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Harry Truman es uno de los más grandes asesinos de la historia. Cínico, invocando a
Dios, ordenó arrojar las bombas...
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Doctrina Truman Discurso ante
el
congreso en 1947
Truman nació en Lamar
(Missouri) el 8
de mayo de 1884.
Sirvió durante la I Guerra
Mundial en
Francia y en 1922 participó en la política local como miembro del
Partido Demócrata y fue nombrado juez del condado de Jackson.
Senador en 1934, cargo desde el que apoyó firmemente la aplicación del New
Deal, el presidente
Roosevelt le escogió para el cargo de
vicepresidente en 1944.
Tras la muerte de Roosevelt (abril de 1945), Truman le sucedió en la
presidencia.
El senador Joseph Raymond McCarthy y el Comité de Actividades
Antiamericanas desarrollaron una intensa campaña en la que acusaban al
gobierno de Truman de haber permitido la infiltración de elementos
comunistas en la administración federal y algunos críticos vieron en
la centralización del poder una prueba de esta influencia comunista.
El presidente respondió a estos ataques, estableciendo un estricto
programa de lealtad que requería que todos los funcionarios federales
se sometieran a una investigación. Truman apeló a los sectores
liberales del Partido Demócrata para que apoyaran la legislación de
los derechos civiles y el reconocimiento del Estado de Israel en 1948
Truman no tuvo
dificultad en continuar la estrategia de cooperación con la Unión
Soviética durante la II Guerra
Mundial, pero no estuvo dispuesto a permitir que
Iósiv Stalin creara
un área de influencia soviética en la Europa del Este, convencido de
que Stalin pretendía extender el dominio comunista a toda Europa, por
lo que a comienzos de 1947 planteó una nueva política exterior. El
Plan Marshall y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)
fueron las más sobresalientes manifestaciones de esa política, que
llevó a Estados Unidos a desempeñar un papel de líder mundial, que
nunca antes este país había estado dispuesto a asumir
A partir de
1950 Truman modificó su política, como respuesta a la posesión de
armas atómicas por parte de la URSS. El fin del monopolio nuclear
estadounidense obligó al gobierno de Truman a comprometerse en una
carrera de armas nucleares y a desarrollar la bomba de hidrógeno.
Truman estuvo igualmente dispuesto a ofrecer ayuda económica a Francia
para apoyarla en la guerra de Indochina, mantenida frente al
movimiento independentista vietnamita dirigido por Ho Chi Minh.
Mientras desarrollaba esta enérgica política exterior durante el
periodo de la Guerra fría, Truman amplió las competencias del poder
ejecutivo en detrimento del Congreso. Su acto más audaz fue la
utilización de tropas estadounidenses en Corea sin la previa
aprobación del Congreso. Su gobierno creó el Consejo Nacional de
Seguridad y la
Central Intelligence Agency (CIA), órgano independiente
del Departamento de Estado y del Congreso. Su finalidad era aportar
asesoramiento e información al gobierno en materia de política
exterior. La presidencia asumió poderes que anteriormente estaban en
manos de diversos comités del Congreso, lo que permitió a Truman y a
los posteriores presidentes trabajar sin las restricciones del
Congreso, de forma especial en política exterior. Pero todo esto hizo
vulnerable a Truman frente a las críticas de los sectores
conservadores
Finalizado
su mandato en 1952, se retiró a la localidad de Independence
(Missouri), donde vivió hasta su muerte, ocurrida el 26 de diciembre
de 1972
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El legado de Harry Truman a la humanidad -
Foto tomada en Nagasaki, al día siguiente |
Doctrina Truman
Fecha: 12 de marzo de 1947 -
Harry Truman: discurso pronunciado ante una sesión conjunta del
Congreso, donde expone por primera vez la doctrina que llevará su
apellido.
La gravedad de la situación a la que el mundo debe
hacer frente en la actualidad requiere de mi aparición ante una sesión
conjunta del Congreso. Se trata de un asunto que concierne a la
política exterior y a la seguridad nacional de este país.
Estados Unidos ha recibido un llamamiento urgente
del gobierno griego solicitando ayuda económica y financiera. Los
informes corroboran la afirmación del gobierno griego, según la cual
esta ayuda es fundamental para que Grecia sobreviva como nación libre.
Grecia no es un país rico. La carencia de recursos
naturales siempre ha obligado al pueblo griego a trabajar duro para
poder seguir adelante. Desde 1940 este país trabajador y pacífico ha
sufrido una invasión, cuatro años de una cruel ocupación del enemigo y
encarnizadas luchas internas.
Cuando las fuerzas de liberación entraron en Grecia,
se encontraron con que los alemanes, que se batían en retirada, habían
destruido prácticamente los sistemas de comunicación. Más de mil
pueblos habían sido arrasados por las llamas. Ochenta y cinco por
ciento de los niños padecía tuberculosis. El ganado, las aves de
corral y los animales de tiro casi habían desaparecido. La inflación
había acabado poco menos que con los ahorros de toda la población.
Como resultado de estas trágicas condiciones, una minoría militante
fue capaz de crear el caos político que no ha permitido la
recuperación económica del país. Hoy en día, Grecia carece de fondos
par financiar la importación de los bienes necesarios. Bajo estas
circunstancias, el pueblo griego no puede avanzar en la solución de
sus problemas de reconstrucción. Grecia necesita ayuda económica y
financiera desesperadamente para poder seguir comprando comida, ropa,
combustible y semillas. Estos elementos resultan indispensables para
la subsistencia de su pueblo y tan sólo pueden obtenerlos del
extranjero.
La propia existencia del Estado griego se ve
amenazada por las actividades terroristas de varios miles de hombres
armados liderados por comunistas, que desafían la autoridad del
gobierno en varias zonas, pero especialmente a lo largo de la frontera
norte del país. Estados Unidos debe proporcionar esta asistencia. No
existe ningún otro país al que pueda recurrir la Grecia democrática.
Ninguna otra nación está dispuesta y es capaz de proporcionar el apoyo
que necesita el gobierno griego democrático.
El gobierno británico, que ha asistido a Grecia en
el pasado, no puede seguir prestando ayuda económica o financiera tras
el 31 de marzo.
El gobierno de Grecia no es perfecto. Aun así,
representa a 85% de los miembros del Parlamento griego, que fueron
elegidos en las elecciones celebradas el año pasado. Los observadores
internacionales, incluidos 692 estadounidenses, consideraron que los
comicios fueron una expresión de las opiniones del pueblo griego. El
gobierno griego se ha visto obligado a trabajar en un ambiente de caos
y extremismo. Es cierto que ha cometido errores, pero la concesión de
esta ayuda no significa que Estados Unidos apruebe todo lo que el
gobierno ha hecho o vaya a hacer. En el pasado hemos condenado, y
seguimos condenando, las medidas extremistas de la derecha o la
izquierda. En el pasado hemos aconsejado tolerancia, y la seguimos
aconsejando ahora.
El vecino de Grecia, Turquía, también merece nuestra
atención. Sin lugar a dudas, el futuro de Turquía como Estado
independiente y económicamente sólido es tan importante como el de
Grecia para los pueblos pacíficos del mundo. La situación en que se
halla Turquía hoy en día es muy distinta a la de su vecino heleno, ya
que no ha padecido los desastres que asolan al gobierno griego. Y,
además, durante la guerra, Estados Unidos y Gran Bretaña
proporcionaron ayuda material a Ankara. A pesar de todo, Turquía
necesita ahora nuestro apoyo.
Soy plenamente consciente de las consecuencias en
caso de que decidiéramos brindar ayuda a Grecia y Turquía. Uno de los
principales objetivos de la política exterior de Estados Unidos es la
creación de las condiciones necesarias para que nosotros y otras
naciones podamos llevar un estilo de vida libre de toda coacción, lo
cual fue una de las cuestiones fundamentales en la guerra contra
Alemania y Japón, países que pretendían imponer su voluntad y su forma
de vida a otras naciones.
Para asegurar el desarrollo pacífico de las
naciones, Estados Unidos ha asumido un papel destacado en la fundación
de las Naciones Unidas, una organización que se ha creado para
garantizar independencia y una libertad duradera a todos sus miembros.
Sin embargo no lograremos cumplir con nuestros objetivos a menos que
estemos dispuestos a ayudar a liberar otros pueblos para que puedan
mantener sus instituciones libres y su integridad nacional ante los
movimientos agresivos de los regímenes totalitarios. Esto no es más
que un reconocimiento sincero de que los regímenes totalitarios
impuestos a pueblos libres, mediante agresión directa o indirecta,
socavan los cimientos de la paz internacional y la seguridad de
Estados Unidos.
Recientemente, los ciudadanos de varios países han
visto como se les imponían regímenes totalitarios contra su voluntad.
El gobierno de Estados Unidos ha expresado protestas contra la
coacción y la intimidación, algo que viola el acuerdo de Yalta, a las
que han sido sometidas las poblaciones de Polonia, Rumania y Bulgaria.
También debo manifestar que en otros varios países han ocurrido hechos
similares. En este momento de la historia mundial, casi todas las
naciones deben escoger entre estilos de vida alternativos. Y muy a
menudo esta elección no es libre.
Una de estas formas de vida se basa en la voluntad
de la mayoría, y se distingue por sus instituciones libres su gobierno
representativo, la celebración de elecciones libres, la existencia de
garantías de libertad individual, la libertad de expresión y religión
y la ausencia de opresión política.
El segundo estilo de vida se basa en la voluntad de
una minoría impuesta por la fuerza. Su poder reside en el terror y la
opresión , en prensa y radios controladas, en elecciones amañadas y en
la supresión de las libertades individuales.
Creo que la política de Estados Unidos debe
consistir en brindar ayuda a los pueblos libres que se están
resistiendo a ser subyugados por minorías armadas o por presiones
externas. Creo que debemos prestar auxilio a los pueblos libres para
que puedan elegir su propio destino. Creo que nuestra ayuda debe ser
básicamente económica, lo cual es esencial para mantener la
estabilidad financiera y los procesos políticos.
El mundo no es estático, y el statu quo no es
sagrado. Pero no podemos permitir que haya cambios en el statu quo que
infrinjan la Carta de las Naciones Unidas y que recurran a métodos
como la coacción y subterfugios como la infiltración política. Al
ayudar a naciones libres e independientes a mantener su libertad,
Estados Unidos estará haciendo efectivos los principios de la Carta de
las Naciones Unidas.
En caso de que no acudamos en ayuda de Grecia y
Turquía, las consecuencias serán de gran alcance tanto para Occidente
como para Oriente. Debemos tomar medidas inmediatas.
Por lo tanto, pido al Congreso que me conceda
autorización para prestar ayuda a Grecia y Turquía por un valor de 400
millones de dólares para el período que finaliza el 30 de junio de
1948. A la hora de solicitar estos fondos, he estimado conveniente que
se destine a Grecia la máxima cantidad posible de los 350 millones de
dólares que recientemente pedí al Congreso que autorizara para la
prevención de la hambruna y el sufrimiento en países asolados por la
guerra.
Vamos a embarcarnos en una tarea muy seria. Y no lo
recomendaría de no ser porque la alternativa es mucho peor. Estados
Unidos invirtió 341.000 millones de dólares para ganar la Segunda
Guerra Mundial. En este caso, se trata de invertir en la paz y la
libertad mundial.
Las semillas de los regímenes totalitarios se nutren
de la miseria y la necesidad. Se extienden y crecen en la tierra
malvada de la pobreza y la lucha. Alcanzan su máximo crecimiento
cuando las esperanzas de la gente para alcanzar una vida mejor se
desvanecen. Nosotros debemos mantener esa esperanza con vida. Los
pueblos libres del mundo vuelven la vista hacia nosotros en busca de
apoyo para poder mantener la libertad. Si nos mostramos débiles en
nuestro liderazgo, podríamos poner en peligro la paz del mundo y el
bienestar de nuestra propia nación.
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