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(Platón: Según Rafael Sanzio - Fragmento de
"La Escuela de Atenas") |
Arístocles de Atenas, apodado
Platón (Plátwn = «el de anchas espaldas»), nace, probablemente,
el año 428-427 a.n.e. en Atenas, o quizás en Aegina.
Pertenecía a
una familia noble. Su padre, Aristón, se proclamaba descendiente del
rey Codro, el último rey de Atenas. Su madre Períctiona, descendía de
la familia de Solón, el antiguo legislador griego. Era además hermana
de Cármides y prima de Critias, dos de los treinta tiranos que
protagonizaron un golpe de estado oligárquico el año 404. Platón tuvo
dos hermanos, Glaucón y Adimanto, y una hermana, Potone. A la muerte
de Aristón, Períctina se casó con su tío Pirilampo, amigo y partidario
prominente de Pericles, con quien tuvo otro hijo, Antifón.
Platón tuvo una educación esmerada en todos los
ámbitos del conocimiento. Es posible que se iniciara en la filosofía
con las enseñanzas del heracliteano Cratilo. A los veinte años (407)
tiene lugar el encuentro con Sócrates: acontecimiento decisivo para
Platón. Sócrates contaba entonces 63 años y se convertirá en su único
maestro hasta su muerte. Tanto por sus relaciones familiares, como por
vocación, Platón tuvo la intención de adentrarse en la vida política.
Pero, según narra en la Carta VII, dos sucesos decisivos le
hicieron desistir de ello. Durante el régimen de los treinta tiranos
sus parientes (Critias, Cármides) y conocidos le invitan a colaborar
con el gobierno: «Yo me hice unas ilusiones que nada tenían de
sorprendente a causa de mi juventud. Me imaginaba, en efecto, que
ellos iban a gobernar la ciudad, conduciéndola de los caminos de la
injusticia a los de la justicia». Pero las acciones criminales
iniciadas por el nuevo gobierno desilusionaron a Platón; sobre todo
por el intento de mezclar a Sócrates («el hombre más justo de su
tiempo») en el prendimiento de León de Salamina (un exiliado del
partido demócrata) para condenarlo a muerte. Pero «Sócrates no
obedeció y prefirió exponerse a los peores peligros antes de hacerse
cómplice de acciones criminales». Los exiliados del partido
democrático se rehicieron bajo la dirección de Trasíbulo y, con el
apoyo del pueblo ateniense, derrotaron a los oligarcas. Al principio
los hombres del nuevo gobierno utilizaron una gran moderación, votando
icluso una amnistía, para poner fin a la guerra civil. De nuevo Platón
se siente inclinado a mezclarse en los asuntos del estado; pero ocurre
que bajo el nuevo gobierno tiene lugar el proceso y condena de
Sócrates: «he aquí que gentes poderosas llevan a los tribunales a este
mismo Sócrates, nuestro amigo, y presentan contra él una acusación de
las más graves, que él ciertamente no merecía de manera alguna: fue
por impiedad por lo que los unos le procesaron y los otros lo
condenaron, e hicieron morir a un hombre que no había querido tomar
parte en el criminal arresto de uno de los amigos de aquéllos,
desterrado entonces, cuando, desterrados, ellos mismos estaban en
desgracia». La injusticia del orden oligárquico y los errores de la
democracia conducen a Platón a orientar su pensamiento en el sentido
en encontrar un fundamento sólido para poder instaurar un orden justo:
«Entonces me sentí irresistiblemente movido a alabar la verdadera
filosofía y a proclamar que sólo con su luz se puede reconocer dónde
está la justicia en la vida pública y en la vida privada. Así, pues,
no acabarán los males para los hombres hasta que llegue la raza de los
puros y auténticos filósofos al poder o hasta que los jefes de las
ciudades, por una especial gracia de la divinidad no se pongan
verdaderamente a filosofar»
El año 399 tiene lugar la condena y muerte de
Sócrates que despejarán los posteriores caminos del padre de la
Filosofía académica. Temiendo ser molestado por su condición de amigo
y discípulo de Sócrates, Platón se refugia en Megara donde permaneció
probablemente tres años, entrando en relación con la escuela y con
Euclides de Megara. Posteriormente partió para Africa, visitando,
primero, Egipto y, después, la Cirenaica, donde frecuentó a Aristipo
de Cirene y al matemático Teodoro. A partir de este momento se dan
varios versiones de sus viajes. Para unos regresa directamente a
Atenas, para otros va a Italia meridional a fin de conocer las sedes
pitagóricas y a Arquitas de Tarento.
Hacia el año 388 abandona Italia (o Atenas) para
dirigirse a Sicilia. En Siracusa reina un griego, Dionisio I el
Anciano, que tiene en jaque a los cartagineses y se ha convertido en
amo de Sicilia. Platón intima con Dión, cuñado de Dionisio, gran
admirador de los socráticos. El caso es que después de ser llamado por
el rey, el propio Dionisio lo expulsa (no se conocen exactamente los
motivos). Embarca en una nave espartana que hace escala en la isla de
Aegina, a la sazón en guerra con Atenas, y Platón es hecho esclavo y
luego rescatado por Anníceris, a quien había conocido en Cirene. En el
387 regresa a Atenas y funda la Academia, primera escuela de filosofía
organizada, origen de las actuales universidades. Allí permanecerá
durante veinte años dedicado al estudio y a la enseñanza.
Pero el filósofo volverá en otras dos ocasiones a
Siracusa. El año 367 muere Dionisio I y le sucede en el trono su
primogénito Dionisio II. Dión concibe la idea de traer a Platón a
Siracusa como tutor del sucesor de su cuñado. Platón no era optimista
sobre los resultados, pero Dión y Arquitas le convencen haciéndole ver
las perspectivas de reformas políticas que se le ofrecen. Platón acude
a Siracusa dejando a Eudoxo al frente de la Academia. Muy pronto el
joven Dionisio ve en Dión y en Platón dos rivales, por lo que
destierra a Dión y más tarde hace lo mismo con el filósofo. Con todo
les promete el regreso.
El año 366 vuelve a Atenas donde permanecerá seis
años. Posteriormente (361) Dionisio invita de nuevo a Platón y el
filósofo se dirige a Siracusa acompañado de varios discípulos.
Heráclides Póntico es ahora el encargado de regir la Academia. De
nuevo, la actitud de Dionisio fue tajante con el ateniense que, preso,
consiguió ser liberado merced a la intervención de Arquitas. Una vez
libre regresó a Atenas. Pero Dión no cejó en su empeño, sino que
reclutó un ejército del que formaban parte discípulos de Platón,
venció a Dionisio e instauró una dictadura. Sin embargo a los tres
años fue asesinado por su amigo, el platónico Calipo.
Platón, por su parte, continuó en Atenas su trabajo
al frente de la Academia hasta el año 348-347, fecha probable de su
muerte.
Los estudios de la Academia
Tras el regreso a Atenas, después de su primer
viaje, Platón funda en el año 387 la Academia, en un bosque cercano a
Atenas dedicado al héroe Akademos. La Academia está pensada
según el modelo de las sedes pitagóricas de las cuales es heredera.
El tema de los estudios de la Academia ofrece gran
dificultad, pues los diálogos platónicos no son un desarrollo del
programa de la Academia, aunque solamente a través de ellos se puede
conocer este programa. Los estudios de la Academia tendrían que ver
con el conjunto de disciplinas necesarias para la formación de los
filósofos gobernantes, tal como se presentan en el libro VII de la
República: la aritmética (522 c), la geometría (526 c), astronomía
(528 e), música (531 a-c), y dialéctica (532-537). En el Epínomis
—de dudosa atribución a Platón, su autoría se debe probablemente al
platónico Filipo Opuntio—, cuyo objeto es determinar qué estudios
conducen a la sabiduría, se ofrece una lista de disciplinas que sigue
fielmente lo expuesto en el libro VII de la República.
Uno de los principales campos de investigación lo
constituyó la dialéctica, concebida como el arte de pensar
ligado al lenguaje, como una gramática de las ideas, elaboración
técnica de los conceptos y de sus relaciones. La dialéctica es la
forma suprema de la actividad pedagógica (discusión, discurso,
argumentación). Sin embargo, Platón opina que su enseñanza antes de
los treinta años podría ser muy perjudicial.
El otro campo de investigación lo constituyó la
construción matemática-astronómica del cosmos. La Academia se
convirtió en la sede de la matemática griega donde brillaron hombres
como Teeteto y Eudoxo de Cnido (400-347). En su frontispicio figuraba
la siguiente inscripción: «Nadie entre aquí sin saber geometría». El
estudio de las diferentes partes de las matemáticas (geometría,
aritmética y teoría de los números) constituía la propedéutica
necesaria a la dialéctica. La astronomía no era entendida como una
disciplina del fenómeno astral, sino como una geometría de los astros,
como una estereometría que lleve a la aplicación de las proporciones y
a la explicación de los astros en sí (República, 529 c-e). En
la investigación astronómica brillaron hombres como Eudoxo, Calipo (fl.
344) y Heráclides Póntico (390-310). Pero tampoco se descuidaron otros
campos de investigación. Espeusipo, sobrino y sucesor de Platón en la
Academia, era un escritor voluminoso en historia natural, y los
trabajos biológicos de Aristóteles pertenecen en su mayor parte a su
período académico, inmediatamente posterior a la muerte de Platón. La
Academia era también particularmente activa en jurisprudencia y
legislación: Eudoxo y Aristóteles escribieron leyes para Cnido y
Stagira.
A la muerte de Platón (347 a.n.e.) la Academia pasa
a manos de su sobrino Espeusipo y la tendencia matematizante sobresale
sobre las demás. A la muerte de éste (339 a.n.e.) se convierte en
escolarca Jenócrates de Calcedonia hasta el año 314. Le sucedieron
Polemón de Atenas, muerto el año 270, y Crates Platónico, muerto el
año 268. Todos ellos pertenecen a la denominada Academia Antigua que
se prolongará en la Academia Media con Arcesilao (341-241 a.n.e.) al
que seguirán como escolarcas Lacides, Teleles, Evandro, Hegesino, y en
la Academia Nueva con Carnéades (flor. 150 a.n.e.). Durante el
período medio y nuevo de la Academia, el platonismo se mezcla con el
movimiento escéptico cuyos representantes utilizan la Academia como
plataforma en su lucha contra el estoicismo. En la vida de la Academia
se suele hablar de una cuarta Academia (platonismo ecléctico) cuyo
radio de acción es el siglo I a.n.e. y que tiene como principales
representantes a Filón de Larisa, Antíoco de Ascalón y Cicerón. La
vida de la Academia tuvo un desarrollo casi ininterrumpido durante
casi nueve siglos. Los siglos I y II d.n.e. son denominados del
platonismo medio y sus principales representantes son Plutarco de
Queronea (45-120) y Apuleyo de Madaura (siglo II). Posteriormente la
Academia confluye, de los siglos III al V, con el movimiento
neoplatónico hasta que fue cerrada por orden del emperador Justiniano
en el año 529, siendo sus principales representantes el escolarca
Damascio y Simplicio.
Los escritos de Platón
Al enfrentarnos con el estudio de la mayoría de los
pensadores antiguos (especialmente presocráticos, sofistas, epicúreos
y estoicos) nos encontramos con el problema que plantea la ausencia
total de fuentes, limitándonos a un puñado de fragmentos y testimonios
procedentes de autores posteriores. En el caso de Platón y de
Aristóteles ya no se trata de escasez de textos, sino de
superabundancia. Por ello la obra de Platón plantea dos tipos de
problemas: a) La autenticidad y atribución de sus obras: es necesario
separar de las obras que las tradiciones le atribuyen, las obras
dudosas y apócrifas. b) El orden cronológico de las obras.
A) El problema de la clasificación de las
obras de Platón proviene ya de la Antigüedad. Diógenes Laercio nos
informa de cuatro sistemas de clasificación de las obras de Platón. El
primero divide los Diálogos en dos clases según sus caracteres
intrínsecos: los diálogos didácticos, que tienen por objeto la
enseñanza de la verdad, y los diálogos zetéticos, que tienen
por objeto el arte de descubrirla (zhthtikón = investigación). El
segundo considera más la forma que el fondo, y clasifica los diálogos
en tres series: dramáticos, narrativos y mixtos. Otros,
y entre ellos Aristófanes de Bizancio, dividían los diálogos en
trilogías. Por último, la clasificación atribuída por Trasilo al
propio Platón agrupaba sus obras en nueve tetralogías (treinta y
cuatro diálogos, la Apología, y las Cartas).
Hemos mencionado en último lugar la clasificación
de Trasilo porque, en virtud de su atribución a Platón, ha sido la
dominante en las ediciones de sus obras hasta comienzos del siglo XX:
la edición en griego de J. Burnet, Platonis opera (1900),
conserva aún la estructura de las tetralogías. He aquí las tetralogías
de Trasilo: I (Eutifrón, Apología, Critón, Fedón); II (Cratilo,
Teeteto, Sofista, Político); III (Parménides, Filebo, Banquete,
Fedro); IV (Alcibíades I, Alcibíades II, Hiparco, Amantes);
V (Teages, Cármides, Laques, Lisis); VI (Eutidemo,
Protágoras, Gorgias, Menón); VII (Hipias mayor, Hipias menor,
Ion, Menexeno); VIII (Clitofón, República, Timeo, Critias);
IX (Minos, Leyes, Epínomis, Cartas).
La clasificación de Trasilo deja fuera de las obras
de Platón una colección de Definiciones y algunos diálogos
considerados apócrifos desde la Antigüedad (De lo Justo, De la
Virtud, Demódoco, Sísifo, Erixias, Axíoco). Pero entre las obras
comprendidas en las tetralogías hay algunas de dudosa atribución y
otras completamente espúreas. Por ello, el problema de la autenticidad
y atribución de sus obras es un aspecto esencial del problema
platónico. La crítica filológica ha utilizado diversos criterios para
juzgar la autenticidad de las obras platónicas:
1º) La tradición y los testimonios antiguos. Que
los escritores antiguos hayan considerado auténtico un escrito es
siempre una presunción de autenticidad. Una obra se tiene por
auténtica si Aristóteles o Cicerón la atribuyen al filósofo, o si se
hallan citas de una obra en el interior de otra. También los
comentarios y críticas antiguos a las obras de Platón tienen valor
probatorio, aunque con algunas reservas, pues estos testimonios
obedecen, a veces, a criterios de escuela: Proclo declaró apócrifos la
República, las Leyes y las Cartas.
2º) El contenido doctrinal. Un escrito será
atribuido a Platón si armoniza con su filosofía. Pero este
procedimiento plantea el problema del dialelo: definir primeramente a
Platón para poder juzgar los trabajos después.
3º) El método estilométrico. Consiste en medir la
frecuencia con que aparecen ciertas palabras griegas para determinar
un "estilo" de Platón que permita autentificar una obra según su forma
linguística. El método estilométrico se utilizará también para
determinar el orden cronológico de los diálogos de Platón.
De la aplicación conjunta de estos criterios se
puede decir que existen una serie de obras cuya autoría es dudosa:
Hipias mayor, Clitofón, Epinomis, Cartas (excepto la VI, VII y
VIII cuya utenticidad parece fuera de toda duda). La autenticidad de
otros diálogos que aparecen en las tetralogías es rechazada
generalmente. Son espúreos los diálogos siguientes: Alcibíades I,
Alcibíades II, Hiparco, Amantes, Teages y Minos, además de
la colección de Definiciones y de los diálogos apócrifos que ya
los antiguos habían rechazado.
B) Los diálogos de Platón no están fechados
y los críticos no han logrado ponerse de acuerdo para establecer una
cronología rigurosa. Prueba de ello es la cantidad de listas ofrecidas
del orden de los diálogos por parte de Arnim, Lutoslawski, Raeder,
Ritter, Wilamowitz, Cornford, Leisegang, Praechter, Shorey, Taylor,
Crombie y Ross.
Los criterios utilizados frecuentemente para
establecer la cronología son los siguientes: a) referencias de las
obras a sucesos históricos conocidos, b) referencias de unas a otras,
c) relación de dependencia respecto a otras obras de la época cuya
fecha nos es conocida, d) el contenido doctrinal, e) el método
estilométrico que toma el estilo y el vocabulario de las Leyes
(última obra que Platón dejó sin publicar según noticia de Diógenes
Laercio) como patrones, y se va examinando la afinidad de los otros
diálogos con ellos. La aplicación de todos estos criterios nos permite
agrupar los diálogos en diferentes épocas, sin pronunciación expresa
del orden cronológico dentro de cada época. A ellos es necesrio añadir
las Cartas.
a) Obras socráticas o de juventud (393-389):
Eutifrón, Apología de Sócrates, Critón, Ión, Cármides, Laques,
Lisis, Protágoras. Platón reproduce en estas obras las ideas de su
maestro Sócrates, sin referencia alguna a la teoría de las ideas.
b) Diálogos de transición (388-385):
Hipias Menor, Hipias Mayor, Gorgias, Menéxeno, Eutidemo, Menón,
Cratilo. Junto a los temas socráticos aparecen los primeros
esbozos de la teoría de las ideas. Análisis del lenguaje y temas
órficos de influencia pitagórica.
c) Diálogos de madurez o dogmáticos (385-371):
Banquete, Fedón República, Fedro. Se consolida la teoría de las
ideas como base de la epistemología platónica, de la ética y de la
política. Organización del Estado y teoría del amor. Aparecen también
los grandes mitos platónicos.
d) Diálogos críticos (370-347):
Parménides, Teeteto, Sofista, Político, Timeo, Critias, Filebo, Leyes,
Epínomis. Adoptan a veces un tono autocrítico frente a sus
antiguas concepciones. El aspecto ontológico de la teoría de las ideas
pierde importancia frente a su aspecto lógico. Sócrates deja de ser el
personaje principal.
Ediciones de la obra de Platón
Platón fue muy poco conocido durante toda la edad
media. A finales del siglo XV, gracias al mecenazgo de Lorenzo de
Medicis, cuando la imprenta llevaba sólo veinticinco años funcionando,
aparece la primera edición impresa de las obras completas de Platón,
en traducción latina. Como el manuscrito griego del que se sirvieron
Ficino y sus colaboradores para su traducción está hoy perdido,
adquiere más importancia esta primera versión latina.
Esta primera impresión de las obras completas de
Platón, la traducción latina de Marsilio Ficino, Divini Platonis
opera omnia, fue impresa en el taller tipográfico del Convento de
Santiago de Ripoli, en Florencia, en 1483 (1482 o 1484). Se
imprimieron 1025 ejemplares, que ocupan dos volúmenes de 253 y 309
folios (Ludovico Hain, Repertorium bibliographicum in quo libris
omnes ab arte typographica inventa usque ad annum MD describe
minuciosamente esta edición en su ficha 13062). La edición de Ficino
fue varias veces reproducida: Venecia 1491, 2 vols. in-fol; París
1522; con correcciones de Simon Gryneo, Basilea 1532, in-fol, 1539,
1546.
La primera edición griega es la Aldus Manutius y
Marco Musurus, Venecia 1513, 2 vols. in-fol. Aldo Manucio aprovechó
que la mayoría de los refugiados griegos tras la caída de Bizancio se
habían establecido en Venecia para, financiado por Pico de la
Mirandola, organizar un taller especializado en ediciones griegas (el
propio Aldo tuvo que diseñar y mandar grabar caracteres griegos para
estas ediciones). Esta edición griega sirvió de base a las de Basilea
1534 y 1556, 2 vols. in-fol.
La edición fundamental clásica, mucho más completa
y crítica, es la greco-latina de Henricus Stephanus o Enrique Estienne,
en colaboración con Ioan Serranus: Platonis Opera quae extant omnia,
3 vols. in-fol, París 1578. Stephanus dividió las páginas de su
edición en cinco secciones, de tamaño parecido, que señaló con las
letras A, B, C, D, E. Esta paginación y división de las páginas fa
sido adoptada como referencia en las ediciones modernas de Platón. La
edición de Stephanus, con la traducción de Ficino, fue reproducida en
Lyon 1590, y se publica en griego en Francfort 1602.
Las reimpresiones de las obras de Platón no
aparecen de nuevo hasta pasados más de ciento cincuenta años con la ed.
de J.-F. Fischer, Leipzig, Biponti y Estrasburgo 1760-1776, 4 vols.
in-8º, incompleta. La más importante del siglo XVIII es la de G.-Ch.
Croll, Fr.-Ch. Exter y J.-V. Embser, 1781 ss., 12 vols. in-8º. En el
siglo XIX aparecen múltiples ediciones alemanas, francesas, italianas
e inglesas. En alemán se publica la edición de Schleiermacher,
Platons Werke, Berlin 1804-1809, 2ª ed. 1817 ss., incompleta. La
primera edición crítica es la de I. Bekker, 10 vols, (Berlín 1816-17,
1823, Londres 1826). Sucesivas ediciones son publicadas en Leipzig
entre 1819 y 1856, la más importante es la de Hermann, Platonis
opera omnia, 6 vols., Biblioteca Teubneriana, Leipzig, 1851-1853.
La ediciones francesas más importantes son las de V. Cousin,
Oeuvres Complètes (Paris 1822-1840) y la de E. Chauvet - A.
Saisset, Oeuvres complètes (París 1863). Patricio de Azcárate
publicó la primera traducción española de las Obras Completas de
Platón (Madrid 1871-72, 11 vols.). La edición inglesa más
importante es la de B. Jowet, The Dialogues of Plato, 5 vols.
(Oxford 1871; 1892, 3ª; Nueva York 1937, 9ª). Ediciones italianas: E.
Ferrari, Dialoghi di Platone (Padua 1873-1883); R. Bonghi,
Platone. Dialoghi (Turín-Roma-Florencia, 1880-1904).
Entre las ediciones posteriores más importantes
(mencionamos aparte las españolas) deben mencionarse las siguientes:
Platonis opera recognovit brevique adnotatione critica instruxit
(ed. de J. Burnet, Clarendon Press, Oxford 1900-1907, 5 vols.);
Oeuvres complètes (Collection des Universités de France publiée
sous le patronage de l' Association G. Budé. Les Belles lettres, 13
vols., París 1920 y ss. Ed. bilingüe griego-francés); Sämtliche
Werke (ed. F. Meiner, Lepzig 1920-); Plato's works (ed.
Loeb Classical Library, H.M. Fowler, Londres 1925-); Dialoghi (Ed.
Col. Filosofi antichi e medievali, Laterza, Bari 1930-); Platonis
opera omnia /ed. Bibl. della antichità classica, Florencia 1936-);
Oeuvres complètes (ed. Classiques Garnier, París 1936-);
Sämtliche Werke (ed. Scheider, Berlín 1940-); Oeuvres complètes
(ed. L. Robin, París 1940-1942). La Fundación Bernat Metge ha
publicado en ediciones bilingües griego-catalán cerca de una veintena
de títulos (Barcelona, 1914-1956).
Ediciones de Platón en español
La primera edición de las
Obras Completas de Platón fue
realizada por
Patricio de Azcárate, y publicada por
la Biblioteca filosófica de Medina y Navarro, a lo largo de 11
volúmenes, Madrid 1871-72. Azcárate se sirvió sobre todo de ediciones
francesas, y aunque su rigor sea hoy justamente discutido, le cabe el
mérito de haber servido para facilitar la lectura de Platón en
español. Por otra parte las versiones de Azcárate han sido ampliamente
reeditadas (citando o sin citar la procedencia). De la traducción de
Azcárate proceden las siguientes ediciones: Diálogos,
Universidad Nacional de México 1922; Obras completas, ed.
Anaconda, Buenos Aires 1946; Diálogos, ed. Argonauta, Buenos
Aires 1946; Obras completas, Porrúa, México 1962.
Otras ediciones importantes de conjunto
-
Diálogos. Ed. J.B. Bergua, Madrid 1932-1960, incompleta.
-
Diálogos platónicos. Ed. Hernando, Madrid 1936.
-
Diálogos. Ed. Zeus, Madrid 1972.
-
Obras completas. Introd. de J. A. Míguez. Tr. y notas de
varios. Aguilar, Madrid 1977.
-
Obras completas. Tr. García Bacca. Presidencia de la
República y Univ. Central, Caracas 1978-82.
-
Diálogos. 5 vols. Introduc. de E. Lledó. Tr. y notas de
varios. Gredos, Madrid 1981-1988.
Ediciones importantes de algunos diálogos
-
Protágoras, edición bilingüe en Clásicos El Basilisco,
Pentalfa, Oviedo 1980 (con un
Análisis del Protágoras de Platón
por Gustavo Bueno, trad. de Julián Velarde).
-
La República; ed. M. Fdez. Galiano, Alianza, Madrid 1982.
-
El Instituto de Estudios Constitucionales (olim Instituto
de Estudios Políticos) ha publicado los siguientes títulos:
Cartas (bilingüe, 1954), Critón (1957), Fedro
(bilingüe, 1957), Gorgias (1951), Leyes (bilingüe,
1955), Menón (bilingüe, 1955), Político (bilingüe,
1955), República (bilingüe, 1969), Sofista (1969).
Comentarios antiguos a Platón.
- Apuleyo
-
De Platone et eius dogmate. Ed. P. Thomas, Leipzig 1938
- Calcidio
-
In Platonis Timaeum commentaria. Leipzig 1876
- Damascio
-
Dubitationes et solutiones de primis principiis. Ed. C.
Ruelle, 2 vols. Paris 1889
-
Lectures on the Philebus wrongly attributed to Olympiodorus.
Ed. L.G. Westerink, Amsterdam 1959
- Ficino, M.
-
Commentary on Plato's Symposium. Ed. S.R. Columbia, 1944.
- Hermias Alejandrino
-
In Platonis Phaedrum scholia. Ed. J. Couvreur, Paris 1901
- Olimpiodoro
-
In Platonis Philebum scholia. Ed. G. Stallbaum, Leipzig
1826
-
In Platonis Phaedonem scholia. Ed. W. Norvin, Leipzig
1913
-
In Platonis Gorgiam scholia. E. W. Norvin, Leipzig 1936
- Proclo
-
In Theologiam Platonis libri sex una cum Marini vita Procli
et Procli Institutiones Theologicae. Ed. Portus & Lindenbrog,
Hamburgo 1618
-
In Platonis Cratylum commentaria. Ed. G. Pasquali,
Leipzig 1808
-
Excerpta ex Proclii scholiis in Platonis Cratylum. Ed.
J.F. Boissonade, Leipzig 1820
-
Comentarii in Platonis Parmenidem. Ed. G. Stallbaum,
Leipzig 1840
-
In Platonis Timaeum. Ed. C.E. Chr. Schneider, Breslan,
1847; E. Diehl, Leipzig 1903-1906
-
In Platonis Rem Publicam commentarii. Ed G. Kroll,
Leipzig 1899-1901
-
In Platonis Alcibiadem i. Ed. L.G. Westerink, Amsterdam
1954