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| Biografías Abraham Lincoln |
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Discurso de Gettysburg
Perteneciente al Partido Whig, Lincoln fue elegido miembro de la
Cámara de Representantes (cámara baja parlamentaria) del estado de
Illinois en 1834, y ocupó su escaño hasta 1841. Pronto destacó como
uno de los líderes del partido y formó parte del grupo que propuso y
logró trasladar la capital del estado a Springfield, donde él se
estableció en 1837. Comenzó a ejercer la abogacía en 1836 y no tardó
en alcanzar gran reconocimiento por su honradez y eficacia.
Finalizado su mandato como congresista federal, en 1849 regresó a
Springfield para continuar ejerciendo su profesión. Pero en 1854,
debido a su asombro ante la aprobación de la Ley Kansas-Nebraska,
que, promovida por el senador Stephen Arnold Douglas, permitía la
implantación de la esclavitud en el noroeste, decidió retornar a la
política. Mostró claramente su oposición a la anulación del
Compromiso de Missouri (que permitió en su momento la inclusión de
dicho estado en la federación estadounidense conservando la práctica
esclavista), para lo que argumentó que aquélla norma, acordada hacía
más de 30 años, había sido una medida equivocada porque la
esclavitud era injusta en sí misma. Elección presidencial y crisis de secesión en 1860, cuando los republicanos nominaron a Lincoln candidato a la presidencia en una plataforma de reivindicación antiesclavista, éste inició una campaña que incluía la reforma arancelaria. Tuvo por rivales electorales a los demócratas Douglas y John C. Breckinridge, y a John Bell, del Partido Constitucional de la Unión (creado ese año y desaparecido tras aquellos comicios), ganó por una amplísima mayoría y fue elegido presidente. |
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En el
mes de diciembre de 1860, inmediatamente después de su elección,
Carolina del Sur inició los primeros pasos para separarse de la
Unión (nombre por el que pasó a ser conocido el conjunto de
territorios que permaneció fiel al orden constitucional y federal
estadounidense). Dos meses más tarde otros seis estados sureños (Mississippi,
Florida, Alabama, Georgia, Luisiana y Texas) se habían añadido a la
secesión. El todavía presidente James Buchanan, declarando que la
separación era ilegal pero que él no tenía poder para oponerse a
ella, prefirió apoyarse en el Congreso para buscar un acuerdo. Sin
embargo, el éxito de este esfuerzo dependía de Lincoln, el
presidente electo, que estaba abierto a hacer concesiones pero se
negaba a permitir cualquier posible expansión de la esclavitud. Tras
fracasar varios intentos de compromiso, en febrero de 1861 se
instauró en el sur el gobierno de los denominados Estados
Confederados de América. Presidente Cuando
prestó el juramento para la toma de posesión presidencial el 4 de
marzo de 1861, Lincoln se enfrentaba a una Confederación hostil, la
cual, decidida a expandirse, amenazaba a los fuertes federales
sureños, el más importante de los cuales era Fort Sumter (transcrito
habitualmente en español asimismo como fuerte Sumter), situado en la
ciudad de Charleston, en Carolina del Sur. Con el deseo de no
ofender a los estados sureños que aún no se habían separado de la
Unión, Lincoln se negó al principio a emprender acciones decisivas.
Sin embargo, finalmente hubo de acudir en ayuda de la guarnición
sitiada. Esta fue la chispa que en abril de ese año marcó el inicio
de la Guerra Civil estadounidense. Cuando Lincoln reclutó a 75.000
voluntarios, los estados del norte respondieron con entusiasmo, pero
el resto de los estados sureños (Virginia, Arkansas, Tennessee y
Carolina del Norte) se unió en los días finales de ese mes y a lo
largo del siguiente a los secesionistas. Liderazgo militar
en
su calidad de máximo responsable militar, Lincoln tuvo grandes
dificultades para encontrar generales capacitados. Tras la derrota
de Irvin McDowell en la primera batalla de Bull Run, que tuvo lugar
en julio de 1861, el presidente eligió para ponerse al frente del
Ejército de la Unión a George B. McClellan, quien a su vez fue
sustituido por John Pope. Cuando éste fue derrotado en agosto de
1862 en la segunda batalla de Bull Run, el presidente recurrió una
vez más a McClellan; a pesar de su victoria obtenida un mes después
en la batalla de Antietam, el general dudó tanto que al final
Lincoln tuvo que destituirle. Su sucesor, Ambrose E. Burnside, fue
vencido a finales de ese año en la localidad virginiana de
Fredericksburg, por lo que hubo de ceder el mando a Joseph Hooker,
quien a su vez resultó derrotado en mayo de 1863 en Chancellorsville,
también en Virginia. Emancipación
Lincoln comenzó en 1861 a realizar un prudente programa
antiesclavista mediante la promulgación de las leyes llamadas de
Confiscación (que otorgaba la liberación a los esclavos utilizados
por los confederados con fines militares) y de la que abolió la
esclavitud en el distrito federal de Columbia.
Habilidad política
Lincoln quiso mantener la armonía entre los dispares elementos de su
partido y para ello permitió la representación de todos ellos en su
gabinete. Asimismo dio reconocimiento público a los antiguos
miembros del Partido Whig al nombrar a William Henry Seward
secretario de Estado (ministro de Asuntos Exteriores), y a Edward
Bates fiscal general (ministro de Justicia), pero extendió también
sus invitaciones a antiguos demócratas, al tiempo que supo
satisfacer a los estados fronterizos incluyendo en el gobierno a
algunos de sus políticos más significativos. Reelección en
1864, varios republicanos descontentos intentaron evitar la nueva
nominación de Lincoln, pese a lo cual éste consiguió obtener la
aprobación oficial de su partido, a pesar de que algunos extremistas
habían elegido previamente como candidato del partido al general y
explorador John Charles Frémont. Sin embargo, la nueva nominación de
Lincoln no acabó con los problemas políticos. Molesto con su
Proclamación de Amnistía (diciembre de 1863), que pedía la
restauración de los estados insurgentes si el 10% de su electorado
juraba lealtad, el Congreso aprobó en julio de 1864 la Ley Wade-Davis
que establecía condiciones más duras y exigía la aceptación al 50%
de los votantes. Cuando Lincoln se negó a firmar esta ley tuvo que
enfrentarse a los ataques de algunos radicales. Asesinato Pocas
semanas después anunció públicamente su apoyo al derecho limitado de
sufragio para la población negra en Luisiana. Ante la posibilidad de
que los negros adquirieran el derecho a voto, el actor John Wilkes
Booth, decidido partidario de la causa confederada (y hermano del
también actor y gerente teatral Edwin Booth), disparó a Lincoln el
14 de abril de 1865, cuando éste se encontraba en un palco del
Teatro Ford, en la ciudad de Washington. El presidente murió al día
siguiente y fue sucedido por su vicepresidente, Andrew Johnson. La ciudad de Lancaster recibió en su honor el nombre de Lincoln en 1867, cuando se convirtió en capital del estado de Nebraska.
Selección de frases
¿Acaso no destruimos a nuestros enemigos cuando los hacemos amigos nuestros?
Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo. Recuerda siempre que tu propia resolución de triunfar es más importante que cualquier otra cosa. ¿Por qué no tener confianza en la justicia del pueblo? ¿Hay en el mundo esperanza mejor o que pueda igualarla?
Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son. Quien tiene el derecho de criticar debe tener el corazón para ayudar. La demagogia es la capacidad de vestir las ideas menores con la palabras mayores. Dios prefiere a la gente corriente, por eso ha hecho tanta. Es más fácil reprimir el primer capricho que satisfacer a todos los que le siguen. Yo no se quien fue mi abuelo; me importa mucho más saber quien será su nieto. Voy despacio, pero jamás desandando lo andado. Medir las palabras no es necesariamente endulzar su expresión sino haber previsto y aceptado las consecuencias de ellas. Es difícil hacer a un hombre miserable mientras sienta que es digno de sí mismo. El hombre nunca ha encontrado una definición para la palabra libertad. Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder. Así como no sería esclavo, tampoco sería amo. Ningún hombre es lo bastante bueno para gobernar a otro sin su consentimiento.
Discurso de
Gettysburg
El texto: Ahora nos hallamos empeñados en una dura guerra civil que decidirá si ésta o cualquier otra nación así concebida puede o no subsistir mucho tiempo. Estamos reunidos en uno de los campos de guerra donde se ha librado esta contienda. Hemos venido aquí para dedicar una parte de este campo como lugar de reposo eterno de los que dieron sus vidas para que subsista nuestra nación. Es muy natural y muy justo que así lo hagamos. Pero, en un sentido más amplio, hablando con toda exactitud, no somos nosotros quienes pueden consagrar, dedicar y bendecir este campo ya bendito. Son los mismos soldados heroicos que lucharon en él –así los caídos como los sobrevivientes- quienes ya lo han consagrado con su conducta, mucho mejor que pudiéramos hacerlo nosotros. Nuestra pobre aportación nada puede añadir o quitar. El mundo no hará gran caso de lo que aquí digamos, ni retendrá por mucho tiempo la memoria del homenaje nuestro. Pero, en cambio, jamás podrá olvidar lo que hicieron los bravos soldados que se batieron aquí, en Gettysburg. Nosotros, los que vivimos, tenemos la obligación sagrada de continuar y terminar noblemente la obra que comenzaron los que aquí sucumbieron. Ahora nos corresponde a nosotros dedicarnos por entero a la gran empresa que todavía está inconclusa, para que seamos dignos de los venerados muertos, para que tomemos de ellos la misma devoción a la causa por la que dieron la suprema prueba de afecto, para demostrar que no entregaron en vano sus vidas, que nuestra nación, colocada bajo el amparo de Dios, conocerá siempre la libertad tras este nuevo bautismo de sangre, y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo jamás desaparezca de la Tierra - Abraham Lincoln, 19 de noviembre de 1863
Now we are engaged in a great civil war, testing whether that nation, or any nation so conceived and so dedicated, can long endure. We are met on a great battle-field of that war. We have come to dedicate a portion of that field, as a final resting place for those who here gave their lives that that nation might live. It is altogether fitting and proper that we should do this. But, in a larger sense, we can not dedicate -- we can not consecrate -- we can not hallow -- this ground. The brave men, living and dead, who struggled here, have consecrated it, far above our poor power to add or detract. The world will little note, nor long remember what we say here, but it can never forget what they did here. It is for us the living, rather, to be dedicated here to the unfinished work which they who fought here have thus far so nobly advanced. It is rather for us to be here dedicated to the great task remaining before us -- that from these honored dead we take increased devotion to that cause for which they gave the last full measure of devotion -- that we here highly resolve that these dead shall not have died in vain -- that this nation, under God, shall have a new birth of freedom -- and that government of the people, by the people, for the people, shall not perish from the earth. |
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AVIZORA |