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Todos reconocemos que vivimos una revolución de las comunicaciones.
Cuando decimos esto tal vez no se mida exactamente lo que quiere decir,
pero las telecomunicaciones son el sector industrial que ha crecido a la
mayor velocidad conocida por la historia. Nunca jamás hubo nada en este
planeta que creciera a la velocidad enorme en que crecen las
telecomunicaciones; ni siquiera la electrónica o la computación.
Es algo absolutamente inusitado. Tenemos pruebas tangibles, por ejemplo en
el Uruguay, de la velocidad a que crece Antel. Cuando ésta fue separada
de UTE, por ser la hermana pobre, era tal vez la décima parte como
empresa. Hoy sabemos que es una empresa que factura más que UTE y que
posiblemente, en muy poco tiempo, pase a ser la primera empresa del país,
mayor aún que Ancap. Esto da una idea de la velocidad a la que crecen las
comunicaciones.
Quince años después, la hermana pobre, la empresa nacional de
telecomunicaciones, se ha convertido en la primera empresa del país. Esto
es así en todo el mundo. Este cambio terminará por producir
transformaciones muy profundas en la sociedad y de éstas no nos vamos a
poder librar ya que van a afectar prácticamente a todos los sectores de
la actividad humana. Y eso es lo que quiero mencionar en el comienzo: las
cosas que podemos vislumbrar que van a suceder.
El fenómeno Internet
El mundo de Internet es una realización concreta de este crecimiento de
las telecomunicaciones. Es hoy el vehículo de los nuevos servicios, es un
fenómeno global y tiene, básicamente, dos grandes aplicaciones que son
las que están transformando al mundo. Por un lado el correo electrónico,
que no se puede decir que sea nuevo. El correo electrónico es algo que
tiene algunas decenas de años de vida. Pero lo que sí es nuevo es que
ahora llegue a todos los ciudadanos, a todas las personas. Hace diez años
era un privilegio de los universitarios o de algunas empresas y nada más.
Hoy Internet lleva el correo electrónico al alcance de todas las
personas.
La segunda y revolucionaria creación son las páginas de hipertexto, las
páginas Web. Estas páginas arman la más fabulosa biblioteca de la que
se va a disponer en los próximos años. Al día de hoy, en Uruguay,
disponemos de muy pocas bibliotecas. Si vivimos en una ciudad como
Montevideo tenemos la suerte de tener varias bibliotecas de papel. Pero
fuera de Montevideo nuestras posibilidades se reducen mucho. Internet nos
abre una biblioteca cada vez más grande. Para citar un ejemplo, que hace
pensar, en este momento se está fotografiando -cuidadosa y sistemáticamente-
la biblioteca del Vaticano y, posiblemente, poco después del 2000 esa
biblioteca, en forma digital, estará en Internet. Quiere decir que lo que
desde hace varios siglos era el privilegio de una minoría absolutamente
selecta (que podía acceder luego de complejos trámites a un manuscrito
iluminado que formaba parte de los tesoros del Vaticano) en el futuro próximo
será un privilegio de todos lo ciberciudadanos del planeta. Me imagino
que eso va a desencadenar una cantidad fabulosa de descubrimientos. Va a
haber miles y miles de estudiosos, interesados o curiosos, que van a
revisar todo ese material y allí saldrán desde tarjetas postales hechas
con manuscritos iluminados de monjes del siglo XIII hasta descubrimientos
de manuscritos perdidos de grandes pensadores -griegos, por ejemplo- que
tal vez estén allí y nadie los identificó todavía.
Un sistema sin jerarquías
Uruguay tiene una posición muy privilegiada en Internet: Antel dice que
hay entre 50 mil y 70 mil usuarios. El presidente de Antel, en una
conferencia hace unos pocos días, dijo que somos el segundo país del
mundo en usuarios per cápita de Internet -el primero, naturalmente, es
Estados Unidos- y es probable que las cifras sean correctas. A esto
contribuye el extraordinario desarrollo que han tenido las
telecomunicaciones en el Uruguay. Pero estos 50 o 100 mil usuarios de
Internet -que son una cifra impresionante- son, por otro lado, menos del
3% de la población del país. Estamos viendo un fenómeno que apenas
comienza. Porque el primer o el segundo país del mundo tiene unos pocos
puntos porcentuales de sus habitantes con acceso a Internet. Felizmente en
el año 2000 habrá muchísimos más usuarios y habrá muchísimas más
bibliotecas disponibles. Estos dos fenómenos van a ocurrir simultáneamente.
Otro elemento digno de ser tenido en cuenta es que Internet es
-posiblemente- la única experiencia anárquica que ha funcionado en el
planeta. Ni siquiera el príncipe Kropotkin se podía haber imaginado una
organización como Internet. Esto nos está mostrando algo. Nos está
dando una gran lección política para el futuro: hay formas de organización
política y social que funcionan y no dependen de una organización jerárquica.
La sociedad en la que vivimos está concebida como una organización jerárquica
donde hay un orden vertical que empieza en un Poder Ejecutivo y termina en
el ciudadano común. Por el contrario, Internet muestra un ejemplo de lo
que los anarquistas vislumbraban en el siglo XIX.
La Sociedad de la Información
Al mundo al cual nos encaminamos se le suele llamar la Sociedad de la
Información. Es un nombre bonito, una buena ocurrencia. Pero, )cuándo
ocurrirá la Sociedad de la Información? Ocurrirá cuando la computadora
sea tan común como el televisor o el teléfono. En ese momento estaremos
en condiciones de hablar de una sociedad de la información. Ese 3% de la
población que forman los navegantes de Internet nos muestra que estamos
todavía muy lejos. Cuando los navegantes sean el 25% o el 50% de la
población podremos hablar de vivir en la Sociedad de la Información.
Cuando la computadora sea tan común como el televisor o el teléfono, lo
que va a ocurrir es que va a remplazarlos porque las prestaciones de una
computadora compiten, cada vez más, con lo que puede hacer un televisor o
un teléfono en capacidad de comunicación y en capacidad de recibir y
trasmitir imágenes. Estas tecnologías convergen. Y la convergencia va a
ocurrir cuando estos objetos sea un mismo objeto y su uso sea muy
frecuente en nuestra sociedad.
¿Cuándo va a ocurrir? Una estimación mía es que existen en el mundo, en
este momento, nada más que 180 millones de computadoras. Por un lado es
un número enorme: hay 180 millones de computadoras personales en el
planeta. Pero, por otro lado, hay nada más que 180 millones comparados
con los más de 5 mil millones de habitantes. Nuevamente aquí tenemos ese
factor de escala. Pero si nos imaginamos -como simple ejercicio de ciencia
ficción- que el crecimiento de las computadoras mantiene la tendencia de
los últimos 15 años (el momento de la aparición de la computadora
personal, hacia 1980), si esa tasa de crecimiento se mantiene, en 10 años
habrá una computadora cada tres habitantes del planeta. Esto nos dice
que, si bien hoy las 180 millones de computadoras son una cantidad muy
pequeña, podemos estar a sólo 10 años de la Sociedad de la Información.
Si la tendencia actual continúa, prácticamente cualquier ciudadano del
planeta estará, en 10 años, cerca de una computadora, porque una
computadora cada tres o cada cinco habitantes significa que todos
estaremos cerca de una.
Naturalmente, podría ocurrir que la tendencia de crecimiento actual no se
mantuviera porque este crecimiento significa vender computadoras en la
India, en China y llenar de computadoras el Tercer Mundo. Pero la hipótesis
no es tan loca si pensamos que la computadora puede llegar a parecerse
mucho al televisor y al teléfono. Entonces, en lugar de costar los miles
de dólares que cuesta hoy, puede costar unos pocos cientos de dólares
(como podría costar si las cosas se hicieran con la dimensión económica
adecuada). Ya existen propuestas comerciales que ofrecen computadoras para
navegantes por cientos de dólares. A la escala de precios de los
televisores se puede pensar que en 10 años estemos muy cerca de la
Sociedad de la Información puesto que hoy, el televisor tiene difusión
casi universal. Esto quiere decir que, tal vez, estemos a unos pocos años,
a una década, de un nuevo mundo. Porque ese mundo en que todos acceden a
una computadora es realmente un mundo nuevo, sin fronteras, global,
interconectado, que va a cambiar todos los aspectos de la vida que
conocemos.
Implicaciones futuras
Por empezar, vamos a tener nuevos medios de comunicación. La televisión,
la radio, la comunicación personal, los juegos electrónicos, las
videocasetes van a pasar a ser obsoletos. Porque este mundo nuevo va a dar
otra respuesta a la mayoría de estas necesidades. Hoy disponemos de casi
todo eso, en forma rudimentaria, en las computadoras actuales. En 10 años
podemos imaginarnos que lo que será una página no se podrá distinguir
de lo que puede ofrecer hoy un televisor, pero ofrecerá todavía más
prestaciones. Eso significa un cambio enorme en los medios de comunicación.
También será un gran cambio en la propiedad de los medios de comunicación.
En los hechos ocurrirá una suerte de desmaterialización de la propiedad
de los medios.
Naturalmente, todo esto implica una nueva educación, porque ya es
necesario educar para este mundo global. Significa una nueva legislación,
porque hay una cantidad de problemas legales que van a pasar a ser
obsoletos. Podemos mencionar un ejemplo de los más claros. Hay, en
Uruguay, una ley que prohíbe la difusión de las encuestas públicas a
cierta distancia de las elecciones nacionales. En 1999 simplemente no se
va a cumplir, porque cualquiera va a poder poner una página Web fuera del
país y publicar las encuestas a boca de urna a las 4 de la tarde del día
de las elecciones. )Qué ley se estará violando? Ya pasó en Francia en
las últimas elecciones. De modo que hay que pensar seriamente que hay
cosas que se están legislando y que no se pueden cumplir. La Sociedad de
la Información supone una nueva legislación.
La Sociedad de la Información supone, también, un nuevo arte. Hoy ya
estamos sumergidos en algo que me divierto en llamarle el ciber-barroco.
Las páginas Web tienen un estilo de nuevo barroco electrónico regidos
por la vieja idea del "horror al vacío". Con medios informáticos
puedo rellenar cualquier trozo de la pantalla sin mayor esfuerzo. Pongo al
David y a la Mona Lisa y también cualquier otra cosa, cambiada de color o
de textura, porque todo esto es posible en el mundo electrónico sin mayor
esfuerzo y sin mayores conocimientos. Eso nos va llevado a un ciber-
barroco (horrible) que espero que en algún momento genere una nueva
concepción acerca del diseño y de la estética que esté de acuerdo a lo
que la técnica nos puede dar.
Tal vez la Sociedad de la información hasta genere nuevas formas para la
ciencia. Pero esto ya significa especular bastante más y creo que no es
el momento de hacerlo.
Pero lo que sí significa esta nueva sociedad es que se necesitan nuevos
políticos. En la segunda mitad del siglo XX los medios electrónicos
cambiaron radicalmente la manera de hacer una campaña política. Es un
fenómeno conocido. La radio usada por Benito Nardone en el Uruguay o la
televisión usada por Kennedy en Estados Unidos son ejemplos paradigmáticos
que todos conocemos. Como estamos en el borde de una nueva revolución de
las formas de comunicación debemos esperar un fenómeno similar. Pero
para esto son necesarios nuevos políticos que manejen estos nuevos medios
electrónicos. Ya ha habido en Estados Unidos campañas políticas hechas
en Internet (aparentemente con poco éxito).
Los políticos deben acostumbrarse no sólo a legislar para un mundo
global sino a convivir en este mundo electrónico que les supone nuevas
exigencias y les da nuevas posibilidades. Y deben acostumbrarse también a
relacionarse con la gente en forma electrónica, a la formidable
herramienta del correo electrónico o a las páginas Web que permiten una
nueva forma de imprenta. Todo esto requiere nuevas habilidades y
disciplina. Del mismo modo que requiere disciplina acostumbrarse a
escribir con un procesador de texto sin hacer interminables copias en
papel, los nuevos medios informáticos requieren nuevas disciplinas de
trabajo que es necesario adquirir. Este es un desafío para los nuevos políticos
y sólo tienen 10 años para prepararse.
¿Una nueva forma de democracia?
Finalmente, quería terminar con un tema bien especulativo. Yo creo que
todo lo comentado implica que se están sentando las bases de una nueva
forma de democracia. En este año la Sociedad de Computación del
Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (una organización que
agrupa a los ingenieros en todo el mundo) ha preparado -por primera vez-
la posibilidad de votar por Internet. Es la primera sociedad científica
que conozco en la cual se permite hacer la elección de autoridades por
Internet a través de una página Web con todas las garantías. Este es el
comienzo de lo que yo entiendo como algo irreversible. Creo que el
concepto de Jefferson de democracia estaba condicionado, en forma
esencial, por la dificultad de transporte y de comunicaciones. En ese
gigantesco país que Jefferson se disponía a organizar, las distancias
eran enormes, los medios de comunicación eran muy rudimentarios. Yo creo
que de allí derivó la necesidad de la democracia representativa. No creo
que la democracia representativa sea una categoría histórica, es una
categoría tecnológica y social, es hija del caballo para decirlo en una
forma insolente pero justa.
Jefferson, al día de hoy, pensaría en cómo utilizar los medios electrónicos
para una nueva democracia absolutamente diferente y participativa. Todo
esto parece indicar que en la Sociedad de la Información es necesario
revisar la idea de democracia representativa de Jefferson. La propia
existencia de organizaciones anárquicas que funcionan nos está mostrando
que es posible la participación directa de los ciudadanos en una forma
nueva. Ahora también es posible hacer encuestas al minuto y utilizar una
cantidad de medios que en el mundo de Jefferson no se soñaban. Todo esto
creo que cambiará los fundamentos de nuestra idea de democracia.
Naturalmente este tema es absolutamente especulativo pero estoy trabajando
intensamente en él y espero, dentro de poco, publicar un trabajo que
junte estas ideas.
Creo, como resumen de todo esto, que estamos en la frontera de un mundo
nuevo del cual no podemos dejar de participar. No podemos quedarnos afuera
porque el torrente de la vida va a pasar de largo y nos va a dejar atrás.
Por esto, la iniciativa de Asamblea Uruguay es absolutamente bienvenida y
les deseo muchos éxitos como políticos del siglo XXI.
Juan Grompone es ingeniero electrónico y escritor uruguayo. El texto hace
parte de la intervención realizada por el autor en la inauguración de la
página Web de Asamblea Uruguay, integrante del Frente Amplio
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