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Ciberciudadanos, políticos del siglo 21 y la nueva democracia
Juan Grompone

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Las leyes del ciberespacio - Relaciones amorosas por Internet - Sexualidad, sexo: Implicaciones en el sujeto mediado - La aceleración de la historia Juan Grompone - Internet, fábrica de sueños - La fantasía y los afectos en el chat

Todos reconocemos que vivimos una revolución de las comunicaciones. Cuando decimos esto tal vez no se mida exactamente lo que quiere decir, pero las telecomunicaciones son el sector industrial que ha crecido a la mayor velocidad conocida por la historia. Nunca jamás hubo nada en este planeta que creciera a la velocidad enorme en que crecen las telecomunicaciones; ni siquiera la electrónica o la computación.

Es algo absolutamente inusitado. Tenemos pruebas tangibles, por ejemplo en el Uruguay, de la velocidad a que crece Antel. Cuando ésta fue separada de UTE, por ser la hermana pobre, era tal vez la décima parte como empresa. Hoy sabemos que es una empresa que factura más que UTE y que posiblemente, en muy poco tiempo, pase a ser la primera empresa del país, mayor aún que Ancap. Esto da una idea de la velocidad a la que crecen las comunicaciones.

Quince años después, la hermana pobre, la empresa nacional de telecomunicaciones, se ha convertido en la primera empresa del país. Esto es así en todo el mundo. Este cambio terminará por producir transformaciones muy profundas en la sociedad y de éstas no nos vamos a poder librar ya que van a afectar prácticamente a todos los sectores de la actividad humana. Y eso es lo que quiero mencionar en el comienzo: las cosas que podemos vislumbrar que van a suceder.

El fenómeno Internet

El mundo de Internet es una realización concreta de este crecimiento de las telecomunicaciones. Es hoy el vehículo de los nuevos servicios, es un fenómeno global y tiene, básicamente, dos grandes aplicaciones que son las que están transformando al mundo. Por un lado el correo electrónico, que no se puede decir que sea nuevo. El correo electrónico es algo que tiene algunas decenas de años de vida. Pero lo que sí es nuevo es que ahora llegue a todos los ciudadanos, a todas las personas. Hace diez años era un privilegio de los universitarios o de algunas empresas y nada más. Hoy Internet lleva el correo electrónico al alcance de todas las personas.

La segunda y revolucionaria creación son las páginas de hipertexto, las páginas Web. Estas páginas arman la más fabulosa biblioteca de la que se va a disponer en los próximos años. Al día de hoy, en Uruguay, disponemos de muy pocas bibliotecas. Si vivimos en una ciudad como Montevideo tenemos la suerte de tener varias bibliotecas de papel. Pero fuera de Montevideo nuestras posibilidades se reducen mucho. Internet nos abre una biblioteca cada vez más grande. Para citar un ejemplo, que hace pensar, en este momento se está fotografiando -cuidadosa y sistemáticamente- la biblioteca del Vaticano y, posiblemente, poco después del 2000 esa biblioteca, en forma digital, estará en Internet. Quiere decir que lo que desde hace varios siglos era el privilegio de una minoría absolutamente selecta (que podía acceder luego de complejos trámites a un manuscrito iluminado que formaba parte de los tesoros del Vaticano) en el futuro próximo será un privilegio de todos lo ciberciudadanos del planeta. Me imagino que eso va a desencadenar una cantidad fabulosa de descubrimientos. Va a haber miles y miles de estudiosos, interesados o curiosos, que van a revisar todo ese material y allí saldrán desde tarjetas postales hechas con manuscritos iluminados de monjes del siglo XIII hasta descubrimientos de manuscritos perdidos de grandes pensadores -griegos, por ejemplo- que tal vez estén allí y nadie los identificó todavía.

Un sistema sin jerarquías

Uruguay tiene una posición muy privilegiada en Internet: Antel dice que hay entre 50 mil y 70 mil usuarios. El presidente de Antel, en una conferencia hace unos pocos días, dijo que somos el segundo país del mundo en usuarios per cápita de Internet -el primero, naturalmente, es Estados Unidos- y es probable que las cifras sean correctas. A esto contribuye el extraordinario desarrollo que han tenido las telecomunicaciones en el Uruguay. Pero estos 50 o 100 mil usuarios de Internet -que son una cifra impresionante- son, por otro lado, menos del 3% de la población del país. Estamos viendo un fenómeno que apenas comienza. Porque el primer o el segundo país del mundo tiene unos pocos puntos porcentuales de sus habitantes con acceso a Internet. Felizmente en el año 2000 habrá muchísimos más usuarios y habrá muchísimas más bibliotecas disponibles. Estos dos fenómenos van a ocurrir simultáneamente.

Otro elemento digno de ser tenido en cuenta es que Internet es -posiblemente- la única experiencia anárquica que ha funcionado en el planeta. Ni siquiera el príncipe Kropotkin se podía haber imaginado una organización como Internet. Esto nos está mostrando algo. Nos está dando una gran lección política para el futuro: hay formas de organización política y social que funcionan y no dependen de una organización jerárquica. La sociedad en la que vivimos está concebida como una organización jerárquica donde hay un orden vertical que empieza en un Poder Ejecutivo y termina en el ciudadano común. Por el contrario, Internet muestra un ejemplo de lo que los anarquistas vislumbraban en el siglo XIX.

La Sociedad de la Información

Al mundo al cual nos encaminamos se le suele llamar la Sociedad de la Información. Es un nombre bonito, una buena ocurrencia. Pero, )cuándo ocurrirá la Sociedad de la Información? Ocurrirá cuando la computadora sea tan común como el televisor o el teléfono. En ese momento estaremos en condiciones de hablar de una sociedad de la información. Ese 3% de la población que forman los navegantes de Internet nos muestra que estamos todavía muy lejos. Cuando los navegantes sean el 25% o el 50% de la población podremos hablar de vivir en la Sociedad de la Información. Cuando la computadora sea tan común como el televisor o el teléfono, lo que va a ocurrir es que va a remplazarlos porque las prestaciones de una computadora compiten, cada vez más, con lo que puede hacer un televisor o un teléfono en capacidad de comunicación y en capacidad de recibir y trasmitir imágenes. Estas tecnologías convergen. Y la convergencia va a ocurrir cuando estos objetos sea un mismo objeto y su uso sea muy frecuente en nuestra sociedad.

¿Cuándo va a ocurrir? Una estimación mía es que existen en el mundo, en este momento, nada más que 180 millones de computadoras. Por un lado es un número enorme: hay 180 millones de computadoras personales en el planeta. Pero, por otro lado, hay nada más que 180 millones comparados con los más de 5 mil millones de habitantes. Nuevamente aquí tenemos ese factor de escala. Pero si nos imaginamos -como simple ejercicio de ciencia ficción- que el crecimiento de las computadoras mantiene la tendencia de los últimos 15 años (el momento de la aparición de la computadora personal, hacia 1980), si esa tasa de crecimiento se mantiene, en 10 años habrá una computadora cada tres habitantes del planeta. Esto nos dice que, si bien hoy las 180 millones de computadoras son una cantidad muy pequeña, podemos estar a sólo 10 años de la Sociedad de la Información. Si la tendencia actual continúa, prácticamente cualquier ciudadano del planeta estará, en 10 años, cerca de una computadora, porque una computadora cada tres o cada cinco habitantes significa que todos estaremos cerca de una.

Naturalmente, podría ocurrir que la tendencia de crecimiento actual no se mantuviera porque este crecimiento significa vender computadoras en la India, en China y llenar de computadoras el Tercer Mundo. Pero la hipótesis no es tan loca si pensamos que la computadora puede llegar a parecerse mucho al televisor y al teléfono. Entonces, en lugar de costar los miles de dólares que cuesta hoy, puede costar unos pocos cientos de dólares (como podría costar si las cosas se hicieran con la dimensión económica adecuada). Ya existen propuestas comerciales que ofrecen computadoras para navegantes por cientos de dólares. A la escala de precios de los televisores se puede pensar que en 10 años estemos muy cerca de la Sociedad de la Información puesto que hoy, el televisor tiene difusión casi universal. Esto quiere decir que, tal vez, estemos a unos pocos años, a una década, de un nuevo mundo. Porque ese mundo en que todos acceden a una computadora es realmente un mundo nuevo, sin fronteras, global, interconectado, que va a cambiar todos los aspectos de la vida que conocemos.

Implicaciones futuras

Por empezar, vamos a tener nuevos medios de comunicación. La televisión, la radio, la comunicación personal, los juegos electrónicos, las videocasetes van a pasar a ser obsoletos. Porque este mundo nuevo va a dar otra respuesta a la mayoría de estas necesidades. Hoy disponemos de casi todo eso, en forma rudimentaria, en las computadoras actuales. En 10 años podemos imaginarnos que lo que será una página no se podrá distinguir de lo que puede ofrecer hoy un televisor, pero ofrecerá todavía más prestaciones. Eso significa un cambio enorme en los medios de comunicación. También será un gran cambio en la propiedad de los medios de comunicación. En los hechos ocurrirá una suerte de desmaterialización de la propiedad de los medios.

Naturalmente, todo esto implica una nueva educación, porque ya es necesario educar para este mundo global. Significa una nueva legislación, porque hay una cantidad de problemas legales que van a pasar a ser obsoletos. Podemos mencionar un ejemplo de los más claros. Hay, en Uruguay, una ley que prohíbe la difusión de las encuestas públicas a cierta distancia de las elecciones nacionales. En 1999 simplemente no se va a cumplir, porque cualquiera va a poder poner una página Web fuera del país y publicar las encuestas a boca de urna a las 4 de la tarde del día de las elecciones. )Qué ley se estará violando? Ya pasó en Francia en las últimas elecciones. De modo que hay que pensar seriamente que hay cosas que se están legislando y que no se pueden cumplir. La Sociedad de la Información supone una nueva legislación.

La Sociedad de la Información supone, también, un nuevo arte. Hoy ya estamos sumergidos en algo que me divierto en llamarle el ciber-barroco. Las páginas Web tienen un estilo de nuevo barroco electrónico regidos por la vieja idea del "horror al vacío". Con medios informáticos puedo rellenar cualquier trozo de la pantalla sin mayor esfuerzo. Pongo al David y a la Mona Lisa y también cualquier otra cosa, cambiada de color o de textura, porque todo esto es posible en el mundo electrónico sin mayor esfuerzo y sin mayores conocimientos. Eso nos va llevado a un ciber- barroco (horrible) que espero que en algún momento genere una nueva concepción acerca del diseño y de la estética que esté de acuerdo a lo que la técnica nos puede dar.

Tal vez la Sociedad de la información hasta genere nuevas formas para la ciencia. Pero esto ya significa especular bastante más y creo que no es el momento de hacerlo.

Pero lo que sí significa esta nueva sociedad es que se necesitan nuevos políticos. En la segunda mitad del siglo XX los medios electrónicos cambiaron radicalmente la manera de hacer una campaña política. Es un fenómeno conocido. La radio usada por Benito Nardone en el Uruguay o la televisión usada por Kennedy en Estados Unidos son ejemplos paradigmáticos que todos conocemos. Como estamos en el borde de una nueva revolución de las formas de comunicación debemos esperar un fenómeno similar. Pero para esto son necesarios nuevos políticos que manejen estos nuevos medios electrónicos. Ya ha habido en Estados Unidos campañas políticas hechas en Internet (aparentemente con poco éxito).

Los políticos deben acostumbrarse no sólo a legislar para un mundo global sino a convivir en este mundo electrónico que les supone nuevas exigencias y les da nuevas posibilidades. Y deben acostumbrarse también a relacionarse con la gente en forma electrónica, a la formidable herramienta del correo electrónico o a las páginas Web que permiten una nueva forma de imprenta. Todo esto requiere nuevas habilidades y disciplina. Del mismo modo que requiere disciplina acostumbrarse a escribir con un procesador de texto sin hacer interminables copias en papel, los nuevos medios informáticos requieren nuevas disciplinas de trabajo que es necesario adquirir. Este es un desafío para los nuevos políticos y sólo tienen 10 años para prepararse.

¿Una nueva forma de democracia?

Finalmente, quería terminar con un tema bien especulativo. Yo creo que todo lo comentado implica que se están sentando las bases de una nueva forma de democracia. En este año la Sociedad de Computación del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (una organización que agrupa a los ingenieros en todo el mundo) ha preparado -por primera vez- la posibilidad de votar por Internet. Es la primera sociedad científica que conozco en la cual se permite hacer la elección de autoridades por Internet a través de una página Web con todas las garantías. Este es el comienzo de lo que yo entiendo como algo irreversible. Creo que el concepto de Jefferson de democracia estaba condicionado, en forma esencial, por la dificultad de transporte y de comunicaciones. En ese gigantesco país que Jefferson se disponía a organizar, las distancias eran enormes, los medios de comunicación eran muy rudimentarios. Yo creo que de allí derivó la necesidad de la democracia representativa. No creo que la democracia representativa sea una categoría histórica, es una categoría tecnológica y social, es hija del caballo para decirlo en una forma insolente pero justa.

Jefferson, al día de hoy, pensaría en cómo utilizar los medios electrónicos para una nueva democracia absolutamente diferente y participativa. Todo esto parece indicar que en la Sociedad de la Información es necesario revisar la idea de democracia representativa de Jefferson. La propia existencia de organizaciones anárquicas que funcionan nos está mostrando que es posible la participación directa de los ciudadanos en una forma nueva. Ahora también es posible hacer encuestas al minuto y utilizar una cantidad de medios que en el mundo de Jefferson no se soñaban. Todo esto creo que cambiará los fundamentos de nuestra idea de democracia. Naturalmente este tema es absolutamente especulativo pero estoy trabajando intensamente en él y espero, dentro de poco, publicar un trabajo que junte estas ideas.

Creo, como resumen de todo esto, que estamos en la frontera de un mundo nuevo del cual no podemos dejar de participar. No podemos quedarnos afuera porque el torrente de la vida va a pasar de largo y nos va a dejar atrás. Por esto, la iniciativa de Asamblea Uruguay es absolutamente bienvenida y les deseo muchos éxitos como políticos del siglo XXI.

Juan Grompone es ingeniero electrónico y escritor uruguayo. El texto hace parte de la intervención realizada por el autor en la inauguración de la página Web de Asamblea Uruguay, integrante del Frente Amplio

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