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Cronología
del origen y desarrollo del Frente de Liberación nacional (FMLN) Farabundo
Martí
030109
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Agustín
Farabundo Marti nació en Teotepeque, La Libertad,
Departamento de El Salvador, el 5 de mayo de 1893 y creció en las remotas
montañas de la costa balsameras de ese lugar. Hijo de Pedro Marti y Socorro
Rodríguez. Sexto hijo de un total de 14
1280 hectáreas de tierras pertenecían a Pedro Marti...la familia vive en un
ambiente agrícola. Farabundo crece en medio de colonos y jornaleros. A sus
20 años, como estudiante ya se identificaba con la clase trabajadora.
Farabundo se bachillera en 1913 de un colegio salesiano, obteniendo el
diploma de bachiller en ciencias y letras. Ingresa a la Universidad Nacional
en la carrera de Jurisprudencia y Ciencias Sociales.
Comenzó a jugar un rol activo en la lucha contra el régimen de
Meléndez-Quiñónez a temprana edad. Por organizar un acto en apoyo a la
Asociación de Estudiantes Unionistas, grupo guatemalteco que exigía el fin
de la dictadura de Estrada Cabrera en ese país vecino es encarcelado en
Zacatecoluca. En 1920 la Asociación de Estudiantes Universitarios pide la
libertad de Farabundo Marti
Ese mismo año Farabundo es deportado a Guatemala, al exilio por cinco años
en donde continua sus estudios en la Universidad de San Carlos. Durante
meses desaparecía de las aulas. Finalmente se le encontraba trabajando en
una fabrica de cervezas, como peón en los ingenios de azúcar o como albañil,
de esta manera logro experimentar en carne propia la explotación que sufría
el pueblo. Martí aprende en este periodo gran parte de la lengua vernácula
de las comunidades Quiche viviendo entre ellos. Sigue su formación y se
identifica con los oprimidos y se une a la lucha de los Indios del Quiche.
Marti es denunciado por los patronos alemanes de las fincas de café
(Guatemala) Por su actividad revolucionaria en Guatemala debe partir para
México. En aquél país se unió a los trabajadores mexicanos para luchar
contra la opresión capitalista. Luego regresa a Guatemala. En 1925, un grupo
de estudiantes fundan en Guatemala el Partido Comunista Centroamericano,
Marti ocupa el cargo de secretario del exterior. Este partido fue disuelto
en 1927. Martí es deportado a El Salvador, y de El Salvador a Nicaragua por
ordenes del Presidente Alfonso Quiñonez.
A los pocos días regresa clandestinamente a El Salvador a seguir organizando
a los trabajadores. Ya desde 1925 hasta 1928 Marti trabaja febrilmente junto
a la Federación Regional de Trabajadores de El Salvador. Farabundo conocido
bajo el pseudonimo de "El Negro" se gana nombre en los círculos de
intelectuales.
En 1928, Marti viaja a New York para tomar contacto con la dirección central
de la Liga Antiimperialista de las Americas que le encarga situarse en
Nicaragua como su representante ante Sandino. En El Salvador lo nombran
responsable de una Brigada que luchara junto a Sandino. Después de luchar en
Nicaragua junto a Sandino, viajó a México donde se convirtió en el Líder
Latinoamericano del Socorro Rojo Internacional.
En 1930 regresa a El Salvador y funda junto a otros compañeros el PCS,
partido que rápido se pone a la cabeza de los trabajadores y del pueblo que
ha sufrido regímenes sucesivos de opresión. Fue deportado nuevamente a fines
del 1930 y fue montado prisionero en la embarcación Venezuela con rumbo a
Florida, pero con la solidaridad de los trabajadores de aquel lugar,
Farabundo se negó a desembarcar y fue traído nuevamente a El Salvador pero
lo subieron en otro barco rumbo a Nicaragua. Ninguno de los gobiernos
reaccionarios del área lo admitía en su país. En el Puerto de Corinto de
Nicaragua se escapo de un bote y regreso de inmediato a El Salvador el 1 de
febrero de 1931
A esa altura la lucha se había incrementado en El Salvador con huelgas y
protestas en todo el país contra la opresión, persecución política, el
desempleo, el hambre y la pobreza. La persecución, el arresto y la
deportación era algo común.
Farabundo y otros líderes del PCS fueron arrestados en la insurrección
general del 22 de enero de 1932. El 1 de febrero fue ejecutado por un
escuadrón del ejército asesino y represivo
Farabundo Martí, un héroe de la
Patria Grande - Fernando Ramón
Bossi
La distribución balsamera de El Salvador comprende una faja de terreno
llamada “Cordillera del Bálsamo”, que se extiende entre los puertos de
Acajutla y La Libertad en la llamada Cadena Costera, internándose hacia la
cuidad de Apaneca, aproximadamente unos 20 kilómetros de la costa
principalmente en el departamentos de La Libertad y Sonsonate. Los
municipios conocidos como principales productores de bálsamo de primera
clase son San Julián, Santa Isabel Ishuatán, Cuisnahuat, Izalco, Chiltiupán
y Teotepeque. Precisamente en Teotepeque, La Libertad, nació, el 5 de mayo
de 1893 Agustín Farabundo Martí
Hijo de Pedro Marti y Socorro Rodríguez.
Sexto hijo de un total de 14, Agustín creció en medio de las faenas
agrícolas. Se recibe de bachiller en 1913, a los 20 años de edad de un
colegio salesiano e ingresa a la Universidad Nacional en la carrera de
Jurisprudencia y Ciencias Sociales
Sus primeras acciones políticas lo ubican
trabajando contra el régimen oligárquico de las familias Meléndez-Quiñónez,
dinastía que gobernará El Salvador por cruentos 14 años. Por organizar un
acto en apoyo a la Asociación de Estudiantes Unionistas, grupo guatemalteco
que exigía el fin de la dictadura de Estrada Cabrera en ese país, es
encarcelado en Zacatecoluca. En 1920 es depor-tado a Guatemala y allí
continua sus estudios en la Universidad de San Carlos.
En Guatemala estudia y trabaja. Como
simple obrero, jornalero o peón, aprende a compartir el sufrimiento de los
explotados. En un país, donde la mayoría de la población es indígena, Martí
se compromete con sus luchas e incorpora conocimientos de la lengua quiche.
Siendo perseguido por los dueños de las plantaciones de café, Farabundo debe
partir temporariamente a México, donde se relaciona con el movimiento obrero
y estudia la revolución agrarista de 1910.
En 1925, se funda en Guatemala el Partido
Comunista Centroamericano. El surgimiento del partido tuvo su origen en el
interés de intelectuales y obreros guatemaltecos en dar continuidad al
primer movimiento político de izquierda que se inició en la década de 1920,
el cual fue vital para la caída del dictador Manuel Estrada Cabrera. El
gobierno dictatorial de Jorge Ubico se encargó de aplastar la organización;
no obstante, se puede considerar la primera manifestación de la clase obrera
por lograr su organización política. Martí ocupó allí el cargo de secretario
del exterior del Partido Comunista Centroamericano..
Es deportado a El Salvador, y de El
Salvador a Nicaragua por ordenes del presidente Alfonso Quiñónez. A los
pocos días regresa clandestinamente a El Salvador a seguir organizando a los
trabajadores. Desde 1925 hasta 1928 Martí trabaja junto a la Federación
Regional de Trabajadores de El Salvador.
En 1928 Marti viaja a New York, donde toma
contacto con la dirección central de la Liga Antiimpe-rialista de las
Américas, que le encargará viajar a Nicaragua como su representante ante
Augusto César Sandino. De los Estados Unidos partirá hacia Las Segovias a
luchar junto al “General de Hombres Libres”, con él, alcanza el grado de
coronel del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional. Farabundo Martí
mostró en los hechos su arrojo antiimperialista, tanto con el fusil como con
la pluma. Fue miembro del Estado Mayor Internacional de Sandino, y
Secretario Privado del héroe nicaragüense. En ocasión que los invasores
yanquis bombardeaban persistentemente las posicio-nes sandinistas, Martí, en
actitud de coraje y decisión, dejó la máquina de escribir para empuñar el
fusil, diciendo indignado: "cuando la historia no se puede escribir con
la pluma, se escribe con el rifle". Acto seguido se parapetó en la
enramada de un árbol de la selva para abrir fuego contra los aviones yanquis
Tiempo más tarde, ya en México, Martí pasa
a ser líder latinoamericano del Socorro Rojo Internacional. Esta
organización había nacido en los años veinte por impulso de la III
Internacional para enfrentar al fascismo entonces incipiente. Entre sus
dirigentes formaron parte mujeres antifascistas tan conocidas como la
alemana Clara Zetkin, la italiana Tina Modotti y la rusa Elena Stasova. El
Socorro Rojo Internacional entronca, entonces, directamente con la historia
del movimiento comu-nista y antifascista internacional, alcanzando pronto un
gran desarrollo en todo el mundo, en el apoyo político, jurídico y económico
a todos los presos políticos y perseguidos, sin diferencias ideo-lógicas o
partidistas.
En 1930 Martí regresa a El Salvador y
funda junto a otros compañeros el Partido Comunista Sal-vadoreño, partido
que rápidamente se pone a la cabeza de los trabajadores y campesinos,
descontentos con los regímenes oligárquicos de entonces. Sufriendo
deportaciones y persecuciones Farabundo liderizará la insurrección popular
de 1932.
Aquel año, El Salvador presenta una
administración corrupta, una sociedad en crisis, un pueblo descontento y una
economía casi en quiebra, derivada de los bajos precios internacionales del
café y de los efectos de la Gran Depresión estadounidense de 1929. El 2 de
diciembre de 1931, el corrupto e incapaz régimen del Partido Laborista,
encabezado por el ingeniero Araujo, fue derrocado para asumir la presidencia
el dictador Maximiliano Hernández Martínez, quien lo detentará por espacio
de trece años, hasta mayo de 1944.
Los comicios fraudulentos de enero del ’32
fueron el factor detonante del estallido social. Varios sitios de votación
fueron suspendidos en poblaciones en las que el Partido Comunista tenía
fuerte presencia. La insurrección comenzaba.
Los días 18 y 19 se produjeron frustrados
asaltos al Cuartel de Caballería por las fuerzas insurrectas. El gobierno
decreta el Estado de Sitio y la ley marcial. Se implanta la censura estricta
en la prensa.
Los siguientes días los alzamientos y combates se suceden en todo El
Salvador. Miles de campesinos, obreros y trabajadores, portando machetes y
algunos pocos fusiles “Mauser” asaltan cuarteles, guarniciones policiales,
oficinas municipales, telégrafos, almacenes y fincas de terratenientes.
Las “tartamudas” del Ejército y la Guardia
Nacional no se hacen esperar. Entre los días 24 y 25, las fuerzas militares
gubernamentales entran en Nahuizalco, Juayúa, Ahuachapán y Tacuba. Mientras
tanto, los norteamericanos e ingleses movilizaban buques de guerra para
prestar apoyo al general Hernández Martínez; proponiéndole un desembarco de
tropas en La Libertad para ayudar en la represión. Con toda la soberbia del
dictador sanguinario, Hernández Martínez, una vez que se cerciora del éxito
de las “Operaciones de Pacificación”, envia a los almirantes yanquis e
ingleses un telegrama que con el siguiente texto:
“En saludo a honorables comandantes declaramos situación absolutamente
dominada fuerzas gobierno El Salvador. Garantizadas vidas propiedades
ciudadanos extranjeros acogidos y respetuosos leyes de la República. La paz
está establecida en El Salvador. Ofensiva comunista deshechada sus
formidables núcleos dispersos. Hasta hoy cuarto día de operaciones están
liquidados cuatro mil ochocientos comunistas”.
La insurrección había sido barrida a sangre y fuego. El 31 de enero, un
consejo de guerra presidido por el general Manuel Antonio Castañeda juzgó y
condenó a Agustín Farabundo Martí y a los líderes estudiantiles Alfonso Luna
Calderón y Mario Zapata a morir fusilados en el Cementerio General de San
Salvador, previo traslado desde sus celdas en la Penitenciaría Central. Allí
cayeron, bajo las balas asesinas del pelotón de fusilamiento, con la
dignidad de los héroes revolucionarios, Farabundo Martí y sus compañeros.
Según distintos historiadores el saldo de
la rebelión de 1932 fue de entre 5000 a 30.000 muertos. El viernes, 5 de
febrero, en “El Diario de El Salvador” aparece el siguiente titular en
primera plana: "Los Cadáveres Sepultados a Escasa Profundidad son un
Peligro para la Salud. Los cuervos, cerdos y gallinas los desentierran para
luego devorarlos". Y sigue la macabra crónica: “Actualmente en el
departamento de Sonsonate y en muchos lugares de Ahuachapán y algunos de
Santa Ana la carne de cerdo ha llegado a desmerecerse de tal manera, que
casi no tiene valor. Por el mismo camino va la de res y las aves de corral.
Todo se debe a que los cerdos comen en grandes cantidades la carne de los
cadáveres que en los montes han quedado. La gente, por intimación, se está
negando también a comer la carne de res y aves de corral. Desde luego, ellos
tienen razón; pero en cambio, esta industria está sufriendo fuertes golpes”.
A la oligarquía salvadoreña sólo le pre-ocupaba los “fuertes golpes que
estaban sufriendo los empresarios”.
Sheila Candelario, en su obra “Patología
de una insurrección; la Prensa y la matanza de 1932”, cita el siguiente
comentario: "El alzamiento del 32 dejó profundas huellas en la
conciencia de todos los salvadoreños. La población india prácticamente dejó
de ser la misma como resultado de la matanza, sobre todo porque de ahí en
adelante existió el temor de mostrarse como 'indio'. El idioma, la
vestimenta y las costumbres de los indios pasaron a ser formas peligrosas de
identificarse y fueron reemplazadas por otras menos evidentes..."
Farabundo Martí vive hoy en la lucha del
pueblo salvadoreño. Revolucionario cabal, patriota de la Patria Grande,
salvadoreño, centroamericano y latinoamericano caribeño, Farabundo es un
ejemplo de constancia, sacrificio y solidaridad. Allí está él, junto a
Sandino, Bolívar, San Martín, Morazán, Artigas y tantos otros. Es seguro
que, en el próximo triunfo del Frente Farabundo Martí para la Liberación
Nacional, se lo verá a él, confundido y alegre con el pueblo salvadoreño,
festejando, sonriendo y también dispuesto a comenzar nuevos combates. Porque
como bien dijo el poeta cu-bano: “Y colosal se eleva y borda con mil
estrellas Farabundo"
Cronología
del origen y desarrollo del Frente de Liberación nacional (FMLN) Farabundo
Martí
Durante cuarenta años
(1930-1970) el Partido Comunista de El Salvador, PCS, fue la única
organización de izquierda que luchó por los ideales de la democracia, la
justicia social y autodeterminación nacional. La lucha por estos ideales
cobró un gran impulso en los años setenta con el nacimiento de las Fuerzas
Populares de Liberación "Farabundo Martí" (FPL) en abril de 1970, el Partido
de la Revolución Salvadoreña (PRS) más conocido como Ejército Revolucionario
del Pueblo (ERP) en marzo de 1972; la Resistencia Nacional (RN), como
decisión del PRS, en mayo de 1975 y el Partido Revolucionario de los
Trabajadores Centroamericanos, PRTC, hacia finales de la década.
El multifacético proceso de diferentes formas
de lucha armada, político-electoral y social, desplegadas por separado por
cada una de las cinco organizaciones durante la segunda mitad de los
setenta, aceleró la maduración de la crisis nacional, la cual, junto con el
triunfo de la Revolución Popular Sandinista, el 19 de julio de 1979, fueron
factores objetivos que estimularon la necesidad de la unificación de la
izquierda revolucionaria.
Así, el 17 Diciembre de 1979, en la cresta
de la crisis nacional, las FPL, la RN y el PCS suscribieron el primer
acuerdo de unidad con la constitución de la Coordinadora Político-Militar,
CPM, cuyo primer manifiesto fue dado a conocer el 10 de enero de 1980. En el
mismo se dejaba abierta la posibilidad para que se incorporaran el resto de
organizaciones de izquierda y se proclamaba el carácter democrático de la
revolución, sus fundamentos históricos, la orientación socialista de la
misma y los contenidos programáticos inmediatos.
El 11 de enero de 1980 se constituyó la
Coordinadora Revolucionaria de Masas, CRM, integrada por las organizaciones
de masas Bloque Popular Revolucionario, BPR, de las FPL; el Frente de Acción
Popular Unificado, FAPU, de la RN, la Unión Democrática Nacionalista del
Partido Comunista de El Salvador y las Ligas Populares 28 de Febrero, LP-28
del ERP. En mayo de 1980 se incorporó la organización de masas Movimiento de
Liberación Popular, MLP, del PRTC, quedando así integrada la CRM con todas
las organizaciones populares de la izquierda revolucionaria.
Paralelamente se avanzaba en la
construcción del Frente Democrático Revolucionario, FDR, el cual se
constituyó en abril de 1980 con la participación de la Coordinadora
Revolucionaria de Masas (CRM), los partidos políticos Movimiento Nacional
Revolucionario (MNR) y el Movimiento Popular Social Cristiano (MPSC), un
desprendimiento del Partido Demócrata Cristiano.
En mayo de 1980 se constituyó la Dirección
Revolucionaria Unificada, DRU, con la participación de las FPL, RN, ERP y
PCS, integrada con tres miembros de las Comisiones Políticas de cada uno de
esos partidos revolucionarios. El 10 de Octubre de 1980 fue fundado el FMLN,
integrado originalmente con aquellas cuatro organizaciones y luego, en
diciembre de ese año, se incorporó el PRTC. Esta decisión precedió al
lanzamiento de la Ofensiva General del 10 de enero de 1981, con la cual
comenzó el despliegue de la Guerra Popular Revolucionaria propiamente tal.
La profundización de la guerra, la
intervención creciente del gobierno norteamericano en la misma y el nuevo
ascenso de la lucha social, fueron factores objetivos que presionaron el
avance del proceso unitario. En mayo y junio de 1985, la Comandancia
General, además de definir los aspectos fundamentales de la estrategia y el
programa para el período, de cara al problema del poder, trazó la línea de
avanzar gradualmente hacia un partido unificado y asumir como estratégica la
alianza FMLN- FDR. La unanimidad dentro del FMLN en todos los aspectos
claves de la lucha para el período, permitieron superar obstáculos para el
avance del proceso unitario y por supuesto para la lucha.
Desde entonces la unidad fue cada vez más
profunda. Las organizaciones miembros dejaron de elaborar líneas y planes
propios, y pasaron a ejecutar la líneas y los planes elaborados por la
Comandancia General. Así, con línea general, estrategia y planes comunes,
llegamos al desenlace negociado de la guerra, a la ejecución de los acuerdos
de paz y -hasta cierto punto- a las elecciones generales de 1994 y, en una
carrera contra los tiempos políticos, el FMLN tuvo que transformar sus
estructuras y fuerzas que funcionaron para la guerra, en estructuras y
fuerzas para la lucha política y social.
Los enemigos del FMLN habían asegurado que
al desarmarse desaparecería, pues, sostenían, que su única fuerza descansaba
en las armas. Después del largo proceso de guerra revolucionaria la tarea de
forjar un nuevo partido no fue fácil, hubo que superar el muro del terror
levantado por más de sesenta años de represión, las actitudes mañosas de los
políticos de derecha que querían impedir la legalización del FMLN como
partido político y las dificultades de la organización del partido a nivel
nacional. El trabajo fue enorme, el proceso orgánico multiplicó por varias
veces la cantidad de sus miembros y en pocos meses el FMLN se convirtió
orgánicamente en el segundo partido político más importante del país.
Luego de superados los obstáculos
políticos, el uno de septiembre de 1992 fue firmada la escritura pública de
fundación del FMLN, contando como testigos de ese acto histórico a Monseñor
Arturo Rivera y Damas, Arzobispo de San Salvador y Monseñor Gregorio Rosa
Chávez y fue hasta el 14 de diciembre de ese año, un día antes de finalizado
formalmente el cese del enfrentamiento armado, que el Tribunal Supremo
Electoral admitió su registro legal y le otorgó la personería jurídica. Así
quedaban atrás más de sesenta años de lucha clandestina de los
revolucionarios y comenzaba una nueva etapa histórica de luchas dentro del
marco de la legalidad y nueva institucionalidad generada por el Acuerdo de
Chapultepec.
A partir de entonces el FMLN comenzó una
intensa jornada de esfuerzos organizativos y de institucionalización del
partido, de realización de convenciones municipales y departamentales hasta
culminar en la Primera Convención Ordinaria del 4 de Septiembre de 1993. La
primera Convención fue una contundente demostración de la vitalidad de que
gozaba el FMLN y en ella se aprobó la participación del partido en las
elecciones generales de marzo de 1994, se autorizó al Consejo Nacional a
concertar coaliciones, pactos y entendimientos políticos que fueren
necesarios, se ratificó a los candidatos a la Asamblea Legislativa, aprobó
un documento base de plataforma programática y tomó la decisión de apoyar la
candidatura presidencial del doctor Rubén Zamora por la Convergencia
Democrática y eligió al doctor Francisco Lima como candidato a la
vicepresidencia de la República. En suma, la primera Convención Nacional nos
preparó políticamente para la batalla electoral de marzo-abril de 1994.
Independiente de los resultados de esas
elecciones y del posterior retiro de las filas revolucionarias del ERP y las
RN, en septiembre de 1994, quedó evidenciado que la multiplicación de
estructuras y recursos de cada partido, paralelas a las del FMLN, habían
entrado en conflicto con la necesidad de avanzar con eficacia y obstruían el
proceso de unificación. Por ello, en su resolución especial de la Segunda
Convención Ordinaria del 18 de Diciembre de 1994, resolvió "avanzar con paso
firme hacia la unificación del FMLN como un partido democrático,
revolucionario y pluralista" y "llamar a los afiliados a trabajar con
entusiasmo y seguridad para impulsar la unificación del partido y construir
un FMLN más fuerte, más democrático, más ligado al pueblo y sus luchas y,
sobre todo, más unido".
Atendiendo esas orientaciones, en junio de
1995, tras varios meses de debates, el Consejo Nacional determinó que el
FMLN debía transformarse en un partido de tendencias y, además de aquellos
tres rasgos de su naturaleza, en un partido socialista. Ello significaba
trabajar por la gradual disolución, durante 1995, de las estructuras de cada
partido y organización integrantes del FMLN y dar paso a estructuras únicas.
Las convenciones municipales y departamentales que se desarrollaron en
adelante, hasta culminar en la Tercera Convención Nacional Ordinaria de los
días 17 y 18 de diciembre de 1995, se realizaron con esa perspectiva. Así,
el FMLN dejó de ser un partido de partidos y agrupamientos para iniciar una
nueva fase superior en el proceso de su unificación.
La desaparición de las anteriores
estructuras paralelas de cada partido le permitió al FMLN preparar la
propuesta de estrategia de desarrollo económico y social (abril, 1996), la
realización en nuestro país del VI Encuentro del Foro de Sao Pablo (26-28 de
julio, 1996), las convenciones municipales y departamentales que culminaran
con la IV Convención Nacional Ordinaria, en octubre de 1996, cuyas
resoluciones sobre la plataforma electoral y ratificación de candidaturas a
la Asamblea Legislativa y Concejos Municipales, nos dotaron de las
herramientas para librar las batallas electorales del 16 de marzo de 1997.
De las elecciones de marzo de 1997 el FMLN
salió fortalecido, obtuvo una importante cuota de poder legislativo y
municipal, y por lo mismo con mayores compromisos y responsabilidades ante
los desafíos nacionales y los retos internos de democratización y
modernización, reforzando su naturaleza revolucionaria, pluralista y
socialista. En la unidad y su profundización ha descansado la fortaleza del
FMLN y la convicción de quienes, desde dentro y fuera del país, nos siguen
viendo como la esperanza de los anhelos populares y factor principal de las
transformaciones democráticas que nuestro país necesita.
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