Google

Avizora - Atajo Google


 

Avizora Atajo Publicaciones Noticias

Biografías

Biografías
Ludwig Wittgenstein

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías
Textos históricos

ENLACES RECOMENDADOS:

- Ingmar Bergman
-
La comodidad de vivir manipulado
- El padre del nuevo cine alemán
- Woody Allen
-
John Updike

 

Google

Avizora - Atajo Google

 


Ludwig Wittgenstein

. Principales datos biográficos y bibliográficos sobre L. Wittgenstein
. Un pensador de la diferencia

211209 - Hernán Montecinos - Ludwig Wittgenstein nació en Viena en 1889, hijo de un próspero industrial del acero. En la casa paterna, Ludwig creció junto a sus siete hermanos, en un ambiente rico en estímulos culturales y artísticos. Brahms y Mahler, por ejemplo, eran huéspedes habituales de la familia.Ludwig empezó estudios de ingeniería en la universidad de Berlín y los continuó en Manchester, dedicándose a la investigación aeronáutica durante varios años. Pero, después de leer los Principles of Mathematics, de Russell, sus intereses pasaron de la aeronáutica y aerodinámica a los problemas de la fundamentación de las matemáticas y, de ahí, a la lógica y a la filosofía.

A partir de 1912 siguió estudios en Cambridge bajo la dirección de Bertrand Russell y empezó a ocuparse intensivamente de la investigación filosófica. Para poder concentrarse mejor en sus estudios, se fue a vivir en soledad a Noruega.

Allí le sorprendió el estallido de la Primera Guerra Mundial y Wittgenstein se alistó como artillero en el ejército austro-húngaro. Esto no le impidió seguir con sus reflexiones filosóficas, que fue apuntando en una serie de cuadernos, de modo que, al final de la guerra, cuando cayó prisionero de los italianos, tenía el manuscrito de su Tratado lógico-filosófico prácticamente terminado. Esta obra fue publicada en 1921 en alemán y, un año más tarde, en versión bilingüe inglés-alemán con el título latino de Tractatus logico-philosophicus.

Tras repartir buena parte de la sustanciosa herencia paterna entre sus hermanas y un grupo de artistas e intelectuales (Rainer Maria Rilke, entre ellos), Wittgenstein llevó una vida austera y retirada, primero como maestro de escuela en Austria y después como jardinero en un convento de Viena entre los años 1920 y 1929.

En este último año, Wittgenstein volvió a sus intereses filosóficos y decidió reanudar sus estudios en Cambridge, donde, a instancias de Russell, fue nombrado catedrático el año 1937, cargo que ocupó hasta 1947, con excepción de un breve período en que ejerció como enfermero voluntario durante la Segunda Guerra Mundial.

Nacionalizado inglés en 1938, Wittgenstein murió de cáncer en Cambridge el año 1951. En los últimos años de su vida redactó las Investigaciones filosóficas, que serían publicadas póstumamente en 1953.

Aunque de temperamento irritable, nervioso y depresivo, Wittgenstein fue un hombre de una personalidad fascinante, que vivió atormentado por su exigencia de autenticidad, por el trabajo y por la idea de la muerte. Difícil para la convivencia social y con escasa estima por la bondad y cualidades del ser humano, sintió a menudo la necesidad de aislarse de la gente y de vivir en completa soledad.

Wittgenstein estaba dotado de una gran sensibilidad artística y musical y sus intereses abarcaban no sólo la filosofía y las matemáticas, sino también la aeronáutica, la arquitectura y la escultura. Aunque gozó del reconocimiento y amistad de los filósofos más importantes de su tiempo, no se sentía a gusto dentro del mundo académico, y prefería vivir en soledad.

En el pensamiento de Wittgenstein pueden distinguirse dos etapas. La primera viene marcada por la publicación del Tractatus logico-philosophicus (1921-1922), en el que trata de dar una salida a los problemas no resueltos del positi vismo clásico respecto a las matemáticas, la ciencia y la filosofía. Para él, la filosofía no es un saber, sino una actividad, y su finalidad es aclarar las proposiciones; así, la filosofía se circunscribe a un análisis del lenguaje.

La segunda etapa queda definida por su obra Investigaciones filosóficas, publicada póstumamente en 1953. Este libro da origen a la corriente denominada filosofía analítica, que centra su reflexión en el estudio del lenguaje como único modo de resolver los problemas filosóficos.

Además de las obras citadas, escribió Observaciones filosóficas sobre los principios de las matemáticas (1956) y las notas a las Investigaciones, conocidas con el nombre de Cuadernos azul y marrón (1958).

El programa de Historia de la Filosofía de COU de la Comunidad de Madrid propone dos textos de Wittgenstein para lectura y comentario, uno del Tractatus y otro de las Investigaciones filosóficas.

El texto sacado del Tractatus logico-philosophicus se compone en realidad de varios fragmentos. El primero recoge la tesis ontológica básica de esta obra: el mundo consta de todos los hechos y éstos son causales, carecen de necesidad. El segundo plantea la adecuación e inadecuación entre los signos y los símbolos. El tercer fragmento trata del análisis lógico del lenguaje y de su relación con el mundo. En el cuarto, finalmente, se delimitan los ámbitos (ética, estética, religión...) en los que no se puede decir nada con sentido, para concluir con su famosa afirmación: De lo que no se puede hablar, más vale guardar silencio.

De las Investigaciones filosóficas, por su parte, se propone un fragmento en el que Wittgenstein critica primero su anterior concepción del lenguaje para pasar, a continuación, a presentar algunos aspectos de su nueva idea de la filosofía. Según su nueva concepción, la tarea de la filosofía no consiste en corregir el uso ordinario del lenguaje, sino en comprender su funcionamiento de forma adecuada, lo que resolverá por disolución los problemas filosóficos tradicionales - Antroposmoderno

Principales datos biográficos y bibliográficos sobre L. Wittgenstein - Lourdes Rensoli Laliga

1889 El más joven de los 5 hermanos varones (tenía también 3 hermanas) nació en Viena, en el seno de una rica familia de orígen judío convertida al protestantismo, aunque su madre y él había sido bautizado por el rito católico. (1, p.23) Fue el más joven de los 8 hijos de Karl Wittgenstein, creador de la industria del acero en Austria y gran mecenas del arte, especialmente de la música.

1902 En abril se suicida en La Habana, a los 24 años, el mayor de los hermanos, Hans, un genio de la música, que había empezado a componer a los cuatro años.

1904 El tercero de sus hermanos, Rudolf, se suicida en Viena el 2 de mayo.

1906 Al acabar sus estudios de bachillerato, julio 1906, se matriculó en la Escuela Técnica Superior de Charlotenburg (Berlín). Más tarde , ya como ingeniero, se dedicó a problemas de aeronáutica y fue cuando empezó a interesarle la filosofía.
En sus Recuerdos de Familia su hermana Hermine cuenta lo siguiente: Por aquella época, o quizá un poco más tarde, se apoderó de él con tanta fuerza y tan en contra de su voluntad la filosofía, es decir, la reflexión sobre problemas filosóficos, que el conflicto interior de aquella doble vocación lo hizo sufrir seriamente, y se sintió desgarrado (1, p.22)

1908-1911 En el verano de 1908, luego de viajar de Berlín a Viena, marchó a Inglaterra, por primera vez, donde trabajó en un taller de ingeniería en Glossop, en el condado de Derbyshire, para un programa de investigación en la construcción de motores de aviación.

En Glossop conoció a W.Eccles (1887-1973), sobrino del filósofo George Edward Moore (1873-1958) que impartía clases en Cambridge. W. se hizo amigo de Eccles. Las cuestiones matemáticas relacionadas con el desarrollo de motores le interesaban cada vez más, se fue al College of Technology de Manchester, por consejo de su padre, allí discutió con colegas del Engineering Laboratory sobre los fundamentos de las matemáticas. Como leyó la obra de Bertrand Rusell, Los Principios de las Matemáticas (1903) W le escribió.

Luego se matriculó en la universidad de Manchester como Research sudent. En 1910 le concedieron una beca que fue prorrogada en 1911. (En 1911 viajó por primera vez a Noruega (país al que regresaría varias veces hasta 1950).

Posteriormente y quizá siguiendo el consejo de su profesor y amigo Stanislaus Jolles (1, p.23) viajó de Berlín a Jena para conocer a Frege (1911), quien le aconsejó que marchase a Cambridge para estudiar con Bertand Russell.

En Cambridge había aparecido el primer volumen de los Principia Mahematica (1910) de Alfred Noth Whitehead y Bertrand Russell (1, p.24).

Antes de viajar a Cambridge, cuando tenía 21 años, tuvo en Viena una importante experiencia emocional que le causaría una duradera impresión. Asistió a una representación de teatro de Die Kreuzelschreiber (Los que firman con una cruz) del autor austríaco Ludwig Anzengruber. "Tu formas parte del todo, y el todo forma parte de ti ?No puede ocurrirte nada!" decía el protagonista principal y esta reflexión tuvo gran importancia para la vida emocional de W. (1, p.24/25). Más tarde habló de esa experiencia, diciendo que "...ella me empujó a chocar con los límites del lenguaje..."

W. conoce personalmente a B.Rusell el 18 de octubre de 1911; el 2 de noviembre Rusell le escribe a su amiga Lady Ottoline "Creo que mi ingeniero alemán está loco. Opina que no es posible conocer ninguna cosa empírica. Le invité a que admitiese que no habia ningún rinoceronte en la habitación, pero se negó".

1912 El 1 de febrero de 1912 fue admitido como Undergraduate student en el Trinity College (Allí había enseñado Francis Bacon, Newton y Alfred N. Whitehead); en la época de W. enseñanban en él Rusell, Moore y Nehru. Cambridge se convirtió para W. en una especie de segunda patria.

W. regresó a Viena en diciembre de 1912, su padre estaba enfermo y murió el 20 de enero de 1913; tras su muerte sus hijos heredaron una inmensa forturna. Después de la guerra W. regaló a sus hermanos la parte que le correspondía.

1913 Visita Noruega con D.Pinsent. Notas on Logic, dictadas a Moore en Noruega.

El texto más antiguo que se conserva de W. es de 1913. Son unas notas dictadas a un estenógrafo, con posterioridad a su primer viaje a Noruega con su amigo David Pinsent. El texto "Notes on Logic" fué corregido por él y por B.Rusell. Luego vuelve a Noruega y desde el 29 de marzo al 14 de abril de 1914 lo visita su profesor Moore, al que le dicta un texto luego conocido como "Notes dictated to Moore". El segundo texto de W.

Este texto pudo ser el que permitiera al filósofo obtener el título de Bachelor of Arts por la Universidad de Cambridge. Pero W. se negó a escribir una introducción al trabajo y a agregarle el usual aparato de notas. Como Moore le dijera, por carta, que estos requisitos eran ineludibles, W. se encolerizó y mandó a sus colegas al infierno. El resultado fue que no consiguió el título y que Moore, muy molesto con W., interrumpiera la relación por casi tres décadas.

1914 En julio de 1914 volvió a Viena. Leyendo la revista cultural Der Brenner que desde 1910 se publicaba en Innsbruck, dirigida por Ludwig von Ficker, tiene oportunidad de conocer los textos traducidos de Kierkegaard. Le gustaron tanto que posteriormente llegó a afirmar que Kierkegaard "era, con mucho, el filósofo más grande del siglo XIX" (1, p.29). El 14 de julio de este año, W envía a Ficker 100.000 coronas para que las repartiese, según su leal saber y entender, entre artistas austríacos carentes de medios de fortuna. W. pidió que se mantuviera en secreto quien proporcionaba esa importante cantidad.

W. se enroló como soldado de artillería al estallar la primera guerra mundial, había realizado 2 años de estudios universitarios en Berlín, durante 3 años en Machester y durante 1 en Cambridge. En el ejercito austríaco eligió (a pesar de su familia y conexiones) servir a su patria en el nivel más bajo. Sin embargo, y debido a su audacia y temeridad casi suicida terminó la guerra con el grado de oficial y cuatro importantes medallas al valor (2, p.174) Parte de sus penalidades y dificultades personales en esa cruel etapa pueden leerse en "Diarios Secretos", publicada por Alianza Universidad, que coge su primer período de la guerra (1914-1916).

1916 Tras las sangrientas batallas que se libraron en torno a Okna (en el frente ruso) W. fue ascendido a sargento el 1 de septiembre de 1916 y condecorado con la "Medalla al Valor". Más tarde fue enviado a la Escuela de Oficiales de Olmütz, en Moravia (1, p.157, nota 76)

1918 El 1 de febrero de 1918, luego de dirigir en el frente ruso grupos de observación (con el mismo desprecio de siempre hacia la muerte, pero con sumo cuidado y protección de sus soldados) es nombrado definitivamente oficial (Subteniente). Intentó varias veces pasarse a la infantería donde el peligro era aún mayor, pero no se lo permitieron. De esa época se conservan varias cartas, en una de ellas, el 9 de abril decía "No se pierde nada si uno no se preocupa por expresar lo inexpresable. ?Lo inexpresable, más bien, está contenido -inexpresablemente- en lo expresado". En marzo de este año W fue enviado al frente italiano. Vuelve a derrochar audacia y sangre fría; allí se le conceda la cuarta medalla. Se encuentra anímicamente muy mal; su amigo de Cambridge, David Pinsent, ha muerto en un vuelo de pruebas.

En este mismo año, a finales de octubre, se suicida su hermano Kurt, oficial de caballería, en la retirada del frente italiano, tras la derrota del ejercito austríaco. W. mismo se halla al borde del suicidio. Decide hacerlo en las montañas y por casualidad se lo encuentra su tío Paul, en la estación de Salzburgo. Este lo convence y se lo lleva a su casa de Hallein. Allí, y en tales circunstancias de ánimo, termina la redacción de su Tractatus.

Al finalizar septiembre vuelve al frente de Italia. Austria pide el armisticio. W. llega con su regimiento a Trento. Por una confusión los austríacos creen que el armisticio ya está en vigor y en vez de enviarlos a su casa los italianos los toman prisioneros. Esta penosa confusión produce 30.000 nuevas bajas en las filas del derrotado ejercito austríaco. W. cae prisionero el 3 de noviembre, montando un carro de combate y silbando el Segundo movimiento de la Séptima sinfonía de Beethoven.

Durante su internamiento conoció a Ludwig Hänsel, maestro de escuela y católico extremo (crítico acerbo de la sexualidad). Este se transformó en una especie de padre espiritual de W. (3)

Según aseguró el propio W. (despues de la guerra) "que si en 1914 se había presentado voluntario al ejército, lo hizo buscando la muerte" (1, p.145, nota 71). En las páginas de "Diarios secretos" ha quedado constancia de estas fuertes tendencias suicidas del filósofo. Tendencias que no solo manifestó por escrito sino que lo llevaron a proponerse como "voluntario" para las misiones más peligrosas que estaban a su alcance.

Durante esta conflagración dona un millón de coronas al ejercito austríaco para el desarrollo de un mortero y se muestra totalmente contrario a las ideas pacifistas de su mentor en Cambridge: Bertrand Rusell.

1919 Vuelve a Austria el 25 de agosto. El 13 habia muerto su tio Paul. A pesar de la guerra es uno de los hombres más ricos de Europa. Se deshace de su fortuna entregándosela a sus hermanos, con el compromiso oficial que no se la restituyese nunca, ni en la más mínima parte- (1.p165, nota 8). Ahora duda sobre que profesión seguir. Piensa en hacerse sacerdote o monje, al final se prepara como maestro de escuela. En esta época escribe "Es verdad que preferiría hacerme sacerdote, pero también como maestro leeré el Evangelio a los niños" (2, p.209). Luego, y ya en la escuela, lo que prefiere leer a sus alumnos no es la Biblia, sino cuentos de hadas; siendo esto, segun confiesa en otro libro, "lo mas agradable de lo que le ocurre en su existencia entonces". (ibidem)

1920 Enseña durante 6 años en los pueblos de Trattenbach, Otterthal y Puchberg, situados en la baja Austria.

1921 Aparece el Tractatus en alemán. W. aunque escribió muchísimo apenas publicó durante su vida. Aparte del Tractatus sólo se registra un artículo breve en Proceedings of the Aristotelian Society. (3)

1922 Traducción inglesa. Maestro de escuela en Trattenbach y Semmering.

1923 Frank Ramsey, un joven de Cambridge, lo visita donde está enseñando, en Puchberg. Este había colaborado en la traducción de Tractatus y escrito una reseña sobre el libro en Mind.

1925 W. visita a sus amigos ingleses gracias a Keynes (que facilitó dinero) y a las gestiones de Ramsey. W (fecha ?) entabla relación con Moritz Schlich, profesor de Viena que creo y dirigió el Circulo de Viena. La influencia de W. sobre el Círculo se opera a traves de su amistad con M.S.

1926-29 Jardinero de un convento de benedictinos en Hütteldorf. En el otoño de 1926 aceptó una tarea que le absorbió dos años: diseñar y construir una casa para su hermana. Hace una escultura en el estudio de su amigo Drobil. Asiste a las conferencias de Brower.

1929 Al principio del año llega a Cambridge, se inscribe como "estudiante de investigación", pero poco después se doctora, en junio, con el Tractatus. Escribe Some Remarks on Logical Form, artículo que poco después considera sin ningun valor. Nombrado Fellow del Trinity College.

1930 Philosophische Bemerjungen (Observaciones Filosóficas)

1933 Cuaderno Azul, dictado junto con las clases de Cambridge en el año académico 33-34.

1934 Cuaderno Marrón. Dictado privadamente a algunos alumnos en 1934-35. Ambos libros (Azul y Marrón) fueron publicados en 1958 bajo el título Preliminary studies for the "Philosophical investigationes".

1935 Visita la Unión Soviética. Moscú y Leningrado. Se plantea la posibilidad de vivir allí (se siente a gusto), pero luego la descarta.

1936 Vuelve a Noruega, hasta final de 1937.

1937-38 Bemerkungen über die Grundlagen der Mathematik. Clases y conversaciones sobre Estética, Psicologia y Creencia religiosa.

1939-1947 Nombrado profesor titular sucediendo a G.E.Moore. Se convierte en ciudadano británico cuando Hitler anexiona Austria y, al quedarse sin pasaporte, tiene que elegir entre la nacionalidad británica o la alemana. Durante la guerra trabajó como asistente de enfermería en el Guy Hospital de Londres, luego en el Laboratorio de Investigación Clínica en Newcastle. Primera parte de Ph.U (1942).

1947 Presenta su dimisión en Cambridge.

1948 Vive solo en Irlanda, en una choza al lado del océano, en Galway, en la costa oeste. Sus vecinos eran pescadores primitivos. Durante el otoño se va a vivir a Dublin. Últimas anotaciones a "La Rama Dorada" de Frazer. Segunda parte de Ph.U. Escribe Uver Gewisseheit (Acerca de la certeza).

1949 Visita Viena. Visita Estados Unidos, invitado por su amigo Norman Malcolm. En su última visita a Viena en diciembre de 1949, W. ordenó destruir los cuadernos que contenían los trabajos preparatorios de sus escritos, cuadernos que abarcaban todos los períodos de su vida (...) pero tres de ellos no se encontraban en Viena (...) Allí los descubrió [en casa de la hermana menor Margarethe Stonborough] el hijo de Margarethe, quien hizo entrega de ellos a G.H. von Wright. Vive en casa de Miss Anscombe en Oxford.

1950 Durante el otoño visita por última vez Noruega.

1951 Muere en Cambridge el 29 de abril. Antes de morir nombró como administradores de su legado literario a sus discípulos: Elizabeth Anscombe, Georg Henrik von Wright y Rush Rhees.

Notas

(1) Cita en Ludwig Wittgenstein- Diarios Secretos- Alianza Universidad- Introducción de Wilhelm Baum, Pág. 22

(2) Cuadernos de Guerra - Isidoro Reguera - en Diarios Secretos -Alianza Universidad.

(3) William Warren Bartley III - Wittgenstein - Cátedra.

Los datos anteriores han sido recopilados, de diversos libros, por Carlos Salinas - IdeasSapiens

Un pensador de la diferencia - Esther Díaz

El Señor, cuyo oráculo está en Delfos, ni dice ni oculta, sino que indica. Heráclito

1. Pensar la diferencia

¿Cuál es el origen de la filosofía? Desde Aristóteles en adelante, esta pregunta se ha repetido y contestado con distintas modulaciones. Se suelen citar motivos del orden de la razón, como la duda, y motivos del orden del sentimiento, como el asombro o la angustia existencial. Unos y otros, empero, parecen responder a una compulsión. La compulsión de explicar todo lo real desde algún elemento unificador. Ese elemento pretende ser abarcativo, atemporal y universal. Dios, Ser, Razón, Fundamento, Verdad. La filosofía, desde sus orígenes -y con muy pocas excepciones- descalificó las diferencias. Pretendió que la multiplicidad es copia o apariencia. Lo verdadero es el concepto abarcador que borra las diferencias, o las excluye, subsumiéndolas en unidades ideales.

Ahora bien, esa parece ser la razón de ser de la filosofía, ¿o acaso filosofía, como dice Deleuze, no es inventar conceptos? Y todo concepto, obviamente, es una abstracción, sin la cual el pensar no tendría lugar. No es pues la construcción de conceptos lo que debería ser cuestionado, sino las ilusiones que suelen acompañar a dichas construcciones. Las ilusiones surgen cuando se pretende explicar lo bajo por lo alto o lo múltiple por lo uno, olvidando que el concepto es metáfora. Metáfora o mentira útil; es decir, una figura poética para explicar la realidad o una herramienta eficaz para interactuar con ella.

La pasión por el concepto suele engendrar alucinaciones y percepciones erróneas. Spinoza y Nietzsche, antes que Wittgenstein, denunciaron ya este tipo de quimeras. Son ilusiones de la trascendencia. Se alucina que los conceptos realmente existen más allá de nuestra mente y, lo que suele traer consecuencias más graves, son verdaderos. La ilusión de la trascendencia es la condición de posibilidad de todas las demás ficciones filosóficas.

La quimera de la trascendencia engendra, a su vez, la ilusión de los universales. La ilusión de creer que la capacidad de enunciar notas comunes entre varios objetos, es algo más que esa capacidad. Se da un salto en el vacío, similar al salto lógico (o ilógico) de los inductivistas. Cuando, a partir de casos particulares pretenden inferir hipótesis generales. Como si los objetos o los hechos respondieran realmente a una entidad ideal simplificada. Una entidad que se sacudió el molesto polvo de las diferencias reales. Se cree que los universales explican. Pero, en realidad, son ellos quienes deberían ser explicados.

Una vez que se penetra en el túnel de las ilusiones, es difícil detenerse. La próxima es la ilusión de lo eterno. Se olvida que los conceptos son creados por seres humanos. Y a partir de ese olvido se los considera intemporales. Ese olvido, en su versión vulgar se expresa diciendo que la verdad existe independientemente de que alguien la conozca. Y en su versión culta alude a fundamentos universales, verdades absolutas o leyes necesarias.

Finalmente, se arriba a la más actual de las alucinaciones. La ilusión de la discursividad. Esto ocurre cuando se confunden los conceptos con las proposiciones. En tal caso, se cree que los conceptos, como si fueran proposiciones, poseen valor de verdad. A continuación, quien ha creado los conceptos -o quien cree en ellos- los designa verdaderos. De este modo, lo que es una construcción discursiva, que tiene por finalidad el pensamiento de la realidad, invierte su función y pretende actuar como principio rector indiscutible de dicha realidad.

A pesar de estos riesgos, la filosofía fue -y sigue siendo- una interacción discursiva con la realidad. El dilema ha plantearse ha ser pues hasta qué punto el discurso filosófico es una herramienta para interactuar en el mundo o hasta qué punto se lo "infla" de abstracciones que huyen de la realidad. De manera similar a un globo que se escapa de las manos de un niño y flota por un cielo magnífico e inalcanzable.

Este último riesgo se elimina cuando el pensar filosófico se corre de la voluntad de verdad. Cuando busca acercarse a las cosas que considera importantes produciendo una deriva por los márgenes, más que una apropiación certera. Se podría objetar que esto iría en contra de la esencia de la filosofía, ya que ésta es búsqueda de la verdad. Sin embargo, el perpetuo desafío del filósofo es no dejarse seducir por ninguna certeza. No debería olvidarse que ni Platón logró coherencia discursiva en materia de verdad. De lo contrario, ¿cómo se explicaría que el filósofo de la verdad dictamine que hay que mentirle al pueblo?

Los conceptos universales presentados como valores eternos son los más esqueléticos, los conceptos menos interesantes que se pueden crear. También los más peligrosos. Porque en su versión reconfortante, sirven para tranquilizar, pero, en su versión perversa, para dominar. En el primer caso, preserva del "peligro" de las diferencias sacrificándolas en el altar de las identidades ideales. En el segundo, impone una verdad excluyendo a quien no se adscribe a ella.

Una alternativa al pensamiento de la identidad es un pensar que recorre superficies, que "vuela bajo", que más que volar camina entre los hechos. Los muestra. Es el pensamiento de los bajos fondos de Nietzsche, el pensamiento de la inmanencia de Spinoza, el pensamiento de los juegos del lenguaje y las formas de vida de Wittgenstein. Si en el esfuerzo por acercarse a los hechos se abandonan las categorías abarcativas, comienzan entonces a surgir las diferencias, las singularidades, las perspectivas.

Sin embargo, una objeción se impone. No es posible determinar las diferencias sin alguna noción de identidad ¿Con qué criterio se puede afirmar que algo es diferente a otra cosa si no existe cierta igualdad como unidad de medida? ¿Cuál es el rasero que permite distinguir la diferencia? Para las cosas del mundo, ese criterio es la semejanza. Una cosa (o un hecho) es semejante a otra, pero no idéntica. Sólo en ciencias formales se puede hablar, con propiedad, de identidad. No es necesario recordar que las ciencias formales tienen como objeto de estudio entes ideales.

Ahora bien, ¿qué significa que las cosas son semejantes?, que comparten un aire de familia, diría Wittgenstein. Hay entre ellas ciertos rasgos comunes, pero no son lo mismo. Captamos la diferencia, justamente, cuando se repiten cosas o hechos semejantes. Las Marilyn de Andy Warhol no son idénticas entre ellas. Aunque se trate de una imagen repetida. Esa repetición es precisamente la marca de la diferencia. La primera imagen de la izquierda no es la misma que la segunda, o la tercera y así sucesivamente. Cada una es otra, ocupa otro espacio, está en distinto lugar. A la vez, cada una es semejante a la otra y por eso la repetición forma una serie. Un pensador de la identidad abstrae las diversidades que existen entre cada individuo de la serie y produce una unión hipostática de las semejanzas. Un pensador de la diferencia, en cambio, no se enamora de las analogías, asume la otredad.

Las semejanzas, para Wittgenstein, no se estructuran como si fueran una esencia fija compartida por individuos o casos similares. Son parecidos que se manifiestan y se relacionan entre ellos. No obstante, pueden también devenir oposiciones, o incluso desaparecer. En definitiva, son semejanzas, pero -y precisamente por ello- son diferencias.

2. La no-teoría con vocación transformadora

Para Wittgenstein, el conocimiento de las cosas que realmente importan en la vida no se adquiere por medio del discurso filosófico tradicional. Pero de alguna manera tendremos que llegar a pensarlas. Para resolver este desafió, Wittgenstein se auto impone una tarea: marcar los límites del lenguaje y denunciar las impropiedades del mismo. La perplejidad ante la que nos enfrenta en el Tractatus Logico-Philosophicus es que el único lenguaje apropiado para referirse al mundo, es el de la ciencia. Sin embargo, ese lenguaje no puede decirnos absolutamente nada de lo que, para Wittgenstein, es realmente importante. Esto es, la ética, la estética y el sentido de la vida. Es decir, lo inefable.

Wittgenstein delimitó una isla -la del lenguaje lógico y científico- rodeada por la inmensidad del océano de lo realmente importante. A continuación, siendo coherente con su propuesta, tiró la escalera, dejó a los positivistas en su isla de ensueño y se lanzó al océano con el viento a favor de las proposiciones del lenguaje cotidiano. Conocer algo, para Wittgenstein, no es ser capaz de definir su esencia, sino lograr una íntima relación con todos las particularidades de lo que se quiere conocer. Es decir, con todas sus diferencias. Estas surgen en el discurrir del lenguaje, a través de su despliegue. Porque el lenguaje es un complejo y fluctuante entramado de palabras y acciones enmarcadas en ámbitos institucionales. No se trata, por cierto, de quedarse en el análisis del lenguaje sin considerar las formas de vida (que es otra isla en la que suelen refugiarse alguno de sus seguidores). Se trata de desglosar las relaciones entre la interacción entre los juegos del lenguaje y las formas de vida.

Nietzsche había dicho que mientras sigamos creyendo en la gramática, seguiremos creyendo en Dios. Wittgenstein, por su parte, dice que la desconfianza respecto de la gramática es el primer requisito para filosofar. En ambos casos, está implícita la crítica al lenguaje universalizado negador de diferencias o particularidades. Por debajo de los conceptos unificantes sólo se encuentran individualidades. Esto es, individuos que comparten rasgos comunes (semejanzas), pero también oposiciones (diferencias) irreconciliables. Por otra parte, no se trata de que la filosofía no haya considerado nunca las diferencias, sino de que se inclinó, en general, por las semejanzas, idealizándolas como identidad abstracta.

Wittgenstein, en el Tractatus concibe la realidad integrada por hechos individuales o atómicos, de los cuales las proposiciones atómicas son las imágenes. Por lo tanto, rescata las diferencias entre los hechos. Ya en ese tiempo era conciente, además, de la diferencia entre decir y mostrar. Más adelante habla de la "aberración inespacial e intemporal" refiriéndose al horror que la metafísica tuvo por todo lo que se resiste a ser categorizado. Horror a lo accidental y cambiante. Horror que hizo que se despreciara lo dado (en su multiplicidad) en beneficio de "fantasmagóricas esencias subyacentes" o de "cuestiones abstrusas".

La razón teórica habla de cuestiones abstrusas de manera verosímil. Por el contrario, Wittgenstein pretende escapar de la teoría, concibe un discurrir con vocación transformadora. En realidad, concibe la filosofía como actividad que describe y establece relaciones. Porque no es reemplazando una teoría por otra que se inaugura una nueva práctica filosófica, sino creando espacios que permitan una acción eficaz a partir del acercamiento a lo “realmente importante” que, tal como Wittgenstein lo concibe, se podría subsumir en la ética.

La forma lógica no puede expresarse dentro del lenguaje, ya que es la forma misma del lenguaje. Por lo tanto, debe ser mostrada. Por su parte, la ética, la estética y el sentido de la vida tampoco pueden expresarse. Pero se manifiestan a sí mismas en la vida. Ahora bien, la obra de arte, para Wittgenstein, es el objeto visto bajo la apariencia de eternidad (lo dice con palabras de Spinoza, sub specie aeternitatio). Y una vida honesta en el mundo también es vista bajo esa apariencia. Además, al sentido último del mundo se accede cuando se logra una real comprensión de la relación mundo-lenguaje. Se puede concluir entonces que la ética, en cierto modo, se entreteje con la estética y con el sentido de la vida. Habría que agregar que la ética y la lógica no se refieren al mundo. Por el contrario, son la condición de posibilidad del mundo.

Esta ética, por su carácter inefable, no responde al paradigma de la ética logocéntrica de la tradición filosófica. Su ámbito es el océano que delimita la isla de las cosas sobre las que sí se puede hablar.

En el mundo, los estados de cosas se pueden describir, no nombrar. No hay metalenguaje. En el despliegue de la obra de Wittgenstein, cada vez más, el significado de las palabras remite a su uso social. El uso se establece por medio de reglas públicas que remiten a grupos determinados, a instituciones. Es decir que no existen significados universales o absolutos. Por lo tanto, no es posible preguntarse por el significado de un término si no se lo ubica en un juego de lenguaje determinado en relación con una forma de vida así mismo determinada. Además, los extremos de esta relación interactúan entre sí.

Cada juego de lenguaje configura un campo significativo propio. Al no haber significados absolutos, los juegos de lenguaje no son mensurables entre sí. He aquí, probablemente, una de las fuentes de inspiración de Thomas Kuhn para la noción de paradigmas científicos y su condición de inconmensurables entre sí. De más está señalar que también Kuhn es un pensador de la diferencia, si bien –a diferencia de Wittgenstein- se asume como epistemólogo.

El espacio instaurado por Wittgenstein invita a la práctica filosófica, mejor dicho, a las prácticas. Porque es en el ámbito de las diferentes prácticas que se desarrollan en la sociedad donde se inserta la acción y la vida adquiere sentido. Pero un sentido que no se logra de una vez y para siempre. Hay que actualizarlo constantemente (siguiendo una “lógica del sentido”, diría Deleuze). Tengo que reiniciar constantemente la tarea de comprensión de mi mundo que, sabido es, tiene los límites de mi lenguaje.

Esta actividad reiniciada y renovada por las prácticas y el lenguaje nos recuerda a Sherezada. Quien renovando cada noche su práctica narrativa, la convertía en vida. Quien interactuando con la práctica y el discurso de su esposo y potencial verdugo logró que el odio se convirtiera en amor. Nada inmutable le ha sido dado al hombre. Este es uno de los sentidos que alienta entre las palabras de quien aun dictaminando que, en determinadas condiciones mejor es callarse, por suerte, no calló. Wittgenstein es de la estirpe de los pensadores del martillo. Arremete incluso contra sus propias palabras: “Mis proposiciones son esclarecedoras de este modo; que quien me comprende acaba por reconocer que carecen de sentido, siempre que el que comprenda haya salido a través de ellas fuera de ellas. (Debe, pues, por así decirlo, tirar la escalera después de haber subido.)” - Esther Díaz

 


AVIZORA.COM
Política de Privacidad
Webmaster: webmaster@avizora.com
Copyright © 2001 m.
Avizora.com