Biografías

Yuri Gagarin
Federico Ortíz-Moreno

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías - Textos
históricos - Libros en línea


Buscar en Avizora y Atajo - by freefind

Historia de la URSS - Rusia Al día - Textos sobre Ciencias

Hombre de hazaña que convirtió un sueño en realidad. Personaje de la era moderna que con su aventura espacial marcará toda una historia. Astronauta ruso que lleva el nombre de Yuri A. Gagarin

Hombres y proezas

Indudablemente la historia está marcada de proezas. También es cierto que son los hombres, el género humano quien lleva cabo estas importantes hazañas que más tarde se convierten en parte de una legendaria historia.

No hace mucho tiempo (todo es relativo en este mundo), una madrugada del miércoles 12 de abril de 1961 (hace ya casi 30 años), un hombre fue lanzado al espacio. Un cohete de varias secciones, llevando un sputnik, había sido lanzado al espacio en un lugar no revelado de la Unión Soviética.

El famoso sputnik con su hombrea bordo daría una vuelta entera al planeta regresando poco más tarde al lugar previsto, proceso y tarea que cumpliera y llevara a cabo con todo éxito. Rusia se había adelantado a los Estados Unidos. Había colocado un hombre en el espacio. Ese hombre era el mayor Yuri Alexeievitch Gagarin.

El hombre en el espacio

Era la primera aventura del hombre en el espacio. La primera penetración en el cosmos, luego de innumerables y emocionantes experimentos que dieron principio el 4 de octubre de 1957, día en que la Unión Soviética pusiera en órbita su primer satélite artificial, el sputnik I.

El anuncio había sido dado. La hazaña soviética se cumplía. Radio Moscú informaba nos solo a los moscovitas y a los ciudadanos rusos y soviéticos, sino a todo el mundo. Radio Moscú, por medio de Yuri Lavitan, popular locutor cuya voz era escuchada en las grandes ocasiones. Más tarde, la Academia de Ciencias daba a la publicidad el comunicado oficial.

El comunicado oficial

La Academia de Ciencias lo había anunciado: "El 12 de abril se colocó en órbita alrededor de la Tierra el primer navío cósmico (sputnik) con un hombre a bordo. El nombre del navío es Vostok (que, en español, significa, oriente). Su piloto es un ciudadano de la U.R.S.S., el piloto mayor Yuri Alexeievitch Gagarin".

Así comenzaba el comunicado, el cual, más adelante señalaba: "La salida del cohete cósmico, que tenía varios pisos, se efectuó normalmente, y después del desarrollo de la primera velocidad cósmica y la separación del último piso del cohete portador, la nave cósmica comenzó su vuelo libre, en órbita alrededor de la Tierra".

"De acuerdo a los primeros datos, el período de rotación del sputnik alrededor de la Tierra es de 89,1 minutos. Su distancia mínima de la superficie terrestre (perigeo) es de 175 kilómetros, y su distancia máxima (apogeo), de 302 kilómetros. El ángulo de inclinación sobre el plano del ecuador es de 65 grados 4 minutos" -continuaba el comunicado.

Luego, en otra parte del mismo comunicado se decía: "El peso de la nave sputnik, con el piloto, es de 4,725 kilos (sic), sin contar el peso del último piso del cohete portador. Una comunicación por radio en ambos sentidos se estableció y es mantenida por el astronauta Gagarin. Con ayuda de los sistemas radiotelemétricos y de televisión, se efectúa la observación del estado físico del astronauta durante su vuelo".

"El piloto Gagarin soportó de manera satisfactoria el paso de la nave sputnik Vostok a su órbita y actualmente se siente bien. Los sistemas que garantizan las condiciones vitales en la cabina de la nave son estables y funcionan normalmente. El vuelo de la nave "sputnik" Vostok, con el piloto Gagarin a bordo, prosigue con normalidad" -así cerraba uno de los primeros comunicados.

Horas de ansiedad y júbilo

Los científicos y encargados del vuelo espacial soviético estaban en compás de espera. Todo era ansiedad en ellos. Cualquier falla podría ser desastroza. Por espacio de una hora el pueblo de la U.R.S.S estuvo en espera ansiosa del regreso, sano y salvo, de su hombre. Finalmente, cuando las emisoras dieron la noticia de su regreso, el entusiasmo y júbilo del pueblo fueron desbordándose.

En Moscú, la gente se aglomeraba y deambulaba por las calles. La Plaza Roja se veía repleta, esperando celebrar junto a amigos y compatriotas la gran hazaña del cosmonauta y camarada Gagarin. Los altavoces, colocados permanentemente en lugares adecuados de la ciudad, no cesaban de dar información de la hazaña de los hombres de ciencia soviéticos, en especial, de Gagarin.

La gran hazaña

El hecho se había consumado, la gran hazaña se había realizado. En el resto del mundo la proeza científica había causado admiración y conmoción. Sir Bernard Lovell, director del Observatorio de Jodrell Bank, en Inglaterra, calificó el éxito del sputnik soviético como "la hazaña científica más grande de la humanidad".

El presidente de los Estados Unidos. John F. Kennedy, envió un mensaje de felicitación a la Academia de Ciencias de la Unión Soviética, en el que decía se trataba de "una proeza técnica extraordinaria". Mensajes similares llegaron a dicha academia provenientes tanto de regímenes comunistas como de países, pudiéramos decir capitalistas, o simplemente no comunistas.

Yuri Gagarin: el hombre

Dejando a un lado el aspecto científico e histórico, podemos decir que Yuri Alexeievitch Gagarin nació en 1934 y murió en 1968, cuando apenas contaba 34 años de edad. Su pueblo natal fue la pequeña ciudad rusa de Gjastak. Ahí daría sus primeros pasos mostrando, desde temprana edad su inteligencia y aptitudes.

Casado y con dos hijos, nuestro personaje en cuestión alcanzó el grado de teniente y comandante mayor de la Fuerza Aérea de la Unión Soviética, en la que desempeñaba el cargo de piloto de pruebas. Su padre, Alexei Gagarin era de oficio carpintero, y su madre, Ana, dos años menor que el padre de Gagarin, estaba dedicada a los trabajos del hogar.

Los estudios de Gagarin

Gagarin estudiaba en la escuela profesional técnica de Lieuberetsk, cerca de Moscú, donde alcanzó distinciones importantes; pero, la invasión nazi le obligó a suspender sus estudios. Terminada la guerra, Gagarin continuó con sus estudios, ingresando a la escuela técnica industrial de Saratov, de la que salió en 1955, graduado con diploma de honor.

Por ese entonces, el joven Yuri hacía sus primeros vuelos como miembro del Aeroclub de esa ciudad y posteriormente ingresó en la Escuela de Aviación de Orenburgo, en la que le dieron su título de piloto en 1957. Y, desde esa fecha, sirvió y estuvo a disposición de las fuerzas armadas aéreas.

Los detalles

Políticamente hablando, Gagarin tuvo una firme formación comunista. En 1949 ingresó en la "Juventud" y, en junio de 1960, al Partido Comunista. Su esposa, Valentina, un año menor que Yuri, acababa de terminar la carrera de Medicina en Orenburgo cuando esto sucedía.

Padres de dos lindas niñas, éstas habrían de crecer un día. La hija mayor del matrimonio, Helena, tendrá, para estas fechas (ignoro si aún viven) unos 32 años. La hija menor, Galina, habrá de tener 31, un año menos.

La preparación

La tarea que iría a emprender Gagarin no era nada fácil, que digamos. Se trataba de una verdadera proeza. Es más, pudiera decirse que su viaje era algo completamente temerario. Era el viaje del primer astronauta, del "Colón del Espacio" -como le llamaron-, del hombre que va a las alturas para contemplar desde lo alto la tierra.

Desde hacía un año que Gagarin se venía preparando. Entrenaba, se adiestraba, múltiples ejercicios de adecuamiento se le practicaban. Era un trabajo arduo, pesado, rudo... Las pruebas físicas y psíquicas iban siendo cada vez más duras. Esto eliminaría a muchos otros jóvenes que deseaban convertirse en los primeros exploradores del espacio.

Gagarin el elegido

Pero Gagarin resistió. Él habría de ser el elegido. Pruebas de cansancio físico, pruebas de agotamiento mental, tensión, calor, frío, ruido, todo soportó el gran Gagarin. Un hombre que no medía arriba de 1.62 metros de altura y que pesaba aproximadamente 69.5 kilos.

Gagarin, un gran hombre y deportista que practicara toda clase de deportes, entre ellos, principalmente, el voleibol y el básquetbol. Un hombre cuya vitalidad y robustez, así como su capacidad física de recuperación le hicieron ser el mejor.

El lanzamiento

El día había llegado. La prueba máxima para Gagarin estaba en puerta. Nuestro personaje aborda la nave, la escotilla se cierra. El conteo regresivo se inicia y la tensión aumenta. Un terrible calor se apoderó de la nave. El rostro de Gagarín sonreía angustiado. Lo aprendido era ya de poca ayuda; sin embargo, su valor de hombre y héroe le hace guardar compostura.

La aventura se inicia, el silencio se hace total. Gagarin percibe una vibración, un ruido lejano va aumentando. Los motores estaban en marcha. El enorme artefacto empieza a levantarse. El ruido aumenta y una sorda vibración le acompaña. Bruscamente Gagarin queda aplastado contra la banca. La fuerza de acelere le hace revirar, echarse hacia atrás.

El vuelo había comenzado. La proeza estaba apenas iniciando. La velocidad era superior a los 20,000 kilómetros por hora. Repentinamente el silencio se hizo total, como en las profundidades oceánicas. La terrible presión del aceleramiento había cesado como por arte de magia. La nave cósmica flotaba en el espacio.

El regreso

Pronto la nave habría de volver. Todo estaba preparado. La nave continuaba flotando y había que luchar contra la sensación de irrealidad. Pasaban los minutos, pasaban las horas. Pareciese como si el tiempo se hubiese detenido o las agujas del reloj quedasen en el olvido.

Se había dado la vuelta a la tierra. Gagarin comprendió que su misión estaba cumplida. Pero... faltaba la parte más peligrosa de la hazaña: el regreso. La temperatura se había elevado, habría que regresar a la atmósfera terrestre. La fricción de la nave con el aire elevaba la temperatura de la nave.

La pérdida de velocidad fue brusca. El corazón del astronauta pareciera que fuese a estallar. Gagarin tuvo todo bajo control. Espero órdenes y así, lentamente, se iniciaba la etapa de descenso. El Vostok comenzaba a penetrar las densas capas de la atmósfera.

La parte peligrosa había pasado. Gagarin empezó a entonar un himno, el de su patria. Sólo faltaban 10,000 metros, 9, 8, 7, 6, 5... Veía el Volga cruzar sus pies como queriendo refrescar esos sueños de fatiga. De pronto, la cabina del astronauta se separó del resto de la cápsula.

Se había desplegado un enorme paracaídas de seda. Lo que faltaba del descenso era un paseo entre las nubes. De repente, nuestro personaje siente que toca el agua. Minutos más tarde, impacientemente, alguien abre, casi arranca la puerta. "Camarada, bienvenido, la aventura ha terminado". Yuri Gagarin salía sonriente de la nave. Su misión se había cumplido con el mayor de los éxitos.

Textos sobre Arte, Plástica, Estética y Cultura

 

 

AVIZORA
TEL: +54 (3492) 452494 / ARGENTINA - Web master: webmaster@avizora.com - Copyright © 2001 m. Avizora.com