Google

Avizora - Atajo Google


 

Avizora Atajo Publicaciones

Biografías críticas

Biografías

Biografías
Mario Vargas Llosa

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías
Textos históricos

ENLACES RECOMENDADOS:

- Payasada liberal de Mario Vargas Llosa
- El opio del pueblo
-
Espantoso costo humano de la guerra en Iraq
-
J M Aznar justifica la masacre de Israel en ...
-
Reflexiones sobre el monocultivo de soja

 

Google

Avizora - Atajo Google

. Un “fan” del trío de las Azores
.
Las cosas del Poder
.
Vargas Llosa, el brillante

071010 - Vargas Llosa gana el Premio Nobel de Literatura 2010
El escritor y político peruano Mario Vargas Llosa acaba de ser galardonado con el Premio Nobel de Literatura, según anunció la Academia Sueca.

"Por su cartografía de las estructuras de poder y su mordaz retrato de la resistencia individual, la sublevación y la derrota", dice el comunicado de la institución.

Vargas Llosa es uno de los autores de más renombre en las letras hispanas gracias a novelas como "Conversación en la catedral", "Pantaleón y las visitadoras", "La ciudad y los perros", entre otras muchas.


071010 -
Jorge Mario Pedro Vargas Llosa nació un domingo 28 de marzo de 1936 en la ciudad de Arequipa (Perú). Sus padres, Ernesto Vargas Maldonado y Dora Llosa Ureta, ya estaban separados cuando vino al mundo y no conocería a su progenitor hasta los diez años de edad.

(Ver: Vargas Llosa y el (neo) liberalismo)

Estudia la primaria hasta el cuarto año en el Colegio La Salle de Cochabamba en Bolivia. En 1945 su familia vuelve al Perú y se instala en la ciudad de Piura, donde cursa el quinto grado en el Colegio Salesiano de esa ciudad. Culmina su educación primaria en Lima e inicia la secundaria en el Colegio La Salle.

El reencuentro con su padre significa un cambio en la formación del adolescente, que ingresa al Colegio Militar Leoncio Prado de Lima, en el cual sólo estudia el tercer y cuarto año; sin embargo, termina la secundaria en el Colegio San Miguel de Piura.

En 1953 regresa a Lima. Ingresa a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde estudia Letras y Derecho. Su opción no fue aceptada por su padre, por lo que fue una etapa sumamente difícil, más aún cuando a los dieciocho años decide contraer matrimonio con su tía política Julia Urquidi, lo que aumentó sus urgencias económicas. Paralelamente a sus estudios desempeña hasta siete trabajos diferentes: redactar noticias en Radio Central (hoy Radio Panamericana), fichar libros y revisar los nombres de las tumbas de un cementerio, son algunos de ellos. Sin embargo, sus ingresos totales apenas le permitían subsistir.
 

Vargas Llosa se declaró admirador de Aznar y defendió la guerra de Iraq

El escritor peruano nacionalizado español Mario Vargas Llosa ha sido premiado con el Nobel de literatura. Además de novelista, escribe periódicamente columnas de opinión en el diario “El País”, también es invitado continuamente a foros conservadores en todo el mundo. También se presentó a las elecciones en su país. No sé si ha hecho méritos literarios para conseguir este premio, de lo que sí tengo la seguridad es de que no lo querría como presidente de gobierno, ni siquiera de vecino. No se puede tener peor calidad humana, como muestran las siguientes declaraciones y opiniones por escrito:

Sin duda buscando en Internet podemos encontrar muchas más frases célebres de Vargas Llosa, el escritor que rompió con su generación.

En 1959 parte rumbo a España gracias a la beca de estudios "Javier Prado" para hacer un doctorado en la Universidad Complutense de Madrid; así, obtiene el título de Doctor en Filosofía y Letras. Luego de un año se instala en París.

Al principio su vida en la ciudad de la luz transcurre entre la escasez y la angustia por sobrevivir, por lo que acepta trabajos que, o bien lo mantenían en contacto con su idioma a través de la enseñanza (fue profesor de español en la Escuela Berlitz), o le permitían trabar amistades literarias, como cuando fue locutor en la ORTF francesa o periodista en la sección española de France Presse.

Los esfuerzos por llevar a cabo su vocación literaria dan su primer fruto cuando su primera publicación, un conjunto de cuentos publicados en 1959 con el título Los jefes, obtiene el premio Leopoldo Arias. Anteriormente había escrito una obra de teatro, el drama La huída del Inca.

En 1964 regresa al Perú, se divorcia de Julia Urquidi y realiza su segundo viaje a la selva donde recoge material sobre el Amazonas y sus habitantes.

Viaja a La Habana en 1965, donde forma parte del jurado de los Premios Casa de las Américas y del Consejo de Redacción de la revista Casa de las Américas; hasta que el caso Padilla marca su distanciamiento definitivo de la revolución cubana en 1971.

En 1965 se casa con Patricia Llosa. De la unión nacen Álvaro (1966), Gonzalo (1967) y Morgana (1974). En 1967 trabaja como traductor para la UNESCO en Grecia, junto a Julio Cortázar; hasta 1974 su vida y la de su familia transcurre en Europa, residiendo alternadamente en París, Londres y Barcelona.

En Perú, su trayectoria sigue siendo fructífera. En 1981 fue conductor del programa televisivo La Torre de Babel, transmitido por Panamericana Televisión; en 1983, a pedido expreso del presidente Fernando Belaúnde Terry, preside la Comisión Investigadora del caso Uchuraccay para averiguar sobre el asesinato de ocho periodistas.

En el ´87 se perfila como líder político al mando del Movimiento Libertad, que se opone a la estatización de la banca que proponía el entonces presidente de la República Alan García Pérez.

El año 1990 participa como candidato a la presidencia de la República por el Frente Democrático-FREDEMO. Luego de dos peleados procesos electorales (primera y segunda vuelta), pierde las elecciones y regresa a Londres, donde retoma su actividad literaria.

En marzo de 1993 obtiene la nacionalidad española, sin renunciar a la nacionalidad peruana.

En la actualidad colabora en el diario El País (Madrid, España, Serie Piedra de toque) y con la revista cultural mensual Letras Libres (México D.F., México y Madrid, España, Serie Extemporáneos).

Los méritos y reconocimientos lo acompañan a lo largo de su carrera. En 1975 es nombrado miembro de la Academia Peruana de la Lengua y en 1976 es elegido Presidente del Pen Club Internacional. En 1994 es designado como miembro de la Real Academia Española.

Asimismo, ha sido Profesor Visitante o Escritor Residente en varias universidades alrededor del mundo, como en el Queen Mary College y en el King´s College de la Universidad de Londres, en la Universidad de Cambridge y en el Scottish Arts Council (Inglaterra); en el Washington State, en la Universidad de Columbia, en el Woodrow Wilson International Center for Scholars del Smithsonian Institution, en la Universidad Internacional de Florida, en la Universidad de Harvard, en la Universidad de Siracusa, en la Universidad de Princeton y en la Universidad de Georgetown (Estados Unidos); en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras (Puerto Rico); en el Wissenschaftskolleg y en la Deutscher Akademischer Austauschdienst (Berlín, Alemania), en la Universidad de Oxford, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (Santander, España), en la Universidad Rey Juan Carlos (Aranjuez, España); entre otras.

Por otro lado, ha participado como jurado en los siguientes eventos:

"Premios Casa de las Américas", La Habana, Cuba (1965); "Festival de Cine Iberoamericano de Huelva" (1995), donde ocupa el cargo de Presidente del Jurado; "Premio Miguel de Cervantes", España (1998 y 1999); y "ECHO Television & Radio Awards" (1998); "Festival Internacional de Cine de San Sebastián", España (2004), donde ocupa el cargo de Presidente del Jurado.

Las siguientes obras forman parte de su vasta producción literaria:

La huída del Inca, pieza de teatro (1952); El desafío, relato (1957); Los jefes, colección de cuentos (1959); La ciudad y los perros, novela (1963); La casa verde, novela (1966); Los cachorros, relato (1967); Conversación en La Catedral, novela (1969); Carta de batalla por Tirant lo Blanc, prólogo a la novela de Joanot Martorell (1969); Historia secreta de una novela, ensayo (1969); García Márquez: historia de un deicidio, ensayo literario (1971); Pantaleón y las visitadoras, novela (1973); La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary, ensayo literario (1975); La tía Julia y el escribidor, novela (1977); La señorita de Tacna, teatro (1981); La guerra del fin del mundo, novela (1981); Entre Sartre y Camus, ensayos (1981); Kathie y el hipopótamo, teatro (1983); Contra viento y marea, ensayos políticos y literarios (1983); Historia de Mayta, novela (1984); La suntuosa abundancia, ensayo sobre Fernando Botero (1984); Contra viento y marea, volúmenes I (1962-1972) y II (1972-1983), (1986); La Chunga, teatro (1986); ¿Quién mató a Palomino Molero?, novela policial (1986); El hablador, novela (1987); Elogio de la madrastra, novela (1988); Contra viento y marea, volumen III (1983-1990), (1990); La verdad de las mentiras, ensayos literarios (1990); A Writer's Reality, colección de conferencias dictadas en la Universidad de Siracusa (1991); Un hombre triste y feroz, ensayo sobre George Grosz (1992); El pez en el agua, memorias (1993); El loco de los balcones, teatro (1993); Lituma en los Andes, novela (1993); Desafíos a la libertad, ensayos sobre la cultura de la libertad (1994); Ojos bonitos, cuadros feos, obra dramática para radio (1994); La utopía arcaica, José María Arguedas y las ficciones del indigenismo, ensayo (1996); Making Waves, selección de ensayos de Contra viento y marea, publicado sólo en inglés (1996); Los cuadernos de don Rigoberto, novela (1997); Cartas a un joven novelista, ensayo literario (1997); La fiesta del Chivo, novela (2000); Nationalismus als neue Bedrohung, selección de ensayos políticos, publicado sólo en alemán (2000); El lenguaje de la pasión, selección de artículos de la serie Piedra de toque (2001); El paraíso en la otra esquina, novela

 (2003); Diario de Irak, selección de artículos sobre la guerra en Irak (2003); La tentación de lo imposible, ensayo sobre Los Miserables de Victor Hugo (2004); Un demi-siècle avec Borges, entrevista y ensayos sobre Borges, publicado sólo en francés (2004); Mario Vargas Llosa. Obras Completas, Vol. III Novelas y Teatro (1981-1986), (2005); Dictionnaire amoureux de l’Amérique latine, ensayos publicado solo en francés, (2005); Israel/Palestina. Paz o guerra santa, recopilación de artículos, (2006); Travesuras de la niña mala, novela, (2006); Odiseo y Penélope, teatro (2007) y Diálogo de damas, poemas relacionados con las esculturas de Manolo Valdés, Aeropuerto Barajas de Madrid (2007).

Sus obras han sido traducidos al francés, italiano, portugués, catalán, inglés, alemán, holandés, polaco, rumano, húngaro, búlgaro, checo, ruso, lituano, estonio, eslovaco, ucraniano, esloveno, croata, sueco, noruego, danés, finlandés, islandés, griego, hebreo, turco, árabe, japonés, chino, coreano, malayo y cingalés. - M Vargas Llosa


A propósito del premio Nobel para Mario Vargas Llosa
Las cosas del Poder
- Fabi Otrera

Cuando era chico, no sé por qué, le tenía desconfianza al Nobel, pero necesité tiempo para confirmarlo. Varias veces me desorienté felizmente, con Neruda, García Márquez, Rigoberta Menchú, y también con Adolfo Pérez Esquivel, una buena lista de seres humanos extraordinarios.
También hay otra lista, la de los que no se lo ganaron: Borges, Benedetti, etc. Hablo de los de literatura porque ese es el tema que yo masco. Leí la obra de Borges y considero que es uno de los más talentosos escritores del planeta. Ocasionó una ruptura de los códigos de la literatura del siglo XIX, pero con los mismos materiales. Yo era joven y en la facultad me preguntaba por qué no le daban el premio. Y había en general una misma respuesta, que se resumía en lo siguiente: "Borges es un gran literato, pero para recibir el Nobel tiene que haber un equilibrio entre su obra y su compromiso social". Y así se murió sin recibirlo. Y lo acepté, porque si bien yo no concordaba con su pose política, era indiscutible su genio.

Y hay una tercera lista, que está formada por ganadores, pero que considero bastante infeliz. Con sólo nombrar algunos de la misma, pierdo toda credibilidad en los Nobel: Al Gore, Obama y Vargas Llosa. El tema es que son los más actuales. Teniendo en cuenta el caso de Borges, ¿qué pasó con Vargas Llosa? Reconozco que es uno de los mejores narradores del mundo, disfruté de sus novelas y cuentos. Escribe muy bien, y si es por eso, se merecería el premio. Pero me habían dicho algo más de este premio. ¿Y el compromiso social de MVLL? No lo veo. Encuentro más bien una siniestra apostasía, un darle la espalda, no a sus viejos compañeros de lucha (eso no me importa) sino a su gente. Don Mario, desde hace ya 20 años, desde su cómoda columna de un Diario Español prestigioso, y sumémosle diarios antediluvianos como La Nación, de Argentina, no tuvo reparo de ironizar y pegarle a sindicalistas, políticos de izquierda y grupos reivindicadores aborígenes, no sólo de su país sino de toda Latinoamérica; es más, fue más severo con los de afuera, defendiendo los intereses de la globalización, el neoliberalismo salvaje, y estigmatizando a todo luchador por la justicia en esta sociedad global fundamentada en la violencia. Teniendo en cuenta esto, ¿cuál sería la diferencia fundamental con Borges? Y arriesgo una respuesta, Georgie siempre dio la cara y también se arrepintió muchas veces, quizá por esa capacidad de arrepentirse no le daban el premio. Mario no se arrepiente de nada y así como está, está muy cómodo.

Así como el rosquero Al Gore fue premiado con el de la paz por su defensa de los biocombustibles, que en realidad esconden un peligro mucho mayor para nuestros países, porque nos fuerza a perpetuarnos en un modelo agroexportador y a agotar nuestras tierras para poderles dar combustible a sus jeeps y tanques; y así como el premiado Obama aumentó la cantidad de países donde mandar las tropas del Tío Sam debido a la "peligrosidad" de estos, ni desmanteló aún cárceles como la de Guantánamo ni levantó el bloqueo a la isla de Cuba; ¿dónde queda el supuesto valor de estos premios?

El valor está en el origen de todo esto. El sueco Alfred Nobel, lo dice cualquier enciclopedia, desarrolló la tecnología en explosivos. Se volvió rico y no era inocente: prácticamente no hay ámbito en que los explosivos sean benéficos, sino todo lo contrario, y no me van a convencer. La industria de la guerra se benefició enormemente y desde un siglo para aquí, no podríamos contar los millones de muertos gracias a este "desarrollo". Ni hablar de su uso en la explotación minera y el enorme daño que ya ha causado al planeta. Entonces, para acallar la conciencia, que hasta el más despiadado la tiene, en su nombre se instituyó el premio, una mínima dádiva para silenciar esa insistente voz interior.

Y así son las cosas del poder en el mundo. En la novela "1984" de Orwell, exisitía un Ministerio del Amor, que en realidad se ocupaba de controlar y torturar seres humanos; los más grandes luchadores contra la droga son los más grandes narcotraficantes (tengo en mi cabeza un recientemente ex-presidente de Colombia); los paladines del antiterrorismo (Bush, Berlusconi, Netanyahu) son los peores terroristas de Estado del mundo; y escalones más abajo, cuántos curas, quienes deben ser la imitación de Cristo en la Tierra, se abusan de niños y mujeres en lugar de darles amor. Sólo son muestras del gran espectro del Poder.

Y esto me da pie para una cuarta lista: la de quienes rechazaron el premio Nobel, y me enorgullezco de ellos: Sartre, Pasternak, Perelmann, quien ha rechazado la Medalla Fields considerada el "Nobel" de la matemáticas. ¡Qué difícil es calmar la mente ante los insultos, pero especialmente ante los halagos! ¿Cuántos tenemos el valor de hacerlo, o darnos cuenta?

Vargas Llosa, el brillante - Nicolás Cabral (230910)

En algunos, la mención de su nombre produce espasmos. Un “espíritu incómodo”, lo llaman, apelando a una supuesta lucidez, a una hipotética capacidad crítica. Pero ¿incómodo para quién? No para su admirado amigo José María Aznar, que le ha dado trabajo en su organización neofalangista, la FAES. Ni para El País de Madrid, uno de los medios más mentirosos de la lengua, que lo tiene como columnista estrella. Tampoco para los encuentros que la Internacional Reaccionaria organiza –llamémosle por su verdadero nombre a esa reunión periódica de egresados de la Escuela de las Américas, agentes de la CIA, ex presidentes neoliberales e “intelectuales” como el que nos ocupa–, donde siempre se oye la misma cantaleta: Democracia, Libertad, pero sobre todo Libre Mercado. En una extraña pirueta psíquica, a los liberales les da por sentirse perseguidos, a pesar de ser las comparsas del poder hegemónico: ¡estamos hablando de un miembro de la Comisión Trilateral!

A Mario Vargas Llosa, que hace algunas décadas escribió dos o acaso tres novelas buenas, le sucedió algo extraño en cierto momento de su vida: pretendió pensar. No es, por supuesto, un deseo ilegítimo. Ya decía Descartes que “el buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo”, aunque sin duda estaba equivocado. La afirmación es refutada cada vez que Vargas Llosa se acerca al teclado para opinar. Como se sabe, no es potestad universal la producción de ideas. Por desgracia, en el caso del peruano vuelto español ni siquiera las nociones ajenas sirven para pensar: lo suyo es el arte de la repetición servil. Ya Juan José Saer enlistó, cuando Vargas Llosa –en una de sus abundantes páginas negras– se opuso al enjuiciamiento de los militares genocidas de la última dictadura argentina, los componentes de su prosa periodística: “La amalgama, la información trunca, la petición de principio y la pura mitomanía”.

Para medir los alcances del pensamiento de Vargas Llosa sirve cualquiera de sus artículos, pero dejemos de lado sus columnas de opinión política: en ese campo siempre ha sido un lamentable amateur, un servidor puntual del Consenso de Washington. Detengámonos en sus intervenciones culturales, un territorio en el que, presuntamente, algo entiende.

(Antes, brevemente, sólo para alimentar cierto placer obsceno, reparemos en un poema. Su título: “Padre Homero”. No conforme con ser, hoy por hoy, el mejor narrador peruano del siglo XIX, Vargas Llosa se lanza a una nueva aventura: ser un poeta arcaico menor. La primera estrofa es un momento cumbre de la torpeza intemporal: “No sabemos si era uno o muchos. / Ni siquiera sabemos si existió / o lo inventamos / para dar un dueño o una leyenda / a los poemas que fundaron / el mundo en que vivimos.” Homero es imaginado por su pretendido descendiente: “Yo lo adivino / como un viejecito bondadoso / y excéntrico / divirtiendo a niños y ancianos / con fabulosas aventuras / de guerreros y monstruos”. Se inaugura una nueva tendencia, el lirismo liberal.)

A Vargas Llosa le preocupa a últimas fechas lo que percibe como decadencia o banalización de la cultura. En dos conferencias recientes –“La civilización del espectáculo” y “Breve discurso sobre la cultura”– pretende llamar al orden. Finalmente el escritor, que tan convulsas transformaciones ideológicas ha experimentado, se deja ver como lo que es: un conservador, un defensor de la cultura burguesa. El par de textos ayuda a entender por qué, después de haber sido un narrador que valoraba las innovaciones de Faulkner, hoy Vargas Llosa sólo sabe hablar de Victor Hugo. Lo que le preocupa es que, al democratizarse, la cultura (según la entiende su “humanismo”) se esfuma. Esta concepción, profundamente elitista, se explica bien a través del célebre dictum de Benjamin: “No existe documento de cultura que no sea a la vez documento de barbarie”. Al defender cierta concepción (aristocrática) de la cultura, Vargas Llosa defiende su reverso bárbaro. Piénsese, si no, en su apasionada defensa (¡a posteriori!) de la invasión de Irak.

La estatura intelectual de Vargas Llosa puede medirse en función de uno de sus temas: el espectáculo. No se trata de comparar un artículo suyo con el célebre libro de Guy Debord, La sociedad del espectáculo (no hay condiciones intelectuales ni morales para hacerlo), sino de contrastar los procedimientos: donde el francés devela el mecanismo por el cual el capitalismo vuelve redituable el tiempo de ocio del trabajador a través del entretenimiento, Vargas Llosa encuentra un efecto de los ataques a la autoridad que formaron parte del movimiento de Mayo del 68: la pulverización de su amada cultura burguesa. ¿Con qué autoridad habla de banalización de la cultura un defensor radical de la economía de mercado, que convierte en mercancía absolutamente todo, incluyendo los libros y la figura del escritor?

El engaño de los medios que privilegian la opinión sobre el pensamiento ha encumbrado a figuras como Vargas Llosa (o incluso a figurines como su hijo Álvaro, ese Vargas Llosa reloaded que dedica su vida a convencer a quien se deja de que todo progresista es un idiota, acaso aterrorizado por la imagen que el espejo le devuelve). Articulista peso mosca, quien ahora lamenta la decadencia de la cultura occidental es la encarnación del más flagrante cinismo. En tanto plumífero de las peores causas, su prosa escolar colabora secretamente en el fenómeno que denuncia desde el púlpito. - La Tempestad


 

AVIZORA.COM
Política de Privacidad
Webmaster: webmaster@avizora.com
Copyright © 2001 m.
Avizora.com