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Pablo Neruda

Pablo neruda / Anexo 1

10
- Edmundo Olivares B -
INFANCIA Y JUVENTUD (1904 - 1920

En la pequeña y apacible localidad agrícola de Parral -345 kilómetros al sur de Santiago- nace el 12 de julio de 1904 el futuro poeta Pablo Neruda, hijo del matrimonio formado por don José del Carmen Reyes y doña Rosa Neftalí Basoalto.

Pocos días después el niño es inscrito con los nombres de Ricardo Eliezer Neftalí Reyes Basoalto, según consta en la Oficina del Registro Civil de Parral: "Nº 450. 1º de agosto de 1904. REYES BASOALTO Ricardo Eliezer Neftalí, de sexo masculino. Hijo de José del Carmen Reyes y de Rosa Neftalí Basoalto.

El nacimiento tuvo lugar el 12 del mes de julio del año mil novecientos cuatro."

Al igual que otras familias de modesta condición, poco es lo que se sabe de los padres del poeta, de sus orígenes y trayectoria. De su madre -una profesora primaria- se dice que escribía versos, pero no existen referencias documentales que lo confirmen.


Albertina Azócar, uno de los amores de Neruda


Del carácter de su padre existen testimonios que lo señalan como un hombre alegre y lleno de amigos, aunque de puertas adentro y en el seno de la familia fuese autoritario y algo déspota. Con los años será el mismo Pablo Neruda quien aporte algunos antecedentes que ayudarán a configurar el entorno familiar.

"Mis padres -escribe en sus memorias- llegaron de Parral, donde yo nací. Allí, en el centro de Chile, crecen las viñas y abunda el vino. Sin que yo lo recuerde, sin saber que la miré con mis ojos, murió mi madre doña Rosa Basoalto. Yo nací el 12 de julio de 1904 y, un mes después, en agosto, agotada por la tuberculosis, mi madre ya no existía.
La vida era dura para los pequeños agricultores del centro del país. Mi abuelo, don José Ángel Reyes, tenía poca tierra y muchos hijos. Los nombres de mis tíos me parecieron nombres de príncipes de reinos lejanos. Se llamaban Amós, Oseas, Joel, Abdías. Mi padre se llamaba simplemente José del Carmen. Salió muy joven de las tierras paternas y trabajó de obrero en los diques del puerto de Talcahuano, terminando como ferroviario en Temuco."

Viudo, con pocos recursos económicos y con un hijo recién nacido por quien velar, don José enfrenta una traumática situación ante la cual adopta dos decisiones importantes. Provisoriamente, y mientras organiza sus asuntos, entrega el niño al cuidado de sus abuelos paternos y se marcha, efectivamente, a buscar fortuna lejos de Parral.
 


Matilde Urrutia, uno de los amores de Neruda

Será en Temuco en donde consiga finalmente obtener un buen trabajo en la Empresa de Ferrocarriles del Estado, una situación que ya le permitirá pensar en formar un nuevo hogar.
Para este objeto elige como su nueva compañera a una mujer que ya le había dado un hijo fuera del matrimonio. No hay duda de que la vida tiene extraños designios, y será su prematura viudez la que lleve a don José a regularizar una situación anómala, que él mantenía en la esfera reservada de los secretos de familia.
Es así como entran en la vida del pequeño Ricardo doña Trinidad Candia Marverde y un medio hermano de nombre Rodolfo. Doña Trinidad es una abnegada y admirable mujer de origen campesino a quien Neruda describirá más tarde como el "ángel tutelar de mi infancia". Su devoción, su ternura harán que el poeta invente para ella una palabra y un tratamiento especial: la llamará "la mamadre", porque -según explicará - no quería ni podía considerarla como una "madrastra".

En 1910, a los seis años de edad, comienza sus estudios al ingresar al Liceo de Hombres de Temuco. Entre sus amigos y compañeros de esa época figuran Gilberto Concha Riffo (que más tarde será el poeta Juvencio Valle) y Diego Muñoz, con quienes mantendrá una fraterna relación de toda la vida.
El poderío de las palabras y la fascinación por los libros serán determinantes en la formación del muchacho de Temuco. La posibilidad de asomarse a través de la lectura a tierras lejanas, a héroes admirables y aventuras prodigiosas; la desmesurada pretensión de querer saberlo todo acerca del mundo que le rodeaba, el deslumbramiento ante la naturaleza; estas serán las grandes constantes en la personalidad del futuro poeta.

En 1915, cuando tiene 11 años, escribe un pequeño poemita, un saludo semi-rimado que estampa como dedicatoria en una tarjeta postal que ofrece a la "mamadre" con motivo de su cumpleaños. Es un primer esbozo de poesía, en que expresa:

De un paisaje de áureas regiones
yo escogí
para darle querida mamá
esta humilde postal.
Neftalí.

El 18 de julio de 1917 el diario La Mañana, de Temuco, da a conocer un artículo firmado por Neftalí Reyes, titulado "Entusiasmo y perseverancia".
Se trata de la primera publicación que hace el futuro poeta -a los 13 años- y que no es por cierto un poema, sino un artículo en que expresa una juvenil y fervorosa confianza en el mejoramiento de los pueblos mediante esas dos virtudes o condiciones del espíritu: la perseverancia y el entusiasmo.
Uno de los párrafos de este artículo, expresa:

"Hay filósofos en el siglo presente que sólo tratan de difundir el entusiasmo y la perseverancia y sus libros son verdades sinceras y elocuentes, que leídas por todos, en especial por las clases obreras, traerían grandes beneficios a la humanidad."

El 30 de noviembre de 1918 se publica en el Nº 566 de la revista Corre-Vuela, de Santiago, el poema "Mis ojos", firmado por Neftalí Reyes. Es el primero de varios otros trabajos suyos que se publicarán en los meses siguientes.
Con estas colaboraciones, ya a los 14 años el joven Neftalí tiene poemas publicados en Santiago, además de otros varios recogidos en revistas estudiantiles de provincia.

A partir de los 15 años ya comienza a escribir en forma sostenida, llenando una serie de cuadernos que hoy se conocen como Los Cuadernos de Neftalí Reyes (o Los Cuadernos de Temuco), y que contienen más de 200 poemas.

En 1920 egresa del Liceo de Hombres de Temuco, después de completar la enseñanza secundaria y obtener su bachillerato.
A partir de octubre de este mismo año el joven poeta comienza a firmar sus trabajos con el seudónimo de Pablo Neruda, nombre literario que adopta debido a que su padre no miraba con buenos ojos su evidente interés por la escritura y la poesía, actividades que juzgaba ociosas y sin ningún destino.
Lo que don José deseaba era que su hijo llegara a la universidad y obtuviera un título profesional, un logro que pudiera constituir un timbre de orgullo para toda la modesta familia.
Entonces, aprovechando esa marcada inclinación suya por las letras, lo que correspondía era una carrera orientada a la docencia. El asunto estaba decidido. Ricardo estudiará en la universidad, en Santiago, para convertirse en profesor de francés.
Los preparativos comienzan y es con una mezcla de expectación y temor que el joven poeta provinciano comienza a juntar papeles y pertenencias para partir a la conquista de la capital

ANDANZAS Y AVENTURAS DEL JOVEN CÓNSUL EN ORIENTE (1927 - 1933)

En compañía de Álvaro Hinojosa -un gran amigo y protector- con fecha 14 de junio de 1927 inician desde Valparaíso el larguísimo viaje por tren, que les conducirá en una primera etapa hasta la ciudad de Los Andes, para efectuar luego el cruce de la Cordillera a bordo del FF.CC. Trasandino hasta llegar a Mendoza. Desde allí y siempre por ferrocarril emprenden el tramo final hasta Buenos Aires.
Allí embarcan en un navío que les transporta hasta Lisboa. Cruzan por tierra hasta Madrid en lo que será una breve estadía y siguen viaje hacia París y luego Marsella, puerto desde el cual zarpan hacia su destino final en tierras de Oriente.

Entretanto en Madrid, su obra recibe la atención de la crítica. El 1º de agosto de 1927, en artículo publicado en La Gaceta Literaria, de Madrid Guillermo de Torre expresa elogiosos juicios sobre la obra de Neruda, diciendo: "A la cabeza de la actual promoción lírica, figura hoy, sin duda, Pablo Neruda. Revelado en 1923 con su libro Crepusculario, de inmediato éxito. El subsiguiente, Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada representa un punto de perfección y equilibrio. Sin embargo, el poeta, insatisfecho, pretende superarse y, rebasando los límites de la poesía huidobriana, se lanza a un lirismo abstracto y desnudo, proscribiendo toda norma correctiva y prolongando, hasta sus últimas consecuencias, la sintaxis disociadora de "Dadá". De ahí sus libros Tentativa del hombre infinito y sus prosas poemáticas de El habitante y su esperanza, y de Anillos."

Esta nota crítica no sólo es importante por el juicio tan favorable -y tan temprano- que se hace en España de la obra del joven poeta chileno. Interesante resulta también la mención a toda la obra que llevaba publicada hasta el momento, esos cinco libros que preceden su viaje al Oriente.
Se trata de un estimable bagaje literario, que bien podría constituir su única y real carta de presentación cuando sale a recorrer mundos.
Pero estos antecedentes de nada servirán al poeta en tierras de Oriente, en donde el Imperio Británico impone modas, usos y costumbres, y en donde su condición de poeta pasará del todo desapercibida, a no ser como un rasgo vagamente sospechoso en un personaje más bien excéntrico.
En octubre de 1927 Neruda se hace cargo de sus precarias funciones consulares, iniciando lo que será un largo período de permanencia en Oriente, con sucesivos nombramientos en Rangoon (Birmania), Colombo (Ceylán) y finalmente un doble cargo consular en Batavia (Java) y Singapur.

Durante este tiempo el cónsul-poeta escribe unas interesantes Crónicas de Viaje, que envía al diario La Nación de Santiago. Al margen de la amenidad y lo pintoresco de sus relatos, destaca en ellos la vívida pintura que hace de ciudades, mercados y gente, y su pluma se llena de entusiasmo para elogiar la belleza de las mujeres, el vibrante colorido de sus trajes y la apostura con que lo llevan.
Álvaro Hinojosa le acompaña durante algunos meses pero luego sigue su camino, con lo cual el poeta no tarda en quedar solo, en un entorno que le resulta hostil y al que no logra acostumbrarse.
En estas lejanas tierras, el flamante e inexperto cónsul descubre lo que significa el desarraigo, la falta del idioma y la carencia de amigos. Peor aún, descubre que su investidura de cónsul es casi una ficción, que su trabajo es mínimo y que su única remuneración proviene de un porcentaje de los magros derechos consulares que se perciben por el ocasional embarque de mercaderías desde el Oriente con destino a Valparaíso.
Durante su estadía en Rangoon establece una apasionada y conflictiva relación sentimental con una nativa -la joven birmana Josie Bliss- que dejará honda huella en su vida y su poesía.

Dice el poeta en sus memorias:
"Me adentré tanto en el alma y la vida de esa gente, que me enamoré de una nativa. Se vestía como una inglesa y su nombre de calle era Josie Bliss. Pero en la intimidad de su casa, que pronto compartí, se despojaba de tales prendas y de tal nombre para usar su deslumbrante sarong y su recóndito nombre birmano."

El carácter novelesco de esta pasión oriental y los celos terribles de Josie aparecerán más tarde reflejados en algunos de los poemas que Neruda escribe en este tiempo.
 

Trasladado a comienzos de 1929 desde Rangoon a la isla de Ceylán, el cónsul-poeta deja atrás a su amante birmana, y continúa una vida en que la soledad y la pobreza son las compañías más constantes.
En medio de un clima asfixiante y en condiciones de vida bastante precarias, el poeta se esfuerza por dar continuidad a su trabajo poético.
En estos días escribe la mayor parte de los poemas que integrarán la primera parte de un libro para el cual ya tiene nombre. Se llamará Residencia en la tierra.
Luchando con las palabras, la tarea resulta inhumana para el poeta que quiere extraer del idioma lo que tal vez no existe, lo que resulta indecible: imágenes, sonidos, asociaciones; palabras que comuniquen la desesperada percepción de un joven extranjero que se siente naufragar sin auxilio posible entre la multitud.


Neruda a los 20 años


En carta a Héctor Eandi de fecha 24 de abril de 1929, le confidencia:

"Le iré escribiendo hoy día, y bebiendo, a medida; de qué otra manera llenar este inmedible vacío de distancia e intimidad? Mañana corregiré esta carta cuya puntuación y ortografía irán desapareciendo más y más, siento que se llenará de alcohol y de pensamientos confusos como en una verdadera compañía. [...] Tengo miedo, a veces, de que en mis cartas no haya tanta nobleza como para sostener su respuesta. Me he criado inválido de expresión comunicable, me he rodeado de una cierta atmósfera secreta, y sufro una verdadera angustia por decir algo, aún solo conmigo mismo, como si ninguna palabra me representara, y sufriendo enormemente por ello. Hallo banales todas mis frases, desprovistas de mi propio ser.
Bueno, desearía abrazarlo más bien, en esta gran desierta hora, y que tomáramos juntos este terrible whisky tropical."

Este podría ser uno de esos desolados días en que Neruda trata de escribir lo que nadie antes ha escrito.

En junio de 1930 vuelve a ser trasladado, en lo que parece una mejoría en su situación, ya que se trata de un doble consulado en Java y Singapur.
En Java contrae matrimonio (diciembre de 1930) con una criolla holandesa-javanesa de nombre María Antonia Hagenaar.
Tras un buen comienzo laboral y matrimonial en Java, y cuando se ilusiona con la expectativa de un posible traslado a España, el gobierno de Chile suspende su cargo y le ordena regresar al país.
Este obligado cese en sus funciones es parte de la grave recesión económica que se ha desencadenado en todo el mundo después del desplome de la Bolsa de New York en 1929. En el distante Chile, la crisis del salitre y el coletazo de la recesión internacional afectan seriamente a todos los sectores.
El viaje de retorno a Chile se produce en febrero de 1932, y debido a restricciones presupuestarias Neruda y su mujer se ven obligados a utilizar un lento e incómodo buque de carga que tarda 60 días en llevarlos hasta Puerto Montt.
Es a bordo de este barco que escribe el extenso y famoso poema "El fantasma del buque de carga", de inclusión obligada en toda antología de su obra.

Después de un breve paso por Temuco, la pareja se traslada a la capital en donde el poeta espera asentarse y conseguir un nuevo trabajo. En Santiago a duras penas obtiene un mínimo empleo, que no es otra cosa que "una ayudita" que se le ofrece para sacarlo de su forzada cesantía.
Sobre este tema, escribe a su amigo argentino Héctor Eandi:
"Mi situación de dinero es más que mala. Sólo el placer de mi llegada reciente no me hace salir precipitadamente a buscar un país con menos bancarrota y menos miseria. Voy a tratar de salir de Chile a principios del Otoño próximo.
Mis años de servicio en el cuerpo consular y las mil miserias que allí me royeron los huesos no me sirvieron de nada. Volví a Chile sin un centavo, sin puesto y sin desahucio. Ahora recién me han puesto de bibliotecario de una biblioteca que no existe, con un sueldo que casi tampoco existe."
Así pasarán los meses, llega 1933 y el poeta todavía se encuentra a la espera de que lleguen tiempos mejores
 


María Antonieta Haagenar, otro de los amores de Neruda

CONSULADOS EN ARGENTINA Y ESPAÑA. EL IMPACTO DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA (1933 - 1939)

En octubre de 1933 -después de largas y dificultosas gestiones- Neruda consigue ser designado cónsul adjunto en Buenos Aires, un cargo que junto con reintegrarlo al servicio diplomático le permite salir de la angustiosa situación laboral y económica en que se encontraba desde su regreso de Oriente.

Los ocho meses que dura su permanencia en Buenos Aires son muy agitados. Toma contacto con muchas de las principales figuras del ambiente literario y cultural y conquista el afecto de numerosos amigos y amigas.
La excepcional circunstancia de que Federico García Lorca llegue también a Buenos Aires en estos días hace posible el encuentro de los dos poetas y el comienzo de una gran amistad.
García Lorca ha sido invitado a Buenos Aires en 1933 para que sea testigo de uno de sus mayores éxitos teatrales fuera de España: las primeras representaciones en América Latina de su pieza Bodas de Sangre, obra ya consagrada en los escenarios hispanos.
Agasajados por el mundo social y cultural de Buenos Aires, Neruda y García Lorca reciben el homenaje del PEN Club argentino y durante este acto pronuncian a dos voces el célebre discurso Al alimón con el que rinden -a su vez- un homenaje a Rubén Darío.
En mayo de 1934 Neruda debe abandonar Buenos Aires puesto que se ha cumplido su gran ambición de ser trasladado a España, en donde ejercerá funciones consulares, primero en Barcelona y luego en Madrid.
Instalado en Madrid, y contando ya con la amistad de García Lorca, Neruda toma paulatino contacto con los otros grandes poetas de la llamada generación del 27: Alberti, Aleixandre, Altolaguirre, Gerardo Diego y Miguel Hernández, entre otros.

El 18 de agosto de 1934 María Antonia Hagenaar da a luz una niña que recibe los nombres de Malva Marina Trinidad.
La alegría de recibir a la criatura se ve enturbiada por graves complicaciones durante el parto y la niña se ve afectada por una enfermedad incurable que causará su fallecimiento en 1942, poco después de haber cumplido los ocho años.

Entre tanto, la poesía de Neruda comienza a ganar cada vez mayor reconocimiento y difusión.
En 1935 se publica en Madrid un folleto que lleva por título Homenaje a Pablo Neruda de los poetas españoles, que incluye sus Tres Cantos Materiales, acompañados de un saludo suscrito por los principales representantes de la poesía hispana.
Los firmantes de este homenaje son: Rafael Alberti, Federico García Lorca, Gerardo Diego, Manolo Altolaguirre, Vicente Aleixandre, León Felipe, Jorge Guillén, Pedro Salinas, Luis Felipe Vivanco, Leopoldo y Juan Panero, Miguel Hernández, Luis Cernuda, Luis Rosales, Arturo Serrano Plaja y J. A. Muñoz.

En la trayectoria de Neruda, el contacto con España -con su pueblo, su cultura y sus poetas- tendrá un carácter determinante.
Aquí se publican los dos volúmenes de Residencia en la tierra, (1935), obra que le permitirá darse a conocer en los círculos literarios de España y Francia, estableciendo lo que significa el comienzo de su definitiva consagración internacional.
En este período dirige la revista Caballo verde para la poesía, y colabora con la revista Cruz y Raya.
En Madrid le sorprende el estallido de la Guerra Civil Española, y estos hechos tendrán en él un testigo acongojado y solidario, que no vacilará en adoptar una abierta posición de apoyo al legítimo Gobierno de la República y de vehemente condena a sus agresores.
El asesinato de Federico García Lorca, los atroces bombardeos aéreos sobre la indefensa ciudad de Madrid y la valiente y desigual lucha que el improvisado ejército popular emprende contra la maquinaria bélica de Franco le llevan a componer los primeros poemas del futuro libro España en el corazón, que tendrá un tremendo impacto al ser publicado en Chile en 1937.
En otra abierta demostración de su respaldo a la República, Neruda participa en un acto conmemorativo del 12 de Octubre que se efectúa en la ciudad de Cuenca, dando pública lectura a su poema "Canto a las madres de los milicianos muertos".
Por su abierto apoyo a la causa republicana, el poeta es acusado por los franquistas de faltar a la prescindencia política a la que le obliga su calidad de cónsul, ante lo cual el gobierno chileno -aduciendo falta de garantías para el funcionamiento del Consulado en Madrid- opta por clausurarlo. De esta tajante manera Neruda se queda sin Consulado y, por consiguiente, sin empleo.

En medio de un país en guerra, sin trabajo y sin perspectivas, llega la hora en que el poeta debe tomar graves decisiones. Su ya quebrantada relación conyugal con María Antonia Hagenaar llega a su fin, dejando en su reemplazo una unión de hecho con Delia del Carril, una argentina de gran simpatía y belleza a quien ha conocido en Madrid y con la que establece una relación que se mantendrá por muchos años.
 


Delia del Carril, uno de los amores de Neruda

En su deseo de agotar las gestiones para que se le asigne otro cargo consular en Europa, Neruda decide trasladarse a París en donde se propone seguir trabajando en favor de la causa Republicana. Colabora en la organización del Congreso Mundial de Escritores antifascistas, (Valencia, 1937) y junto a Nancy Cunard crean e imprimen la revista Los poetas del mundo defienden al pueblo español.

Forzado finalmente a regresar a su patria, llega a Chile a fines de 1937 y de inmediato se da a la tarea de organizar la Alianza de Intelectuales de Chile, organismo que se propone reunir a los intelectuales y artistas antifascistas en torno a grandes objetivos sociales, políticos y culturales.
Funda la revista Aurora de Chile, publicación que junto con coordinar la ayuda y defensa de la causa de los Republicanos españoles en Chile y otros países entrega su más decidido apoyo a la campaña presidencial del abanderado del Frente Popular, don Pedro Aguirre Cerda.

El triunfo del Frente Popular y la llegada al gobierno del Presidente Pedro Aguirre Cerda permite que Chile -junto con México y Cuba- sea uno de los pocos países que aceptan recibir en su territorio a una parte de los millares de españoles que tras la derrota de la República sufren los padecimientos de los campos de refugiados en Francia.
Aguirre Cerda designa a Neruda cónsul encargado de la inmigración española (1939), con sede en París, con la misión de traer a Chile un contingente de refugiados españoles, en especial técnicos y trabajadores calificados.
Neruda logra embarcar en el Winnipeg a unos dos mil españoles -hombres, mujeres, niños- que llegan a Chile en septiembre de 1939.
Sobre este tema escribirá más tarde:
"Los embarcamos finalmente en el Winnipeg. En el mismo sitio de embarque se juntaron maridos y mujeres, padres e hijos, que habían sido separados por largo tiempo y que venían de uno y otro confín de Europa o de África. A cada tren que llegaba se precipitaba la multitud de los que esperaban. Entre carreras, lágrimas y gritos, reconocían a los seres amados que sacaban la cabeza en racimos humanos por las ventanillas. Todos fueron entrando al barco. Eran pescadores, campesinos, obreros, intelectuales, una muestra de la fuerza, del heroísmo y del trabajo. Mi poesía en su lucha había logrado encontrarles patria. Y me sentí orgulloso."
El poeta regresa a Chile a fines de 1939 convertido en una figura muy popular, no sólo por su trabajo poético sino también por su labor en favor de los refugiados españoles, y por el polémico sesgo político que continuaba imprimiendo a muchas de sus actuaciones

EL POETA Y SU ACTIVIDAD POLÍTICA: DEL SENADO AL EXILIO (1940 - 1950)

Finalizada su misión del Winnipeg y gracias a sus excelentes relaciones con el presidente Aguirre Cerda, Neruda estaba en condiciones de solicitar y obtener la mejor destinación para dar continuidad a su carrera consular. En julio de 1940 se embarca hacia México, en donde ha sido nombrado Cónsul General.
Neruda elige México por muchas razones. Una de las más importantes es la admiración que siente por este gran país, que se ha convertido en refugio y protección para millares de personas obligadas a emigrar, primero debido a la Guerra Civil Española y luego ante la ola de persecuciones raciales desencadenada por Hitler en Europa. Especialmente notable ha sido la política de puertas abiertas con que el Gobierno del Presidente Lázaro Cárdenas ha acogido a número superior a 20.000 refugiados republicanos españoles.
Pero México es también para Neruda un deslumbramiento que comienza con la riqueza y diversidad de su geografía, el imponente legado precolombino y la activa vida cultural del momento, fuertemente influenciada por la presencia de grandes figuras del exilio español. En este contexto tan vital como variado, el poeta chileno traba amistad con los principales representantes de las artes y las letras mexicanas, reencuentra a varios de sus amigos españoles y participa en más de una polémica.
Enorme importancia tendrá, por otra parte, la aguzada percepción del ser y sentir americanos que Neruda afirma o reafirma en México y que complementa entre 1940 y 1943 con visitas a otros países (Guatemala, Cuba, Colombia, Perú). De todos estos contactos surgen elementos que resultarán de vital importancia en la gestación y desarrollo del futuro Canto General.

Neruda permanece en su puesto de Cónsul General en México hasta agosto de 1943, fecha en que abandona este cargo y renuncia definitivamente a la carrera consular.
Durante este período ha tenido un serio conflicto con la Cancillería chilena, por haber concedido una visa a su amigo el gran muralista Siqueiros para que viajara a Chile. Todo indica que Neruda había actuado en plena concordancia con las autoridades de México y Chile, pero aún así será objeto de una dura sanción administrativa: suspensión de sus funciones por un mes sin goce de sueldo.
Conflictivo también será el poema que escriba y lea en los funerales de la madre del líder comunista brasileño Luis Carlos Prestes, en que alude al dictador Getulio Vargas en términos que serán considerados ofensivos e injuriosos. Neruda no perdona al dictador brasileño su negativa para que Prestes salga por pocos días de prisión para viajar a Ciudad de México y asistir a los funerales de su madre. El episodio da lugar a la protesta formal del Gobierno del Brasil, que mantendrá una sostenida presión para que el poeta y cónsul sea removido de su cargo.

Acerca de su renuncia a la carrera consular, escribe en sus memorias:
"El Ministerio se apresuró a aceptar el fin voluntario de mi carrera. Mi suicidio diplomático me proporcionó la más grande alegría: la de poder regresar a Chile."

En el viaje de regreso a Chile Neruda visita el Perú y sube a conocer las alturas de Macchu Picchu, contacto telúrico y vibración ancestral que madurarán más tarde en el poema homónimo, uno de los grandes momentos de su poesía americanista.

Instalado otra vez en Chile, en 1945 se le otorga el Premio Nacional de Literatura por una obra tan extensa como variada, que ha conseguido traspasar ampliamente las fronteras de su patria y que lo sitúa ya entre los principales poetas de la lengua castellana.

En este mismo año de 1945 es elegido senador por las provincias de Tarapacá y Antofagasta, con el apoyo del Partido Comunista. Desde el comienzo de su vida parlamentaria hace notar que no se convertirá en un literato que hace política sino que será un político que llega al Senado con el deber de defender los derechos e intereses de los trabajadores.

No son tiempos fáciles los que se avecinan, y poco tardará Neruda en entrar en conflicto con el gobierno del presidente Gabriel González Videla.
Como resultado de la tensa situación político-social que se vive en Chile en este período y a raíz de la persecución que González Videla ha desatado contra el partido comunista, Neruda emprende una violenta campaña en que lo acusa de traicionar sus compromisos con los trabajadores y fustiga desde el Senado a este gobernante que los comunistas habían ayudado a elegir.
Más adelante, estando el Senado en receso y debido a la censura de prensa que le impide expresar en Chile sus opiniones sobre el conflicto, Neruda hace publicar en Venezuela un documento titulado Carta íntima para millones de hombres. Se trata de un feroz ataque en que denuncia la política demagógica, represiva y antipopular de González Videla.
Los resultados no se hacen esperar. A requerimiento del Gobierno se inicia un proceso judicial en contra del senador Neruda, cuyo primer paso es conseguir su desafuero para que luego pueda ser procesado "por injurias al Presidente de la República".

En sesión del Senado del día 6 de enero de 1948, Neruda hace uso de la palabra para insistir en sus denuncias contra González Videla y pronuncia un extenso y virulento discurso titulado: "Yo acuso".

El 3 de febrero de 1948 la Corte Suprema aprueba el desafuero de Neruda como Senador y acto seguido (día 5) los Tribunales de Justicia ordenan la detención del poeta para procesarlo por injurias al Presidente de la República.

Previendo este resultado, Neruda ya ha optado por pasar a la clandestinidad, y gracias a la solidaridad de muchas personas comienza a vivir oculto, trasladándose continuamente de domicilio y eludiendo el cerco policial que lo rastrea por todo el país. Esta situación se prolonga durante un año, y es un período difícil y azaroso en que escribe la mayor parte del Canto General.

Para poner fin a esta situación y portando una cédula de identidad falsa a nombre de Antonio Ruiz Lagorreta. Neruda opta por salir de Chile, y en febrero de 1949 abandona el país cruzando la cordillera a caballo rumbo hacia Argentina por la región austral. La travesía se convierte en un episodio de ribetes novelescos. En compañía de Jorge Bellet, Víctor Bianchi y tres arrieros Neruda consigue eludir el cerco policial, arribando sin novedad a la frontera después de sortear grandes dificultades y peligros.
Tras breve paso por San Martín de Los Andes y Buenos Aires, portando un pasaporte cedido por su amigo Miguel Ángel Asturias -a la sazón representante diplomático de Guatemala en Argentina- el poeta se embarca en Uruguay rumbo hacia Europa, iniciando lo que será un prolongado exilio.
Llega de incógnito a París y protegido por varios amigos -entre ellos Picasso- regulariza su situación y sus papeles lo cual le permite aparecer públicamente el 25 de abril en la sesión de clausura del Primer Congreso Mundial de Partidarios de la Paz.
Desde Europa emprende numerosos viajes y en 1949 regresa a México como delegado al Congreso Latinoamericano de Partidarios de la Paz. Durante la estadía en México cae enfermo y debe guardar cama por un largo tiempo, aquejado de una severa tromboflebitis. Aun así se propone publicar aquí en Ciudad de México la primera edición del Canto General, para lo cual cuenta con la decisiva colaboración gráfica y editorial del pintor español Miguel Prieto y la ayuda de varios de sus amigos mexicanos, entre ellos los célebres pintores Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, que realizan las "guardas" que acompañan el volumen.
La primera y suntuosa edición del Canto General se termina de imprimir el 25 de marzo de 1950, y la segunda es una versión facsimilar, de menor tamaño, editada poco después bajo el sello de Ediciones Océano.
En Chile, entre tanto, casi en forma simultánea se publica una edición clandestina del Canto General con ilustraciones de José Venturelli. Es toda una proeza editorial, que en medio de la represión política imperante en Chile consigue movilizar a decenas de personas para dar a conocer esta obra de tan fuerte contenido político y tan dura condenación a su presidente.
A fines de 1950 Neruda se despide de México, país querido y admirado como pocos, con el cual ha tenido y mantendrá un poderoso vínculo espiritual y fraternal.
Intentando resumir su afecto por México, escribe:
"Me complace la diversidad terrenal, la fruta terrestre diferenciada en todas las latitudes. No resto nada a México, el país amado, poniéndolo en lo más lejano a nuestro país oceánico y cereal, sino que elevo sus diferencias, para que nuestra América ostente todas sus capas, sus alturas y sus profundidades. Y no hay en América, ni tal vez en el planeta, país de mayor profundidad humana que México y sus hombres. A través de sus aciertos luminosos, como a través de sus errores gigantescos, se ve la misma cadena de grandiosa generosidad, de vitalidad profunda, de inagotable historia, de germinación inacabable."

Desde México, y después de una breve estadía en Guatemala el poeta emprende lo que será una extensa serie de viajes por Europa y Asia.
En lo que respecta a su cargo senatorial, éste ya no le pertenece. Con fecha 4 de julio de 1950 se ha emitido en Santiago el dictamen del Tribunal Calificador de Elecciones, que declara definitivamente electo a Radomiro Tomic en la vacante dejada por Neruda, por "haberse ausentado del territorio de la República con infracción del artículo 31 de la Constitución Política del Estado."

Pablo Neruda

LOS AÑOS DE MADUREZ Y UNA OBRA MÚLTIPLE Y VARIADA (1951 - 1963)

Al continuar su exilio europeo, Neruda visita Italia, en 1951, y ofrece recitales en Florencia, Turín, Génova, Roma y Milán.
Al año siguiente -y después de otros viajes intermedios que lo llevan incluso a Mongolia y China- regresa a Italia para radicarse por algún tiempo en Capri.
Durante este período se afianza su relación afectiva con Matilde Urrutia, su gran amor de la madurez.
Se trata de una amistad que venía desde 1946, y que después de esporádicos contactos (primero en Chile y luego en México) tendrá su culminación en la isla de Capri, en los primeros meses de 1952.
Sobre aquellos días -que equivalen a una Luna de Miel- Neruda escribe:
"Matilde y yo nos recluíamos en nuestro amor. Hacíamos largas caminatas por Anacapri. La pequeña isla dividida en mil pequeños huertos tiene un esplendor natural demasiado comentado pero tiránicamente verídico. Entre las rocas, donde más azotan el sol y el viento, por la tierra seca, estallan plantas y flores diminutas, crecidas exactamente en una gran composición de jardinería. Este Capri recóndito, al que uno entra sólo después de largo peregrinaje y cuando ya la etiqueta de turista se le ha caído de la ropa, este Capri popular de rocas y minúsculas viñas, de gente modesta, trabajadora, esencial, tiene un encanto absorbente. Ya uno está consubstanciado con las cosas y la gente; ya a uno lo conocen los cocheros y las pescadoras; ya uno forma parte del Capri oculto y pobre; y uno sabe donde está el buen vino barato y donde comprar las aceitunas que comen los de Capri. [...] Trabajaba toda la mañana y por la tarde Matilde dactilografiaba mis poemas. Por primera vez vivíamos juntos en una misma casa. En aquel sitio de embriagadora belleza nuestro amor se acrecentó. No pudimos ya nunca más separarnos.
Terminé allí de escribir un libro de amor, apasionado y doloroso, que se publicó luego en Nápoles en forma anónima: Los versos del capitán."

Durante este tiempo, Neruda escribe no sólo Los versos del capitán.
Al calor del afecto que ha encontrado en todos los países visitados durante su exilio, concibe y escribe un extenso poemario titulado Las uvas y el viento. La gente, los paisajes, la historia reciente de muchas naciones de Europa y Asia encuentran interpretación poética en este libro, uno de los menos conocidos de su vasta producción.

Entre tanto, la situación política en Chile ha cambiado, y las gestiones de amigos y simpatizantes de Neruda hacen posible que se retire la demanda judicial (con orden de captura) que existía en su contra, con lo cual el poeta ya puede volver a pisar suelo chileno.
El 12 de agosto de 1952 regresa a Chile, y es recibido en Santiago con un gran acto público de imponentes caracteres.
En julio de 1954, y para festejar el cincuentenario de su nacimiento, sus amigos y simpatizantes se dan a la tarea de organizar una semana completa de actos culturales y festejos, a los que asisten destacados artistas, poetas e intelectuales de América y Europa.
Por otra parte, y como uno de los actos preliminares de esta celebración, a fines de 1953 Neruda ha hecho donación a la Universidad de Chile de su valiosa biblioteca y de su colección de caracolas marinas.
Designado Conservador de la "Colección Neruda" por la Universidad de Chile, Jorge Sanhueza escribirá un informe en que señala: "En dos salas especiales situadas en el local de la Biblioteca Central de la Universidad de Chile (Patio Izquierdo de la Casa Universitaria), se encuentra instalada desde el mes de abril de 1956 la valiosísima biblioteca que el poeta donara a la Universidad en diciembre de 1953 y la inapreciable colección malacológica, tenida por la más completa dentro de las colecciones de propiedad privada en su género. El número de obras que forman la primera es de seis mil quinientos cincuenta volúmenes físicos y mil revistas literarias más o menos. Completan esta biblioteca, numerosos manuscritos de diversos escritores, especialmente de las grandes figuras de la literatura francesa del siglo XIX. La colección malacológica la forman aproximadamente unos 40.000 ejemplares de prácticamente todas las especies de caracoles marinos conocidos."

 


Neruda y su casa en Isla Negra


En el aspecto literario, y sorprendiendo una vez más a críticos y lectores con una nueva y deslumbrante faceta de su poesía, Neruda inicia en 1954 su notable serie de Odas elementales, destinadas a elogiar la sencilla y trascendente belleza de las cosas más simples y comunes, que se transfiguran al contacto con la palabra poética.
Con breves intervalos aparecen los siguientes libros:

= Odas elementales (1954)
= Nuevas odas elementales (1956)
= Tercer libro de las odas (1957)
= Navegaciones y regresos (1959)

Con estas odas emotivas, sugerentes, juguetonas el poeta conquista nuevos lectores y obtiene el aplauso de la crítica, que celebra la versatilidad de su obra y la capacidad que demuestra para estar siempre innovando y extendiendo su ya amplio registro temático.

Los años '50 marcan una etapa de madurez y consolidación en la vida y obra de Neruda, y aunque efectúa varios viajes de corta duración sus preferencias le inclinan a residir preferentemente en su apacible refugio de Isla Negra.
Corroborando lo anterior, nos confiesa en su libro de memorias: "Los años transcurridos entre agosto de 1952 y abril de 1957 no figurarán detalladamente en mis memorias, porque casi todo ese tiempo lo pasé en Chile y no me sucedieron cosas curiosas ni aventuras capaces de divertir a mis lectores."
Esta afirmación no es del todo exacta, ya que una de las cosas "curiosas" de este tiempo es su detención en Buenos Aires (1957), en momentos en que permanecía enfermo, en cama, en la casa de su amigo argentino Raúl Aráoz Alfaro, esposo de Margarita Aguirre. Llevado a la penitenciaría, el poeta debió permanecer todo un día en prisión, hasta que gestiones diplomáticas obtuvieron su liberación.
Otro hecho digno de mención de estos años es su separación definitiva de Delia del Carril (1955), lo cual produce encontradas reacciones entre los amigos de la pareja. Muchos son los amigos y amigas que toman partido en favor de Delia, y se producen distanciamientos notorios entre el poeta y algunos de sus más antiguos amigos, entre ellos, Tomás Lago.

En 1957 es elegido Presidente de la Sociedad de Escritores de Chile.
En 1962 es elegido Miembro Académico de la Facultad de Filosofía y Educación de la Universidad de Chile. El discurso de recepción estuvo a cargo de Nicanor Parra.

La producción nerudiana del período 1951-1963 es bastante amplia, y además de los libros ya mencionados, comprende los siguientes títulos:
= Estravagario (1958)
= Cien sonetos de amor (1959)
= Canción de gesta (1960)
= Las piedras de Chile (1961)
= Cantos ceremoniales (1961)
= Plenos poderes (1962)

LOS ÚLTIMOS AÑOS Y LA CONSAGRACIÓN DEL PREMIO NOBEL (1964 - 1973)

Convertido en figura pública de gran relieve y con su nombre mencionado insistentemente como candidato al Premio Nobel, Neruda ve llegar su cumpleaños número 60 con una obra sólida, variada y de alcance universal.
Para festejar este cumpleaños, publica en 1964 los cinco volúmenes de su Memorial de Isla Negra, un notable conjunto de poemas testimoniales y autobiográficos con los que consigue trazar un gran mosaico de personajes y situaciones, de cosas vistas y vividas.

Al año siguiente viaja a Europa, y durante su permanencia en el viejo continente se le concede el título de Doctor Honoris Causa en Filosofía y Letras de la Universidad de Oxford, (junio de 1965), título y honor académico que se otorga por primera vez a un escritor latinoamericano.

En junio de 1966 viaja a los Estados Unidos para participar como invitado de honor en la Reunión del PEN Club Internacional.
En esta oportunidad, la Biblioteca del Congreso, en Washington, le invita a grabar una selección de sus poemas para el Archivo de la Palabra.
En forma paralela, Neruda ofrece recitales de su poesía en Washington y Nueva York, recibiendo una extraordinaria acogida por parte del público norteamericano.
Contrastando enormemente con estos éxitos, la nota discordante la ponen los escritores e intelectuales cubanos, que dan a la publicidad una Carta Abierta en que acusan a Neruda de haberse "dejado instrumentalizar por los EE.UU". Herido por lo que considera una torpe e infundada acusación, Neruda responde:
"En Estados Unidos y en todas partes he sido escuchado y respetado sobre la base inamovible de lo que soy y seré siempre: un poeta que no oculta su pensamiento y que ha puesto su vida y su obra al servicio de la liberación de nuestros pueblos."

De regreso a Chile, Neruda es objeto de otros homenajes que pocos años antes hubiesen sido impensables. En agosto de 1969, la Universidad Católica de Chile le confiere el grado académico de Doctor Scientiae et Honoris Causa.
Al mes siguiente, el Senado de la República lo condecora con la Medalla de Plata que se concede a los Hijos Ilustres de Chile.
Simultáneamente, y en la fase preliminar de las Elecciones Presidenciales de 1970, el poeta es proclamado pre-candidato a la Presidencia de la República, como abanderado del Partido Comunista. Se trata de una etapa previa a la designación del candidato único de la Unidad Popular. Una vez conseguido el consenso interno, Neruda y los otros pre-candidatos retiran sus postulaciones y la Unidad Popular elige como su abanderado al Dr. Salvador Allende.

El triunfo electoral de la Unidad Popular permite que en marzo de 1971 Neruda sea designado embajador de Chile en Francia.
Poco después, el 21 de octubre de 1971, la Academia Sueca da a conocer una noticia que es recibida en Chile con enorme alborozo y general beneplácito. El Premio Nobel de Literatura de este año ha sido concedido al poeta chileno Pablo Neruda.
En París, desde la sede de la embajada de Chile, Neruda envía un emotivo saludo a sus compatriotas y amigos, agradeciendo los centenares de mensajes de felicitación que ha recibido.
El 10 de diciembre de 1971, se efectúa en Estocolmo la ceremonia de premiación, y Neruda recibe de manos del rey Gustavo Adolfo el máximo galardón literario del mundo.

A fines de 1972, invocando razones de salud, Neruda presenta su renuncia como embajador de Chile en Francia.
Para celebrar el regreso del poeta a Chile, el 5 de diciembre de 1972 se efectúa un acto masivo en el Estadio Nacional. En este momento el Presidente Allende se encuentra en Nueva York, asistiendo a la Asamblea General de las Naciones Unidas, por lo cual es el Vice-Presidente de la República, el General Carlos Prats quien le da la bienvenida a nombre del Gobierno.
En los días subsiguientes, feliz de estar en su patria pero inquieto y angustiado por la tensa situación política y social que se vive en el país, el poeta se recluye en su casa de Isla Negra y aunque reduce el ritmo de sus actividades y compromisos, continúa trabajando esporádicamente en la redacción de sus memorias.

El 11 de septiembre de 1973 se produce el golpe militar, el presidente Salvador Allende muere en La Moneda y Chile entra en un largo período de dictadura.
Para un hombre como Neruda, que en la España de 1936 ha sido testigo directo del clima de odios, violencia y muerte que ha rodeado la Guerra Civil Española, lo que ocurre ahora en Chile no puede dejar de causarle un impacto demoledor. Él ya sabe lo que viene. Y se duele y se conduele por su patria y por su gente.
En estas circunstancias, el Presidente de México Luis Echeverría pone a su disposición un avión especial y les ofrece a él y Matilde la hospitalidad y el amparo del pueblo mexicano. Neruda agradece pero decide esperar. No se siente todavía en condiciones de viajar.
Pocos días después su estado de salud se agrava notoriamente y debe ser trasladado de urgencia a Santiago.
Internado en la Clínica Santa María de la capital, el 23 de septiembre de 1973 muere Pablo Neruda, a los 69 años de edad.

Temiendo que sus funerales se convirtieran en un gran estallido de protesta y rebeldía, la dictadura dispuso un enorme dispositivo de seguridad para vigilar la marcha del cortejo. En un ambiente de tensión y duelo colectivo, una gran multitud acompañó los restos mortales del poeta hasta el Cementerio General, ignorando la interminable fila de soldados fuertemente armados que se alineaban a todo lo largo del recorrido y, ya en el recinto del Cementerio, desafiantes gritos en homenaje a Neruda y Allende se elevan de entre la multitud.
Debido a las graves circunstancias del momento, Matilde Urrutia acepta el ofrecimiento de una familia amiga, y Pablo Neruda es sepultado en un mausoleo privado en donde permanece por poco tiempo.
Poco después sus restos son trasladados a un simple nicho en uno de los Patios del Cementerio General, en donde nunca faltaron unos claveles y algunas improvisadas inscripciones de recuerdo y homenaje.
Matilde Urrutia, su viuda, le sobrevivió algunos años (+1985), y se hizo del coraje necesario para impedir que el legado de Neruda fuera dispersado, robado o destruido.
Consiguió dar forma legal a la Fundación Pablo Neruda y se esforzó por hacer publicar las memorias del poeta y sus libros inéditos de poesía, en una época en que ni siquiera se permitía en Chile la circulación de Confieso que he vivido.

Con el retorno de la democracia y transcurridos 19 años desde su fallecimiento, recién el 12 de diciembre de 1992 pudo cumplirse el deseo de Neruda -expresado ya en 1950, en uno de los versos del Canto General- de que su cuerpo fuese sepultado en Isla Negra, frente al mar Pacífico que tanto amó.
Los actos programados para esta ocasión por la Fundación Neruda, tuvieron varias etapas. El día viernes 11 de diciembre fueron exhumados de sus tumbas en el Cementerio General los restos de Pablo y Matilde, y trasladados para un velatorio ceremonial en el Salón de Honor del ex Congreso Nacional.
En este lugar, al día siguiente en la mañana, se efectuó una ceremonia oficial, en la que pronunciaron discursos Juan Agustín Figueroa, Volodia Teitelboim, Jorge Arrate, Enrique Silva Cimma y un representante de la SECH.
En la tarde del sábado 12, los féretros fueron trasladados a Isla Negra, en donde se efectuó la ceremonia final, en la que el único orador fue el Presidente de la República, Patricio Aylwin.
 

Pablo Neruda

Fue ésta una gran y solemne despedida. Sobria y grandiosa al mismo tiempo.
Pero es del caso recordar que uno de los rasgos más acentuados en el carácter de Neruda fue su afán de estar y participar en todo, de saberlo todo y conocerlo todo.
De aquí que no quisera ser dejado al margen de algo tan importante como una despedida final, y en varios de sus poemas es él quien toma la iniciativa y opta por despedirse a su manera.
De una de sus obras más singulares, un conjunto de glosas autógrafas recogidas en el libro Geografía de Pablo Neruda -y publicado en España en fecha coincidente con la de su muerte- he aquí la página titulada "Me voy del libro..."

"Me voy. Me voy del libro, de los libros. De este y de los otros. Tengo prisa.
Me esperan en Longaví, en Lautaro, en Parral, cerca de algunos ríos, en aldeas, en cines, en escuelas pequeñitas como naranjas. No tengo ninguna prisa: llegaré a todas partes.
Me iré caminando y silbando, me iré de primaveral, de negro, me iré lloviendo por todas partes, me iré cantando. Es decir no me voy.
No me voy a ninguna parte. Hasta luego!
Me quedo aquí, contigo, en esta puerta, en esta silla, en esta estación de trenes feroces, en este hangar habitado por el invierno.
Tengo una campana, un fuego, un trozo de madera color de ámbar para ti, para nosotros, para todos.
Quiero que veas, oigas y toques mi regalo: mi canto.
Adiós, querido amigo, querida amiga. Cómo te llamas?"

Pablo neruda / Anexo 1


 

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