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Leni Riefenstahl /
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Anexo 02 /
Anexo 3
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Leni Riefenstahl |
111009 -
Enrique
Martínez-Salanova Sánchez - Actriz, directora,
exploradora
Biografía
Leni Riefenstahl nació en Berlín el 22 de agosto de 1902.
Falleció a los 101 años, en 2003. Rompió en sus 101 años de vida
infinidad de esquemas y aportó al cine multitud de experiencias
innovadoras que es necesario destacarlas por su brillantez a
pesar de su vinculación y colaboración durante una década con la
ideología nazi y su cúpula de poder.
De muy joven inició su carrera como bailarina. Una lesión de
menisco la alejó temporalmente de la escena. En 1924 se puso en
contacto con el Dr. Arnold Fank, tras ver una película suya
sobre los Alpes dolomitas. Con Fank, además de protagonizar
varias películas, entre ellas El Monte Sagrado, colaboró durante
muchos años y aprendió a manejar la cámara.
La película de
Sergio Eisenstein El acorazado Potemkin, le hizo decidir
su vida dedicándola al cine. Poco a poco, arriesgando su persona
en escenas difíciles y su dinero en la producción de films,
labró una reputación con la que estuvo a punto de llegar a
Hollywood.
Pero no quiso limitarse a la subordinación de ser actriz: en
1932 dirigió su primera película, La luz azul, filme situado en
los Alpes, que tras ser premiada en la Mostra Venecia, la lanzó
a la fama internacional. Ella interpretaba el papel principal.
Hitler, poco antes de llegar al poder, el 30 de enero de 1933,
quiso conocerla y le fue presentada.
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Peter Jacobs fue esposo de Leni Riefenstahl |
Mientras otros cineastas se expatriaban, como
Fritz Lang y Robert Wiene, Leni, gracias al doctor Goebbels, se
convirtió en «la cineasta número uno del nuevo régimen».
Adolfo Hitler
causó gran impacto en la actriz y directora, que aceptó la
dirección de dos documentales sobre el congreso del partido, La
victoria de la fe (1933) y El triunfo de la voluntad (1936).
Esta obtuvo el Premio Nacional de Cinematografía, la medalla de
oro en la Bienal de Venecia, y medalla de oro también en la
Exposición Universal de Paris en 1937.
Para acallar las críticas de algunos generales de
Adolfo Hitler por la
gran confianza que el Führer tenía hacia ella, filmó un corto
sobre la Wermacht. En ese tiempo viajó por España para rodar los
exteriores de Tierra Baja, que acabaría aparcada por falta de
financiación.
Con Olimpíada, una epopeya sobre los Juegos Olímpicos de Berlín
de 1936, obtuvo no solamente el gran reconocimiento del gobierno
y pueblo nazi, sino que además fue premiada con gran éxito de
público y crítica con un León de Oro en el Festival de Venecia.
Olimpíada se estrenó el día del cumpleaños de Hitler en sesión
privada, en dos partes Fiesta de los pueblos y Fiesta de la
belleza.
Leni Riefenstahl tuvo a su disposición todo tipo de recursos,
tanto económicos como técnicos, en momentos en que la
restricción económica afectaba al resto de los cineastas.
Mientas tanto, siguió con el rodaje de Tierra Baja, para la
cual, construyó en
Alemania una aldea de estilo español. La
contratación como extras de un grupo de gitanos le llevó
posteriormente a ser acusada de haberlos sacado de un campo de
concentración y de haberlos utilizado como esclavos.
Debido a los constantes bombardeos sobre Berlín se trasladó a
Kitzbühel (Austria), donde depositó todo el material de sus
películas, incluida Tierra Baja de la que tan sólo faltaba el
trabajo de sincronización y montaje.
Tras el final de guerra, fue detenida e interrogada por el
ejército norteamericano. Le fue confiscada la casa y todas sus
posesiones, ente ellas las copias de sus películas. Leni se
defendió siempre de sus acusaciones de nazismo diciendo que
había pecado de ingenua pero no de mala voluntad. Como tantos
miles de alemanes de aquella época, negó conocer el exterminio
que estaba sucediendo en su país. No obstante, nunca lo lamentó.
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Adolfo Hitler y Leni
Riefenstahl |

Adolfo Hitler y Leni
Riefenstahl |
Tras ser liberada por los norteamericanos, una guarnición
francesa en El Tirol, la volvió a detener. Más tarde se le
confiscaron todos los bienes, incluyendo el material
fotográfico. Vivió varios meses en la miseria y su matrimonio
fracasó. Se le recluyó durante tres meses en un manicomio, en el
que se le aplicó electroshock para «desnazificarla»
En varios juicios sucesivos, a instancias norteamericanas y
francesas, salió con veredicto favorable, que reconocía su
no-implicación ni en el partido ni en ninguna otra de sus
ramificaciones y que su relación con Hitler y su partido era
estrictamente profesional. Tras un última apelación la
calificaron solamente como simpatizante (no perteneciente) del
partido nazi.
Tras varios años de pleitos consiguió recuperar parte de sus
pertenencias, sobre todo sus rollo de película. Veinte años
después de haber sido empezada, terminó el montaje y estrenó
Tierra Baja.
Viajó por África, donde quedó prendada por unas fotografías de
los atléticos cuerpos de «Los Nuba». Se obsesionó con la idea de
filmarlos, y a pesar de los peligros y los consejos en contra
(tenía ya 60 años), partió para el sur de Sudán en las más
adversas circunstancias.
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Leni Riefenstahl en África |
Las fotografías y filmaciones de «Los Nuba» dieron la vuelta al
mundo. Para lograrlas se integró en las costumbres de la tribu y
aprendió su lengua. Con su colaborador y cámara, Horst Kettner,
en 1968, se adentró en territorios desconocidos y filmó a varias
tribus que nunca habían tenido contacto con el mundo de
occidente.
Su culto al cuerpo en forma de imágenes fotográficas y filmadas,
sirvió a sus críticos para indicar sus evocaciones de la
ideología nazi. En la última etapa de su vida profesional,
prefirió eliminar de sus imágenes al ser humano. Desde mediados
de los años setenta comenzó a fotografiar arrecifes de coral, un
tema que incluso le permitió filmar una última película, ya
absolutamente vaciada de contenido, Impresiones bajo el agua,
que realizó con 97 años y presentó en el 2000, ya con 100 años.
Aprendió submarinismo a los 72 años y con más de 90 siguió
lanzándose en paracaídas.
Falleció a los 101 años, en 2003.
Leni, controvertida
Para Francis Ford Coppola, George Lucas o Mick Jagger, Leni era
una documentalista genial, que convirtió en obra maestra el
congreso con que Hitler se rindió culto. Para otros muchos, ha
sido el mayor exponente del cine de propaganda.
Roman Gubern. (El Periódico de Cataluña, 10/09/03): Cuando
Riefenstahl fue detenida en 1945 por los aliados y sometida a un
proceso de desnazificación, se defendió diciendo que se había
limitado a hacer un documental que retrató los eventos de aquel
congreso. Nada más falso. El congreso se organizó como una
gigantesca puesta en escena para sus cámaras --pasarelas,
ascensores y rampas para los operadores--, igual a como hoy se
organizan los mítines, montados para la mejor visibilidad de las
telecámaras. El triunfo de la voluntad fue premiada en la
Exposición Internacional de París (1937), en pleno Frente
Popular.
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Durante su film «Los Nuba» |

Durante su film «Los Nuba» |
Leni Riefenstahl nunca ocultó su fascinación por
Adolfo Hitler, que a
su vez descubrió el talento de ella en la primera película que
dirigió, La luz azul (Das blaue Licht), de 1932, premiada en el
Festival de Venecia.
Sea por admiración mutua, sea por presión del dictador sobre la
cineasta, de la que se llegó a decir que era su amante, Leni
filmó El día de la libertad (Tag der Freiheit), un documental
sobre la Wehrmacht hitleriana, en 1935, así como Olimpíada (Olympia,
una lección de cine sobre los Juegos olímpicos de Berlín en
1936.
El montaje de Tierra baja (Tiefland), en 1954, pero rodada hacia
los años 1940, la colocó en una nueva controversia, por las
acusaciones de la comunidad gitana de haber utilizado como
extras a presos de esa etnia confinados en campos de
concentración. Riefenstahl declaró haber visto tras la guerra a
los gitanos que participaron en sus películas, aunque fueron
asesinados en campos de concentración. Esta afirmación llevó a
la fiscalía de Francfort a abrir un proceso contra la legendaria
cineasta por negar el Holocausto.
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Leni Riefenstahl |
La opinión de Leni Riefenstahl
Dicen que, para
Adolfo Hitler, Leni Riefenstahl representó la mujer
ideal. Para ella, sin duda, conocer al dictador fue un
acontecimiento inolvidable, allá por 1932 en un mitin en Berlín.
«Fue como si se abriera la tierra delante de mí», escribe en sus
Memorias. Ella no se arrepiente de nada. Ni de su fascinación
por Hitler, ni de sus hermosos trabajos sobre el
nacionalsocialismo. 'Por ellos he cumplido una larga
penitencia', afirma en uno de los documentales realizados sobre
su vida (El poder de las imágenes, 1993).
En sus memorias, publicadas en 1987, 1990 y en 1992, Leni
Riefenstahl siempre negó su colaboración con el nazismo. Negó,
en reiteradas ocasiones, su afiliación al partido nazi y que
fuera antisemita y se manifestó siempre como una ingenua que no
vio ni oyó nada de las atrocidades cometidas por el nazismo.
Llegó incluso a negar el Holocausto, aunque sí afirmó que de
haber sabido cómo era Hitler, no le hubiera apoyado. Nunca se
salió de sus afirmaciones a pesar de las evidencias, fotos,
películas, opiniones de los jerarcas nazis, etc. Ella dijo que
sólo miró, filmó y montó películas. En una entrevista para
televisión afirmó que solamente sirvió a Hitler una sola vez,
durante el rodaje de El triunfo de la voluntad.
Su aportación al cine
«Siempre anduve a la búsqueda de lo insólito, de lo maravilloso
y de los misterios de la vida». Así es como comienza Leni
Riefenstahl su libro de memorias.
Hay formas de filmar, de ponerse tras una cámara, que fue Leni
Riefenstahl quién las utilizó por primera vez en el cine; tomas
diferentes; utilizó el traveling de modo completamente
innovador.
En Olimpiada con 35 cámaras y numerosos teleobjetivos, captó los
pequeños detalles de cada competición. Tuvo a 60 operadores
trabajando a sus órdenes y experimentó con métodos
revolucionarios para la época, colocó ruedas bajo las cámaras
para poder seguir la marcha de los atletas y cavar fosos en el
estadio para captar los saltos desde una perspectiva aérea. Se
valió de un objetivo de 600 mm, el de más largo alcance y de una
cámara subacuática, ideada especialmente por uno de sus
colaboradores para los saltos de trampolín.
El resultado fueron más de 400.000 metros de película, que
redujo a 100.000. El trabajo de montaje duró casi dos años con
un afán y un rigor que ponía nervioso a Josef Goebbels,
responsable de Propaganda del régimen nazi.
Fue una trabajadora incansable que no sólo interpretaba y
dirigía, sino que también escribía los guiones y cortaba y
montaba la cinta. Tenía fama de ser meticulosa hasta extremos
imposibles. Cuentan que era capaz de estar cambiando de lugar
los árboles de un decorado durante días enteros hasta lograr el
encuadre adecuado.
En El triunfo de la voluntad, dispuso para el rodaje de ciento
treinta mil metros de película (sesenta horas), dieciséis
operadores y otros tantos ayudantes, treinta cámaras, cuatro
equipos de sonido, un dirigible para tomas aéreas y ciento
treinta reflectores gigantescos dentro de una escenografía
cuidadosamente preparada por Albert Speer y más de 350.000
habitantes de Nüremberg como extras gratuitos y disciplinados -
UHU - http://www.uhu.es
Filmografía
Tragödie im Hause Habsburg (1924)
Heilige Berg, Der (1926)
Wege zu Kraft und Schönheit — Ein Film über moderne Körperkultur
(1926)
Große Sprung, Der (1927)
Schicksal derer von Habsburg, Das (1928)
Weiße Hölle vom Piz Palü, Die (1929)
Stürme über dem Mont Blanc (1930)
Weiße Rausch — Neue Wunder des Schneeschuhs, Der (1931)
Blaue Licht, Das (La luz azul, 1932)
S.O.S. Eisberg (1933)
Der Sieg des Glaubens (Victoria de fe, 1933)
Triumph des Willens (El triunfo de la voluntad, 1934)
Unsere Wehrmacht (Día de libertad: nuestras Fuerzas Armadas,
1935)
Olympia (Parte I «Festival de las Naciones» y Parte II «Festival
de la belleza», 1938)
Obra fotográfica
The Last of the Nuba. Harper, Nueva York, (1974).
The People of Kau. Harper, Nueva York, (1976)
Leni Riefenstahl /
Anexo 01 /
Anexo 02
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