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Parte 1 /
Parte 2
PARTE 5 - Un día, Julio De Vido se enojó con Néstor Kirchner
PARTE 6 - Miguel Bonasso sufre de desinformación o amnesia
PARTE 7 - Apuntes sobre el flamante ‘progresismo’ del
Presidente
PARTE 8 -
Lo que la Flacso no sabe / no quiere saber
PARTE 9 - Cuando tesselli y Kirchner hicieron temblar la mina
Un
día, Julio De Vido se enojó con Néstor Kirchner
Parte 5
En Río Gallegos, al frente de su disciplinada tropa, en 1991,
Néstor Carlos Kirchner se preocupaba por acordar candidaturas en
el interior provincial. Kirchner se perfilaba como un férreo
conductor político de un sector reducido en militantes, que se
había engrosado con la gestión municipal. Con un Concejo
Deliberante donde estaba en minoría, y ejerciendo control sobre
sus actos de gobierno, Kirchner apareció prolijo y actuando con
rapidez cuando alguno de sus muchachos “se excedía”. Así, Tito
Lascano partió al exilio en Punta Arenas y el Pelado Varizat se
alejó de su cargo cuando un edificio en construcción se derrumbó
siendo él secretario de Obras Públicas, a la vez que Maestro
Mayor de Obras del edificio en cuestión. Otra denuncia fue por
la compra de estacas para forestación, que el concejal UCR
Felipe Silva calificó como “muy caras”, unos $ 70.000 (US$
70.000), compradas a quien no estaba en el padrón de proveedores
del municipio.
Además, las estacas estaban secas. Para Carlos Zannini, secretario de Gobierno, se trató de una denuncia
política de un opositor. Para Cristina Fernández, un negocio
donde no se podía sospechar de ella o su marido, ya que se
trataba de una suma menor a la de los tapados de piel que tenía
en su ropero. Con una capacidad de trabajo que superaba a la de
sus militantes más aguerridos, Lupín se presentaba a informar a
los jefes de Unidades Básicas y de agrupaciones, dos veces por
semana acerca de los avances en el interior; luego, la cita
obligada era en el café Caravelle, donde Kirchner le solicitaba
que cada uno, mano a mano, le informara de la situación en cada
sector, mientras bebía whisky Criadores, café cortado, y fumaba
sin descanso. Uno de los mayores interrogantes era quién lo
reemplazaría en la intendencia. Su hermana Alicia estaba entre
sus anhelos, pero no crecía en las encuestas. Con mejores
números aparecía el arquitecto Julio De Vido, reconocido por su
breve gestión en Vialidad Provincial en los días del acuerdo
político con Ramón Granero. El 12 de abril de 1991, se realizó
un acto en el cine Carreras, la escenografía era celeste y
blanca, y con grandes letras blancas se leía “1er. Congreso
FVS-MRP-Grupos Independientes Kirchner Gobernador”. Rudy Ulloa y
los punteros movilizaron más de 1.000 personas, muchos quedaron
afuera porque las primeras filas se llenaron de funcionarios
municipales y candidatos al hueso que se arrojara. Felipe
Ludueña, un aliado de Kirchner, de la derecha peronista
ortodoxa, amigo de Diego Ibáñez e impulsor de la intervención
federal al gobierno de
Jorge Cepernic, en los ’70, fue el orador inicial. Rafael
Flores, luego, realizó un mea culpa del pasado inmediato. Rudy
Ulloa Igor dirigía los cantos contra Arturo Puricelli y la UCR.
Entre los presentes estaba Carlos Lemarchand, un intendente UCR
que ese día cambió de bando, al frende de una nueva agrupación:
Movimiento de Acción Piedrabuenense. Luego se nombró a Chiquito
Arnold, el candidato a vicegobernador, y los aplausos fueron
pocos. No muchos más recogió un nervioso De Vido cuando fue
presentado como el candidato a intendente de Río Gallegos.
Titubeante y con la voz nerviosa, su discurso nunca tomó vuelo.
La barra no lo acompañó. Los motivos quedarían en evidencia
algunos días después. En la noche siguiente, De Vido le entregó
una plaqueta de la Municipalidad de Río Gallegos al boxeador
Locomotora Castro, por su campaña personal, y los silbidos de la
popular colmaron el Hispano Americano. Luego, la laguna María la
Gorda se cubrió con los volantes de De Vido, en un repudio a su
candidatura que encabezaba Rudy Ulloa Igor, chofer de Kirchner y
quien ya manejaba los aparatos movilizadores del Frente para la
Victoria. Detrás de Rudy se encolumnaron los militantes de mayor
peso y la candidatura de De Vido fue reemplazada por la de
Manolo López Lestón, un anciano peronista, tío de Kirchner,
quien fue llevado, en un desgaste inútil, a una elección que se
había dado por perdida. De Vido reunió a su escasa tropa y acusó
a Kirchner de “autoritario y absolutista”, palabras que volaron
hasta los oidos de Lupín, quien lo mantuvo bajo castigo hasta
diciembre de aquel año. Kirchner había entendido que Julio De
Vido no era representativo hacia adentro del PJ y que en
Gallegos había nacido un nuevo fenómeno, que se paseaba en un
automóvil antiguo, con una gran boina en el techo y enormes
bigotes en su frente. Con escasos seguidores, un tipo bonachón,
bigotudo y afable en serio, se convirtió, de la noche a la
mañana, en el candidato de la gente: Alfredo Martínez, alias
Freddy, sería el intendente de Gallegos por ocho años. # ¿Cómo
hace De Vido las cuentas? El 2do. semestre de 1991 es imborrable
para los santacruceños por varias razones. El conflicto con
Chile, por Lago del Desierto y la poligonal, que dejaba en manos
trasandinas una porción importante de territorio, se instaló
definitivamente. Luego de unos titubeos frente al accionar de la
Comisión 9 de Julio – Soberanía, a quienes veían como un grupo
de nacionalistas trasnochados, Néstor Kirchner y Rafael Flores
tomaron partido por hacer frente a las decisiones de Menem y de
la Cancillería. Las expresiones de Bernardo Neustadt, en una
entrevista a Patricio Aylwin, indignaron a todos los sureños:
"(...) que por dos metros más o dos metros menos de tierra,
nuestro país no sería más rico ni más pobre (...)”. Los Hielos
Continentales se convirtieron meses después en una bandera para
Kirchner, ya gobernador de la provincia de Santa Cruz. A
instancias de su mujer, Cristina, aceptó que esta era la
oportunidad de convertirse en una referencia nacional, al menos
en los medios de comunicación. Cristina Fernández de Kirchner se
encargó del trabajo mediático, y del legislativo –junto a
Flores-, marcando uno de sus principales enfrentamientos con
Menem, y el inicio de una estrategia de construcción de poder.
Las privatizaciones y el sistema de reducción de puestos de
trabajo, comenzaron a afectar al sector petrolero y al minero;
Santa Cruz vio partir a más de 10.000 personas detrás de la
zanahoria de elevados montos cobrados en concepto de retiros
voluntarios. Menem avanzó en la reducción de cuarteles
militares, y con los uniformados se marcharon sus familias,
entre ellas numerosas trabajadoras docentes. Con la crisis
financiera y económica instalada, en la madrugada del 13 de
agosto de 1991, la erupción del volcán Hudson, del lado chileno
de la Cordillera de los Andes, cubrió el 40% del territorio
santacruceño con cenizas. El silicio tapó Los Antiguos y la
mitad de sus pobladores debió ser evacuada, el resto optó por
quedarse a resistir. Desde los Andes a la costa atlántica, la
ceniza mató a 1,5 millón de ovejas y a las plantaciones de
frutas finas; los ríos se quedaron sin peces, el agua potable
que salía de los grifos era color marrón y las viviendas no
resistieron el peso del polvo acumulado en sus techos. El viento
llevó las cenizas hasta Río Gallegos y aún hasta la Ciudad de
Buenos Aires. Entonces, la ceniza atrajo la atención de las
autoridades nacionales, que decidieron visitar la zona más
afectada y concretar los acuerdos que trabajaron Pipeta Porto y
Goyo Fernández, con el apoyo de Arturo Puricelli y el senador
Pedro Molina, ya enrolados en el menemismo. El Acuerdo de Puerto
Deseado no sólo alivió a las finanzas provinciales sino que
marcó el futuro de los próximos mandatos y fue la base anhelada
por el constructor del feudo.
El Acuerdo abarcó varias cuestiones: 1. Reconocimiento y cobro
de regalías de petróleo mal liquidadas, que estaban en juicio
desde el gobierno de Puricelli, por US$ 480 millones. 2. Entre
del 10% sobre la venta de las áreas centrales en la provincia.
3. El compromiso de asignar US$ 32 millones para viviendas. 4.
Aporte no reintegrable de US$ 10 millones para la asistencia a
los productores agrícolas y ganaderos, como también de
asistencia social a los afectados por el fenómeno del Hudson. 5.
Convenio pre-acuerdo de la provincialización de los puertos. 6.
Convenio de pesca. Además, se avanzó en preacuerdos globales
para la compensación de deudas entre la Nación y la provincia, y
entre el Banco Central y el Banco de la Provincia de Santa Cruz.
Ya de regreso a su banca, luego de entregar el poder a Kirchner,
el diputado provincial García, y sus ministros, publicaron el 30
de abril de 1992 una solicitada de una página en el diario La
Opinión Austral, dando cuenta de sus actos de gobierno. La
realidad demostró que entre el balance de situación que publicó
el ministro Julio De Vido, con números a diciembre de 1991, y la
solicitada de abril de 1992, no existían demasiadas
contradicciones, sólo que el gobierno de Kirchner nunca más
publicó los números de la provincia, y 10 años después mintió
con grosería sobre estos datos, fundamentalmente en el rubro de
las deudas que encontró al inicio de su gestión. Pero ya el
diputado Chicho García no le refrescaría la memoria porque
estaba de su lado, asesorando al bloque del oficialismo, y su
ministro Tussi Peña ocupaba el sillón de secretario de Estado de
Seguridad. La deuda publicada por De Vido alcanzó los US$ 380
millones, y se dedujo, del estado contable, que US$ 120 millones
correspondían a compensación de deudas y créditos con el Estado
Nacional, con una conclusión anticipada en el acuerdo, favorable
a la provincia de Santa Cruz y con créditos en su favor que
nunca fueron informados por Lupín Kirchner. Otros US$ 100
millones de deuda se trataban de financiación documentada de
obras públicas, algunas con vencimiento a los cuatro años y con
vías presupuestadas de aportes de fondos específicos para su
pago. Las deudas del Banco de la Provincia de Santa Cruz con el
Banco Central estaban en vías de condonarse a partir del
pre-acuerdo por las cenizas del Hudson, y en el marco de la
negociación global de los fondos por regalías mal liquidadas. La
restante deuda –con proveedores, prestadores y trabajadores de
salud- fue paralizada por la Ley de Emergencia de Kirchner, y
cancelada en los dos primeros casos con bonos a 16 años. La
deuda salarial nunca fue reconocida en su totalidad. Lo cierto
es que, al momento de asumir Kirchner la Gobernación de Santa
Cruz, los trabajadores cobraban en dos cuotas sus salarios, y la
1ra. medida que adoptó Kirchner fue el secuestro del medio
aguinaldo y el sueldo de diciembre de 1991, medida que le
permitió “hacer caja” y avanzar en una estrategia de sumisión de
las estructuras que él denominaba “las corporaciones”. Lejos de
las mentiras de los US$ 1.000 millones de deuda, cuatro meses de
atraso en los salarios y dos aguinaldos, Kirchner encontró una
provincia que se posicionó en más de $ 4 por cada $ 1 de deuda.
A los $ 480 millones del acuerdo por regalías (US$ 480
millones), se les debía sumar $ 35 millones (US$ 35 millones)
por la venta de las áreas centrales de petróleo y “otros $ 40
millones (US$ 40 millones) de otros créditos como los $ 12
millones (US$ 12 millones) de impuestos a los sellos que
sentenció la Corte Suprema de Justicia de la Nación el 27 de
diciembre”.
Miguel
Bonasso sufre de desinformación o amnesia
Parte 6
A comienzos de diciembre de 2001, con la estructura judicial
totalmente controlada y la información de que al gobierno de
Fernando De la Rúa le quedaba poca vida política, Néstor
Kirchner decidió tomar previsiones. El escenario más que posible
de caos y caída en las recaudaciones no debía afectar sus
propios proyectos de pelear la Presidencia de la Nación, labor a
la que le dedicó los dos años anteriores, ni los dineros de la
provincia de Santa Cruz en el exterior, reducidos a US$ 536
millones, por entonces depositados en un banco de Luxemburgo. La
generosa obra pública, tampoco podía ser afectada, significa
demasiado peso y demasiados pesos. Con información privilegiada,
puso a salvo su propio dinero de los alcances del corralito y
permitió que quienes manejaban dinero dentro del esquema de
financiamiento del Frente para la Victoria Santacruceña,
hicieran lo propio. La información llegó a un importantísimo
empresario, quizás el único que le pueda discutir, de igual a
igual, en materia de manejo de dinero, un lugar en el mundo
económico. Kirchner hizo así una muestra de su predisposición a
incorporarlo a las filas propias. Hoy, el empresario sabe que le
debe un favor. El hombre que quería ser Presidente y ministro de
Economía, a la vez, diseñó un esquema de presupuesto reducido,
sin afectación de fondos externos pero con vía libre de
disponibilidad en sus manos, y un ajuste cercano a los $ 20
millones que recaerían, otra vez, sobre los salarios.
En el
Ministerio de Gobierno, el ministro Julio Miguel De Vido, y José
Salvini, convocaron a los gordos de la CGT local: Raúl Belluschi
(Uocra), Omar Campos (gas), José Castro (Upcn), y otros, quienes
escucharon la línea gubernamental de boca de quien es el nexo
con los sindicatos. Lo hicieron más por ambición política que
por voluntad de Kirchner. De Vido y Salvini les explicaron que
se darían de baja algunos plus salariales, como riesgo de caja,
informática, vivienda de médicos hospitalarios y comisarios
trasladados, el pago de pasajes a jubilados y pensionados, y una
fuerte reducción en las asignaciones familiares, que en la
provincia de Santa Cruz se pagaban con coeficiente 4. Según el
relato de uno de los presentes, los sindicalistas lograron
morigerar los alcances del ajuste y que sólo la reducción del
25% en las asignaciones familiares evitó poner en riesgo el pago
de los salarios públicos provinciales en tiempo y forma. El
vicepresidente 1ro. de la Cámara de Diputados provincial, Héctor
Icazuriaga, gobernador interino ya en esos días por las
continuas ausencias de quien era
precandidato presidencial, informó que los alcances del Decreto
2.348/01, evitando mencionar la inclusión de los pasajes de los
jubilados. Ya habría tiempo... además, les adeudaban los dos
últimos años. El ajuste, en términos de presupuesto provincial,
era irrisorio, poco menos de $ 20 millones contra $ 750 millones
previstos, pero en el bolsillo de los trabajadores públicos
santacruceños representaba entre un 25% y un 50% de descuento en
sus ingresos de bolsillo. Entonces, mientras Kirchner se sumaba
a Víctor De Gennaro en el reclamo de firmas para obtener una ley
que atendiera a los más indefensos, en la Nación, se quedaba en
su provincia con la asignación por cónyuge, reducía en un 25%
las asignaciones por hijo, familia numerosa y escolaridad,
eliminando además la doble asignación que se debía pagaba en
enero de cada año. La medida provocó un rechazo generalizado en
la población pero sólo algunos hacían escuchar sus protestas, a
través de anónimos mensajes que ponían al aire algunos programas
radiales no financiados por el Gobierno provincial. La protesta
mediática buscó los micrófonos de A los 4 Vientos, por FM Abril;
La Parada, por FM Tiempo; Zona Pública y Séptimo Día, por LU 12.
El canal de TV oficial sólo informó acerca del decreto y las
culpas de De la Rúa; los informativos de Canal 2, dependientes
de una productora que comanda Claudio Miniccelli, alias Mono,
cuñado de De Vido, tuvo igual actitud. En cuanto a los diarios,
actuaron según la pauta publicitaria estatal. Tiempo Sur, que no
está en ella, aunque alguna vez lo estuvo, brindó toda la
cobertura necesaria y mantuvo el tema en sus páginas; La Opinión
Austral jugó al equilibrio; Prensa Libre ignoró la protesta; y
El Comunitario, de Rudy Ulloa, felicitó la “previsibilidad del
gobierno”. Tal como fue previsto por Kirchner, el quiebre
institucional y los 36 muertos del 20 y 21 de diciembre de 2001,
amortiguarían la ira de los damnificados; pero no anticipó que
las jornadas nacionales de protesta provocarían los cacerolazos
y escraches que en los municipales santacruceños prendió de
inmediato. Los municipios debían adherir a la medida de ajuste
salarial provincial, y sólo hubo vacilaciones en el Concejo
Deliberante de Caleta Olivia. No tenía sentido oponerse porque
la provincia giraría las partidas a los municipios, descontando
el recorte de los Aportes Extraordinarios por Déficit, fondos
para el pago de la masa salarial que resulta la gran tenaza de
todo gobernador para impedir rebeldías de intendentes. Con la
coparticipación municipal de impuestos y las regalías por
petróleo y gas, congeladas a los niveles del Censo Poblacional
1981, incumpliendo la legislación que obliga a la actualización
de los montos sobre la base de los nuevos censos y sus aumentos
poblacionales, Kirchner impuso su voluntad a
los intendentes de Santa Cruz. Además, no coparticipó nunca los
ingresos extraordinarios en concepto de regalías mal liquidadas.
Únicamente Río Gallegos puede escapar, a veces, a la mano de
hierro. Pero la gestión del arquitecto Héctor Aburto, entre
diciembre de 1999 y febrero de 2002 generó tanto déficit
municipal ($ 40 millones) y tanta corrupción, que quedó sin
autonomía. Aburto era un militante de la Unidad Básica Los
Muchachos Peronistas, muy cercano a Kirchner, y no dudó en
apoyar el recorte, al igual que los concejales justicialistas
Juan Carlos Villafañe, alias Chiki-Chaka; Carlos Sancho; Mario
Metaza y un tal Cremades. El secretario general del sindicato de
municipales, Edgar Geréz, un dialoguista amigo de Aburto, ya
había sido superado por sus bases en enero de 2001, cuando el
intendente no renovó los contratos laborales porque quería las
vacantes para sus militantes, que lo administraban para ingresar
al municipio luego de ocho años de UCR en Río Gallegos. Los
municipales llegaron a la quema de neumáticos y el
encadenamiento a las columnas de alumbrado público. Ahora,
comenzaron a trabajar en una movilización para arrancarle un No
al Ajuste al diminuto Aburto. El 28 de diciembre, cuando se
cobraba el medio aguinaldo en el cajero automático del palacio
comunal, comenzaron los cabildeos, y Aburto y sus colaboradores
ordenaron el alerta cuando de varias camionetas comenzaron a
descargar cubiertas de neumáticos. La policía miraba de lejos,
mientras por una puerta lateral comenzaron a ingresar los
militantes de choque a la municipalidad. Otro grupo, más
numeroso, se autoconvocaba en la Unidad Básica Los Muchachos
Peronistas, bajo la responsabilidad de Rudy Fernando Ulloa Igor,
esperando directivas. Kirchner estaba de viaje, como siempre.
Detrás de la reja, Martín Aburto, padre del intendente, comenzó
a increpar a los manifestantes, hasta que debió buscar refugio
por los insultos y piedras que le llovieron. Ex ferroviario de
YCF, Martín Aburto se dedicó a la construcción en la época
cuando su hijo fue el responsable de las obras públicas del
municipio y de la provincia. Otro de los convocados fue el
director de Tránsito, Juan Carlos Gómez, hombre dedicado a las
artes marciales y de naturaleza violenta. Provocó a los
manifestantes hasta que, luego, ingresó al municipio rodeado por
el secretario de Desarrollo Comunitario, Jorge Ferreira; Miryam
Aguiar, Juan Carlos Has y otros integrantes de la guardia
permanente de Kirchner. La policía intentó avanzar con una
autobomba para apagar las llamas pero un piquete les advirtió
que no se lo permitiría por lo que puso marcha atrás. Rodeados,
ahumados, histéricos por los petardos, a las 18:00 Aburto ordenó
aceptar que un grupo ingresara a dialogar, con la garantía de
los concejales opositores Marcelo Saá, Jorge Cruz y Bubby
Austin. Carlos Edgar Sánchez había llegado a secretario de
Gobierno por recomendación de Carlos Zannini y del ya mencionado
Chávez, apodado el Negro, otro integrante de la Banda Cordobesa.
En Córdoba, durante su juventud, Sánchez había quemado gomas,
ahora debía apagarlas. Sánchez fue disidente con Chávez en la
Corriente de Opinión Provincial, que cuestionó la metodología de
Kirchner para conducir los ateneos y UB. Sin embargo, la
propiedad de un Registro Automotor que le consiguió su hermano,
el senador apodado Gorrión, lo calmó y volvió a Kirchner.
Sánchez juró en su puesto a principios de diciembre de 2001 y al
día siguiente se había marchado a aguas tropicales a tratar de
resolver problemas sentimentales, en base al bronceado más
tradicional. Su humor no estaba para humo ni petardos, pero los
días de calma le brindaron la serenidad para dialogar con los
delegados y prometer elevar sus inquietudes; sólo les pidió que
cesaran con los petardos que explotaban debajo de la ventaja de
su despacho.
También dijo que perdía dinero con esa ingrata
función pública. Hubo varios cuartos intermedios y reuniones,
hasta las 22:30, cuando Aburto le comunicó al informativo de
Canal 2 que no negociaría con nadie. Más llamas, manifestantes y
funcionarios. Irrumpió en escena la diputada nacional Mónica
Kuney, y su esposo, Ricardo Pincheira, quienes prometieron
nuevos contactos telefónicos con Kirchner, quien según sus
dichos, volaba en el avión sanitario provincial rumbo a Río
Gallegos. A las 2:00 del día 29, la diputada Kuney llamó al
celular de la delegada Griselda Cuirolo, para informarle que el
comisario Ojeda y algunos hombres uniformados se acercarían al
municipio para cubrir la salida de los funcionarios y de los
militantes municipales porque, según Kuney, tenian miedo de
salir solos. Los policías cubrieron las retiradas mencionadas
pero, a la vez, comenzaron a secuestrar los vehículos
particulares de los manifestantes, en particular las camionetas
en que se habían trasladado neumáticos. Luego, comenzaron con
los interrogatorios y amenazas contra los manifestantes que
buscaban baños o kioscos. Kirchner seguía desaparecido y
solamente aparecía la diputada Kuney. Tiempo después se supo que
Kirchner nunca fue a Río Gallegos sino que su avión bajó en El
Calafate, y fue a dormir en la residencia que construyó su
esposa, Cristina. El último llamado de Kuney a Cuirolo, fue a
las 4:30, la diputada nacional apagó su celular y no volvió a
intentar comunicarse, como sí lo había prometido. Sin cambios
transcurrió toda la jornada y el piquete se mantuvo hasta las
20:30 cuando una nueva asamblea decidió el levantamiento de la
medida hasta nuevo aviso y la búsqueda de otras variantes de
lucha. Luego de las fiestas navideñas y de Año Nuevo, la
comisión de lucha comenzó a preparar un cacerolazo.
Apuntes
sobre el flamante ‘progresismo’ del Presidente
Parte 7
El jueves 24 de enero de 2002, se difundió la fecha de la 1ra.
convocatoria. Durante los días previos, los llamados telefónicos
a las radios alentaban a la movilización de los municipales, a
quienes se les sumó el gremio docente y el de los trabajadores
del privatizado Banco de Santa Cruz que afrontaban una rebaja
salarial. También sectores de la administración pública
provincial y del Frente de Unidad Trabajadora. Con la lentitud
santacruceña, el inicio del acto, previsto para las 20:00,
terminó produciéndose a las 21:00. Los del Frente de Unidad y
los de la combativa Lista Negra, de la Asociación de
Trabajadores del Estado, aportaron los equipos de sonido y las
cuerdas de seguridad. Ellos tenían experiencia en estos
quehaceres. La policía apostó algunas motocicletas a 100 metros,
para desviar el tránsito, y sería su única aparición durante el
ciclo de manifestaciones. Por el micrófono desfilaron
trabajadores municipales, vecinos indignados con el intendente,
Héctor Aburto, y con sus concejales, representantes de
organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, de jubilados,
mineros desocupados, médicos que no aceptaron que la Caja de
Servicios Sociales les redujera, en forma unilateral, sus
acreencias; y, por supuesto, gente apresada en el Corralito. La
moción de seguir manifestando cada viernes, a la misma hora, fue
aprobada por 600 personas. También la de constituir una Asamblea
Permanente del Cacerolazo, con reuniones abiertas a realizarse
en la sede del gremio docente, Adosac. Cuando alguien nombraba a
un funcionario, las cacerolas quedaban abolladas, y siguieron
sonando cuando se mocionó marchar a Casa de Gobierno, aunque con
recomendaciones de mantener la calma y no provocar algún
incidente. De contramano, por Avenida Roca, de Río Gallegos, la
cerrada columna se detuvo en el edificio del Tribunal Superior
de Justicia, que tenía una única ventana iluminada, la que
ocupaba su titular, Carlos Zannini, el Chino. Dos ateridos
agentes de policía los vieron llegar a la Rosadita, y los
escucharon gritar: “Se va a acabar / se va a acabar / esa
costumbre de robar”. Otra pareja de policías los escuchó, luego,
en la residencia del gobernador Néstor Kirchner, quien como era
costumbre en los últimos años, no se encontraba en Río Gallegos.
Adentro de la residencia, la mamá de Kirchner y su hija, no
entendían cómo podían ser acusados de semejantes
irregularidades. Luego, las familias manifestantes se dirigieron
a la intersección de Roca y San Martín, cantaron el
Himno Nacional y retornaron a sus hogares para cenar. Para los
canales de TV, la movilización no existió. El diario La Opinión
Austral publicó un recuadro. Su rival, Tiempo Sur, le dedicó un
mayor espacio ya que sus propios directivos habían participado
de la marcha. La 2da. marcha lo encontró al gobernador Kirchner
con más reflejos, junto a Alicia Kirchner y a Héctor Icazuriaga,
alias El Idóneo, organizó un acto de desagravio en la puerta de
la Rosadita, mientras la marcha cacerolera se aproximaba al
lugar, y algunos insultos partieron de las veredas oficialistas,
ocupadas por los incondicionales del poder. La presencia de la
guardia civil de Kirchner y de matones en actitudes más
agresivas, obligó a los caceroleros a evitar pasar por la Casa
de Gobierno, y marcharon hacia las viviendas de los funcionarios
y de los comunicadores oficialistas. Las residencias de Zannini,
de Icazuriaga, de Lázara Báez, del Bicho Ocampo, y del diputado
Muratore y Sra. (o sea Laura Ballester, jueza del Tribunal
Superior de Justicia), y las sedes de La Opinión Austral, los
canales 2 y 9, y la radio y el periódico de Rudy Ulloa,
sufrieron escraches. En cada caso, sin embargo, la gente de la
Asamblea protegió vehículos, jardines y viviendas, y sólo
permitió algunos timbrazos. Cada viernes, el panorama era
similar. Pero la concurrencia comenzó a menguar por el frío y
por la ausencia de los partidos políticos, algo resentidos por
la consigna “que se vayan todos”. También influyó la presencia
de la guardia pretoriana de Kirchner, la ausencia policial (en
cierta ocasión, durante un escrache a la casa de Icazuriaga, un
patrullero quedó frente a una columna que avanzaba; velozmente
giró en U y se alejó de contramano), y algunos atentados como el
que sufrieron el vehículo y la vivienda del matrimonio Rodríguez
Palermo, participante de la Asamblea. # La arenga El intendente
Aburto se caía por el peso de su propia corrupción, imparable. A
días que un escándalo de orden privado terminara con el sostén
que le brindaba Kirchner, el gobernador convocó a sus adeptos,
incluyendo a los más díscolos, a un acto en el Comando del
Frente para la Victoria Santacruceña. Unas 600 personas se
reunieron para escuchar a Kirchner, aunque en la prensa se
afirmó que eran 1.500; y algunos colaboradores del gobernador
dejaron filtrar fragmentos del discurso, amenazador hacia los
caceroleros.
Recuerdo haber tenido una copia en mis manos y discutir si
convenía o no poner la cinta en el aire, lo que finalmente
hicimos en A los Cuatro Vientos, por FM Abril, porque las
amenazas y la incitación a la violencia tenían una entidad
superior a cualquier operación de prensa, cuando provenían de la
boca de Néstor Kirchner: “¿¡¡Cómo puede ser, compañeros!!? Que
los compañeros, a veces, se queden callados y permitan este tipo
de cosas. ¡¡Hay que salir a defender!! No podemos permitir que
agredan la municipalidad ni más ninguna estructura que
corresponda a nosotros. Somos muchos, salgamos a la calle ¡¡y se
terminó con este tema!! (...) pero tenemos que salir con todo.
¿Cómo vamos a permitir que haya 4 ó 5, esos dirigentes del FUT
que sacan 200 votos por elección, o cuatro tipos que no
representan a nadie, que salgan a descalificar y a agredir?
¡Compañeros! No hay que permitir este tipo de cosas. ¡¡Hay que
defender con fuerza y con orgullo!! Basta. Si van a ir a la casa
de un compañero a agredirlo o a molestarlo, vamos a ir 200 ó
3000 ó 500 ó 1.000 a la casa de ellos, esto que quede
absolutamente claro”. Los funcionarios con militancia anterior,
miraban burlones. Kirchner siguió: “¿¡¡Cómo puede ser que
ustedes!!?... Justo yo me fui a Calafate... pero ¿cómo puede
ser?... “ Ya había hablado del Frepaso, de la UCR y del FUT,
pero decidió una vuelta de tuerca: “Se terminó, compañeros.
¡Tenemos que salir al frente! Si son 100, nosotros vamos a ser
2.000 ó 3.000. Pero, ¿cómo puede ser, compañeros, que nos
dejemos atropellar así? No se puede mirar al costado en este
tema. ¡Tenemos que estar todos juntos! Yo se los pido,
encarecidamente”. Las amenazas de Kirchner provocaron muchos
comentarios. Los abogados Dino Zaffrani y Javier Pérez Gallart,
se presentaron ante la justicia con gente de la Asamblea
Permanente del Cacerolazo, denunciándolo por incitación a la
violencia. La causa fue a manos del juez Santiago Lozada, quien
la envió al fondo de sus archivos. Luego, los domicilios de los
dirigentes del Frente de Unidad Trabajadora fue el tema que
abordaron unos volantes anónimos, con fotografías de viviendas y
recibos de salarios de Miguel del Plá y de Ricardo Mercado, y de
sus esposas. La municipalidad, el Consejo Provincial de
Educación y la Cámara de Diputados de la provincia de Santa
Cruz, encargaron a distintas imprentas su propia versión. El
costo no fue elevado ya que, al menos dos imprenteros que
sostienen su actividad con trabajos para el Estado, los hicieron
sin cargo. # La pesada El 25 de abril de 2002, la sesión comenzó
puntual en la Legislatura provincial. El tema fue el tratamiento
del presupuesto santacruceño.
Los
recortes centrales eran las reducciones en las asignaciones
familiares y la incorporación al ajuste provincial de algo que
aún no había sido anunciado por el gobernador Kirchner ni por
sus funcionarios: la suspensión del pago del pasaje anual a los
jubilados, aún cuando no se abonaba desde hacía dos años. Por
1ra. vez, las barras no fueron separadas sino mezcladas.
Entonces, los sindicalistas docentes, los militantes del Frente
para la Victoria Santacruceña, los caceroleros y los empleados
públicos compartían las gradas. Algo no andaba bien y la
sospecha la corroboraba la ausencia de gente de Rudy Ulloa, lo
que suponía una falta de conducción en la hinchada oficialista.
Sin embargo, los pasillos, las escaleras y las oficinas cercanas
se fueron llenando de militantes del FVS y contratados. En el
acceso se vio a Enrique Meyer, subsecretario de Turismo; en el
recinto, a Nelson Periotti, presidente de Vialidad Provincial; a
Juan Carlos Gómez y Héctor Silva, de Tránsito de la
Municipalidad; a Francisco Mansilla, alias Batata; a Pablo
Grasso, director de la Casa de la Juventud; a Marta Delucci,
secretaria de la Producción; a Jorge Ferreira, secretario de
Desarrollo Comunitario; a Pedro Ayunta y Patricia Cocco, del
Consejo Provincial de Educación, entre otros que se mezclaban
con patovicas de traje oscuro. La crónica del matutino Tiempo
Sur lo relató así: “Somos de seguridad de la Cámara’, se
identificaban. Según pudo comprobar este medio, no lo eran. Pero
su maciza presencia impedía el ingreso de los jubilados”. Los
jubilados querían reclamar que no les recortaran sus pasajes.
Entonces, Roberto Giubetich, diputado provincial UCR, le
solicitó al comisario de la Cámara que se le permitiese el
acceso a un grupo de jubilados encabezados por Miguel Pascual,
vocal en la Caja de Previsión, e ingresaron entre aplausos y
silbidos. Abrió el fuego Omar Muñiz, del Movimiento Federal
Santacruceño, con un pedido de tratamiento sobre tablas de un
pedido de informes al Tribunal de Cuentas sobre los ingresos en
concepto de regalías y las inversiones realizadas. Habló más de
una hora pero su pedido no tuvo tratamiento por la oposición del
oficialismo. Luego se llegó al Presupuesto 2002 de Santa Cruz,
que no sólo contenía los ajustes sino la posibilidad del uso
discrecional, por parte del gobernador Kirchner, de los
depósitos en el exterior de la provincia. Mariela Arias,
cronista de Tiempo Sur, lo relató así: “A la voz ‘Que se Vayan
Todos’, la nutrida concurrencia integrada por la Asamblea del
Cacerolazo, representantes del gremio docente, vecinos,
trabajadores municipales, público en general, eran el corrillo
de fondo mientras hablaba los diputados. ‘El bloque del PJ va a
sostener la votación del despacho de comisión’, anunció la
diputada informante del oficialismo, Judith Forstmann, enfundada
en un traje de hilo color rojo. Entre el ruido, cada vez más
fuerte de las cacerolas, la caletense que presidía la Comisión
de Presupuesto, intentaba hacerse escuchar a los gritos. En
tanto, Héctor Icazuriaga, quien presidía la sesión tratando de
mantener la compostura, pero cada vez más nervioso, sólo atinaba
a decir: ‘Continúe diputada’, cuando los gritos aumentaban al
ritmo de ‘Devuelvan los pasajes, Devuelvan los pasajes’.
Forstmann hizo una deslucida presentación del proyecto de
Presupuesto porque, lejos de fundamentar los recortes, leyó
artículo por artículo lo ya aprobado. El error de la diputada
fue cuando empezó a dirigirse a la concurrencia y trató de
conquistar la atención de las mujeres. La única representante
femenina de la Legislatura sólo obtuvo, como respuesta, un batir
de cacerolas. Héctor Di Tulio corrió mejor suerte que Forstmann
porque mantuvo su posición del día anterior y adelantó su voto
por la negativa, haciendo hincapié en la distribución de los
recursos de la provincia, las diferencias de los ingresos por
habitante en cada localidad y habló de no aceptar ‘las
imposiciones del FMI’. Pero cuando Roberto Giubetich inició la
fundamentación del voto negativo del bloque UCR, fue
interrumpido y poco después de las 16:00, la sesión se
transformó en un ring-side. El dirigente gremial Ricardo Mercado
salió a un pasillo y entonces fue golpeado por un militante del
Centro del Carmen mientras la muchedumbre se agolpaba en la
puerta mientras Eduardo Di Pierro, del FUT, agarró el micrófono
de la presidencia, dejada vacante por Icazuriaga, y gritó: “Le
están pegando a Mercado, le están pegando... “. Cortaron la luz
y el recinto quedó a oscuras durante 20 minutos de gritos,
golpes y confusión”. Por la puerta lateral izquierda, a espaldas
del estrado de la Presidencia, se accede a un recinto que se
encontraba colmado de personas que insultaron y agredieron a
Ricardo Mercado; un diputado de la UCR dice que vio la escena y
corrió hacia ese lugar. Icazuriaga, apenas comenzó la
escaramuza, gritó ‘La sesión pasa a un cuarto intermedio’, bajó
el martillo y salió por la puerta lateral derecha, ubicada
detrás de él. Esto fue lo que le permitió a Di Pierro tomar el
micrófono. Una mujer, María Teresa Aguilar, recibió un golpe con
un jarro cuando se fue encima de una cacerolera con la que había
estado intercambiando insultos. La cronista Mariela lo relató
con dramatismo: “La cara chorreada de sangre le manchó el
chaleco al fotógrafo que la ayudó”. A otro fotógrafo le robaron
su cámara, aunque luego fue devuelta por los patovicas.
Icazuriaga, encerrado en la oficina del bloque del FVS,
comprendió que la situación presionaría a sus propios diputados
y llamó a Oscar Vázquez, alias Cacho, y le pidió que hablara con
Rudy para que trajera a su gente, pero Cacho le explicó que la
gente de Rudy estaba cabrera porque a ellos también los afectaba
el ajuste y que no defenderían “a tipos que cobran 5 lucas”.
Fuentes confiables aseguran que Icazuriaga, desesperado, le
prometió un asado, carne y canilla libre, y libertad de acción
para lo que se estaba “charlando”, propuesta que Cacho le llevó
a Rudy. Antes de que se cumpliesen dos horas, los muchachos de
Rudy caminaron la cuadra que separa a la Legislatura de la Casa
de Gobierno e ingresaron a presión al recinto, donde Omar Muñiz
llevaba una hora fundamentando su voto negativo. El oficialismo
se llenó de sonrisas con el arribo de los refuerzos. Muñiz había
recordado, con acierto, que la Cámara de Apelaciones, presidida
por Chávez, el Negro, había aceptado los amparos contra las
reducciones salariales, explicando que el Gobernador no se
encuentra autorizado, por el artículo 3 de la Ley 2.347, a
reducir las asignaciones familiares; pero que Kirchner dijo que
dado que el Legislativo se encontraba en receso, él tenía
facultades extraordinarias. Sin embargo, aclaró Muñiz, al
momento de firmarse el fallo, la Cámara de Diputados había
prorrogado las sesiones extraordinarias hasta el 20 de diciembre
de 2001. Pero la voz de Muñiz fue tapada por los bombos de Los
Muchachos Peronistas y el griterío “Se siente / Se siente / Lupo
Presidente”. En la crónica de Mariela, se lee: “Luego de
Giubetich, fundamentaron Alberto Bianchi (Frepaso), Omar Lada
(UCR), Omar Fernández (UCR), entre los bombos y los deseos de la
Presidencia del actual gobernador. Cuando, otra vez, decidió
hablar Judith, los insultos de las 16:00 se transformaron en
gritos de ‘Ídola, ídola’; el público cacerolero se había
retirado y las gradas se encontraban colmadas de militantes del
Frente para la Victoria Santacruceña. En ningún momento, desde
la desordenada conducción de la Vicepresidencia 1ra. de la
Cámara, el diputado Icazuriaga solicitó retirar cacerolas o
superbombos. El oficialismo respondió a las “descalificaciones y
acusaciones de Muñiz” y obtuvo 13 votos positivos (aunque en el
PJ se abstuvieron Almendra y Barreto), contra 7 votos negativos,
y hubo un ausente. Así se aprobó el Presupuesto provincial para
este año. Lo demás es historia”. Sin embargo, la historia
continuaba porque varios dirigentes de la Adosac y algunos
caceroleros no podían salir del edificio porque afuera los
aguardaban los militantes de Rudy. Sólo la presencia del fiscal
Vivanco llevó algo de calma, aunque debió esforzarse ante
Icazuriaga para que éste exigiera seguridad policial para
garantizar el retiro de los caceroleros. Varios de ellos
descubrieron
que el automóvil de Miguel Del Plá había sufrido la represalia
de la que ellos habían zafado.
Lo
que la Flacso no sabe / no quiere saber
Parte 8
El 26 de abril de 2002, además del habitual cacerolazo de los
viernes a las 20:00, estaba programado el acto de apertura de la
Feria Provincial del Libro, en Río Gallegos, capital de Santa
Cruz. La presencia de Néstor y Cristina Kirchner obligó a la
concurrencia en pleno de quienes se desempeñaban en la
administración pública provincial y municipal, para el habitual
besamanos. Los invitados especiales eran dos periodistas: Miguel
Bonasso, de Página/12, un hombre de vasta trayectoria en la
política, a quien ya se presentaba como el coordinador de prensa
de la campaña de Kirchner; y Alejandro Apo, de AM Continental,
con programa propio los sábados por la tarde, que retransmitía
LU12, con gran éxito de oyentes. La hora de la apertura del
evento coincidía con la cita que, a cinco cuadras de distancia,
hacían los caceroleros; entonces, los de Kirchner tomaron la
decisión de adelantar lo suyo, no fuese cosa que los protestones
se infiltraran en el segmento pago de Crónica TV ya contratado
por la Gobernación. Los responsables de la seguridad provincial
se pusieron en marcha mientras se descargaban, en los depósitos
del Centro Cultural, las festivas matracas armadas en los
talleres de la Municipalidad de Río Gallegos. La policía
santacruceña amojonó con conos fosforescentes el ingreso al
predio y las balizas de patrulleros y motocicletas le dieron un
toque inusual a la tarde de la ciudad, mientras se bloqueaban
las puertas laterales del complejo, con trancas de madera y
alambre en los picaportes. Pasando el portal de acceso, se
llegaba a un salón derivador donde los guardianes más
presentables le hacían el aguante al jefe del operativo, Mario
Vidal. La ceremonia tuvo el esplendor de la ocasión, y el
matrimonio Kirchner estuvo presente y se retiró de acuerdo a lo
planificado, cuando un centenar de caceroleros, a cinco cuadras,
comenzaban con su menú de los viernes "Contra el ajuste y la
corrupción". La convocatoria había mermado, demostrando el
agotamiento de la modalidad elegida para protestar. Además, ese
día faltaron a la cita los delegados municipales porque en algún
punto de la cadena de llamados telefónicos, alguien informó que
se suspendía el mitin, y ellos aprovecharon la noche de frío y
llovizna helada para quedarse con sus familias en sus hogares.
Probablemente -especulan algunos luego de lo ocurrido aquella
noche- alguien que conocía, de antemano, lo que se
desencadenaría, no quiso verse, cara a cara, con los delegados
de los empleados municipales. Desde la esquina de la confitería
Mónaco, los parroquianos habituales seguían, con indiferencia,
la evolución de la asamblea cacerolera. Entre ellos, el Charo
Sandoval. Uno de los oradores recordó que Sandoval, ex
intendente de la localidad de Los Antiguos, se había integrado
el día anterior a la patota que había ingresado tan vehemente a
la Cámara de Diputados, a cambio de un asado con canilla libre y
carne a destajo. El orador pidió un escrache para Sandoval. Los
caceroleros lo identificaron, del otro lado del frente vidriado,
y Sandoval, con un gesto de pánico dibujado en su rostro, se
puso su campera y, escoltado por los mozos del Mónaco, se
refugió en la cocina. Luego, uno de los caceroleros mocionó ir
hasta el Centro Cultural, y el acuerdo fue unánime. Mientras se
armaba la columna, otro cacerolero mocionó hacer, de paso, un
escrache a la radio FM de Rudy Ulloa Igor, quien había liderado
la patota que ingresó al Legislativo el día anterior. La columna
era encabezada por el viejo Ford Falcon de Dipi Di Pierro,
dirigente del FUT, preparado con bocinas en el techo. De la
columna se marcharon los engripados y los caceroleros
anti-escrache, que decidieron quedarse tomando un café en el
Mónaco. En la columna permaneció una mayoría de mujeres, algunos
con sus hijos; no faltaba quien llevara una bicicleta a la
rastra, como era el caso de Milagros Pierini, una militante por
los derechos humanos a quien todos cargaban por el bochiche del
timbre de su rodado. No faltaban algunas parejas de jubilados,
aún enojados por el episodio del día anterior en Diputados;
dirigentes docentes del gremio Adosac; también trabajadores
mineros que cumplían tareas en el puerto, algún periodista y un
damnificado por el corralito/corralón que pensaba quedarse
revisando libros en la Feria. El Centro Cultural tenía las
puertas bloqueadas, mucha seguridad privada en su interior y los
destellos de un flash delató que alguien quería retratar a los
caceroleros, quienes pidieron, a los gritos, la presencia de
Bonasso y de Apo, pero ellos no aparecieron. Algunas mujeres
golpearon con sus llaves las estructuras de aluminio de los
ventanales pero como no hubo respuesta desde el interior,
comenzó la retirada. Un agente de seguridad, quitó la tranca de
una puerta de acceso, para habilitar el ingreso de la turba y
algunos caceroleros amenazaron con adentrarse en la Feria pero
la decisión fue no caer en trampa alguna y la columna siguió su
marcha. Menos el del corralito/corralón, quien se quedó
comprando libros.
Los manifestaron bordearon el complejo ferial, encontraron el
ingreso principal cerrado, retrocedieron algunos metros y
encararon por la calle Errázuriz, paralela a la San Martín,
hacia la FM de Ulloa. Desde allí se vio su Chevrolet Corsa color
verde, estacionado sobre la vereda y un acompañante que, dejando
la puerta abierta, corrió hasta el edificio de la radio y luego
regresó a su asiento, mientras el vehículo patinaba en el apuro
por irse. FM Comunitaria ocupa un edificio público que le fue
cedido, en la esquina de Errázuriz y Belgrano, en Río Gallegos.
Allí también funciona la redacción y administración del diario
El Comunitario, de distribución gratuita. El inmueble se
encuentra detrás de un pequeño jardín, protegido con rejas
blancas y cámaras de video. Los caceroleros se agruparon frente
al portón y el director de la FM, Miguel López Igor, salió a su
encuentro, señalando el portón abierto; los caceroleros gritaban
"Se va a acabar / Se va a acabar / Esa costumbre de robar..."
Primo de Rudy Ulloa Igor, Miguel tenía el curioso privilegio de
ser el único funcionario condenado por peculado, porque aceptó
confesar su delito y la condena en suspenso. Los jueces no
tuvieron alternativa y debieron cumplir con su deseo. López Igor
hizo gestos hacia los manifestantes tratándolos de "cagones",
mientras el Corsa verde ya se había estacionado en la esquina
opuesta. Luego de un rato, los caceroleros se dieron por
satisfechos y decidieron retirarse; entonces se apagó el
alumbrado público y, desde la calle Belgrano, aparecieron más de
200 hombres con palos, hierros y mangueras. El jefe del
operativo, Mario Vidal, señaló a Miguel Del Plá y a Mercado:
"Ahí están los zurdos". Un grupo de patoteros se adelantó para
detener el Falcon de Di Pierro pero el viejo automóvil logró
ponerse en marcha y sólo alcanzaron a abollarle le techo y el
baúl del portaequipajes. Los caceroleros estaban sorprendidos,
abundaban los gritos y las corridas; también los golpes, sobre
un pavimento mojado y una oscuridad hostil. A Luis González, el
mítico Angelito Negro de ATE, no lo reconocieron como un
cacerolero hasta que un matón lo golpeó con una manguera en la
cabeza y la paliza la impidió el propio Vidal. En verdad, por
2da. vez en 15 días Vidal evitaba una golpiza a González, por el
respeto que su coraje le ganó aún entre los soldados de
Kirchner.
Había tres grupos de atacantes: los de choque, los que cubrían
sus espaldas y los que, subidos a algunas camionetas, corrían a
los caceroleros que huían. Los trofeos de guerra -un redoblante,
un bombo y una bandera argentina- fueron introducidos en la FM
Comunitaria. La bandera se la quitaron a una pareja de chicos
menores de edad, que fueron apaleados. La golpiza continuó unos
100 metros porque en el cruce de Errázuriz y Alvear apareció una
camioneta de la policía local, con balizas y laterales pintados
con el número del móvil, que observó la escena a paso de hombre
y se alejó. Las camionetas perseguían a los caceroleros
dispersos, detrás de los golpeadores se arrastraba el Angelito
Negro, auxiliados por dos de la columna que prefirieron no
correr: un empleado municipal y el autor, quien cubría el evento
para una FM. Sin embargo, al llegar a la plaza San Martín, se
detuvo una camioneta blanca, conducida por el karateca Juan
Carlos Gómez, con varios hombres en la caja, que bajaron a
seguir pegándole al Angelito, que sólo atinaba a putearlos,
mientras el autor le recordaba a Gómez su rol de funcionario
público. Quizás por eso o porque en la plaza había demasiada
iluminación, los matones regresaron a su camioneta y se
marcharon. Luis González aún no pagó el asado que aquella noche
le prometió al autor, en gratitud por la ayuda. Al fin, los tres
llegaron hasta el automóvil de González, estacionado sobre la
avenida Roca. Cuando el conductor se recuperó, enfilaron hacia
la Casa de Gobierno, en cuyos jardines parte de la patota ya
brindaba con cajas de vino que repartía el tesorero del Frente
para la Victoria, Raúl Copetti, funcionario público. Los tres
fueron a la seccional 1ra. a radicar la denuncia policial.
Advertidos, los de la patota que portaban armas fueron enviados
a El Calafate, a mostrarse en el casino y así obtener su
coartada. Gómez fondeó su camioneta blanca en un taller de
confianza, no sin antes llevar a su gente a apedrear el frente
del diario Tiempo Sur.
Cuando
Tasselli y Kirchner hicieron temblar la mina
Parte 9
A mediados de 1999, los intereses de Néstor Kirchner confluyeron
con los de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), y
quien era el socio de ambos, el empresario Sergio Tasselli, con
el objetivo de "terminar con los zurdos en YCRT" (Yacimientos
Carboníferos de Río Turbio). El 22 de septiembre, los afiliados
debían elegir a la conducción sindical y la Lista Negra
amenazaba con desplazar a los amigos de Kirchner y de Tasselli.
La Lista Negra postulaba a Luis Héctor González para secretario
general, un luchador imposible de comprar, que erizaba el pelaje
de los sindicalistas amigos de Kirchner y de Tasselli. Cuando
González, un riojano curtido, asomó en los socavones, los
mineros cumplieron el rito de bautizarlo, para siempre, Angelito
Negro. Para explicar qué significa González en Río Turbio hay
que ir más atrás, hasta José Salaya, quien intensificó su
trabajo en la mina cuando el Proceso de Reorganización Nacional
ya estaba irremediablemente desorganizado. Salaya politizó a un
grupo de trabajadores del carbón, entre quienes estaban Angelito
Negro y Jorge Gerardo Rivolta, un operario de electromecánica de
minas, en la playa de Mina 3. Rivolta es chaqueño, llegó a
Turbio en los '70, terminó el secundario y cuando se casó, la
empresa le dio un Quoncet, las típicas casas del complejo minero
que parecen un medio caño de chapas. El trabajo de Pepe Salaya
apuntaba a terminar con la intervención en la seccional de ATE
de Urbano Peralta, prueba de un acuerdo de años entre el
sindicalista Juan Horvarth y el almirante Emilio Massera. Una
asamblea multitudinaria barrió con Peralta y propuso, para
integrar la comisión, a Angelito Negro y a Rivolta, para
sorpresa de ellos mismos. Entonces, se dedicaron a estudiar su
función sindical y comenzaron exigiendo, aún durante el gobierno
militar, una ambulancia permanente en el yacimiento... y
obtuvieron varias... Ambos se terminaron de convencer de que
eran fuertes cuando en 1983, el candidato justicialista a
gobernador, Arturo Puricelli, de camino a un acto, se detuvo en
el local gremial para pedirles que nominaran a un candidato a
diputado nacional por Santa Cruz. Sorprendidos, aceptaron la
propuesta, y Rivolta impulsó a un profesor suyo en la enseñanza
secundaria, el ingeniero Ghiano, quien pasó un período en la
Cámara de Diputados de la Nación, sin pena ni gloria. Rivolta,
luego, fue el referente del peronismo de Río Turbio y su
capacidad de liderazgo lo llevó hacia arriba, pero alejándose de
Salaya y de Angelito. Ocurrió que en la interna 1984/1985 de
ATE, la Agrupación Anusate, de Víctor De Gennaro, se convirtió
en Lista Verde, para enfrentar a la Lista Azul, de Horvarth; y
Rivolta se sumó a la Azul. Previsor, ingresó un hombre a la
Lista Verde, por si algo fallaba. Lo importante era que el topo
fuese agradecido. Y Edgardo Depetri no falló en ese
reconocimiento porque, aún cuando Víctor De Gennaro se opuso,
sostuvo a Rivolta hasta que éste pudo saltar de la Lista Azul a
la Lista Verde. Técnico minero nacido en la provincia de Santa
Fe, Depetri ingresó, luego al Consejo Directivo Nacional de ATE,
y más tarde a la conducción de la Central de Trabajadores
Argentinos (CTA). Al igual que Néstor Kirchner, él tiene una
imagen en la Nación, donde es un referente de Anusate y de la
Agrupación Germán Abdala; y otra en la provincia de Santa Cruz,
donde es un sindicalista convencional, como Rivolta, cafierista
en 1988 y menemista en 1989. Rivolta, vinculado a Arturo
Puricelli porque éste había designado a su pareja, Sandra Cruz,
también dirigente de ATE, en la obra social Pami; cuando ocurrió
la concesión de la mina de carbón ingresó al Frente para la
Victoria, de Kirchner. Enfrentado a Rivolta, Depetri, Kirchner y
Tasselli se encontraba Angelito Negro González, quien resistió a
los embates y cesantías. Entonces, aprovechando que un congreso
sindical llevó hasta Río Gallegos a De Gennaro y Depetri, se
formalizó una alianza para derrotar a la Lista Negra. Tal como
ha ocurrido casi siempre durante la gestión de Kirchner en la
provincia de Santa Cruz, el trabajo sucio fue encomendado a
Julio De Vido, quien logró que 200 militantes del Frente para la
Victoria completaran una ficha y se incorporaran al padrón
electoral de ATE en Río Turbio para descontar la ventaja que la
Negra le llevaba a la Verde. El 11 de agosto de 1999, los 200
soldados de De Vido fueron incluidos en un padrón diferente al
que había presentado el 9 de julio el delegado electoral del
Consejo Directivo Provincial de ATE, Marcelo Zacarías, para el
período de exhibición para tachas e inclusiones. Los militantes
provenían de la empresa Servicios Públicos Sociedad del Estado,
y de los ministerios de Gobierno y de Economía. La Lista Negra
intentó frenar la maniobra pero las autoridades de ATE no se
mostraron resolutivos, y Angelito Negro se presentó ante los
medios de comunicación para denunciar la lista y obtuvo que 129
de los 200 soldados de De Vido renunciaran a su afiliación,
según lo comunicó Rivolta al delegado electoral Zacarías; otros
sostienen que eran de Servicios Públicos Sociedad del Estado
que, cuando pidieron y no obtuvieron que Kirchner ratificara la
orden de De Vido, abandonaron la tarea. Pero hubo 72 nuevos
afiliados que De Vido logró mantener porque le respondían
directamente, de los que 48 fueron a votar. La Lista Negra
perdió por un voto y las impugnaciones aún duermen –según podrá
constatarlo el ministro de Trabajo, Carlos Tomada- en la cartera
laboral. # El comienzo Durante su campaña a gobernador, Kirchner
prometió que levantaría una super-usina generadora de energía
eléctrica a carbón para garantizar la continuidad de la
producción en la mina de Río Turbio. En verdad, el objetivo hoy
es más modesto: convertir a Río Turbio en un pueblo turístico
cordillerano, sin minas y sin mineros. En el ínterin ocurrieron
hechos. La Ley 23.696 de Reforma del Estado, sancionada en 1989,
declaró a Yacimientos Carboníferos Fiscales, sociedad sujeta a
privatización o concesión. El Decreto 988, del 7 de mayo de
1993, dispuso la concesión integral por un plazo de 20 años del
complejo carbonífero, ferroviario y portuario. La Resolución
567, del Ministerio de Economía y de Obras y Servicios Públicos
de la Nación, llamó a licitación pública para la concesión por
10 años de YCF, con opción a otro período igual, pero el Estado
seguiría siendo el propietario de la infraestructura, los
inmuebles, los materiales, los equipos y los muebles y útiles de
YCF. La Resolución M.E. Nº 1.416 del 25 de noviembre de 1993,
dejó sin efecto la licitación, por inconveniencia
económico-financiera de la única oferta declarada admisible. La
Resolución M.E. Nº 1.417 concretó un nuevo llamado a licitación
pública nacional e internacional, la que también fue rechazada
por inconveniente, dado su excesivo nivel de subsidios
solicitados. El 22 de febrero de 1994, la Subsecretaría de
Energía de la Nación declaró desierto el proceso licitatorio de
concesión de YCF. Luego, el consorcio integrado por Iate S.A.,
Eleprint S.A., Dyop S.A. y la Federación Argentina de
Trabajadores de Luz y Fuerza, presentó un recurso jerárquico, a
fin de que se reviera la decisión adoptada por la Comisión
Asesora de Privatización, reduciendo sus pretensiones de
subsidios. El 24 de febrero, el entonces senador nacional
PJ-Santa Cruz, Pedro Molina, informó a la salida de la reunión
de gabinete semanal que el entonces presidente Carlos Menem
había considerado una “prioridad” resolver la concesión de YCF.
El 25 de febrero, se leyó en los diarios nacionales que el
gremio que nucleaba a los mineros no compartía esas gestiones
realizadas por el entonces gobernador Kirchner, el intendente de
Río Turbio y el senador Molina, designado Coordinador de la
Gestión. Los trabajadores mineros preferían que YCF continuase
en manos del Estado Nacional, según el secretario general
Angelito Negro González. La Resolución M.E. Nº 609 del 5 de mayo
de 1994, con la firma del entonces ministro de Economía, Domingo
Felipe Cavallo, hizo lugar al recurso y preadjudicó YCF a YCRT
S.A. (Yacimiento Carbonífero Río Turbio Sociedad Anónima). El
Decreto 979/94 adjudicó, a partir del 1º de julio de 1994, y por
el término de 10 años, la concesión integral del yacimiento y de
los servicios ferroportuarios con terminales en Punta Loyola y
Río Gallegos, a YCRT S.A. Con un subsidio equivalente a US$ 22,5
millones anuales, el empresario Sergio Tasselli inició el
trabajo de vaciamiento de la concesión, incumpliendo las
cláusulas de producción e inversión, hasta que las puebladas de
Río Turbio y las movilizaciones de sus obreros terminaron con su
presencia al frente de la empresa en abril de 2002. Para lo uno
y lo otro tuvo la complicidad de una Comisión de Fiscalización
de la Concesión, integrada, entre otros, por el polifuncional
integrante del equipo Kirchner, el ingeniero Daniel Cámeron, y
por los sindicalistas de ATE, Rivolta y Depetri. Taselli arribó
cuando la mina tenía una planta laboral de 1.331 empleados, y el
subsidio de US$ 22,5 millones. Cuando la devolvió, empleaba a
800 personas, lo que probablemente mejoró la eficiencia pero
provocó problemas laborales en las localidades de Río Turbio y
28 de Noviembre. El 1º de mayo de 2002 YCRT regresó a manos del
Estado Nacional, cuando la conflictividad otra vez era muy
complicada, y así Eduardo Duhalde le quitó un peso a Kirchner,
quien era un socio político y futuro candidato presidencial de
la Casa Rosada. Tasselli se llevó hasta los tubos de oxígeno y
acetileno de la mina. Pero esta historia tiene otros episodios
interesantes, como el gran conflicto de 1994.
FIN
Parte 1 /
Parte 2
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