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0409 - Laurence Olivier (1907-1989) (Español) - J Sánchez

El día 11 de Julio de 1989 amanecía monótonamente, con esa lentitud que predice un acontecimiento alegre, uno trágico o simplemente un amanecer con la belleza incomparable de la campiña inglesa: sus rayos tenues de un sol tímido todavía, de unas gotas de rocío sobre la verde hierba o esas lagrimas también lentas, deslizándose sobre el marchito rostro de una mujer ante el cuerpo sin vida de su esposo. 

La villa de Steyning en el condado de Sussex era esta vez escenario de ese lento amanecer, y en los cansados ojos de la actriz Joan Plowright, cubiertos de lagrimas contemplaba desde el jardín de su regia mansión, como se iba iluminando aquel hogar , en un mes de Julio que le había traído la muerte del compañero, amigo y padre de sus tres hijos. No se podía mover, estaba como helada, mirando hacia el horizonte. Recordaba la mirada de su esposo en aquel film .. "cumbres borrascosas", y rodeada del recuerdo de aquellos ojos , se volvió ...

-! Tenía que reaccionar!-

-! Tenía que ser fuerte!- (como él infinidad de veces decía).

-! Tenía tres hijos esperándola!-

Sus pasos la acercaron al interior de la casa, recibiendo el calor de un hogar que ya no sería el mismo, y dirigiéndose hacia la habitación donde yacía el cuerpo inerte, frío y rígido de su compañero y esposo, con la visión borrosa por sus lagrimas, miró por ultima vez el rostro placido de aquel hombre de 82 años. No había fallecido el padre y el compañero durante 22 años de feliz matrimonio, lo que Joan Plowright contemplaba era toda una institución del Imperio Británico. El titulo de Sir concedido por la Corona en 1947, y el de Lord en 1971. La dirección desde 1961 al 1964 del Chichester Festival Theatre, también la de Old Vic de Londres y  durante muchos años del National Theatre. El recuerdo en esos instantes se detuvo en el año 1957, ella era aún joven y descubría en aquel escenario, dentro del primer festival internacional de teatro de Paris, a un actor ingles interpretando una sangrienta, y espeluznante obra " Tito Andronico". Desde ese instante, hasta aquel amanecer de Julio de 1989 siempre había tenido clavada la profundidad de los ojos con mas vida que ella había descubierto. Ahora esos mismos ojos los veía cerrados, pero en su interior bailaban incesantes todos los personajes que había dado vida el mas grande actor del mundo, y era como si  la miraran, le suplicaran, entregándole nuevamente su protección y amor.

Tenia ante ella al esposo, pero lo que realmente se había ido aquella mañana de Julio era todo un nombre de importancia trascendental dentro del mundo del cine,  el teatro y la dirección. Había muerto a la edad de 82 años:

Nada fué igual para mí desde aquella tarde de 1975 en la ciudad de Londres. Todo lo que había visto hasta entonces sobre un escenario en Madrid no era comparable con aquella presencia, aquella voz, ese rigor de gestos y maestría. Yo era muy joven y tenia ante mis ojos al actor mas importante del mundo. No daba crédito, sentado en aquel teatro del West End, realizaba uno de mis sueños convertido en realidad: Ver a Laurence Olivier en un teatro, en vivo, interpretando.... ! No me lo creía !... Estaba dando vida a "Tío Vania" de Chejov.....  ! Jamás he podido olvidarlo !, y creo que nunca lo olvidaré. Por ese recuerdo, quizá por ese hecho del año 1975, en su memoria y por lo que ello significó para mí desde entonces, estoy ahora sentado desarrollando un trabajo sobre él, pero sabiendo al mismo tiempo, al comenzarlo que,  ninguna de mis frases, palabras o adjetivos serán nunca los justificativos que merece el nombre mas importante de las artes escénicas de todos los tiempos.

Laurence Olivier nació un día 22 de Mayo de 1907 en Dorking (Surrey), y  ya desde muy pequeño sentía una atracción especial hacia los textos de William Shakespeare. El pequeño Larry era fiel admirador de las obras del genial escritor, memorizaba sus textos y a veces representaba en el colegio, tantos los papeles masculinos, como los femeninos. Afición que le inculcó su padre, un pastor anglicano, gran admirador de las letras y sobre todo del teatro. Pero Laurence Olivier no se conformaba con aquellas infantiles representaciones y en su adolescencia entró a formar parte del London Central School de Speech Training and Dramatic Arts de Londres, donde se formó mas plenamente, donde vertió y se alimentó del arte escénico en total plenitud, para mas tarde entrar en la compañía teatral de Sir Barry Vincent Jackson, y debutar... !por fin!...en un teatro a mitad de los años veinte.

La trayectoria desde ese momento hasta el fin de sus días, le llevaría a rozar las mas altas cimas de la interpretación dramática. Recreaba como nadie jamás lo hizo el príncipe de Dinamarca (Hamlet), aplicándole al famoso personaje una enorme carga psicológica, que le venia de sus estudios sobre Freud, y que rodeó con maestría de monstruo al mas polémico, atractivo y completo personaje salido de la pluma brillante de Shakespeare. Luego llevaría al cine aquel enigmático papel, donde interpretó y dirigió con enorme talento. Nunca habrá otro Hamlet como el que amó, vivió e interpretó Olivier, tanto en el teatro, como en el cine. Nadie supo darle ese carisma, esa intención, esa vida interior, traspasando hacia el espectador todo su calidoscopio psicológico, y haciendo de él uno de los personajes mas brillantes jamás creados. Merece la pena ver el film, recomiendo su visión, ahora en los años 2000. Se siente uno agarrotado, contemplando tanta fuerza interpretativa y sobre todo ese rigor que bordea Olivier como nadie, cuando hace suya la vida e intenciones de sus personajes.... ! magistral !.

Su paso al cine le vino por un contrato con RKO, pero sus comienzos no eran lo suficientemente satisfactorios para él, la gran pantalla no sabia sacar de Larry esa carga feroz y ese rigor teatral que dominaba. Volvió a los escenarios y a las obras de los clásicos. Era su tierra, su terreno fiel, y en donde podía demostrar todo un talento camaleónico. Pero Hollywood es perro olfateador y como todo buen sabueso vió en Olivier el interprete ideal de la obra de Emily Bronte "Cumbres borrascosas", que dirigió el maestro William Wyler. La creación que hace del personaje masculino es de total antología, dándole la replica una fría y hermética Merle Oberon (papel que en un principio se pensó interpretara la compañera sentimental de Larry, una joven actriz apenas conocida en el cine, y figura importante de la escena londinense, Vivien Leigh. Pero en aquellos años Hollywood buscaba nombres conocidos y ella no lo era. Aquel hermoso papel, aquella mujer libre y enamorada fue al final interpretado fatídicamente por Merle Oberon).

Compaginaba cine y teatro con el mismo vigor del que era rey, pero su sitio siempre estuvo en los escenarios de todo el mundo, desde Australia hasta Europa , para ser la figura mas importante del arte interpretativo y condecorado en 1947 por la Reina Isabel con el titulo de Sir. Su carrera ya era imparable, hizo con Alfred Hitchcock "Rebeca", y con otros directores "Orgullo y prejuicio", "paralelo 49", dirigió e interpretó "Enrique V" y "Hamlet". "Lady Hamilton"....... y una larga filmografía que sería innumerable ir plasmando aquí, uno tras otro. Recibió el oscar en 1946 por un fantástico Enrique V, y en el 1948 por Hamlet. Era mundialmente conocido, figura representativa de las artes escénicas, amante de una actriz que comenzaba a ser conocida por el film "Lo que el viento se llevó", y con la que se casó en 1940, formando junto a Vivien Leigh la pareja mas polémica y famosa del mundo.

 Estaba claro que, aquel pequeño nacido en Dorking, hijo de un pastor anglicano, ahora, a sus 33 años poseía un nombre importante a todos los niveles del arte interpretativo, y lo conservó fiel y con categoría de rey hasta el final de sus días. Siempre soñó con representar fielmente y con rigor las vidas de los personajes salidos de las plumas de los mas grandes clásicos de la literatura,  y supo demostrarlo de la manera mas grande que un actor puede hacerlo: viviéndolos, haciéndolos suyos, y siendo todos uno dentro de él mismo. No estoy hablando de un actor cualquiera, estoy amigos míos, abriendo la ventana para que entre toda la luz de una institución, un nombre que es baremo en escuelas de arte dramático, y estudios de interpretación. Me estoy refiriendo al actor en este caso, con la fuerza que trasmite solo él y queriendo que salga a la luz, esta vez de mi mano, lo que representa para todos los cinéfilos del mundo, los amantes de la interpretación y sobre todo para mí personalmente, desde que le ví en aquel papel de "Tío Vania", cuando Olivier tenía ya 68 años. Asombroso como cuida la voz, como se desprende de todo gesto inútil y forzado, alargando el tiempo y poder así definir las circunstancias. Su arte es el mas depurado que yo he visto y sus matizaciones increíbles.... Son momentos que como espectador   de cine y teatro jamás pueden olvidarse. 

De su vida privada puedo decir que estuvo casado con tres actrices inglesas: Jil Esmond, Vivien Leigh y Joan Plowright. De la primera tuvo a su hijo Tarquin Olivier, autor de un libro autobiográfico titulado "Mi padre Laurence Olivier", de Vivien.. ¿Que puedo decir de esta unión?, merece comentario aparte. Y de Joan Plowright que, vivió los años mas tranquilos de su vida. Esa paz que Larry siempre ansiosamente buscó y que compartió con Joan, dándole tres hijos y volviendo nuevamente a vivir en la campiña inglesa, muy cerca del lugar de su nacimiento, cerca también del castillo que compartió con Vivien Leigh. El condado de Sussex forma parte de ese entorno plácido, relajante y rico en inspiración que el actor siempre necesitó para completar su labor como actor y director. Es como esa crucial escena de "Cumbres Borrascosas", cuando Laurence y Merle buscan su lugar en la cumbre, donde amar, soñar y volar. Laurence Olivier fué siempre un hombre tranquilo, de tradiciones fundamentalmente familiares. Amante de la perfección por encima de todo y de rodearse de un entorno que le proporcionara toda esa riqueza interior que, luego volcaba en sus personajes, dándoles ese toque psicológico que tan magistralmente solo él hacía.

El matrimonio entre Vivien y Laurence duró veinte años, desde 1940 a 1960, y fue una de las uniones mas fructíferas del arte, tanto en cine como en teatro. Juntos formaron compañía teatral y recorrieron el mundo, con obras de Shakespeare y otros autores, tanto clásicos como modernos, hasta que en 1960 aquel vinculo dejo de ser real. Tras la ruptura Vivien,  divorcio que nunca pudo superar, vivió hasta Julio de 1967, recordando al hombre que mas amó, al compañero que le proporcionó toda una disciplina profesional, y sobre todo a la persona que marcó su existencia en todos los paralelos de la vida del ser humano.

El sentimiento de Olivier hacia Vivien, queda perfectamente reflejado en una frase de sus memorias "Confesiones de un actor":

"- No creí que fuera posible amar a alguien tanto y tan completamente o que alguien fuera  tan maravillosamente prodigiosa en todo lo que mas le gustaba. Como nos habíamos acostumbrado y llegar a ser firmes en nuestros pensamientos y a tener paz en nuestro corazones, nuestra vida juntos llegó a ser increíblemente bella. Habíamos pasado por terribles dificultades durante dos años, pero nuestro amor lo justificó todo hasta el final - ".

Maravillosa definición del sentimiento de un hombre hacia una mujer, dejando de tener sentido cualquier comentario al respecto que yo pueda hacer ahora. Basta con analizar la frase para sacar las conclusiones de la vida en común de dos seres tocados por la magia del arte.

Volviendo a aquella mañana de Julio de 1989, y a la esposa que le acompañó en sus últimos días:

Joan Plowright tenia la sensación de que le habían arrancado algo dentro de su cuerpo. Triste, vencida, pero llena del vigor que Olivier siempre le inculcó, estando allí, deshecha en lagrimas, notó que alguien estaba en pie a su lado, y aquel que estaba tenía los cabellos como la lana fina....

Este levantó la mirada y le dijo:

- "Hasta aquí has tenido el perfecto conocimiento de Dios. Desde ahora en adelante tendrás su amor también....... ¿por qué lloras?-

Y le besó.


Biography 1 - Source Laurence Olivier

He is an actor who many consider to be the greatest in the English-speaking world during the twentieth century. Though Sir Laurence Olivier was based mostly in England, he made a significant number of Hollywood films. He was nominated for Academy Awards as either an actor, producer or director twelve times, winning twice, while also being honored with two special Oscars. In his long and versatile career, Olivier appeared in more than 120 stage roles, nearly 60 films and more than 15 television productions.

The son of a clergyman, he was well educated, and introduced to the arts at an early age. He made his acting debut at the age of fifteen at the all-boys, All Saints Choir School. He continued playing Shakespearean and other classical roles while in training. Olivier's next big step was joining The Birmingham Repertory company in 1926. He had also acted on Broadway and was recognized by the American film industry. He had his chance at early Hollywood stardom when he played the lead in
Yellow Ticket. By the time he made Fire Over England, he was a hot commodity, made even hotter by his well-publicized affair with his costar, the beautiful and talented Vivien Leigh. Tongues wagged wilder than usual because both Olivier and Leigh were married to other people at the time. They later freed themselves in order to marry each other, a union that lasted for more than 20 years.

As a sought after actor, Olivier heeded the call to Hollywood again and was considerably more successful. He starred as Heathclifff in the scintillating romance,
Wuthering Heights (1939), and became an international matinee idol. He followed that hit with several others, including Rebecca and That Hamilton Woman. Olivier's most productive period came from directing and producing. He did this, while also starring in Henry V (1944) and Hamlet (1948). He won Best Film and Best Actor awards for Hamlet
from the Academy. No matter what country has produced his films, Olivier remains an international star whose talent belongs to all nations.

Burdened by ill health for more than a decade, Olivier fought cancer and other ailments while working at a furious pace. He was knighted in 1947, and in 1970 he was made "Baron Olivier of Brighton," for services to the theater, which allowed him to sit in the House of the Lords. If that wasn't enough, in 1981 he was given the Order of Merit. In America, the Academy of Motion Picture Arts and Sciences bestowed its version of knighthood on "Lord Larry," awarding him a special Oscar "for the full body of his work, the unique achievement of his entire career and his lifetime of contribution to the art of film.

Biography 2 - Source Answers

Internationally acclaimed for his acting and directing, Laurence Olivier (1907-1989) was often regarded as the supreme actor of his generation.

The son of a clergyman, Laurence Olivier was born in Dorking, Surrey, England. His first appearances on the stage were in schoolboy productions of Shakespeare. He was even invited to present a special matinee of The Taming of the Shrew at the Shakespeare Memorial Theatre in Stratford-upon-Avon in 1922. Olivier was cast as Katharina.

In preparation for a professional career in acting, Olivier studied at the Central School in London. He found his first paying jobs in the theater during term holidays, working as an assistant stage manager and playing small roles. After a year of experience at various theaters, Olivier joined the Birmingham Repertory Company in 1926, appearing in several parts which included Tony Lumpkin in Goldsmith's She Stoops to Conquer (1927) and Malcolm in a modern dress production of Macbeth (1928). At the age of 20 he also played the title role in Chekhov's Uncle Vanya (1927).

He was the first to play Captain Stanhope in R. C. Sherriff's Journey's End when it tried out in 1928. To this day Journey's Endis hailed as one of the greatest plays about the horrors of war. The following year he made his New York debut in Frank Vosper's Murder on the Second Floor and appeared in his first film, The Temporary Widow. Playing Victor in Noel Coward's Private Lives (1930) brought Olivier his first real taste of commercial success, and soon after he made his Hollywood screen debut. However, his early film career was fraught with disappointments, culminating in Greta Garbo's refusal to accept him as her leading man in Queen Christina.

Back in England in 1934 Olivier received positive notices for his portrayals of Bothwell in Gordon Daviot's Queen of Scots and of Anthony Cavendish in George S. Kaufman's Theatre Royal. He next tackled his first major Shakespearean roles on the professional stage, alternating Romeo and Mercutio with John Gielgud at the New Theatre (1935). The following year Olivier starred in his first Shakespearean film as Orlando in As You Like It. Although disappointed with the film, he used the actors and composer William Walton for future Shakespeare productions. In 1937 he joined London's Old Vic Company for a season, playing the title roles in Hamlet (a production later presented at Elsinore), Henry V, and Macbeth, and Sir Toby Belch in Twelfth Night. The following season he returned to play Iago opposite Ralph Richardson's Othello and Caius Marcius in Coriolanus. Having demonstrated his range, versatility, and interpretative intelligence in Shakespeare's repertoire, Olivier was now recognized as a stage actor of the first rank. Three major screen roles, in Wuthering Heights (1939, for which he received his first Academy Award nomination for Best Actor)) and in Rebecca (1940, and a second Academy Award nomination) and Pride and Prejudice (also 1940), subsequently established his film career. 1940 also saw social successes for Olivier as he and Academy Award-winner, Vivien Leigh, exchanged wedding vows. In 1941 Olivier and Leigh played the tragic lovers in Alexander Korda's That Hamilton Woman, regarded as one of the great romantic films of the era.

During World War II Olivier served with the Fleet Air Arm and was released twice to act in British war films. In 1943-1944 he made a film adaptation of Henry V, initially conceived as a propaganda project for the war effort. He won a special Academy Award for his triple triumph as director, producer, and star of the film.

Olivier was discharged from the armed service to join the Old Vic's artistic management in rebuilding the company's reputation and solvency after the lean war years. He remained with the company until 1949. Some of his most memorable roles during this time were Sergius in Shaw's Arms and the Man (1944), Astrov in Uncle Vanya (1945), and the title roles in Richard III (1945) and King Lear (1946), the latter of which he also directed. Perhaps his most demanding performance was for the double bill in which he appeared in the title role of Sophocles' Oedipus Rex and as Mr. Puff in Sheridan's The Critic (1945). Returning to film direction in 1948 with his famous black-and-white Hamlet, Olivier garnered an Oscar for his portrayal of the title role and the film won the best picture Academy Award. It also earned Olivier a knighthood from King George VI, of England.

In 1951, in London and New York, he appeared opposite Vivien Leigh in Antony and Cleopatra and Shaw's Caesar and Cleopatra, playing the male title role in both productions. Subsequent stage roles included the Grand Duke in Terence Rattigan's The Sleeping Prince (1955), the title roles in Macbeth and Titus Andronicus during the 1954-1955 season at the Shakespeare Memorial Theatre, and the title role in Coriolanus (1959), again at Stratford. He scored his first outstanding success in a modern role as the second-rate music hall comedian Archie Rice in John Osborne's The Entertainer (1957), repeating the part in the 1959 film version. He also directed and starred in films of Richard III (1955) and The Prince and the Showgirl (1957), the latter opposite Marilyn Monroe. He played Berenger in Ionesco's Rhinoceros (1960) in London, and in New York played first the title role (1960) and then Henry II (1961) in Anouilh's Becket. Later that same year he was appointed the first director of the Chichester Festival Theatre. Uncle Vanya, with Olivier as Astrov and his third wife Joan Plowright as Sonya, proved to be a huge success for the company's opening 1962 season.

Olivier was named the first director of the state-subsidized National Theatre. He held the position until 1973. For the National's opening 1963-1964 season Olivier directed Hamlet and appeared as Astrov in Uncle Vanya (which he also directed) and as Brazen in Farquhar's The Recruiting Officer. He also offered a controversial but memorable interpretation of Othello. Among his important roles in later seasons were Tattle in Congreve's Love for Love (1965), Edgar in Strindberg's The Dance of Death (1967), Shylock in a Victorian production of The Merchant of Venice (1970), and James Tyrone in O'Neill's A Long Day's Journey into Night (1971). His most significant production as director was Chekhov's The Three Sisters in 1968. For the 1970 film of the production he again directed and also played Chebutikin. In 1970 Olivier was elevated to the peerage as Lord Olivier of Brighton - becoming the first actor to achieve such a status. During his National tenure he appeared in several other filmed stage productions, and his commercial films included Nicholas and Alexandra (1971) and Sleuth (1972). After leaving the National, Olivier concentrated on screen work. His films of this later period included Marathon Man (1976), A Bridge Too Far (1977), A Little Romance (1979), and The Jazz Singer (1981).

Until 1987 Olivier was prominent as a film and television virtuoso, making 29 movies in 13 years. During this span he received two more Academy Award nominations, becoming the most nominated actor in history. He also won an Emmy for Brideshead Revisited. In 1982 he wrote his autobiography Confessions of an Actor and another book, On Acting in 1986. In 1987, on his eightieth birthday, he announced to the world his retirement from motion pictures, but promised to remain active in television. On July 11, 1989, Olivier succumbed to complications from a muscle disorder.

Further Reading

Olivier's autobiography is entitled Confessions of an Actor (1982). His On Acting (1986) provides a tour through his many starring roles. A biography of Olivier's career and life with Vivien Leigh is Felix Barker's The Oliviers (1953). Another biography is Foster Hirsch, Laurence Olivier (1979), which places particular emphasis on Olivier's early film roles. His involvement with the creation of the Chichester Festival Theatre and with the inception of the National Theatre is charted in Virginia Fairweather, Olivier: An Informal Portrait (1969). Interviews with actors, directors, and playwrights who have worked with Olivier are collected in Logan Gourlay, editor, Olivier (1973). John Cotrell's Laurence Olivier (1975) is another exceptional biography of the actor. Hamlet, by Margaret Morley, details Olivier's role in the award-winning production, while Anne Edwards' Vivien Leigh provides an excellent biography of the well-known actress, and gives some indication as to what it was like to be a part of Olivier's life.
 
 


 

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