|
|
|
Biografías |
Ir al
catálogo de monografías y textos sobre otros temas |
|
|
Contenidos disponibles en
español y en inglés - Availables resources in spanish and english -
Compiador / Compiler:
Jorge T Colombo Por otra parte, la obra de Edgar Morin resulta también muy relevante por su interés actual en la reforma del sistema de enseñanza. Debido al prestigio multidisciplinar de que goza, el gobierno francés le encargó la reforma del sistema educativo en Francia. Sus propuestas han quedado plasmadas en libros como La mente bien ordenada, o Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. En estos momentos un equipo transdisciplinar, e internacional acomete un programa de investigación sobre la reforma de la enseñanza universitaria. Edgar Morin es Director emérito de investigación en el CNRS, ha dirigido el Centro de Estudios Interdisciplinares de la Escuela Superior de Ciencias Sociales de París, es Director de la revista Communications, Presidente de la agencia Europea por la Cultura (Unesco), dirige la Association pour la pense complexe, que ha extendido una red por todo el planeta: Italia, Portugal, Japón, China, y muy en especial en Latinoamérica. En ese sentido, ha sido de gran importancia la traducción al castellano de gran parte de su obra por la proyección que tiene en Latinoamérica: la red del pensamiento complejo tiene conexiones con diversas universidades como la Candido Mendes de Rio de Janeiro, donde se celebró el Congreso Interlatino por el pensamiento complejo, que fue presidido por Federico Mayor Zaragoza. Asimismo, es Presidente del Instituto Internacional por el pensamiento complejo de la Universidad Salvador, Buenos Aires, ha dirigido numerosos encuentros en diversas universidades como la Iberoamericana de Mexico D.F. Su obra también ha sido traducida al japonés, chino, coreano . Cronología de Edgar Morín - Nace en París el 8 de Julio
de 1921. Líneas fundamentales de investigación de Edgar Morín Edgar Morin trabaja por un conocimiento que no mutile, ni tabique entre las diferentes disciplinas, que respete lo individual y lo singular, al mismo tiempo que lo inserta en su contexto y su conjunto. En esa andadura: ·hace investigaciones en sociología (El Espíritu del Tiempo, La Métamorphose de Plozevet, La Rumeur d'Orleans); ·se esfuerza por concebir la complejidad antroposocial incluyendo en ella la dimensión biológica y la dimensión imaginaria (El Hombre y la Muerte, El Cine o el Hombre Imaginario, El Paradigma Perdido); ·desde hace más de veinte años se consagra a la búsqueda de un Método capaz de revelar los desafíos de la complejidad tanto en la esfera del conocimiento científico, cuanto en las esferas social, política, humana; sin olvidar las interacciones entre ambas esferas (El Método, volúmenes I,II,III, IV, Ciencia con Consciencia, Introducción al Pensamiento Complejo); ·reforma del pensamiento y la enseñanza (Los siete saberes necesarios a la educación del futuro, La cabeza bien ordenada, Relier les Conaissances); ·hace emerger al sujeto/autor en diversas obras autobiográficas (Autocrítica, Diario de California, Vidal et les Siens, etc.). Bibliografía de Edgar Morén en castellano
- El hombre y la muerte.
Kairós. Barcelona 1974. Trad., no figura |
|
|
¿Quién es Edgar Morin? Edgar Morin es un pensador y un ciudadano del mundo comprometido con los esfuerzos de elucidación del destino humano en la Tierra-patria. Tierra-patria es un concepto elaborado por Edgar Morin para señalar el lugar de convivencia civilizada de la humanidad en simbiosis con el planeta. Este concepto señala la necesidad de arraigar a la humanidad en el planeta tierra en función de un destino complementario y errante.
Lejos
esta Edgar Morin del modelo de ciudadano cómodo y circunscrito a las
preocupaciones de su pequeño territorio familiar y laboral. Muy
lejos también, de la tranquilidad y el aislamiento académico, por el
contrario, Edgar Morin sigue siendo protagonista y contemplador
activo de los sucesos y acontecimientos relevantes del devenir
actual del mundo. Desde su participación como combatiente voluntario de la resistencia de su país contra la ocupación nazi, hasta su participación como oficial agregado al estado mayor del primer ejército francés en Alemania en 1945, y luego como Jefe de Propaganda en la Dirección de Información del Gobierno Militar Francés en la Alemania de 1946, Edgar Morin no abandonará jamás esa elección de vida, porque su resistencia no solo ha sido frente al nazismo y más tarde frente al stalinismo, sino que continúa siendo contra toda forma de totalitarismo, incluidas las tendencias humanas que las generan. Su esfuerzo y su prestigio intelectual no residen únicamente en su monumental obra, hasta hoy en curso, compuesta de epistemología, reflexión, autocrítica y análisis de la sociedad contemporánea, sino que reside también, en su resistencia permanente contra toda forma de crueldad (Para una mayor información al respecto ver su autobiografía intelectual Morin, Edgar, Mis demonios, ed. Kairós, Barcelona, 1995) Pero esta afirmación sería insuficiente si se omitiera su culto desinteresado a la amistad y la comprensión humana. Lucidez y cordialidad son el nombre y apellido de esta persona que hoy es consultada y leída por millares de individuos en todo el mundo. Basta como prueba, los esfuerzos constantes y en expansión, de las traducciones de sus obras a distintos idiomas. Sus obras han sido traducidas al español, inglés, italiano, chino, al japonés, y hasta circulan traducciones “piratas” en Irán. Las traducciones de sus obras se reeditan permanentemente en América Latina y el Caribe, y hoy es imposible encontrar un programa de formación de docentes donde no se halle citada, como obra de consulta obligatoria, alguna de aquellas dedicadas al educador, como “La cabeza bien puesta” y los “Siete saberes necesarios para la educación del futuro”.
Se
agrega a ello, el reconocimiento de más de una decena de casas de
altos estudios de Europa y América Latina y el Caribe, que lo han
homenajeado con la entrega del doctorado Honoris Causa. Entre las
que se pueden citar: Doctor Honoris Causa de la Universidad de
Perugia, de la Universidad de Ginebra, de la Universidad de Palermo,
de la Universidad de Bruselas, de la Universidad de Odense, de la
Universidad del Salvador (Argentina), de la Universidad Federal de
Rio Grande del Norte (Brasil) y de la Universidad de Guadalajara.
Si se
tuviese que resumir en pocas palabras el significado que tiene la
obra de Edgar Morin debería decirse que es uno de los intentos más
consistentes de este siglo de pensar y describir la complejidad
humana. Una complejidad multidimensional al mismo tiempo
interrelacionada: la complejidad antropológica, sociológica, ética,
política, histórica. Diferentes y complementarias caras de un mismo
fenómeno: lo humano. Una complejidad que por ello mismo requiere un
titánico esfuerzo epistemológico de revisión y articulación de los
saberes y conocimientos heredados. Su obra más importante, elaborada
durante más de treinta años, es la serie titulada “El método”
conformado, por el momento, por cinco volúmenes, traducidos los
primeros cuatro al castellano por la editorial Cátedra. La conciencia sobre el destino planetario del hombre es una condición necesaria para realizar la humanidad La educación tiene como principal desafío arraigar al ser humano en su casa que es la tierra, sin perder de vista que el ser humano es también un ser desarraigado por su propia condición. Para Morin la base de las políticas de desarrollo deben reconsiderase a partir de un juego contradictorio y a su vez, complementario de acciones que conduzcan a conservar y revolucionar la vida. Un vínculo inseparable dice, debe unir dos finalidades aparentemente antagonistas, la supervivencia de la humanidad y la persecución de la humanización. La primera es conservadora, trata de salvaguardar las diversidades culturales y naturales degradadas por la uniformización, como es la humanidad amenazada por el arma nuclear y la degradación de la biosfera, ambas producto de la alianza de los peores odios y violencias. La segunda finalidad es revolucionaria, se trata de crear las condiciones para que la humanidad se cumpla como tal en una sociedad-comunidad de las naciones. Esta nueva etapa solo puede alcanzarse revolucionando en todas partes las relaciones de los seres humanos con uno mismo, con los demás, con las naciones, con los estados, entre los hombres y la tecnocracia, entre los hombres y la sociedad, entre los hombres y el conocimiento, entre los hombres y la naturaleza. De ahí una paradoja inevitable: la conservación necesita la revolución que asegure la prosecución de la humanización. La revolución necesita la conservación no solo de nuestros seres biológicos sino también de la adquisición de nuestras herencias culturales y civilizacionales. Hay que continuar defendiéndonos del retorno persistente de la barbarie. No solo de la barbarie que podríamos llamar ancestral, sino la barbarie moderna, fría, anónima, abstracta y mercantilizadora de nuestros tiempos. Las guerras “localizadas” pero de impacto global incierto, la destrucción del ambiente, los basureros mundiales, la desertificación de la tierra, la contaminación de aguas y de atmósferas, el desempleo, las migraciones multitudinarias, las epidemias, el descontrol de la experimentación biológica, la globalización económica-política y cultural, la automatización tecnológica, la tecnocratización del poder, el desarrollo y difusión del conocimiento, la violencia, la discriminación de la juventud, la desarticulación de las sociedades, el impacto de la comunicación, el deterioro de la educación y de las instituciones universitarias, la angustia, la incertidumbre, la desconfianza como contra pautas de convivencia, las catástrofes físicas, biológicas, psicológicas, sociales, masivas, el crecimiento de la libertad, de la complejidad, del caos y la frontera del orden, cualquier orden, la sobrevivencia, la conservación de la vida, no son materias que podamos captar solo con el ojo solitario de una disciplina científica. En su libro “Introducción al pensamiento complejo” afirma: “Hay una nueva ignorancia ligada al desarrollo mismo de la ciencia, hay una nueva ceguera ligada al uso degradado de la razón, las amenazas más graves que enfrenta la humanidad están ligadas al progreso ciego e incontrolado del conocimiento. Es necesario tomar conciencia de la naturaleza y de las consecuencias de los paradigmas que mutilan el conocimiento y desfiguran la realidad”. (Traducido al castellano por editorial Gedisa). Para Edgar Morin, el gran problema de la ciencia actual es la cada vez mayor compartimentación del conocimiento. Mientras que la cultura general busca la posibilidad de poner en contexto toda la información y las ideas, la cultura científica o técnica, debido a su carácter disciplinario especializado, enfrenta cada vez mayores dificultades para su puesta en contexto. Actualmente, todo hecho importante debe ser analizado en su contexto social, político humano, ecológico, es decir se tiene que tomar en cuenta el mundo todo. Para tener la posibilidad de articular y organizar la información del mundo, Morin propone una reforma del pensamiento. Esta reforma es lo que llama pensamiento complejo. Para Morin uno de los grandes problemas de nuestro tiempo es volver a relacionar las dos culturas: la humanística y la científica. En nuestros días, ambas se encuentran empobrecidas.
La
reforma necesaria del pensamiento es aquella que genere un
pensamiento del contexto y de lo complejo. El pensamiento del
contexto busca siempre la relación de inseparabilidad y de
ínter-retro-acción entre todo fenómeno y su entorno, y de todo
entorno con el contexto planetario. Es necesario incorporar el pensamiento complejo y repensar el destino y la misión de la educación directamente relacionado con el destino de la especie. Objetivo difícil porque la reforma de la Universidad suscita una paradoja: no se puede reformar la institución (las estructuras universitarias) si no se han reformado anteriormente las mentes; pero no se pueden reformar las mentes si no se ha reformado anteriormente la institución. La reforma de la Universidad implicaría la instauración de Departamentos o Institutos dedicados a las ciencias habiendo operado una reintegración polidisciplinaria en derredor de un núcleo organizador sistémico (ecología, ciencias de la tierra, cosmología); progresaría con la reintegración futura de las ciencias biológicas, ciencias sociales, y elaboraría los dispositivos que permitieran la coordinación del conjunto de ciencias antroposociales y del conjunto de las ciencias de la naturaleza. A fin de instalar y ramificar un modo de pensamiento (complejo) que permita la transdisciplinariedad, la Universidad debiera en un primer momento introducir en ella un “diezmo transdisciplinario”, un espacio operativo de articulación transversal de los conocimientos especializados.
La
reforma del pensamiento es una necesidad social clave: formar
ciudadanos capaces de enfrentar los problemas de su tiempo. Ello
permitiría frenar el debilitamiento democrático que suscita, en
todos los campos de la política, la expansión de la autoridad de los
expertos, especialistas de todo orden, que limitan progresivamente
la competencia de los ciudadanos, condenados a la aceptación
ignorante de las decisiones de quienes son considerados como
conocedores, pero que de hecho practican una compresión que rompe la
globalidad y la contextualidad de los problemas. El desarrollo de
una democracia cognitiva solo es posible en una reorganización del
saber donde resucitarían de manera novedosa las nociones trituradas
por el parcelamiento disciplinario: el ser humano, la naturaleza, el
cosmos y la realidad. |
|
AVIZORA |