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Elvis Presley

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Biografía de Elvis Presley - Español (Spanish) - Fuente Web de Adolfo Pérez

Introducción
Cuando un cantante logra tener después de muerto un museo de su obra en la ciudad donde se crió, al que acuden miles de turistas al año, docenas de clubes de fan diseminados por todo el mundo, bares y restaurantes que llevan con orgullo su nombre y sus discos se siguen vendiendo por millones, es una clara señal de que se le puede considerar una leyenda.

En el mundo de la canción hay cantantes que han vendido millones de discos cuando estaban en vida, pero que apenas si ya son un recuerdo nostálgico en sus envejecidos admiradores y poco más que una anécdota por las nuevas generaciones. Carlos Gardel en Argentina, Jorge Negrete en Méjico o Maurice Chevalier en Francia, son algunos de los ejemplos míticos cuya obra musical se sigue teniendo en cuenta en todo el mundo y que aún no han tenido un digno sucesor.

Elvis Presley tuvo en vida numerosos imitadores y también otros compañeros de profesión que lograban ventas de discos millonarias, como es el caso de Paul Anka y Frank Sinatra, pero el tiempo será testigo de la huella que dejarán cuando su muerte acontezca. Puede que también logren permanecer años en el recuerdo de los buenos aficionados, tener incluso un museo, o pasar al baúl de los recuerdos como unos extraordinarios cantantes que tuvieron gran fama en vida.

Con Elvis Presley  no hay incógnitas que despejar, puesto que ya tiene un puesto en la historia de la música moderna. Sus canciones siguen siendo motivo de admiración en las nuevas generaciones y sus discos siguen ocupando el número uno en ventas sin que exista hasta el momento otro cantante que le pueda hacer sombra. Michael Jackson o Madonna, marcaron un estilo y son ya un mito viviente, pero nadie sabe qué quedará de ellos cuando desaparezcan.

En 1956, muerto ya el ídolo del cine James Dean y cuando se estaba preparando el estreno de “Gigante”, la película que le consagraría de una manera definitiva, se escucha por primera vez el nombre de Elvis Presley y la prensa le dedica ya unas pocas líneas. Paralelamente, el público es informado del aumento de la delincuencia juvenil mediante bandas organizadas, al mismo tiempo que culpa en parte a James Dean y Marlon Brando de los cambios tan grandes que la juventud está teniendo. Pues justo en esos días aparece un cantante de veintiún años, cuya presencia en los escenarios genera grandes histerias. Intérprete de un estilo de música al que denominan Rock and Roll, se le considera al principio un estilo decadente, aunque ligado de alguna manera al jazz

1935

8 de Enero: nacimiento de Elvis Aaron Presley en Tupelo (Mississipi). Su madre, Gladys, trabaja cosiendo a  máquina, mientras que su padre, Vernon, es obrero agrícola. 

Gladys Presley, de apellido Smith cuando era soltera, no fue una mujer guapa y su condición social era humilde, lo que no la impedía estar siempre alegre y profesar un gran amor a su familia. De padres aún más pobres que ella (dicen que ni siquiera tuvieron un ataúd el día de su entierro), residía en el este de Tupelo, un pequeño pueblo del estado de Mississipi que era un reconocido centro comercial de la región a medio camino entre Memphis y Birmingham. Esa situación geográfica tan especial hizo que se instalasen allí algunas industrias y por ello la menuda Gladys no tuvo ninguna dificultad para encontrar modestos trabajos y un marido que mereciera la pena.

Allí encontró enseguida a Vernon Presley, un jornalero que después de haber pasado tres años en la cárcel había emigrado a Memphis para olvidar, y para que le olvidaran, su pasado. Se conocieron en una iglesia de la secta cristiana The Firt Assembly of God Church, de la cual ambos eran miembros practicantes y aunque Vernon era más joven que ella, e incluso ni siquiera tenía la edad mínima para casarse, consiguen falsificar la partida de nacimiento y se casan, dicen, profundamente enamorados. Pronto Gladys se quedó embarazada y dio a luz a dos hijos gemelos, uno de los cuales nació muerto y fue enterrado en una sencilla caja de cartón en el cementerio de Priceville, sin ni siquiera una lápida que dejara constancia de su corto paso por la vida. 

Su casa, construida por las hábiles manos de Vernon, no dispone sin embargo de electricidad ni cuarto de baño, un lujo demasiado alto para quienes son pobres de solemnidad. Ella trabaja inicialmente como recogedora de algodón ganando solamente un dólar y medio al día y tiene que alternar su trabajo para cuidar al pequeño Elvis, el cual consigue crecer sano de puro milagro.

Un día Vernon, harto de vivir siempre en la pobreza, falsifica un cheque producto de la venta de un cerdo, cobra mucho más dinero del que le han pagado y cuando le descubren le ponen la sencilla alternativa: o pagas o vas a la cárcel; opción que en realidad no existía puesto que si antes del cheque no tenía dinero, después seguía sin tenerlo, por lo que va a la cárcel durante tres años.

Desde ese día Gladys tiene que mantener al pequeño Elvis con la ayuda del auxilio social, pero ello no impide que el niño crezca relativamente feliz durante un tiempo hasta que se encuentra en la calle por no poder pagar la renta del piso donde viven. Mientras que la pobre mujer intenta ganarse la vida con otros trabajos, Elvis es recogido por su abuelo y cuando por fin regresa el padre, en 1940, se trasladan a Pascagoula (Mississipi), en donde ambos padres encuentran un trabajo adecuado. 

En esos años el pequeño Elvis ingresa en una escuela y se lleva bien con sus compañeros de colegio, pero un día su madre tiene un aborto y tiene que acompañarla el sólo al hospital ya que su padre está trabajando a 150 kilómetros de distancia. Aún así, nada es capaz de quitar de la expresión de su rostro una alegría que se contagiaba a quien le miraba.   

1942 a 1947 

Estudios primarios en el colegio de Tupelo.

 Con el paso de los años Elvis se convierte en  un muchacho con cara de buena persona, bonachón, poco agresivo y que gustaba de vestirse siempre de modo llamativo, con trajes adornados con botones de brillo, plateados, en una imitación del legendario oeste.

Su paso por el colegio no ha quedado muy reflejado en su biografía, pero se sabe que era algo desgarbado en su modo de andar y que su modo de vestir tan sureño se consideraba cuando menos extravagante. Ello le obligó a replegarse bastante sobre sí mismo y a tratar de parecer mayor ante sus compañeros para que le respetaran. Pretendía dar una imagen de rudo camionero y por ello se dejó pronto unas largas patillas que conservaría posteriormente durante toda su vida.

 No está claro en qué momento de su infancia le regalaron la famosa guitarra que dio origen a la leyenda y hay quien afirma que fue en el día de su decimoprimer cumpleaños. Tampoco sabemos si la compró por correo y ni siquiera si en verdad Elvis prefería un camión u otro regalo. De cualquier manera, la guitarra llegó un día a sus manos y eso sería el comienzo de un cambio brusco en su vida. 

Una vez que ha conseguido rasgar las cuerdas con soltura y manejar los acordes más básicos, apenas Do, Fa y Sol, se presenta a un concurso organizado en Tristate por una casa de leches infantiles y canta “Old Shep” delante de un público sencillo que le aplaude a rabiar, aunque ni siquiera su madre pudo entrar con él para ayudarle. Vestido con un traje tradicional de cow-boy, rematado por un sombrero réplica del que llevaba el legendario héroe Hopalong Cassidy, logra que al menos su actuación no pase desapercibida.

Pero ese concurso no consigue aportarles dinero y a las pocas semanas tienen que mudarse a casa de unos familiares, tan pobres como ellos, no logrando integrarse en la comunidad de vecinos a causa de los antecedentes delictivos de Vernon.

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En esa actuación han quedado bien claras dos cosas: que Elvis tiene un gran oído musical y que su voz es algo distinta, alejada del sonido gangoso y nasal de la mayoría de los cantantes. Elvis canta con la garganta y eso se nota en las bien entonadas notas altas. Su asistencia cotidiana a la iglesia batista, en las cuales son habituales los coros que entonan música negra, ha empezado a dar su fruto.

 1948

 La familia Presley se instala en Memphis con la esperanza de encontrar un buen trabajo.

 Memphis era una ciudad muy próspera del estado de Tennessee, sede de las más importantes compañías discográficas del momento y con una reputada fama por ser el centro neurálgico del Rhytman blues y la música Country. El padre de Elvis se traslada a trabajar allí en la industria del armamento y desde allí manda parte de su sueldo para el mantenimiento de su familia. Mientras tanto, el joven Elvis empezaba a soñar con cantar con su guitarra en las emisoras de radio locales.

 1949

 Estudios secundarios en la Humes High School. Elvis consigue su primera guitarra.

 Apenas existen datos sobre su época en este colegio, salvo que se le daban bien las clases de manualidades, la historia norteamericana y el idioma inglés. También quedan constancias de discretas referencias a sus buenas dotes de oratoria, aunque en el resumen de todo ello no hay nada destacable, ni siquiera como cantante del coro. Según cuentan sus antiguos amigos, Elvis solía acudir a las clases acompañado siempre de su guitarra y la tocaba incansablemente en las horas de recreo, siendo elegido el día de fin de curso para que cante en la fiesta de despedida, haciéndolo con una canción titulada “Leaf on a Tree”.

Al tratarse de una escuela patrocinada por el ejército, la estancia allí le supone a Elvis alcanzar el grado de cabo, con el cual ingresaría posteriormente en el ejército

1950

 Paralelamente a sus estudios, Elvis trabaja como acomodador en un cine de Menphis, el “Low Tate Theatre”.

Por fin, un día la familia Presley vuelve a estar unida en Memphis y aunque disponen de un pequeñísimo apartamento sin ventanas y poblado de cucarachas, la jovialidad de Elvis y el carácter resignado de su madre, hacen el milagro para que incluso la alegría entre de vez en cuando en ese hogar.

Posteriormente, un grupo social denominado Memphis Housing Authority les proporciona por fin una vivienda digna con dos habitaciones y Elvis puede reanudar sus estudios en la Humes High School, aprendiendo incluso música con una profesora a la cual se enfrenta continuamente.

También alterna sus estudios con un  trabajo como acomodador en un cine, el cual abandona poco después por el de empaquetador en una fábrica de pinturas en la que también trabaja su padre. Insatisfecho con su nuevo trabajo  se convierte en segador profesional de césped, una profesión de bastante categoría en una ciudad en la que la mayoría de los habitantes tenían su propio jardín.

1953

Junio: diploma de estudios secundarios. Trabaja como conductor de camiones en una compañía de electricidad.

Julio: graba un disco amateur en la “Menphis Recording Service”.

  Pocos recuerdos le quedan ya al joven Elvis de su época de estudiante, aunque algún admirador logró exhibir posteriormente una foto perteneciente al anuario del colegio en la cual se puede ver a un Elvis con acné, enormes patillas, un tupé que luego haría las delicias de las chicas, vestido con chaqueta oscura, camisa banca y corbata clara. Del color de su ropa obviamente no sabemos nada puesto que la foto era en blanco y negro.

Una vez terminados sus estudios consigue por fin realizar su sueño más querido: ser camionero para la Crown Electric Company y llevar nada menos que un Ford de gran tonelaje. Su destino son las escuelas, tiendas y plantas comerciales y su cargamento toda clase de componentes eléctricos.

Ya en esa época empieza a sentir la inclinación por la música y en sus ratos libres entona música country, la cual ejercita también sin reparos a través de la emisora de su vehículo. Aprende a tocar el piano y con su escaso sueldo compra toda clase de discos en la tienda más famosa de Memphis, la Charlie’s, donde se pasa largas horas escuchando las canciones del momento y haciendo nuevos amigos igualmente aficionados como él.

Animado por sus progresos con la guitarra y después de participar en un concurso escolar, se presenta en la ciudad de Meridian – Mississipi – en donde organizan un concurso para jóvenes promesas de la canción. Consigue el segundo premio y con ese aval logra cantar en el club Eagle’s Nest y acompañar con su guitarra a otros grupos más reconocidos de la región.

El comienzo

En su recorrido habitual como camionero estaba una pequeña compañía discográfica denominada Memphis Recording Service y un día, con apenas cuatro dólares en el bolsillo, decide hacerle un regalo a su madre por el día de su cumpleaños. Acompañado por su primo acude a una de las diversas cabinas musicales de grabación en las cuales cualquier persona puede dejar impresa su voz en un arcaico disco de vinilo. Ayudándose con su guitarra interpreta una   balada ciertamente cursi titulada “That’s When Your Heartaches Begin”, la cual recita más que canta. Por la otra cara graba la canción que dedicaría a su madre, “My Happiness”. Estas cabinas son muy parecidas a las actuales conocidas como Photomatón, en las cuales solamente cabe una persona mientras efectúa la grabación. Por supuesto los ruidos del exterior son importantes y no existe ninguna posibilidad de repetirla. Dispone de tres minutos para cantar y necesitará luego otros diez minutos para esperar que finalice el proceso de grabación en el microsurco. Hay quien afirma que, una vez que escucha su propia voz, se queda horrorizado y rompe el disco allí mismo, aunque también existe otra versión que afirma que efectivamente se lo entregó a su madre el día de su cumpleaños.

Pues el joven reincide y al día siguiente acude a una emisora más seria de grabación, la Sun Records Company, y pide efectuar una grabación particular en un estudio decente.

 “Quiero grabar My Happiness, pero no quiero que se parezca a la que canta Bing Crosby. Deseo que se parezca a mí, que suene a Elvis Presley cantando”.

La canción es escuchada por la Miss Radio Local, quien queda ciertamente impresionada por la voz del joven. Hace una copia de la grabación y se la envía a Sam Phillips, propietario de la casa Sun Records, la casa matriz de la Memphis Recording Service, con una nota que lo describe como un buen cantante de baladas, en la misma línea que los cantantes negros.

Pero algo debió fallar en todo ello, ya que cuando quieren ponerse en contacto con Elvis nadie sabe su dirección, salvo que es un camionero que pasa de vez en cuando velozmente por allí; demasiado inconcreto para iniciar su búsqueda y demasiado trabajo para localizar a un joven como tantos otros.

Pero un día Elvis vuelve a los estudios para intentarlo de nuevo e ignorando su anterior éxito no da crédito al recibimiento que le hace el mismísimo señor propietario. Nada menos que le está proponiendo grabar un disco bajo su supervisión, con otro guitarrista y un bajista para dar más intensidad a la canción, pero con un requisito imprescindible: deben ensayar duramente para lograr un estilo propio y de gran calidad. Por ese motivo Elvis forma un grupo musical al que denominan los “Blackwood” y se dedican a cantar espirituales negros por los pequeños pueblos de los alrededores.

1954

Agosto: graba en la casa “Sun Record” su primer disco en 78 revoluciones: “That’s All Right Mama”.

En Marzo, Sam Phillips escucha de nuevo a Elvis y le propone trabajar con el guitarrista Scotty Moore y el bajista Bill Black, buscando más que nada que improvisen las canciones para tratar de buscar un nuevo sonido. Un día Elvis introduce una modificación en un tema muy popular en aquellos días, “I Love You Because”, y esa modificación es del agrado de Sam, quien desde ese momento se interesa por ese joven de las largas patillas, botines blancos y traje con adornos brillantes.

El verano de ese año comienza el nacimiento de un ídolo que marcaría toda una época en la música moderna. Elvis graba un modesto single en una de cuyas caras canta un blues suave titulado “That’s All Right, Mama”, el cual fue popularizado hace años por un cantante negro de nombre Big Boy, pero que la voz de Elvis transformaba en una estupenda canción country, con un gran ritmo y vigor. Sobre esta canción existió durante muchos años un pleito por los derechos de autor, ya que según cuentan Big Boy nunca llegó a recibir el porcentaje de dinero que le correspondía por su autoría. La otra cara del disco contenía otra canción country muy popular entonces, titulada “ Blue Moon of Kentucky” que era transformada en un blues romántico.

El resultado fue tan bueno que su estilo empezó a ser reconocido como “rockabilly” o “country rock”, con fuerte impacto sureño, aunque posteriormente nadie dudaría ya en definirlo como “rock,n,roll”.

El 3 de Junio de 1954, a las 21,30 horas, el disco fue escuchado por primera vez en el programa de Dewey Phillips de la emisora WMPS. Fue repuesto nada menos que treinta veces al día siguiente, quince veces por cada cara, y  ese mismo día la emisora estuvo colapsada por las llamadas de los oyentes. Pero todo este éxito no fue vivido por Elvis, ya que temeroso de una mala respuesta había ido al cine “Suzore” para no ser testigo de un abucheo. Tuvo que ser su propio padre quien fuera en su busca por encargo de Dewey y llevado hasta la emisora para realizar una entrevista en directo. Allí se sentó un tembloroso muchacho que solamente acertaba a contestar con monosílabos a las preguntas del locutor, mientras sonaban de fondo sus dos canciones. Menos mal que era una emisora de radio, ya que los colores que adornaban sus mejillas eran ciertamente impresionantes. Pero en pocos días el disco fue un éxito extraordinario y se puso en el tercer puesto de todas las listas de éxito.

 La voz de Elvis llenaba no solamente el corazón de las chicas con su fuerte carga de sensualidad, sino que gustaba por igual a los chicos por su tesitura nerviosa, inquieta y dura. Era a la vez tierno, angustiado, inmaduro y hasta brusco, siendo escuchado rápidamente fuera de las emisoras de Memphis, alcanzando al público de Nueva Orleans y Nashville, acostumbrados a valorar adecuadamente a quienes cantaban música country. En poco tiempo era ya un ídolo nacional y la revista Billboard le elige como la promesa más valiosa de la música moderna, galardón sumamente importante teniendo en cuenta que era su primer disco. Aún así, la venta de ese disco apenas superó los 20.000 ejemplares (un año después la RCA vendería medio millón de copias) y eso que fue promocionado por Elvis en persona en las emisoras de radio Gran Ole Ppry de Nashville y la Lousiane Hayride de Shreveport.

Por si fuera poco desalentador, las actuaciones en directo de Elvis no gustaban al público ya que se comportaba muy distinto a como era en los ensayos, con su fuerte sentido del humor y su agresividad contra todo lo establecido. En el escenario era torpe, miedoso y apenas se movía, lo que provocaba las iras del público, salvo de las chicas, las cuales empezaban a chillar solamente con verle la cara. Pero esas miradas penetrantes y los piropos que le echaban eran demasiado para un provinciano que no estaba aún acostumbrado al público, y con sus mejillas enrojecidas por la timidez provocaba las iras de su representante el Sr. Scotty.

Hasta que un día todo cambió.

Esa tarde Elvis era diferente, agresivo y se movía con rapidez y decisión por el escenario. Provocaba sexualmente a las chicas, movía su pelvis con movimientos claramente provocadores y su voz ya no temblaba. ¿La causa de esa transformación?: alguien le había dado una pastilla de anfetaminas, la droga de moda que curaba la timidez y daba energías extras.

Desde ese momento todo salió a pedir de boca. Se produjeron numerosas llamadas con nuevos contratos, había visitas, viajes y actuaciones en directo en las emisoras de radio. En una de ellas, dirigida por Rufus Thomas, le tomaron aprecio e intercalaron sus canciones conjuntamente con la música negra y el rhythm & blues. La promoción hablaba de un blanco que cantaba como los negros y que movía las caderas insinuando a las mujeres a que hicieran el amor con él. Demasiado provocativo para una época todavía puritana, pero que consiguió el efecto deseado ya que los jóvenes deseaban ya romper con las normas establecidas.

La música de Elvis aportaba además ciertas novedades que contribuyeron a marcar más profundamente su estilo. Detrás de la voz del cantante no había ya una gran orquesta y ni siquiera un coro que le diera soporte a la canción. Simplemente había un contrabajo tradicional, una batería y un par de guitarras, demasiado poco pero suficiente para que sonase distinto. Tampoco se hacían concesiones a arreglos floridos ni se buscaba la pureza de una guitarra sonando sin ser golpeada. Todo era ya agresivo, fuerte, buscando esencialmente un ritmo que se contagiase. El público tenía que bailar nada más que comenzase la canción y caer extenuados cuando finalizase.

La idea estaba ya servida en bandeja y era tan diferente que los demás grupos y solistas del momento parecían momias al lado de la vivacidad de Elvis Presley y su grupo. Incluso el legendario Ray Charles no lograba soliviantar los ánimos en sus actuaciones como lo hacía Elvis, el cual, además, conseguía crear polémica en todas sus actuaciones.

Se avecinaba un ídolo para la juventud y eso estaba siendo comprendido por quienes giraban ya alrededor del cantante de Memphis, como ya le conocían.

Durante algunos meses Elvis actuó en pequeñas localidades de Memphis, Mississippi y Tennessee, siendo bien recibido por todos los demás grupos que solían trabajar en el mismo show. Su estilo era muy peculiar y tan diferente que a ninguno de ellos les preocupaba, no era un competidor,  y por ello siempre le ayudaban y daban consejos. El público asistía sonriente ante los movimientos nerviosos del cantante de Memphis, mientras que para sus compañeros eran solamente consecuencia del nerviosismo que tenía.

Elvis dejó ya de conducir camiones, seguro como estaba de llegar a vivir de su música, y trató de dominar mejor su guitarra ya que ciertamente no alcanzaba una mínima calidad cuando la tocaba, hasta el punto en que le pidieron que prescindiera de ella y utilizase solamente el micrófono. Demasiado para un muchacho que necesitaba tener algo en que protegerse cuando salía al escenario. Solamente la opinión de Phillips, en el sentido de que la guitarra, sonase bien o mal, le daba la posibilidad de moverse con ella, le motivaron para seguir empleándola y así sus contoneos de cadera resultaban más naturales.

Los discos nuevos se sucedieron con rapidez y se editó “Good Rockin Tonight” y “I Don’t Care If The Sun Don’t Shine”, siendo promocionados esta vez por Bob Neal, el cual consigue que actúe en la Gran Ole Opry de Nashville y la Louisiana Hayride, siempre en directo y al lado ya de cantantes de cierto prestigio. En esos días se incorpora al grupo el batería Fontana, aunque su representante ya sospecha que, independientemente del grupo musical, la gente quiere ver y oír solamente a Elvis.

Con el dinero que empieza ya a ganar con rapidez, Elvis alquila por fin una casa decente, con habitaciones individuales y hasta con baño, al mismo tiempo que logra uno de sus sueños: tener una guitarra acústica marca Martin,  un modelo ligeramente más grande que las tradicionales (el D-18), en el que graba su nombre. Posteriormente y aunque las guitarras eléctricas formaran parte habitual de sus discos, Elvis nunca prescindiría ya de este modelo e incluso lo utilizaba en la mayoría de sus grabaciones. Lo que sí hizo fue emplear de vez en cuando una guitarra marca Gibson de doce cuerdas, la cual proporcionaba un gran relleno a las canciones melódicas, además de otra de seis cuerdas a la que había incorporado una pastilla de contacto que amplificaba el sonido. Este modelo lo empleaba especialmente en conciertos al aire libre en donde una guitarra normal no tenía ninguna posibilidad de ser escuchada por el público. 

1955

El Coronel Tom Parker se convierte en su empresario.

Ese año un avispado agente comercial comprendió todo el potencial que había en Elvis y le propone convertirse de por vida en su agente comercial, haciéndole firmar un contrato en exclusiva que les ligaría para siempre. No podemos considerar esta unión como algo negativo para el entonces joven e inexperto cantante, ya que los resultados están a la vista y bien sea por sus habilidades para vender a Elvis o por la enorme calidad del cantante, lo cierto es que logró convertirle en la primera figura mundial, tanto en vida como en su muerte.

El primer contacto entre ambos tuvo lugar durante una sesión matinal en un pueblo de Arkansas, en Texarcana, y allí les presentan a Míster Thomas Andrew Parker, a quien sus amigos conocen como Coronel Parker. Sabedor de que Elvis ya tiene sus propios representantes que le acompañan como su sombra, no intenta hablar con ellos directamente y ni siquiera con Elvis, dirigiéndose a la casa de sus padres, en donde no tarda en convencer a Gladys cuando le explica todo lo que puede hacer por su hijo, y por ella. También era conocedor de un detalle clave, o mejor aún, de dos detalles: uno, Elvis era menor de edad y por tanto la tutela la tenían sus padres y ellos eran quienes decidían los asuntos legales. Dos, por extraño que parezca la representación legal entre Elvis y la Sun Records se limitaba exclusivamente a las grabaciones y no había hasta ahora ningún representante legal reconocido. Ese aspecto había sido solo un acuerdo entre amigos; insuficiente cuando existe mucho dinero por medio. Para evitar problemas, Parker se le ocurre la feliz idea de comprar los derechos de representación a Bob Neal, y como quiera que dichos derechos no existían, el sabio de Neal aceptó encantado el trato y firmó donde hizo falta.

Mucha gente está convencida que Parker era déspota y poco humano, pero si un agente artístico no es capaz de ponerse en su sitio y de pedir lo que en realidad vale su pupilo, nunca triunfaría. Lo cierto es que Parker consiguió apartar de la vida de Elvis a personas bien intencionadas, como el guitarrista Scotty Moore o a Bob Neal, primero un locutor de radio y luego su agente artístico, los cuales hasta entonces trataban de conducir a Elvis por caminos mucho más tranquilos, pero poco eficaces para convertirle en una superestrella.

Posteriormente Parker conseguiría intervenir incluso en las películas, obligando a las productoras a que le dieran un trabajo como consejero técnico. No sabemos si esa labor la ejerció ciertamente o era solamente un pretexto para cobrar un sueldo, pero en los títulos de crédito le podemos ver con relativa facilidad.

Hay quien afirma que el contrato que firmó con Elvis le otorgaba, además de un control total sobre las actuaciones en directo, las películas y las canciones, nada menos que un sustancial cincuenta por ciento de las ganancias, lo que le convertía automáticamente en alguien más rico que el mismo Elvis, ya que no tenía los mismos gastos que el cantante. Hay quien se pregunta cómo pudo caer Elvis en las garras de tan avispado empresario y para ello hay que remontarse a una reunión que mantuvieron en el restaurante Paulmbo’s, durante un intermedio del recital que se celebraba en el Ellis Auditorium de Memphis. Allí entre todos los asistentes, en los cuales estaba ya el mencionado Parker, se decide realizar una gira en la cual estará incluido Elvis y los Blue Moon Boys. Parker aprovecha para decir que no cree en las virtudes de Elvis y que cualquiera de sus representados tiene mayores oportunidades de triunfar que él. Y así, cuando ha dejado ya un terreno debidamente abonado se ofrece, haciéndole un favor, a representarle a partir del 15 de marzo de 1956. Elvis pica el anzuelo, aunque hemos de reconocer que desvergüenzas a parte, el Coronel Parker sabía promocionar a sus pupilos.

De este personaje no sabemos mucho más, al menos hasta que Elvis apareció en su vida ¿o habría que contarlo al revés?. Dicen que manejaba un tíovivo en el circo Graet Parker Pony Circus propiedad de un familiar suyo y que allí aprendió a domar fieras, logrando por ello trabajar de domador en un club nocturno situado en Tampa, Florida. Cuentan que fue un estupendo charlatán y que se dedicaba a animar las ferias del sur para la empresa discográfica C & W. También fue el inventor de un sistema para hacer bailar a los gallos, consistente en ponerles encima de una plancha caliente, lo que por lo visto hacía las delicias del público.

Después fue representante nada menos que de Johnny Cash y gracias a él logró por fin comer abundantemente todos los días, consiguiendo tener esa maravillosa barriga que tanto le gustaba mostrar.

Y sigamos con Elvis

Después de un segundo disco para la firma “Sun”, emprende una amplia gira por Nuevo México y Louisiana, sin olvidarse de Cleveland y Dallas, todo ello montado en un ambiente circense con señoritas majorettes incluidas, además del primer clubs de fans, obviamente pagados para que gritasen en sus actuaciones. En Julio, en Jacksonville, su concierto provoca por primera vez una estampida de quinceañeras que tratan de acercarse para tocarle, más que nada porque Elvis las provoca diciendo que las espera detrás del escenario. Pocos días después la canción “Baby Let’s Play House” es la primera canción suya que figura en el hit parade nacional y pulveriza todos los récords de venta. Bob Neal, por su parte, organiza el primer clubs de fans y en Noviembre es invitado al congreso de disc-jockeys de Nashville, a donde acuden los mejores especialistas en música moderna del país. Allí tiene lugar las primeras discrepancias con los músicos que le acompañan y con el resto de artistas invitados, ya que la algarabía que organizan los fans de Elvis (ahora ya son reales) impide escuchar al propio cantante y los demás grupos se niegan a salir después de su actuación, especialmente porque el escenario suele quedar destrozado.

Se le empieza a conocer como “El relámpago de Memphis” y sus delirios sexuales en el escenario, más los labios y las cejas pintadas, sin olvidar sus apretadísimos pantalones de colores, son motivo de conversación y polémica por donde va. “Elvis, the Pelvis”, fue otro apodo que le acompañaría durante muchos años.

1956

Enero: show televisado de Jackie Gleason.

Febrero: graba su primer álbum a 33 revoluciones para la R.C.A.

Marzo: realiza unas pruebas cinematográficas en Hollywood. Hal Wallis le pide que interprete una escena de “Faiser de Pluie”. Firma un contrato por tres años con la Paramount.

Abril: show televisivo de Milton Berle.

Julio: show televisivo de Steve Allen.

Agosto: gira con motivo de su primer film “Love Me Tender”.

Septiembre: show televisivo de Ed Sullivan.

El sagaz Parker se dirige pronto a la compañía discográfica RCA y se pone al habla con Steve Sholes, uno de los ejecutivos de la compañía que ya conocía a Elvis por sus anteriores actuaciones y que había quedado ciertamente impresionado por sus cualidades. Por eso no le es difícil convencer a la poderosa multinacional para que compre los derechos que todavía tiene la Sun Records sobre Elvis, alentándoles para que lo hagan con rapidez ya que hay otras compañías que desean hacer lo mismo.

Pero los dueños de la RCA ya habían previsto la contratación de Elvis y se habían puesto al habla con Sam Phillips, sin saber la oportuna operación que Parker había realizado días antes, consistente en quedarse con la representación en exclusiva de Elvis. Puestos al habla con los abogados de ambas partes, los editores Hill & Range, pertenecientes a la RCA, compran todos los derechos discográficos de Elvis, tanto los editados como los que aún estaban en fase de producción,  y pagan a San Phillips una suma de 40.000 dólares, casi seis millones de pesetas de entonces. El éxito de tal operación, no podemos olvidarlo, se debió a la buena labor del por entonces joven empresario Parker, quien por cierto no era realmente coronel, aunque poseía esa graduación honoraria desde 1953 por haber sido gobernador de Tennessee. Su intención, manifestada ante un popular periodista, era hacer de Elvis Presley un cantante tan famoso como Frank Sinatra.

Como consecuencia de ello, la Sun Records tuvo que cerrar sus puertas en 1958, después de intentar promocionar al cantante Carl Perkins, quien para desgracia de todos murió en un accidente automovilístico en plena campaña de promoción.

La RCA hasta entonces se había dedicado exclusivamente a la música clásica, aunque tenían confianza en Parker y decidieron hacerle caso y romper moldes. Desde ese momento, San Phillips se dedicaría por entero a promocionar a otros artistas modernos de la talla de Jerry Lee Lewis y Carl Perkins, renunciando a Elvis, en parte por la sustancial suma que le ofrecieron, en parte porque no estaba seguro de que Elvis quisiera seguir con él, deslumbrado como estaba por los coches Cadillac que le ofrecían.

La primera canción para esa compañía fue “Heartbreak Hotel” la cual constituyó un rotundo éxito, llegando a venderse en pocos días nada menos que un millón y medio de copias y ocupando el número uno en la lista Top 100 del magazine Billboard y eso que la grabación ni siquiera estuvo bien realizada y carecía incluso de batería de acompañamiento, lo que hacía disminuir su impacto rítmico.

 Semanas después su primer álbum de larga duración, en el que estaban incluidas la popular “Tutti frutti” y “Blue Suede Shoes”, vendería más de 100.000 discos y emprende una gira por todas las salas de la Paramount desde Florida a la Costa este, necesitándose un servicio de seguridad especial para contener a sus fans.

En esos días Elvis ganaba ya 75 mil dólares al día (¡10 millones de pesetas!) y ya no intervienen sus antiguos músicos Scotty y Bill, los cuales son sustituidos por Los Jornadaires, un grupo mejor conjuntado y que aporta un buen dominio de voces.

La televisión le invita a participar en el programa de Jackie Gleason, en el cual acuden con frecuencia músicos de raza blanca que cantan canciones de negros. Su aparición es todo un espectáculo, especialmente por sus contorneados movimientos de cadera, pero comienza a provocar las primeras reacciones de protesta. Se dice que grupos moralistas organizan una campaña anti-Elvis y que en un colegio de chicas católicas queman un muñeco que representa a Elvis en señal de protesta. Se le acusa, por primera vez, de quebrar la moralidad de los jóvenes norteamericanos.

Aún así, la cadena de televisión CBS le ofrece trabajar en el Show de Ed Sullivan y logra una audiencia del 86%, lo que supone al menos 54 millones de telespectadores; un récord absoluto.

Poco tiempo después actúa por primera vez  en el programa televisivo de los hermanos Dorsey, logrando causar un impacto ante el público aún mayor que con sus canciones. El movimiento de su cadera – la pelvis – conmocionó a millones de chicas, mientras que su rebeldía en el vestir y moverse calaba fuertemente en los chicos. Salvo las personas muy mayores, no había nadie en esos días que no hablara positivamente de Elvis Presley y su nueva música el Rock and Roll. Atrás quedaba una generación de cantantes pulcramente vestidos, incluso con smoking, de refinadas maneras y voz melosa que habían cautivado a la juventud durante años, al mismo tiempo que les indicaban una manera discreta en el vestir y un deseo por ser buenos chicos. Elvis Presley estaba en la línea de los ídolos del cine como James Dean, Marlon Brando y Montgomery Clift, los cuales eran la nueva generación rebelde a los convencionalismos.

Su ruptura con todo lo establecido le hizo aparecer como el ángel malvado ante las generaciones anteriores y sus gestos en el escenario eran – decían – una clara invitación a la lujuria para los jóvenes. Los sectores más conservadores le empezaron a considerar como una amenaza directa para la sociedad y con sus ademanes chulescos, su peinado y sus canciones, se suponía que trataba de dislocar a la juventud. El problema era aún mayor porque en esa época los hogares norteamericanos estaban inundados por la televisión, con lo cual ni siquiera existía un precedente para calmarles. Anteriormente el antro de perdición era las salas de cine y las de baile, pero ahora el demonio llegaba directamente a las casas ¡y a la hora de la cena!.

En esa época habían tolerado a Frank Sinatra porque solía cantar en un pulcro smoking y hasta bailaba con Gene Kelly mientras estaba en la marina, pero el joven de Memphis era guapo, movía sus caderas como cuando se hace el amor y además decían que se pintaba los labios para actuar en sus espectáculos.

Ed Sullivan

El popular presentador de la televisión norteamericana Ed Sullivan había manifestado que ese chico de Memphis no era apto para cantar en un programa tan serio como el suyo, pero dos meses después tuvo que rectificar y no  perdió la oportunidad de llamarle a actuar delante de las cámaras. Pero esta vez le pidieron nada menos que 50.000$ por tres cortas actuaciones en su programa. La venganza estaba servida.

Por su parte, unos días antes de esa actuación el cantante Frank Sinatra realizaba unas declaraciones afirmando que Elvis era un ejemplo “muy pernicioso y negativo para los jóvenes”. Aún así, en su primera actuación ante Ed Sullivan, Elvis logró una audiencia de 54 millones de personas, cifra que solamente logró ser superada años después con una actuación de los Beatles, casualmente un grupo musical que también interpretaba Rock and Roll. Lo curioso del caso es que una música similar era interpretada por el popular Bill Haley y sus Cometas, el cual había alcanzado una popularidad extraordinaria con su canción “Rock Around the Clock” y por tanto el éxito de Presley no podía ser debido solamente al tipo de  música. Por fuerza debería ser la unión de su carácter rebelde, su voz, su estilo y sus movimientos en escena, lo que le dieron el triunfo tan espectacular. Existe un dato curioso en ese su primer Show con Ed Sullivan y es que Elvis solamente fue mostrado por las cámaras de cintura para arriba, ya que una férrea censura obligó a ello. No era moral mostrarle con sus ondulantes movimientos de cadera. También le prohibieron cantar sus más sonoras canciones, le pidieron que se vistiera correctamente (eso quería decir vestido con frac y sin guitarra) y, como ya hemos dicho, los telespectadores nunca supieron cómo era su ídolo de cintura para abajo.

Por si fuera poco y para que el lavado de imagen quedase completado, Elvis intervino el día 4 de Julio en un festival benéfico que se celebró en Memphis, cuya recaudación sería entregada en su totalidad a una institución de caridad. Ese festival debería suponer el reencuentro del verdadero Elvis ante su público, el cual había abarrotado el auditorio tres horas antes y no se vio defraudado. Tenían en ese momento delante de ellos a su verdadero ídolo, al muchacho seductor de caderas oscilantes, vestido por fin con pantalones ajustados, zapatos negros, una chaqueta roja y mascando un sonoro chicle para que todo quedase ya bien claro. El demonio blanco estaba de nuevo en escena para regocijo de sus admiradores. Por supuesto el éxito fue apoteósico y cada movimiento o susurro era coreado por miles de gargantas enloquecidas. Ya no había vítores si no rugidos de admiración y la policía se vio en más de un apuro para evitar que los fans subieran al escenario a besarle.

Todo su mejor repertorio rockero fue cantado y aún pudo guardar fuerzas para asegurar a su público que la gente de Nueva York nunca conseguiría doblegarle. Estas frases provocaron el delirio y hasta el alcalde de Memphis se subió al escenario para abrazarle.

El cine

La entrada en el cine no se hizo esperar, de la misma manera que antes llegaron Bing Crosby y Frank Sinatra, los cuales tuvieron un éxito en el cine tan espectacular como en la canción, llegando a un punto en que ya era difícil diferenciar un trabajo de otro.

 Su manager le presenta a Hal Wallis, productor de la Paramount, el cual ya tenía amplia experiencia sobre cómo hacerse millonario promocionando a Dean Martin y Jerry Lewis, y después de una brevísima prueba de interpretación, la cual no sabemos si fue satisfactoria o simplemente un formulario,  Elvis llegó a un acuerdo con la productora y los 40 mil dólares que había ganado con su primer contrato con la RCA se quedaron cortos ahora, ya que la Paramount le ofreció 100.000, 150.000 y 200.000 dólares por las tres primeras películas.

No obstante, su manager aprovechó simultáneamente otra oferta millonaria por parte de la Fox y se anticipó para aprovechar una oferta que consistía en llevar a la pantalla la vida de James Dean, actor recientemente fallecido y que podía ser interpretado con acierto por Elvis. Algo debió fallar ya que la película nunca se llegó a realizar y como compensación le ofrecieron interpretar un western que tenía como protagonista a Richard Egan, quedando Elvis en un segundo plano. Acompañado por la guapa Debra Paget debería cantar la canción que daba origen al film y sería una buena prueba para saber la reacción del público. Nadie estaba seguro por aquel entonces de su capacidad como actor y por eso prefirieron no ponerle en su primer film como protagonista principal.

El film estaba producido por David Weisbart, quien ya había sido el artífice de un anterior éxito con “Rebelde sin causa” y como director musical el experto Ken Darby, aunque prefirió no arriesgarse en esta primera película de Elvis y el nombre que aparece en pantalla es el de Matson, su mujer. Parece ser que  solamente el propio Elvis  fue el único que se tomó las cosas en serio durante todo el rodaje. Su interés por no desmerecer delante de nadie y de que su prestigio alcanzase la fama que ya tenía Sinatra como actor, le obligó a revisar una y otra vez la película “Rebelde sin causa” para tratar de imitar en lo posible al ya mítico James Dean.

La presentación de la película fue una operación perfectamente organizada y una gigantesca estatua del ídolo, de más de quince metros de altura, presidía la fachada del cine.

Y para sorpresa de todos, “Love Me Tender” fue un gran éxito de público y económico y eso que Elvis aparece como segundón a partir de la mitad de la película, pero eso sí, su aparición es triunfal y cantando la canción “Love Me Tender” que sirvió para encender los ánimos de sus admiradores. Desde ese momento, ya daba igual el resto del filme y el éxito estaba asegurado. Elvis se demostró como un actor muy responsable que no quería quedar mal en su primera oportunidad en el cine. Quería dejar bien claro que un cantante acostumbrado a estar delante de miles de personas también podía ser buen actor. Las más de doscientas cartas que llegaban diariamente a los estudios de cine, alabando la interpretación de Elvis, dejaban bien claro la buena aceptación, aunque parece ser que el único que no quedó satisfecho fue le propio Elvis, al cual no le gustó nada la interpretación que realizó.

Antes de que finalice el año logra realizar otro de sus sueños: ir como triunfador a la ciudad de Tupelo, en donde le nombran hijo predilecto y le entregan las llaves de la ciudad, labradas con forma de guitarra, todo un detalle a quien les aporta fama y un cheque de diez mil dólares para obras benéficas.

Otro sueño realizado es la compra de un hermoso Cadillac de color rosa, con el que aparece a partir de entonces en sus giras.

Paralelamente a ello aumentan las protestas por su comportamiento en el escenario y le tachan de afeminado por aceptar pintarse los labios y salir con una gran dosis de gomina en su pelo. Elvis rompe tanto los moldes establecidos que la National Catholic Journal hace una campaña en su contra por inmoral, obsceno y libertino, mientras que el Ku Klux Klan le considera una especie híbrida de negro y blanco, haciéndole objeto de sus iras y sus amenazas. Si canta las canciones de los negros es porque simpatiza con ellos; por tanto, es objeto de ataque. Planean detenerle durante uno de sus conciertos y someterle a un juicio popular para advertirle seriamente que, o es un blanco muy viril, o un negro con todas las consecuencias.

Su actuación en el show de Milton es infame por el mal recibimiento que hace el presentador de él, obligándole a comportarse como un payaso ya que el programa obliga a ello, mientras que en el espectáculo de Steve Allen las cosas son igualmente denigrantes. Los fans se enteran que detrás de todo ello existe una campaña bien orquestada de desprestigio hacia Elvis y acuden a la emisora de televisión portando multitud de pancartas que insultan al presentador.

Pero parte de las calumnias hacen su efecto y en su primera actuación en Las Vegas fracasa, aunque no por ello disminuye su prestigio a escala nacional.

Una vez que la  película “Love Me Tender” se ha estrenado en todos los estados, Elvis aprovecha un descanso en su trabajo para visitar los estudios de grabación Sun y allí forma una banda improvisada con algunas leyendas del rock, como son Jerry Lee Lewis y Carl Perkins, además de Johnny Cash, en un cuarteto al que denominan Million Dollar Quartet Session, además de una nueva actuación en Memphis

1957

 Gira de trabajo por los Estados Unidos. Explosión de fans.

 Compra un nuevo piso para su familia en Audobon Drive, un barrio residencial de Memphis, aunque no puede evitar tener problemas con sus escrupulosos vecinos, los cuales les llaman “basura blanca” y les acusan de armar continuados jaleos. Elvis se les enfrenta y gracias al buen nivel económico consiguen ganarse poco a poco el respeto de sus vecinos, justo cuando vuelven a cambiarse de barrio y encuentran por fin lo que sería su residencia definitiva: la mítica Graceland, la cual acondicionan a su gusto. Entre las innovaciones más importantes están la de instalar un corral para los animales, un recibidor de fuerte color azul y el pasillo con una pintura fluorescente que se ve incluso en la penumbra. Todo ello sin olvidar contratar a numerosos guardaespaldas, criados y mayordomos, en un intento de recuperar en pocos meses la penuria económica de años atrás.

Ello no gusta a las personas que le conocieron en otras épocas y celosos y claramente envidiosos del poderío económico que ha adquirido, se dedican a desprestigiarle por el pueblo y a buscar firmas para expulsarle de allí. Pero su fama ha traspasado ya las fronteras de los Estados Unidos, es reconocido como el Rey indiscutible del Rock and Roll y la multitud de fans que llegan hasta su casa para verle y pedirle un autógrafo acallan las pocas voces discrepantes.

 El presentador de televisión Ed Sullivan reconsidera de nuevo su postura y su opinión sobre Elvis y le emplaza de nuevo para tres intervenciones en el programa de televisión más famoso de toda América.

Por su parte, el productor de cine Hal Wallis no quiere perder el tren del triunfo y prepara concienzudamente la siguiente película de Elvis en la cual él sería ya el productor y contaría además con la presencia de Parker como asesor. La próxima película debería ser algo más serio y por supuesto la estrella principal sería Elvis.

En poco tiempo se elabora un argumento ligeramente biográfico, pensado exclusivamente para él, y en la cual debe existir ya un romance más apasionado y menos tortuoso. “Loving you”, estrenada el 9 de Julio, nos cuenta la historia de un camionero que llega a la gran ciudad en busca de trabajo y allí encuentra a una guapa chica que le incorpora a un conjunto de música country que estaba buscando un cantante. La banda sonora de esta película incorpora un método de grabación hasta entonces inédito, consistente en grabar la música y la voz en pistas diferentes, lo que evita distorsiones en la voz de Elvis y una gran pureza en las canciones.

Después rueda “Jailhouse Rock” y la canción que da nombre el film (El rock de la cárcel) se convierte en menos de un mes en el número uno de todas las listas americanas. La película se estrena el 17 de Octubre.

Las actuaciones en directo comienzan a constituir toda una explosión de público y en Hawaii logra llenar el estadio de béisbol, algo que hasta entonces no había conseguido ningún otro cantante. Al mismo tiempo, su última película “King Creole” constituye un éxito total de público y de crítica, confirmando ya las buenas cualidades de Elvis como actor y existiendo una seguridad absoluta en todos, incluyendo en él mismo, en que su triunfo como actor está próximo a llegar.

Aún así, la comunidad de actores que viven en Hollywood no le consideran digno de ser uno de ellos y nunca le invitan a ninguna de sus fiestas, ni por supuesto acuden a ninguna de las que el cantante organiza. Bien sea por su origen humilde, por su diferente modo de vestir o por haber alcanzado la popularidad en un tiempo récord, lo cierto es que se siente una vez más en su vida marginado de un mundo al que adora y respeta. El Coronel Parker no es inocente a ese desprecio y le acusan de formar una mafia para anular a cualquier otro cantante que pueda dar sombra al Rey, lo que no es cierto, ya que en realidad lo que ocurre es que el público ha derivado sus gustos hacia Elvis y ha dejado de comprar discos de otros  cantantes más románticos. El Rock and Roll se ha impuesto rotundamente en el mundo y apenas si hay cabida para las voces melódicas de Bing Crosby o Frank Sinatra.

 Sus grabaciones musicales siguen realizándose a un ritmo trepidante, consciente de que son el auténtico soporte de su fama, y graba un nuevo álbum en el cual vuelven a editarse canciones antiguas y otras como “Teddy Bear”, conocida también como “Let Me Be your”, que es promocionada como una demostración de que Elvis respeta a los animales salvajes, especialmente a los osos. Ello ocasiona una respuesta inédita en sus fans, los cuales le envían miles de osos de peluche que por fuerza debe regalar a una organización de caridad. Esa canción, cuya letra incluimos, supera sin problemas el millón de discos vendidos.

 Pero el éxito en Europa no acompaña al de América, especialmente porque no existe una red de distribución tan importante como allí y las pocas noticias que llegan del fenómeno Elvis no son agradables. Su actuación en las pantallas de televisión es traducida como “el fenómeno americano que corrompe a la juventud y le incita a las drogas y al sexo”.  Tal estupidez, por increíble que hoy les parezca, fueron tenidas en cuenta y la distribuidora inglesa HMV, filial de la americana EMI, no considera rentable distribuir los discos en Europa, a los que considera absurdos y faltos de gusto musical. Hay que considerar además que la música moderna inglesa era solamente una anécdota y que apenas salían más de veinte novedades al mercado y eso contando con las reediciones de la música clásica. La juventud, además, no tenía todavía el hábito consumista de ahora y es posible que ni siquiera dispusiera de una paga lo suficientemente grande como para comprar discos fuera de las fechas más señaladas.

Y cuando por fin la Emi logró planificar la distribución de los discos de Elvis, la BBC se opuso rotundamente a que esas canciones, de ese maléfico individuo, pudieran ser escuchadas a través de sus emisoras, algo que ya habían hecho anteriormente con Bill Haley. Lo que no entendemos es por qué no adoptó la misma postura pocos años después con el nacimiento de Los Beatles.

Pues con su ayuda o sin ella, la canción “Heartbreak Hotel” consiguió ser escuchada y en pocos días estaba ya en el número dos de las ventas, siendo superado este éxito por “Don’t Be Cruel” unas semanas después, manteniéndose varios meses en el primer puesto de las ventas y no bajando de las listas de superventas hasta dos años después. Un éxito hasta ese momento inédito que no volvería a ser repetido hasta varios años después gracias a Los Beatles.

 Pero no todas las canciones triunfaron igualmente, ya que el tema “Too Much” que se empezó a oír en Enero en Estados Unidos con un éxito total, consiguiendo un nuevo disco de oro, cuando llegó en el verano a Inglaterra no consiguió subir del puesto trece, en parte porque no era tan buena como las anteriores, en parte porque los ingleses estaban un poco preocupados ante la invasión musical norteamericana.

Esa canción fue el motivo para que se suspendieran los preparativos para la primera gira europea de Elvis, ya que nadie estaba seguro de lograr amortizar los cuantiosos gastos que suponía tal desplazamiento. Además, la película “Love Me Tender” tampoco gustó, fue mal recibida por la crítica, lo que supuso un parón muy importante para la promoción de Elvis en Europa, hasta el punto en que la BBC ya tuvo su excusa para no televisar las actuaciones que se habían realizado en América.

Lo que no pudieron impedir tan sabios visionarios de la canción es que las noticias sobre el éxito de Elvis llegaran a la prensa y de allí a los aficionados, por lo que cuando se estrenó “Loving You” el éxito desbordó cualquier previsión optimista. A partir de entonces la histeria con Elvis se convirtió en algo cotidiano y la mayoría de sus canciones ocuparon ya el número uno en todas las listas del país.

La oposición

Paralelamente a esta gran popularidad, un sector de la prensa norteamericana la emprende contra Elvis y denominan a su estilo “sexual”, en particular por su modo de moverse en escena. Se le acusa de obsceno, de hacer striptease simulado y de no tener talento, llegando a afirmar que sus canciones manchan el honor de Norteamérica.

Un renombrado psicoanalista, el doctor Leonard Wilstein, publica un artículo en el cual le acusa de provocar una histeria colectiva, de incitar a la violencia y de promocionar los más bajos instintos primitivos. Continúa afirmando que con la letra de sus canciones provoca la excitación sexual de las personas y la auto sugestión, mientras que con el micrófono simula el acto sexual patológico. Como consecuencia de ello, muchas emisoras de radio boicotean sus canciones y en Nashville un disc-jockey rompe todos sus discos, mientras que un presentador anuncia su intención de crear un organismo destinado a eliminar todas las fotografías y pósters  del cantante.

En Greenwich-Village, el Reverendo Charles Howard Graff realiza una intensa campaña contra Elvis y todos los días en su misa habla sobre la conveniencia de escuchar canciones italianas, religiosas y de la necesidad de que los jóvenes se corten el pelo, sin olvidar mostrar fotos de Elvis como el máximo culpable del deterioro moral de la juventud.

Pero ahora Elvis no solamente es una persona madura emocionalmente, sino que es el cantante más popular del momento y una de las personas más ricas del país. Demasiadas cosas para que le afecten una pandilla de resentidos envidiosos, según palabras expresadas en un momento de ira. Como respuesta, sus fiestas, jolgorios y desmadres aumentan a un ritmo tan vertiginoso como sus dólares y cada actuación es todo un espectáculo que no tiene similitud con nada de lo visto hasta entonces. Hay quien dice que esos ataques a su persona en lugar de hacerle reflexionar le encolerizaron aún más y se volvió irritable, agresivo y despreciativo con todo aquél que no fuera un triunfador.

Ese mismo año es nombrado “Stars of 1957”, junto a actores tan populares como Kim Novak y Rock Hudson.

 Sus canciones están ahora más elaboradas y para ello cuenta con una larga serie de buenos profesionales que le ayudan en todo, tanto en letra como en música. Los mejores compositores son contratados por la RCA, mientras que se realizan unas importantes transformaciones en el sonido de acompañamiento para quitarle la estridencia de los primeros discos. Aunque la batería toma ya más preponderancia (en algunas canciones ni siquiera existía), nunca destaca más que las guitarras eléctricas y aparece por primera vez un bajo eléctrico en sustitución del clásico de madera, el cual era casi imposible de escuchar con los tocadiscos de entonces. El grupo Los Jordanaires se hacen acompañantes habituales en sus canciones, poniendo un fondo coral que suaviza la brusquedad de algunas canciones. Todo se hace más suave pero no por ello peor, ya que la voz empieza a sustituir a los instrumentos. Los críticos ya no vuelven a hablar nunca más de sonidos estridentes y aún así la juventud siguió con pasión la nueva música.

 La RCA elabora una nueva estrategia en la producción y promoción de los discos y frena conscientemente la salida al mercado de nuevos títulos, limitándose a cuatro discos sencillos y seis LPs, cantidad que aún  hoy se nos antoja exagerada. Ello produce el efecto deseado, que no es otro que lograr un aumento de las ventas en cada disco y fomentar aún más la fiebre por Elvis, ya que cada canción es esperada con más interés. Con todo ello, ese año Elvis gana nada menos que veinte millones de dólares, una más que respetable cifra para que se tomase las cosas con más calma.

Gracias a estos ingresos compra una enorme casa a las afueras de Memphis, rodeada por ciento sesenta acres de terreno fértil, en el cual se instala con su familia. La casa reproduce una mansión sureña, de buen diseño, en el cual destaca un magnífico porche que parece sacado de la película “Lo que el viento se llevó”. Unas columnas griegas protegidas por dos leones de piedra sentados al pie de la escalera y un color blanco inmaculado, son algunos de los detalles de este monumento de principio de siglo

1958

 24 de Marzo: servicio militar en Alemania. Elvis se incorpora en Friedberg con el número de soldado 53310761. Durante su permiso frecuenta a una niña de 14 años llamada Priscilla Beaulieu, hija de un mayor de la armada.

14 de Agosto: muere la madre de Elvis de un ataque al corazón a la edad de 46 años.

 El comunicado de que debería incorporarse al ejército lo recibió el 8 de Diciembre de 1957, mientras que la entrada al cuartel de reclutas fue el 11 de Enero de 1958 y su primer uniforme militar se lo puso el 20 de Enero, aunque años antes, durante su estancia en la escuela Hume, ya se había probado un uniforme con los galones de cabo.

Este hecho conmocionó a todos sus admiradores los cuales escribieron miles de cartas pidiendo que no se llevaran a su ídolo y hasta hubo manifestaciones delante de los cuarteles militares. También se pusieron en marcha por parte de la RCA toda clase de influencias y resortes para impedir que desapareciera del mundo artístico en su mejor momento. Estaban convencidos de que esa ausencia provocaría su irremediable declive y olvido. Pero Elvis no estaba de acuerdo en ser considerado un débil y un cobarde, por lo que acudió voluntariamente como un recluta más a tallarse y pesarse. Las cámaras de cine y televisión del mundo entero asistieron a esos momentos y lo que podía haber sido algo negativo en su carrera se convirtió en un acto de patriotismo que le elevó aún más a la categoría de ídolo indiscutible. Para el ejército supuso además una propaganda añadida sumamente importante, en la cual se demostraba que todos los norteamericanos debían cumplir con sus obligaciones militares, que no había privilegios ni siquiera para el Rey Elvis, y que la vida en los cuarteles no era tan mala como se creía. Todo ello era necesario en un momento en el cual los norteamericanos ya habían instalado sus primeras bases militares en Vietnam.

 Hay que recordar que la postura del célebre cantante a favor del ejército norteamericano había sido ya con anterioridad ejercida por otros hombres célebres, como es el caso del director de orquesta Glenn Miller (el cual murió en un simple vuelo de rutina) y del desaparecido James Stewart. Por si fuera poco Elvis dijo delante de las cámaras que “Es una deuda que tengo y quiero pagarla”, exhortando a todos los jóvenes a que cumplieran de buen grado con sus obligaciones militares.

Durante unos días, las cámaras invadieron el cuartel de reclutas y se pudo ver a Elvis llegando al cuartel, cogiendo su ropa de recluta, poniéndose en fila para recibir el rancho y, lo peor para sus admiradores, pasando por el peluquero para que le rasurase la cabeza al más puro estilo militar. Y todo eso con una sonrisa eterna en los labios. Eso ocurría en el campamento de reclutas de Fort Hood (Texas), en donde alquilaría una lujosa mansión para tener a sus padres cerca, ya que posteriormente se incorporaría al cuartel instalado en Alemania, en donde pasaría el resto de sus dos años de servicio militar. Allí alcanza la graduación de sargento, alquila una gran mansión en Goethestrasse y no se olvida de organizar numerosas fiestas en sus días de permiso, incluidas algunas visitas a los burdeles alemanes, ya que ha oído decir que las prostitutas germanas son muy hábiles con su trabajo. Por desgracia no puede evitar que un fotógrafo capte diversas instantáneas de esos contactos y sus fotos dan la vuelta al mundo, en un intento de demostrar que sigue siendo un pervertido.

 Pero paralelamente a estas manifestaciones patrióticas, el mundo del cine y de la canción, así como sus millones de fans diseminadas por el mundo entero, se quedaron preocupados por la posibilidad de que un acto bélico pudiera acabar con la vida del ídolo recién llegado. Había demasiadas personas interesadas en su salud y demasiado millones de dólares en juego como para que la posibilidad de un accidente quebrara todo en un segundo.

Pero todo estaba perfectamente estudiado y las posibilidades de que Elvis saliera herido eran mínimas, como no fuera por un accidente con otro recluta. Su manager el señor Parker, “el coronel”, no dejó nada al azar durante su estancia en el ejército ni tampoco hizo nada para que saliera antes de tiempo de su servicio militar. Para su prestigio debía estar todos los meses que le correspondían, como un soldado americano más, sin privilegios ni permisos especiales. Con ello quería demostrar que Elvis no era solamente un ídolo para las quinceañeras, ni un rebelde inconformista que revolucionaba a los jóvenes, sino que podía gozar del aplauso incluso de las personas mayores. Y lo consiguió.

Le embarcó con destino a Alemania  y allí siguió reforzando su imagen de hombre duro. 

 Gladys

 Por si fuera poco, un hecho totalmente imprevisto pone a prueba aún más el carácter de Elvis, al llegarle la noticia de que su madre está muy grave cuando llevaba todavía unos pocos meses en el ejército. Cuando es informado de ello su madre está ya agonizando y a pesar de la insistencia de Elvis por conseguir un permiso especial para ir a visitarla no se lo conceden. Alegan que precisamente por tratarse de él no pueden hacerlo, ya que los demás soldados, y la nación entera, considerarían que se le otorgan privilegios.

 Pero llega un día en que las noticias sobre la salud de su madre ya hablan de una muerte inminente y Elvis amenaza con desertar del ejército si antes de las dos de la tarde no le dan un pase. Por fin le  conceden un permiso especial para trasladarse a Estados Unidos, al Hospital General de Memphis, en donde aún tiene tiempo de darle el último abrazo a su madre un 14 de Agosto de 1958, desmoronándose delante de todo el mundo en una muestra de dolor y desesperación. La muerte prematura de su madre y el conocimiento de lo que habían sido sus últimos meses le desespera, y entre lágrimas y gritos pierde la serenidad. Abrazado fuertemente al cadáver de su madre la acompaña así hasta el cementerio e incluso se tira al ataúd cuando están ya a punto de cerrar la losa. Posteriormente, no saldría de su casa de Graceland en una semana, pero debe recuperarse para acudir todavía a cumplir con el resto de sus obligaciones militares.

Según cuentan, el prematuro fallecimiento de Gladys, la madre de Elvis, estuvo producido por una obesidad imposible de corregir que la impulsó a tomar toda clase de medicamentos, anfetaminas entre ellos, los cuales le condujeron  a una fuerte depresión y como consecuencia al consumo desmesurado de alcohol. Una combinación de elementos imposibles de soportar para una mujer que ya no deseaba vivir. Posteriormente su hijo Elvis heredaría la misma enfermedad, denominada hidropesía, la cuál le haría engordar de la misma manera y le obligaría a consumir los mismos medicamentos que tomó su madre y que la llevaron a la muerte.

Sus amistades más cercanas afirman que el deterioro de Gladys no fue provocado por su obesidad, ya que a fin de cuentas nunca había sido guapa, sino por la ausencia de su amado hijo Elvis a quien adoraba. Aunque en un principio Gladys encuentra siempre un lugar al lado de Elvis y le acompaña a todos los conciertos y grabaciones, con el paso del tiempo los propios guardaespaldas la impiden acercarse a su hijo y en más de una ocasión se la vio sola, paseando por alguna ciudad, mientras que su hijo estaba cantando en algún estadio cercano. Pudiera ser que Elvis nunca supiera lo que le estaban haciendo a su madre y que incluso le mintieran a él, pero lo cierto es que su soledad la empieza a mitigar con alcohol, lo que le provoca una insuficiencia biliar que la hincha el vientre enormemente. Entre esta enfermedad y el consumo de medicamentos, la sentencia de muerte ya estaba firmada.

Su marido, viudo con apenas cuarenta y dos años, se casó de nuevo a los pocos años con una divorciada que aportó tres hijos extras al matrimonio, sin que se sepa que tuvieran hijos en común. De esa nueva mujer se divorció en 1977 y desde entonces se dedicó por entero a llevar las financias de su hijo Elvis y acompañarle en numerosas ocasiones a sus conciertos.

Instaló su oficina en Graceland y fue el contable de su hijo hasta su muerte, continuando dos años más como albacea testamentario hasta que falleció en 1979.

Elvis nunca tiraría los muchos recuerdos de su madre, como fueron el Cadillac rosa que la regaló, ni el árbol de Navidad en el que pasaron juntos el último año y ni siquiera se deshizo del gallinero que su madre cuidaba diariamente. Tan fuerte fue su empeño en no borrar nada del recuerdo de su madre, que aún hoy, en su mansión de Graceland, se pueden ver un montón de regalos de aquella época que pertenecían a la señora Gladys.

 Priscilla

 Cuando Elvis conoció a Priscilla Beaulie esta era todavía una niña mimada y protegida por sus padres que además tenía ya mucho éxito con los chicos por su gran belleza. Los primeros contactos con Elvis no son buenos, ella no era una fan del cantante y se debate entre las opiniones de quienes dicen la enorme suerte que ha tenido por salir con él y de quienes la avisan de los numerosos peligros en los que va a estar metida. Posteriormente su padre sería trasladado a Alemania occidental y allí vuelve a tener contacto con Elvis mientras hace su servicio militar.

Dicen que fue precisamente Priscilla quien introdujo a Elvis en el mundo de las drogas y las anfetaminas, ya que preocupada por el excesivo trabajo que Elvis tenía y sus continuadas juergas nocturnas que le daban un aspecto demacrado, le dio ciertas pastillas blancas (seguramente anfetaminas),  para quitarle el cansancio inmediatamente, aunque por aquel entonces nadie sabía los fuertes y peligrosos efectos secundarios que tenían.

En esa época se vieron en numerosas ocasiones, aprovechando pequeñas fiestas que Priscilla organizaba y pronto su orgullo empieza a influir en ella al darse cuenta que con solo 15 años se ha enamorado de ella un chico mayor y además el cantante más famoso del mundo. Demasiadas emociones para que se pudiera resistir al encanto de un chico tan guapo y con tanto dinero. Lo de menos era si el carácter de ambos encajaba.

Ese año Elvis es nombrado “Mejor cantante de 1958” y la canción “King Creole” es elegida mejor canción del año, nada extraño ya que nos encontramos con una música extraordinaria y con una personalidad absoluta en el mundo del rock. Hoy día no ha perdido vigencia y se sigue escuchando con el mismo asombro.

1959

 Durante su servicio militar su compañía de discos no pierde el tiempo y busca por todos los medios seguir manteniendo la imagen viva de Elvis, aprovechando el gran volumen de canciones inéditas de que dispone, además de la posibilidad de recuperar material antiguo que todavía puede ser útil editado en forma de LPs.

En 1958 salen al mercado tres discos sencillos, entre ellos el de “Christmas With Elvis”, mientras que en 1959 son dos sencillos que aunque no constituyen ninguna novedad, suponen un reencuentro con la música de sus primeros días. Uno de ellos lleva el increíble título de “50 millones de fans de Elvis no pueden estar engañados”, suponiendo una contestación contundente a aquellos que no le consideran con suficiente mérito como para tener tanta popularidad.

Aprovechando un permiso graba “Crying in the Chapel”, aunque en ese momento nadie da un duro por esta canción, la cual sería editada seis años después, con el rotundo éxito que ya sabemos. Una vez más se demuestra que los gustos del público son impredecibles. También aprovecha para realizar unas cuantas entrevistas en Alemania, las cuales son publicadas en Norteamérica, aunque en ellas evita ser polémico y no se permite la entrada a ningún periodista que no sea afín al ídolo. Todo debe indicar que el rey está feliz, en calma, y que su vida militar no le afecta emocionalmente, mientras espera el feliz regreso a su tierra.

En esos días y con ocasión de las entrevistas, salta una noticia a la prensa amarilla en la cual se denuncia a algunas casas discográficas, entre ellas a la RCA, de manipular las cifras de ventas de los discos y falsear los datos cuando estos son negativos. Se mencionan nombres concretos de periodistas sobornados y de críticos musicales que se han enriquecido espontáneamente sin una causa definida. Pero de estas habladurías queda libre de culpa precisamente Elvis, el cual sigue en el número uno junto a cantantes tan dispares como Judy Garland o Mario Lanza, mientras que aparece como próximo líder Little Richard, un cantante fichado por una productora independiente que afirma que ha desbancado en ventas al mismísimo Elvis. El tiempo y las sumas demuestran que, efectivamente, las cifras estaban manipuladas y que el cantante negro no había vendido tantos discos como afirmaban. Elvis seguía ocupando el primer puesto como rockero.

 1960

 5 de Marzo: Elvis termina con sus obligaciones militares. En su regreso a América  graba el álbum “Elvis Is Back” y rueda “G.I. Blue”.

 Una vez que regresa a América, le espera en el aeropuerto un recibimiento multitudinario que nunca olvidaría, demostrándole, por si aún tenía dudas, que sus fans no solamente no le habían olvidado si no que le querían aún más. Para mitigar su presencia habían tenido a su disposición sus películas y sus múltiples canciones. Por si fuera poco, a las pocas semanas sale un sencillo con la canción “Stuck Up” con el cual consigue otro disco de oro.

Pero Elvis había cambiado y no gustaba ya de las giras agotadoras de estado en estado, ni de las fiestas con cientos de invitados deseando estrecharle la mano. Se recluyó en su gran mansión y se dedicó a aparecer en determinados shows de televisión, uno de ellos de la mano de Frank Sinatra con el título de “Wellcome Elvis”, y a proseguir su imparable carrera cinematográfica.

 En este show, producido por la compañía ABC y patrocinado por los famosos relojes Timex (¿se acuerdan de esos relojes que nunca se rompían?),  Sinatra aprovecha para reconsiderar su opinión sobre el rock and roll y sobre el mismo Elvis y durante diez minutos se dedica a rendirle su admiración y darle la bienvenida por su retorno del ejército. El espectáculo, grabado en Miami,  constituye un gran éxito y en él podemos ver a los dos máximos exponentes de la canción norteamericana en un mano a mano, intercambiando movimientos de baile y cantando Elvis “Witchcraft”, mientras que Sinatra lo hacía con “Love Me Tender”. La histeria en el estudio fue apoteósica, lo mismo que la audiencia nacional, ya que era la primera y única vez que se conseguía reunir a cantantes de tal categoría. Solamente surgió un problema y fue con el manager de Elvis, el señor Parker,  que reclamaba para sí la cantidad de 100.000$ (además de los 125.000$ que cobró Elvis), cantidad que por supuesto nadie le abonó nunca.

Posteriormente intervendría también junto a otros ídolos de la canción como Dean Martin, Sammy Davis jr., Andy Williams y Perry Como. 

 Su nuevo film, por supuesto,  debería tratar de sus meses en el ejército y el argumento de “G.I. Blues” nos habla de un artillero destinado en Alemania que acepta una apuesta para ligarse a una de las bailarinas del cabaret donde acuden los soldados. Pero para decepción de sus admiradores, la imagen del rockero indómito ha desaparecido y en su lugar aparece un responsable caballero que canta baladas y música suave. No obstante, el entusiasmo del público no decae, tantas eran las ganas de volver a verle, que la película es todo un éxito y es considerado como uno de los diez actores más taquilleros del momento, categoría que no abandonaría en bastantes años.

Ese año saca al mercado “Elvis Is Back” un long play de gran calidad grabado en los estudios de la RCA de Nashville, en el cual incluye una canción italiana clásica titulada “O Sole mío” a la que rebautiza como “It’s Now or Never”, la cual constituye un acontecimiento total en el mundo de la canción (se vendieron nueve millones de copias), logrando llegar por fin a los primeros puestos en las listas europeas. Su estupenda voz de tenor, adornada con los matices aterciopelados que le eran propios, hacen de esta canción un clásico de la música imborrable. Para afianzar aún más su imagen más tranquila saca simultáneamente otra balada aún más extraordinaria, si cabe, que la anterior siendo considerada con el paso de los años como un auténtico clásico; nos estamos refiriendo a “Are you lonesome tonight”, cuya letra reproducimos a continuación:

 En su nuevo disco “Elvis Christmas Album”, canta incluso el tradicional tema navideño “Navidades Blancas”, popularizado años atrás por Bing Crosby, la RCA quiere derivar claramente las facultades de Elvis hacia la música melódica, más tranquila, alejándole del rock and roll o de cualquier parecido con Jerry Lee Lewis. Y a pesar de las opiniones en contra de un sector de sus admiradores, la popularidad del cantante aumenta y con ello las ventas de sus discos, además de promocionar un fenómeno que posteriormente copiaron todas las casas discográficas, como es el del merchandising. Sus admiradores ya no solamente se podían llevar a sus casas un disco con canciones, sino que disponían de gorras, camisetas, pósters, llaveros y figuras – entre otros muchos artículos – con la imagen de su ídolo. A este carro se sumaron otras  industrias  que pusieron la imagen de Elvis en las chocolatinas, caramelos, cereales y cuadernos escolares. Hubo un momento en el cual los beneficios de este nuevo e inexplorado sector de consumo supuso más dinero que el recaudado a través de sus actuaciones en directo, con un riesgo personal mucho menor, por supuesto.

 ELVIS PRESLEY Y EL KARATE

 El primer contacto serio de Elvis con el Karate, aunque habría que decir más concretamente con el Kenpo Karate, fue en 1960 durante una exhibición que el maestro Ed Parker ofreció en Long Beach (California), un lugar en donde también saltó a la fama el legendario Bruce Lee. 

Anteriormente ambos habían entablado su primera entrevista en el hotel Wilshire de Beverly Hills, en donde Parker le habló de las virtudes de su estilo, el cual estaba pensado mayormente para el practicante

norteamericano, una vez eliminadas las técnicas anteriores que pertenecían al karate japonés. Elvis contó en esa ocasión sus pequeños conocimientos de las artes marciales adquiridos mientras estaba haciendo el servicio militar, mediante un profesor japonés llamado Hank Slemanski, el cual le había enseñado un estilo muy rígido que no acababa de gustarle. Por eso, cuando vio en acción al maestro Parker, con un estilo flexible que se adaptaba a la persona y no al revés, le pidió que le enseñase y si era posible que le acompañase durante sus giras.

Parker se dio cuenta en seguida que no tenía ante él a una persona cualquiera y se quedó impresionado por su inteligencia y su habilidad atlética natural, sin ningún parecido a como le habían descrito ciertas revistas sensacionalistas.

 Elvis era un karateca muy bueno - explicaba Parker - y hay que recordar que cuando llegó a mí era ya una estrella del rock y la planificación de su vida le impedía dedicar mucho tiempo a su entrenamiento en el Kenpo. En un principio pensé que nunca podría ser un buen artista marcial, ya que su trabajo le condicionaba demasiado, pero con el tiempo cambié de opinión".

 Curiosamente, y a pesar del poco tiempo que podía pasar entrenando en un gimnasio, Elvis tuvo que soportar más de una provocación de otros profesores, especialmente de uno llamado Mike Stone, un fornido bravucón que hacía las veces de guardaespaldas de Elvis,  éste no tenía ningún reparo en afirmar a la prensa que él podía pegar fácilmente una paliza a Elvis. Alguien le respondió que en donde tenía que competir era en el éxito en el mundo y que si quería medirse con Elvis debería hacerlo cantando Rock and Roll. La explicación a esta hostilidad era bien sencilla, ya que Mike Stone estaba saliendo con la ex-mujer de Presley, Priscilla, y no podía soportar que ambos tuvieran todavía algún tipo de relación afectiva. Además, Stone había realizado unas manifestaciones a la prensa diciendo que Elvis no debería visitar a su propia hija y que Priscilla debía impedirlo.

 Que las artes marciales prendieron grandemente en Elvis queda demostrado por su graduación final de 8º Dan otorgada por Kang Rhee, la más alta distinción que se puede hacer a un practicante, aunque sus detractores siempre dijeron que en realidad  le habían regalado esa graduación sin méritos suficientes, buscando con ello popularizar un estilo de lucha que todavía era muy poco popular en el mundo.

 "Eso no es cierto y la gente debería saber que practicó artes marciales justo hasta el momento de su muerte, teniendo como otros maestros a Bill Wallace, el más grande campeón de lucha de todos los tiempos, y a Kang Rhee, un coreano que le enseñó a manejar bien las piernas. Todavía se conservan las facturas que Elvis pagaba a Wallace en su gimnasio de Memphis".

 "Yo creo que ese 8º Dan que le dieron fue honorífico ya que no creo que entrenase tanto tiempo con ese coreano como para alcanzar tal mérito. Yo le otorgué solamente el Cinturón Negro 1º Dan en el año 1971 y no era nada honorario, se lo había ganado con su esfuerzo. He recorrido todos los Estados Unidos y he visto muchos cinturones negros y puedo asegurar que Elvis era muy bueno. La gente no sabe más que hablar de grados y eso es lo menos importante en un practicante. No se pueden establecer comparaciones entre una persona y otra y lo importante es el progreso de cada uno".

 "Yo creo que para Elvis las artes marciales eran su segunda pasión, después de la música, y en más de una ocasión me comentó que si no estuviera metido tan de lleno en el mundo de la canción le gustaría haberse dedicado a aprender Karate todos los días. Estaba fascinado por los movimientos del Kenpo, por su filosofía y yo le regalé un manual de mi estilo que él llegó a aprender al pie de la letra. No sé de donde sacaba el tiempo necesario pero lo aprendió en pocos días, creo incluso que lo llegó a dominar mejor que yo y en más de una ocasión me puso en ridículo por su alto nivel de conocimientos, superiores incluso a los míos que era el fundador del estilo".

Elvis solía ir acompañado siempre por algún guardaespaldas y cuando prescindió definitivamente de Mike Stone pidió a Ed Parker que le sustituyera, aunque este rechazó su oferta porque no encajaba en su carácter el pasarse la vida espantando a los fans histéricos. Por eso Elvis contrató a Red West, Sonny West y Dave Hebler para que le protegieran, todos ellos robustos campeones regionales en su estilo. Sin embargo, y al igual que ocurrió con Stone, esos guardaespaldas no desaprovechaban ninguna oportunidad para desprestigiarle y decían que era un niño mimado y que no tenía valor.

"Esos comentarios son totalmente falsos y puedo asegurar que cuando entrenaba conmigo no le asustaban los golpes y nunca le oí quejarse de ninguna pelea. Se comportaba con mucha virilidad y si era golpeado atacaba con más dureza; nunca se echaba para atrás en la pelea. Verdaderamente era un tipo duro y muy valiente".

 Como era lógico, al mismo tiempo que Elvis gozaba de un público fanático, también se ganaba la enemistad de muchas personas, especialmente de algunos novios resentidos porque su novia no les hacían caso cuando Elvis cantaba. En una ocasión, durante un concierto, un par de individuos se subieron al escenario aprovechando que no había en aquél momento ningún guardaespaldas vigilando y trataron de darle la mano en señal de admiración. Pero algo cruzó instintivamente por la mente de Elvis, el cual presintió el peligro y antes de que llegaran a alcanzarle con sus puños una patada frontal a uno de ellos le desplazó varios metros, mientras que un golpe de revés con el puño ponía fuera de combate al otro. Esa pelea fue presenciada por cientos de admiradores que le otorgaron una salva de aplausos enorme, la cual obviamente le llenó de orgullo.

"Aquella pelea ciertamente me preocupó - sigue contando Parker - y por eso desde ese día viajé mucho con Elvis en sus giras, aunque nunca acepté estar en su nómina de empleados. Fui con él cada vez que me lo pedía, como un amigo, nunca como empleado y lo hice en aquellas ciudades en las cuales existía un peligro potencial, algo que Elvis era capaz de detectar solamente respirando el aire. Yo tenía mis propios negocios que atender y Elvis lo sabía, pero también me consideraba su amigo y debía ayudarle, aunque siempre pensé que para eso tenía a sus propios guardaespaldas en nómina".

Pero algo debió fallar, ya que un buen día los tres guardaespaldas fueron despedidos, cansado de que le llevasen a los tribunales por su causa. Ponían tanto celo en su trabajo que golpeaban con dureza a cuantos chicos se acercaban a Elvis, causando no pocas lesiones a personas que eran ciertamente inofensivas. Su condición de Cinturones negros les había convertido en bravucones y estaban constantemente metidos en problemas y en juicios,  que debían ser resueltos siempre a base del dinero de Elvis.

“Elvis sabía que a mí me gustaban esos guardaespaldas y no quería decirme que les iba a despedir. Creo que eso era una prueba del buen carácter que tenía, aunque hay gente que se empeña en ponerle como una persona insoportable. Es más, no era nada rencoroso y perdonaba fácilmente a sus enemigos, incluido a Stone”.

Circula una noticia sobre el amante de su ex-mujer en la cual se dice que Elvis pidió ayuda a la mafia para librarse de él y que el sindicato del crimen, admirador como era del cantante, se ofreció incondicionalmente para hacer esta sucia tarea. Pero lo cierto es que él se negó y en lugar de ello se puso en contacto con Stone para tratar de volver a ser amigos, a lo que este se negó por causas no aclaradas. Pero no parece ser que la mafia aceptase de buen grado que nadie molestase a su ídolo y muchas de las personas que estuvieron relacionadas con Elvis, especialmente aquellas que le habían hecho daño o al menos hablado mal de él, acabaron muertas a balazos por causas extrañas. El médico que cuidó a Elvis durante sus últimos meses de vida fue recriminado duramente por teléfono por voces anónimas, y le culpaban de no haber sido capaz de prevenir esa muerte tan prematura. Le insultaban, le llamaban inepto, le pedían que devolviese las cuantiosas sumas de dinero que el cantante le pagaba para que le cuidase y en una ocasión recibió unos disparos en plena calle.

“Yo creo que la gente estaba furiosa por la muerte de Elvis y que trataba de encontrar un responsable. Indudablemente el médico debía haber sido capaz de saber cómo estaba la salud del cantante en todo momento y si existía algún peligro serio. No tenía una edad como para morir tan joven, ni padecía enfermedad que justificase ese desenlace. Sus admiradores eran muy leales y le querían con locura hasta el punto de matar por defenderle o vengarle”.

“Creía en los principios de igualdad, en el honor, la humildad y la hermandad”.

1961

Hawaii: anuncia que es su último concierto en directo. Dice adiós a su público, tardando nada menos que ocho años en reaparecer.

“Soy consciente de que he realizado muy malas películas y por ello no estoy contento con la mayoría de ellas – dijo – especialmente por mi faceta de cantante en ellas. Durante mucho tiempo me he sentido molesto cuando veía estas películas pero era muy difícil encontrar tantas canciones buenas que pudieran dar categoría a las películas. Por eso muchas de mis canciones no son buenas, aunque quisiera recordar a quienes me critican que la culpa nunca ha sido mía; los productores han tenido siempre el control legal sobre estos filmes”.

Su último show en directo lo hace por una causa noble: en memoria de las víctimas de la agresión japonesa a la base de Pearl Harbour, trasladándose por ello a Hawaii y dando una actuación memorable ante diez mil espectadores.

En esa época aprovecha para remodelar su vida y entre las cosas que cambia es su viejo Cadillac rosa, aunque fiel a la marca adquiere otro más moderno al que transforma a base de oro y diamantes en una joyería rodante. Los tapacubos, chapados en buen oro, llaman la atención desde varios kilómetros y en su interior se hace instalar toda clase de comodidades, entre las que incluye un teléfono, una emisora de radio, un minibar, tocadiscos estéreo y por supuesto una tapicería que invitara al amor y el relax, por sí acaso.

Contrata a numerosos guardaespaldas, contables y esteticistas, organizando numerosas fiestas. En esos momentos es cuando se le acusa de realizar orgías sexuales.

Su padre se vuelve a casar, esta vez con una viuda que le aporta tres hijos de su anterior matrimonio, algo que Elvis no tolera de buen grado pero que no le queda más remedio que aceptar, salvo que prefiriese perder a su padre. Todos se instalan en su enorme mansión de Graceland, pero la tranquilidad dura poco ya que su madrastra no está de acuerdo con la cantidad de gente que desfila día y noche por la casa. Sospecha además de que muchos de sus amigos meten droga en la casa, que Elvis mantiene delirios sexuales con sus amigas y convencida de que ese no es el mejor lugar para que sus tres hijos se desarrollen adecuadamente se marcha de allí, llevándose al señor Vernon con ella.

Durante unos años los nuevos discos que salen al mercado son solamente recopilaciones de las canciones que canta en sus películas, mientras que proporciona de manera especial “Surrender”, que no es nada más que una nueva versión de la canción napolitana “Torna a Sorrento”, pero que al igual que con las anteriores constituye un éxito rotundo de ventas en todo el mundo.

 1962

1966

 Hollywood. Elvis reside en su casa de Bel Air y realiza tres películas para la R.C.A. Reedita todas sus canciones en tres álbums.

 En esos años la fama de Elvis comienza un lento declive, justo con la llegada de la música Pop y la presencia de Los Beatles, Jimmi Hendrix, Pink Floyd y Los Rollins Stones, los cuales desbancan a Elvis de su puesto de “El Rey” de la canción moderna. Para más datos, en 1963 ya no logra ser el número uno en las listas de éxito de su país y su canción “Long legged girl” desciende hasta un bochornoso número 63, aunque hay quien afirma que todo fue una manipulación de las productoras de discos de la competencia,  que obligaron (con dólares) a manipular las cifras de ventas de los discos de Elvis.

Elvis, en un alarde de ingenuidad, decide interpretar la película “Kid Galahad” en la cual ni siquiera canta una pequeña canción. Con este filme pretendía demostrar que es un buen actor, no solamente un cantante que hace cine, pero todo sale mal y la película es un fracaso total que le arrastra.

Su todavía amigo Hal Wallis decide ayudarle seriamente y le propone rodar una película nada menos que con dos monstruos del cine: Burt Lancaster y Katherine Hepburn. Sin dudarlo Elvis acepta la idea y comienzan las primeras pruebas que contra todo pronóstico salen perfectamente. Pero interviene Parker y pide que el nombre de Elvis aparezca en las carteleras de cine bastante más grande que el de los dos actores, a lo que estos y la productora se niegan rotundamente. Pues dado que esta postura también estaba apoyada por Elvis, el resultado final es que la película nunca se llegó a realizar, como ya saben todos sus admiradores.

El año 1963 su cotización como actor taquillero baja hasta el puesto séptimo, bastante pobre para una persona que estaba acostumbrada a ser el líder.

Todo ello le hace mella en su estado emocional y una depresión profunda le impide celebrar su cumpleaños en 1964, no dejando ni siquiera que la prensa llegue a su casa para hacerle fotos. Su cuenta corriente supera ya los 78 millones de dólares, pero eso no es suficiente para darle estabilidad y cada vez le influyen más las habladurías y los comentarios negativos de la gente.

 Los Beatles

En esos años irrumpe con fuerza en el mercado mundial de la canción un grupo procedente de Liverpool llamado Los Beatles, los cuales con una música similar a la de sus primeros años han conseguido situarse en el número uno de las listas de éxitos del mundo entero. Son los años en los cuales Elvis ya no es considerado como un ídolo para los jóvenes, ocupando los Beatles su puesto con su indumentaria, las largas cabelleras y una música tan extraordinariamente bien hecha que no admite críticas. Son más jóvenes que él, están solteros, han nacido en barrios pobres y poseen una filosofía de vida, mezcla de inteligencia y sagacidad, que convierten cada entrevista en un acontecimiento filosófico. Imposible competir con ellos con baladas o música italiana como “Torna a Sorrento”.

Durante el año 1964 se produce un descenso drástico en la venta de discos de Elvis, mientras que irrumpen en todas las listas de éxitos canciones como “She Loves You” y “Please, Please Me”, de los Beatles, que obligan al rey a replegarse en espera de una mejor oportunidad.

Pero Elvis aún no está acabado y ni corto ni perezoso, aprovechando el viaje que los cuatro jóvenes de Liverpool realizan a América para intervenir en el show de Ed Sullivan,  les invita  a su casa de Bel Air, aunque el desmadre que se esperaba por ese cruce musical no llega y las conversaciones son tan poco polémicas que Elvis amenaza con irse a dormir si la fiesta no se anima. Pero afortunadamente la cosa se animó, todos cogieron sus instrumentos e improvisaron una serie de temas populares que podían haber constituido  un hito en la historia de la música si alguien hubiera tenido la oportunidad  de grabarlo. Pero un salón grande de una casa particular no es el mejor estudio de sonido y aunque hay quien opina que la cinta existe, mucho nos tememos que sea solamente una ilusión mantenida por quienes gustábamos de ambos cantantes.

El éxito de Los Beatles fue rotundo, como lo prueban las más de diez mil fans que les esperaban en el aeropuerto americano y la cifra de 73 millones de espectadores que vieron el programa de televisión. Los periodistas, por su parte, los mismos que años atrás habían criticado a Elvis por sus contorsiones de cadera, alaban el dinamismo corporal que Los Beatles realizan en escena, comparando el alcohol puro de ellos con el té suave de Elvis. El descenso de Elvis es imparable y eso a pesar de que John Lennon se confiesa profundo admirador del cantante norteamericano y de que Paul McCartney reconozca que muchas de sus canciones están inspiradas en la música de Elvis.

El éxito de los Beatles, no obstante, era lógico, ya que aportaban algo que Elvis nunca pudo hacer: componer sus propias canciones. Con ello conseguían una música propia, realizada a su medida, que el tiempo demostró como la mejor de todas las que se realizaron en la música rock. No obstante, no debemos olvidar que aunque Elvis no fuera compositor de sus propias canciones, tuvo siempre bajo contrato a los mejores compositores del momento que trabajaban para él, lo que se demuestra por la alta calidad de la mayoría de sus canciones. Criticar a un cantante por no componer sus propias canciones, sería como criticar a un actor de cine por no escribir sus propios diálogos.

Su relación con Priscilla no es muy estable, especialmente por los continuos viajes de él, y pasan largas temporadas sin verse ya que los padres de la chica no están muy de acuerdo conque la “niña” vaya tras de él. Después de mucho insistir sobre sus buenas intenciones, logra que la dejen viajar a Hollywood, donde Priscilla entra en un ambiente nuevo que la embriaga. Las fiestas, la música, las salidas nocturnas y la libertad absoluta para beber y fumar, son cosas demasiado atrayentes para una chica que hasta ahora había vivido bajo la vigilancia familiar.

Antes de que finalice el año 1962 pasa una noche entera con Elvis sin que sus padres lo sepan y en la fiesta consume tanta cantidad de barbitúricos y alcohol que duerme durante 48 horas seguidas. Nadie avisa a un médico y esa orgía de drogas no es conocida por sus padres hasta muchos años después, una vez casada.

Pero esas escapadas están haciendo su efecto y sus padres, ignorantes de la vida que su hija lleva, le dan permiso para que estudie en Memphis, una vieja aspiración de la pareja de enamorados. Allí se matricula lógicamente en un colegio católico, el Inmaculate High Scool, aunque sus salidas con Elvis quedan muy mermadas dada la férrea disciplina a la que es sometida por las monjas del colegio. A estas religiosas el atractivo y la popularidad de Elvis no las hacen mella e incluso sospechan que la relación entre ambos lleva mal camino y que la chica no debe volver a salir por las noches. De la noche a la mañana convierten a la joven díscola en una recatada estudiante con uniforme y todo. Lejos quedan ya los zapatos de tacón alto, las faldas ceñidas, los labios pintados y el beber alcohol, demasiado contraste para quien creía vivir en el cielo desde hacía meses. Con sus dieciocho años vuelve a estar más sujeta que cuando era una niña, vigilancia que se ve aumentada porque las pocas salidas que realiza las hace de la mano de su suegro Vernon y de su propia abuela.

Envuelta en una especie de trampa dorada, con lujos por todos los lados, no la dejan salir sola a la calle, no la entregan dinero para ir de compras e incluso la vigilan durante su estancia en la piscina. Solamente se siente más libre en el colegio, asunto paradógico que no logra satisfacerla apenas unos días y por ello pide permiso para trabajar en una boutique con la excusa de ser útil a sus padres. Ese trabajo la permite por fin alternar con otras chicas, salir a la calle y disponer de su propio dinero, aunque sigue sin tener a su disposición a Elvis. Apenas salen juntos a causa del trabajo del Rey y por supuesto nunca acude a sus fiestas, más que nada porque él no lo quiere. Desea apartarla de su propio ambiente y cuando la ve la colma de regalos.

Por fin llega el día de fin de curso, aprobado más a base de anfetaminas que de estudiar seriamente, y Elvis la regala un coche y la dan una fiesta de felicitación que la conmueve. Ese aprobado es suficiente para que sus recelosos padres no pidan inmediatamente su regreso al hogar, ya que es una prueba de que la chica cumple fielmente lo esperado por todos.

Durante unos meses la vida de la pareja es un idilio continuado, sin preocupaciones y pensando solamente en disfrutar hoy. Priscilla llega a conocer todo un mundo que había permanecido oculto y que solamente era visible en las películas, y aprende a montar a caballo, juega a los bolos, patina en pistas alquiladas exclusivamente para ella, va al cine y puede conducir coches que llaman la atención de todo Memphis. Eso y lo mucho que come, la hace engordar y empieza de nuevo su consumo de anfetaminas para lograr mantenerse dentro de una estética que la haga atractiva a Elvis. No obstante, ella es consciente de que la competencia femenina es muy fuerte y que para las admiradoras el hecho de que Elvis tenga novia no supone un freno, llegando al punto de besarle en más de una ocasión delante de ella. Le llaman por teléfono a todas horas, se presentan en la puerta de su domicilio y hasta le envían por correo bragas con un número de teléfono. Ni qué decir que Elvis no hace ascos a nada de ello, dice que forma parte de su trabajo, y hay quien  le insinúa que si no hace el amor con Priscilla es porque no tiene fuerzas a causa de sus muchos romances. Elvis, por su parte, se queja de que su pene es demasiado pequeño para su gusto, “le llama su pequeño amigo” y existen rumores de que tuvo romances con Natalie Wood, Nancy Sinatra y Ann Margrett.

Paralelamente con ese desenfreno surge en Elvis un hastío que le lleva a aprender teorías sobre la reencarnación y la otra vida, para lo cual asiste a numerosos cursillos impartidos por místicos indios, al mismo tiempo que les invita a su propia casa para que le comuniquen con el mas allá, especialmente con su madre. Al menos durante esa época, su necesidad de diversión se apacigua y todos cuantos le rodean consiguen un poco de paz.

Su popularidad no ha decrecido, aunque las ventas de sus discos parezcan decir lo contrario. Su nivel de ventas es ahora estable, no alcanza los resultados de años anteriores, pero se mantiene todavía en unas cifras que para sí quisieran la mayoría de los cantantes. En esos años ha conseguido afianzar a sus fans, los cuales han crecido con él y tienen todos más de 20 años, lo que aunque pueda parecer negativo no lo es. Los jóvenes  suelen entusiasmarse con su ídolo con la misma facilidad que le olvidan, por lo que es difícil asegurar una continuidad en el trabajo de un artista. Además, el dinero disponible para comprar discos depende de la voluntad y los ingresos de sus padres. Estos dos detalles hacen que el aficionado mayor de 20 años, aquél que tiene entre 20 y 35 años, sea un consumidor ciertamente muy interesante para cualquier compañía discográfica. Dispone de su propio dinero gracias a su trabajo y sus gustos son bastante sólidos, dejándose influenciar menos por las modas.

Pues ese público, que vio nacer y crecer al mito Elvis, seguía comprando sus discos y afianzando los clubs de fans, por lo que hay que pensar que el Rey nunca estuvo hundido, como lo demuestran las ventas continuadas de sus discos después de veinte años de su muerte

1967

 Primero de Mayo: se casa con Priscilla Beaulieu.

 Priscilla era, y aún es, una guapa mujer, hija de un oficial del ejército norteamericano destinado en Alemania, el cual se trasladó a Graceland en 1959, justo cuando Elvis comenzaba a ser popular. La relación entre ambos no fue aceptada en un principio por su familia, ya que consideraban a Elvis como un mujeriego irresponsable y a su hija una inocente muchacha.

Toda la fama de Elvis hace que los padres de la chica le pongan en una tesitura: o se casan o lo dejan. La prensa de esa época toma una doble vertiente sobre Elvis que deja las cosas muy confusas. Hay quien le acusa de ser homosexual, aunque nadie le ha conocido ni un solo novio, mientras que otros dicen que su afición con las mujeres es patológica, además de acusarle de tener una menor en su casa y hacer el amor con ella, algo que de poderse probar le haría entrar en prisión. Por eso se reúnen un buen día el padre Vernon Presley, Tom Parker y los padres de Priscilla y entre todos acuerdan que la pareja tiene que casarse enseguida.

En Mayo de 1967 se celebra la boda más sonada de esa década, en la cual hay de todo menos intimidad. Parker quiere aprovechar ese momento para que la gente no se olvide de Elvis y la fiesta que organiza es impresionante, a la que no faltan los invitados principales: los fotógrafos de todo el mundo. Ese día, el soltero más cotizado había caído por fin en las garras de una modosita chica de buena familia cristiana. Lo curioso de esa boda es que no produjo un impacto negativo entre sus fans y hay quien opinaba entonces que lo que en realidad ocurrió fue que Elvis apenas si tenía ya fans. Lo cierto, ahora que lo miramos todo bajo un prisma más sereno, es que los fans de Elvis había crecido también y que la mayoría también se habían casado, por lo que no les podía sentar mal algo que en realidad querían que ocurriese. El cantante seguía con ellos, vivía como ellos y sus canciones estaban ya más pensadas para ellos que para los jovencitos quinceañeros.

Pero la pasión entre los enamorados es tanta que el embarazo está servido y la futura Liza empieza a formarse esa misma noche de bodas.

Aún así,  esa boda no sirve para levantarle el ánimo, puesto que el descenso de su popularidad es ya evidente, lo cual le vuelve malhumorado y depresivo. Es en  ese momento  cuando establece contacto con el doctor George Nichopoulos, el cual le inicia en el consumo legalizado de toda clase de barbitúricos y anfetaminas, uno tras otro, haciéndole creer que con esos medicamentos recobrará la ilusión de nuevo por su trabajo.

De todas maneras, no todo es negativo en esos años ya que recibe el premio Grammy a la mejor interpretación religiosa por la canción “How Great Thou Art”, mientras que aires de cambio en la RCA hacen que se dediquen seriamente a promocionar de nuevo al que fue su ídolo durante años y el que más dinero les proporcionó. Con ello, los mejores compositores aceptan trabajar de nuevo para Elvis, sabiendo que su manager Parker ya no se llevará su propio dinero.

De esos acuerdos nace la canción que le devolverá la popularidad,  “In the Ghetto”, un tema extraordinario que además habla de lo difícil que es vivir en un barrio de la gran ciudad, por lo que es casi una demanda de mayor justicia social.

En esos años, el movimiento de protesta juvenil es muy intenso y ya se fragua lo que ocurriría unos meses después, en el famoso Mayo del 68, en el  que la juventud tomó la calle para pedir más libertad e interés de los gobiernos por sus problemas. Con este movimiento surge la canción protesta, encabezada por un legendario Bob Dylan, al que se une también Joan Baez. Se desarrolla un género musical denominado Folk, que aunque no es nuevo apenas si se escuchaba durante esos años, lo que obliga a Elvis a incorporarse a este movimiento y tiene la feliz idea de cantar un tema del propio Dylan “Tomorrow Is A Long Time”, pero que no gusta a su público norteamericano, bastante menos sensibilizado por los movimientos juveniles de Europa. Ese fracaso desmoraliza a la RCA, la cual descuida enormemente los nuevos lanzamientos y ni siquiera cuida las portadas de sus discos, pareciendo más un panfleto que un producto que debe venderse también por su imagen exterior.

 1968

 Primero de Febrero: nacimiento de su hija Liza Marie.

Junio: show televisivo titulado “Elvis Special”.

 Cuando Lisa Marie Presley, la heredera del Rey, nació, sus padres aún se querían y permanecieron juntos hasta que cumplió los cinco años, momento en el cual se quedó bajo la custodia de su madre. Elvis no desaprovechó nunca ninguna oportunidad para estar a su lado y eran muy populares los costosos regalos que la traía. Según las leyes norteamericanas, su hija recogerá la mayor parte del legado financiero de Elvis en el año 1998.

Casada en dos ocasiones, la primera con un músico llamado Danny, con quien tuvo una hija, y la segunda con el popular Michael Jackson, Lisa se convertirá en pocos años en una de las mujeres más ricas del mundo.

Y volviendo a Elvis, en esa época nos encontramos con una persona más calmada, mucho más estable emocionalmente, pero igualmente fácil de manejar por personas sagaces. Alguien le dice que lo suyo es el cine y que puede llegara a conseguir un oscar si persevera por ese camino y durante algún tiempo se dedica a centrarse en lograr por fin una buena película, al menos en la línea de “King Creole”.

También aprovecha para cambiar su imagen y  contrata para que le haga su vestuario al sastre de Sinatra, quien también cose para personas tan bien vestidas como William Holden y Peter Lawford, logrando parecer por fin a los ojos de los mayores como una persona respetable, casado y con una hija. Ellos nunca compran sus discos, pero al menos dejarán de criticarle.

 El regreso

 Pero el momento de reencontrarse con el público ha llegado y después de casi diez años de ausencia no es fácil sentirse relajado. Todo su futuro dependía de esa actuación y no estaba nunca seguro de cuál debería ser la fórmula correcta. El realizador del programa le dio una idea que a todos les pareció adecuada: Elvis saldría como formando parte de un guión cinematográfico. Sería un cantante algo desorientado sobre el destino de su vida y que mientras medita empieza a entonar diversas canciones populares, hasta que llega el momento cumbre en que debe actuar ya delante del público, en un ring de boxeo con espectadores en las cuatro esquinas. Cualquier parecido con la realidad no era pura coincidencia.

El patrocinador del programa es una firma muy hogareña, Singer, la popular máquina de coser que tantos problemas económicos resuelve en los hogares. Al mismo tiempo, de lo que se trata es de impedir que el coronel Parker influya en la temática del show y que, por fin, deje todo en manos de los profesionales. Afortunadamente el realizador es un fan convencido de Elvis y quiere mostrarle como a cualquier admirador le gustaría verle de nuevo.

El traje elegido es de cuero negro, simulando el diseño de los trajes vaqueros, y ello contribuye a dar una imagen de persona seria, algo agresiva y más delgada. La canción que debería cerrar el show sería “Merry Christmas Everybody”, más que nada porque se emitiría unos días antes de las fiestas navideñas y había que tocar la fibra emocional de los espectadores. Y así fue. El 3 de Diciembre, con el simple título de “Elvis” sale en antena el nuevo Elvis y, contra todo pronóstico negativo,  alcanza un rotundo éxito.

Desde ese día todo vuelve a su cauce y para asegurarse una continuidad compra un estudio de grabación en Memphis, el American Sound Studio, el cual tiene una gran experiencia en grabar música soul.

Lo que no se supo en su momento, es que ese show estaba grabado desde Junio de 1968 y que su retraso en aparecer en la pantalla se debía al poco entusiasmo que puso la cadena de televisión en retransmitirlo, convencidos de que el fenómeno Elvis era ya cosa del pasado.

 La salida al mercado de la canción “In The Guetto” supone un respiro en su discografía, ya que se trata de uno de los temas más importantes de toda su carrera musical, dejando bien claro que Elvis estaba aún vivo musicalmente. En ella se solidariza con los marginados, se pone de parte de la minoría negra de los suburbios y todo ello en una época en la cual la violencia en las calles de América se hace cada vez más intensa. Harlem, Bronx y otros barrios salen a la luz y los periódicos dedican muchas páginas a hablar de la vida en esos barrios

1969

 Junio: show en Las Vegas en el International Hotel.

 Ese año se puede considerar como el renacer del mito Elvis. Durante su concierto en directo se puede escuchar a un cantante nuevo, perfectamente acoplado con sus músicos, con voz templada y sensual y con un acento profundo y al mismo tiempo salvaje. Demuestra unas estupendas estructuras sonoras y vocales y está perfecto en la palabra y la vocalización. Su magnetismo es incomparable y esa actuación se convierte en la más famosa de todo el año. Entre el público asistente están todas las personalidades del momento y el prestigio que alcanza es tan alto que logra quitar el protagonismo a Frank Sinatra y Barbra Streisand.

Durante el mes de Enero graba frenéticamente y ensaya nuevas canciones y sonidos, haciendo una recopilación de todo en dos LPs a los que titularía “From Elvis in Memphis” y “Back in Memphis”, así como algunos sencillos. Su regreso está siendo apoteósico y el mundo entero vuelve a escucharle y adorarle.

Graba canciones tan memorables como “Suspicious Mind” y “Don’t Cry Daddy”, todas dirigidas a un público deseoso de escuchar canciones country bien compuestas y hasta con mensaje. Las ventas vuelven a superar el millón de copias y son la mejor señal del retorno del Rey.

Elvis está decidido a volver a ocupar el puesto que le corresponde en la música nacional y contrata a Chips Moman, uno de los mejores arreglistas del momento, con el fin de lograr que todas sus canciones tengan una gran calidad, pero le advierte que no quiere volver a ser el rey del rock. Las nuevas grabaciones se hacen en el American Recording Studios, de Memphis, y en solamente seis días logra grabar perfectamente 36 canciones extraordinarias, entre ellas un tema de Los Beatles muy popular, titulado “Hey Jude”, además de otros de Neil Diamond.

 En esta época, la transformación espiritual de Elvis es muy intensa y se refugia en lecturas de grandes pensadores y realiza técnicas de meditación trascendental.  Aunque no le agrada la idea de volver a trabajar en Las Vegas, debe hacerlo para recuperar un público que en su momento tuvo una mala impresión de sus cualidades.

Su fatídico médico le recomienda una nueva dosis masiva de anfetaminas, con las cuales debería recuperar la figura, las energías y estar más alegre, lo que consigue durante un espacio de pocas horas, para caer después en un estado depresivo muy intenso. Sería un milagro que lograse trabajar con efectividad con semejante tratamiento energético.

En cuanto al grupo musical que le debe acompañar se contrata a The Imperials Quartet y al The Sweet Inspirations, así como una orquesta tradicional con 35 músicos, sin olvidarse de un vestuario adecuado para la ocasión.

Y así, el 26 de Junio comienza un intenso trabajo en Las Vegas que se prolonga durante un mes, con un éxito absoluto. Perfectamente compenetrado con sus músicos, con una voz mucho más modulada y una manera de moverse viril en la cual se le nota ya la influencia del Kenpo Karate que practica, el público asiste a una de las mejores actuaciones de toda su carrera musical. Los anteriores recuerdos relativos a aquella modesta actuación en 1956, en  que un joven de veintiún años se contorneaba delante de un público alucinado, habían desaparecido de la mente de los nuevos espectadores, tan maduros como él. Entre el público hay ya parejas de ancianos, de recién casados venidos de todo el mundo y numerosas personas solas que con sus bolsillos repletos de dinero buscan ligue entre los espectadores. Un público, en suma, bastante tranquilo y con deseos de poder ver por fin en directo a un ídolo de la canción que creían ya desaparecido.

Elvis además ha cuidado su aspecto, está más delgado (perdió 16 kilos en un mes), ha practicado duramente el Karate y no utiliza las drogas para sentirse a gusto en el escenario.

La salida al escenario fue apoteósica y allí se pudo ver a un Elvis impecablemente vestido de blanco, con pantalones con los bajos acampanados, con adornos de cristales multicolores que reflejaban en todas las direcciones las luces de los focos y un pelo perfectamente teñido que no dejaba lugar a ninguna cana. Ligeramente maquillado, con las patillas más largas que nunca y una esclavina de oro en su mano derecha, se movió  ignorando deliberadamente al público, mientras entonaba “Love Me tender”.

En esa actuación estaba Priscilla, quien se queda asombrada de verle tan eficaz y seguro de sí mismo, imagen que no corresponde a la que está acostumbrada a ver en su propio hogar.

El público enmudeció, se conmovió y solamente cuando sonaron los primeros aplausos Elvis se dignó mirarles y sonreírles ligeramente. Era como si el tiempo se hubiera detenido y por el Rey no hubieran pasado los años. Las mujeres, algo mayores que aquellas niñas de antaño, se pusieron en pie, le lanzaron besos, le tiraron flores y docenas de bragas de todos los colores y formas llegaron hasta Elvis, algunas con un número de teléfono incorporado.

Nadie diría que habían pasado 22 años desde los comienzos del mito.

Tenaz ante el uso de las populares guitarras eléctricas, Elvis portaba su tradicional guitarra acústica de seis cuerdas, en la cual había mandado grabar con piedras y perlas su nombre. A los pocos minutos el sudor invade su frente y un millar de manos femeninas se ofrecen para secarle, aunque será uno de sus ayudantes quien lo haga y tire a continuación ese pañuelo hasta el público, provocando un delirio por cogerlo. La idea debió gustar a todos porque, milagrosamente, aparecieron esa tarde docenas de pañuelos con las iniciales E. P. que fueron arrojados al público.

Su primer reencuentro con el público se prolongó durante veintidós días.

 1970

 Enero: segundo show en Las Vegas. El concierto es filmado por la MGM para la película “Elvis Show”.

 Elvis comienza a notar ciertos problemas de salud, en especial un glaucoma que le produce una aguda miopía que le obliga a ponerse lentes de contacto, así como un aumento de la tensión arterial. Nadie en ese momento es capaz de responsabilizar a su médico y de pedirle que deje cuanto antes las anfetaminas recetadas como si fueran inofensivas vitaminas. En plena euforia de triunfos el cantante no puede disfrutar plenamente de ello y se ve en la necesidad de acudir varias veces al Baptist Hospital de Memphis, en donde por fortuna no le vuelven a recetar anfetaminas, recuperándose cada vez que ingresa.

Pero el trabajo en Las Vegas es intenso, las canas comienzan a poblar sus sienes, y la necesidad de descanso se hace notoria, aunque nadie quiere hablar de ello. El dinero que entraba era en cantidades tan altas que parecía un crimen desperdiciarlo, aunque fuera a costa de la vida del Rey.

En esa época realiza un viaje relámpago a la Casa Blanca y allí se entrevista con el mismísimo Presidente Nixon, al cual le hace la oferta de actuar como cruzado contra la venta de droga. Le explica que su posición es muy privilegiada en este sentido, conoce a muchos traficantes, y que si le apoya puede contribuir a tan noble causa. Por razones desconocidas, dicen que nadie le tomó en serio en la Casa Blanca e incluso llegaron a afirmar que lo que Elvis pretendía era ganar más adeptos. No contentos con despreciarle, publican en la prensa la petición de Elvis y en ella se ve las frases de un pobre hombre, ignorante y con una visión de la juventud que raya en lo ridículo. La burla estaba servida para regocijo de sus enemigos.

 “Sé que la mayoría de mis anteriores películas no han sido buenas – afirmaba - pero ahora ya he cumplido mis contratos con Hollywood que habían sido negociados al margen mío y a partir de este momento podré dedicarme más en serio a mis canciones y dejar de hacer cine”.

1971

La autopista que pasa por su casa “Graceland” de Memphis es bautizada por el estado como “Elvis Presley Boulevard”.

Durante ese año interviene en 170 actuaciones en directo y aunque agotado ya físicamente, y minado por una arteriosclerosis impropia de su edad, tiene tiempo aún de elegir con sumo cuidado sus trajes y de atender a cuantos personajes populares llegan hasta él para felicitarle, entre ellos James Brown y Xavier Cugat.

Su popularidad aumenta tanto que es capaz de llenar el Houston Astrodrome durante seis intervenciones consecutivas, algo que hasta ahora ningún cantante había logrado. Con ello consiguió ganar nada menos que un millón de dólares, aunque su esfuerzo le obligó a refugiarse durante unos días en su casa para reponerse. El glaucoma que padece se le complica, el tratamiento médico se demuestra no solamente ineficaz sino perjudicial, y la creencia de que la ceguera que tiene Ray Charles se debe también a un glaucoma antiguo le aterroriza. Fuera de sus actuaciones lleva siempre unas coloreadas gafas de sol, pero que en realidad son las únicas que, gracias a su alta graduación, le permiten ver con claridad.

Ese año se celebra en Francia un duelo imaginario entre Los Beatles y Elvis Presley, con canciones de ambos durante varias horas y opiniones de los oyentes reflejadas en directo, finalizado el cual sale como indiscutible vencedor Elvis Presley y eso que ni siquiera había pisado tierra francesa para dar un concierto. Un poco más tarde, en Inglaterra se realiza una encuesta entre la juventud, nunca mayores de 20 años, y contra la opinión de sus detractores Elvis sale elegido como el mejor cantante de todos los tiempos. Curiosamente, las encuestas que se siguieron efectuando después de su muerte, incluso las que se hacen en la actualidad, siguen coronando como rey y mito indiscutible del rock and roll a Elvis Presley. 

1972

Nueva gira por los Estados Unidos,  filmada para la película “Elvis On Tour”.

Agosto: separación oficial de la pareja Presley. Una demanda de divorcio será presentada el año siguiente en el Estado de California. Elvis abandona definitivamente el cine.

Le proponen filmar un largo documental sobre su vida y Elvis acepta siempre y cuando tenga el control absoluto sobre lo que se graba y lo que se cuenta. No desea que, una vez más, alguien cambie la imagen que él ha pretendido ofrecer al público. Para conseguir unos buenos planos se utilizarán las actuaciones del momento, aprovechando que va a empezar una gira por todos los Estados Unidos.

Con este documental se trata de mostrar sus humildes orígenes y cómo logró llegar a triunfar por sí mismo. Se ruedan numerosas escenas de patriotismo, al mismo tiempo que se incluyen normas en contra del racismo. Elvis se nos muestra humano, con los problemas similares a cualquier persona, se le quita su aureola de intolerable y místico, dejándonos en su lugar a un cantante sencillo, hogareño y asequible a cualquier ciudadano que quiera saludarle.

Su casa de Graceland

Sigue todavía con sus actuaciones en directo en Las Vegas y realiza una nueva grabación en los estudios de Nashville, mientras que a su rancho siguen llegando todos los días docenas de admiradores deseando un autógrafo o, simplemente, verle en directo. Las agencias de viaje han programado escrupulosamente las visitas al interior de su mansión y los turistas, bien organizados y controlados, llegan en autocares para visitar las instalaciones.

Esta residencia es algo nuevo para cualquier admirador del artista, ya que se asemeja más a un parque de atracciones que a una casa viva. Allí los turistas pueden subirse en una modesta pero aterradora montaña rusa, en una noria tradicional desde cuya cúspide se ve todo Memphis, sin olvidar los coches de choque, una fuente luminosa regalada por Pepsi-Cola y hasta  una pista para jugar con aviones de juguete. Si ese día los viajeros tienen la suerte  que esté Elvis les mostrará personalmente las instalaciones y por supuesto su colección de aviones en miniatura, algunos de los cuales valen más que una motocicleta nueva.

Cuando podemos subir a las habitaciones superiores las paredes aparecen decoradas con sus numerosos discos de oro, hasta un total de setenta y cinco, mientras que una de las habitaciones es un homenaje a su fallecida madre Gladys, en donde hay un hermoso piano blanco abarrotado de recuerdos de la infancia. También existen diseminados por toda esa habitación numerosos trofeos, telegramas de especial interés, recuerdos del extranjero y cartas de admiradores de todo el mundo.

El divorcio

Priscilla le presenta una demanda de divorcio alegando que es el padre de una niña, nacida como consecuencia de una infidelidad con una camarera de Las Vegas. La noticia prende fuerte en la prensa, ávida como siempre de dar noticias sensacionalistas aunque sean falsas, y a pesar de que la prueba de paternidad le absuelve de toda culpa, su mujer sigue sin creerle. De manera voluntaria se somete al detector de mentiras y se confirma que ni siquiera llegó a conocer a esa camarera, siendo en realidad un montaje para hacerle un chantaje. De todas maneras, Priscilla ya ha estado calculando el dinero que le quedaría en caso de divorcio, tiene por su parte un nuevo amante, y decide que lo más práctico es seguir adelante con el juicio. Como quiera que la coartada de la infidelidad no la puede mantener, salvo que la suya propia salga a la luz, le acusa de tenerlas poco menos que secuestradas (a ella y la niña) durante los primeros años, mientras que posteriormente ya ni siquiera las veía. Lo que no quiso decir en el juicio fueron las causas para este abandono, que no son otras que el excesivo trabajo que Elvis tenía.

Elvis estaba preocupado no solamente por las relaciones de Priscilla con su guardaespaldas, sino porque sabía que tanto ella como la niña habían recibido ya amenazas por parte de la mafia, además de algún intento de secuestro por parte de algún desesperado que esperaba con ello solucionar su vida económicamente. Ello le impulsa a mantener a su familia alejada de él e incluso desde ese momento sale ya a la calle, e incluso a los escenarios, con un par de pequeñas pistolas debidamente escondidas en los bajos de su pantalón.

Los conflictos conyugales le llegan en un mal momento de salud y se ve en la necesidad de refugiarse en la lectura de la Biblia. Entusiasmado por los pasajes del Evangelio, incorpora frases sacadas de las Sagradas Escrituras a sus nuevas canciones, lo que incluso llega a ser del agrado del público, algo desconcertado por el cambio tan grande que su ídolo está teniendo.

Como prueba del cambio que se opera durante estos años, se dedica a ayudar a cuantas personas considera dignas de ello y así sabemos que envió un sustancioso cheque a la familia del cantante Jackie Wilson, a quien admiraba desde pequeño, cuando supo que estaban pasando apuros económicos y que estaba a punto de morir.

Admirador como era de Cassius Clay le envía una bata de boxeador con una inscripción en el revés que le declara como Campeón del Mundo, al mismo tiempo que en un arrebato de bondad regala a una señora pobre que frecuentaba su misma calle su Cadillac blanco, el cual había decorado según sus propios gustos. Esto del coche le deja tan buen recuerdo que organiza una rifa particular, en la que el premio es un Cadillac El Dorado a las primeras 14 personas que lleguen a su domicilio.

Quizás porque le sobraba el dinero o porque sus creencias religiosas le impulsaban a ello, lo cierto es que no hay concierto en el cual no regale algo muy valioso a los espectadores. Puede ser un pañuelo suyo, un reloj de pulsera e incluso algún diamante, por lo que no resulta extraño que hoy en día numerosas personas dispongan de toda clase de recuerdos personajes de Elvis y que las tiendas de Memphis nos ofrezcan recuerdos personales auténticos.   

En Marzo de 1972 Priscilla presenta ya la demanda oficial de divorcio y se va de Memphis.

1973

14 de Enero: concierto en el “Honolulú International Center” de Hawaii, a beneficio de los niños pobres. Este show es retransmitido en directo vía satélite a diez cadenas de televisión. R.C.A. registra las canciones para el álbum “Aloha From Hawaii”.

En Octubre de 1973  Elvis y Priscilla se divorcian y ella se dedica entonces al diseño de moda, coordina pase de modelos y entra en el mundo del cine y la televisión interpretando diversos papeles. Sus intervenciones más conocidas fueron en el serial televisivo “Dallas” y en el cine en “The Naked Gun” y “Las aventuras de Ford Fairlane”.

Durante la vista del divorcio, celebrado en la Corte Superior de Santa Mónica, ella reconoce que ha mantenido adulterio con el profesor de karate Mike Stone, aunque lo hizo porque se encontraba sola, según dijo en un alarde de sarcasmo. Lo curioso del caso es que había sido el propio Elvis quien les había presentado y quien más había insistido para que ella misma acudiera a clase de Karate.

Bueno, pues como la noticia no coge de sorpresa a nadie, ya que las relaciones entre Priscilla y Stone había sido motivo de portada en numerosas revistas del corazón, desde ese momento se establece por parte de las mujeres una especie de caza al soltero (o divorciado) más cotizado del momento. Casarse con Elvis supondría entrar a formar parte del club de los millonarios, un pastel demasiado jugoso para miles de mujeres.

Y el amor le llega en pocas semanas de mano de Linda Thompson, una guapa chica adicta a los concursos de belleza que le consuela en público y en privado de sus desventuras amorosas. Pronto la alegría vuelve al rostro de Elvis y espoleado por el amor se mete a realizar un sin fin de grabaciones, aunque ahora elige las composiciones de personajes de gran prestigio, como es el caso del cantante country Kris Kristofferson.

Para que todo salga bien contrata a los estudios Stax de Memphis y allí realiza un maratoniano trabajo que aunque saliera bien, le agota físicamente

1974

1975

 Marzo: concierto en el “Coliseum” de Memphis, registrado en directo por la R.C.A. para el álbum “Recorded Live in Memphis”.

 En la ciudad inglesa de Manchester el club de fans de Elvis decide tomar una decisión drástica: disolverán el club y pedirán a la emisora Picadilly Radio de esa misma localidad que no emita ningún disco del popular cantante hasta nuevo aviso. La causa, según sus propias declaraciones, reside en la falta de atenciones que Elvis ha tenido con ellos durante sus casi diez años de existencia. Parece ser que solamente les ha enviado tres telegramas de felicitación y nunca ha querido acudir a los homenajes que le han dedicado.

Para no demostrar su hostilidad a la labor musical del cantante, en el momento del boicot han programado nada menos que tres horas seguidas de canciones de Elvis, justo el día de su cumpleaños. “Nosotros – dicen – seguimos amando a Elvis Presley y a sus canciones, por eso seguiremos escuchando su música siempre. Lo único que pretendemos es llamar su atención y que nos tenga en cuenta.”

 Ese mismo año y consciente del enorme esfuerzo que le supondrá los numerosos conciertos que tiene programados por todo Estados Unidos, decide comprarse un Boeing 707, en el cual ha incluido un pequeño gimnasio, sauna y un equipo de música similar al que existe en cualquier discoteca. El avión fue adquirido a bajo costo al departamento estatal de embargos, puesto que pertenecía a Robert Vesco, un rico financiero fugado de la justicia, y estaba a disposición de cualquier comprador.

El avión, que se encuentra en el aeropuerto de Newark, le costará al cantante nada menos que un millón y medio de dólares. Con él piensa viajar al viejo continente y realizar una larga gira musical.

 1976

 Más de 200 conciertos por todos los Estados Unidos.

Elvis se encuentra cansado y enfermo y se retira a su propiedad de Memphis. Sufre de hidropesía y aumenta de peso hasta los 110 kilos.

En el año 1976 aún tuvo fuerzas para intervenir en 130 conciertos, el último en Diciembre en Las Vegas, aunque su deterioro físico era ya manifiesto. Los medicamentos le han destrozado ya la salud, las dietas de adelgazamiento le producen anemias intensas y sufriendo por mirarse al espejo con sus kilos extras cae en un estado depresivo del que ya no se recupera nunca.

Los admiradores le critican por su obesidad, mientras que para sus enemigos es motivo de mofa. Nadie admite que el aspecto físico cambia con el paso de los años, que es una ley natural en la que todos estamos metidos, y que a un cantante se le puede pedir solamente que cante bien, no que sea una figura bonita durante toda su vida. Pero ya nadie sale en su defensa y en su derecho a engordar y en más de una ocasión puede oír como sus propios admiradores se mofan por su gordura, especialmente cuando sus ceñidos trajes de espectáculo no pueden soportar la presión y se rompen en una actuación. Es demasiado para una persona que sufre por un deterioro físico del que ni siquiera es responsable.

En esos días la prensa sensacionalista solamente acude a sus conciertos para sacarle fotos en las peores posiciones y nadie habla ya de sus canciones ni de su estupenda voz, nunca quebrada por la enfermedad. A esos buitres de la información solamente les importa hablar mal y ridiculizar al mejor cantante de todos los tiempos. Con ello quieren demostrar que todos sus millones y triunfos no le han podido asegurar la belleza ni la salud; conclusión tan estúpida que no merece la pena ni ser comentada.

Pero el destino ya le tenía asegurada la inmortalidad.

Dicen que llamó en más de una ocasión por teléfono a sus antiguos amigos y que nadie quería acudir a su llamada, conscientes de que dada su enfermedad su carácter le hacía insoportable y difícil de ayudar.

1977

En Enero, justo el día de su cumpleaños, Elvis se siente fuertemente enfermo y le llevan al hospital de Memphis, en donde le detectan por primera vez una arteriosclerosis incomprensible para una persona de su edad. El mal en la pared arterial está ya tan extendido que salvo que adelgace rápidamente las consecuencias pueden ser muy graves, especialmente por la hipertensión que le acompaña.

Por ello se ve en la obligación de suspender el rodaje de una película con la popular cantante Barbra Streisand, con la cual iba a filmar un remake de “A Star Is Born” que había sido interpretada anteriormente por Judy Garland y James Mason en 1954 y en 1932 por Fredric March y Janet Gaynor. Con la negativa forzada de Elvis, fue sustituido por Kris Kristofferson, aunque lógicamente la película no alcanzó el mismo éxito previsto.

También se ve en la necesidad de rechazar un musical basado en la vida del actor Rodolfo Valentino para la Radio City Hall de Nueva York por el que cobraría dos millones de dólares. Ahora que su vida se apagaba y después de haber tenido que soportar un montón de burlas y de despropósitos, Elvis empezaba a ser tenido en cuenta por los críticos, le reconocían su inmenso trabajo y hasta pensaban que todavía podía volver a ser el número uno indiscutible en el mundo. Un intento demasiado tardío para un hombre que solamente estaba intentando no desfallecer en un escenario.

Consciente de que su salud no le permitirá dedicarse por mucho más tiempo a las actuaciones en directo, monta un nuevo estudio con el asesoramiento de la RCA, tan cercano a su domicilio que ni siquiera necesitará un coche para desplazarse. Quiere volver a grabar nuevas canciones y ya tiene título para sus discos: “Desde el Boulevard de Elvis Presley” y “Moody Blue”, aunque no puede evitar dejar constancia de la inmensa tristeza que le invade, consciente de que su salud se deteriora con rapidez.

Con el tiempo su carácter se estropea, no soporta a las personas de su alrededor y demanda un consuelo que ni siquiera sabe pedir. Sus mejores amigos terminan por abandonarle, lo mismo que su novia Linda, la cual pone pies en polvorosa una vez que llena un baúl con un montón de joyas y buenos regalos. Las cartas de amor que se cruzaron entre ellos se las devuelve, faltaría más, pero no así  los regalos los cuales – dice – se los lleva como recuerdo.

Para cuidarle en esos días aparece su padre, el infatigable Vernon, quien le ayuda conjuntamente con sus tres hijastros a sobrellevar la soledad. También aparece una nueva chica en su vida llamada Ginger, que con su juventud trata de darle algo de alegría, aunque le insta a que se case con ella cuanto antes, lo que hace dudar a cualquier persona sobre sus reales intenciones.

Sus últimas canciones son un buen recuerdo de sus cualidades e incluye “My Way” y “How great thou art”, aunque debe realizarlas entre ida y venida del hospital y cuando ve las nuevas fotografías se encuentra horrible y espera que por lo menos – en un comentario lleno de ironía macabra – esté bien guapo en su ataúd. Su último sencillo incluye las canciones “Way down “ y “Pledging my love”, grabados justo un mes antes de su muerte.

Pero Elvis ya no tiene la energía de antaño y sus enemigos aprovechan para golpearle ahora que no puede responderles. Varios de sus antiguos guardaespaldas, aquellos a los que sacó de la miseria, se ponen de acuerdo para publicar un libro en el que hablan toda clase de barbaridades sobre él, acusándole de mil acciones que ni siquiera llegó a realizar. Le acusan de todo y se permiten el lujo además de hablar de su vida privada, de sus mujeres, de su consumo de drogas y hasta de sus posibles inclinaciones homosexuales. Demasiadas calumnias juntas para un hombre que estaba débil y a punto de morir.

El libro, titulado “Elvis-What Happened?” alcanza un nivel de ventas extraordinario y termina por afectar seriamente a Elvis, que trata de poner un pleito a estos buitres que ni siquiera tiene tiempo de encauzar. A fin de cuentas, ya no le queda nadie a su lado con capacidad legal para responder a tanta ignominia, una vez que su esposa se divorció.

Tanta mella hace este libro en sus lectores, que muchos clubs de fans que antes le adoraban rompen sus carnets públicamente y le envían cartas horrorosas que lógicamente ya no llega a leer. Nadie está dispuesto a escucharle ni darle ninguna oportunidad para defenderse. Es preferible asistir al destronamiento infame del Rey, ahora que incluso no puede acudir como quisiera a un debate público para dejar las cosas claras. Si logran encontrar alguna edición de esa basura, se darán cuenta de cómo el dinero puede mover montañas, hasta el punto de que lo importante no es contar la vida de una persona, sino inventársela, ya que así las ventas morbosas son mucho más altas.

Biografías de Elvis ya había muchas, la mayoría elaboradas por su casa de discos o sus admiradores, pero en ninguna se decía que era un depravado sexual, que ponía espejos transparentes en el vestuario de las chicas, que no se lavaba nunca, que tenía el pene tan pequeño que causaba risa en sus ligues y que elaboraba con detenimiento como hundir a sus enemigos, comprando a la Mafia si ello era necesario.

Parecía como si nadie, absolutamente nadie, de sus múltiples amigos quisiera ayudarle y ponerse a su lado incondicionalmente. Renegaron de Elvis todos y nadie quiso darle una oportunidad ante las cámaras de televisión para que se defendiera. Y todo ello ocurría unos días antes de una nueva gira que debía hacerle subir de nuevo al liderazgo; una gira que comenzaría el 18 de Agosto.

El día anterior a su muerte estaba lógicamente deprimido y preocupado porque el libro hubiera llegado a manos de su padre o de su hija. Para tratar de evadirse de un problema que no podía resolver jugó una tanda de raqueta con un primo suyo, tocó un poco el piano y se fue a dormir ya de madrugada, no sin antes leerse algunos capítulos de un libro que hablaba de la Sábana Santa que existía en la ciudad italiana de Turín.

Últimos días

16 de Agosto: Elvis Presley es encontrado muerto en su propiedad de “Graceland”, posiblemente por un ataque al corazón.  

 Se dice que Elvis era un adicto en grandes proporciones a las drogas, pero hay que tener en cuenta que en la época que vivió solamente estaban disponibles el hachís y el LSD, y sobre este último no existe constancia de que lo hubiera consumido. Referente al hachís (marihuana), después de muchos años de consumo y de estudio sobre sus efectos secundarios, no hay ninguna prueba que pueda avalar un efecto tóxico tan potente que pueda provocar la muerte de una persona bien alimentada y en plena juventud como era Elvis.

La causa hay que buscarla en un uso indebido de medicamentos recetados por médicos incompetentes, como también había ocurrido con Marilyn Monroe. En la época que les tocó vivir estaban en pleno auge las anfetaminas y los barbitúricos y todavía no se sabían los tremendos y nefastos efectos secundarios que tenían. Los médicos recetaban las anfetaminas para adelgazar, para las depresiones y hasta para el cansancio intelectual, sin olvidar su efecto como doping en deportistas, con un entusiasmo tal que nunca tuvieron en cuenta el daño que estaban haciendo a sus pacientes. Posteriormente se demostró que las anfetaminas producían psicosis gravísimas, paranoias irreversibles, además de un grave deterioro de la salud corporal.

Elvis Presley sabemos ya que padecía en sus últimos años una terrible enfermedad llamada hidropesía, la cual se manifiesta con una hinchazón del cuerpo a causa de una invasión del plasma sanguíneo en todos los tejidos. Primero empieza a notarse en los ojos, posteriormente en las articulaciones y luego en la cara, invadiendo posteriormente todo el cuerpo. El enfermo da la impresión de estar obeso y por ello no nos debe extrañar la imagen que el célebre cantante tenía en los tres últimos años.

Esa enfermedad produce además hipertensión, la cual se vio agudizada por las anfetaminas que contribuían aún más a elevar la tensión arterial hasta límites incompatibles con la vida. Era lógico que cuando le hicieron la autopsia el médico dijera que había muerto de arteriosclerosis.

Pero Elvis se sentía incómodo con los kilos de más y su consumo de anfetaminas era solamente para impedir un aumento de peso que requería otro tratamiento, aunque otros problemas físicos como alteraciones digestivas e insomnio, se vinieron a sumar a su enfermedad.

Los médicos que le atendían, en un alarde de estupidez y de falta de eficacia, le recetaron barbitúricos para dormir, lo que mezclado con las anfetaminas formaron un cóctel explosivo que hoy día a nadie se le ocurre recetar.

Con el paso de los días el joven que antes era esbelto, sexy y sumamente atractivo, se hinchó y nadie supo ver en él a una persona enferma. Vieron a una persona obesa que no quería hacer nada para adelgazar y que solamente estaba interesado en darse la buena vida y comer grandes platos de dulces. Nada más alejado de la realidad en una persona que estaba ya angustiada por su obesidad incontrolable, hasta el punto de no desear salir al escenario.

Pero los doctores que le atendían nunca se miraron al espejo como culpables y en los seis meses últimos le llegaron a recetar nada menos que 553 medicamentos diferentes.

 El final

El 16 de  Agosto de 1977, Elvis estaba leyendo el libro “The Scientific Search for the Face of Jesus” en el cuarto de baño de su mansión de Graceland cuando se sintió enfermo. Allí permaneció bastante tiempo sin que nadie se diera cuenta de que algo iba mal, ni le llamaran para tomar el desayuno, ya que a fin de cuentas solía dormir hasta el mediodía.

A las nueve de la mañana Ginger fue a verle al cuarto de baño y lo encontró sentado apaciblemente en su cómodo sillón de cuero que había mandado instalar allí. Daba la impresión de estar durmiendo apaciblemente y prefirió no despertarle.

Con el paso de los fatídicos minutos Elvis fue resbalándose del sillón y cayó hacia delante. Poco después, sin que nadie sepa exactamente las horas exactas, Grace vuelve a entrar en el cuarto de baño y al verle así tumbado se da cuenta que está enfermo, muy amoratado. Acompañada de Joe Espósito y Al Estrada, le depositan en su cama y llaman inmediatamente al hospital y a su médico Nichopoulos, el cual le realiza allí mismo la respiración artificial, mientras le lleva inmediatamente al Memphis Hospital.

Allí y durante media hora, le aplican toda clase de tratamientos para intentar reanimarle. Poco después, el  médico solamente puede certificar su defunción, justo a las tres y media de la madrugada.

Las causas fueron atribuidas como “naturales”, ya que solamente se le pudo encontrar una avanzada arteriosclerosis que ya había sido detectada años antes, pero que no ponía en peligro su vida. No obstante, años más tarde otro de los médicos que estaba presente en aquel momento dijo que la causa era una sobredosis de medicamentos de diferente tipo, lo cual generó una serie de efectos secundarios tan importantes que le causaron la muerte.

Su padre pide la autopsia pero los resultados nunca se divulgaron.

 Nace la leyenda

 Desde el mismo momento en que se supo la muerte de Elvis Presley, toda la prensa del país dio la noticia y se emitieron resúmenes de su biografía en todas las cadenas de televisión. De repente, el ídolo caído unos meses antes pasaba a ser la persona más llorada de todo el mundo. Nadie estaba interesado ya en hablar mal de él, quizás porque su muerte era motivo más que suficiente para vender más y mejor a Elvis.

Ese día se agotaron todas las flores de Memphis y llegaron coronas y ramos procedentes de todo el mundo, en un entierro en el que participaron emotivamente miles de personas que le acompañaron hasta el cementerio de Memphis en un caluroso día de verano. Como agradecimiento, el padre de Elvis permitió a cuantos quisieran o se pudieran acercar hasta la tumba, que se llevasen una de las flores de recuerdo. El peregrinaje para conseguir una de ellas se prolongó hasta altas horas de la noche, momento en el cual no quedó ni una sola de las flores para adornar la tumba.

Allí estuvo el Coronel Tom Parker, velando a su protegido, pero siempre junto a Vernon para conseguir que le firmase unos papeles en los cuales le daba la exclusiva para montar una gran empresa de merchandising.

Elvis estaba en su ataúd impecablemente vestido, con un traje blanco, camisa azul adornada por una corbata plateada, además de una pulsera que le puso Priscilla. También estuvo allí el cantante James Brown y unos cuantos grupos musicales que se encargaron de cantar en su funeral.

En el recorrido hasta el cementerio, nada menos que 16 Cadillac impecablemente blancos, le siguieron hasta Forest Hill, en donde hubo una emotiva ceremonia religiosa.

 Sobre el funeral

 Un renombrado fotógrafo comentó lo siguiente sobre el funeral de Elvis:

“Yo he comentado en numerosas ocasiones que  he hecho siempre una política muy activa para reprimir la labor de ciertos compañeros de profesión sin escrúpulos, los cuales no dudan en explotar los percances  de otra persona, y en particular su muerte imprevista.

Yo no cubrí el funeral de Elvis, una celebridad, ni tampoco envié a ninguno de mis fotógrafos, aunque una vez  que me enteré del fallecimiento empleé fotos de archivo o  tomé alguna por fuera de la casa, donde no había otros fotógrafos. Comúnmente, suelo hacer este tipo de trabajo como un favor al cliente que necesita una fotos muy concretas en un tema que para mí está vedado. Pero generalmente yo no soy un cazador de cadáveres, aunque puede ser lucrativo. Los ambiciosos paparazzi se han metido casi dentro de los ataúdes para conseguir fotos de los muertos, y John Lennon es solamente un ejemplo de ello. Un fotógrafo cobró $1000 como soborno para conseguir una foto de Lennon muerto. Hay que tener  muy mal estómago para poder hacer este tipo de fotos y seguir luego tranquilamente con su actividad.

Elvis no era una celebridad ordinaria y por fuerza su funeral no podía ser ordinario. Había fotógrafos invitados y muchos más que llegaron de todos los lugares y que buscaban un sitio para sus fotos. Los que trabajan por libre y luego ofrecen sus fotos a una agencia, buscan desesperadamente las mejores fotos para ganar más dinero y no les importa a quién perjudiquen. Elvis Presley era además una figura mundial en varias facetas: las películas, la televisión, la música, y por eso acaparaba mucha más atención que otras personas también célebres. Además, existía el hecho añadido de que los libros que hablaban de él se vendían muy bien, por lo que las fotos eran algo muy buscado, especialmente si eran inéditas.

En los últimos días de su vida había muy pocas oportunidades de hacer una buena foto de Elvis, más que nada porque ya no existían nuevas películas y porque el mismo Elvis había suprimido casi todas las entrevistas.  Además, desde hacía muchos años había una férrea vigilancia sobre sus fotografías, ya que para ello existía una agencia que controlaba todo este mercado y  era necesario pagar mucho por una buena foto. Podríamos decir que el mercado fotográfico sobre Elvis era un coto cerrado y bien organizado.

Yo nunca conseguí  ver a Elvis actuar en un concierto. Es más, nunca conseguí verle vivo en persona, por eso cuando murió tan inesperadamente hubo una conmoción en Alemania y una revista semanal me pagó para que fuera a  Memphis a cubrir el espectáculo que rodeaba al funeral. Como se puede recordar, era verdaderamente un suceso internacional muy importante y Memphis parecía ser una ciudad consumida por la congoja, como se pudo comprobar en la inmensa cantidad de lágrimas que se vertieron en la romería”.

Los días siguientes a su muerte se vendieron nada menos que ocho millones de discos de Elvis.

Pero Memphis nunca olvidó a su ídolo y hoy todavía se puede ver una enorme estatura que le representa en su última época de cantante, coronando un monumento a su memoria.

Su tumba, que se encuentra en el cementerio de Graceland, Memphis, Tennesse, es visitada todos los años por miles de personas en el aniversario de su muerte.

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