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Sun Tzu

. Sobre el ARTE DE LA GUERRA de Sun Tzu

06 - Sun Tzu fue el autor de El arte de la guerra, un influyente libro chino sobre estrategia militar principalmente, abarcando también la táctica. Es también uno de los primeros realistas en ciencias políticas.

La única fuente sobre la vida de Sun Tzu es la biografía escrita en el siglo II por el historiador Sima Qian, quien le describió como un general que vivió en el estado de Wu en el siglo VI adC. Sin embargo, la biografía no es consistente con otras fuentes del período y la forma y contenido del libro indican que posiblemente fuese escrito entre 400 adC y 320 adC.

A pesar de que los relatos difieren acerca de los orígenes de Sun Tzu, de acuerdo a una biografía escrita por un historiador del Siglo II aC, fue un general que vivió en el estado de Wu durante el Siglo VI aC. Sun Tzu es famoso por El Arte de la Guerra, elogiado como el trabajo decisivo sobre la estrategia militar y las tácticas, antes del derrumbe de la China imperial.

Compuesto por 13 capítulos, El Arte de la Guerra es uno de los estudios más célebres sobre las estrategias para el éxito militar. El principio fundamental de Sun Tzu es “que la guerra se basa en la decepción”, y creía que “el arte de la guerra supremo es sojuzgar al enemigo sin luchar.”

Una de sus estratagemas enfatiza en la importancia de conocer al enemigo –“Si conoces al enemigo y te conoces a tí, no necesitas temer el resultado de cien batallas. Si te conoces a tí mismo pero no al enemigo, por cada victoria ganada, sufrirás también una derrota.”

En la actualidad, su trabajo ha encontrado nuevas aplicaciones en áreas totalmente inconexas con su propósito militar original, ya que se utiliza como guía para los negocios, el deporte, la diplomacia ¡y hasta para citas!
 

Sun Tzu fue un general chino que vivió alrededor del siglo V antes de Cristo. La colección de ensayos sobre el arte de la guerra atribuida a Sun Tzu es el tratado sobre dicho tema más antiguo que se conoce. A pesar de su antigüedad, esta obra domina sobre cualquier otra sobre el tema.

La obra de Sun Tzu llegó por primera vez a Europa en el periodo anterior a la Revolución Francesa, en forma de una breve traducción realizada por el sacerdote jesuita J. J. M. Amiot. En las diversas traducciones que se han hecho desde entonces, se nombra ocasionalmente al autor como Sun Wu o Sun Tzi.

El núcleo de la filosofía de Sun Tzu sobre la guerra descansa en estos dos principios:

Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño.
El supremo Arte de la Guerra es someter al enemigo sin luchar.

Las ideas de Sun Tzu se extendieron por el resto de Asia hasta llegar a Japón. Los japoneses adoptaron rápidamente estas enseñanzas y, posiblemente, añadieron algunas de su propia cosecha. Hay constancia de que el principal libro japonés sobre el tema, "El libro de los Cinco Anillos", está influido por la filosofía de Sun Tzu, ya que su autor, Miyamoto Mushashi, estudió el tratado de "El Arte de la Guerra" durante su formación como Samurai.

Habitualmente se hace referencia a las culturas orientales como culturas de estrategia y no es pequeña la influencia de Sun Tzu en este desarrollo cultural. Hoy en día, la filosofía del arte de la guerra ha ido más allá de los límites estrictamente "militares", aplicándose a los negocios, los deportes, la diplomacia e incluso el comportamiento personal. Por ejemplo, muchas frases clave de los manuales modernos de gestión de empresas, son prácticamente citas literales de la obra de Sun Tzu (cambiando, por ejemplo, ejercito por empresa, o armamento por recursos, sin ir más lejos). Las ideas siguen siendo completamente válidas a pesar de los 25 siglos transcurridos desde que se escribieron.

Una advertencia antes de comenzar: No es un libro "fácil". Conviene leerlo despacio meditando en el sentido de las ideas expresadas en las frases, no quedándose en la cita literal. Solo de esta forma se podrá sacar el máximo provecho a su estudio. Personalmente, lo considero una lectura imprescindible para la formación de un artista marcial.

Sobre el ARTE DE LA GUERRA de Sun Tzu - Rodrigo Quesada Monge

"Por ello, lo que retiene a los adversarios es el daño
lo que les mantiene ocupados es la acción, y lo que
les motiva es el beneficio"
- Sun Tzu. El Arte de la Guerra (Madrid: EDAF. 1993. Versión De Thomas Cleary). P.77.

I

En momentos en que tantas personas creen que la solución a los problemas del siglo XXI es la violencia, recordar al gran filósofo chino es importante y necesario. No tanto porque sus reflexiones sean una invitación a mirar el lado práctico de la guerra, sino sobre todo por el enfoque tan plástico que tiene del concepto en cuestión. Para el autor chino, quien vivió unos quinientos años antes de Cristo, de acuerdo con la cronología occidental, la guerra es algo más que la simple fuerza bruta y la irracionalidad de la destrucción. Se trata, nos decía, de un juego de estrategias en el que triunfa aquél que menos necesidades tiene, aquél para quien la posesión y la vanidad son simples perros de paja.

II

El arte de hacer la guerra, o para ser más riguroso con el análisis de Sun Tzu, el arte de evitar los conflictos, requiere de una sabiduría mayor, pero sobre todo, exige de nuestra parte una gran sensibilidad para detectar cuáles son las exigencias que nos demandan la armonía universal.

Ser armonioso, o estar en condición de armonía con el Universo, implica tener capacidad suficiente para ver la totalidad no sólo las partes. Por eso la lucha contra la guerra es mediante los mismos principios de la guerra: se infiltran primero las líneas enemigas, luego se descubren sus secretos, y finalmente se hace cambiar sus corazones.

III

Pero, si los buenos guerreros son los que atraen al enemigo y lo combaten en el terreno que conocen, qué impide que la guerra se convierta en un simple juego de posiciones. Es inevitable; la destructiva objetividad que existe en lo inhumano de la guerra. Ésta es simplemente una alteración violenta de la armonía que debe existir entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y su propia naturaleza. Tal alteración sólo tiene sentido si, por medio de hacerme violencia, modifico las cosas que están malas en mi vida y en mi relación con los demás.

Cuando la guerra, de manera paradójica como nos dice Tzu, por su misma y destructiva dinámica reduce al ser humano a los más banales y primitivos aspectos de su "objetividad humana", ha llegado el momento de modificar dicha objetividad con la idea de que nuestro acercamiento al Universo no se vea perturbado por la preocupación de poseer y controlar los aspectos más brutalmente materiales (objetivos) de la vida. Esto es algo que patéticamente hemos olvidado en Occidente.

IV

Durante la Guerra de Viet-Nam (1961-1975) la colosal ignorancia del Ejército de los Estados Unidos, su Gobierno y sus informantes sobre los postulados básicos de la guerra, propuestos por un hombre como Tzu, eran tan evidentes que nunca se les reveló como útil comprender los motivos culturales de la combatividad vietnamita.

Hoy se comete el mismo error. Los buenos generales, decía Tzu, son aquellos que conocen el alma de su enemigo, su lengua, sus sueños, sus frustraciones, incluso hasta el color de su ropa interior. En Occidente, donde la venganza es un valor, una virtud de la cual siempre es la hipocresía la que paga el precio, creemos que valdría la pena releer de vez en cuando el texto de Tzu.

Está visto que hacer la guerra es más importante que conocer y discutir las razones del conflicto. Para Tzu el arte de la guerra es la mejor estrategia para evitarla . Conocer el conflicto, su situación, condiciones y características hacen que el mismo pueda ser evitado. Y si no fuera así, entonces el arte de la guerra propone que obtengamos lo mejor del conflicto "sin saquear, sitiar o aniquilar al enemigo". La idea es que le hagamos ver al contendiente lo absurdo de su actitud. Que le hagamos entender que es posible encontrar otras salidas, para que la solución del conflicto nos haga crecer a todos, no solo a las partes, como vuelve a decir Tzu.

V

Sin embargo, nuestra forma de practicar la guerra, aquí en Occidente, es el resultado de la idea de que, antes de solucionar el conflicto, debemos demostrarle al contrincante la indefectible validez de nuestro punto de vista, y que si habla de negociación será sobre los términos que hayamos escogido.

El conflicto, que para Tzu, no se traduce en el buen portar las armas, la técnica a nuestra disposición, o la presencia de los mejores generales, es antes que nada el producto de un desacuerdo profundo, donde uno trata de imponerle al otro por la fuerza, la violencia o el asesinato, su visión del mismo. Es decir que, por ejemplo en Occidente, abordamos el tratamiento de la epidermis del conflicto, su superficie, y por ello respondemos con brutalidad ante los desacuerdos. Si fuéramos a la raíz del conflicto, y halláramos el origen auténtico del conflicto, la conversación, la "paideia" como dirían los griegos, harían innecesaria la guerra, o la solución armada de inconvenientes en el desacuerdo, que puede ser conjurado con el solo hecho de la conversación.

Pero ante una industria armamentística en expansión, una economía que reposa sobre la rapacidad y el despilfarro, y una irracionalidad colectiva que tiene el respaldo de los manipuladores de la información, la lectura de Tzu les puede resultar por decir lo menos bastante ingenua. Sin embargo, todavía es posible creer en un mundo más humano, donde la guerra sea idéntica simplemente a una paradoja, donde la confrontación de puntos de vista nada tenga que ver con nuestras convicciones religiosas, políticas, sexuales o culturales en general. Hemos avanzado tanto para comprender tan poco - PáginaDigital


 

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