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Murió el General Liber Seregni.
Líder histórico de la izquierda uruguaya
El líder histórico de la izquierda uruguaya, general retirado Líber Seregni, murió este sábado,
31 de Julio del 2004, cuando su figura volvía a despertar
rechazo de jefes del Ejército por haber encabezado la lucha contra la
dictadura (1973-1985), que lo mantuvo casi toda esa época en la cárcel
Seregni, cofundador de la
coalición de izquierda Frente Amplio (FA) en 1971, es velado con
honores de ministro de Estado en la sede del Palacio Legislativo, con
el homenaje de miles de personas que desfilan junto a parlamentarios y
políticos de todos los partidos y personalidades del exterior. Su
funeral se realizará este domingo.
Los presidentes Fidel Castro, de Cuba, y Hugo Chávez, de Venezuela,
enviaron ofrendas florales al sepelio, dos entre muchas, pese a que el
general había dicho a su familia: "No quiero flores".
La muerte le llegó a los 87 años, mientras un acto de reparación
militar a su figura ponía de manifiesto las tensiones que subsisten en
las Fuerzas Armadas artífices de la dictadura, 19 años después de la
recuperación de la democracia.
La decisión del jefe de la División II del Ejército de colocar una
fotografía de Seregni en la galería de honor de su sede, por haber
sido su comandante, dio pie a una reunión urgente del generalato, al
arresto del general jefe de la unidad que dispuso la medida y a
comunicados airados de centros de oficiales.
Pero no era más que el inicio de actos similares de reparación a
militares "demócratas", que se alejaron como Seregni del servicio
activo de las Fuerzas Armadas desde fines de los años 60, cuando éstas
desbordaron su misión constitucional combatiendo a la guerrilla
izquierdista y reprimiendo a opositores, en una dinámica que acabo en
golpe de Estado.
Se rechaza "toda medida que pretenda reivindicar a ex integrantes de
las Fuerzas Armadas que con sus actitudes directa o indirectamente
contribuyeron en el pasado a producir lamentables fracturas en la
familia militar", señala un comunicado del Centro Militar, divulgado
el viernes.
El presidente Jorge Batlle, en su calidad de comandante de las Fuerzas
Armadas, debió ordenar expresamente el viernes que el retrato de
Seregni quedara en su lugar, ante las presiones militares en
contrario.
El mandatario contradijo así al jefe del Ejército, Santiago Pomoli,
quien había justificado su rechazo aduciendo la "oportunidad" del
acto, en plena campaña electoral para los comicios de octubre.
Batlle, además, concurrió con todo su gabinete y los tres comandantes
militares al sepelio.
En llamadas a emisoras de radio, comentarios espontáneos en las calles
y demás lugares públicos, los uruguayos expresaron su dolor por la
muerte de Seregni, sin distingos políticos.
La resistencia a la reparación militar cuando se cumplen 20 años del
fin de su encarcelamiento fue repudiada por toda la sociedad, que ve
en el general un defensor constante la democracia y de la tolerancia,
incluso en tiempos en que éstas no eran valores sociales muy
apreciados.
No era fácil ser demócrata e izquierdista en los años 60 y 70, cuando
en toda América Latina pulsaban movimientos armados revolucionarios y
los gobiernos militares o autoritarios eran moneda corriente, en
muchos casos financiados y respaldados por Estados Unidos, en el
contexto de una ardiente guerra fría.
Seregni se había retirado del Ejército siendo general en 1969, cuando
comandaba la División I del Ejército, por negarse a cumplir órdenes de
reprimir manifestaciones callejeras, dictadas por el gobierno
derechista de Jorge Pacheco Areco (1967-1972), en medio de una
profunda crisis política, social y económica.
Uruguay era un extraño caso de democracia en medio de los regímenes
autoritarios de Argentina y Brasil, pero el sistema se deslizaba de
modo imparable hacia el golpe de Estado, con una guerrilla en su
apogeo, una continua efervescencia sindical y estudiantil y una
respuesta represiva que recurría cada vez más a la suspensión de las
libertades civiles.
En ese contexto, Seregni fue el primer presidente del FA, creado en
1971. "Somos una fuerza pacífica y pacificadora", fue su expresión
favorita en los momentos de mayor violencia política.
La fundación de la coalición, que reunió a distintas corrientes
marxistas, socialdemócratas y democristianas y grupos escindidos de
los tradicionales partidos Colorado y Nacional, era una experiencia
sin antecedentes en América Latina.
Izquierdas de varios países de la región procuraron en muchos casos
infructuosamente crear un espacio político común basado en unos
objetivos programáticos compartidos, que les permitiera convertirse en
opción de gobierno.
"El Frente Amplio no es una simple suma de partidos y de grupos. Es la
nueva conciencia que levantará un nuevo Uruguay. Aquí está el pueblo
que no ha perdido la fe, ni en sí mismo ni en el destino del país",
dijo en su primer discurso ante una concurrencia masiva el 26 de marzo
de 1971, en la campaña electoral que llevó a la presidencia a Juan
María Bordaberry, del Partido Colorado.
La formación de esa fuerza política, que pretendía canalizar en la
arena política los anhelos de justicia y cambio social logró, con
Seregni como candidato a la presidencia, alrededor de 18 por ciento de
los votos.
Desde entonces, y a pesar de la feroz represión posterior, el FA no
dejó de crecer electoralmente. Este año, bajo el nombre de Encuentro
Progresista-Frente Amplio, es favorito para ganar las elecciones.
Pero en 1971, la materialización electoral de una izquierda unida no
violenta no bastó para transformar el crispado clima del país. Así
llegaron la derrota completa de la guerrilla del Movimiento de
Liberación Nacional - Tupamaros y, el 27 de junio de 1973, el golpe de
Estado.
Seregni fue detenido por sus antiguos camaradas de armas entre julio
de 1973 y noviembre de 1974. Tras un periodo de libertad provisional
volvió a ser encarcelado en 1976, condenado a 14 años de reclusión y
degradado. Sólo recuperó la libertad en 1984, cuando la dictadura
agonizaba.
Su condición de militar retirado le fue restituida por el parlamento
luego de la restauración democrática de 1985.
"Ni una sola palabra negativa, ni una sola consigna negativa. Fuimos,
somos y seremos una fuerza constructora, obreros de la construcción de
la patria del futuro. Sólo quiero repetirles ahora mi tremenda emoción
de este momento", volvió a arengar Seregni, poco después de quedar en
libertad el 19 de marzo de 1984.
"Mentiría si no les dijera que en estos largos años cuántas veces soñé
con el momento de ser reintegrado a la libertad que me había sido
sustraída. Una cosa es soñarlo y otra es vivirlo", recordó desde el
balcón de su casa a una muchedumbre, especialmente jóvenes que habían
crecido en dictadura.
Había pasado mucho tiempo desde su primer arresto en 1973 por
encabezar una multitudinaria manifestación espontánea contra la
dictadura conducida en sus primeros años por el presidente
constitucional Bordaberry.
En ese lapso Uruguay llegó a tener el récord mundial de presos
políticos respecto de su población de tres millones de habitantes. La
muerte y el exilio de miles de ciudadanos y la desaparición forzada en
el país y en el exterior de casi dos centenas emparentaban en tragedia
a este país con sus vecinos de América del Sur.
Desde la cárcel, Seregni batalló por mantener la unidad de la
izquierda frente a intentos de algunos sectores, como el Partido
Comunista, de aliarse al Partido Nacional a través de la llamada
Convergencia Democrática.
Desde prisión lideró la opción por el voto en blanco, junto a otros
sectores del Frente Amplio, cuando la dictadura habilitó elecciones
internas sólo en los partidos tradicionales, manteniendo al FA
proscripto.
Seregni creía que la izquierda no debía desaparecer ni permitir la
reinstalación del bipartidismo, que entendía contraproducente para la
democracia cuyo retorno se gestaba a comienzos de los años 80.
Proscripto en las primeras elecciones que acabaron con la dictadura,
en 1984, debió esperar hasta el nuevo periodo de 1989, para
postularse. Aunque fue candidato a al presidencia en dos ocasiones,
nunca se postuló, como otros líderes partidarios, a cargos
legislativos.
Ejerció el liderazgo del Frente Amplio hasta 1996. Discrepancias
internas y la decisión de su fuerza política de desconocer acuerdos
que él había comprometido lo llevaron a renunciar a la presidencia del
FA.
Pero siguió activamente opinando, debatiendo y provocando la reflexión
dentro y fuera de la izquierda, hasta el año pasado, cuando se retiró
definitivamente
Biografía
Líber Seregni nació el 13 de diciembre de 1916 en el
barrio Palermo y en 1933 ingresó a la Escuela Militar. En febrero de
1936 obtuvo el primer título de alférez de Artillería.
Entre los años 1938 y 1939, Seregni cursó cursos
preparatorios preuniversitarios de ingeniería y agrimensura y en 1939
fue ascendido a teniente segundo, en un carrera en las armas que le
permitió alcanzar en 1961 el empleo de general, rango con el cual
llegó a la comandancia en Jefe del Ejército de Uruguay.
INICIOS. Durante su carrera militar, Seregni fue
agregado militar en la embajada de país en Estados Unidos, en 1944 y,
luego adjunto en la de México, donde también residió y cursó estudios
de astrofísica en el Observatorio de Tonantzibtla, de Puebla.
Seregni regresó a Montevideo y en 1946 fue designado
Jefe del Observatorio de Meteorología.
En 1952 se le nombró Jefe de Operaciones del
Instituto Militar de Estudios Superiores, del que forma parte la
Escuela de Estado Mayor, y seis años después asumió como primer
subjefe del Estado Mayor del Ejército, y como tal organizó la
participación militar en la trasmisión del poder del Partido Colorado
al Nacional (Blanco) en marzo de 1959, primero de este partido en el
siglo XX.
En 1963, Seregni ejerció la presidencia de la
Comisión de Calificación de Escuelas y Cursos y fue titular de la
Comisión de la Ley Orgánioca Militar.
Entre 1964 y 1967 fue Jefe de la División de
Ejército II. Ha sido precisamente en la sede de esa división donde
esta misma semana fue colocada otra vez su foto a la galería de jefes
de esa agrupación militar, que había sido retirada durante la
dictadura militar.
En 1967 asumió como Comandante de la División de
Ejército I, con sede en Montevideo, la más importante del país.
Como Jefe de las Fuerzas Armadas en la capital, en
1968 asumió delicadas misiones como parte de la lucha del gobierno
contra los sindicatos y estudiantes, en medio de una explosiva
situación social y política, cuando ya estaban en actividad los
Tupamaros.
Seregni encabezó ese año la militarización de los
empleados bancarios, durante una prolongada huelga, y la del personal
y empresas municipales del transporte urbano, también paralizado.
Bajo su dirección, se controlaron los locales
universitarios clausurados por el gobierno de la época, donde murieron
tres estudiantes en enfrentamientos callejeros de policías y militares
contra manifestantes.
Seregni fue empresario y fundador de una compañía
comercial dedicada a la importación, instalación y reparación de
aparatos teleimpresores, que se introducían por primera vez en el
país, aunque vendió la empresa en 1970.
POLÍTICA. En 1969, el general Seregni pasó a retiro
por sus diferencias con el presidente Jorge Pacheco Areco y se dedicó
a la política. Dos años después fue el candidato presidencial de la
coalición Frente Amplio, que había fundado poco antes con varios
líderes políticos de izquierda, democristianos, socialistas,
comunistas y de ultraizquierda.
Tras el golpe de estado del 27 de junio de 1973,
Seregni fue juzgado por un Tribunal de Honor Militar y la Justicia
Penal Militar lo acusó de "subversión y traición a la Patria" y otros
delitos vinculados a la seguridad del Estado.
Condenado a catorce años, permaneció en prisión por
disposición de la Justicia Penal Militar, hasta que fue liberado el 19
de marzo de 1984, en el último tramo de la agonía de la dictadura.
Una vez liberado reclamó moderación en la lucha
popular y apoyó las negociaciones por retornar en paz a la democracia.
"Somos una fuerza pacífica y pacificadora", repetía
Seregni enlos días de la dictadura que persiguió, encarceló y torturó
a los izquierdistas.
El líder de la izquierda apoyó, junto con el Partido
Colorado, el pacto del Club Naval, que permitió la salida de la
dictadura, firmado en agosto de 1984.
El general (r) Líber Seregni murió hoy en su
residencia en el centro de Montevideo, víctima de cáncer de páncreas.
El velatorio se desarrolla en el Salón de los Pasos Perdidos del
Palacio Legislativo. Sus restos serán sepultados mañana en el
Cementerio Central.
En las elecciones presidenciales de noviembre de ese
año, Seregni no fue autorizado a postularse, continúo igualmente como
líder del Frente Amplio.
Cinco años más tarde, en 1989, fue el candidato a la
presidencia por la coalición de izquierda y se consolidó en el tercer
lugar.
En 1995, Seregni renunció a la presidencia del
Frente Amplio, lugar que fue tomado por el actual presidenciable de la
fuerza, Tabaré Vázquez.
Falleció en su casa, a las 88 años, víctima de un
cáncer de páncreas.