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| Biografías Mario Roberto Santucho |
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Jefe del Ejército Revolucionario
del Pueblo (ERP) de Argentina
Ya estudiante de Ciencias Económicas en la Universidad de Tucumán,
interviene activamente en las luchas universitarias participando en la
fundación del MIECE (Movimiento Independiente de Ciencias Económicas)
que -surge como alternativa entre el Movimiento Reformista
-constituido fundamentalmente por corrientes radicales, comunistas y
socialistas- y el Humanismo, que expresaba a sectores católicos y a la
derecha conservadora. Su bandera de lucha estaba en el cuestionamiento
a las vacilaciones y el abandono de las reivindicaciones del
estudiantado del Movimiento Reformista que dirigía el Centro de
Estudiantes, absorbido por una estéril polémica principista con el
Humanismo. Priorizó la lucha por las reivindicaciones principales del
conjunto, interesados fundamentalmente en encontrar motores
condiciones para avanzas en sus estudios , y el apoyo a la Revolución
Cubana, aún no definida como, socialista.
En Perú conoce al líder aprista Raúl Haya de la Torre, cuyas ideas
influenciaban en el naciente Frente Revolucionario Indo americano
Popular (FRIP). Sale decepcionado de la entrevista. El propagandizado
antiimperialismo de Haya de la Torre, en esas circunstancias enmarcado
en la "guerra fría' de la potencia imperialista contra el campo
socialista, se ha transformado en un mero desarrollismo vergonzante
que lo desenmascara ante sus visitantes. |
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Visualiza al FRIP como el embrión a desarrollar hacia el objetivo del
partido revolucionario. Fue necesario un intenso debate ideológico
interno para superar las profundas diferencias existentes entre su
proyecto y las convicciones y metas de muchos de sus compañeros. El
poder de convicción del ya conocido "Roby", su ya mentada tenacidad y
una práctica conjunta con sectores marxistas en Santiago del Estero
(PC y PS) en apoyo a la Revolución Cubana, permitieron importantes
avances políticos en los principales componentes de la organización,
no sin que se produjeran dolorosas deserciones. Particular importancia
reviste, en ese paso, la evolución de Francisco René quien, desde su
visión filosófica idealista en un complejo proceso de profundo
análisis y debate, concluye enrolado en la concepción materialista
dialéctica, donde su producción no fue lo rica que era de esperar al
ser víctima, justamente en esa etapa, de la represión de la derecha
fascista.
La permanente dedicación al estudio de los clásicos fue complementada
con una riquísima práctica social, en la que fue forjándose
definitivamente su personalidad, afirmándose sus convicciones y el
temple revolucionario que lo erigieron en el símbolo que hoy es.
Integra plenamente su militancia y sus luchas con su vida familiar y
de relación. No concebía la práctica política aislada y su confianza,
seguridad y poder de convicción influenciaron a todos los que lo
conocían. Su compañera Ana María fue erigiéndose en un importante
dirigente, lo que la convirtió en víctima de la represión, habiendo
sido herida de bala en un reparto de alimentos en un barrio obrero y
luego detenida dos veces. En la primera fue liberada en la fuga del
Buen Pastor en Córdoba y en la segunda oportunidad, luego de la fuga
de Rawson, fue asesinada junto con otros 15 revolucionarios en la base
naval de Trelew el 12 de agosto de 1972. Del matrimonio nacieron tres
hijas: Ana, Marcela y Gabriela, las que compartieron casi todas las
vicisitudes de la vida de sus padres.
Los primeros intentos comenzaron antes del nacimiento del PRT, en
Santiago del Estero, pero se frustraron por la negativa de los
dirigentes comunistas locales a mantener relaciones con trotskistas.
Con posterioridad -y sobre todo a partir del desprendimiento de los
grupos que seguían a Nahuel Moreno- se produjeron avances, aunque con
polémicas poco constructivas por su antagonización. No obstante ello,
en base a las relaciones que fue estableciendo Mario Roberto en la
cárcel, se logró un buen nivel de discusión, materializado no sólo
dentro del penal sino también en la atención desde el exterior, a
cargo del responsable político del PC de Trelew, compañero Bel, que
luego fuera secuestrado y desaparecido durante el golpe de 1976.
Durante ese período, Mario Roberto es detenido en dos oportunidades.
Primeramente en Tucumán donde es trasladado permanentemente en
diversas comisarías del interior para prevenir intentos de fuga o de
liberación por parte de sus compañeros. Finalmente es alojado en la
Penitenciaría de la ciudad de Tucumán, junto con todos los presos
pertenecientes al PRT. Mediante un ardid para lo cual, con la
ingestión de un medicamento, se provoca los síntomas de un ataque de
hepatitis, logra su traslado al Hospital Provincial; allí logra
fugarse aprovechando un descuido de la guardia, en un cambio de turno.
Viaja inmediatamente a Buenos Aires para participar en el V Congreso
que estaba en preparación.
Trasladado a Rawson, penal de máxima seguridad, prepara minuciosamente
el plan de la fuga que se efectiviza el 15 de agosto de 1972. En su
elaboración, prevee al máximo los diversos detalles de la operación,
viéndose precisado a insistir y argumentar reiteradamente, con las
dificultades naturales de su prisión, ante la indecisión y la falta de
confianza de los que ocupan transitoriamente la Dirección del Partido.
Casi inmediatamente, en noviembre de 1971, retornó al país, poniéndose al frente de la organización que pasaba por una situación crítica a causa de la notable reducción cuantitativa de sus integrantes (gran cantidad de militantes estaban en prisión) y por la debilidad política de la Dirección transitoria. Se impulsa a partir de entonces un proceso de incesante desarrollo y crecimiento de la organización. La situación era sumamente compleja: el abandono por el peronismo de su política nacionalista burguesa y las manifiestas divergencias de las propuestas de las fuerzas populares, no obstante la combativa resistencia de los trabajadores y distintos sectores del pueblo a la política de concentración, van creando las condiciones para el golpe fascista favorecido por la división de las fuerzas políticas y el repliegue de las masas, sin conducción, frente a la agresión del terrorismo de estado.
La instalación del gobierno constitucional de Cámpora inicia una
compleja coyuntura en la política del País, en la que la agudeza que
adquiere el enfrentamiento social y el acelerado desarrollo del PRT y
del ERP imponen un ritmo absorbente a la actividad. La vida de
Santucho se liga cada vez más indisolublemente a la lucha partidaria,
resultando casi imposible remarcar hechos personales separados de la
política del PRT, de sus análisis y de sus propuestas. Participa en
todas y cada una de las decisiones fundamentales, correspondiéndole la
fundamental cuota en los errores y en la trascendente presencia que
manifiesta en la decisiva fase de la vida nacional que transcurre
entre 1973 a 1976. Constituye pareja con Liliana Delfino, integrante
del CC de la organización y responsable de Propaganda Nacional, que lo
acompaña hasta su muerte, circunstancia en la cual es secuestrada y
desapareciera por las fuerzas militares que asaltaron su vivienda de
Villa Martelli. De esa unión nació Mario Antonio.
Al mismo tiempo, desarrolla esfuerzos para el acercamiento con otras
organizaciones populares en procura de acuerdos unitarios que permitan
coordinar actividades conjuntas. Los pasos en ese sentido resultan
poco fructíferos, no solamente por las diferencias de propuestas
políticas sino por los profundos desacuerdos en el análisis de la
situación, lo que exacerba el tradicional sectarismo en la izquierda
argentina.
En ese esfuerzo fue sorprendido por el ataque militar a su vivienda,
donde en esa circunstancia se encontraba junto a Liliana Delfino,
Domingo Mena, su compañera Ana María Lancillotto de Mena y Benito
Urteaga. Fiel a sus convicciones y manteniendo la conducta de toda su
vida, no obstante la inferioridad numérica y de armamento, junto con
Urteaga enfrentó el ataque militar. Domingo Mena, Liliana Delfino y
Ana Maria Lancillotto fueron secuestrados. Era el día 19 de julio de
1976 |
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