Tzara siempre insistió en la implicación física del artista y su
relación con el público, pues tenía planes másambiciosos, tomar por
asalto a Paris. Se presentará vestido con frac, sobrio, impecable, de
gala, "seriedad de piedra para los animales", muy serio, manifestando
que tenía todo el derecho de orinar en diferentes colores, saca su pene
y lo exhibe, luego menea su trasero como si fuese el vientre de una
bailarina oriental, al instante se va desvistiendo hasta quedarse
completamente desnudo, mientras produce un sonido como de cerdos
salvajes que va en increscendo, oinkkkkkkk oinkkkkkkkkk, comienza
insultando al público y generando cada vez más un clima de violencia
(Tristán Tzara pintado por Robert Delaunay en la
foto de la derecha)
Tzara ya desnudo grita: viva Descartes!, viva Picabia el antipintor que
acaba de llegar de Nueva York! . DADA por siempre! DADA nunca podrá
morir!. DADA!!!
Hans Arp lo levanta por la pierna derecha, mientras Hans Ritcher hace lo
mismo con la izquierda, Tristan Zara queda suspendido en el aire y se
apoya en los hombros de sus compañeros para mantenerse en equilibrio,
los tres forman una pirámide, los tres andan muy bien trajeados y hasta
el Arp lleva un elegante bastón; corre el año de 1917 y es costumbre
también del Tzara el de andar con bastón, corbata, sombrero, monóculo y
un cabello cuidadosamente peinado, pareciera que está listo para irse a
presentar con sus compañeros de DADA en el "Cabaret Voltaire" para
realizar su performance: "Lira de ses ceuvres". Lo veo de pie, serio,
elegante, muy bien trajeado leyendo: "Cinco negros en un auto, que han
explotado en las cinco direcciones de mis dedos. Cuando pongo mi mano
sobre el pecho para hacerle una oración a Dios." Luego termina en 1922
peleándose a muerte con André Breton, identificándose plenamente con
Duchamp y con Man Ray y sentado sobre un alto muro como si fuese un
"hombre huevo" teniendo al lado de su cabeza un reloj despertador y un
hacha amarradas por una cuerda. Toma una bicicleta y se sube con ella a
una escalera de madera y hace equilibrio sobre la misma; Man Ray le toma
entonces una foto, es la última reunión DA DA en Weimar en el año de
1922, juntos posan para su última foto: El Lissitzky, Theo Van Doesburg,
Hans Ritcher, Hans Arp y el mismo Tzara. Faltaban Picabia, Breton, Max
Ernst, Satie y Rose Selavy pero están a punto de llegar. "DA DA é
inutile come tutte le cose nella vita" gritaba Tzara, mientras
manipulaba su bastón como si fuese una espada.
Los Dadaístas utilizaron técnicas revolucionarias, fueron los verdaderos
pioneros del arte actual. Sus ideas contra las normas establecidas se
basaban en una profunda creencia, (casi una actitud religiosa que los
movía en sus convencimientos) creencia derivada de la tradición
romántica, creencia en la bondad intrínseca de la humanidad, cuando ésta
no ha sido aún corrompida por la sociedad.
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Como movimiento, el Dada
terminó en la década de 1922 y algunos de sus miembros se
convirtieron en figuras destacadas de otros movimientos
artísticos modernos, el DADA fue como una "Y" griega que se
abrió para darle paso a las nuevas corrientes del arte; por
un lado surgió el arte Conceptual y con él Duchamp y Man
Ray, y por otro lado el surrealismo junto con Max Ernst y
Magritte |
En una época me gustaba utilizar el pseudónimo de
Tristán Tzara que a su vez era el pseudónimo DADA... de Samuel
Rosenstock que era el nombre de pila de Tristan Tzara... ¡Tzara! Tzara!
Tzara! Thustra, (DADA ha attirato l`attenzione del mondo intero sulla
morte, sulla sua constante presenza fra di noi... la morte e cui con noi)
A mitad de la década de los 50 volvió a surgir en Nueva York cierto
interés por el Dada entre los compositores, escritores y artistas pero
ya para ese entonces Tristan Tzara andaba en otra longitud y en otra
latitud.
Dicen las enciclopedias especializadas que Tristan Tzara nació en el año
de 1896 y que murió en el año de 1963 pero esto no esta comprobado;
otros dicen que por medio de "abducción" se lo llevaron en un platillo
volador, los extraterrestres llamados "los grises" y que en estos
momentos está en otro planeta (¿Ganímedes?) junto a Elvis Presley, Frank
Zappa, Jim Morrison, John Lennon, Ives Klein, Klaus Nomi, Bob Marley,
Andy Warhol, Marcel Duchamp, Joseph Beuys, Bruno Munari, Timothy Leary y
Janis Joplin (todos estos personajes tienen "gruesos" historiales
abiertos en las oficinas de "los expedientes X") pero estas tan solo son
especulaciones ya que se desconoce la verdad de los hechos y su
verdadero paradero.
Tzara escribió los primeros manifiestos del movimiento DA DA en Zürich y
más tarde también escribió los de París, manifiestos en los que definía
y defendía sus principios nihilistas, dicen entonces que él, en 1930
abandonó definitivamente el movimiento Dadaísta y la manera de ser
propias del nihilismo y se interesó por el surrealismo, otros dicen que
se unió a la resistencia francesa durante la II Guerra Mundial y otros
dicen que fue a la legión extranjera.y que una vez terminada la guerra
Tzara, desplazó su visión poética hacia problemas más reales, problemas
que amenazaban a la humanidad. pero estas historias son demasiado
"moralistas" y "normalitas" para ser creídas.
En verdad prefiero creer que Tristan Tzara está vivo, que acaba de
cumplir sus 107 años y que esta a punto de publicar sus memorias en un
libro titulado: TZ-DD.
DADA -
María Belén Luaces -
Junio de 2001
Fue una cornisa al borde del abismo. Sus
pasajeros audaces y nihilistas, condimentaron sus vidas con las
cualidades perfectas de la Insurgencia. Juventud, Insatisfacción,
Desmesura, Atrevimiento, Idealismo, Necesidad, Apasionamiento. Cóctel
duro, solo para gargantas hambrientas del grito gutural de la conciencia
dolida, antes reprimida, desafiante, Irreverente. El asco dadaísta, la
efímera pasión que desencadenó la nada. Insubordinado, Insuficiente,
Insustancial, Intangible, Interaliado, Interactuado, Intercambiable,
Intermediario, Interpelante, (Intervalo), Intimista, Intranquilo,
Intrépido, Intrigante, Inventivo, Inverosímil, Inverso, Invocador,
Indómito. El caos, la tragedia, una bomba contra la guerra. Un sí a la
muerte, un adiós al futuro y al presente. El dadaísmo buscaba, y
su camino se dirigía hacia su propio presagio: la abolición del arte.
Lo
absurdo, el sin sentido de la razón, el azar y lo efímero, es
redescubierto por Dadá como la esencia de la nueva realidad. Para Dadá
todo es relativo. (Incidente)
El dadaísmo fue una
revolución psicológica, artística y desestructurante. Precipitó una
crisis, para madurar la insatisfacción. Para Dadá era imposible aceptar
el mundo después de la tragedia de la guerra, su ira y su negación
fueron creciendo a la par de las bombas y los tanques de doble tracción.
Dadá podía decir no a todos y a todo, podía protestar, hacer actos, reír
en los funerales y llorar en las bodas, podía trastocar y doblegar todas
las reglas de la convivencia. (Invertebrado)
Puede haber comenzado en
Zürich, Suiza, un 5 de febrero de 1916, a las 18 hs., en el Cabaret
Voltaire. Tal vez comenzó antes.
Imaginemos. Un
cortapapeles es insertado sin premeditación, en una hoja cualquiera de
un pequeño diccionario Larrousse. La página se abre y al azar se lee la
palabra "dadá" ("caballo en lenguaje infantil"). (Intercalado)
En el cabaret literario y
artístico que regentean Hugo Ball y Emmy Henning, están reunidos Tristán
Tzara, rumano - veinteañero - refugiado de guerra, junto a otros amigos
poetas como Marcel Janco también de Rumania, el alsaciano Jean Arp y el
alemán Richard Huelsenbeck entre otros muchachos angustiados que desde
sus poesías se oponían a todo, hasta al mismo arte.
Sentada con ellos en la
mesa del café, encuentra su apellido (o quizás su seudónimo) la
Angustia. Con su nuevo nombre se transmutará en un baluarte de la
contracultura, que poco dijo sobre sí mismo, que se
desquició ante las
palabras que nada tenían para comunicarle. No quiso dejar testamentos.
(Intestado)
"Dadá no es nada" dijo
Tristán. Antes habían existido el romanticismo, el simbolismo, y más
cercanos a principios de siglo el futurismo y el cubismo, pero Dadá no
era un istmo más. "Estamos en contra de todos los istmos... no buscamos
nada...escribo un manifiesto y no quiero nada; digo no obstante, ciertas
cosas, y estoy por principio en contra de los manifiestos!"
(Intimidante)
Tristán Tzara fue el
joven artista, el joven anti-arte que se embanderó en Dadá cual gurú
predicando su verdad: el escepticismo llevado hasta los límites de la
razón. A los 21 años estaba sitiado en un país ajeno por una guerra que
en aquellos días parecía interminable. Encerrado en una habitación sin
ventanas, muy parecida al mundo, vivía quien en esa época se convirtió
en la voz de la incredulidad. Exiliado, hastiado y en contra de todo lo
que lo había colocado allí. (Insufrible)
Un necesidad se establece
como camino a seguir: cuestionar el mundo todo y cuestionar la obra de
arte. Dadá proclama la fugacidad de la obra, sus muestras no pueden
durar más de cinco minutos en exposición. Dadá niega la producción
individual o artesanal del artista y rechaza la "inspiración poética"
como fórmula de arte. Las tijeras fueron el instrumento activo de los
"cadáveres exquisitos", que germinaban del azar en manos de los
dadaístas. No era extraño bajo estos preceptos que algunas muestras de
Dadá tuvieran en la entrada palos para los concurrentes quienes debían
destruir lo que allí se encontrara.
En la misma época en que
Europa se sacudía de conmoción y asombro, en Nueva York los
paradadaístas también le declaran la guerra al arte: Francis Picabia
-pintor y poeta francés- diseña mecanismos sin posibilidad de uso; el
fotógrafo norteamericano Man Ray, inventa una nueva técnica fotográfica,
el rayograma; y Marcel Duchamp, escultor y pintor francés, desarrolla lo
que quizás fuera el antimétodo dadaísta más representativo: los
Ready-made, productos manufacturados en los que Duchamp estampa su firma
y adosa título, convirtiéndolos por gracia de Dadá en novedosas obras de
arte. Ejemplos: Una fotografía de la Gioconda, con bigotes y barba de
chivo, pasa a llamarse "L.H.O.O.Q.", y un urinario puesto al revés,
"Fuente".
Para los dadaístas el
'no' era una respuesta y la nada un voz para con el mundo. Todo lo que
en algún momento intentó servir de nexo comunicador entre los hombres
era inútil y la única forma de manifestarse era el escándalo, el caos,
la ruptura de lo que configuraba el oscuro plan de la repugnante
sociedad burguesa de principios de siglo. (Intuitivo)
Un mundo trasvestido.
Las nauseas por lo
contemporáneo y ajeno comenzaron a brillar como vómitos en la noche, por
los tugurios de NewYork, Berlín, Colonia y París, de los estómagos
hambrientos de respuestas inexistentes de jóvenes artistas que por
aquella época se violentaban ante el mundo y empezaban a descreer de
todo cuanto los rodeaba. (Incertidumbre - Insensatez)
A Duchamp, Picabia y Man
Ray se les sumaron Stieglitz, George Grosz, Marx Ernst,
André Bretón,
Aragón, Paul Eluard. Escribieron, destruyeron, pintaron, abolieron,
fotografiaron, esculpieron. Manifestarse a través de Dadá fue hacer
catarsis de sus sentimientos, sus contradicciones sin límites ni
destellos, su certeza de que ya todo estaba acabado.
Esclavos del tiempo que los enlazaba a la realidad abrumadora de un
mundo pervertido, desarraigado, destruido. (Involuntario)
Exposiciones destruidas a
hachazos por sus participantes, revistas, conciertos, sesiones de
lectura colectiva al unísono, improvisaciones públicas, todo en Dadá fue
un escándalo. Logro su cometido: irritar, desagradar, provocar numerosas
protestas y burlas, escandalizar a la alcurnia y ganar adeptos entre las
almas sucias y corrompidas que despojaba este mundo. (Integrante)
El principio básico fue
la valorización de cualquier cosa que no fuera un hecho artístico y por
eso mismo convertirlo en tal, situando lo que antes fue un simple
mejitorio junto a las máximas expresiones "autorizadas" de la cultura.
1914: se declara
la Primer Guerra Mundial. 1917: derrota italiana de Carporetto;
revolución soviética en la Rusia zarista. 1918: ganan los Aliados. 10
millones de muertos y 20 millones de heridos. Primer saldo final;
Debe.
1919: en París se
publica una nueva revista que en su nombre habla de lo que más aborrecen
sus editores: Littérature. Ellos son André Breton, Louis Aragon y
Philippe Soupault (ex veteranos de guerra); Haber.
A la redacción parisina
llegan los primeros números de la revista editada en Suiza por Tzara,
"Dadá 3", junto al Manifiesto Dadaísta. El cuestionamiento de la
existencia de la obra de arte llegaba a la cuna más refinada de la
hipocresía.
Epitafios.
Dadá fue contracultura en
las raíces de la cultura, se convirtió en el único medio de expresión en
el que depositaron sus últimos retazos de fé, las almas sufrientes y
desposeídas de un mundo que se caía a pedazos y que los arrastraba a la
ruina. Fue el emergente y su única salida al espanto al mostrar su
propia miseria, el autoflagelo, el espejo del derrumbe total que los
demás querían ocultar. (Interlocutor)
Solo el azar era el
camino, crear negativamente, lanzarse a las consecuencias del destino,
llegar a una total libertad creadora del subconsciente. Tristán
respiraba la muerte de la inspiración poética.
"Tome un periódico.
Luego unas tijeras. Elija en ese periódico un artículo que tenga la
extensión que usted quiera dar a su poema. Corte el artículo. Corte en
seguida con cuidado cada una de las palabras que constituyen ese
artículo y póngalas en una bolsa. Agite suavemente. Extraiga luego cada
trozo uno tras otro en el orden en que salen de la bolsa. Copie
concienzudamente. El poema será la viva imagen de usted. Y usted será un
escritor infinitamente original y de una exquisita sensibilidad, aunque
el vulgo no lo comprenda."
( "Para hacer un poema
dadaísta",
Tristán Tzara) (Interdisciplinario)
Para Dadá su única ley
fue una forma nihilista de anarquía sentimental e intelectual, como
espíritu de todo sistema.
Jugando en el absurdo,
asesinando a la razón, desarticulando el método y la historia, Dadá se
propuso radicalizar el azar, invitar a lo grotesco y refregárselo en la
cara a todos los estúpidos soñadores de este mundo hostil. No había
belleza que no estuviera ligada a la más repugnante fealdad, y
viceversa. No existe lo antiestético. (Insultante)
mírame y sé color
más tarde
tu reír como sol por liebres por camaleones
aprieta mi cuerpo entre dos líneas anchas que el hambre
sea claridad
duerme duerme ¿ves? somos pesados antílope azul sobre
glaciar oreja en las piedras bellas fronteras oye la piedra
viejo pescador frío grande con letra nueva aprender las
muchachas de hilo de hierro, y azúcar giran largamente
los frascos son grandes como los parasoles blancos oye
rueda rueda roja
en las colonias
recuerdo olor de limpia farmacia vieja sirvienta
caballo verde y cereales
cuerno grita
flauta
equipajes corrales oscuros
muerde sierra ¿quieres?
horizontal ver
("El Domador de leones recuerda", Tristan Tzara, Veinticinco poemas, 1918)
Querían ofender la sociedad en que vivían,
degradarla hasta destruirla, porque no la podían aceptar. No querían
cambiar nada, no sabían como, no podían vivir en el extremo más realista
de la cotidianeidad, por eso se le oponían, porque era el peor engaño
que habían sufrido. El rosa, color maldito, decadente, agresivo.
(Interferencia)
Vidas cortas, fugaces, efímeras como un
hachazo en el tiempo de los otros, negando la realidad. Tristán llegó a
París en 1920, recibido como una especie de Profeta de la desesperanza y
el escándalo. El 5 de febrero en el Salón de los Independientes se
convocó al primer encuentro dadaísta en la capital francesa. Se había
anunciado para promocionarlo, la presencia del actor Clarles Chaplin. El
salón colmó su capacidad. La asistencia de público fue un éxito
provocado por los anuncios en los periódicos de la ciudad. Mientras
tanto los organizadores del evento ponían en marcha la primer lectura
colectiva: Manifiesto de Picabia leído por ocho personas, de Eluard por
seis personas, de Ribemont-Desaignes por nueve personas, de Aragon por
cinco personas, de Tzara por seis personas, y por supuesto todos a
unísono, cada cual con su texto, superponiéndose unos a otros. La
conmoción y el descontento del público fue el broche de oro para el
primer acto dadaísta en la Ciudad Luz, un éxito absoluto.
"Más que adeptos activos nos hacen falta
adeptos conmocionados" - Antonin Artaud
Dadá fue el precursor, aunque murió en él
mismo, no tuvo hijos. El Surrealismo es la mentira que esgrimió la
institución artística. El surrealismo fue el Lucifer que exigió destruir
para formar algo nuevo, pero Dadá era una negación para nada.
En una suerte de reunión en la Closerie
das Liles se dió por concluida la vida de Dadá, que por cierto nunca
había existido más que en la pesadilla de unos jóvenes insatisfechos de
principios de siglo. (Intersticio)
En 1924 se da a conocer el Manifiesto del
Surrealismo, movimiento que corrompe a la mayoría de los antiguos
dadaístas y valora la literatura, y finalmente hacen arte.
Dadá por supuesto, no fue un movimiento
artístico, pensarlo así sería su contrasentido. Fue tan solo el último
grito de una generación que se moría, que fue destruida por la guerra,
que se desintegró aplastada por la civilización de trasgresores de nada,
que empezaba a manejar el mundo. Tuvo una vida política antitotalitaria,
libertaria. (Inteligente)
Dadá fue solo el vehículo de los pobres
corazones rotos de un mundo sin futuro.
Dadá fue el Mesías y el delator. Le
mostró a Europa la miseria humana en la que vivía. Se anticipó en unos
años a la peor de las pesadillas que la humanidad se infligió a sí misma
y sintetizó en su corta existencia la visión del oscuro mar en el que
navega nuestra sumisa conciencia. (I)ntento, (I) ntenso