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Wilder rodó la
película sin demasiado entusiasmo y, según sus propias palabras, lo
hizo por necesidad y sin
experiencia. Tras su breve paso por la capital francesa, Wilder
parte hacia Estados Unidos en ese mismo año. Para entrar en la
industria estadounidense, Wilder tuvo primero que aprender el
idioma, desconocido hasta entonces para él. Compartió apartamento en
estos primeros tiempos con el genial actor Peter Lorre, uno de los
personajes que le facilitaron el acceso a los estudios. En el año
1940, Wilder adoptó la nacionalidad americana, lo que le permitió
ser coronel del ejército durante la 2º Guerra Mundial. La
experiencia adquirida durante su etapa castrense, le permitió
recrear fielmente el Berlín ocupado para su película Berlín
Occidente (1948).
Los
primeros trabajos
Sus primeros años en Hollywood los dedica a trabajos como guionista
en títulos de directores exiliados como él. Así podemos encontrar
colaboraciones suyas en trabajos de William Dieterle, Joe May o Rolf
Thiele. En esta época comienzan sus colaboraciones con el escritor
Charles Brackett, fruto de lo cual surgieron películas como La
octava mujer de Barba Azul (Ernst Lubitsch,
1938), Medianoche (Michael Leisen, 1939), Ninotchka (Ernst
Lubitsch, 1939), Bola de fuego (Howard Hawks, 1941),
Berlín Occidente (Billy Wilder, 1948) y
El crepúsculo de los dioses
(Billy Wilder, 1950) último trabajo en común de ambos.
El mayor y la menor
(1942) supone el
segundo trabajo como director de Wilder, si bien es el primer
trabajo del austriaco en Estados Unidos.
La
consagración le llega con el título
Perdición
/ Pacto de Sangre
(Double Indemnity), 1944. Basada en una novela de James M. Cain, la
historia nos presenta a un vendedor de seguros que conoce a la
esposa de un posible cliente. Esta pretende liquidar a su marido
para lo que cuenta con la ayuda del vendedor, cegado por la pasión
que la mujer despierta en él. El título tiene el merito de lo que
Raymond Chandler, coguionista del filme junto a Wilder, llamó la
cacería, novedad consistente en que el espectador conoce a los
culpables desde el comienzo y espera ansioso ver cuando se les
atrapa. Durante el rodaje hubo diferencias entre Wilder y Chandler
que hicieron a éste último elevar una protesta por escrito a los
estudios. Wilder reconocía las diferencias
que había entre él y Chandler: "primero estaba mi acento alemán.
Segundo, yo conocía mejor las herramientas que teníamos que
utilizar. Y, además, yo tenía algo: era joven y salía con chicas
guapas. Todo esto lo hacía volverse loco. Me miraba fijamente. Yo
encarnaba todo aquello que él odiaba de Hollywood. Además, no podía
sobreponerse al hecho de que, en lo que se refería al guión, yo
tuviera la última palabra." El éxito del filme fue clamoroso y
el mismísimo Alfred Hitchcock mandó un telegrama a Wilder en el que
escribía: “Desde
Perdición,
las dos palabras más importantes en el mundo del cine son Billy
Wilder".
El cenit de un genio
El siguiente
trabajo de importancia de Billy Wilder le llega con Días sin huella
(The lost weekend), 1945. La historia presenta a Don Brinam,
fracasado profesionalmente y con una vida sumida en el infierno,
debido al alcohol. Todo el rodaje se llevó a cabo en las calles de
nueva York, con Ray Milland
en el papel principal. El preestreno del filme resultó un total
fracaso, por lo que la Paramount decidió archivar la película,
golpeando de esa forma muy duramente al cineasta austriaco, pero
meses después se reestrenó y el público si respondió. Además, el
filme se hizo acreedor a cuatro Oscars de la Academia.
En
1950, Wilder realiza una de sus películas más realistas y duras,
El Crepúsculo de los dioses
(Sunset Boulevard). La película presenta a un escritor mediocre, Joe
Gillis, que se refugia en la mansión de Norma Desmond, diva del
cine mudo retirada del mundanal ruido. Norma pretende que Joe
corrija un guión escrito por ella, parea que suponga su rutilante
vuelta a la fama. Wilder afirmaría con su habitual franqueza
y mordiente: "para mí esa película es Hollywood; el guionista, el
agente, la estrella olvidada, todos eran retratos del natural."
Louis B. Mayer se lanzó sobre Wilder enfurecido cuando visionó el
producto final: "¡Bastardo, ha arrastrado por el lodo a la
industria que lo ha convertido a usted en alguien y que le ha dado
de comer. Habría que alquitranarlo y emplumarlo y echarlo de la
ciudad!”. Wilder permaneció impasible aguantado el temporal y,
cuando concluyó, dijo: "Fuck you!". Pero la crítica fue
excelente para el filme y lo lanzó directamente al olimpo de las
obras maestras. El N. Y. Times escribió: "El Ocaso de una
Estrella es una rara mezcla de guión cáustico, interpretación
magnífica, dirección magistral y fotografía discretamente artística
con la que el público queda hechizado de manera automática y cautivo
de un clímax desgarrador". Wilder
continuó con sus duras y realistas críticas en su siguiente
trabajo, El Gran Carnaval (Ace in the hole, 1951), trabajo
protagonizado por Kirk Douglas,
pero que supuso el primer fracaso del cineasta.
El año
1954 supone una rebaja en sus ansias de crítica de la sociedad y del
ser humano, ya que lleva a cabo el rodaje de una deliciosa comedia:
Sabrina,
protagonizada por una bellísima Audrey Hepburn,
Humphrey Bogart
y William Holden.
Trata sobre el clásico tema de la Cenicienta y supuso un gran éxito,
lo que no evitó que el rodaje estuviera repleto de problemas. Billy
Wilder afirmaría al respecto: "Bogart
no me podía soportar; tampoco podía soportar su papel y no hacía un
secreto de ambas cosas. Hasta entonces, había interpretado sobre
todo a tipos duros que llevaban gabardina, que ocultaban sus
sentimientos. Se había hecho famoso por su papel de Rick en “Casablanca”
y acababa de ganar el Oscar por su papel en “La
Reina de África”.
Y ahora debía engañar a una muchachita cursi, para quedar,
finalmente, a su merced. A él esto no le gustaba".
El N. Y. Times declaró: "Sabrina es la mejor comedia
romántica de los últimos tiempos".
En 1957, Wilder comenzó a colaborar con I.A.L.Diamond
para escribir sus guiones, trabajo del que surgieron Ariane
(1957), Con faldas y a lo loco (1959),
El apartamento
(1960), Uno, dos, tres (1961), Irma la dulce (1963),
Bésame, tonto (1964), En bandeja de plata (1966),
La vida privada de Sherlock Holmes (1970), ¿Qué ocurrió entre
mi padre y tu madre? (1972), Primera plana (1974) y
Fedora (1978).
Tras Sabrina Wilder llevó a cabo el rodaje de dos
comedias muy sensuales:
La
Tentación vive arriba
(1955) y Con faldas y a lo
loco
(1959). Ambas tienen como protagonista a
Marilyn
Monroe,
de la que Wilder llegó a afirmar: “Existen más libros sobre
Marilyn Monroe que sobre la Segunda Guerra Mundial. Hay una cierta
semejanza entre las dos: era el infierno, pero valía la pena”.
Existe una escena que inmortalizó a Marilyn y a La tentación
vive arriba: Marilyn encima de un respiradero del metro
(En la foto de la derecha)
y con el vestido ascendiendo sobre sus piernas. Wilder dijo sobre
la escena: "Cuando rodé con ella la escena de la boca de
ventilación del metro tenía la atención del mundo. Se reunieron
veinte mil personas, hubo caos de circulación y una crisis
matrimonial entre Joe DiMaggio y Marilyn. Reconozco que yo también
me habría puesto nervioso si veinte mil personas hubieran estado
observando una sola cosa: cómo mi mujer se levantaba las faldas por
encima de la cabeza". La película obtuvo un buen resultado
positivo en las taquillas, pese a que no fue muy del gusto de la
crítica. El segundo trabajo con Marilyn es Con faldas y a lo loco,
en la que también participan Tony Curtis y Jack Lemmon. El rodaje
con la rubia fue bastante problemático, puesto que llegaba tarde con
frecuencia, olvidaba las letras, hasta el punto de tener que repetir
una escena 59 veces, pretendió imponer el color en vez del blanco y
negro y, para colmo, se negó a perder 10 kilitos de nada para el
rodaje, motivo por el cual aparece algo rolliza.
Wilder diría sobre ella y su legendaria tardanza: "Sobre
la impuntualidad de Marilyn debo decir que tengo una vieja tía en
Viena que estaría en el plató cada mañana a las seis y sería capaz
de recitar los diálogos incluso al revés. Pero, ¿quién querría
verla?... Además, mientras esperamos a Marilyn Monroe todo el
equipo, no perdemos totalmente el tiempo... Yo, sin ir más lejos,
tuve la oportunidad de leer Guerra y Paz y Los miserables." Este
fue el último trabajo de Wilder con la rubia, motivo por el cual
afirmó: "Me han preguntado si volveré a trabajar con M. M, y tengo
una respuesta clara. Lo he discutido con mi médico, mi psiquiatra y
mi contable, y todos me han dicho que
soy demasiado viejo y demasiado rico para someterme de nuevo a una
prueba semejante."
Los últimos trabajos
Irma, La Dulce
(1963) se convierte en uno de los mayores éxitos de Wilder. Sus
protagonistas son una pareja ya conocida del director: Shirley
MacLaine y Jack Lemmon. El filme cuenta una historia de amor entre
una prostituta parisina y un policía. La película despertó opiniones
desiguales entre la crítica.
La Vida Privada De Sherlock Holmes (The private life
of S. Colmes, 1970) supone una apuesta personal de Wilder, pero
desafortunadamente el filme no alcanzó el éxito deseable, aunque con
los años está comenzando a ser reconocida. En
1974, regresa a sus años de duras críticas y polémicas gracias al
título Primera plana (Front Page). La película afronta
el tema de la pena de muerte y su utilización morbosa por parte de
los medios .La crítica no se sintió bien tratada en el filme
y, haciendo acopio de corporativismo, no lo calificó bien. Incluso,
el propio Wilder no quedó muy satisfecho con el trabajo.
Aquí
un amigo
(Buddy, buddy, 1981) se erige como el último trabajo de Billy Wilder,
para el que contó con sus dos cómicos favoritos: Jack Lemmon y
Walter Matthau. Las críticas convirtieron al filme en un fracaso,
hecho que fue asumido por el propio Wilder. |