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Mohammed Yunus

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La mejor lectura que el mundo puede hacer del otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a un economista, en este caso M Yunus, es que la economía debe estar al servicio de las necesidades sociales. Pero esto no debe ser una simple declamación. El crédito debe otorgarse, sobre todo a los que no tienen, que son los que verdaderamente lo necesitan. La razón de ser de un banco es el de fomentar el desarrollo, razón de ser que a lo largo de la historia ha sido largamente burlada. Si esto se entiende así, el camino a la paz está abierto, de lo contrario seguirá tan cerrado como hasta el presente.

«... El crédito no es sólo una herramienta generadora de ingresos; es un arma poderosa para el cambio social, un medio para que los pobres recuperen su dignidad...» . Mohammed Yunus

Muhammad Yunus nació en Chittagong, Bangladesh, el 28 de junio de 1940. Es banquero y economista. Fundador del Banco Grameen, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz de 2006.


En 1969, Muhammad Yunus recibió su doctorado en economía en Vanderbilt University, a la que accedió gracias a una beca Fulbright. Tras una breve experiencia docente en Tennessee, volvió a Bangladesh en 1971, al Departamento de Economía Rural de la Universidad de Chittagong.


Cada vez es más frecuente escuchar en el duro mundo de los negocios frases como las siguientes: «El papel de la empresa en el siglo XXI»; «Globalización, identidad y diversidad»; «La riqueza ética de las naciones. Valores y desarrollo social»; «Turismo, diversidad cultural y desarrollo sostenible»; o «Globalización y desarrollo», tema en el cual es experto el profesor Mohammed Yunus.

 

Yunus es el fundador del «banco de los pobres», un proyecto que puso en marcha en los años setenta tras constatar que sus teorías no podían aplicarse a las personas de escasos recursos. Todo empezó cuando el economista, por entonces director del Departamento de Economía de la Universidad de Chittagong, prestó 27 dólares a 42 familias, sin pedirles ninguna garantía financiera y ofreciéndoles formación para que pudieran crear sus propios negocios. Desde entonces hasta ahora su banco ha crecido hasta contar hoy en día con más de tres millones de clientes en 60 países, un 95 por ciento de ellos mujeres. Los préstamos totales de las dos últimas décadas se elevan a unos 4.000 millones de dólares.

 

Y no es raro que un proyecto de estos haya nacido, quizá en uno de los países más pobres de la tierra: Bangladesh. Un país poco adelantado y con la mayor densidad demográfica del mundo. 130 millones de personas viven en 144.000 km2. Debido a la densidad de la población y a la pobreza, muchas personas están obligadas a vivir en regiones expuestas a inundaciones.

"La pobreza no la crean los pobres, sino que el sistema"

Agregó además: "Tras muchos intentos fallidos, donde mi arrogancia académica se desvaneció ante la realidad, me di cuenta que la gente sufre por un poco de dinero y que en innumerables casos son víctimas de los usureros. Así que, con la ayuda de un alumno, decidí confeccionar una lista con el monto que requería cada persona en una aldea. Para mi sorpresa, la suma fue de US 27 dólares. No lo podía creer".

Yunus dijo: "La pobreza es estar desprovisto de todo. Por lo tanto, ese toque de éxito, el devolver el dinero, es una excusa para que la persona conozca sus capacidades. La pobreza no la crea la gente pobre. Ésta es producto del sistema que hemos creado, por ende hay que cambiar los modelos y conceptos rígidos de nuestra sociedad".

Yunus presentó esta idea a un banco, pero ahí le dijeron que "no le podían prestar a los pobres, a los indeseables". Tras largos y burocráticos trámites, la entidad le entregó el préstamo, no sin antes advertirle que podía decirle adiós a ese dinero. Yunus hizo un alto y expresó: "Lo extraño es que la gente me devolvió hasta el último centavo". Cuando volví para contarle al gerente del banco, éste me dijo: "Pero es sólo una aldea". Con el tiempo llegamos a prestar a 70 aldeas. El funcionario, al igual que todos los demás de la entidad financiera, todavía no se convencía".


Tras la guerra de la independencia de 1971, Bangladesh quedó devastado, desesperado y con millones de sus habitantes buscaban refugio en los países vecinos. En ese momento nace el Banco Grameen (BG) del profesor Yunus. El Banco Grameen es una organización de microcréditos fundada en Jobra, Bangladesh, en 1976. Además de los créditos, el banco también acepta depósitos y dirige otras compañías textiles, energéticas o telefónicas. El nombre Banco Grameen significa "Banco de los pueblos" en bengalí

 

Grameen se funda con el propósito de cumplir con los siguientes objetivos:

 

. Ofrecer facilidades bancarias a hombres y mujeres pobres.

. Eliminar la explotación de los pobres por parte de los prestamistas.

. Crear oportunidades de autoempleo para la multitud de desempleados de las zonas rurales de Bangladesh.

. Implementar un sistema de crédito que fuese manejable para las personas más perjudicadas (principalmente las mujeres de los hogares más pobres).

. Revertir el antiguo círculo vicioso de «bajos ingresos, bajos ahorros, baja inversión», convirtiéndolo en un círculo virtuoso de «bajos ingresos, inyección de crédito, inversión, mayores ingresos, mayor ahorro, más inversión, mayores ingresos».

 

Entre 1976 y 1979, el proyecto demostró su efectividad en Jobra (una aldea cercana a la Universidad de Chittagong) y en otras aldeas de la zona. Con el patrocinio del Banco Central de Bangladesh y el apoyo de los bancos comerciales nacionalizados. En 1979 se extendió el proyecto al distrito de Tangail (ubicado al norte de Dhaka, la capital de Bangladesh). Con el éxito de Tangail, el proyecto se amplió a otros varios distritos del país. En octubre de 1983 el Banco Grameen se convirtió en un banco independiente. Hoy, los pobres de zonas rurales son dueños del Banco Grameen. Los prestatarios del Banco poseen 96% de las acciones, mientras que el 4% restante pertenece al gobierno.

 

En la actualidad, BG es el instituto financiero rural más grande del país. Posee más de 2,3 millones de prestatarios, 94% de los cuales son mujeres. Cuenta con 1.160 sucursales y provee servicios en 38.951 aldeas, más del 50% de aldeas del país. El reembolso de los préstamos, con un valor promedio de US$ 160, supera el 95%.

 

El objetivo del Grameen Bank es conseguir que en el año 2005 cien millones de familias del mundo puedan acceder a los microcréditos. Según Yunus, esta cantidad representa la mitad de las familias pobres que viven en el planeta. De modo que si se logra, sólo bastaría con multiplicar por dos esta acción para que la lucha contra la miseria fuera efectiva.

Un estudio del Banco Mundial demostró que el 55% de la gente que ha recibido el microcrédito, ha salido del umbral de la pobreza y el restante 45% está en proceso de salir. Además "alentamos que sus niños vayan al colegio, universidad, institutos de capacitación y entregamos becas a los más brillantes", señaló Yunus.


Internacionalización de las ideas

El impacto positivo que ejerce el Banco Grameen sobre sus prestatarios ha sido documentado en estudios independientes realizados por agencias externas incluyendo al Banco Mundial, el Instituto Internacional de Investigación de Políticas Alimenticias (IFPRI) y el Instituto de Estudios de Desarrollo de Bangladesh (BIDS).

 

El éxito del Banco Grameen en aliviar la pobreza ha inspirado a individuos e instituciones en todo el mundo. En la última década, más de 4.000 personas de aproximadamente 100 países han asistido a los programas de capacitación y aprendizaje. Algunos de ellos regresaron a sus países y replicaron el sistema financiero del Banco Grameen ayudando a los pobres a superar la miseria. Se han establecido más de 230 programas de réplicas de Grameen en 66 países en la última década. En total, han otorgado crédito a más de 800 mil prestatarios en todo el mundo.

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Entrevista a Mohmmed Yunus


S
u permanente sonrisa y sus modales orientales parecen contrastar con la firmeza de sus convicciones. Muhammad Yunus es una especie de Quijote que se enfrenta al sistema. Su objetivo es contribuir a que haya cada vez menos pobres en el mundo. Sabe muy bien que con las reglas del juego actuales no tiene chances. Por eso plantea barajar y dar de nuevo. Cambiar la mentalidad apostando al interés propio sumado a la conciencia social.

        Así fue que este graduado en Economía en la Universidad de Vanderbilt que vive en la ciudad de Dhaika, Bangladesh, fundo el Grameen Bank, el primer banco que otorga microcréditos a gente que no tiene absolutamente nada en la tierra, "ni siquiera oportunidades". En el Grameen -que significa aldea- no se requieren avales ni garantías, pero la tasa de recupero de crédito es envidiada por los bancos más eficientes de Wall Street. Yunus, que acaba de recibir el premio Príncipe de Asturias de España y que ha sido recomendado por Bill Clinton para recibir el Nobel de la Paz, también es pragmático a la hora de convencer sobre la efectividad de su propuesta. "La caridad no es un buen negocio; en cambio crear las condiciones para que haya trabajo sí lo es", asegura. Lo que sigue es un resumen de la entrevista que mantuvo con 3 puntos:

¿Cuál es la responsabilidad que tienen los gobiernos en la creación de pobreza?

        Los gobiernos son responsables de no crear un marco legal e institucional que erradique la pobreza. Los pobres no crean su propia pobreza. La crean otras personas, instituciones y políticas erróneas que no contemplan los problemas de fondo. La responsabilidad es crear políticas y ambientes donde los individuos puedan desarrollarse sin sufrir restricciones a sus capacidades. Hasta ahora lo único que plantea el sistema actual es la ayuda a los pobres desde los Estados pero sin crear un marco social que fomente el desarrollo de la gente.

Los organismos multilaterales de crédito cuentan con los fondos y con el consenso de los gobiernos para terminar con la pobreza. ¿Qué es lo que falla?

        La forma de encarar el problema. No se trata de tener dinero para ayudar a los pobres. Se trata de modificar profundamente las estructuras convencionales del desarrollo. El marco teórico en que estos organismos trabajan no está dirigido a mejorar la calidad de vida de los pobres. Su principal propósito para por lograr políticas que promuevan el crecimiento de las economías. Lo que sucede en realidad es que en el proceso fomentan el enriquecimiento de unas pocas personas y empobrecen cada vez más a la mayoría, y todo en nombre del crecimiento económico. Es simple: ellos creen que si la economía crece, la sociedad en su conjunto crecerá. Esta teoría del derrame no funciona y se ha demostrado una y otra vez. Este tipo de marco teórico es válido sólo creando más pobreza, no eliminándola. La que se necesita es un nuevo comienzo con una nueva clase de instituciones y políticas activas que vayan directamente a la solución del problema. Que empuje hacia adelante a los pobres, que les brinde las condiciones para que puedan desarrollarse y crecer. No se puede continuar con la teoría de que sólo unas pocas personas ricas pueden ayudar a la gente pobre y que sólo unos pocos países ricos pueden ayudar a los países pobres.

¿Cómo cree usted que debe comenzar a repensarse este nuevo modelo?

        Observando lo que pasa en el mundo. Teniendo en cuenta la experiencia global. Por ejemplo: los microcréditos -que ya existen- cuentan con un marco institucional y funcionan muy bien ayudando a gente pobre en el mundo entero. No estamos hablando de caridad, de dar dinero sin esperar nada a cambio. Estamos hablando de crear oportunidades de negocios a través de los créditos y de esta manera crear las condiciones para que los sectores sumergidos de la sociedad accedan a la tecnología de la información. De esta forma mejorarán su trabajo y comenzarán a cambiar sus vidas. La tecnología puede ayudar particularmente a la gente joven que es mucho más receptiva y se adapta más rápido a los cambios. También las mujeres pueden beneficiarse por que lograrán desarrollar su propia vida e independizarse de otros miembros de su familia. Éstas son algunas de las cosas que pueden hacerse para llevar educación, salud y trabajo a una gran parte de la humanidad que tiene cada vez mayores problemas para enfrentar al mundo moderno. Este tipo de herramientas les brinda una oportunidad para hacer negocios y, como usted sabe, en un negocio ambas partes salen ganando.

Si es un buen negocio, ¿por qué no lo hace la banca privada?

        Porque de acuerdo al marco conceptual del negocio bancario es un instrumento absolutamente inaceptable. Es un problema de mentalidad. Tanto la banca privada, como la banca de fomento y desarrollo que existe actualmente tienen parámetros muy rígidos de comportamiento. Lo que se necesita es una nueva clase de banqueros que se desarrollen en este nuevo tipo de negocio bancario. Es muy difícil para las nuevas generaciones de banqueros llevar adelante un cambio semejante porque mueve las estructuras conocidas y pone nerviosa a mucha gente. El negocio bancario tradicional está basado en las garantías. En microcréditos es diferente, las entidades sienten que su dinero desaparece, se pierde. No hay un sistema que garantice sus fondos ni que les brinde un marco legal que castigue al deudor. Todo se basa en la confianza. Ésta es la gran diferencia y ésa es la dificultad para pasar de un sistema a otro.

¿Qué me dice de la banca pública? ¿No sería éste el rol para el que fue creada?

        Personalmente considero que la banca pública no funciona. En primer término porque se maneja con compromisos políticos y en segundo lugar porque se mueve fuera de consideraciones financieras. Implementar los microcréditos desde la banca pública sería desastroso porque habría motivaciones políticas, y los políticos quieren réditos inmediatos. Además, para llevar adelante un proyecto de este tipo se necesita disciplina financiera y usted sabe bien que las motivaciones políticas no tienen buena química con la disciplina financiera. La única alternativa que yo veo es desarrollar este tipo de proyectos sociales desde el sector privado. Pero desde una clase de organizaciones no gubernamentales con conciencia social que busque ayudar a crear un ambiente propicio para el desarrollo.

¿Está sugiriendo que deberían dejarse de lado las políticas de ayuda humanitaria?

        No, no creo que haya que dejarlas de lado. Creo que deberían cambiar su metodología. Todavía necesitamos organizaciones globales de ayuda como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados o la Cruz Roja Internacional, por nombrar algunas. La cuestión es cambiar el tipo conocido de organizaciones de caridad por una que cree un ambiente para que los pueblos encuentren su desarrollo. Organizaciones globales que miren hacia adelante, que sean futuristas, que marquen un rumbo y le digan a la gente qué cosas dan resultado y qué no. Organizaciones que inviertan en la gente en lugar de darles dinero o comida. La caridad no es un buen negocio. Pero crear las condiciones para que haya trabajo sí lo es.

Usted ha dicho que la política para otorgar microcréditos es la misma en todo el mundo. ¿Son iguales los pobres de Bangladesh, Europa Oriental o América Latina?

        Todos los seres humanos somos muy parecidos. Las diferencias que usted ve entre América Latina, Asia o África son superficiales. Básicamente la gente es la misma, por lo menos en un 95 por ciento. Por lo tanto en vez de enfocarnos en ese cinco por ciento, trabajemos para la mayor parte de la humanidad. Si algo funciona en Asia, ¿por qué no puede funcionar en América Latina o en Europa? Eso es exactamente lo que pasa con los microcréditos. Los pobres son siempre expulsados de las sociedades en donde viven y no tienen oportunidades para salir de ese círculo vicioso, cualquiera sea el país que habiten. La idea de los microcréditos ha dado resultado en todos los lugares donde se implementó porque las fuerzas que deben enfrentar los pobres son las mismas.

¿Cuál es el futuro de los microcréditos?

        Una cosa es segura y es que no desaparecerán. Crecerán lentamente y se volverán universales. Se usarán en todo el mundo porque se necesitan en todo el mundo. Por otra parte, creo que el sistema se perfeccionará con el tiempo. Hoy es un sistema básico pero gradualmente se irán definiendo estrategias más eficientes.

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