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06 -
Red
Científica - Claves para la comprensión de la
participación en foros y Chat
Los fenómenos
sociales son siempre complejos y para comprenderlos se requieren diversas
perspectivas. El artículo, que se originó en una investigación del grupo
GIRCOM, intenta averiguar algunas de las razones que pueden ayudar a
entender el éxito de las formas de comunicación electrónica más extendidas.
Las características de este medio de comunicación y la destreza -socialmente
desarrollada- de los individuos para hacer unos determinados usos de la
imaginación nos permiten una caracterización del medio electrónico como
fábrica de sueños. La aparente indefinición de algunos de los contextos de
relación social y la invisibilidad (también aparente) de los ejes de
vertebración social permiten que muchos usuarios hagan un uso de Internet
(foros, chats, MUD o correos electrónicos) como taller de experimentación de
relaciones o de identidades. Evidencias empíricas de investigaciones pasadas
y presentes permiten proponer -y confirmar- este enfoque de Internet, y dan
pie a algunas reflexiones sobre el tema.
¿Qué puede hacerse en Internet? En Internet pueden
hacerse, y de hecho se hacen, muchas cosas. Algunas de estas cosas son
aquéllas para las cuales se ha ido creando la Red, pero otras, en cambio,
eran impensables en el momento en que se implantó. Cada vez nos sorprende y
nos sorprenderá más cómo se va concretando cada nueva posibilidad. La
variabilidad de respuesta de los usuarios ante las grandes presiones que
llegan de la industria es más grande de lo que a menudo suele creerse, y los
ávidos consumidores nunca dejan de reinterpretar y recrear, en su práctica
cotidiana, el sentido y el valor de los objetos y productos que están a su
disposición.
Si hasta ahora podemos considerar Internet como un
curioso fenómeno minoritario, su ampliación y extensión parece
incuestionable y, por lo tanto, cada vez se hace más difícil predecir qué
acabará siendo y qué acabará pasando en la Red, si exceptuamos de entre las
predicciones su constante cambio y evolución. Si los usos y las
apropiaciones de Internet por parte de la gente, al margen de los usos
comerciales e institucionales, han sido hasta ahora muy variados, a medida
que el número de usuarios se vaya incrementando, la variación será mucho
mayor.
La fuerza con la que las tecnologías de Internet se van
introduciendo en diferentes ámbitos sociales, junto con el fenómeno -y la
ideología- de la globalización, pueden llevarnos a pensar que nos
encontramos ante una revolución tecnológica que afecta o afectará de la
misma manera allí donde se vaya imponiendo. De todas formas, si bien es
cierta la fuerza uniformizadora e integradora que han tenido algunas de las
llamadas revoluciones tecnológicas, también es cierto que los contextos
sociales no son uniformes y que las prácticas de producción de sentido
varían de un contexto a otro. Así pues, no podemos hablar de Internet como
de un medio uniforme, como de un mundo virtual que se sobrepone y borra los
mundos reales desde donde sus usuarios llevan a cabo sus navegaciones.
Ello, sin embargo, no debe impedirnos que queramos
preguntarnos el porqué del éxito de algunas prácticas comunicativas que
tienen lugar en Internet, y que tratemos de encontrar alguna respuesta que
nos permita reducir la complejidad del fenómeno. Desde el primer instante,
la comunicación electrónica ha ampliado las posibilidades comunicativas de
los individuos y su capacidad reflexiva, aunque también al principio -y
todavía ahora- se temiera por las consecuencias de aislamiento social o por
supuestos efectos adictivos.
De entre estas nuevas formas de comunicación, me centraré
en los foros y los chats para intentar averiguar algunas de las causas que
pueden ayudarnos a comprender su éxito, y que también pueden hacerse
extensivas, en parte, para explicar el éxito del correo personal o de los
MUD, por poner un par de ejemplos más. Escribiré, sólo, sobre foros y chats
porque esta reflexión es el resultado de dos investigaciones llevadas a cabo
por el grupo GIRCOM (Grupo Interdisciplinario de Investigación en
Comunidades Virtuales de la UOC), una ya acabada (2000) y la otra todavía en
curso. Como sociólogo, pero también como usuario, quiero saber lo que está
sucediendo en la Red. Concretamente me interesa conocer el significado que
tienen las interacciones sociales para los individuos, averiguar algunos de
los motivos que llevan a las personas a utilizar Internet o descubrir el
significado que tiene en sus vidas lo que hacen y cómo lo integran en la
cotidianidad del mundo real, del cual Internet, sin duda, forma o acabará
formando parte
Trataré de aclarar algunas de las características que
pueden ser comunes, y socialmente compartidas, por muchos de los usuarios
que, desde mundos sociales muy diferentes, participan en un foro o en un
chat. La investigación sobre un foro virtual de la UOC me permitió
configurar y empezar a confirmar algunas de estas características; la
observación como participante en muchos chats me permite afianzar la
explicación.
No se trata de encontrar la explicación de lo que conduce
a los individuos a participar en los foros y en los chats, y que da sentido
a su participación y a la inversión de tiempo y al esfuerzo que ello
conlleva, sino que, como en toda investigación social, se trata de aportar
una explicación, parcial, provisional y compatible con muchas otras, que nos
permita entender de forma sugerente qué sucede en estos espacios de
Internet, y que también facilite explicar algunas de las motivaciones que
hacen atractiva la participación en un foro o en un chat a pesar de
consistir en una acción mucho más compleja que, por ejemplo, ver la
televisión y exigir una dedicación de tiempo en exclusiva que no requiere,
por ejemplo, escuchar música.
No es necesario decir que cada individuo puede tener un
montón de razones particulares y concretas para justificar su participación
en un foro o en un chat, y todas estas razones, explicitadas o no, son una
buena explicación de esta participación. En la investigación sobre el Foro
de Humanidades y Filología de la UOC que realizó el grupo GIRCOM, los
participantes entrevistados nos ofrecieron una buena cantidad de razones.
Después de más de un año de observación y del análisis de todos los mensajes
que aparecieron en el foro durante un semestre, pudimos deducir unas cuantas
más, no siempre manifestadas abiertamente por los participantes.
De entre el gran número de motivos personales, lo que más
podía generalizarse era la voluntad de pasárselo bien, de divertirse o, tal
como ellos lo expresaban, de que hubiera vidilla en el foro. Con ello
querían decir que hubiera un nivel de participación y de calidad de las
intervenciones que invitara a la relación social y a la interacción, que en
definitiva era el objetivo del espacio y de los participantes. De hecho,
cuando en los chats pregunto qué es lo que lleva a participar en ellos, a
estar allí, la respuesta suele ser que lo que se busca es pasárselo bien,
relacionarse y encontrar amigos y amigas.
Ahora bien, tanto en los foros como en los chats hay un
elemento que les confiere un poder de atracción considerable: la posibilidad
de soñar. La imaginación, la espera imaginativa, la simulación, la
expectativa siempre abierta y constantemente renovada de lo que puede pasar,
la posibilidad de presentarse y aparecer como uno quiere o querría ser,
otorga a estos espacios la fuerza de seducción de una fábrica de sueños a
medida. También, claro está, existe el peligro de la decepción, del engaño o
de la falta de reconocimiento.
Además de la complejidad de razones y emociones que
llevan a participar activamente en un foro y a enviar un mensaje, tenemos
toda la capacidad imaginativa que se abre en la espera de la respuesta de
otro participante, y que de hecho inicia una interacción de resultados
imprevisibles, aunque sí imaginables y, por lo tanto, capaces de suscitar un
buen número de sentimientos. Lo mismo sucede cuando se entra en un chat,
donde existe la posibilidad de ir presentándose de nuevo a uno mismo en cada
momento -y en cada nueva interacción- a voluntad, construyéndose desde la
soledad de la pantalla y entrando en unos contextos donde faltan la mayoría
de los signos de identificación social y personal, pero donde los contactos
con otras supuestas personas, fáciles y casi inmediatos, permiten presentar
las nuevas identidades
Cualquiera que haya participado en un foro, y todavía más
en un chat, habrá comprobado cómo la relación e interacción mediada a través
del ordenador (las características definitorias y diferenciadoras del cual
no trataremos ahora), además de contener bastantes características propias
de cualquier interacción social, potencia la capacidad imaginativa de los
actores, ya que no define de manera inmediata las identidades ni los
contextos socioculturales de los interlocutores. Como estos contextos son
necesarios para la relación social, son rápidamente imaginados y recreados.
La anticipación imaginativa e idealización del individuo o individuos con
los cuales se está interactuando, la anticipación del curso de la relación o
la posibilidad de presentar una imagen diferente de uno mismo suscitan toda
una serie de sentimientos, más o menos inducidos a voluntad por el hecho de
que "dirigimos" nuestra capacidad imaginativa y creativa, de que nos
emocionan y nos afectan con la misma intensidad que los sentimientos
producidos en la interacción cara a cara. No me refiero a un proceso
demasiado diferente de lo que se da en cualquier interacción humana, donde
la presentación de uno mismo es siempre artificiosa y resultado de un
trabajo previo, donde la imaginación juega un papel importante. La principal
diferencia que hace que la posibilidad de la construcción imaginativa, y de
todos sus efectos, sea mucho mayor en Internet es la falta del contexto
inicial de la relación y de todo el conocimiento que aporta el cuerpo.
El mecanismo del que hablo es el mismo que permite
explicar a C. Campbell (1994) la insaciable satisfacción que nos produce el
consumo. La atracción de las mercancías en los escaparates no proviene del
conocimiento que se puede tener de saber que aquella mercancía va a
satisfacer una necesidad, sino de la capacidad de imaginar toda la
satisfacción que nos produciría poseerla; por eso tantas veces para
pasárselo bien basta con ir a mirar escaparates, subir al coche que podría
ser tuyo o visitar la casa de tus sueños. El individuo moderno ha aprendido
a utilizar uno de los poderes de la imaginación: su capacidad de suscitar
emociones tan fuertes -y del mismo tipo- como las "realmente" vividas. El
fantasioso moderno (daydreamer) ha hecho que el consumo sea una de sus
actividades principales y más satisfactorias, porque ha encontrado en esta
actividad una fuente inagotable de emociones y placeres. Los procesos de
satisfacción son muy parecidos a los de las sacudidas emocionales que puede
causarnos ver una película o leer una novela
¿Realidades o ficciones?
No es en vano que la actividad del consumo, y
especialmente del consumo de mercancías culturales, ha ocupado importantes
espacios de la vida humana que han pasado a ser gestionados de forma muy
diferente a como se realizaba hace un siglo, o bien a centrar, como en el
caso de la gente joven, muchos de los procesos de configuración de las
identidades sociales. Todavía no está claro qué lugar ocupará Internet en la
vida de la gente, ni cómo se irán incorporando sus espacios de forma
significativa en la vida de cada uno, pero sí que empieza a avistarse que,
además de reproducir en sus redes el mundo social, se nos ofrece como un
atractivo y variado objeto de consumo (y para el consumo) del cual nos
apropiaremos de maneras muy inesperadas.
En estrecha relación con lo que acabo de decir, podemos
representarnos Internet como un tipo de taller o fábrica de sueños, lo que
nos ayuda a concretar la experiencia de un medio todavía desconocido. La
experiencia del sueño es para todos muy familiar. Aunque no sea fácil
definir su naturaleza, origen y función biológica, podemos acercarnos a los
sueños como si fueran una especie de taller de experimentación, un medio
para ampliar la experiencia personal. Los sueños, igual que el juego en los
niños, permiten experimentar con los propios sentimientos sin sufrir las
consecuencias que tendrían en el mundo real los mismos acontecimientos
vividos en el sueño (Humphrey, 1995, pág. 118).
Fantasías - daydream
Este papel de taller de experimentación que puede ser
atribuido a los sueños, también lo podemos atribuir a Internet (a un foro y
especialmente a un chat). La analogía es atractiva si, además, tenemos en
cuenta que una gran parte de las experiencias humanas socialmente
importantes, y los sentimientos que nos producen, no dependen tanto de la
naturaleza objetiva del estímulo como de lo que nosotros, subjetivamente,
hacemos con él, lo cual viene determinado por el contexto que le asignamos (Humphrey,
1995, pág. 119). No es el momento de entrar en el detalle de las
características de la CMO para darnos cuenta de cómo ésta facilita el
proceso de contextualizar y otorgar significado a la persona con la que
entramos en contacto y a la relación/interacción que iniciamos.
Es evidente que algunas de las características del medio
electrónico refuerzan esta posibilidad experimentadora y creadora. El uso
que en este sentido se hace y el significado que, como veremos, se confiere
a muchas de las acciones que tienen lugar en la Red así lo confirman. Si el
juego o el sueño permite recrear circunstancias sociales y que podamos
participar en él sin que exista el peligro de sufrir consecuencias
negativas, la interacción electrónica, además de una interacción real con
otros individuos, permite una relación con control de la implicación. Más
aún, si las sociedades urbanas contemporáneas han conducido a una
purificación de las identidades, rehuyendo el sufrimiento que conlleva la
interacción y la mezcla con los otros diferentes, Internet permite recuperar
las relaciones heterogéneas, experimentar y obtener muchas de sus
satisfacciones, sin los peligros que estas relaciones contienen cuando se
dan cara a cara y, por el mismo motivo, sin los compromisos que conllevan.
S. Turkle (1997, 1996) apunta hacia la posibilidad de un
uso imaginativo y terapéutico de los ordenadores: nuevos espacios para huir
del determinismo social, para crear realidades menos limitadas que las
propias, para dar libre movimiento a nuestras fantasías intelectuales o
eróticas, o para conseguir, en definitiva, una especie de moratoria al mundo
real. En este sentido, la imagen de la fábrica de sueños, del taller de
experimentación, nos parece adecuada. En Internet todo el mundo tiene la
oportunidad de experimentar con diferentes facetas de su personalidad, o con
tipos de relaciones diferentes de las que está acostumbrado, y trasladar
esta experiencia a la vida cotidiana. Las personas estigmatizadas, por
ejemplo, pueden ensayar las situaciones que desearían en la vida real pero
que socialmente tienen barradas.
Sin duda Internet ofrece un ámbito de simulación al que
el individuo moderno está bastante acostumbrado porque, como hemos dicho,
las formas modernas de consumo, o la televisión, el cine o los grandes
parques temáticos (Eurodisney, Port Aventura) nos han trabajado y potenciado
la capacidad imaginativa que permite que nos aprovisionemos de las emociones
que acompañan las experiencias "virtuales", en el sentido que están
fuertemente controladas a pesar de tratarse de auténtica interacción social.
El control, sin embargo, que caracteriza el medio electrónico no quita ni
chispa de realidad a las experiencias que tenemos. Sucede simplemente que la
naturaleza del medio, de momento, favorece un tipo de relaciones -en parte
diferentes- de las que tenemos cara a cara.
La posibilidad de que las relaciones electrónicas sean
muy intensas en poco tiempo "en dos horas de conversación electrónica en un
chat con alguna persona puede llegarse a un nivel de intimidad muy
improbable en la interacción cara a cara", hace que sean muy atractivas,
aunque tienen la contrapartida que pueden disiparse con la misma rapidez. No
sólo falta (o es débil) el contexto social que confiere y refuerza a la
identidad presentada, sino que el individuo moderno sabe transitar con
habilidad por los diferentes mundos "simulados" a los que se enfrenta
diariamente. Con ello, insisto, no disminuimos la realidad de este tipo de
situaciones, porque al fin y al cabo el individuo en último término las
acaba(rá) integrando en su mundo de sentido. Es necesario ver, en el caso de
las relaciones virtuales, de qué manera lo hará, y cómo se apropiará del
objeto electrónico en su condición de objeto de consumo (y para el consumo)
Por lo que he podido observar, la capacidad de
reflexividad que permite el medio es grande. Ya desde el principio los
individuos son más o menos conscientes de las posibilidades del medio, hasta
el extremo de utilizarlo intencionalmente en las direcciones apuntadas. En
una entrevista realizada en julio de 1999 a uno de los participantes del
foro de Humanidades y Filología, en un contexto donde el uso del medio era
bastante nuevo, se ponía claramente de manifiesto cómo la persona
entrevistada, en este caso una mujer, era plenamente consciente de las
posibilidades "terapéuticas" de este tipo de comunicación, y también de las
posibilidades de jugar a representar un personaje diferente de aquel que
representaba en los contextos en los que estaba sumergida a lo largo del
día. Insisto en que la multiplicidad de motivos que llevan a participar en
un foro o a entrar en un chat no son siempre explicitados, pero la misma
naturaleza del medio, que permite el distanciamiento, también permite ser
bastante reflexivo con el uso y el tipo de acciones que en él se llevan a
cabo
E - y te lo digo, fíjate, porque a mí me ha
parecido tener la misma actitud, ¿no?, alguna vez, de participar
absolutamente en soledad, de tener alguna época en la que realmente estaba
utilizando el foro para, para soltar una inquietud personal de la que no
esperaba ninguna respuesta porque ya era bastante satisfactorio poder
enviarla, ¿no? Y es como explicar algo muy personal a un extraño, como si
creyera que no habrá consecuencias, ¿no? Yo me olvido, me quedo sin la
angustia y gracias a Dios no suele tener consecuencias, ¿no?
E - Sí, creo que en el fondo yo elegí un
personaje dentro del foro, ¿no? Ah, y era, sí, el personaje de la
cotidianidad; creo que fue una especie de elección, ¿no? No exactamente, un
poco intuitiva, pero podemos decir que fue una elección.
A - Cuando dices que elegiste un personaje,
¿qué quieres decir exactamente?
E - Porque en el foro, pues, surgen muchos
aspectos de nosotros, pero no todos, ¿no? De alguna forma eliges una actitud
en el foro, y para mí es la cotidianidad, como podríamos hablar de otras
cosas; no sé qué podría interesarme, ¿no? Pues, por lo que leo, porque claro
que últimamente sólo leo cosas especializadas [se echa a reír], quizás
tendría poco juego, ¿no? Pero, sí podía haber elegido otra actitud, por
ejemplo hablar de lectura, hay gente que lo hace, y a mí, pues no sé, me
hizo más gracia hablar de lo cotidiano. Yo... [incomprensible] porque tenía
muchas ganas de divertirme, de alguna manera.
A - ¿Tú crees que los demás también eligen un
personaje?
E - De algun modo sí, porque en la vida real
los que conozco son más variadillos, ¿no? Y en el foro no son de una pieza,
eso es verdad, pero sí que de alguna manera eligen una forma de
participación
Honestidad en Internet
También en los chats, por lo que he podido comprobar, y
porque cada vez más forma parte de la imagen social que se va generando del
medio, los participantes son conscientes de que aquí es posible una libertad
-en lo que se dice y se manifiesta- que es difícil en la interacción cara a
cara
<gurp> a ti, qué te parece?
<bea> esto hace que hables abiertamente de
cosas, al fin y al cabo no tengo ni idea quien eres
<bea> te da cierta libertad
<gurp> para qué?
<bea> para decir lo que te apetece
<bea> me da en cierto modo igual lo que
pienses, ni te conozco ni te conoceré
La libertad de una conversación (privada) en un chat es
la libertad de hablar fuera de un contexto regulador, sin "de entrada"
ningún referente que permita la orientación y la predicción de aquello a lo
que la interacción puede dar lugar. Además, siempre puede salirse del
contexto que se va construyendo si no responde a los intereses o
expectativas que se van creando. En principio falta toda la corporalidad a
la que estamos acostumbrados y de la que somos lectores expertos, y además
se hace prácticamente inútil e innecesaria cualquier función fática del
lenguaje. Los recursos expresivos que permite el medio todavía son pocos. El
resultado es que los conceptos-palabra suscitan directamente todo el
imaginario (no discursivo) que, junto con las palabras, en una relación cara
a cara, acompañan y hacen experienciable una relación social
<gurp> miro fijo
<gurp> ja, ja
<Atenea> no lo dudaba
<gurp> y a los ojos
<Atenea> pero no te veo
<Atenea> eso está bien
<gurp> no, pero me imaginas
<Atenea> bueno sí, es extraño
<gurp> y eso es mucho más peligroso
<Atenea> tu me imaginas?
<gurp> claro
<Atenea> como?
<gurp> esa es una mala pregunta
<Atenea> a lo mejor te llevarías una gran
decepción
<Atenea> piensas que soy una chica no?
<Atenea> a lo mejor te engaño
Es difícil que en las conversaciones en un chat, o cuando
se establece una relación personal mediante un foro, no surjan preguntas o
fragmentos de la conversación expresamente dirigidos a obtener los elementos
contextuales que nos permiten hacer una representación del otro, donde la
referencia física (al lugar o a la persona que escribe/habla) es muy
importante
<NEKARI> hola
> HOLA
<NEKARI> de donde eres
> BARCELONA
> I TU?
<NEKARI> de Madrid
<NEKARI> cuantos años tienes?
> ME GUSTA TU NOMBRE
> QUE SIGNIFICA
<NEKARI> gracias
<NEKARI> no tiene significado el tuyo a que se
debe
<NEKARI> no te importa que sea de Madrid?
<KI> en mi vestuario hoy predomina el marrón
<Aide> color predominante, la camisa lleva
beige y esa cosas
<Aide> como vas?
<KI> zapatos marrones
<KI> pantalón beige
<Aide> el otro día estábamos de gris y negro
no?
A ninguno de los participantes se le escapa la
posibilidad de mentir, de simular. Pero la mentira, en principio, no tiene
un contenido moral, ni la simulación tiene por objeto ocultar la realidad.
Se trata, más bien, de tejer el contexto, junto con la imagen que quiere
darse de uno mismo, que permita la relación social, aunque en un medio que
requiere una elaboración inmediata de todos aquellos datos que se consideran
relevantes y que, como en cualquier otra interacción, presentamos y
construimos activamente.
Está claro y es evidente que las posibilidades de
construir activamente la imagen y circunstancia en la que se quiere aparecer
son -aparentemente y ya desde el principio- mucho más grandes que en la
interacción cara a cara. Por eso la imaginación (y la fantasía) tienen un
papel directivo en algunas de las relaciones en línea, especialmente en los
chats. El sueño está dispuesto para estar elaborado a gusto del consumidor.
Para quien busca el amor, por ejemplo, hay muchas probabilidades de que haya
un encuentro.
El imaginario "sería un error pensar lo contrario"
siempre juega un papel destacado en toda relación social, tanto dentro como
fuera de la red. A diferencia, sin embargo, de lo que sucede en el medio
electrónico, en la mayoría de los otros ámbitos de la vida cotidiana las
relaciones sociales, y la forma en la que los actores sociales las imaginan
y las viven, disponen de muchos apoyos y canales institucionales para
sostenerlas y avalarlas. Las identidades son otorgadas y mantenidas
socialmente. Por esta razón, las relaciones en el medio electrónico son, por
una parte, más intensas, ya que los participantes se encuentran en un medio
aislado y en el que ellos mismos ponen las reglas, y, por otra, mucho más
volubles y huidizas, porque disponen de pocos apoyos sociales e
institucionales
Para terminar quiero destacar tres cosas. En primer
lugar, que las causas que hemos dicho que hacen atractiva una relación
electrónica tienen un origen social, y no psicológico, en la medida que
muchos de los aspectos de la personalidad del individuo moderno que
favorecen estos comportamientos tienen raíces en las estructuras sociales de
la modernidad. Nos queda por ver cómo los individuos actuarán y llenarán de
sentido sus acciones en el nuevo medio y cómo lo harán suyo, por su calidad
de objeto de consumo, para dar contenido a sus prácticas sociales en la Red
y con el medio electrónico.
En segundo lugar, hay que tener presente un efecto no
deseado, aunque previsible, de la falta de contexto y apoyo social de la
relación electrónica: la decepción. Sin otorgar un sentido negativo a la
decepción, debemos prever que, en la misma medida -y proporcionalmente- que
el uso imaginativo del medio (para suscitar emociones, para exorcizar el
mundo social o para experimentar personalidades), tendrá lugar la decepción,
el hundimiento de la efectividad de lo construido, siempre que no sea
integrado de alguna forma en el ámbito de la vida cotidiana. El aburrimiento
y el abandono del mundo virtual pueden ser algunas de las maneras en las que
se concrete esta decepción en las relaciones personales.
En tercer lugar, la inmediatez de la construcción de los
contextos de relación social y de lo que en ellos hacen los participantes
hace imprescindible para la investigación en el medio electrónico la
participación y la observación participante por parte del científico social.
Es preciso pensar bien la naturaleza de esta participación e idear las
estrategias para trascender el medio electrónico hacia los diferentes
contextos de acción y de interacción de los participantes
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