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Magritte hace dudar todavía - Textos sobre Arte y sobre Pintura

. Reportaje

Fernando Buen Abad Domínguez


Problematiza Magritte poéticamente la percepción, con acciones conscientes contra lo real. Estructura pictóricamente una semántica reñida con la nominación y lo nominable para ofrecernos una obra interlocutora del inconsciente. En oposición a la armonía Magritte se las ingenia para exponer dilemas que se apoyan en un origen recurrentemente intelectual. Bélgica 1898. René Francois Ghislain Magritte , su madre se suicidó. Surrealismo L luz intensa producida por un rayo pertinaz y que rompe nuestros contactos con lo terreno.

Influenciado inicialmente por Giogio di Chirico, Magritte descubre poco a poco, la fuerza de un lenguaje que se articula con imágenes de profundidad indefinible. Es un proceso semiótico regido arbitrariamente en el concierto de las convulsiones históricas que se van redimensionando en los canales expresivos de una estética que como la de Magritte voló en mil pedazos con todo y sus premisas para multiplicar fantásticamente sus temáticas a lomos de una fantasía liberada pese a todo. Surrealismo: estremecimiento sutil y profundo que nos asalta cuando la realidad no puede ser nombrada.

Magritte, surrealista, pasa de largo la tentación de los sueños para pintar enigmas como quien posee la fuerza de un azar lúdico para enfrentar destinos, como quien sabe perfectamente adónde conducen pasillos de laberinto.

Magritte, vigente, tesis que camina obediente de la mano rasposa del tiempo acusando fantásticamente el truco de la historia bajo una realidad enmascarada.
"Pintar un cuadro como si fuera una trampa...y la trampa consiste en una inevitable interpretación en la que caerán los amantes de la simbología, y pensarán en cualquier cosa menos en la idea absoluta que este cuadro describe."

Surrealismo: Nave tripulada por ciertos expedicionarios descubridores de nuevos continentes fantásticos.

Magritte vigente nos asalta con propuestas que no buscan soluciones sino máspropuestas en un contexto problematizado por un conjunto de dinámicas viciadas de origen. Ahí Magritte vuelve a proponer su fuerza y la fuerza de sus primeros trabajos más empeñados en narrar y sumar que en terminar consolidando oficios.
Impacta en la obra joven de Magritte un recargado paquete de recuerdos infantiles que juegan casi perversamente con sus premisas expresivas en su carrusel conceptual cándido y problemático.
En 1927 Magritte realizó su primera exposición individual armado del instrumento poético de la paradoja. Clima de entreguerras.

Recuerdos de Hiroshima y Nagasaki - La Mujer y su Mundo

 


 

Surrealismo: fuerza opuesta a la lógica para abrir ventanas íntimas.

Magritte rompe en algún momento con una cierta coherencia perceptiva que es distinguible en parte de su obra. Surrealismo : Triángulo temido del cual se afirma nadie regresa. Es tiempo de todos los tiempos venideros. La mancha sanguinolenta se convirtió en paréntesis que ratifica lo mismo en muerte, destrucción, humillación, abandono y soledad entre tantas soledades. El tiempo es de todos los tiempos que hoy exudan aún las balas sangrantes del monstruo que aún muerto siguió matando energías, siguió sembrando depresiones, siguió enrareciendo la atmósfera con su aliento mortecino y putrefacto...y aún sigue.
Magritte vigente lo es en cuerpo y espíritu porque aún hoy nos rodean los mismos síntomas de destrucción sin pendejadas. Magritte en su conjunción de elementos opuestos y contradictorios encontró un proyecto expresivo capaz de conflictuar las relaciones entre el arte y la realidad y el problema de la no realidad en el arte.
Magritte conflictúa la denominación de los elementos presentes en cada cuadro alterando los esquemas occidentales que paralizan el pensamiento reduciendo el potencial cognoscitivo por la vía de una especie de objetualización de la experiencia en unidades sonoras, arbitrarias y codificadas.
Son "observatorios" para una exploración lúdica de ida y vuelta, son "cartografía" arbitraria de un universo sin puntos cardinales. Son naves seductoras que despegan y aterrizan pertinaces movidas por la propulsión fantástica de las emociones íntimas y, son también, "espejos" que reflejan, cómplices, el tinglado complejo de voluntades y deseos múltiples para cerrar la "pinza" de un juego interno nada nuevo.

Cada obra se mece colgada en el tendedero de las provocaciones múltiples, esperando y generando respuestas y discursos que ya no están en la palabra pero que están ahí oreándose bajo los rayos simbólicos de un sol cultural que las vitamina, fortaleciendo esa toma de placer estético que se excita "tan callando".
En la azotea de los resultados, la experiencia notifica los elementos, lo elemental, lo primitivo y lo primero. Queda claro de nuevo que están ahí prendidos con pinzas las prendas más íntimas de la vida sintetizando misterios y formas en cada forma sincerada consigo mismo al saberse prenda íntima también.
Malabareamos gustosos con símbolos de frescura incontable mientras nos dejamos sorprender por los lengüetazos intensos de la obra que se hace pertinente para atraparlos en el laberinto carruselesco de esas imágenes que nos arropan.
Es ése uno de los grandes chistes, de los grandes humores, que enseñan enseñando con sus paradojas, sus contradicciones y su necedad. Es como aplaudir a una manos que se quitan los guantes para aplaudir. Es como meter la cabeza a una caja de espejos y sorprendernos por el realismo de la imagen.

Si por algo entonces se mueven las palancas de un lenguaje trenzado siempre con la sorpresa, es porque se parece al amor curioso este de exponernos en la conjunción de verbos balbuceados siempre, capaces de poner en comunión ese conjunto de prendas íntimas, que tanto se parecen a nosotros.
La pintura le ofrece a Magritte un reducto que se subordina a las necesidades más íntimas de su fantasía transgresora, revolviéndose en la hierba fresca del paisaje más frondoso donde florecen las metamorfosis.

Surrealismo: bofetada perenne en el rostro de la historia.

No hay en Magritte, según dicen algunos, una intencionalidad ideológica de orden político dispuesta en contra de los esquemas sociales, y sin embargo se mueve...esa contundencia que avanza sobre lo profundo del hombre, reordenando principios de comprensión en torno as los estímulos hechizantes de una sensibilidad que busca encontrarse con las fuentes permanentes de la locura creadora; ahí emanan nuevas revoluciones.
Magritte se encuentra con elementos de aparente intrascendencia e insignificancia para enfrentarlos al reto de la fantasía. Aún en medio de la aparentemente escasa significación poética, la obra de Magritte funde lo racional con lo irracional en actos creadores donde metáfora y paradoja se unen.

Surrealismo: martillazo en los Guevos de dios.

Magritte produce sobresaltos estéticos en el observador común movido por la idea de generar „una acción consciente contra lo real a favor de una transformación de la vida‰. La realidad ha de morderse la cola una y otra vez hasta que el cansancio venza a los que la aplauden. Magritte obliga a la gallina a confrontarse con el huevo en su eterna polémica. Magritte pinta un espejo que mira a otro espejo perturbándolo todo con una sagacidad que es puntual a su tiempo y al nuestro. Acto de cración que en su núcleo posee la potencia de un discurso estético hasta hoy vigente, poseedor de verdades aún no devaluadas ni refutadas con suficiente poder fantástico.
La obra de Magritte hace de la realidad caricatura de ambigüedades en donde todo y nada son la misma cosa, arriba y abajo no interesan.
Magritte fue impulsor del surrealismo belga junto a Paul Delvaux; colaboró como ilustrador en varias revistas europeas y realizó exposiciones individuales en galerías importantes, pero fue eso y mucho más.

Surrealismo: hachazo en el pene del siglo XIX.

René Francois Ghislain Magritte, fecha de nacimiento 21 de noviembre 1898.
Filiación : surrealista. Fecha de defunción 15 agosto 1967; consigna, contemporáneo.
En la obra de Mgritte los objetos se aíslan de sus funciones transgrediendo también el contexto, lo ajeno se une provocando atmósferas insólitas en las que todo se vuelve posible. Se fertiliza la imaginación alcanzando con placer el fruto prohibido del pensamiento que sabe hacerse distinto en la cama tibia de la locura más nutritiva.. El pensamiento se disuelve en fantasía, se acurruca en los brazos de un aventurero experto capaz de modificarlo todo a fuerza de transgredir el tiempo y espacio. Dándose probaditas de aventura en cada obra. Magritte conjuga dispositivos mentales arbitrarios obligándonos a identificar a la irrealidad en el juego al final importante que pone a bailar incluso a la reiteración.

Surrealismo: urna fantástica donde el amor vota.

Magritte consiguió obligar a los objetos y a los sujetos a violentar sus factores idiomáticos para trasladarlos a otros factores idiomáticos integrando objetos y emociones discordantes. Es Magritte vigente, es Magritte de hoy.

Instituto de Investigaciones sobre la Imagen
www.universidadabierta.edu.mx

Reportaje

LA OBRA DE MAGRITTE
forma parte de las imágenes de las vanguardias artísticas que han logrado penetrar el inconsciente colectivo del siglo XX. Junto a las deconstrucciones cubistas de Picasso y Braque, o las paradojas visuales como los relojes blandos de Salvador Dalí, las perturbadoras imágenes de Magritte pertenecen a esa categoría visual que, con los años, ha saltado de las telas y esculturas expuestas en museos al universo de la publicidad mediática o los vídeo-clips musicales. Pese a su renombre mundial, la obra de Magritte sólo es conocida en España de un modo fragmentario. Para celebrar el centenario del artista belga, la Fundación Joan Miró de Barcelona acoge una amplia exposición retrospectiva.

El imperio de las luces - R Magritte - 1959 - Óleo sobre lienzo (Foto de la derecha)

Pintó una serie de variaciones  de “El imperio de las luces” en las cuales exploró  el aspecto simultáneo del día y  de la noche. En la porción superior de la composición muestra el cielo de la luz del día  con la luz del sol en las nubes, mientras que en la parte baja representa obviamente la noche, con la luz de la farola y sus reflejos. Sin embargo, su capacidad para combinar día y noche es tal que todo parece estar en armonía y la combinación forma una representación visual completa.

Escuchemos al propio Magritte hablar de su obra: ”un lugar nocturno bajo un cielo luminoso, en
El imperio de las luces plasmé diversas ideas: un paisaje nocturno y un cielo tal como lo vemos de día. El paisaje lo asociamos con la noche y el cielo con el día. Yo creo que esta simultaneidad del día y de la noche tiene el poder de asombrarnos y cautivarnos. A este poder lo llamo poesía". 


Las creaciones mentales visualizadas por Magritte, mezcla de desarmante ingenuidad y ominosa premonición de mundos paralelos, son ya un icono de nuestra época. Árboles con ventanas, cielos azules en los que las nubes adquieren forma de pájaros, retratos de mujer con el rostro cubierto por un lienzo o aparentes contrasentidos como un vaso de agua con un paraguas debajo nos resultan extrañamente familiares, acaso porque ya están impresas en nuestros circuitos cerebrales. Sea como fuere, René Magritte fue el primer navegante en aguas del surrealismo que pescó para la posteridad esas visiones encantadas y encantadoras. La capacidad de incitación y el misterio de su obra, en un siglo en que al arquetipo de artista renovador suele corresponderle una existencia turbulenta, es aún más desconcertante a partir de la biografía del surrealista belga, caracterizada por la apacibilidad y la continuidad. Aparte del traumatismo que sin duda alguna representó el suicidio de su madre cuando Magritte contaba 13 años, su existencia transcurrió a salvo de los avatares personales que marcaron la trayectoria de otros artistas contemporáneos, y tampoco puede decirse que le afectaran demasiado los tránsitos de la historia, pues la temprana edad le mantuvo alejado de los horrores de la Primera Guerra Mundial y, durante la Segunda, su obra continuó exhibiéndose y motivando trabajos teóricos incluso bajo la ocupación alemana de su país.

Magritte nació en la localidad belga de Lessines el 21 de noviembre de 1898. Su padre, Léopold, era sastre y comerciante y su madre, Régine, había trabajado como modista antes de contraer matrimonio. El artista, pues, vino al mundo en el seno de una familia media acomodada, aunque en modo alguno pudiente, que en los primeros años de su vida cambió varias veces de lugar de residencia. Sus dos únicos hermanos, Raymond y Paul, nacerían respectivamente en 1900 y 1902 y sobre todo este último sería compañero y colaborador de su hermano artista durante toda la vida.

El 24 de febrero de 1912, cuando Magritte no había cumplido aún 14 años, su madre se suicidó lanzándose a las aguas del río Sambre. No está claro si Régine tomó su fatal decisión impulsada por la infelicidad conyugal o como consecuencia de un trastorno mental agudo. Su cuerpo no fue hallado hasta tres semanas más tarde: lo extrajeron de las aguas con la camisa doblada sobre la cabeza, ocultándole el rostro. La frecuente aparición en las pinturas posteriores de Magritte de personajes con el rostro oculto por un lienzo ha sido directamente relacionada por los críticos con ese luctuoso suceso en la infancia del artista, pero no existen pruebas de que se tratara de una asociación consciente.

LA INFANCIA

En realidad, son varios los acontecimientos de la niñez de Magritte cuyo influjo puede detectarse en su producción plástica. Por ejemplo, dio sus primeras clases de dibujo en el umbrío altillo de una tienda de dulces de Châtelet, donde residió temporalmente su familia. En esa clase de dibujo, constelada de formas misteriosas y penetrada de los aromas de bombones y pasteles, Magritte era el único alumno varón. Más adelante, en Bruselas y al margen de la guerra que asolaba toda Europa, Magritte produjo sus primeras obras de influencia impresionista y poco después comenzó a estudiar en la Académie des Beaux Arts de la capital belga, donde tuvo como profesores de pintura a los artistas Emile Vandamme-Sylva, Constant Montald y Gisbert Combaz. Poco antes, en una feria en Charleroi ha conocido a la que será su esposa, Georgette Berger. Ella tiene 12 años y él 15. No volverán a encontrarse hasta siete años más tarde y se casarán en 1923.

En 1918 y 1919 vieron la luz pública las primeras obras de Magritte. Su primera venta es el diseño de un cartel para la marca de sopas Derbaix. La revista de arte Au volant, que editan Victor y Pierre Bourgeois, publicó dibujos suyos y la recién inaugurada sala Centre d'Art de Bruselas acogió su primera exposición de proyectos para carteles. A partir de entonces, Magritte entra de lleno en el singular ambiente de las nacientes vanguardias artísticas belgas, que reciben la temprana influencia de los futuristas italianos, los incipientes surrealistas franceses y el movimiento dadaísta. A través de un amigo, el músico E. L. Mesens, Magritte conoce al compositor Erik Satie y a Tristan Tzara, uno de los impulsores del dadaísmo. En ese periodo, la pintura de Magritte registra las influencias del purismo y el cubismo y se halla en la línea de pintores como los franceses Férnand Léger y Delaunay. En 1923, el año de su matrimonio, comienza a participar en exposiciones colectivas internacionales. Se siente profundamente impresionado por el descubrimiento de la obra de Giorgio de Chirico, uno de cuyos cuadros, El canto del amor, le hace estallar en lágrimas. El influjo del arte metafísico y post-simbolista de De Chirico será lentamente reelaborado por Magritte y no se notará en su obra hasta años más tarde.

EL SURREALISMO

A partir de los primeros años veinte, tanto la producción de obra como la difusión de Magritte experimentan una aceleración. Sus contactos con los vanguardistas franceses, como Francis Picabia, se intensifican y crece el núcleo de artistas, escritores y músicos belgas alineados con las nuevas corrientes creativas. A partir de 1925, Magritte comienza a pintar en un estilo inconfundiblemente surrealista, con potentes influencias de De Chirico y Max Ernst, de quien toma la idea de trabajar con papeles pegados sobre los cuadros. Entre 1926 y 1930, a raíz de un contrato con la galería Le Centaure de Bruselas, Magritte pintará 280 telas, una cuarta parte de su producción pictórica total. El 24 de agosto de 1928 fallece en Bruselas su padre, Léopold.

La relación de Magritte con los surrealistas, sobre todo con André Breton, experimentará a partir de entonces una serie de altibajos que continuarán hasta 1947, en que el pintor belga será excomulgado por el Sumo Pontífice surrealista, que condenará un escrito de Magritte titulado El surrealismo a pleno sol en el que apunta una concepción más optimista del surrealismo futuro, con la palabra "placer" como punto clave. Entretanto, la fama de Magritte ha cruzado el Atlántico y su reputación se afianza en Estados Unidos a través de exposiciones como la individual de la galería neoyorquina Julien Levy, o la colectiva organizada por Alfred Barr en el flamante Museo de Arte Moderno de Nueva York, titulada Fantastic Art. Dada. Surrealism.

Durante esos años de plenitud entre mediados de los treinta y finales de los cincuenta, René Magritte consolida, investiga y expande su peculiar universo plástico. Es la etapa de sus Metamorfosis, ejemplificada en cuadros como In memoriam Mack Sennet (1936), Le Grand Siècle (1954) o los ocho grandes cuadros realizados en 1953 para la decoración mural del casino de la localidad belga de Knokke, que el artista titulará Le domaine enchanté (El territorio encantado). Un texto escrito por Magritte en 1958 a propósito de su cuadro Les vacances de Hegel esclarece su aproximación cada vez más filosófica y metafísica hacia sus imágenes y ayuda a comprender sus fuentes de inspiración y su método de trabajo: "¿Cómo podía mostrar un vaso de agua en un cuadro de forma que no fuera indiferente, ni fantasioso, ni arbitrario, ni débil, sino -osemos decirlo- genial? (sin falsa modestia). Empecé por dibujar muchos vasos de agua, siempre con un solo trazo para el vaso: al cabo de 100 o 150 dibujos, el trazo se fue ensanchando y adoptó la forma de un paraguas; después situé el paraguas dentro del vaso y, para acabar, debajo del vaso, que es la solución exacta a la pregunta inicial: ¿Cómo pintar un vaso de agua con genio? Después pensé que a Hegel (otro genio) le habría interesado este objeto, que tiene dos funciones opuestas: no querer agua (rechazarla) y quererla (contenerla). Se habría sentido seducido, creo, o divertido (como en vacaciones) y por eso titulé el cuadro Les vacances de Hegel".

Los últimos 10 años de vida de René Magritte estuvieron jalonados de exposiciones retrospectivas en todo el mundo (en Dallas y Houston en 1960-61; en Knokke en 1962; en el MOMA neoyorquino en 1965 y en Chicago, Pasadena y Berkeley en 1966; Rotterdam y estocolmo en 1967), honores y estudios sobre su vida y su obra. Pese a la fama y el reconocimiento mundiales, Magritte padeció hasta el final dificultades financieras y siguió llevando junto a su esposa la existencia tranquila de siempre. En enero de 1967 tuvo la idea de realizar esculturas a partir de ocho de sus cuadros. Su último viaje fue en la primavera de ese año a la fundición Gibiesse de Verona (Italia), donde corrigió y firmó los moldes en cera de sus obras. Las versiones originales en bronce no las vería nunca, porque falleció el 15 de agosto de 1967 a causa de un cáncer de páncreas, llevándose a la tumba el secreto profundo de su obra única y fascinante.

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