en 1994 de los delitos de tortura y detención ilegal, y el 17 de octubre de 1995 un juez civil de Tegucigalpa dictó una orden de busca y captura contra él.

* El abogado Enrique Santiago, abogado español especialista en Derecho Internacional Humanitario, en 1998 denunció a este sujeto en nombre de uno de los torturados, Milton Jiménez Puerto. La denuncia se ha interpuesto al amparo del artículo 5.2 de la Convención Internacional contra la Tortura, firmada por España.

* En España Joya nunca ha trabajado. Se mantuvo de las ayudas y del dinero que le envió su cuñado, con quien comparte empresa de seguridad en Honduras. La única actividad que se le conoce es la de catequista. Él ayudó a comprender el cristianismo a los alumnos del colegio de San José, de los Sagrados Corazones de Sevilla. - central Saturday July 11, 2009 - by Prensa Latina
 

170709 - Angel Berlanga - Un represor en el gabinete de Micheletti

En 1982 Billy Joya encabezó un operativo en Tegucigalpa en el que fueron detenidos, secuestrados y torturados seis jóvenes estudiantes de la Universidad Nacional de Honduras. Hoy es ministro asesor del gobierno golpista.


El ex capitán del ejército hondureño Billy Joya es uno de esos oficiales formateados por y para la CIA y sus dictaduras latinoamericanas, tan siniestras como funcionales: becado en Chile en los ’70 por Augusto Pinochet, vinculado con el represor argentino Guillermo Suárez Mason como instructor para el montaje del Batallón de Inteligencia B3-16, ideólogo del escuadrón de la muerte que operó en Honduras en los ’80, asociado en esa misma década con el por entonces embajador en Tegucigalpa, John Negroponte, ex jefe de la CIA en Vietnam y cerebro en el montaje de la contra nicaragüense. En los ’90, a Joya le cayeron encima los juicios y las acusaciones por violaciones a los derechos humanos, asesinatos, secuestros y torturas y entonces se refugió en España, donde también se le inició un proceso.

¿Cómo un agujero negro se convierte en estrella? Bueno, con la oscuridad de un golpe de Estado. Así es como Billy Joya brilla, ahora, como ministro asesor del mandatario de facto Roberto Micheletti, nombrado por el Congreso el 28 de junio pasado, en un trámite tan burdo que incluyó la inolvidable lectura de una carta trucha “de renuncia” de Manuel Zelaya. Ese día iba a realizarse una encuesta para sondear la predisposición popular a una reforma constitucional, pero en la madrugada un grupo de militares encapuchados entraron a tiros en la residencia presidencial, secuestraron a Zelaya y lo deportaron a Costa Rica.

Como se vio aquí con otros represores, a Billy Fernando Joya Améndola le gustaba usar un alias: en la clandestinidad se hacía llamar “Licenciado Arrazola”. Fue jefe de la división táctica Batallón B3-16, el escuadrón de la muerte que operaba en tándem con la Dirección Nacional de Investigaciones, brazo represor del ejército. Entre 1984 y 1991 coordinó tareas con los “consejeros norteamericanos” y los “asesores argentinos”, en plena guerra sucia. Algo antes, en 1982, mientras era todavía subteniente, encabezó un operativo en Tegucigalpa en el que fueron detenidos, secuestrados y torturados seis jóvenes estudiantes de la Universidad Nacional de Honduras. También está acusado por una decena de asesinatos.

En octubre de 1995 un juzgado hondureño ordenó la captura de Joya y otros oficiales del ejército por el caso de los estudiantes torturados. El represor se fugó. Unos meses después, tras breve paso por Colombia, estaba refugiado en Sevilla, España. La orden de detención fue consecuencia de la denuncia hecha por la Fiscalía Especial de Derechos Humanos, que presentó un informe pormenorizado de lo ocurrido en la madrugada del 27 de abril de 1982 y los días siguientes. Joya encabezó un operativo mediante el cual, sin orden legal, irrumpió junto a una veintena de efectivos en la casa del subprocurador general de la República, Rafael Rivera Torres, que estaba esa noche acompañado por sus dos hijas y otros cuatro estudiantes. Sin explicarles por qué los detenían, fueron conducidos a una comisaría. A Rivera Torres lo llevaron de vuelta a su casa, de la que decomisaron “piezas de convicción”: libros. Los jóvenes fueron incomunicados y llevados a una cárcel clandestina que funcionaba en la finca de un general, donde los torturaron: golpes, hambre, amenazas de violación, simulacros de fusilamiento. Allí, contaron los muchachos después, vieron otros detenidos. Vejaciones patente Pinochet, Suárez Mason, Negroponte. A los ocho días, cuatro de los estudiantes fueron liberados tras la prototípica amenaza de que no contaran qué había pasado; a otros dos los blanquearon y los acusaron de atentar contra la seguridad y el Estado. Terminaron absueltos.

Cuando lo ubicaron en España, ejercía como catequista en el colegio San José, de los Sagrados Corazones de Sevilla. Tenía un buen pasar: vivía en uno de los barrios más caros de la ciudad. Las organizaciones de derechos humanos intentaron enjuiciarlo por delitos de lesa humanidad, en el marco de los principios de jurisdicción universal. Enrique Santiago, el abogado que patrocinó en España a uno de los jóvenes torturados, explicó hace tres días a Radio Mundial que “fue sometido a un procedimiento de extradición a Honduras, donde nunca rindió cuentas ante la Justicia por los graves crímenes que había cometido”, porque las autoridades locales “facilitaron la absoluta impunidad”.

Si no fuera por sus antecedentes criminales y por la dramática situación del país, las apariciones de Billy Joya en la televisión hondureña, por estos días, podrían verse como documentos de la National Geographic transmitiendo en vivo al cavernícola. Hay una que es para coleccionar y ver en YouTube: es la “entrevista” que le hizo el “periodista” Edgardo Melgar, que para empezar lo presentó como “analista nacional e internacional”. Se ve que Joya todavía no se percató de cómo es visto Pinochet desde el presente, porque llevó, como para hacer un paralelo con el gobierno de Zelaya, un informe de 1974 hecho por la OEA –cómplice de la dictadura por entonces– en el que justificaba el golpe a Allende en vista de su búsqueda de representación de los sectores populares. Esto es: en la lógica de Joya, lo que pasó con Allende gracias a Pinochet es similar a lo que pasó con Zelaya gracias a Micheletti.

Allende, explicó Joya, fue instituido legalmente, pero luego, entre 1970 y 1973, “entró en una ruta de descomposición social” que sirve para empadronar lo que ocurre hoy en Venezuela y, también, “lo que estaba planteado como estrategia para ser implantado aquí, en Honduras”. Pregunta Melgar Grondona: “¿Usted me quiere decir que detrás del discurso del ex presidente Zelaya a favor de los pobres, de la equidad, de la justicia social, de la participación ciudadana, de encuestas, había algo escondido?”. Claro, hombre: Joya asegura que estaba en plan la táctica marxista-leninista de ganar tiempo con una “coexistencia pacífica” destinada a simpatizar con los sectores populares, a convencer a los pobres de que sus desgracias son responsabilidad de los ricos y a corromper a las fuerzas armadas para neutralizarlas o para volverlas a su favor. Los planes diabólicos de Zelaya sólo eran conocidos por una o dos personas de su confianza. Y Zelaya les vendió el alma a los comunistas Hugo Chávez y los hermanos Castro. “En este informe el presidente Allende dice ‘soy marxista’ –sigue Joya–. ‘No soy el presidente de todos, soy el presidente del partido de la Unidad Popular.’ En forma confusa y velada, el ex presidente Zelaya, para sorpresa nacional, anuncia con la firma del ALBA que su gobierno hacía un giro a la izquierda. En ese momento deja de ser presidente de todos los hondureños. Porque podemos haber personas independientes, de centro, o de derecha, y cuando él anuncia que su gobierno gira a la izquierda, está diciendo ‘yo ya no gobierno para todos’.” Y luego: “En el discurso inaugural del 5 de noviembre de 1970, Allende anuncia la vía hacia el socialismo a través de la estrategia de la coexistencia pacífica. Y esto es lo que se ha aplicado aquí durante estos tres años y medio”.

–¿Usted quiere decirme que en Honduras íbamos hacia el comunismo? –preguntó Grondona.

–Eso es lo que existe, realmente. Es la lucha de clases de los enunciados marxistas-leninistas –respondió Joya.

Lo que pasaba en Chile en ese período, subraya Joya, es lo que ha pasado en Honduras en estos años. ¿Y qué es capaz de hacer un personaje de este calibre en un contexto como el de hoy? ¿Los métodos de Pinochet? A la deportación de Zelaya, las detenciones durante el toque de queda, la represión en la que murió el joven Isis Obed Murillo –Rigoberta Menchú informó que los muertos como consecuencia de la asonada son al menos cinco– y el férreo control de prensa puertas adentro de Honduras se sumó, ayer, la noticia del asesinato de dos dirigentes del partido de izquierda Unificación Democrática, Roger Bados y Ramón García. No hay, hasta el momento, mayores datos sobre estos crímenes.

En la denuncia presentada contra Joya por la Fiscalía en 1995 se pedía la investigación de 150 casos de personas desaparecidas entre 1981 y 1984 con un patrón de acción. “Las víctimas eran generalmente personas consideradas por las autoridades hondureñas como peligrosas para la seguridad del Estado –se informaba allí–. Además, usualmente las víctimas habían estado sometidas a vigilancia y seguimiento por períodos más o menos prolongados.” - Página 12

 


 

 

 

 

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