En 1837, Julio tiene nueve años y Paul ocho, cuando son internados en
el seminario Saint Donatien, donde habían de introducirlos en
los secretos del latín y de las humanidades, de acuerdo con la
voluntad de su padre, que quiere darles una
educación sólida y clásica. Aquí estarán sometidos a reglas bastante
rígidas que para ellos será una condena.
En cierta ocasión, mientras dormían, Julio despertó a Paul y le
propuso fugar del seminario. Tenía su plan bien proyectado, atando
trozos de sábanas, formó una larga cuerda, la colgó de la ventana y a
pesar de la inicial oposición de su hermano, se dejó caer a lo largo
del improvisado cable. El fugitivo fue descubierto sin que lo sepa por
el vigilante, siendo capturado en pleno descenso, mientras que Paul no
tuvo tiempo siquiera de bajar. Al día siguiente el rector del
seminario, mandó llamar a Pierre Verne, para informarle acerca del
intento de fuga de sus hijos; el abogado no podía creer lo que
escuchaba, es así que al regresar castigó a los hermanos ,
propinándoles una severa paliza, que nunca olvidarían
Una vez terminado el curso, los hermanos regresaron al hogar, donde
les esperaba una agradable sorpresa: su familia ya no vivía en el
viejo caserón de la calle Kervegan, sino en una bella casa en
Chantenay, ubicada en las afueras de Nantes, propiedad del tío
Prudent.
En Chantenay conocerán y harán amistad con sus primas Carolina
y Marie Tronson.
La belleza de su prima Carolina, un año mayor que Julio, despertará
una pasión en el futuro escritor que lo habría de marcar para toda su
vida, pues los contínuos desaires que sufre a consecuencia de su amor
no correspondido, lo sumirán en profundas crisis de melancolía y
tristeza.
En 1838, después de concluidos sus primeros estudios, Julio y Paul son
ingresados en el colegio Saint Stanislas, donde continuarían
con su educación rígida y clásica.
De 1839, es el primer retrato que se conoce de Julio Verne, pintado
por su tío La Celle de Chateaubourg, que lo muestra con su
hermano Paul, el cual tiene un aro en la mano, elegantemente vestidos,
teniendo como fondo, un parque de Chantenay. Este pariente, solía
regalar a Julio algunas novelas como Robinson Crusoe, El Robinson
Suizo, La Familia Robinson, Ivanhoe, El último Mohicano, entre
otras, que despertarían en el pequeño, la costumbre de la lectura, es
así que una vez terminadas de leer estas historias de aventuras,
comenzó a interesarse por los libros de viajes y de geografía,
deleitándose en la contemplación de todo tipo de mapas.
Cabe destacar, que es en esta época, que muchos biógrafos le atribuyen
al pequeño Julio, es decir a sus once años, la historia de una fuga de
su casa, para embarcarse como grumete rumbo a las Indias, en un barco
llamado La Coralie, con la intención de traerle un collar de
coral a su prima Carolina de la que estaba enamorado y que es
capturado por su padre antes de partir, el cual lo castiga duramente,
haciéndole prometer que a partir de ese momento, sólo viajaría en su
imaginación.
Recientes estudios han demostrado, que dicha historia nunca
ocurrió, y que sólo fue una invención de su primera biógrafa, su
sobrina Marguerite Allotte de la Fuye, con la finalidad de
realzar la personalidad aventurera del escritor.
En 1841, a sus trece años ingresa en el seminario Petit, para
comenzar sus estudios de bachillerato.
En 1844, los hermanos Verne, finalizan sus estudios en el Liceo
Real de Nantes.
A estas alturas de su educación, Julio continúa introvertido,
refugiado en la lectura de libros de viajes, y se apasiona con las
aventuras de los exploradores contemporáneos, que desafían las todavía
desconocidas regiones del interior de Africa y Australia. Crea su
propia disciplina bibliográfica, toma notas de todo, se vuelve experto
en cartografía, y mientras sigue en los mapas las rutas de viajes
imaginarios, su mente analítica se anima ya a detallar lugares que
nunca ha visto y que posiblemente no verá jamás.
Por otra parte, Julio siguió creciendo y cultivando la amistad de
Carolina, que se va convirtiendo en una bonita muchacha. Por aquel
tiempo cuando el futuro escritor tenía 16 años, dió comienzo a sus
primeros ensayos literarios; hizo versos como casi todos los
adolescentes enamorados, donde Carolina era la frecuente destinataria
de sus poesías. Pero pronto la vena lírica de Julio se extinguió y se
dedicó a escribir piezas teatrales cómicas, entremeses festivos, que
leía sus amigos para divertirlos.
En 1845 a sus 17 años, aparecen las primeras manifestaciones
literarias de Verne, pues comienza a frecuentar una tertulia existente
en una vieja librería de Nantes, escribe una tregedia en verso, cuya
representación propone infructuosamente en un teatro de marionetas.
Pero lo más trágico de la tragedia no fue ni el tema ni el rechazo por
el teatro de marionetas, sino la indiferencia con que la cruel
Carolina escuchó la lectura por su rendido enamorado. Julio la
asediaba con los únicos medios que disponía: con sus versos, pero
resultaba ser un arma ineficaz, pues ella era insensible a los
arrebatos líricos de su primo, mas bien era realista y calculdora,
educada por su medio para un matrimonio ventajoso, sabía que los
versos no le pueden dar una vida cómoda y placentera. El padre trató
de quitarle de la cabeza esas inclinaciones literarias, pero el
muchacho siguió en sus trece, con gran desesperación del buen abogado.
En esta época, es que el joven Julio obtiene por primera vez una gran
satisfacción emanada de su fantasía. Asiste con sus compañeros de
clase al café "La Abeja" y allí conoce a un presuntuoso vizconde, que
ha pasado alguños años en la India. Julio con gran desparpajo,
pretende haber viajado por aquel país, citando lugares, costumbres,
personajes y describe todo tan vivamente que el vizconde tiene que
reconocer el superior conocimiento del joven escolar. La broma
divierte en grande a sus amigos, pero éste empieza a creer seriamente
que su imaginación lo guía por el camino de las letras.
En 1846 a sus 18 años, Julio advierte de pronto, que Carolina es ahora
una muchacha orgullosa, poco romántica y llena de ambiciones, la cual
le manifiesta sus desdenes. A partir de entonces, se vuelve más
estudioso y trabajador, obtiene en el Liceo mejores notas y acaba
brillantemente los cursos.
En Diciembre de aquel año, las cosas fueron mal para nuestro
querido escritor, la bella y desdeñosa Carolina, anunció súbitamente
su compromiso para el siguiente año, con el vizconde Felipe de
Monceau, un caballero ya maduro, pero de buena familia y muy rico.
Julio experimentó una amarga desilución que imprimirá una huella
duradera en su carácter, ya que no parece difícil creer que ésta
humillación, fuera el orígen de su evidente misoginia y misogamia,
presente en toda la obra del novelista. Son en efecto muy escasos los
personajes femeninos en sus novelas y cuando aparecen, su relevancia
es mínima. Tampoco es difícil interpretar que éste rechazo y fracaso
sellaron en su conciencia, el ansia de llegar a poseer fortuna y a
entender al dinero como un medio de alcanzar todo aquello que se
quiere. Años más tarde, en su novela Familia sin nombre,
llamará Carolina a un barco, al que le dá un final trágico,
haciéndolo desaparecer en las cataratas del Niágara:
"El mugido de las cataratas se oía ya a menos de media milla. Era
la muerte para ella y para él, lo mismo que para las demás víctimas
que la Carolina arrastraba consigo...
Y en aquel momento, hacia el medio de la herradura que forma el río,
allí en donde la corriente se hunde en una sima verdosa, la Carolina
se inclinó y desapareció en el abismo."
En 1847 a sus 19 años, ya casada su prima Carolina, escribe dos
tragedias en verso: Alejandro VI y La Conspiración,
ambas inéditas. Pero su padre deseaba que comenzara sus estudios de
Derecho, para que trabaje con él y sus pasantes. Por otro lado Pierre
Verne, había notado el sufrimiento de su hijo por culpa de Carolina,
es así que lo envía a distraerse en París, aprovechando la fecha de su
primer examen de leyes.
Su estancia en la capital, alojado en la casa de una severa
tía-abuela, fue muy breve, apenas el tiempo necesario para vislumbrar
la gran ciudad, aprobar su examen y ahorrarse el espectáculo de la
boda execrable de su prima, además, por aquellos días, el ambiente no
es de los mejores, pues ya se oían las voces de una nueva revolución.
La etapa parisina
A inicios de 1848, Julio se prepara a realizar su
viaje definitivo a París, para cursar sus estudios de Derecho,
conforme lo ha dispuesto la voluntad de su padre. Cuando se disponía a
partir, estalló la revolución, o mejor dicho, el movimiento
revolucionario que se extendió por gran parte de Europa entre 1848 y
1849, trayendo consigo la aparición de una nueva fuerza social: el
proletariado.
En la capital, la prensa denunciaba la corrupción del régimen de Luis
Felipe, que se había ido alejando cada vez más, de los sentimientos y
necesidades del pueblo, para convertirse en un gobernante autócrata.
En vista de tantos abusos, el pueblo de París protestó, se agitó, y se
lanzó al motín y a la revuelta. La desazón general era grande en la
ciudad, y la confusión y el desorden imperaban por todas partes.
El joven Julio, un tanto decepcionado de la vida, bastante excéptico
ya, a pesar de sus escasos veinte años, había comprobado en su primer
viaje a París, que allí se encontraban la cuna de la literatura y del
teatro, dos de sus grandes fascinaciones. Es entonces que decide, a
pesar de los inconvenientes de la revolución, continuar viajando a la
capital, a seguir rindiendo exámenes previos, hasta que el ambiente
político se normalice. Era en realidad, la coartada perfecta, para
huir de la Nantes que le atormentaba, pero sus padres, asustados por
los acontecimientos, no lo dejaron partir.
Su viaje definitivo, se retrasó hasta el 10 de Noviembre de 1848,
partiendo de Nantes en diligencia, con su amigo Bonamy, no sin
antes jurar, que no tomaría parte de las barricadas políticas.
Su llegada a París, coincide con la presentación de la Constitución
Republicana, redactada por Lamartine, el genio romántico de la
época, en la Plaza de la Concordia
A su vez, Paul, empezaba su carrera de marino, embarcándose en un
buque mercante, rumbo a las Antillas. Julio se siente triste y ve con
envidia, el horizonte que se abre ante su querido hermano, mientras
él, está obligado a hacer lo que no desea, aunque no desperdiciará la
libertad que le ha concedido su padre, para aprovecharla en beneficio
de sus propios intereses, aún cuando dicha libertad no sea de las
mejores, pues seguirá alojado, en casa de la severa tía-abuela.
Ya en la capital, se dá con la sorpresa, que su tía-abuela ha huído,
por causa de la revolución, por lo que se ve obligado a instalarse en
una modesta habitación del Barrio Latino, en la rue
l'Ancienne Comedie.
Julio escribe a su padre, acerca de su situación y éste toma la
decisión, de enviarle lo estrictamente necesario para sus gastos, a
fin de que no se pervirtiese, en una ciudad donde no lo podía
controlar.
La revolución ha terminado, Luis Felipe no pudo sostener más su
inestable trono, iniciándose la Segunda República, bajo el gobierno de
Napoleón III.
Julio nunca se dejó arrastrar por el torbellino político, se mantuvo
al margen de los acontecimientos, asumiendo el papel de un simple
espectador, actitud que mantendrá durante toda su vida.
Pasado el momento de las barricadas, los adoquines vuelven a su sitio
y el remozado París se convierte en el foco literario más importante
de Europa. Una gran constelación de estrellas brilla en sus
escaparates: Balzac, Stendhal, recientemente desaparecido,
Dumas, Victor Hugo, George Sand, Flaubert, Lamartine, Gautier, Musset,
Merimeé, entre otros.
En el Barrio Latino, trabó conocimiento con el pintoresco y
bullanguero mundo de la estudiantina internacional que allí se reunía,
frecuentando con asuidad, las tertulias y cenáculos literarios, donde
empezó a dar pruebas de su talento. Sus estudios de Derecho,
realizados por puro respeto a su padre y a la familia de éste, pero
sin la menor vocación, fueron grises y escasamente provechosos. Pisaba
la Facultad de Derecho de La Sorbona, contadas veces en la semana,
dedicando mucho más su tiempo a leer y escribir teatro, que a estudiar
su carrera, pues el joven estudiante de leyes, sueña con destacar
entre las luces y talentos que abundan en la capital francesa.
El escaso presupuesto económico que le ha asigando su padre, lo obliga
a estar seis días, tomando sólo pan y leche, para poder comprarse las
obras completas de Shakespeare y Moliere, pues las
consideraba indispensables para quien pretende ser un buen dramaturgo.
Aunque las lee en ayunas, queda gratamente impresionado.
Su vestimenta se ve también afectada, tal es así que solía pedir en
cartas a su madre, que le envíe camisas y calcetines. Posee un único
terno para acudir a los actos artístico-sociales, pero lo tiene en
propiedad compartida con su amigo Bonamy; ambos lo usaban
rigurosamente por turno, hasta el punto de llegar a no saber a quién
pertenecía realmente. Con Bonamy comenzaron a compartir también una
buhardilla en el Boulevard Bonne Nouvelle, a la que habían ido
a vivir, para ahorrar. Esos tiempos de estudiante, con todas las
privaciones que supusieron, Julio las recordará con cariño, ya que
fueron sus días de bohemia.
Hacia 1849 se conservaba en París, la costumbre de mantener veladas
de conversación en los famosos Salones de Madame, organizadas
por damas de la alta sociedad, quienes se disputaban el honor de tener
entre sus invitados a los personajes célebres del momento. En dichas
reuniones, las anfitrionas solían poner a disposición de los
participantes, un gran buffet.
Para hacerse invitar, era necesario tener buenas relaciones, es así
que gracias al apoyo de su tío Chateaubourg, quien lo recomienda a
varias damas, es recibido en uno de los más famosos círculos, el
Salón de la Señora Barrère.
Julio, como ya sabemos, no anda muy bien vestido y se preocupa de que
no se le note el hambre en las meriendas, sin embargo comienza a
establecer relaciones con personajes distinguidos, a los cuales cae en
gracia, dado su ingenio y buen sentido del humor.
En una de estas veladas en casa de la señora Barrère, mientras bajaba
por las escaleras, Julio se tropieza con un voluminoso señor que subía
en forma agitada, el grueso señor agita su bastón furiosamente ante la
cara del joven, pero éste en vez de excusarse ante el enojado
caballero le pregunta:
-¿Ha cenado usted señor?
-Perfectamente joven, y nada menos que una tortilla
de tocino a la nantesina y...
-Las tortillas de tocino a la nantesina de París no
valen nada señor, ¿me oye?, hay que echarles azafrán, para que se
entere...
-¿Así que sabe usted hacer tortillas, joven?
-¿Que si sé hacer tortillas, señor?, sobre todo me
las sé comer. ¿No llevará usted ahí alguna?
-¡Que insolente es usted!, tenga mi tarjeta...es
inútil que me dé la suya... vendrá usted este miércoles a mi casa...a
hacer una tortilla...
Cuando retorna a su buhardilla y mira la tarjeta, se dá con la gran
sorpresa, que se trata nada menos que de Alejandro Dumas padre,
figura aclamada e indiscutida por entonces de las letras, autor de
exitosas novelas como: "Los tres mosqueteros" y "El Conde de
Montecristo". A partir de entonces, Julio mantendrá una gran
amistad con Dumas, viendo en él, no sólo a un gran escritor que le
puede ayudar en su carrera, sino también al padre que hubiese querido
tener, en vez del severo abogado de Nantes.
Pudo ser testigo de las relaciones entre Dumas padre y su hijo, el
cual era cuatro años mayor que él, ganándose el aprecio de ambos,
gracias a la imaginación que por entonces ya empezaba a relucir.
Dumas no podía siquiera sospechar, que su protegido provinciano, lo
llegaría a superar en popularidad y en tirajes, si lo hubiera sabido,
es probable que no haya sido tan generoso, dada su reconocida vanidad.
Julio sigue frecuentando salones de conversación, ya no sólo el de la
señora Barrère, sino también otros como el de la Señora Mariani,
en busca de encontrar las amistades que necesita para conseguir un
lugar, en ese mundo de las letras que tanto le apasiona
El 21 de Febrero de 1849, Dumas se hace cargo del
Teatro Histórico, que había sido cerrado por la revolución del 48,
iniciando su nueva etapa, con una adaptación de Los tres
mosqueteros. La noche del estreno, Julio tuvo el honor de
compartir el palco con el mismo Dumas, indudablemente su empeño lo
estaba haciendo ir de prisa en el mundo de la literatura.
Junto a Dumas, parece despertarse en Verne su vocación, orientada en
un principio por el teatro, pues su mismo protector le había
recomendado en cierta ocasión:
"El género de más brillante porvenir es la pieza teatral dramática,
como el vodevil o la opereta. Escoge uno de estos dos estilos y te
aseguro que triunfarás."
Siguiendo su consejo, escribe ese año dos dramas históricos:
Abdallah y Un drama bajo Luis XV, los cuales se han
mantenido inéditos hasta hoy, puesto que no entusiasmaron a Dumas para
ponerlos en escena. Sin embargo el 12 de Junio de 1850, el Teatro
Histórico estrena: Las pajas rotas, la primera obra de teatro
de Verne en ser representada por su protector. Aunque sólo se
mantendrá doce días en escena, el joven autor se siente feliz, pues la
crítica se mostró indulgente con su obra, lo que significaba que había
empezado a forjarse su propio camino. Es verdad que su éxito fue muy
modesto, pero lo poco que ganó, se lo gastó alegremente con sus amigos
de la Sorbona: Legarle, Genevois, Hignard, entre otros.
Hignard llegará a ser el compositor de la música de varias de sus
obras de teatro.
Este estreno le sirvió también de pretexto, para culminar sus estudios
de leyes que nunca le agradaron. Pierre Verne acabará por reducirle la
pensión que le pagaba, como una forma de obligar a su hijo a que
regrese a Nantes e incorporarse en el bufete paterno una vez terminada
su carrera; pero Julio no está dispuesto a abandonar la libertad que
había conquistado, comenzará entonces a pasar verdaderos apuros
económicos, viéndose obligado a conseguir dinero dando clases de
Derecho.
Continuando en pleitos con su padre y aún con el recuerdo de su
prima Carolina, se junta con otros muchachos y forman la peña : Los
once sin mujeres, era para aquellos que habían recibido una
decepción amorosa. Uno de los miembros de esta peña, era Charles
Maisonneuve, un rico nantés, paisano de Julio, que pagó la
impresión de su obra de teatro Las pajas rotas, que en
agradecimiento se la había dedicado a Dumas.
Y para coronar el éxito, el Teatro Graslin de Nantes estrena la
obrita ante la burguesía de la ciudad, siendo representada así ante su
familia, sus amistades y sus vecinos.
Para su padre era todo un dolor de cabeza, pero guardaba la esperanza
de que a su hijo se le acabaran estos arranques literarios, pues ya le
faltaba muy poco para que termine sus estudios y abandonase
definitivamente los peligros de París.
Al graduarse como abogado se le presentó la encrucijada de su vida, el
padre reclamaba que fuera a trabajar con él, pero su vocación lo
llamaba hacia otro horizonte. Aquella situación la superó respondiendo
negativamente a su padre, con una carta en la que entre otras razones,
se leían las siguientes frases:
"No creas que me divierto en París, pero una fatalidad me clava
aquí. Yo puedo ser un buen literato y no seré más que un mal abogado,
por no ver en todo otra cosa que el lado cómico y la forma artística y
por no sentirme apegado a la realidad de los negocios."
Pierre Verne desesperado le plantea a su hijo la posibilidad de que
pueda realizar las actividades de literato y de abogado en forma
simultánea, pero Julio le responde:
"La literatura ante todo, puesto que sólo en ella puedo triunfar.
Mi espíritu está irrevocablemente fijado en este punto. ¿Para qué
insistir a este respecto? Tú conoces bien mis ideas, querido padre, y
sabes muy bien que, pronto o tarde, ejerza o no el Derecho durante
unos años, si las dos carreras son proseguidas simultáneamente, una de
ellas matará a la otra, y conmigo tu bufete no tendría muchas
posibilidades de longevidad."
El padre aterrado por el destino de su hijo, le propone regresar a
Nantes sólo por dos años para que sus ideas se aclaren. Pero
nuevamente Julio le responde:
"Ausentarme de París durante dos años es perder todas mis
relaciones, anular el resultado de mis gestiones, dejar al enemigo
reparar sus brechas, reconstruir sus fortificaciones, colmar sus
fosos. Es volver a ponerme, al cabo de dos años, en presencia de los
obstáculos que ya he franqueado, con menos ardor para combatir, menos
fuerza para avanzar, menos juventud para esperar."
Finalmente Pierre Verne abandona la esperanza de que su hijo vuelva al
camino que él le había trazado, es así que humillado le retira
definitivamente la pensión de estudiante que le ayudaba a sobrevivir
en París. Julio busca entonces la intercesión de su madre, a la que
escribe una carta en estos términos:
"El dinero es mi mayor preocupación en medio de mis preocupaciones
de todas clases. Así pues, la pensión paterna es para mí como una
gracia especial. Si la situación se prolongara, tomaría el caracter de
un préstamo...".
Pero el padre no cede ante las peticiones del hijo, pues le plantea
que: "la miseria es buena consejera "; no dando su brazo a
torcer el hijo le responderá: "la miseria es la piedra de toque de
las almas ricas."
A pesar de sus problemas escribirá dos piezas teatrales más: La
Guimard y Las mil y dos noches con música de Hignard. Son
obras no muy esperanzadoras, pero él seguirá adelante en este camino
que ha emprendido lleno de entusiasmo y optimismo. Las penurias
económicas siguen siendo su vía crucis, las lecciones de Derecho mal
pagadas ya no le alcanzan para sacarlo de la miseria. Rechaza la
oportunidad de trabajar como pasante de un abogado, ya que no estaba
dispuesto a laborar un año y medio en forma gratuita como condición
para tomar la vacante.
Para olvidar el hambre se convierte en un lector voraz. En los
duros bancos de la Biblioteca Nacional, entra en contacto con la
literatura de su tiempo, lee las ideas progresistas de Saint Simon
y Fourier. Descubre la extraña obra de un escritor
norteamericano, todavía no traducido al francés: Edgar Allan Poe,
por quien siempre sentirá una profunda admiración.
Tiene la oportunidad de saciarse en la Biblioteca de lecturas
científicas y geográficas, entre ellas: "Le Tour du Monde",
dirigida por el sansimoniano Edouard Charton. Se interesará por
el estudio de la geometría, física, química, mecánica, biología,
geografía, navegación, balística, etc. Es así que concibe la idea de
crear: "La novela de la ciencia", sería este un estilo nuevo en
el cual podría destacar, pues sabe que en el campo de los románticos
llenos de genios en su época no será nadie, necesitaba definitivamente
el suyo propio. Cuando su padre le pregunta qué estilo piensa tomar
como literato, le responde que trabajará en un campo novedoso que está
por crear. Le escribe a Pierre en estos términos acerca de sus piezas
teatrales:
"Estas obras no son apenas serias, en efecto. Tengo en mente muchas
ideas en la cabeza, millares de proyectos que no soy todavía capaz de
formular; si lo que imagino es bueno, lo verás algún día; pero me hace
falta tiempo, paciencia y tenacidad."
Su proyecto de novelar la ciencia dándole un toque romántico se lo
hace saber a Dumas el cual lo califica de "inmenso". Lo fundamental
para Verne era conseguir una documentación extremadamente sólida, y
ello exigía un lento y paciente esfuerzo, así como de una tranquilidad
económica.
En 1851, independizado ya de su padre, consigue con
mucho esfuerzo publicar dos relatos en una revista llamada: Musée
des Familles o Museo de las Familias. El primero de ellos
fue titulado: Los primeros navíos de la marina mejicana, un
cuento histórico inspirado por el viaje al equinoccio americano, del
naturalista y explorador alemán Alexander Von Humboldt ; este
relato cuenta las peripecias de dos viejos barcos españoles que se
pasaron a la causa de los insurrectos, durante la guerra de la
independencia de México y Un viaje en globo, retitulada después
como: Un drama en los aires, donde cuenta la historia de un
aeronauta que, una vez en el aire, descubre en la barquilla de su
globo a un loco ilustrado y maniático de los viajes aéreos. Esta es
una de las pocas incursiones de Verne en la literatura de terror.
Estos trabajos son ya los anuncios de una obra que empieza a germinar
dentro de una imaginación que va descubriendo de a pocos su talento.
Escribe dos piezas teatrales más: Quiridine y Los sabios,
las cuales no fueron representadas.
Mientras tanto, los acontecimientos políticos se precipitan, pues
en Enero de 1852, Napoleón III proclama el Imperio y
desencadena un proceso reaccionario, que manda al exilio y a la cárcel
a gran número de intelectuales y escritores simpatizantes de la
República, entre ellos su futuro editor Hetzel. Pero Verne se
adapta perfectamente a esta situación, ya que a sus 24 años, logra
gracias a la acogida de sus relatos, entrar en la plantilla de
redactores de la revista: Musée des Familles, donde se le
encomendó una nueva sección: la científica... ¡Por fin!.
Ahora más que nunca deberá adquirir conocimientos científicos,
acudiendo entonces a su primo lejano Henri Garcet, hijo de su
tía Antonieta Verne, a quien había conocido en París; éste
matemático, maestro de la Sorbona, lo introduce en el maravilloso
mundo de la ciencia. Es así que Verne gracias a su ayuda puede entrar
en los gabinetes de química y física experimental, visitar el
observatorio astronómico y el jardín botánico. Asiste a conferencias y
pregunta incansablemente, toma notas, las compara y las discute una y
otra vez.
Se hace miembro del Club de la Prensa Científica, donde entabla
amistad con exploradores, viajeros, navegantes, periodistas,
científicos, etc. El más destacado de estas amistades es sin duda
alguna, la del explorador Jacques Arago, hermano de un célebre
astrónomo de su época, a quien lo conoció casi ciego. No había duda,
la novela de la ciencia sería su destino, está seguro de ser el
pionero de este género, aunque la tarea sea lenta y laboriosa.
Por lo pronto sigue publicando en el Musée des Familles, obras con
escaso interés literario como: Castillos de arena de California,
escrita en colaboración con Pitre-Chevalier, director de la
mencionada revista; es una sátira sobre la fiebre del oro tan popular
en aquel momento y en la que se puede apreciar la influencia de su
amigo Jacques Arago del Club de la Prensa Científica, a quien le
fascinaba contarle sus aventuras como guía de muchas bandas de
buscadores de oro en Colorado.
Escribe también una comedia en verso sobre los amores de Leonardo da
Vinci y la Mona Lisa. Esta obra nunca fue estrenada pero nos da una
prueba de las afinidades espirituales y psicológicas entre Leonardo y
Verne.
Este mismo año de 1852 publica en el Musée des Familles, su primera
obra narrativa:
Martín Paz
; es una corta novela romántica basada en el Perú colonial, inspirada
en la exposición de pinturas del artista peruano Ignacio Merino.
En esta historia, por primera vez, aparece el antisemitismo de Verne,
representado en el personaje del judío Samuel. Escribe así mismo, en
colaboración con Charles Wallut, un drama en cinco actos: La
torre de Montlhery.
Como en estos trabajos no conseguía el dinero suficiente, aceptó la
proposición de su amigo Edouard Seveste, para trabajar como
secretario del nuevo Teatro Lírico, del cual era director y que
lo dedicaba en ese entonces a la ópera cómica, ya que anteriormente
había sido el Teatro Histórico, hecho bancarrota por Dumas. Verne
aprovechará esta oportunidad para escribir piezas teatrales en
colaboración con Michel Carré y el músico Hignard, que
para ese entonces vivía en un apartamento contíguo al de Julio,
amueblado con una silla y una mesa igual que la de él, pero con la
gran diferencia de tener un piano. Su amistad con Hignard quien además
era compositor seguía creciendo pues compartían sus días bohemios
gratamente.
En 1853, Hignard y Verne comenzaron a trabajar en un ópera cómica:
Le Colin Maillard, que traducido significa La gallina ciega.
Michel Carré participó del libreto de la obra, que será estrenada el
21 de abril de ese año. Cuando su padre se entera del contenido de la
misma, se disgusta muchísimo, su solo título le parece procaz, pues el
juego de la gallina ciega tenía una carga de pecaminosidad para la
mentalidad puritana del buen Pierre. Sin embargo la crítica le dá una
acogida favorable al estreno de "La gallina ciega" y aunque la obra no
pasó de cuarenta representaciones, su relativo éxito se debió sobre
todo a la música.
Pero sus trabajos literarios y su ínfimo sueldo de secretario de
teatro, no le alcanzan para vivir decentemente, su situación económica
se refleja en su vestimenta, esto se puede recoger de una humorística
carta a su madre en la que se pueden leer las siguientes líneas:
"Mis calcetines de lana están muertos y enterrados con todos los
honores. Los que me ponga el próximo invierno están aún paciendo en
las verdes praderas de Berry. Los que llevo de algodón se parecen a
una tela de araña en la que hubiera permanecido varias horas un
hipopótamo. Nunca el agujero ha dado tantas pruebas de fecundidad. La
realidad rodea aún mis pantorrillas, pero mis pies van pisando la
nada..."
A pesar de hallarse en esta situación, es capaz de comprarse un piano
de tercera mano, pagándolo a plazos. Verne considera que es más
importante para un autor de operetas un piano que calcetines, pues
para él las necesidades del espíritu son más importantes que las de la
carne. Es en realidad un principio que ya practicaba desde su años de
estudiante y que mantendrá durante su vida.
En ese mismo año, Julio regresa a vacacionar a Nantes por dos meses en
la residencia familiar de Chantenay, es entonces que su familia le
propone el casamiento con una rica heredera de su ciudad natal, de
nombre Laurence Janmar pero Verne se resiste, pues como miembro
de la peña Los once sin mujeres había manifestado ante sus
amigos bohemios que:
"¡Antes morir de hambre que perecer de aburguesamiento!."
En 1854 estando de regreso en París, muere Edouard Seveste a
consecuencia de la epidemia de cólera que los combatientes de la
guerra de Crimea han llevado a París. La muerte del director del
Teatro Lírico va a librarle del cargo de secretario que a él le
parecía una total pérdida de tiempo, pues siempre anheló tener
libertad para poder estudiar y escribir. Verne se resiste incluso a la
tentadora oferta que se le hace para que se haga cargo de la
administración de la escena del teatro, es decir un empleo superior y
mejor pagado, pero lo rechaza definitivamente para dedicarse por
completo a la realización de su obra, dejando en su puesto a su amigo
Philippe Gille.
Una vez libre de este trabajo, sigue sus intensos estudios en la
Biblioteca Nacional, sigue visitando también a su primo matemático
Henri Garcet, del cual estudia con esmero una de sus obras: "Elementos
de mecánica" y no deja de frecuentar el Círculo de la Prensa
Científica con la finalidad de seguir ampliando sus conocimientos.
Tanto estudio y trabajo le producen fuertes dolores y acaban
produciéndole una parálisis facial que le deforma levemente el rostro;
estas parálisis se repetirán a lo largo de su vida cuando intensifique
su trabajo. Al resentimiento de su salud se añade ahora la muerte de
dos amigos, haciéndolo introducirse en el estudio de temas metafísicos
desconocidos para él hasta entonces, con la finalidad de tranquilizar
su espíritu. Estos estudios se reflejan en la novela corta que publica
en ese año de 1854 en el Musée des Familles:
El Maestro Zacarías;
en ella se narra la historia de un relojero que cree haber descubierto
el secreto del universo con sus instrumentos reguladores del tiempo, y
que desafía a Dios.
La inspiración de este argumento, la encontramos en un hecho real
ocurrido a Verne, pues se cuenta que, recién llegado a París, se lanzó
a la calle y, deslumbrado por el esplendor de la capital, chocó con un
transeunte de aspecto inocente que lo despojó con habilidad de su
reloj; al percatarse del hecho el futuro escritor acudió
inmediatamente a la gendarmería más cercana para denunciar al ladrón.
El policía, con una curiosidad de buena ley, le preguntó de qué tipo
era el mecanismo del reloj. El joven no supo qué responder, pero la
pregunta lo intrigó tanto, que más adelante estudió por su cuenta el
funcionamiento de los relojes, instrumentos dotados de "una especie de
corazón que late incesamente en el interior de sus cuerpecillos." Esta
anécdota ilustra la atracción absorbente que Verne comenzará a sentir
por la ciencia desde ese momento.
La situación anímica del escritor empeora, cuando por aquellos días
circula clandestinamente en Nantes una poesía pornográfica titulada: "Lamentaciones
de un pelo de culo de mujer" , la cual se le fue atribuída a
Julio, creándole innecesariamente más problemas familiares.
Es entonces que va en busca de reposo a las costas de Dunquerque a
pasar unos días con el dinero que ganó con la publicación de su último
relato. Allí puede apreciar la hermosura del mar del Norte,
comprendiendo que su pasión por ese mar que dejó en su infancia, aún
le quema con el mismo ardor de sus primeros años.
En 1855, gracias a su experiencia vivida en Dunquerque y habiendo
retornado a París, publica: Una invernada entre los hielos en
el Musée des Familles. Esta novela corta no es muy buena, pero en ella
se puede apreciar ya los rasgos de un trabajo que va tomando forma y
que está cercano a llevarlo a la cumbre literaria.
Estrena en el Teatro Lírico la ópera cómica en un acto, escrita en
colaboración con Michel Carré: Los compañeros de la Marjolaine.
Escribe dos piezas teatrales más: A orillas del Adur y
Guerra a los tiranos.
Pero sus obras si bien van mejorando, siguen sin proporcionarle el
suficiente dinero para mantenerse adecuadamente; es entonces que su
padre vuelve a la carga, con la esperanza aún de recuperar al hijo
perdido, proponiéndole una nueva solución matrimonial con una rica
heredera de Mortagne. Verne parece aceptar casarse por dinero, pues le
había escrito a su madre: "Cásame mamá, tomaré la mujer que
quieras, con los ojos cerrados y la bolsa abierta." Pero una vez
más, Julio reacciona y tras conocer a la novia renuncia nuevamente a
la proposición de su padre, mediante una carta, refiriéndose en estos
términos:
"Mi mujer no está ni bien ni mal, no es ni estúpida ni inteligente,
ni divertida ni desagradable. Me da un hijo o una hija cada nueve
meses, lo que me hace tan feliz como el final de un cuento de hadas.
¿No está ahí mi porvenir, puesto que la felicidad de la existencia
consiste en tener el cerebro atrofiado y en vivir la existencia de los
patos en una charca?."
Sin embargo, el bohemio miembro de la peña Los once sin mujeres,
poco a poco se cansa de su soledad y ansía fundar un hogar, así es que
abandona esta agrupación.
En 1856, Legarle, uno de sus amigos de
estudio de la Sorbona, le invitó a ser testigo de su boda, la cual se
realizaría en la ciudad de Amiens, es entonces que el 20 de marzo de
ese año viaja a dicha ciudad, sin sospechar que este breve viaje lo
marcaría para toda su vida. Allí conoció a la hermana de la novia, una
mujer a cuyos encantos sucumbió, a pesar de su recalcitrante
escepticismo. Aquella muchacha era una viuda muy bella, de la misma
edad que Julio, se llamaba: Honorine Morel de Viane, tenía dos
hijas de su primer compromiso y su padre era un viejo militar
jubilado, el cual retiene a Julio durante ocho días, con la intención
de asegurar el futuro de su hija y de sus dos nietas: Suzanne y
Valentine.
Hasta ese momento, Verne lleva una vida muy dura, llena de
privaciones, detrás de un objetivo que vé aún incierto, pero esto no
fue obstáculo para que la pidiese en matrimonio, con gran escándalo de
su familia en Nantes, ya que ve en Honorine, a la compañera que lo
puede apoyar y alentar, en el titánico proyecto que se ha propuesto.
Con la emoción que lo embarga en esos momentos, le escribe a su madre
desde Amiens: "...tengo más que nunca decididas ideas sobre el
matrimonio. Quiero casarme, hay que casarme; no es posible que la
mujer que debe desposarme no haya nacido todavía."
Por otra parte, Julio cree haber encontrado la solución a sus
problemas económicos, pues el hermano de Honorine es agente de Bolsa y
gana mucho dinero; es así que concibe la idea de dedicarse a la
profesión de su cuñado. Para acceder a esta nueva profesión, se asoció
con un agente ya establecido en París de nombre Eggly, que se
hallaba en busca de un socio capitalista. Para establecer la sociedad
necesitaba 50.000 francos, ¿dónde conseguir tan elevada cifra?. Verne
piensa en buena lógica que, habiendo conseguido anteriormente vencer
la resistencia de su padre, esta vez también lo conseguirá y comienza
la lucha. Julio le explica a Pierre con todo detalle lo que desea, le
envía informes, le pone al corriente de que no desea dejar la
literatura, pero que necesita fervientemente una situación desahogada
y una esposa, para poder aspirar a la misma felicidad que él tiene. En
una de estas cartas le dice :
"Yo no puedo continuar viviendo del milagro. Correr tras la moneda
de cinco perras puede ser divertido a los veinte años. A los treinta,
uno pierde en ello su dignidad. Queda por saber si, eventualmente, tú
querrías prestarme la suma necesaria a la compra de una parte de
agencia de cambio."
Esta proposición aterra a Pierre, produciéndose un nuevo conflicto
entre ellos, ya que el severo abogado no puede concibir que su hijo,
además de pretender casarse con una viuda con dos hijas, ahora quiera
ser financiero y especulador. Pero nuevamente la madre hace entrar en
razón al padre y lo convence a arriesgarse en favor de su hijo,
concediéndole el préstamo requerido, a pesar de haber vendido hace un
año antes su bufete, al resignarse a no tener a su primogénito a cargo
del mismo. Incluso consiente en financiar también su boda. Pero otra
vez el hijo incorregible le da un nuevo disgusto a sus padres, pues
ahora se empeña en no celebrar la boda convencionalmente, sino
realizarla en forma secreta, sin más acompañamiento que el necesario,
es decir el de algunos familiares y el de sus testigos: Hignard
y Garcet.
Durante este año, mientras hace los preparativos para casarse y
convertirse en agente de Bolsa, no descuida su trabajo de escritor de
obras de teatro, pues estrena: Los felices del día.
Paralelamente sigue enriqueciéndose en conocimientos y se esfuerza por
ir mejorando cada vez más su "lenguaje científico", que lo ayudará a
ser un escritor con estilo propio.
Finalmente, después de ocho meses de noviazgo, el 10 de Enero de 1857,
Julio y Honorine se casan en París en la iglesia de Saint-Eugene,
ante la presencia de una docena de invitados. Esta forma de contraer
matrimonio, irrita profundamente a su padre que la considera fuera de
todo protocolo burgués, al mismo tiempo que critica duramente la
extravagante indumentaria con que su hijo contrae matrimonio: un traje
completamente blanco y unos guantes negros.
Julio se casa, más por llevar la contra a su familia que por auténtico
amor, ya que con el pasar del tiempo, sentirá por su mujer sólo
indiferencia.
Conseguida su tranquilidad económica, Verne se lanza como una tromba a
la consecución de su meta que ya ve cercana. Se levanta a las seis de
la mañana, escribe hasta las diez, guarda sus cartillas y se encamina
a la Bolsa y las tardes las dedica a estudiar y aumentar su fichero
técnico en la Biblioteca Nacional. En estos días, como medio de
distracción, escribe numerosas canciones con música de Hignard.
De momento basta señalar que, en contra de los temores de su padre,
Julio se desenvuelve bien en la Bolsa, no hace grandes ganancias pero
tampoco se arruina. Su nueva ocupación no le absorbe ciertamente y
como se ha autodisciplinado y tiene gran capacidad de trabajo, puede
dedicar muchas horas a su proyecto literario, aunque sea robándosela
al descanso, concepto que le es prácticamente desconocido. Pero es que
además, su nueva profesión no está distanciada en absoluto con sus
aficiones literarias. En la Bolsa de París hay un buen número de
agentes que son escritores o periodistas, entre ellos: Charles
Wallut, actual director del Musée des Familles, la revista que
publica sus relatos. Con sus amigos, solían formar tertulias en los
pasillos del templo del Capital; Julio animaba estas reuniones, en
compañía de: Philippe Gille, Charles Wallut, Cardaillac, Duquesnel,
entre otros.
Durante 1858 manteniendo su ritmo de vida, escribe el cuento: El
destino de Juan Morenas.
En 1859 a sus 31 años, Alfred, hermano de Hignard, les
proporciona a Julio y a su hermano músico, dos billetes gratuitos para
que viajen ida y vuelta a Escocia, ya que era agente en Saint-Nazare
de una compañía de navegación.
El gran sueño de su infancia, ese gran viaje por mar, va a realizarse
al fin. Emocionado, Verne envía a su esposa a Amiens para viajar en
compañía de Hignard. Visitan Edimburgo, y sobre todo el gran centro
industrial de Glasgow, en cuyos astilleros contempla maravillado al
gran trasatlántico Great Eastern, el pionero de los modernos
trasatlánticos al que será reservado el honor de tender el primer
cable transoceánico. Su inmensidad lo deja perplejo a tal punto, que
promete navegar en él, cuando tenga el dinero suficiente para
costearse un pasaje a bordo.
Inspirado en los recuerdos de este viaje, escribirá el relato:
Viaje con rodeos a Inglaterra y Escocia.
Durante una partida de caza, en este año de 1859, Verne estuvo a punto
de matarse, al disparársele accidentalmente la escopeta; y horas más
tarde tomaría por blanco una extraña pieza que resultó ser el gorro de
un gendarme. Esta aventura, produce en él una aversión por la caza que
mantendrá durante toda su vida. Para Verne los cazadores incurren en
dos fechorías: cazar y relatar sus proezas cinegéticas. Él se limitará
a la segunda, pues estas experiencias aparecerán años más tarde
relatadas en su historia corta:
Diez horas de caza.
En 1860 estrena las operetas: El Señor Chimpancé y El
albergue de las Ardenas, ambas con música de Hignard.
Acomodado en el trabajo y en el hogar, Verne ve pasar el tiempo como
una rutina: estudio de temas científicos para su proyecto, estreno de
operetas y publicación de relatos de poco interés, que a veces le
desespera, como refleja en una carta a su padre:
"Hay veces que me desanimo...Estoy seguro de que con el tiempo
alcanzaré mi fin, pero me asusta verme a los treinta y dos años donde
estoy, cuando pensaba haber adquirido a los treinta y cinco, una
situación estable en la literatura."
Este año conoce a un hombre extraordinario en el Club de la Prensa
Científica, a un típico hijo de su época: Gaspard Félix Tournachon,
escritor, pintor, periodista, caricaturista y gran fotógrafo, que bajo
el pseudónimo de Nadar, gozaba de gran celebridad; pero lo que
más lo hizo destacar, era su entusiasmo por la navegación aérea.
Cuando Verne lo conoce, éste se halla entusiasmado por un proyecto: la
construcción de un enorme globo dotado de hélice para poder dirigirlo,
llamado Le Geant o El Gigante, que atrae en esos
momentos la atención de toda Francia, pues Nadar realiza una
infatigable campaña de propaganda del proyecto, que es financiado
mediante suscripciones y colectas públicas.
Su entusiasmo, despierta el interés de Verne por esa nueva técnica: la
aeronáutica, y pronto la inteligencia y capacidad de asimilación del
escritor le permitirán dominar sus principios. Verne tiene incluso su
propia teoría, contraria a la de Nadar, pues mientras que éste cree en
la posibilidad de construir globos dirigibles, aquél piensa que son
inviables. La realidad le dará la razón a Nadar, puesto que treinta y
ocho años después, el conde Zeppelin, construirá dirigibles
perfectamente manejables.
En 1861 estrena la mejor de sus comedias: Once
días de asedio, escrita en colaboración con Charles Wallut
y representada en el Teatro de Vaudeville.
Ese mismo año, el hermano de Hignard, les proporciona nuevamente
pasajes gratuitos a los dos amigos; esta vez el viaje es a
Escandinavia, visitando Dinamarca y Noruega. Este nuevo viaje ilusiona
de tal forma a Verne, que no duda en marcharse dejando sola a su
mujer, la cual se hallaba esperando el primer hijo de su matrimonio.
El retorno será antes de lo previsto, ya que por un sentido de
responsabilidad, se ve obligado a abandonar su periplo escandinavo, a
mitad de viaje en Dinamarca, cuando le avisan que el parto viene
adelantado. En este episodio se puede apreciar la falta de interés de
Julio por Honorine, aquel enamoramiento, ha resultado ser una ilusión,
pues Verne no ama a su mujer. Llega a tiempo para asistir al
nacimiento de su primogénito, exactamente el 3 de Agosto; es así que
viene al mundo el que será el único hijo de Julio Verne: Michel.
Escribe inspirado en su interrumpido viaje: Miserias felices de
tres viajeros en Escandinavia. Sus manuscritos fueron descubiertos
recientemente. Aquí Verne está decidido a hablar de sí mismo,
describiendo sus estados de ánimo.
Pero mucho más importante para Verne que la paternidad, que de hecho
le molesta, pues los llantos del niño no le dejan trabajar, es la
novela que, por esos tiempos, concibe y empieza a escribir, novela que
será su primera obra auténtica, la que le abrirá las puertas de la
fama, la riqueza y la gloria, está a unos pasos de convertirse en el
novelista de la ciencia, ya que ahora posee los elementos que
le permiten conjugar sus inquietudes literarias y científicas con su
pasión por los viajes. Pero no son viajes comunes los que saldrán de
su pluma, sino que serán extraordinarios como los llamará más
adelante, serán las sagas románticas de hazañas maravillosas pero no
imposibles, porque Julio Verne es ante todo un hijo del racionalismo
del Siglo de las Luces.
En 1862, su amigo Nadar en el Club de la Prensa Científica y
precursor de los dirigibles, intentará una aventura en globo: la
travesía del Canal de la Mancha, que atrae la atención del público
mundial. Con Nadar fundará este año la Sociedad para la
investigación aérea ; con él aprenderá las técnicas y recientes
experimentos, se zambullirá en problemas aeronáuticos, obteniendo
datos importantes de diversos personajes allegados con los cuales
discute constantemente; aprende por ejemplo de una comunicación a la
Academia de Ciencias de París por el capitán Meusnier, que un
globo puede ser impulsado a través del Africa, gracias a la fuerza
motriz que proporcionan los vientos alisios.
Otro tema de gran popularidad en ese entonces, fue el de la expedición
de dos exploradores ingleses, John Hanning Speke y el capitán
Richard Francis Burton. Speke es un hombre joven, aventurero,
periodista, cuyo mayor sueño es viajar a África, para explorar tierras
nunca pisadas por el hombre blanco. Burton es uno de los más dinámicos
y polifacéticos exploradores de Inglaterra, un hombre culto, capaz de
hablar cuarenta idiomas, poeta y antropólogo. En 1854 los dos
exploradores consiguen los medios para embarcarse en una aventura
única, descubrir el nacimiento del río más grande de Africa, el Nilo.
Luego de una década de haber concebido la novela de la ciencia,
se decide por escribir una novela basada en estos dos temas tan en
boga en su época. Lo tiene decidido, el argumento estará basado en un
viaje en globo a través del Africa. Verne intuye o sabe que está
haciendo algo importante, que no está escribiendo un cuento más de los
que publica en el Musée des Familles y se entrega al trabajo
con esa dedicación casi brutal de que es capaz, sin tener en cuenta
las necesidades del cuerpo.
Honorine se quejaba de que "estuviera siempre metido en su globo."
Esta incomprensión de su mujer y su rutina en la Bolsa le irritan, se
queja de su mala suerte: "Si escribo una comedia para un director,
el director cesa; si pienso un título que me gusta, lo encuentro tres
días después en cartel; si hago un artículo, aparece uno sobre el
mismo tema."
Una vez finalizado su relato, se lanza a la ingrata tarea de buscar
editor. De este modo recorre todas las casas editoriales de París,
viéndose rechazado por más de una docena. En aquel momento aconteció
un hecho en apariencia intrascendente. En Octubre de ese año,
Pierre Jules Hetzel ha regresado de su destierro político, Verne
se entera de ello y por probar una vez más, le lleva en seguida su
manuscrito. Hetzel es la última posibilidad...
Sin embargo, Verne va a ver a Hetzel con pocas esperanzas, pues
éste tiene fama de rechazar a los autores jóvenes, pero no le quedan
ya más editores que visitar. Hetzel lo recibe escépticamente al ver a
un autor joven, con suntuosa displicencia, vestido con un camisón
celeste, un gorro de algodón y rodeado de tapices, cristales raros y
cueros repujados, pues el editor es un excéntrico que se pasa casi
todo el día en cama y se levanta al anochecer. Sin embargo echa una
ojeada al manuscrito, lo encuentra interesante a primera vista y lo
cita para quince días después, para darle su opinión. Al pasar las dos
semanas previstas, Julio retorna lleno de esperanza. Cuando sentado
frente al editor, tiembla de miedo al oir su veredicto:
"Joven, no está mal, pero hágame de esto una verdadera novela, dele
unidad a estos episodios, acción concreta, dramatismo y tráigame lo
que resulte y le firmaré un contrato. ¿Sabe, usted, joven, que tiene
talento?."
En aquel instante debió de sentir Verne cómo se abrían todos los más
espaciosos caminos para su porvenir. Debió de sentir cómo se
despertaba su secreto instinto, hasta entonces bien oculto y soterrado
de crear e inventar. Acaso se vió entonces por primera vez en posesión
de su personalidad auténtica. Entre tantos editores y expertos
literarios que advirtieron su sed de gloria, ninguno había sabido
encontrar, la hasta entonces misteriosa vena de su genio. Solamente
Hetzel entrevió esa posibilidad, siquiera remotamente.
Después de la entrevista, Julio corre excitadísimo a ver a sus amigos
de la Bolsa y les dice:
"Muchachos, los voy a dejar. He tenido la idea de que todo hombre
debe tener una oportunidad en la vida y que yo he tenido una sola en
mi vida. Acabo de escribir una novela de nueva forma, bien mía. Si
tiene éxito será el filón de una mina de oro y entonces seguiré
escribiendo, escribiendo sin tregua, en tanto que ustedes seguirán
comprando valores en vísperas de la baja y vendiéndolos en vísperas
del alza. Abandono la Bolsa, buenas noches, muchachos."
Así que llega a su casa loco de alegría, se encierra en su despacho,
"¡Qué papelería!", exclama Honorine, cuando atraviesa de puntillas el
cuarto, sin saber que Julio ni ve ni oye nada de lo que le rodea. En
20 días escasos está nuevamente sentado frente al editor, con el
relato modificado. Hetzel debió sorprenderse al encontrar sobre su
mesa el manuscrito de: Cinco semanas en globo. Lo miró primero
distraídamente, quedándose maravillado de la erudición enciclopédica
del joven, luego siguió revisando los escritos con curiosidad y
finalmente con encendido entusiasmo, dijo: "¡Era esto, era esto
exactamente lo que buscaba !."
Verne aprovecha la oportunidad para hacerle conocer a Hetzel su
proyecto denominado: "Un paseo por el cosmos de un hombre del siglo
XIX", concebido dentro de una imaginación ya madura y apoyada en
cientos y cientos de horas de estudio. Estas condiciones hacen ver al
editor que se encuentra frente a un verdadero talento literario, no
vaciló ni un momento, le adquiere la novela, publicándola finalmente
el 31 de Enero de 1863.
La obra asombra al mundo con un éxito de ventas sin precedentes, se
convirtió en un auténtico best-seller de su época, al triplicarse el
tiro de la revista en que se publicó, pues en ella Verne da con lo que
el público estaba esperando. Esa novela de la ciencia que ha
preparado durante diez años es algo que inconscientemente, estaba
echando de menos la sociedad del siglo XIX, esa sociedad que ve con
normalidad el descubrimiento científico más sensacional, el prodigio
técnico más revolucionario, la explotación más arriesgada, en una
palabra, la conquista de la tierra y la transformación de la
naturaleza por la inteligencia y la fuerza del hombre. Por eso el
lector acepta el nuevo género y el nuevo estilo que aporta Julio Verne
a la literatura.
A continuación, el astuto Hetzel se dispuso a negociar, llamó a Verne
y le hizo firmar un contrato en el cual, cláusula a cláusula, salían
ganando ambos. Por aquel documento, Verne se comprometía a escribir y
entregar a Hetzel dos novelas anuales, durante el período de 20 años,
por la cual le pagará 1.925 francos por cada una de ellas, una pequeña
fortuna por ese entonces. Su encuentro con Hetzel fue decisivo, pues
éste se convirtió no sólo en su editor, sino también en su mentor
literario y en su consejero.
El contrato a que Hetzel somete a Verne a partir de sus 35 años, hace
de éste un escritor profesional y prácticamente asalariado, pero
además condiciona decisivamente su obra en proyecto, al enmarcarla en
los límites de la literatura infantil y juvenil.
Dotado de una férrea voluntad y de una capacidad de trabajo
prodigiosa, Verne no sólo cumplirá hasta el último día de su vida las
obligaciones a que le sometía dicho contrato, sino que incluso fue
siempre delante del mismo, con varias obras en reserva. La literatura
será para él su vocación, su devoción y su vicio, "privarme de
escribir sería la peor de las continencias", dijo.
Este año se da tiempo de publicar el ensayo: A propósito del
gigante y el cuento: El Humbug.
Escribió además:
París en el siglo XX,
dicha novela fue rechazada siempre por Hetzel, al considerar que
estaba dirigida al público adulto, por ser un libro serio, incluso
trágico, que no correspondía al proyecto literario que el editor había
formado para su joven autor. Sus manuscritos fueron descubiertos
recientemente en 1990, por su tataranieto Jean, quien lo
encontró en una caja fuerte, perteneciente al hijo del autor: Michel.
Finalmente será publicada en 1994.
A principios de 1864, Hetzel, animado por el éxito
que le ha proporcionado Verne, concibe el proyecto de lanzar un
periódico para la juventud: Magasine d'Education et de Récreation
o La Revista de la Educación y la Recreación. Esta revista
instructiva y recreativa a la vez, ilustrada y apta para todas las
edades, sería dirigida por Verne en la parte científica, acompañado de
Jean Macé en la parte educativa y de Stahl, pseudónimo
de su editor Hetzel, en la parte literaria. En sus páginas y en forma
de folletón, es decir mediante entregas sucesivas, aparece el 20 de
marzo, la segunda novela de Julio Verne: "Los ingleses en el Polo
Norte", que constituye la primera parte de: Aventuras del
Capitán Hatteras, la novela de las latitudes polares. Su aparición
suscitó inmediatamente una extraordinaria curiosidad y atención.
Ese mismo año publica una de sus más fascinantes novelas: Viaje al
centro de la Tierra, creando un viaje que nadie había imaginado
antes que él; para la elaboración de dicha obra cuenta con el
asesoramiento del vulcanólogo Saint-Claire Déville, que hasta
cierto punto ha intentado la hazaña de visitar las entrañas de la
tierra, puesto que ha descendido por la chimenea del volcán Strómboli.
El contacto con especialistas que lo asesoren en lo que escribe es un
principio que preside el método de trabajo de Verne, quien en el caso
concreto de Viaje al centro de la Tierra, se documenta además,
en los estudios de geólogos, naturalistas y mineralistas, siguiendo
las polémicas científicas que oponen a los naturalistas catastrofistas
con los evolucionistas. Viaje al centro de la tierra es un
nuevo éxito, Hetzel le modifica los términos del contrato y eleva la
cantidad que cobra a 3.000 francos por volumen.
Este año publica además, sus ensayos: El Conde de Chantelaine y
Edgar Allan Poe y sus obras, en honor al escritor americano,
cuya obra completa para ese entonces, ya había sido traducida al
francés por el poeta Charles Baudelaire.
El exceso de trabajo le reproduce las neuralgias y los ataques de
parálisis facial. A pesar de ello considera que: "la ociosidad es
un suplicio"; por otro lado el contrato con Hetzel, le obliga a
seguir escribiendo: "Apenas un libro está terminado, me veo
obligado a comenzar otro."
En 1865, decide instalarse en un espacioso piso del residencial
barrio de Auteuil, en el que recibe únicamente a sus más
íntimos amigos. A finales de ese año publicará en el Journal des
Débats, otro de sus grandes viajes: De la Tierra a la Luna,
que produce en el público una emoción indiscriptible; hay que
mencionar que esta obra va apareciendo en folletón o por entregas, lo
que excita aún más la ansiedad de los lectores, a tal punto que en el
episodio en que el francés Ardan, personaje que es un homenaje
al intrépido aeronauta Nadar, cuyo nombre transforma Verne cambiando
el orden de las letras, anuncia mediante un telegrama que piensa
viajar en el interior del proyectil con destino a la Luna,
sorpresivamente, la editorial Hetzel se llena de telegramas de
individuos que quieren participar del viaje, es decir ¡se ha producido
un fenómeno de alucinación colectiva!. Las entregas de De la Tierra
a la Luna parecen en realidad reportajes de un proyecto aunténtico;
hasta tal punto cuida Verne los detalles científicos, acudiendo en
este caso al asesoramiento de los matemáticos Henri Garcet, primo suyo
y a Joseph Bertrand, que revisan todos y cada uno de los
cálculos de curvas, parábolas e hipérboles del vehículo espacial.
Esta novela será una de las más populares del escritor a través de los
años, pues Yuri Gagarin, el primer hombre que ascendió al
espacio, dirá: "Fue Julio Verne quien me orientó hacia la
astronáutica", y la Unión Soviética dará el nombre de Monte
Julio Verne a una de las montañas descubiertas en la cara oculta
de la Luna por el primer vehículo que realizó el viaje ideado por
Verne, el Lunik III.
Este año también publica: Los forzadores del bloqueo o De
Glasgow a Charleston.
Ya en 1866, a raíz de la gran aceptación de sus primeros relatos, el
editor decide darle un nombre a la colección de novelas que irán
apareciendo en los años sucesivos. Cuando Hetzel le pregunta a Verne
qué nombre podrían darle, éste decide llamar a su obra: Viajes
Extraordinarios, probablemente en honor a las: "Historias
Extraordinarias" de Edgar Allan Poe.
Es entonces que la primera novela perteneciente a esta serie es: "Aventuras
del Capitán Hatteras", terminada de publicar ese año con la
aparición de la segunda parte de la misma: "El desierto de hielo".
Con este nuevo éxito, la fortuna le es nuevamente propicia,
mudándose a una casita frente al mar en la costa de Le Crotoy,
pequeño pueblo de pescadores en el estuario del Somme, debiendo para
ello vencer la oposición de su esposa, quien se queja en su
correspondencia: "Julio hace siempre exactamente lo que quiere".
En esta localidad vuelve a su mente aquel viejo sueño infantil de
cruzar el Atlántico. Años antes antes había prometido embarcarse en el
Great Eastern cuando tuviera el dinero suficiente; pero para
sufragar el costoso viaje a Estados Unidos, tendrá que multiplicar su
trabajo.
De esta necesidad de dinero, Verne acepta la propuesta de Hetzel, de
hacerse cargo de una obra enciclopédica: Geografía Ilustrada de
Francia y de sus colonias, la cual había sido dejada inconclusa
por Teófilo Lavallé, a causa de su muerte, y que venía siendo
publicada por entregas, por Hetzel. En su refugio marítimo va
escribiendo esta obra de no-ficción, alternándola con la que escribía
en esos momentos para su serie de los Viajes Extraordinarios: "Los
hijos del capitán Grant". No es de extrañar que Verne aceptara
esta proposición, a pesar de interrumpir sus proyectos referentes a su
contrato, pues es un amante de la geografía, un apasionado de los
viajes de Alexander Von Humboldt y es contínuamente
influenciado por los escritos de uno de sus amigos del Club de la
Prensa Científica, el geográfo: Eliseo Reclus.
A punto de terminar la Geografía Ilustrada de Francia, regresa
a París por unas semanas, en el mes de diciembre. Este trabajo
suplementario, escribe en una carta a sus padres, "dará a Honorine
los millares de francos necesarios para la casa y para vestirse, y a
mí para permitirme hacer con Paul la travesía en el Great Eastern, del
que tanto les he hablado."
Este deseo se ve realizado el 20 de Marzo de 1867, partiendo de
Liverpool, junto con su hermano a bordo del gran trasatlántico, que
llegará sin problemas a Estados Unidos, donde es invitado a dictar
conferencias, dado el enorme éxito que causó la publicación en ese
país de su novela: "De la Tierra a la Luna".
En el lapso de una semana de estadía, visita Nueva York, las catarátas
del Niágara, entre otros lugares, que le causaron una impresión
inolvidable y que aparecerán repetidamente en su obra.
Tras una breve escala en Brest, en casa de su cuñado, el capitán de
fragata Du Crest de Villenueve, regresa a Crotoy para continuar
con la culminación de un gran libro que tiene en mente.
El viaje a Estados Unidos, lo motiva a comprar en 1868, un pequeño
velero: el Saint-Michel, nombre dado en honor a su hijo. En
dicha embarcación pasará maravillosos ratos de ocio, paseará sobre las
aguas, que según se dice, le curarán las neuralgias. Este velero lo
convertirá en una especie de gabinete flotante, desde el cual
trabajará incansablemente.
Ese año publica su gran novela geográfica: Los hijos del capitán
Grant, esta novela es según los críticos, la más perfecta del
escritor, que al hilo del argumento desarrolla un auténtico curso de
geografía recreativa, valiéndose de las peripecias de los
protagonistas para describir el paisaje, la fauna, la flora, las
costumbres y la historia de países tan exóticos y lejanos para los
europeos del siglo XIX, como los de Sudamérica, Australia y Nueva
Zelanda.
En 1869 comienza a publicar por entregas, en la Revista de la
Educación y la Recreación: 20.000 leguas de viaje submarino,
las cuales terminarán de ser publicadas el siguiente año. Aquí Verne
crea el submarino "Nautilus"; la idea de un sumergible que sea
un auténtico hogar para el hombre es otra de sus geniales
anticipaciones, pues habrá de pasar casi un siglo para que, en la
década de 1950, la tecnología atómica construya el primer submarino
autosuficiente, un submarino capaz de mantenerse sumergido
indefinidamente, capaz de cruzar el casquete polar por debajo del gran
banco de hielo, como lo hace el Nautilus al mando del Capitán Nemo.
La ilusión del novelista por el tema es obvia, dada su pasión por el
mar. A una documentación exhaustiva sobre fauna, flora y geografía
marina, añade un factor de ambientación directa, pues se va a escribir
en medio de las aguas, en el Saint-Michel, encima de cuyo
frágil casco acumula observaciones e ideas.
Sin embargo una contrariedad enojosa oscurece la alegría que pone
Verne en su trabajo. En un periódico llamado Petit Journal,
comienza a aparecer, a finales de 1867, una novela por entregas
titulada Viaje bajo las olas, escrita por Aristide Roger,
pseudónimo del doctor Jules Rengade, en el que aparece el
submarino Relámpago, manejado por el Capitán Trinitus. A
pesar de que la obra apareció en varias ediciones de 1869 a 1877,
quedará definitivamente hundida por el Nautilus. Verne llegaría a
escribir al director del Petit Journal, puntualizando que hace
un año había empezado a escribir su novela submarina. Es curiosa su
preocupación para que no lo tomen por plagiario, cuando en realidad el
tal Roger es el que escribe imitando claramente a Verne, que ya es un
autor de prestigio.
La trama de 20.000 leguas de viaje submarino, se inicia
cuando una fragata americana parte en busca de un monstruo marino de
extraordinarias proporciones al que se atribuyen múltiples naufragios.
El monstruo aparece, se precipita sobre el barco expedicionario y lo
echa a pique, llevándose con su espinazo al naturalista Aronnax,
a su fiel criado Conseil y al arponero Ned Land.
Resultará ser un enorme submarino, el Nautilus, en el cual los
tres hombres pasarán cerca de diez meses hospedados por el enigmático
Capitán Nemo, artífice del invento. Visitarán los tesoros
sumergidos de la Atlántida, lucharán contra caníbales y asistirán a un
entierro en un maravilloso cementerio de coral. Nemo, hostil e
iracundo, no tardará en revelarse como un proscrito, un sublevado
solitario cuyo manto de misterio esconde una identidad principesca y
una pesadumbre tenebrosa. Se podría señalar a Nemo como el reflejo de
Verne, partiendo del nombre mismo del personaje, pues Nemo es
la traducción del latín de Nadie. Ambos viven encerrados, sólos
e incomprendidos, el primero en su coraza de acero, el segundo en la
soledad de su gabinete, ambos refugiados tras el disimulo y el
secreto.
Mientras escribía la rebelde epopeya submarina del Capitán Nemo,
Verne intenta modestamente llegar a París en su Saint Michel,
embarrancando en un banco de arena y alcanzando al fin la capital con
el yate llevado por un remolcador. Lo amarra en el corazón de París,
al pie del Pont des Arts, a pocas brazas de la escalinata de la
Academia Francesa, escalinata que nunca franqueará. Entonces entrega a
Hetzel el manuscrito de su obra, mientras su cansino y humilde yate se
ve contemplado por todo París.
En estos años, Verne sufre atrozmente del comportamiento de su
hijo, que manifestaba un carácter profundamete perturbado. La
permanente evasión del medio familiar en que vivía , mediante su
trabajo, sus escapadas a París y sus travesías, había llevado a Verne,
"el educador de la juventud", a desentenderse de la educación de su
hijo, confiándola a la madre.
A los ocho años, el carácter perturbado de Michel, planteaba tales
dificultades que hubo que confiarlo a los métodos educativos de un
internado especial. La severidad de estos métodos sólo consiguió
exacerbar la rebeldía del niño hasta tal punto que hubo de recurrirse
a la asistencia psiquiátrica, con resultados aún más desastrosos.
En medio de estas preocupaciones, va escribiendo: Historia de los
Grandes Viajes y los Grandes Viajeros y La ciudad flotante.
A su retiro en Crotoy, le llegan tardía y fragmentariamente las
noticias de la actualidad, que confirman que el Segundo Imperio hace
crisis, desde hace ya buen tiempo, y que probablemente estalle un
nuevo conflicto.
En febrero de 1870, Ferdinand de Lesseps, en la cúspide de la
gloria por la reciente inaguración del canal de Suez, llevado de su
entusiasmo por la obra de Verne, había pedido para éste, a través de
su secretario el inefable Nadar, la condecoración de la Legión de
Honor, y el ministro se la concede. Pero antes que firme el
Emperador el decreto, estalla súbitamente, el 19 de Julio la guerra
franco-prusiana, que llena a Verne, idealista y pacifista a ultranza,
de una gran ira, peor aún cuando Hetzel, le tiene lista para publicar
20.000 leguas de viaje submarino.
El conflicto se presenta por parte alemana, el genio político de
Bismarck busca una guerra y una victoria espectacular, que le sirvan
para fortalecer la unidad de los reinos alemanes. Provoca
maquiavélicamente a Francia, y ésta cae en la trampa de declarar la
guerra; una breve campaña basta para que caiga el Imperio de Napoleón
III. Este es derrotado y hecho prisionero por los prusianos en Sedán.
Se proclama la Tercera República, pero el cambio de régimen no va a
ser un simple cambio de etiquetas, hay un sector social que ha
esperado y pretende un cambio revolucionario: el proletariado. Los
derrotados de 1848 vuelven a levantarse y en marzo de 1871, establecen
en París el Gobierno de la Comuna, el primer poder proletario
de la historia.
La Emperatriz regente, Eugenia de Montijo, firma a la vez el
decreto y la orden de movilización de Verne y de su embarcación, como
guardacostas en el mismo Le Crotoy. El Saint Michel, lleva como
tripulación doce veteranos de la guerra de Crimea, tres fusiles y un
pequeño cañón absolutamente inofensivo. Los tranquilos servicios de
vigilancia le sirven para escribir otra novela, Aventuras de tres
rusos y tres ingleses en el África austral, que describe una
expedición científica para la medición de un arco meridiano en la zona
austral del continente negro, inspirándose en los recuerdos de Arago.
Aunque la obra se ciñe demasiado a un argumento científico, cabe
resaltar su contexto completamente antibelicista.
La guerra civil supone una desgracia concreta para Verne. A
consecuencia de los disturbios, los bombardeos y los incendios, Hetzel
ha perdido su taller y se encuentra prácticamente arruinado. Por otra
parte los ahorros del escritor han volado durante esos meses de
guerra, es por eso que se ve obligado a dejar a su familia en Amiens,
a donde la había mandado durante la guerra, y vuelve a la Bolsa de
París, a intentar ganar el sustento con su antigua profesión de
agente.
Afortunadamente, la crisis de Hetzel dura poco, y tan pronto como la
editorial vuelve a funcionar, publica: 20.000 leguas de viaje
submarino y Alrededor de la Luna, las cuales solucionarán
la situación económica, tanto para el autor, como para el editor.
En 1871 muere en París, Henri Garcet, el generoso colaborador que
había aplicado laboriosos cálculos matemáticos a los sueños de su
primo. Muerte que será seguida en breve, el 3 de noviembre, por la de
su padre, en presencia de toda la familia, pero no de Julio, quien
llega tan sólo para asistir al entierro.
Hetzel se da cuenta de la gran laboriosidad de Verne, que escribe sin
descansar, poniendo a prueba sus fuerzas físicas en exceso; es por eso
que el 25 de setiembre de ese año de 1871 le modifica el contrato, en
estos términos:
"En lugar de 3 volúmenes al año, el escritor entregará 2 y recibirá
1.000 francos al mes, osea, 12.000 al año, en vez de 9.000. A cambio,
el autor concede la prolongación de tres años para el derecho de uso
de las ediciones no ilustradas, y por ello sin retribución por los
libros aparecidos o por aparecer, al prolongarse también por tres años
el tratado. Excepcionalmente, la continuación de los Grandes Viajes
y Viajeros, que debe tener aún dos volúmenes más, será entregada a
razón de 3.000 francos el volumen."
Publica: Una ciudad flotante, basado en sus experiencias
realizadas por su viaje a Estados Unidos en el Great Eastern.
En 1872, liberado de la Bolsa y a petición de su
esposa Honorine, se trasladan definitivamente a la ciudad natal de
ella: Amiens, donde sus dos hijas habían contraído noviazgo
durante la guerra.
Con las ganancias de sus novelas, comprará una soberbia mansión
señorial, ubicada en el número 44 del Boulevard Longueville,
donde Honorine organizará pretensiosas reuniones de sociedad, sin
embargo Verne se distancia de la vida familiar, encerrándose en sí
mismo cada vez más. A sus amigos, que no comprenden su decisión de
recluirse en una ciudad provinciana, les responde:
"A petición de mi mujer me voy a instalarme en Amiens. Amiens está
cerca de París, lo suficientemente cerca para que le llegue el
reflejo, sin el ruido insoportable y la agitación estéril. Y para
decirlo todo, mi Saint Michel está anclado en Crotoy."
Amiens lo recibió con todos los honores. La burguesía ilustrada se
apresuró a rendirle homenaje concediéndole un sillón en la Academia de
la ciudad. En un rasgo de ironía, Verne lee como discurso de ingreso
en la Academia, una comedia inédita sobre los amores de Leonardo y la
Gioconda, una de aquellas mediocres obras de teatro, que escribía
antes de la novela de la ciencia y que todo el mundo ha
olvidado.
En esos días de su instalación en Amiens, llevaba ya muy avanzada la
obra que a la celebridad ya adquirida, le añadiría la fortuna.
En este año publica: Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el
Africa Austral.
En 1873 siendo ya un escritor consagrado, alcanzará su máxima
popularidad, con la publicación de su obra más exitosa: La vuelta
al mundo en 80 días, en forma de folletón en el diario Le Temps.
Esta novela lo catapulta a la fama mundial, pues producirá en el
público una conmoción y un interés aún superior al de De la Tierra
a la Luna, ya que las principales compañías de navegación, que ven
las inmensas posibilidades publicitarias que puede ofrecerle la
novela, entablan una competencia cerca de Verne para conseguir que
éste embarque a sus personajes en los vapores de sus empresas. Sus
representantes ofrecen considerables sumas de dinero al escritor para
inclinarle hacia una u otra línea de navegación, pero Verne considera
esas ofertas como intentos de sobornar su independencia de autor y las
rechaza indignado.
Esta novela, que narra las peripecias de Phileas Fogg, un
caballero británico, extremadamente exacto, flemático y ordenado, que
tras haber apostado su fortuna a que dará la vuelta al mundo en 80
días, empleará todos los medios de locomoción a su alcance: trenes,
barcos, coches, y hasta un elefante y un trineo. Pero esta vuelta al
mundo, donde se combinan, el humor, la aventura y el heroísmo, reserva
una sorpresa: la apuesta que le hace perder un policía que lo sigue a
través de todo su viaje, acusándolo de un gran robo en el Banco de
Inglaterra, se la hará ganar el sol de forma inesperada
La idea argumental, le fue sugerida a Verne por un anuncio de la
Agencia Cook, que comienza a ofrecer a sus clientes viajes
turísticos alrededor del mundo en 1871, aunque el desenlace de la
novela, la podemos encontrar en el cuento de Edgar Allan Poe titulado
Tres domingos en una semana. Sin embargo el verdadero origen de
La vuelta al mundo en 80 días, se encuentra en un artículo
publicado en 1870 en Le Magasin Pittoresque, que muestra un
itinerario casi idéntico al descrito por Phileas Fogg.
El éxito de la novela y el suspenso que generó en el público fue tal,
que se llegaron a cruzar apuestas sobre si Phileas Fogg, "el hombre
menos apresurado del mundo", lograría llegar a la meta en tan breve
tiempo. Incluso no faltó quien le desafiara, asegurando estar
dispuesto a realizar el viaje en menos tiempo. Fue precisamente una
periodista, llamada miss Bly, reportera del Sun, la
cual, antes de la creación del ferrocarril transiberiano, logró su
propósito e hizo la travesía en tres días menos, recibiendo la efusiva
e irónica felicitación de Verne, quien en definitiva, no sólo había
puesto de moda los viajes alrededor del planeta, sino que había
demostrado a sus contemporáneos de que el mundo era ya treinta o
cuarenta veces más pequeño que a principios de ese siglo.
También publica ese mismo año: El país de las pieles y estrena
su obra teatral: Un sobrino en América.
El 29 de setiembre de 1873, Verne es protagonista de una aventura real
al mismo estilo de su novela Cinco semanas en globo, pues
asciende en globo por encima de la ciudad de Amiens durante
veinticuatro minutos.
En 1874, un empresario teatral pide a Verne, una adaptación de su obra
La vuelta al mundo en 80 días para la escena. Es entonces que
decide con buen juicio confiar dicha versión teatral a un
experimentado dramaturgo: Adolph d'Ennery, que la estrena el 7
de noviembre de 1874, en el Teatro de la Porte-Saint-Martin a
modo de gran espectáculo, con una escenografía fabulosa para la época.
El día del estreno, Verne experimentó la única experiencia de su vida
digna de sus personajes: insistió en revisar personalmente la
canastilla que conduciría a Phileas Fogg y a su inseparable
criado Passepartout sobre un elefante verdadero. La caída de
una parte del escenario asustó al animal, que salió despavorido del
teatro con el autor a cuestas, para recorrer el Boulevard de los
Capuchinos hasta que el domador los alcanzó en las Tullerías.
La pieza conoció un éxito sin precedentes que le deparó una cuantiosa
fortuna, pues consigue que durante dos años seguidos se coloque el
cartel de "no hay entradas", en la taquilla. ¡Qué lejos estan aquellas
representaciones de sus primeros estrenos!.
Sin embargo, Verne es capaz abandonar la mitad de sus derechos, que
eran del 50 por 100, ya que d'Ennery se llevaba el resto, a Edouard
Cadol, que había hecho una primera adaptación rechazada por todos
los teatros, argumentando por tanto ser coautor de la adaptación
teatral . Aunque de su adaptación no quedara nada en la que fue
llevada a la escena, él y sus descendientes se enriquecieron con ese
25 por 100 concedido gracias a la generosidad de Verne.
En esta época Verne tiene el humor de escribir un breve trabajo
satírico: Una ciudad ideal, Amiens en el año 2000, que leyó en
la Academia local. En este discurso, se pueden apreciar muchas
similitudes con su novela nunca publicada por Hetzel: París en el
siglo XX.
En estos momentos que es alabado por todos y libre de apuros
económicos, va a alcanzar una cima mucho más importante que las
anteriores, la cima de su propia obra, pues escribe su novela cumbre:
La isla misteriosa, con la cual se inicia en el género
robinsoniano, iniciado anteriormente por Defoe y Wyss.
En efecto, la isla misteriosa es la coronación del proyecto
inical de los Viajes Extraordinarios, y es probable que no
hubiera surgido en la forma que la conocemos, de no haber rechazado
airadamente Hetzel el manuscrito que Verne le había entregado con el
título de El tío Robinson, influido indudablemente por el éxito
alcanzado por El Robison suizo de Wyss, un libro aparecido un
poco antes. Tal fue la indiganción de Hetzel que criticó a su autor en
estos términos luego de leer los manuscritos:
"¿Dónde está aquí la ciencia?...Ochenta y dos páginas de texto y
ninguna invención que no hubiese hallado el último cretino...Resuma
todo vivamente, casi alegremente...Son todos lentos, ni uno vive. Sus
personajes en todos sus libros, son la vida misma, la energía
misma...Éstos son un montón de seres lánguidos, ninguno es vivaz,
vivo, ingenioso...Abandone a todos estos tipos y recomience con nuevos
personajes."
Verne acepta las censuras y se pone a trabajar en una nueva novela de
robinsones, documentándose exhaustivamente como siempre. Dolido por la
crítica que Hetzel le hiciera de su falta de cientifismo, le dice al
editor: "Estoy estudiando química. Paso mi tiempo con profesores de
química y en fábricas de productos químicos, en las que mis trajes han
atrapado manchas de las que pasaré la cuenta, pues La isla misteriosa
será una novela química."
La isla misteriosa narra la historia de cinco hombres que
escapan de una prisión federal en Richmond, usando un globo. En plena
fuga, son azotados por una tormenta que los lleva hacia una isla
desierta en el Pacífico Sur. Los náufragos, guíados por el ingeniero
Cyrus Smith, tienen que usar todo su ingenio para poder
sobrevivir. Durante su estancia en la isla, los prófugos reciben la
generosa ayuda de un misterioso personaje, que resulta ser el
Capitán Nemo, reapareciendo después del trágico final de 20.000
leguas de viaje submarino.
Por otro lado, la isla misteriosa es también una novela
educativa. Verne escribirá una carta a su amigo el coronel
Hennebert en estos términos:
"El lector, no pide sólo que se le instruya sino también que se le
divierta, y cuando se quiere instruir hay que hacerlo sin que se note,
de modo que si la instrucción no se desliza en la acción, se falla el
objetivo."
Tras la isla misteriosa, comienza la etapa pesimista de
Verne, que no será más que el reflejo de su tiempo.
Ese mismo año de 1874 también publica la colección de cuentos: El
doctor Ox, la cual contiene: Una fantasía del doctor Ox,
otros de sus relatos de juventud: El maestro Zacarías, Un drama en
los aires y Una invernada entre los hielos y una historia escrita
por su hermano Paul: La cuadragésima ascención francesa al Mont
Blanc.
Ya en 1875, la celebridad de Verne, le produjo un incidente enojoso,
pues en ese año recibió una carta de Polonia de un tal Olschewitz,
en la que éste le decía que era su hermano y que hacía treinta y seis
años que no se veían. Esta carta fue seguida de otra dos meses más
tarde, carta que precedería a la visita de un periodista polaco; el
contenido de la entrevista es el siguiente:
"Señor Verne, todo el mundo lo cree francés, pero es inútil
ocultármelo a mí. Yo sé, de fuente segura, quién es usted, y su
existencia entera me es conocida. Usted es un judío polaco, nacido en
Plock, cerca de Varsovia. Su nombre verdadero es Olschewitz,
nombre derivado de Olscha, que en polaco tiene la misma significación
que en francés el de Vergne o Verne. Es usted mismo quien ha traducido
al francés su nombre. Hallándose en Roma, en 1861, abjuró usted de la
religión hebraica, a fin de contraer matrimonio con una princesa
polaca de gran fortuna. Su abjuración fue hecha en la congregación
polaca, en Roma, de los padres resurreccionistas. Tuvo usted como
confesor al padre Semenko. Habiéndose roto su noviazgo con la
princesa Kryzanoska, el gobierno francés, por consejo de la
Santa Sede, le ofreció un empleo en el Ministerio del Interior.
Francia le compró su pluma y, desde entonces, jamás ha confesado usted
sus orígenes israelitas.
Se equivoca usted en algunos puntos caballero, repuso Verne. Esa
polaca se llamaba princesa Crac...ovitz. Yo la rapté, y nos fuimos a
vivir a orillas del lago Leman, adonde ella se tiró un día tras una
violenta querella amorosa. Este es el eterno remordimiento de mi
conciencia. Pero, en cuanto a mis orígenes, silencio, por favor. Yo
deseo pasar aquí por un cristiano completo..."
En resumen, el periodista polaco acusa a Verne de poseer una falsa
identidad, que no es francés ni se llama así, sino que se trata de un
judío polaco emigrado que ha cambiado su nombre eslavo, para adoptar
la identidad de un burgués de Nantes.
Sin embargo al final de la entrevista, Verne termina su broma
referente a lo de la princesa, diciendo que deseaba pasar por un
cristiano completo, de la cabeza a los pies.
Esta leyenda se ha prolongado hasta fechas recientes, a pesar de la
publicación hecha por el canónigo nantés Durville, de todos los
documentos que prueban incontrastablemente las raíces bretonas de
Verne.
En este año de 1875, publica: El Chancellor, una novela con un
realismo y una crueldad terribles. Es evidente la influencia de Poe en
esta narración, pues la novela asustó al mismo Hetzel cuando la leyó
por primera vez. Verne le escribió a su editor acerca de esta obra, en
la época en que la elaboraba, con fecha 15 de febrero de 1871: "Le
llevaré un volumen de un realismo espantoso. Se titula El
Chancellor. Creo que la balsa de La Medusa no ha producido
nada tan terrible. Creo sobre todo que tendrá un aire verídico, a
menos que me equivoque".
En 1876 publica: Miguel Strogoff, que venía apareciendo en
folletón desde 1875. El éxito de la publicación fue apoteósico; su
argumento nos narra que el zar debe hacer llegar un mensaje a su
hermano, el archiduque, que se encuentra al otro lado de Rusia, en la
ciudad de Irkutsk. Por lo que decide llamar a su mejor mensajero, el
capitán Miguel Strogoff, encomendándole secretamente que lleve
el mensaje a través de la frontera siberiana, que se encuentra
invadida por los tártaros.
Verne, gracias a los cuantiosos ingresos que va adquiriendo, por los
estrenos y publicaciones de sus obras, cambia su pequeña embarcación
por un fino velero, al que llama Saint Michel II, construido
ese mismo año de 1876 en el puerto de Havre con un peso de 19
toneladas. En este barco realizará travesías más largas que el
primero, aunque sólo lo utilice por el corto tiempo de un año.
En 1877 publica: Hector Servadac. En esta novela se aprecia en
toda su magnitud el antisemitismo de Verne, representado grosera y
repugnantemente en la despiadada descripción que hace del viejo
usurero judío Hakhabut.
Esta novela sin embargo es según la mayoría de estudiosos vernianos la
más ingeniosa de sus historias, al crear un viaje a través del sistema
solar, con todos los errores científicos que tuvo que cometer para
conseguirlo.
En este año de 1877, Verne es declarado inocente en un juicio que le
hace León Delmas, un escritor mediocre de aquella época, quien
afirmaba que lo habían plagiado. El incidente tuvo lugar, luego de la
publicación de Viaje al centro de la Tierra; por ese entonces
Léon Delmas, había publicado algunas historias cortas bajo el
nombre de René de Pont-Jest, acusando a Verne de haberle
plagiado su historia La tête de Mimer que había sido publicada
en una revista, que Verne afirmó no haber leído. Delmas
sustentaba el supuesto plagio, en la semejanza de la descripción de
uno de los pasajes de Viaje al centro de la Tierra. Mientras
que Pont-Jest hablaba en su historia de la sombra lunar, Verne hablaba
de la sombra solar. Finalmente las acusaciones no tuvieron el
fundamento debido, saliendo el escritor airosamente de este percance.
También estrena su ópera bufa: "El doctor Ox", en versión de
Phillipe Gille, con música de Offenbach, y publica su
novela: Las Indias Negras, historia en la que destaca el
personaje de Nina, siendo este nombre el diminutivo de
Carolina, la prima amada por Verne en sus años de juventud. Al parecer
su recuerdo renace cuando está por cumplir cincuenta años, no habiendo
tenido éxito en su matrimonio y viviendo lleno de dificultades en su
hogar. Todo hace indicar que dicho recuerdo se manifiesta en Verne, al
haber encontrado el amor en una misteriosa mujer de la cual no se
conoce mucho; algunos han afirmado que esa mujer es la única que se
ganó en secreto el amor del escritor, pero de su rostro, nadie puede
decir nada.
Algunos de sus biógrafos familiares, le llaman Duchesne, la
cual vivía en el barrio tranquilo y silencioso de Asniéres.
Cuando Honorine supo de la existencia de esta señora, no le dio apenas
importancia. Sin embargo, cayó gravemente enferma, no podiendo asistir
al baile de disfraces, ofrecido el 2 de abril de ese año de 1877 ,
ofrecido por Verne a la sociedad de Amiens. Finalmente, la abnegada
esposa del escritor se recupera al poco tiempo, para tranquilidad de
su familia.
Verne ahora que es rico, se da el lujo de comprar al marqués Des
Préauxes, viejo castellano del Anjou, de fortuna inmensa, el mejor
de sus yates, al que llama Saint Michel III, quien apenas lo ve
acabado, lo deshecha para hacerse construir otro más suntuoso todavía.
Verne adquiere el navío a la considerable suma de 55.000 francos,
pagando la mitad al contado y el resto en un año. En este fastuoso
yate, realizará cruceros de placer, en el que invita sólo a personas
de alto rango. Era un yate de vapor de cien caballos, con dos cabinas
muy confortables y camarotes suficientes para alojar a un buen número
de invitados y una amplia tripulación.
En 1878 publica: Los
descubrimientos del globo, primera parte de: "Historia de los
grandes viajes y los grandes viajeros"; en la elaboración de la
misma, es ayudado por Gabriel Marcel, en la traducción de los
libros que consulta en la Biblioteca Nacional de París, los cuales se
hallaban en diferentes idiomas.
Si bien el éxito permanece acompañando a sus libros, su vida personal
le otorgará serios disgustos. Las relaciones con su esposa se vuelven
frías y distanciadas, su hijo se ha criado en un ambiente de olvido
paterno y frialdad afectiva. Michel crecerá con un carácter rebelde y
una personalidad algo descentrada, le creará muchos problemas, cayendo
con respecto a él, en los mismos errores de su padre al suponer que la
severidad es la mejor forma de afrontar esos conflictos. Debemos
recordar que ya de niño, a sus ocho años, Michel había sido enviado a
un reformatorio, "para que lo enderecen", creándole muchos traumas. En
estas circunstancias, escribe a Hetzel al respecto:
"Su carta admirable me ha conmovido profundamente, pero seguramente
Michel no comprenderá. Su vanidad es intratable. Su falta absoluta de
respeto por todo lo que hay de respetable, hace de él un sordo a toda
observación. Pero yo actuaré, de consumo con mi familia, de la forma
más enérgica. Y si no quiere someterse, será embarcado durante años.
No sabe que es a eso a lo que va, pero lo sabrá si es preciso...No me
hago ninguna ilusión, pues hay en este niño, que tiene veinticinco
años a sus catorce, una perversidad precoz. Cumpliré mi deber hasta el
fin."
Es sorprendente el error de Verne en la edad de su hijo, pues no tiene
catorce como indica, sino diecisiete años. Hechos como este, nos
muestran la despreocupación del escritor por su hijo, de quien no sabe
su edad exacta. Esto hace de Michel, un joven que vive resentido de su
padre, no sólo por el abandono, sino también por los celos hacia el
joven Aristide Briand, amigo suyo en el Liceo y protegido por
Verne, pues llegará a tener con el escritor estrechas relaciones.
Agotados todos los medios, Verne decidió poner en ejecución su último
recurso, el de hacerlo enderezar en manos de marinos. Michel será
enviado por su padre como grumete en un barco con destino a la India.
Pero lo que debió ser un castigo, se convirtió finalmente en un
crucero para el muchacho, dado la fama de su apellido.
Unos meses más tarde, Verne comunicaría a Hetzel haber recibido una
carta terrible, en la que Michel, desde la India, le reconoce haber
merecido su castigo, pero que sin embargo se elevaba contra la tiranía
que debía soportar. Mencionando en su misiva, que la vida marina no le
parece nad |