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"Inca" Garcilaso de la Vega |
Inca Garcilaso de la Vega /
Anexo 01 /
Anexo 02
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El Inca Garcilaso de la Vega y sus Comentarios Reales
09 - El Inca
Garcilaso de la Vega nació el 12 de abril de 1539 en el Cuzco,
Perú.
Su nombre fue Gómez Suárez de Figueroa, pero es solamente en el año
de 1563, durante su permanencia en España,
cuando adopta el nombre Garcilaso de la Vega, evocando así el nombre
de su padre, Garcilaso de la Vega y Vargas, capitán español.
Representación viva del mestizaje en América Latina, Garcilaso de la
Vega tuvo como madre a la princesa inca Chimpu Ocllo, quien fuera
nieta del emperador Túpac Inca Yupanqui. Así, Inca Garcilaso nace
bajo la fuerza de dos aguas contradictorias. Los primeros años de su
juventud los pasó con su familia materna, de quienes escuchó los
relatos que más tarde reviviría en su obra Comentarios reales
, así como también aprendió entonces la lengua quechua. También
aprendió español y letras con su ayo Juan de Alcobaza y el padre
Juan de Cuéllar.
Hubo
Garcilaso de recibir la enseñanza cristiana y obtener los recursos
que su padre le proveyera. Esta figura pudo tan sólo atisbar los
últimos hálitos de una cultura que pronto vino a ser despojada de
todo fruto, de toda luz, para instaurar el régimen occidental en su
lugar. Garcilaso fue entonces heredero de dos cosmovisiones, hijo
legítimo de la nueva cultura que en América habría de nacer: la
cultura latinoamericana.
A la
muerte de su padre en 1559, con su parte de herencia, Garcilaso de
la Vega se dirigió a España, donde fue recibido por su tío Alonso de
Vargas en Montilla, quien también terminó por hacerlo su heredero.
Allí pudo profundizar en la formación histórica y filosófica, con
una marcada predilección hacia el conocimiento de las culturas
americanas, cuya experiencia en los años de infancia le permitiría
abordar sus entramados desde plurales perspectivas.
En 1570
se alistó en las tropas del Marqués de Priego en disputa con los
moros. Su participación al nivel del ejército le hizo merecedor del
grado de capitán.
Luego de
permanecer alrededor de treinta años en Montilla, Garcilaso de la
Vega se dirigió a Córdoba (1591), donde se involucró con el círculo
intelectual español: el grupo de Córdoba, ganándose el respeto de
sus integrantes a partir de sus trabajos como traductor.
Garcilaso de
la Vega tuvo un único hijo de su ama de llaves Beatriz de la Vega, que
fue bautizado con el nombre de Diego de Vargas. Durante su estadía en
Córdoba estableció contacto con Gonzalo Silvestre, muerto en 1592, y
cuyas memorias de Hernando de Soto en su expedición a La Florida,
sirvieron como punto de partida para la obra La Florida del Ynca.
Comentarios reales fue un largo trabajo que debió esperar diez
años para alcanzar su madurez. Esta obra fue impulsada por la necesidad
de rescatar la historia del imperio Inca más allá de la visión
eurocéntrica que, la más de las veces, observó peyorativamente los
rasgos de esta cultura. Fue publicada la primera parte, dedicada al
período prehispánico, en 1604 en Lisboa junto con La Florida del Ynca.
La segunda parte de esta obra versa sobre el período de la conquista
hasta el año de 1560, llevando por nombre Historia general del Perú.
Es de destacar que su trabajo literario contó con el reconocimiento
social entre los lectores de su época.
A los pocos
días de ordenarse como sacerdote, Inca Garcilaso de la Vega murió en el
año 1616. Este autor, junto con Juan Ruiz de Alarcón y Sor Juana Inés de
la Cruz (1648-1695), es uno de los precursores del movimiento literario
del período colonial, primera generación nacida en suelo latinoamericano
que se alzó frente a la voz de España.
Fuente:
Miliani, Domingo: "Prólogo" en Los mejores Comentarios Reales,
Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1992, pp. VII - XVI
Considerado el primer mestizo del Perú. Garcilaso de la Vega buscó su
identidad toda su vida. Es el gran cronista de la historia antigua del
Perú.
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Comentarios Reales, del "Inca" Garcilaso de la Vega |
El
Inca Garcilaso de la Vega y sus Comentarios Reales
Bautizado como Gómez Suárez de Figueroa, en memoria de uno de sus
abuelos, el Inca Garcilaso de la Vega nació en el Cusco el 12 de abril
de 1539, muy pocos años después de la muerte de Atahualpa, el último
soberano Inca. Fue el hijo natural del capitán extremeño Sebastián
Garcilaso de la Vega Vargas, conquistador de noble linaje de Castilla, y
de Palla Chimpu Ocllo, bautizada como Isabel, nieta del Inca Túpac
Yupanqui y sobrina del Inca Huayna Cápac.
En aquellos tiempos, los mestizos fueron llamados hijos de la conquista,
hombres de vidas destruidas, bastardos, hijos de ocasión y pecado o
primeros peruanos. Los estudios etnohistóricos muestran que en el mundo
andino no regían valores vinculados al matrimonio como sustento de
legitimidad -y su consecuencia la condición de bastardía- tan presentes
en los códigos españoles.
Garcilaso tuvo que buscar su identidad a lo largo de su vida y más tarde
decidiría llamarse Inca Garcilaso de la Vega.
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"A los hijos de español y de india, o de indio y española, nos llaman
mestizos, por decir que somos mezclados de ambas naciones; fue impuesto
por los primeros españoles que tuvieron hijos en Indias; y por ser
nombre impuesto por nuestros padres y por su significación, me lo llamo
yo a boca llena y me honro con él. Aunque en Indias si a uno de ellos le
dicen sois un mestizo, lo toman por menosprecio" ("Comentarios Reales")
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Es el quechua su primera lengua y los indios y los niños mestizos sus
compañeros de juego en los años de su infancia, que transcurrió en el
Cusco junto a su madre y parientes más cercanos en una noble casa de
Cusipata.
Viaje a España
Muerto su padre en 1560, Garcilaso llega a España en busca de los
familiares de su padre y para hacer gestiones que le permitieran
conseguir una pensión por los servicios que aquél había prestado a la
corona. Los trámites ante el Consejo de Indias fueron frustrados y el
joven no pudo conseguir renta alguna.
En 1561 se instala en Montilla, ciudad en la que fue acogido por su tío
paterno, el capitán Alonso de Vargas, veterano de las guerras de Italia,
de cuya casa (en la calle de su mismo nombre) saldría en escasas
ocasiones.
Usaba todavía el nombre de Gómez Suárez de Figueroa, hasta que en 1563,
adoptó el de su padre, Garcilaso de la Vega. Fracasado su intento de
regreso al Perú, se radica definitivamente en la Península. En este
contexto se fue españolizando y llegó a ser perfectamente bilingüe.
Luego ingresa a la milicia al servicio del rey, combate en la guerra de
Las Alpujarras contra los moriscos en 1570, consiguiendo, también él,
conducta de capitán.
La herencia de su tío
Alonso de Vargas, que falleció en 1570, instituye heredero de la mitad
de sus bienes a su sobrino, pero con usufructo vitalicio para su viuda.
Hasta la muerte de ésta, son quince años de mucha estrechez para
Garcilaso.
Entregado a la lectura para ocupar su tiempo, sintió despertársele una
vocación literaria y humanista, que debía acompañarlo en el curso de su
larga vida.
Hacia 1591 se traslada a Córdoba, había pasado en Montilla treinta años.
Inicia aquí, en plena madurez, la publicación de su obra. Concebida en
su mayor parte durante los largos y fecundos años de retiro montillano,
elaborada consultando la rica biblioteca de su tío y basada
especialmente en el recuerdo de sus memorias cusqueñas.
Los Comentarios Reales
En base a los relatos que escuchara en su juventud de sus parientes
indígenas, de los pasajes vividos por él mismo y de las noticias
recogidas de testigos de la conquista del Perú escribe su obra inmortal
"Los Comentarios Reales". Esta obra comprende dos partes: en la primera
se refiere a los hechos de los incas y su civilización; en la segunda, a
la conquista y las guerras civiles entre los conquistadores. En esta
obra no sólo pone de manifiesto su gran calidad literaria sino que su
interpretación de los hechos describe al Imperio Incaico como un modelo
ideal a la usanza platónico y muestra a la cultura incaica a la luz de
la cultura occidental.
Al mismo tiempo que se dedica a su labor literaria, en la que a veces le
ayuda su hijo natural (cuya existencia sólo se descubrió hace unos
años), Garcilaso lleva en Córdoba una vida social, al parecer, bastante
desarrollada. Lo encontramos en diversos negocios de cereales que le
permiten redondear su fortuna, aunque siempre con suerte diversa en este
plano. También escribe el libro "La Florida del Inca".
En 1612 compró al cabildo una capilla para su entierro. Al final de sus
días se incorporó incluso al estado clerical, pero sólo de órdenes
menores.
El 12 de abril de 1616 cumplió 77 años, y seis días más tarde, estando
enfermo, hizo su testamento.
Finalmente, Garcilaso murió en Córdoba, España, el 22, 23, ó 24 de abril
de 1616 (esta última es la que consta en su partida de defunción
conservada en la catedral cordobesa, fecha que es cuestionada por
diversos historiadores).
Diego de Vargas, hijo suyo y de doña Beatriz de la Vega, cuidó de que
fuera enterrado la capilla adquirida por Garcilaso, donde permanecen sus
restos.
Su vida y obra fue el reflejo de una época colonial en la que convivían
dos culturas totalmente diferentes donde no podía sentirse completamente
identificado con ninguna de ellas, por ser mestizo.
Años después de su muerte, a raíz del alzamiento de Túpac Amaru, en
1782, una Real cédula de Carlos III ordenó a los virreyes de Lima y de
Buenos Aires recoger todos los ejemplares que pudieran hallar de los
Comentarios del Inca, porque "aprendían en ellos los naturales muchas
cosas inconvenientes". Quedó prohibido el libro en América y registrado
en el índice expurgatorio... pero en la metrópoli circulaba libremente y
se reimprimía (Madrid, 1801). Obra juzgada peligrosa por el régimen
colonial, era lógico que mereciera todas las simpatías de los gobiernos
independientes. El libertador San Martín proyectó en 1814 una edición
que debía imprimirse en Londres. Los azares de la guerra lo impidieron.
Los Comentarios y la Conquista no se publicaron en América hasta 1918.
SUS OBRAS
El latín y el italiano modelaron su estilo al igual que el de los otros
escritores castellanos contemporáneos a Garcilaso.
En 1586 elabora la traducción, del italiano, de los Tres Diálogos de
Amor del platónico León Hebreo (Madrid, 1590), el cual es testimonio
irrecusable de las preferencias filosóficas del Inca.
En 1596 redacta la Relación de la descendencia de Garci-Pérez de Vargas
(Lisboa, 1605), a cuya familia pertenece por su padre, nos da
interesantes noticias autobiográficas.
Su Relación de La Conquista de La Florida (1605) por el adelantado
Fernando de Soto, con resonancias de Boyardo, de Ariosto y de Ercilla,
es como el llamado del Nuevo Mundo a su hijo, prófugo en el Antiguo.
Los Comentarios Reales de los Incas (Lisboa, 1609) y la Conquista del
Perú (1613) las obras que afianzan su renombre así en la historia de las
letras castellanas como en las fuentes de los estudios americanistas.
Con ellas no pretende sino salvar recuerdos, apuntalar ruinas. "Yo,
incitado del deseo de la conservación de las antiguallas de mi patria,
esas pocas que han quedado, porque no se pierdan del todo, me dispuse al
trabajo tan excesivo como hasta aquí me ha sido y delante me ha de ser,
al escribir su antigua república hasta acabarla."
Al fin de su vida trabajaba en su último libro, Historia General del
Perú, planificado como segunda parte de los Comentarios y publicado tras
su muerte (Córdoba, 1617) - Adonde -
http://www.adonde.com
Inca Garcilaso de la Vega /
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